lunes, 1 de noviembre de 2021

Economía

Confrontación Económica entre la Burguesía y la Pequeña Burguesía, y las Luchas del Pueblo

Cesar Risso

LA CONFRONTACIÓN ENTRE LA BURGUESÍA, el gobierno, las tendencias de izquierda y el pueblo, aparece como las contradicciones en las que se disputa la dirección de la economía.

Lo cierto es que la burguesía quiere encontrar los cauces que le permitan que su poder se exprese más allá de la estructura económico-social. Esto es, que no le basta que sea el sistema capitalista la base de nuestra economía y sociedad, sino que necesitan, los burgueses concretos, manifestar su interés individual en las mayores ganancias que puedan obtener a través de las instituciones burguesas.

Se trata de que la burguesía tiene el poder, pero la gestión del Estado está en manos de diversos sectores de la pequeña burguesía.

La gran burguesía peruana sabe muy bien las diversas formas que ha ido desarrollando para tener el control absoluto de la economía. Esto lo ha logrado a través de la Constitución del 93, en la que se cobijan todos sus desmanes económicos, que se expresan en los diversos mecanismos de corrupción, entre otros. Por esto, sabe que hay muchas posibilidades de que la pequeña burguesía le desarme el andamiaje que levantó durante las décadas del elevado crecimiento de sus ganancias. Esto es precisamente lo que quiere impedir.

 Como expresión de esta pugna, se ha presentado de parte del legislativo el llamado paquetazo laboral, donde pretenden relajar los derechos de los trabajadores, flexibilizando las normas actualmente existentes que, al amparo de la actual Constitución, ha significado la práctica desaparición de la estabilidad laboral por medio de los contratos a plazo fijo.

 Evidentemente a la burguesía no le basta con la precaria situación de los trabajadores en estos momentos, con la imposición de una legislación neoliberal. La burguesía peruana necesita mucho más. Por ello ha venido exigiendo la eliminación de los derechos laborales a los que llama “sobrecostos laborales”. A pesar de la situación actual de los trabajadores, la burguesía considera que estos son privilegiados, que tienen muchos derechos, que el salario mínimo legal es muy alto, etc.

 Otro aspecto de la lucha de la burguesía en el plano económico está dado por la negativa a la propuesta de renegociación de los contratos con las empresas transnacionales, sobre todo en el sector de hidrocarburos. Para esto silencian los hechos, como el que ha habido varias centenas de renegociaciones solicitadas por las mismas empresas privadas. Igualmente silencian la sanción que CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones) le impuso al consorcio del gas de Camisea por no haber pagado las regalías correspondientes al haber exportado el gas a México a un precio bajo y luego haberlo reexportado a un precio considerablemente alto.

En relación a la inflación ocurre más o menos lo mismo. La burguesía silencia que existe inflación internacional que impacta los precios nacionales. Igualmente, plantea que el aumento del tipo de cambio se debe a la gestión del actual gobierno, cuando se sabe que esto se debe a fenómenos internacionales.

 Del lado del gobierno, está la propuesta de renegociar con el consorcio que explota el gas de Camisea, así como la solicitud al Congreso para legislar en materia tributaria; medidas que, según se intuye, reducirán las ganancias de la burguesía.

Los analistas señalan respecto al incremento de los tributos que esto provocará inflación y recesión, agregando que esto afectará sobre todo a los sectores populares. Este es uno de los argumentos más repetidos por la burguesía y sus intelectuales. Se manifiestan preocupados por la situación de los pobres. Pero si las medidas que proponen justamente hacen más pobres a los pobres, porque parte de los ingresos de los pobres van a pasar a manos de la burguesía.

El incremento de los tributos no siempre pasa directa y totalmente al consumidor final, sino que puede ser asumido por las empresas en su totalidad, o también puede repartirse entre las empresas y los consumidores finales. Esto es lo que dice la teoría económica burguesa; pero por defender sus mezquinos intereses, niegan en los hechos su propia teoría. De modo que no todo está dicho en este asunto.

A esto le han agregado que al sustraer de manos de la burguesía una parte de sus ganancias, entonces esto reducirá los gastos de la burguesía con lo cual se afectará el crecimiento económico. Pero lo que no dicen es que ese dinero va a parar a manos del Estado para redistribuirlo a través de inversión pública, de los programas sociales, etc. Claro está que estamos hablando de un Estado burgués, aunque, por ahora, con una política pequeño burguesa.

Así las cosas, de un lado está la pequeña burguesía con una propuesta de renegociación del contrato con el consorcio que explota el gas de Camisea, y de reforma tributaria, y de otro lado la burguesía que a través de sus representantes ha propuesto el paquetazo laboral.

Entre estas disputas tenemos la lucha de los campesinos contra la actividad minera.

El conflicto entre los campesinos y las mineras que explotan nuestros recursos en cabecera de cuenca, se da como consecuencia del impacto negativo que producen estas actividades, al contaminar el agua que genera todo el sistema hídrico de las zonas en cuestión. Aunque la actual Constitución dice proteger el medio ambiente, sin embargo no se refiere expresamente a las cabeceras de cuenca. De modo que lo que viene ocurriendo es que la actividad minera sustrae de la actividad agropecuaria gran cantidad de agua, a la cual contamina, generando la contaminación de los animales y de las tierras de los campesinos. Este daño brutal contra los campesinos no merece ningún comentario de parte de la burguesía. Pero sí merece los reclamos de sus representantes, cuando los campesinos, después de haber intentado por todos los medios formales el diálogo para la solución de los problemas, se enfrentan directamente para solucionar el problema. En este conflicto está de por medio la vida de los campesinos, de un lado, y las ganancias de la burguesía transnacional, de otro.

El intento de aparecer como las víctimas y a la vez como generosos defensores de la vida y la salud de los campesinos, por parte de la minera Antamina, no es sino un recurso barato. Entre otras cosas dice la minera Anatima lo siguiente:

“Durante los últimos días hemos apelado al diálogo y la búsqueda de entendimiento. Hemos manifestado nuestra disposición a escuchar, atender inquietudes y contestar consultas. Hemos tendido la mano en busca de acuerdos y nos han respondido con falsos señalamientos. Más preocupante aún, hemos sido objeto de acciones violentas y recibido veladas amenazas de generar más violencia; todo esto mientras se anuncian supuestas “alianzas” entre malos dirigentes para seguir generando alteraciones de la paz social.” [https://www.antamina.com/noticias/suspendemos-nuestras-operaciones/]

Como bien señala el comunicado, “en los últimos días” han apelado al diálogo los directivos de la minera, cuando se trata de un problema que lleva años.

“No queremos esperar a que ocurran hechos que pongan en riesgo la integridad física de nadie. Tampoco que se registren incursiones que afecten los bienes de terceros o nuestras instalaciones. Se trata de riesgos que sentimos latentes y que configuran infracciones de orden penal intolerables en un Estado de Derecho, tales como delitos contra la seguridad pública en las modalidades de peligro común, mediante incendio y de entorpecimiento de vías de comunicación y delitos contra la tranquilidad pública, en la modalidad de disturbios.”

Podemos apreciar que la minera hace referencia a una serie de delitos, sin tener en cuenta la vida de los campesinos. Es decir, las ganancias de Antamina son más importantes que la vida de los campesinos. Aunque hacen referencia a la vida de estos, lo hacen en el sentido de que las protestas pueden provocar campesinos heridos o muertos como consecuencia de la represión, pero no como consecuencia de la contaminación del agua, que es vital para la actividad de los campesinos y por lo tanto para su existencia.

Finalmente, la reunión del G20 tiene propuestas que de haberse hecho aquí, con seguridad la burguesía tildaría de socialistas, comunistas y hasta de terroristas.

“Los países del G20 se comprometen a abonar a los países vulnerables 100.000 millones de dólares del monto global de los 650.000 millones de dólares de Derechos Especiales de Giro (DEG) emitidos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para enfrentar los efectos de la pandemia.

‘Damos la bienvenida a las promesas recientes por un valor de alrededor de 45.000 millones de dólares como un paso hacia la ambiciosa cantidad de 100.000 millones de dólares en contribuciones voluntarias para los países más necesitados’, señalaron los líderes.”

Lo que la burguesía de los países industrializados considera que es una necesidad para seguir explotando a países enteros, y a las clases trabajadoras, la burguesía nativa debe considerar que es una medida populista.

        La inteligencia de la burguesía de los países imperialistas le hace ver que han llegado al límite de la explotación a los países “subdesarrollados” y a los trabajadores, más allá del cual ya no es posible extraerles más plusvalía, dado que pueden condenarlos a su destrucción y desaparición, con lo cual no tendrán a quién explotar. En cambio, la burguesía peruana carece de la inteligencia suficiente para darse cuenta que las ganancias que obtiene se deben a la explotación de los trabajadores, y siguen actuando en favor de agudizar la explotación de los trabajadores, sin darse cuenta que con esto lo único que van a lograr es eliminar a la fuente de sus ganancias, y con ello, a sí misma como clase.

Internacionales

Comunidades inician recuperación de tres fundos en el sector Trüf Trüf de Padre Las Casas*

 

Este 31 de octubre, Pu lof che sector Trüf Trüf de la Comuna de Padre Las Casas iniciaron la recuperación de tres fundos en manos de latifundistas y la industria forestal, se trata de: Fundo "Atizeni"; Fundo "Santa Berta"; y, Fundo Santa Elena.

Las comunidades exigen la liberación de la mapu de la invasión colonial capitalista winka, en especial, repudian todo proyecto inmobiliario que pretenda asentarse en las tierras ancestrales, queriendo avanzar los límites urbanos a las comunidades. 

Indican: “Estamos convencidos que las nuevas generaciones nos vemos emplazados a defender nuestros territorios de toda amenaza capitalista y a su vez volvemos a ejercer el control sobre nuestras tierras tal como lo hemos decidido el día de hoy”.

A continuación, comunicado público:

 

PU LOF CHE TRÜF TRÜF MAPU

COMUNICAN LO SIGUIENTE:

Fachiantu, 31 de octubre del año 2021, pu lof che sector Trüf Trüf de la Comuna de Padre Las Casas, en el ejercicio legítimo de nuestro derecho ancestral de hacer uso, goce y disposición de nuestras tierras, hemos definido el día de hoy, hacer ingreso material y espiritual a los Fundos «Atizeni» de propiedad de la familia Mella Aravena, Fundo «Santa Berta» de la familia Dryve Martín, y Fundo Santa Elena de la Sociedad Agrícola y forestal Santa Elena Ltda., usurpación winka que data de casi un siglo de historia en nuestro lof ancestral.

Dichos predios hoy se encuentran en manos de latifundistas y la industria forestal los cuales son reivindicados por nuestra gente desde el año 2005.

Así las cosas, comunicamos a nuestro Pueblo Nación Mapuche, a la opinión pública nacional e internacional que el día de hoy, retomamos con más fuerza y de forma inclaudicable la restitución de nuestro territorio wenteche.

Exigimos la liberación de nuestra mapu de la invasión colonial capitalista winka, en especial, repudiamos todo proyecto inmobiliario que pretenda asentarse en nuestras tierras ancestrales, queriendo avanzar de esta forma los límites urbanos a nuestras comunidades. Estamos convencidos que las nuevas generaciones nos vemos emplazados a defender nuestros territorios de toda amenaza capitalista y a su vez volvemos a ejercer el control sobre nuestras tierras tal como lo hemos decidido el día de hoy.

Basta de la Militarización en Wallmapu, Fin al estado de emergencia racista en Wallmapu, Libertad a todos los presos Políticos Mapuche y Presos Políticos de la Revuelta!!!

MARICHIWEW!!!

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(*) Tomado de https://www.elciudadano.com/mapuche/comunidades-inician-recuperacion-de-tres-fundos-en-el-sector-truf-truf-de-padre-las-casas/11/01/

Filosofía

Lógica Dialéctica*

E. V. Iliénkov 

Introducción

LA CREACIÓN DE LA LÓGICA con mayúscula, la exposición detallada y sistemática de la dialéctica, entendida como lógica y teoría del conocimiento del materialismo contemporáneo, tarea que nos legara V. I. Lenin, adquiere en nuestros días agudeza especial. El carácter dialéctico manifiesto de los problemas que surgen en todas las esferas de la realidad social y del conocimiento científico obliga a comprender cada vez más claramente que solo la dialéctica marxista-leninista puede ser método de conocimiento científico y actividad práctica, que ayuda en forma activa al científico en la interpretación teórica de los datos experimentales, en la solución de los problemas que brotan en el proceso de la investigación científica.

        En los últimos dos-tres lustros se han publicado no pocas obras destinadas a sectores que forman parte de aquel todo en el cual soñamos; ellas podrían considerarse plenamente como párrafos e incluso como capítulos de la futura “Lógica”, como bloques más o menos terminados del edificio en construcción. Claro está que tales “bloques” no se pueden unir en uno solo en forma puramente mecánica. Y por cuanto la tarea de la exposición sistemática de la lógica dialéctica puede ser llevada a término solo con un esfuerzo colectivo, se impone la necesidad de definir aunque sea los principios más generales del trabajo conjunto. En los ensayos que ofrecemos a los lectores tratamos de concretar algunos de los principios de partida de esta faena común.

     En filosofía, observó con ligera tristeza Hegel en su Fenomenología del Espíritu, más a menudo que en cualquier otra ciencia “caen en la ilusión de que en los fines y últimos resultados se expresa el quid mismo de la cuestión, incluso en su esencia perfecta, al lado de lo cual la práctica, propiamente hablando, no es esencial”1.

       Lo dicho es muy exacto. Mientras consideren la dialéctica (la lógica dialéctica) como simple instrumento de prueba tesis adoptada de antemano, indiferentemente de si es propuesta al principio, como lo exigían las reglas de las disputas de la Edad Media, o se revela solo al final del razonamiento, para crear la ilusión de imparcialidad (lo que, al parecer, nadie esperaba), ella continúa siendo algo “no esencial”. Transformada en simple medio de prueba de una tesis adoptada (o determinada) de antemano, ella deviene en sofística, parecida solo exteriormente a la dialéctica, pero vacía en realidad. Y si es cierto que la verdadera lógica dialéctica toma vida no en “los resultados desnudos” ni en la “tendencia” del movimiento del pensamiento, sino solo en la forma del efecto “conjuntamente con su proceso de formación”2, es necesario también tener en cuenta esta verdad en el curso de la exposición de la dialéctica como Lógica. Además, no hay que caer en el otro extremo, aparentando que no nos proponemos ningún fin, que determina, desde el principio, el modo y carácter de nuestras acciones en el curso del análisis del problema, que nos permitimos nadar irreflexivamente. Y por eso estamos ya obligados, de todos modos, a decir claramente qué representa el “objeto” en el cual queremos descubrir su necesaria desmembración interior.

        A grandes rasgos, nuestro “objeto” es el pensamiento, y la Lógica dialéctica tiene como fin desarrollar su reflejo científico en aquellos momentos necesarios y en aquella sucesión necesaria que en nada dependen de nuestra voluntad ni de la conciencia. En otras palabras, La Lógica está obligada a mostrar cómo se desarrolla el pensamiento, si es científico, si refleja, es decir, reproduce en los conceptos el objeto existente, fuera e independientemente de la conciencia y la voluntad, si crea su reproducción espiritual, crea su autodesarrollo, reconstruyéndolo en la lógica del movimiento de los conceptos, para luego reconstruirlo en la realidad: en el experimento, en la práctica. La Lógica también es el reflejo teórico de tal pensamiento.

        De lo dicho se desprende que comprendemos el pensamiento como un componente ideal de la actividad real del hombre social, que transforma con su trabajo la naturaleza exterior a sí mismo.

        La Lógica dialéctica es por eso no solo un esquema general de la actividad subjetiva, que transforma creadoramente a la naturaleza, sino también, simultáneamente, un esquema general del cambio de cualquier material natural e histórico-social, en el cual esta actividad se ejecuta y por necesidades objetivas siempre está ligada. He ahí en qué, a nuestro modo de ver, consiste el sentido verdadero de la tesis leninista de la identidad (no de la “unidad” solamente, sino de la identidad, de la plena coincidencia) de la dialéctica, de la lógica y de la teoría del conocimiento de la ideología científica, materialista, contemporánea. Tal enfoque conserva, como una de las definiciones de la dialéctica, la definición que dio Engels de la dialéctica como ciencia de las formas y leyes generales de todo desarrollo, comunes al pensamiento y al “ser”, o sea como un desarrollo histórico-social y natural, y no de las formas y leyes del pensamiento “específicamente subjetivas”.

        Pensamos que precisamente así puede unirse la dialéctica con el materialismo y mostrar que la Lógica, devenida en dialéctica, es no solo la ciencia sobre el “pensamiento”, sino también sobre el desarrollo de todas las cosas, tanto materiales como “espirituales”. La Lógica comprendida de esa manera también puede ser verdadera ciencia sobre el pensamiento, ciencia materialista sobre el reflejo del movimiento del universo en el movimiento de los conceptos. De otro modo, ella se transforma, inevitablemente, de ciencia sobre el pensamiento, en una disciplina puramente técnica, en una descripción de sistemas de acciones con términos lingüísticos, como ocurrió con la lógica en manos de los neopositivistas.

        Con el concepto pensamiento linda, de modo muy cercano, el concepto del mismo “concepto”. Dar una “definición” aquí es fácil, pero ¿será de mucha utilidad? Si adhiriéndonos a una conocida tradición en Lógica, por “concepto” nos inclinamos a entender no un “signo”, no un “término, determinado por otros términos”, ni simplemente el “reflejo de los rasgos esenciales de la cosa” (pues, en este caso, surge inmediatamente a primer plano el sentido de la pérfida palabra “esenciales”), sino la comprensión de la esencia de la cuestión, nos parece que sería más correcto limitarse a lo dicho con respecto a las definiciones y empezar a examinar la “esencia de la cuestión”, partiendo de las definiciones abstractas, sencillas, y, en lo posible, indiscutibles para cada quien, y pasar luego a lo “concreto”. En este caso, a la comprensión marxista-leninista de la esencia de la Lógica, concretamente, a su “concepto” desarrollado.

        Con todo lo dicho se determina la intención y el plan de trabajo. A primera vista puede parecer que éste, si no enteramente, es una investigación histórico-filosófica. Sin embargo, las colisiones “históricas” de la realización de los “asuntos de la Lógica” no son para nosotros el objetivo, sino apenas el material fáctico, a través del cual surgen poco a poco los contornos precisos de la “lógica del Asunto”, aquellos mismos contornos generales de la dialéctica como Lógica que, críticamente corregidos, evaluados de nuevo, de modo materialista, por Marx, Engels y Lenin, caracterizan también nuestra comprensión de esta ciencia. 

***

 Conclusión

De suyo se comprende, nuestra tarea aquí no era exponer sistemáticamente la lógica marxista-leninista. Empresa que, además, es superior a las capacidades de un solo individuo e irrealizables en la página de un solo libro. Hemos procurado solo ventilar una serie de condiciones y premisas para el trabajo posterior en esta dirección que, sin duda, debe ser colectivo.

        Sin embargo, pensamos que únicamente si se toman en cuenta las condiciones arriba formuladas, tal trabajo puede realizarse con éxito, conducir a la creación de una obra fundamental, que con pleno derecho pueda llevar una de estas tres denominaciones: “Lógica”, “Dialéctica” o “Teoría del conocimiento” (de la concepción del mundo materialista contemporánea) y un epígrafe con las palabras de Lenin: “No hacen falta tres palabras: es una y la misma cosa”.

        Entendido que la creación de la “Lógica”, comprendida como un sistema de categorías, constituye apenas una etapa. El paso siguiente debe ser la realización del sistema lógico en la investigación científica concreta. Pues el producto definitivo de todo el trabajo en la esfera de la dialéctica filosófica es la solución de los problemas concretos de las ciencias concretas. La filosofía sola no puede lograr ese “producto definitivo”. Aquí se requiere una alianza de la dialéctica y las investigaciones científicas concretas, comprendida y realizada como una colaboración práctica de la filosofía y las ciencias naturales, de la filosofía y las esferas histórico-sociales del conocimiento. Mas, para que sea una colaboración con todos los derechos del conocimiento científico concreto, la dialéctica está “obligada” a desarrollar previamente un sistema de sus conceptos específicamente filosóficos, desde el punto de vista de los cuales pudiese manifestar la fuerza de la diferenciación crítica con respecto al pensamiento dado de hecho y a los métodos conscientemente practicados.

        Nos parece que tal conclusión brota directamente del análisis que hemos realizado, y que esa comprensión concuerda con las ideas leninistas tanto en la esfera de la dialéctica filosófica, como en el plano interrelacional entre la dialéctica filosófica y las demás ramas del conocimiento científico. Consideramos que bajo la comprensión arriba expuesta la lógica deviene en colaboradora de las otras ciencias con plenos derechos, y no sirvienta de ellas, ni en capataz supremo, ni en “ciencia de las ciencias”, que corona su sistema como variedad habitual de la “verdad absoluta”. Comprendida como lógica, la dialéctica filosófica se transforma en parte integrante necesaria de la concepción materialista científica del mundo y no pretende ya monopolizar la ejecución de la concepción del mundo, ni con respecto al “mundo como un todo”. La concepción científica del mundo puede esbozarla únicamente la totalidad del sistema de las ciencias modernas. Este sistema incluye en sí a la dialéctica filosófica, sin su participación no puede pretender ni a la plenitud, ni al carácter científico.

        Una concepción del mundo, en cuya estructura no entre la filosofía, la lógica y la teoría del conocimiento, es un absurdo, como lo es la filosofía “pura”, que supone que también es una concepción del mundo, echándose encima un problema, cuya solución corresponde en realidad a un complejo de ciencias. La filosofía es precisamente la lógica del desarrollo de la concepción del mundo, según expresión de Lenin, su “alma viva”.

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(*) E. V. Iliénkov, Lógica Dialéctica. Introducción y conclusión. Editorial Progreso, Moscú, 1977.

(1) G. Hegel. Phänomenologie des Geistes, Leipzig, 1921, S. 3.

(2) Veáse ibid.., S. 5.

Literatura

Dos Irreverencias a Julio R. Ribeyro y César A. Vallejo 

Julio Carmona

HACE ALGUNOS AÑOS hice una investigación sobre la narrativa corta de Julio Ramón Ribeyro (la misma que sigue «condenada» a permanecer inédita, ojalá no sea a cadena perpetua), y en esa ocasión leí en uno de sus libros de La tentación del fracaso una composición en verso: dos cuartetos alejandrinos (versos de catorce sílabas), y por la forma estrófica y de rima me dio la impresión de que había sido concebida para ser un soneto. Y, entonces, tuve el atrevimiento (o la irreverencia) de agregar a los dos cuartetos originales los dos tercetos que completaron el soneto, este fue publicado por Jorge Castillo Fan en su colección de Editorial América bajo el título de Reflejos / Intertextualidad. Y el resultado fue el siguiente:


Como barco que sale en busca del naufragio

levo anclas cada día para hacerme a la vida.

no temo ni avería, mar brava o mal presagio

otros antes jugaron semejante partida.

 

Mi arrojo no demuestra más que el arte del plagio

si zozobro, ¿qué importa? En mi tumba perdida

que pongan vino rojo, el aire de un adagio,

una pluma quebrada y el verso de un suicida.

 

En todo hombre hay el moho de un duelo desolado,

la raíz de una sombra que huye de sus dos pasos,

el corazón reseco de un colibrí asustado,

 

la corriente de un río muriendo en varios brazos

para llegar al puerto de un mar nunca anhelado,

que a golpes inició La tentación del fracaso.

Y, bueno, ahora que estoy empeñado en leer con detenimiento la obra poética completa de nuestro César Vallejo y, habiendo llegado ya al poema titulado «Hasta el día en que vuelva» que, en el contexto del libro Poemas humanos, es el número siete,1 también sospecho que la intención primigenia del poeta fue escribir un soneto, para lo cual escribió dos cuartetos (en versos endecasílabos), que son los siguientes:


Hasta el día en que vuelva, de esta piedra

nacerá mi talón definitivo,

con su juego de crímenes, su yedra,

su obstinación dramática, su olivo.

 

Hasta el día en que vuelva, prosiguiendo,

con franca rectitud de cojo amargo,

de pozo en pozo, mi periplo, entiendo

que el hombre ha de ser bueno, sin embargo.

Y aun agregó el primer terceto:

 

Hasta el día en que vuelva y hasta que ande

el animal que soy, entre sus jueces,

nuestro bravo meñique será grande,

Pero dejó inconcluso el segundo terceto, agregando un verso más al terceto precedente, que queda así:


digno, infinito dedo entre los dedos.

Ahora bien, a este último verso del poema de Vallejo, le he cambiado su última palabra «dedos» por dieces,2 dando por resultado esta versión intertextual del soneto sospechado, que constituye una continuación irreverente de mi parte, por lo que pido disculpas a la susceptibilidad lectora. Pero para que estas disculpas se hagan efectivas tengo que hacer pública la irreverencia:


Hasta el día en que vuelva, de esta piedra

nacerá mi talón definitivo,

con su juego de crímenes, su yedra,

su obstinación dramática, su olivo.

 

Hasta el día en que vuelva, prosiguiendo,

con franca rectitud de cojo amargo,

de pozo en pozo, mi periplo, entiendo

que el hombre ha de ser bueno, sin embargo.

 

Hasta el día en que vuelva y hasta que ande

el animal que soy, entre sus jueces,

nuestro bravo meñique será grande,

 

digno, infinito dedo entre los dieces

que obedece sin fin a quien lo mande

como el grano que sabe hacerse mieses.

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(1) Sobre este empeño de una lectura totalizadora de la poesía vallejiana, preciso aquí que ya he concluido la interpretación de los poemas de Trilce (aparte de haber publicado el año pasado, 2020, el correspondiente a Los heraldos negros, bajo el título genérico de Vallejo para no iniciados I, y el de Trilce, será —si no hay inconvenientes— el próximo año, 2022, como homenaje a su centenario), y del tercero que corresponde a Poemas humanos, ya llevo leídos y comentados cuarenta y seis, de un total de setenta y seis.

(2) En el poema «Los desgraciados» hay el siguiente verso: «¡Con cuántos doses ¡ay! estás tan solo!» en el que se pluraliza el número «dos» llamándolo «doses»; en ese sentido es que yo pluralizo los diez dedos en «dieces», de varios actores.



Comentario al Libro de Julio Carmona: Vallejo para no Iniciados. Una Lectura de Los Heraldos Negros 

Eduardo Ibarra

ASUMIENDO UNA AFIRMACIÓN de Marx sobre la necesidad «de la divulgación, es decir, de exponer las cosas para lectores indoctos», Julio Carmona (en adelante: JC) ha publicado un libro sobre la opera prima de César Vallejo (en adelante: CV): Los heraldos negros. Desafío grande, primero, y, luego, logro inmenso. Ahora los indoctos en poesía tienen un libro que, sin duda, es una orientación para una asimilación propia, lógica y emocional a la vez, del celebérrimo poemario.

Pues bien, lo que marca la línea interpretativa del libro que comento (así como toda la obra de crítica literaria de JC), es su adhesión a una concepción del mundo que ha resistido todas las críticas, pretenciosas y no pretenciosas, retorcidas y no retorcidas, y que, no obstante los acontecimientos que parecen negarla, continúa siendo el método insuperado en la interpretación y la transformación del mundo alienado donde vivimos hasta ahora mismo. Pero no solo eso. También la línea interpretativa de JC se revela en su canon estético, congruente, como es obvio, con su concepción del mundo. Con esta doble herramienta nuestro autor ha acometido la tarea de exponer el significado de los poemas que conforman Los heraldos negros o, como él mismo dice en el prólogo de su libro1, de buscar «algún significado oculto en los versos del poeta.»

La aprehensión del mundo por el ser humano tiene dos vías y se presenta bajo dos formas: la racional-científica y la emocional-estética. Entre estas vías y estas formas existe una evidente interpenetración: el ser humano no llega a la comprensión teórica del mundo objetivo sin que lo no racional juegue en ello un determinado papel estimulante, como ya señalaba el viejo Hegel; tampoco llega a la aprehensión estética de las cosas del mundo sin que ello no conduzca a una debida teorización: teoría literaria, estética, etcétera.   

De otro lado, en la reflexión sobre la realidad psicológica del fenómeno humano suele encontrarse la idea según la cual el mundo interior de cada individuo es irreproducible tal cual en el mundo interior de otro individuo, es decir que nadie puede experimentar exactamente igual el mundo interior de otro: tu gozo es tu gozo, mi dolor es mi dolor, para decirlo simplificadamente. Es decir, el mundo interior, subjetivo, de cada quien (reflejo, huelga decirlo, del mundo objetivo, incluso cuando aparece como un reflejo invertido2) se verifica como algo exclusivo del individuo. Así, pues, cada ser humano es un caso de lo único en el universo. Esta realidad, sin embargo, no ha impedido ni podía impedir la asociación de los individuos ni podrá impedir la realización del reino de la libertad como la forma superior de la asociación humana.

Es decir la existencia humana es una realidad de dos dimensiones, íntimamente relacionadas entre sí. El materialismo dialéctico sostiene la precedencia de la materia en relación a la conciencia y, congruente con esto, el materialismo histórico afirma la determinación de la conciencia social por el ser social. Pero el ser social no es solamente la economía, como puede creerse superficialmente, sino toda la extensión, toda la diversidad, toda la complejidad de la existencia de los individuos. Por eso el materialismo histórico no niega que el mundo interior de cada quien esté determinado asimismo por una multitud de factores correspondientes a las diversas esferas de la vida humana: el arte, el amor, la religión, la relación con la naturaleza, etcétera. Por eso ni los gemelos monocigotos son espiritualmente iguales. Debo repetirlo: cada ser humano es un caso de lo único en el universo y, precisamente esta diversidad infinita, es uno de los fundamentos de la unidad de la especie humana como tal especie, y, así pues, esta diversidad dentro de la unidad es base cardinal de su riqueza y de su capacidad de potencia en el plano de la creación artística.

El hecho de que cada ser humano como realidad bio-psico-social sea un caso de lo único en el universo, es una cuestión perteneciente a la realidad objetiva de su existencia. Ciertamente la situación de clase de los individuos determina, de alguna forma, su conciencia social, pero esta determinación debe comprenderse como el aspecto macro de la cuestión, por así decirlo; relacionado a este aspecto, existe otro: los numerosos factores de diversa índole que influyen directamente en la formación del carácter, el temperamento, la afectividad, el gusto estético, etcétera, del individuo, determinando así su personalidad. Este es el aspecto micro de la cuestión, por así decirlo. Y, naturalmente, entre ambos aspectos existe una interpenetración permanente.

La poesía es un caso paradigmático de comunicación del mundo interior de un individuo. Por eso, la penetración en ese mundo interior es, asimismo, un caso paradigmático. Si uno de los rasgos del habla que utilizamos normalmente, cotidianamente, es la emocionalidad, en la poesía este rasgo aparece como emoción estética: emoción estética del poeta en el momento de la creación, y emoción estética del lector en el momento de la lectura.

A propósito, refiriéndose a CV, JC sostiene:


… el autor/poeta tiene como punto de partida una realidad que hace suya para la creación de su poesía, porque esa realidad ha impactado en su conciencia, generando en ella reacciones mentales y respuestas que él quiere compartir con sus lectores –alejado de todo intento de manipulación subliminal– y, más bien, tratando de vincular ese impacto personal con una intuida percepción humana extensiva.

Y asienta su afirmación en esta cita del mismo CV extraída del libro Desde Europa. Crónicas y artículos: 1923-1938: 


El artista absorbe y concatena las inquietudes sociales y ambientales y las suyas propias individuales, no para devolverlas tal como las absorbió sino para convertirlas en puras esencias revolucionarias de su espíritu, distintas en la forma e idénticas en el fondo a las materias primas absorbidas.

JC se refiere, como es obvio, a la poesía de CV, pero es menester destacar una de sus afirmaciones, pues tiene un alcance general: aquella con la cual sostiene el principio materialista de que la realidad objetiva impacta en la conciencia del poeta, en la que, como consecuencia, surgen «reacciones mentales y respuestas» (JC). Y, en el caso específico que analiza, esta situación es entendida por JC como el intento de CV de «vincular ese impacto personal con una intuida percepción humana extensiva.» Este es, pues, un caso ejemplar en que el poeta se pone al servicio de la causa de la inmensa mayoría que aspira a transformar el mundo.

Pero ocurre también que un poeta, en vez de reflejar realistamente la realidad objetiva, la distorsiona hasta el punto de caer en la arbitrariedad, en el subjetivismo, en el formalismo, y, de este modo, su poesía resulta favoreciendo a la causa de quienes aspiran a conservar el mundo alienado en que vivimos. Empero el principio materialista, que en el caso indicado aparece, por acción del poeta, vuelto al revés, para decirlo plásticamente, de todas maneras es lo determinante de sus respuestas mentales. Por eso la poesía siempre dice algo incluso cuando parece no decir nada: cuando parece no decir nada en sus versos, dice mucho de la conciencia del poeta, de su desubicación ante la realidad, de su alienación. Aunque no puntualmente, la siguiente afirmación de JC da cuenta de todos modos de esa desubicación: «… es la poesía la que permite al lector explicar la realidad del autor.»

Preguntémonos: ¿puede el poeta transmitir plenamente su mundo interior? El poeta soviético Marshak, escribió al respecto:


La palabra colérica, aguda, exacta, no acudirá a nuestra memoria si no nos sentimos realmente irritados. No hallamos palabras fogosas, tiernas y dulces mientras no estamos dominados por una verdadera ternura. Por eso Maiakovski habla de extraer la palabra valiosa “de los profundos manantiales del hombre”. (Citado por M. Sidorov en Cómo el hombre llegó a pensar).

El gran poeta es, pues, precisamente aquel que es capaz de expresar las capas más profundas de su mundo interior, sus más profundos manantiales, en un lenguaje conformado a las leyes de la belleza. Pero una cosa es que el poeta pueda transmitir plenamente su mundo interior, y otra cosa es que esta interioridad pueda reproducirse exactamente en el lector. Es aquí justamente cuando, a la problemática de clase, se agregan los problemas derivados de la interpretación de lo que un poema tiene de expresión de la individualidad de su autor.

Es decir el lector interpreta el poema que lee con un entendimiento mediado por su propia subjetividad determinada por su situación de clase y, al mismo tiempo, por su experiencia vital, determinada a su vez, de alguna forma y en cierta medida, por aquella situación de clase: esta situación y la experiencia vital del individuo, aunque no son exactamente una y la misma cosa, no están separadas por una muralla china.

¿Quiere decir que no existe la verdad en la poesía y, por lo tanto, no es posible el acuerdo sobre el contenido de un poema?

Bien se sabe que la primera forma del lenguaje humano no fue el lenguaje predominantemente lógico que nos caracteriza, sino primeramente un lenguaje emocional3 y, después, un lenguaje metafórico. El ser humano primitivo que, enfrentado a la necesidad de la comunicación en el curso del trabajo que realizaba en común, desarrollaba la facultad del habla en la forma de lenguaje metafórico y, por lo tanto, cuando se comunicaba estimulaba en el oyente no una sola, sino varias ideas. La poesía ha conservado esta virtud del lenguaje primitivo.

En el ámbito de las ciencias exactas y la técnica, la verdad objetiva es capaz de suscitar la unanimidad. Pero en el ámbito de la poesía el reconocimiento de la verdad objetiva se presenta problemático. La poesía resulta de una aprehensión fundamentalmente emocional-estética de la realidad objetiva y, por esta razón, la verdad objetiva de un poema está mezclada con los elementos del mundo interior del poeta, o sea, de su subjetividad, de su individualidad, de su verdad subjetiva. Precisamente por eso el lector de un poema aprehende la verdad objetiva del poema (acerca de la cual, como dice JC, el autor-poeta «tiene la primera y última palabra»), pero lo hace fundamentalmente a través del prisma de su mundo interior. Y, como ya apunté, es aquí que surge la dificultad en el trabajo de interpretación de la poesía (de un poema, de un poemario), pero también, al mismo tiempo, la riqueza del resultado social: la existencia de muchas interpretaciones de un poema, interpretaciones que, en el mundo donde vivimos, presentan necesariamente determinaciones de clase, pero también, a la vez, innegables micro-determinaciones4.

Por eso CV escribió:


La correspondencia entre la vida individual y social del artista y su obra, es pues, constante y ella se opera consciente o subconscientemente y aún sin que lo quiera ni se lo proponga el artista y aunque éste quiera evitarlo. La cuestión para la crítica está en saberla descubrir. (Citado por JC como epígrafe de su libro).

Además, por otro lado está la cuestión de la naturaleza del lenguaje natural. A diferencia de otros sistemas de señales (como el cartográfico, el químico, el matemático, etcétera), cuyos signos y operaciones son unívocos, el lenguaje natural es suficientemente flexible como para que cada palabra no sea necesariamente entendida en un solo sentido. Y ya solo por eso la poesía, caracterizada en alto grado por un lenguaje metafórico, no puede ser comprendida, en cada una de sus expresiones concretas, en un sentido unívoco. La polisemia es connatural al lenguaje poético.

Consciente de estas cuestiones, JC precisa el límite de su interpretación: 


La que presento en este trabajo es mi lectura de Los heraldos negros. Una lectura que no desdeña los sentidos (múltiples) del texto.

Es decir, JC reconoce que puede haber (y que hay) otras lecturas. Por eso agrega: 


… solo… sugiero [mi lectura] a todo lector de ese libro de CV, para que haga él mismo también su lectura.

El estudio que hace JC de los poemas de Los heraldos negros comienza por lo semántico y termina por la interpretación-comprensión. Este procedimiento le permite, primero, establecer los sentidos preceptivos de las palabras (como él mismo dice, su lectura «hurga en las palabras de cada verso»), aunque dejando margen a aquellos otros sentidos «que el lector reconozca basado en su experiencia»; y segundo, le permite proponer una interpretación-comprensión de cada poema, que no pretende ser un canon magister sino una estimulante propuesta para que el lector haga «su lectura».

Por eso sostiene lo que sigue: 


No comparto la idea… de que exista una sola manera de leer poesía. La lectura de los poetas (desde los más antiguos hasta los contemporáneos) no tiene por qué restringirse a una sola línea de comprensión o de interpretación. Cada quien es libre de realizar la lectura que más le plazca. Con la única atingencia de que esa libertad deba terminar donde comienza la libertad de los demás.

Así JC relativiza todas las lecturas: cada lectura puede coincidir, poco o mucho, con otras lecturas, pero al fin y al cabo cada quien tiene la suya propia, sencillamente porque cada lector tiene una experiencia vital distinta, única, un mundo interior propio, una subjetividad exclusiva.       

        JC es consciente de las determinaciones de clase y, por eso, tiene en cuenta la línea demarcatoria que separa su concepción del mundo y su canon estético, de un lado, y la concepción del mundo y el canon estético burgueses del otro.

En este cuadro de macro-determinaciones de clase y de micro-determinaciones existenciales (que no es lo mismo que existencialismo), JC confronta sus puntos de vista con los de otros críticos. Así, por ejemplo, critica la ilusión de un solo tipo de lectura que promueve Ricardo Gonzáles Vigil, el formalismo estético de Eugenio Chang-Rodríguez y la crítica falsamente apolítica de José Miguel Oviedo.

        O sea que aquella afirmación de JC según la cual él, en su función de crítico –o interpretador– no desdeña los múltiples sentidos que pueden tener para los distintos lectores los poemas que hacen Los heraldos negros, tiene su exacto sentido en el marco de la relación entre su experiencia vital y la de sus lectores5, así como el deslinde que sustenta con respecto a otros críticos como los nombrados arriba, tiene su estricto sentido en el marco de la confrontación entre su concepción marxista y la concepción burguesa, entre su canon estético materialista y el canon estético idealista.

En esta confrontación de ideas, JC sostiene tesis válidas para el pueblo tanto en el presente histórico como en la sociedad socialista, pues las mismas, al tener directa implicancia en el ámbito de lo político, sugieren que la función revolucionaria del liberalismo (de aquel liberalismo que cumpliera un rol revolucionario contra el pensamiento y las estructuras económicas, políticas y sociales del Medioevo) ha pasado al socialismo.

        Mariátegui señaló con acierto: 


El Congreso [el Tercer Congreso Científico Pan-Americano) no quiere que en los colegios y en las universidades americanas se estudie y explore diversos conceptos estéticos, sino que se adopte uno uniforme, único, máximo, sobre medida. Que se le declare el concepto estético por antonomasia. La libertad artística asusta a la fauna tropical. La cátedra pan-americana aspira a sistematizar y a mecanizar el arte. América necesita una norma uniforme de creación estética más o menos del mismo modo que necesita una norma uniforme de control de la leche… Mientras en Europa el arte se dispersa en cien estilos, cien escuelas y cien conceptos, en América debe conformarse con un solo estilo, una sola escuela y un solo concepto. (Peruanicemos al Perú).

Posteriormente, a fin de promover el desarrollo del arte y de la ciencia e impulsar el florecimiento de la cultura socialista en China, Mao Zedong enunció la orientación de «que se abran cien flores y compitan cien escuelas».

Es decir, en el seno del pueblo la unanimidad es infecunda, mientras la diversidad es todo lo contrario. En esta línea de pensamiento y de política cultural se apuntan las tesis de JC.

Escrito con verdadero talento y ejemplar modestia, el libro de JC comentado en estas líneas, es, sin la menor duda, una notable contribución a la bibliografía peruana. Por eso es una iniciativa saludable sugerirle a nuestro autor que acometa el estudio de los otros poemarios de CV. No solo los lectores no iniciados, sino también los lectores doctos en literatura le extenderían su reconocimiento.

____________

(1) Todas las citas de JC copiadas aquí son del aludido prólogo, excepto aquella que aparece en la siguiente nota al pie, cuya fuente se encuentra en el texto mismo del libro.

(2) Precisamente en la «comprensión» del poema «Nervazón de angustia», JC ha dejado anotada esta afirmación: «… no se pierda de vista que lo metafísico también tiene “existencia” en la realidad, nada más que en la subjetividad humana…». Esta existencia, nada más que en la subjetividad, es la parte subjetiva de la subjetividad (no es lo mismo subjetivismo que subjetividad).

(3) Las interjecciones fueron la primera forma de comunicación entre los hombres primitivos.

(4) Consideremos el caso de dos marxistas que, no obstante su obvia comunidad ideológica y política, divergen en sus gustos pictóricos: uno prefiere a Francisco de Goya, mientras el otro prefiere a Pablo Picasso.

(5) Lo mismo puede decirse de esta otra afirmación de JC: «Antes de exponerla al lector [su lectura de los poemas de Los heraldos negros] transcribo el poema para que él [el lector] haga su lectura libre de influencias.» Esta frase, «libre de influencias», que parece excesiva, tiene su ubicación y, por lo tanto, su explicación en la relación entre la experiencia vital de JC en su situación de transmisor y la experiencia vital del lector en su situación de receptor; en esta relación, en efecto, el lector puede hacer su propia lectura conforme a su experiencia, o sea, libre de influencias. Aquí JC no está hablando, pues, de la relación entre su concepción del mundo (filosofía, ideología, etcétera) y la concepción del mundo del lector, relación en la que, si no existiera afinidad, sí sería razonable tratar de influir sobre el lector. Este es el trasfondo del aserto de Marx: «Habrá necesidad de preocuparse en todo momento de la divulgación…», trasfondo que da cuenta del propósito político de la divulgación en el plano de la fundamental contienda entre la concepción proletaria del mundo y la concepción burguesa. Por eso, como hemos visto, JC deslinda con el exclusivismo, el formalismo y el apoliticismo como base para su interpretación-comprensión del libro de CV.


Creación

Un Poema de Joaquín Pasos*

 

Desocupación Pronta, y si es Necesario Violenta

  

Yankees, váyanse,

váyanse, váyanse, yankees.

Váyanse, váyanse, váyanse,

váyanse, váyanse, yankees.

Ésta es tierra con perfume sólo para nosotros.

Crecen mangos, jocotes, guayabas y chocomicos

y un montón más de frutas de monte que se cultivan

(solas en el Mombacho.

 

También hay coyotes, garrobos

y pájaros como el gavilán, el querque y el chocoyo,

pero el más hermoso es el rey de los zopilotes.

 

Esta tierra es nuestra con toda su hermosa floración

(de costumbres

y su lenguaje, español que dice: «Gringo, macho,

(andá, vete»,

y su religión, esta religión amiga mía.

«Hijo mío, en verdad, en verdad te digo…»

Y su «algo» que no es extraño porque ha nacido de sí

(misma.

 

¡Cuántos siglos habrán de pasar para que vosotros

(sintáis cómo

ciertos árboles frutales llegan hasta el alma!

Y cómo ciertas aves cantan sólo para cierta raza

y por qué mi amor y la alegría van por esta

(de la mano

entre los días humildes del invierno

y los encaprichados del verano.

 

Váyanse, váyanse, váyanse.

¡VÁYANSE!

En este ambiente está el alma de un pueblo

cuyo fondo de belleza no se os puede tirar con un

(ticket com

 

objeto de turismo.

                       

 

*Poeta nicaragüense (1914-1947. Integró el Movimiento de Vanguardia. Sufrió cárcel por su lucha contra el gobierno de Somoza. Libros: Breve Suma (1947) y Poemas de un Joven (publicado póstumamente en 1962). (Nota de la Redacción).

CREACIÓN HEROICA