¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de Toda
Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!
El Encubrimiento como Retórica del Mensaje
Presidencial
Cesar Risso
Al inicio del mensaje presidencial, la presidente Keiko
Fujimori plantea lo siguiente:
“Doy gracias a Dios, y pongo en sus manos el trabajo
que hoy comenzamos al servicio del Perú. Le pido sabiduría para decidir, fortaleza
para perseverar y para no olvidar jamás, que el poder solo encuentra sentido
cuando se ejerce para servir.”1
La pregunta es, ¿servir a quién? La respuesta brota
inmediatamente: para servir a quienes financiaron sus diversas campañas con
millones de dólares.
Aun cuando ha afirmado que no se quedará un día más
cumplido su mandato, aflora en su discurso que aspira a continuar asumiendo el
gobierno del poder.
“Ante Él, ante la historia y ante todos ustedes, he
pronunciado el juramento más sagrado que puede asumir un ciudadano: defender la
Constitución, proteger las libertades de nuestro pueblo y consagrar cada día de
mi vida a la grandeza y al bienestar del Perú.”
No se puede entender de otra forma aquello de “consagrar
cada día de mi vida a la grandeza y al bienestar del Perú”, sino como la forma
en la que el subconsciente aflora a la superficie dejando
entrever, más allá de la retórica, un deseo latente de perpetuarse en el poder.
Se trata de una declaración que expone la intención de mantenerse en el
gobierno de manera indefinida.
“Desde este 28 de julio de 2026, empezaremos a
escribir nuestro futuro por los próximos cinco años. Ni un día más.”
La necesidad de insistir en que se quedará solo el
tiempo que corresponde a su mandato, nos indica que es un tema que la acompaña
permanentemente. Ya sabemos que, cuando esté próxima a completar su periodo
presidencial, dirá que, si el pueblo se lo pide, evaluará la posibilidad de
reelegirse.
La reiterada apelación de trabajar a favor de quienes
más han sufrido las consecuencias de la aplicación del modelo neoliberal
resulta anodina y cansada, por falsa.
“Este mandato nos compromete a trabajar por el
bienestar de todos los peruanos, sin excepción. Pero, sobre todo, de quienes
durante demasiado tiempo han permanecido al margen del crecimiento y del progreso
del país.”
Es decir, que los beneficiarios del mandato de Fuerza
Popular serán los más pobres, precisamente las principales víctimas del
neoliberalismo, que impuso Alberto Fujimori al someterse al Consenso de
Washington, y, en consecuencia, entregando a la voracidad del gran capital
nuestros recursos y economía.
La táctica retórica de renegar de su obra está implícita en su mensaje.
“Este es el país que recibimos hoy: un país con un
potencial infinito, pero trabado por la desorganización, golpeado por la
inseguridad y fragmentado por la desconfianza, lo que ha causado una herida muy
profunda en el tejido social.”
Esta es la síntesis del
diagnóstico que se nos presenta sobre la situación del Perú: desorganización,
inseguridad y desconfianza. Sin embargo, hay que destacar la pobreza del
análisis y de las conclusiones acerca de nuestra realidad, es decir, de las condiciones
efectivas en las que nos encontramos, de las causas de los problemas que
enfrentamos y de las posibles soluciones.
La explotación capitalista en su versión neoliberal
que promovieron Alberto y Keiko Fujimori, así como todos sus correligionarios
no aparece como causa de la crítica situación en la que se encuentran las
clases trabajadoras.
Si repasamos brevemente su postura cuando fue
congresista, en el periodo 2006-2011, encontramos
que, frente al proyecto de establecer límites a las tasas de interés de
créditos bancarios para proteger a los consumidores, Keiko Fujimori se opuso,
argumentando que los topes reducirían la oferta de crédito formal y empujarían
a los sectores populares hacia préstamos informales más caros. Con respecto a proyectos
relacionados con la reducción o eliminación de vacaciones, gratificaciones y
CTS, además de la imposición de regímenes especiales para jóvenes y MYPEs - que
en su conjunto constituyen la reducción de derechos laborales- Keiko Fujimori los
defendió, argumentando la necesidad de la reducción de los llamados “sobrecostos”
laborales, pues según su visión neoliberal, la sobre explotación de las clases
trabajadoras incentivaría la contratación formal y la inversión. En relación
con la disminución de los feriados, Keiko Fujimori afirmó que “Cada feriado
nacional le resta al país 0,08 puntos porcentuales de crecimiento del PBI.”
Así,
pues, quien se opuso constantemente a favorecer a las clases trabajadoras y al
pueblo en general, ahora dice que los va a proteger con propuestas contrarias a
las que defendió. Evidentemente la demagogia que esgrime tiene por finalidad obtener
un periodo de relativa calma, que le permita tener las manos libres para dar el
golpe a las clases trabajadoras, que sus patrocinadores esperan en reembolso de
los millones de dólares con los que financiaron sus campañas.
Tratando
de distanciarse de las políticas y sus consecuencias que ella y su partido
promovieron, nos dice:
“A
pesar de esta dramática situación, no me rendiré, no he venido a ofrecer
milagros inmediatos ni promesas vacías.”
No es posible dejar de
señalar que en su plan de gobierno Keiko Fujimori ha propuesto la construcción
de 3.000 colegios, así como una serie de obras públicas, cuya realización
resulta inverosímil. Por eso, aquello de “no he venido a ofrecer… promesas
vacías”, adquiere una connotación especial, es decir, sus propuestas de mejorar
las condiciones de vida de las clases populares no han sido más que demagogia
para llegar al gobierno del poder.
Como
ella misma dice: “mi meta principal es cerrar el enorme déficit social que
afecta a millones de peruanos.” Sin embargo, su política va dirigida a
favorecer a los grupos económicos de poder, lo que agudizará el llamado
“déficit social”.
Probablemente
como un plan piloto para reducir los derechos laborales, inicia su arremetida
contra los jóvenes.
“La
segunda Política de Estado a la que llamaremos ‘Jóvenes con Futuro’ tendrá como
objetivo:
Impulsar
la inserción económica de los jóvenes. Más de 250,000 jóvenes entre 14 a 24
años no pueden encontrar empleo.”
Esto es una reedición de la
llamada “Ley Pulpín” propuesta en el gobierno de Ollanta Humala, luego por PPK,
y ahora por Keiko Fujimori. Su objetivo es el de reducir los llamados
sobrecostos laborales, es decir, reducir o eliminar los derechos laborales, con
el pretexto de permitir a los jóvenes tener un acceso rápido a puestos
laborales, así como el de considerar que en sus primeras experiencias los
jóvenes más que a trabajar van a las empresas a aprender.
Del
mismo modo que instrumentaliza a las clases populares para encubrir sus
desmanes en beneficio de los grupos económicos, explota la figura de los
adultos mayores para resaltar su supuesta benevolencia.
“Pensando en ellos, estableceremos una tercera
Política de Estado que promueva la Protección Integral del Adulto Mayor a la
que denominaremos ‘Cuidando la experiencia’, garantizando la salud oportuna, el
acompañamiento, la seguridad económica, los espacios de integración y una vida
digna.”
En el gobierno de Alberto Fujimori se organizó el
despido masivo de trabajadores del Estado, y se promovió igualmente el despido
masivo de personas mayores en el sector privado. Se crearon las AFP, que
terminaron pagando pensiones míseras, y en algunos casos no
pagaron pensiones, particularmente en los casos donde los empleadores
retuvieron los aportes de los trabajadores sin depositarlos en sus cuentas
previsionales, lo que generó deudas millonarias y dejó a miles de afiliados sin
fondos válidos para su jubilación. Además, las AFP sirvieron para financiar a
las empresas de los grupos económicos de poder.
Después
del derroche sistemático de recursos públicos durante los últimos años, y
particularmente para beneficio de los congresistas, patrocinado por su partido,
nos dice que: “Cada desperdicio de
recursos públicos es una oportunidad que se le arrebata a un peruano.”
Con respecto a los “desperdicios” en el gasto público
que cuestiona Keiko Fujimori, tenemos como ejemplo el Senado, creado para
favorecer a sus correligionarios, así como los aumentos y bonos que se han
otorgado en el Congreso que estuvo en manos de Fuerza Popular y sus aliados.
Asimismo, la inversión en infraestructura que ofrece
implica hacer uso de recursos con los que no se cuenta debido, entre otras
cosas, a las exoneraciones tributarias y a los contratos-ley, que fueron
implementados desde el año 1993 en el gobierno de Alberto Fujimori. El importe
anual de ambos es de 20 mil millones de soles.
Al
afirmar que es necesario dejar de lado las diferencias y trabajar unidos por el
Perú, se sugiere que todos los crímenes cometidos, así como la protección
brindada a los responsables —como en el caso de las esterilizaciones forzadas—
deben considerarse parte del pasado y, por lo tanto, quedar relegados
("amnistía" o, más bien, amnesia). De este modo, se plantea que recién a partir
de ahora comenzará a contabilizarse el "pasivo" de su actuación personal en el
ejercicio del poder.
Aunque lo consideramos inútil, no obstante, debió
empezar por un mea culpa, por un golpe de pecho, por el reconocimiento de su
participación directa en la construcción de lo que critica (“La situación en
que recibimos el Estado es tan catastrófica… “). Así, debió asumir su
responsabilidad, y no evadirla. Sin embargo, si no admite su participación en los
resultados que cuestiona -precisamente porque sabe que iban en contra de los intereses de las clases populares-, tomando distancia de ellos, es porque implícitamente
los reconoce como obra suya, y en consecuencia los considera necesarios para
gobernar.
Si se le creyese todo lo que ha dicho en su Mensaje a
la Nación, tendríamos que considerar que ha sufrido una radical metamorfosis.
Ya hemos señalado las consecuencias de la aplicación
del plan de gobierno de Fuerza Popular:
“En
el caso de la concentración de la riqueza, mientras que en el periodo 2021–2026
el 10 % más rico concentró alrededor del 50 % del ingreso nacional; el 40 % más
pobre apenas obtuvo el 12 %. En cambio, para el periodo 2026–2031, la política
fiscal restrictiva y la ausencia de reforma tributaria favorecen la acumulación
de capital en grandes grupos. En consecuencia, de la aplicación del Plan de
Gobierno de Fuerza Popular, se tendría como resultado que el 10 % más rico
podría llegar a concentrar 52–55 % del ingreso, mientras el 40 % más pobre
caería a 10–11 %.”2
Como podemos apreciar, la
demagogia no le alcanza a Keiko Fujimori para adulterar los resultados que
derivan de su actuación y visión política, y de sus propuestas.
_________
(1) Salvo que se indique lo
contrario, las citas corresponden al Mensaje Presidencial del 28 de julio del
2026.
(2) https://creacionheroica1928.blogspot.com/2026/07/economia.html
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