miércoles, 1 de mayo de 2024

Economía

La Coartada del Libre Mercado

Cesar Risso

RESULTA CURIOSO conocer las posturas de los intelectuales1 de derecha respecto de la diferencia entre derecha e izquierda. Los malabares que hacen para encubrir la realidad y enderezar la “percepción” de las clases trabajadoras hacia la responsabilidad de la izquierda por los graves problemas económicos que vivimos.

La época del imperialismo, caracterizada como aquella en la que dominan los monopolios, es algo tan evidente, que resulta imposible negarla. Sin embargo, nos plantean una y otra vez que el mercado es el mejor asignador de recursos y que por ello, el libre mercado es la única posibilidad de una gestión democrática.

Lo concreto es que si estamos en la época de la dominación de los monopolios, sencillamente no puede haber libre mercado.

A los argumentos que ya conocemos, les han añadido el siguiente:

“La derecha piensa, en distintos grados, que el libre mercado debe ser el que decida los temas centrales de la economía y que el resultado será siempre mejor que el control estatal por ser el sistema demasiado complejo para poder controlarlo y porque además el control estará siempre dirigido a beneficiar a quienes tienen el poder.”[resaltado nuestro]

Este argumento (la complejidad del sistema), según los intelectuales burgueses, es el que obliga a la existencia del libre mercado si es que deseamos la mejor asignación de recursos. Pero esta afirmación tiene implícita la valoración de la capacidad de la burguesía en particular, y del ser humano en general, para poder organizar y planificar la producción y el conjunto de actividades económicas de la sociedad. Es decir, dejan a la anarquía, al desorden, la solución de los problemas económicos. Además, hay que añadir, que la “mejor asignación de recursos” que le atribuyen al libre mercado, ha dado como resultado el conjunto de graves problemas que enfrenta la humanidad: la inflación, la pobreza, la desigualdad, la contaminación ambiental, con el consecuente deterioro y destrucción de los recursos naturales, etc. O sea que, el libre mercado como asignador de recursos es, desde el punto de vista de las clases explotadas, un desastre; y, desde el punto de vista de la burguesía imperialista, la posibilidad de explotación con la consecuente extracción de ganancias a las clases trabajadoras, sin límite ni control, con el añadido de que le permite sostener las relaciones sociales capitalistas.

La defensa del libre mercado tiene la finalidad de plantear la disyuntiva entre libre mercado o control estatal. Esta es, evidentemente, una disyuntiva falsa, debido a que en cualquiera de las dos propuestas está como base el sistema capitalista.

El Estado capitalista, o el “control estatal”, es la representación de los intereses de la burguesía, pues es una organización burocrático-militar que recurre a todos los mecanismos posibles para mantener a las clases trabajadoras sometidas a la forma de trabajo asalariado, además de recurrir al uso de relaciones sociales del pasado, como la esclavitud, que le rinden el fruto esperado de aumentar sus ganancias.

Para sortear el reconocimiento del carácter de clase burgués del Estado, orientan su argumento a la personalización del Estado. Así, dicen que “el control [estatal] estará siempre dirigido a beneficiar a quienes tienen el poder.”

La burguesía gasta enormes cantidades de dinero en la organización y planificación de sus empresas para hacer frente a la competencia y así desplazar a otras empresas y obtener ingentes ganancias. Es una descomunal inversión de recursos, que por supuesto se recupera con las exorbitantes ganancias extraídas de las clases trabajadoras. A pesar del nivel alcanzado en la organización y en la planificación de sus empresas, como de las grandes corporaciones multinacionales, que están repartidas por todo el planeta, son capaces de afirmar que el sistema capitalista es demasiado complejo y que por ello el Estado no puede llevar a cabo una mejor asignación de recursos que la que sí puede realizar el libre mercado.

Al respecto, tenemos la convicción de que la organización y planificación de las actividades económicas, para que sea un verdadero progreso, tienen que ser realizadas por el Estado Socialista, en el proceso de superación del trabajo asalariado, y de las demás formas de explotación; por el trabajo, libre de todo sometimiento, y de toda forma de explotación; por el proletariado organizado como clase dominante, en conjunto con las demás clases explotadas, en la transición de la economía capitalista hacia la economía socialista.

A pesar del enorme incremento de la productividad industrial y económica en el mundo durante el siglo XX y lo que corre del XXI, las clases trabajadoras no se han visto beneficiadas en sus condiciones materiales de existencia, sino que se ha agudizado la desigualdad, con un nivel mucho mayor de concentración de la “riqueza” por parte de la burguesía imperialista.

Por ejemplo:

“Un trabajador promedio necesita trabajar solo 11 horas por semana para producir tanto como 40 horas por semana en 1950. (Los datos aquí provienen de los Estados Unidos, pero los aumentos de productividad en Europa y Japón han sido de la misma magnitud). La conclusión es inevitable: si la productividad significa algo, un trabajador debería poder ganar el mismo nivel de vida que un trabajador de 1950 en solo 11 horas por semana.”3

Esto significa, que un resultado inmediato del aumento de la productividad debería de haber significado la reducción de la jornada laboral. Asimismo, al incrementarse las actividades económicas como consecuencia del aumento de la productividad, el empleo debió de haber crecido de manera importante. Pero, no ha ocurrido ni uno de los dos efectos importantes debidos al crecimiento de la productividad. Mas bien, el aumento de la productividad ha significado la sobre explotación de los trabajadores, quienes laboran más horas, y acceden a menores recursos con lo cual se ven afectadas sus condiciones materiales de existencia.

Los argumentos económicos de la burguesía se dirigen hacia la necesidad de sustentar la importancia de la derecha y del libre mercado, para sostener la idea de que todos los problemas son el resultado de los políticos y partidos de izquierda, y de aquellos que no encajan en dicha definición, como el caso de los congresistas. Esta es una evasión absurda, pero que encaja con el resto de disparatados argumentos de la burguesía. Ayuna como se encuentra de ideas para sustentar el sistema capitalista, echa mano de lo que sea.

“Esto nos lleva a la discusión actual respecto a si el gobierno de Dina Boluarte, o ella misma, es de derecha o de izquierda. El gobierno actual es producto de un gobierno de izquierda desastroso que acabó en un autogolpe fracasado. Además, la presidente tiene una muy baja popularidad y es mantenida por una mayoría del Congreso sobre la cual, como veremos, no aplican etiquetas ideológicas (ni de derecha ni de izquierda) más allá de su propio interés personal o gremial. Así, a la izquierda le conviene desmarcarse de Dina Boluarte y pintarla como lo opuesto a ellos, para poder culpar a su gobierno de todo lo malo y decir que no es de izquierda.”4

La definición de izquierda y de derecha a la que recurren los intelectuales de la burguesía, no les sirve para calificar al actual gobierno, tratando de escabullirse de lo que todos ven: que el congreso está tomado por la derecha, y que el nivel y desempeño que tiene corresponde a la burguesía en su incapacidad de ofrecer ni la más mínima posibilidad de progreso a las clases trabajadoras. El congreso actual está plagado de mediocres y sinvergüenzas porque es lo que la burguesía peruana necesita para mantenerse en el poder.

        Hay que añadir que la “izquierda” a la que se refiere la burguesía es la socialdemocracia, esto es, el ala izquierda de la derecha.

La burguesía ha renunciado temporalmente al control de la economía por parte del Estado. Pero retomará dicha política cuando le resulte necesaria. El libre mercado que constantemente reclama es la política neoliberal que viene aplicando en nuestro país desde la década del 90. De modo que basta con revisar los resultados del neoliberalismo para conocer lo que el libre mercado nos ofrece. Sin embargo, reiteramos que la disyuntiva libre mercado o control estatal, es falsa, mientras domine el sistema capitalista, y, más aún, en tanto estemos en la época de dominación de los monopolios.

Por más que la burguesía se invente los argumentos que sean, no hay solución para el capitalismo, solo su superación definitiva. La propuesta de José Carlos Mariátegui al respecto, define con claridad la importancia de El Capital de Carlos Marx y la solución planteada:

“Mientras el capitalismo no haya tramontado definitivamente, el canon de Marx sigue siendo válido.”

“Marx está vivo en la lucha que por la realización del socialismo libran, en el mundo, innumerables muchedumbres, animadas por su doctrina.”5

Así, pues, la propuesta del libre mercado no es más que una coartada de la burguesía para mantenerse vigente; a pesar de lo cual, esta no hace sino poner en evidencia la carencia de argumentos para defender la explotación capitalista de las diversas clases de trabajadores.

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(1) Nos referimos a Miguel Palomino, presidente de IPE, autor del artículo que comentamos.

(2) https://www.ipe.org.pe/portal/lo-que-la-izquierda-nos-deja/

(3) https://www.konradlorenz.edu.co/blog/la-productividad-y-la-semana-laboral/

(4) https://www.ipe.org.pe/portal/lo-que-la-izquierda-nos-deja/

(5) José Carlos Mariátegui, La filosofía moderna y el marxismo, en Defensa del marxismo. Págs., 40-41.

Internacionales

No Me Pude Quedar Callada: Annelle Sheline Renuncia al Departamento de Estado en Oposición a la Política Estadounidense Sobre Gaza

 

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, democracy now.org, el informativo de guerra y paz. Soy Amy Goodman, con Nermeen Shaikh.

NERMEEN SHAIKH: Una funcionaria del Departamento de Estado que trabajaba en temas de derechos humanos en Oriente Medio renunció el miércoles en protesta contra el apoyo de EE.UU. al ataque de Israel a Gaza. Annelle Sheline trabajó como oficial del área de asuntos exteriores en la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo durante un año, antes de renunciar públicamente. 

En un artículo de opinión publicado en CNN, Sheline escribió: “Durante el año pasado, trabajé para la oficina dedicada a promover los derechos humanos en Oriente Medio. Creo firmemente en esa misión y en el importante trabajo de esa oficina. Sin embargo, como representante de un Gobierno que está habilitando directamente lo que la Corte Internacional de Justicia ha dicho que podría ser plausiblemente un genocidio en Gaza, ese trabajo se ha vuelto casi imposible. Incapaz de servir a un Gobierno que permite tales atrocidades, he decidido renunciar a mi cargo en el Departamento de Estado”. 

AMY GOODMAN: La de Annelle Sheline es la renuncia en protesta más significativa con relación al apoyo de Estados Unidos al ataque de Israel contra Gaza desde la renuncia en octubre de Josh Paul, el funcionario de alto rango del Departamento de Estado involucrado en las transferencias de armas a Gobiernos extranjeros. 

Annelle Sheline nos acompaña ahora desde Washington D.C.

Annelle, bienvenida a Democracy Now! ¿Puede decirnos más sobre la decisión que tomó? 

ANNELLE SHELINE: Gracias por invitarme y por su cobertura de este asunto. 

Inicialmente no había planeado dimitir públicamente. No estuve en el Departamento de Estado por mucho tiempo y no pensé que necesariamente importara. Pero decidí hacerlo público porque cuando empecé a decirles a mis colegas que planeaba renunciar debido a la situación en Gaza, la respuesta de mucha gente fue: “Por favor, hazlo público. Por favor, habla por nosotros”. Muchas personas no están en una posición en la que sienten que pueden renunciar, o tratan de hacer lo que puedan dentro del Departamento. Todavía hay muchas cosas importantes, un trabajo crucial que hace el Departamento de Estado. Así que decidí hacerlo público. 

NERMEEN SHAIKH: Usted afirma, Annelle, que le dijo a The Washington Post que intentó exponer sus preocupaciones internamente a través de cables disidentes y en los foros del personal. ¿Cuál fue el resultado de eso? ¿Y cómo otras personas en el Departamento de Estado están, como usted dijo, tratando de hablar desde adentro del Departamento para cambiar las políticas? 

ANNELLE SHELINE: Sí, mucha gente está extremadamente horrorizada por la posición del Gobierno de EE.UU. en este horrible conflicto y por las acciones de los Gobiernos de Israel y de Estados Unidos. Existe el canal de disenso dentro del Departamento de Estado. Yo coescribí un cable y firmé otros cables. Ha habido foros para empleados del Departamento de Estado para hablar del asunto. Hablé con los supervisores. Pude hablar con un alto funcionario sobre mi renuncia. Creo que, al fin y al cabo, muchas personas dentro del Departamento saben que esta es una política horrible y no puedo creer que el Gobierno de Estados Unidos esté siendo partícipe de tales acciones que contravienen tan directamente los valores estadounidenses. Pero el liderazgo no está escuchando. 

AMY GOODMAN: Quiero que escuchemos al portavoz del Departamento de Estado, Matt Miller, respondiendo a una pregunta sobre el canal interno de disenso dentro del Departamento de Estado y sobre los empleados que han planteando preocupaciones respecto a las políticas del Departamento. 

HUMEYRA PAMUK: ¿Cuál es la razón de ser de todo el canal? El secretario escucha lo que ahí se dice, y todos hemos informado sobre varias sesiones de escucha entre funcionarios de nivel medio o de un nivel más alto con el secretario, o funcionarios de un nivel más bajo. Si se están escuchando esas preocupaciones, pero no se tienen en cuenta en absoluto en las políticas… 

MATTHEW MILLER: […] 

HUMEYRA PAMUK: … entonces, ¿no cree que es un poco inútil? 

MATTHEW MILLER: No estoy para nada de acuerdo con eso. Se tiene en cuenta en el proceso de formulación de políticas. El secretario ha escuchado cosas en esas reuniones que él toma en consideración y que influyen en su pensamiento y que tiene en cuenta en la toma de decisiones políticas. Ahora bien, si lo que quiere decir es: ¿vamos a ejecutar una reversión completa de las políticas que… 

HUMEYRA PAMUK: No, eso no es lo que quiero decir. Eso no es lo que estoy diciendo. 

MATTHEW MILLER: .... espere, implementamos o vamos a implementar exactamente algunas de las políticas que la gente en esas reuniones han pedido? 

HUMEYRA PAMUK: No, en absoluto. 

MATTHEW MILLER: Así no es como… 

HUMEYRA PAMUK: Eso… 

MATTHEW MILLER: Espere. Así no es como funciona este proceso. Así no es como funciona el Gobierno. 

HUMEYRA PAMUK: No, no creo que esa sea la expectativa de nadie. 

MATTHEW MILLER: Permítame decir que así no es como funciona ninguna organización. Me atrevo a decir que en cualquiera de los medios de comunicación que hay en esta sala, si los reporteros acuden a sus jefes y ofrecen sus comentarios, y los jefes dicen: “Bueno, ese es un buen argumento. Vamos a tenerlo en cuenta. Pero respecto a las políticas más amplias, esa es la decisión que hemos tomado”, así es como el liderazgo… 

HUMEYRA PAMUK: Está ofreciendo una larga diatriba sobre algo que no sugerí. 

MATTHEW MILLER: Así es como el liderazgo funciona. 

HUMEYRA PAMUK: ¿Pero tiene algún ejemplo sobre cualquier cambio… 

MATTHEW MILLER: Sí. Le diré… 

HUMEYRA PAMUK: Tengo mucha curiosidad. 

MATTHEW MILLER: Le diré que con respecto a cualquier problema, con respecto a la entrega de asistencia humanitaria, hemos escuchado buenas ideas de personas de dentro del Departamento que han venido y han ofrecido comentarios constructivos, y los hemos implementado. 

HUMEYRA PAMUK: Entonces… 

MATTHEW MILLER: Ahora bien, hay personas que cuando dicen… Si la idea es que Estados Unidos va a cortar el apoyo a Israel, eso es un desacuerdo político fundamental. Entonces, cuando ves a gente decir en entrevistas: “Queremos que Estados Unidos deje de apoyar el derecho de Israel a defenderse”, eso no es algo con lo que el secretario esté de acuerdo, no es algo con lo que el presidente esté de acuerdo, y, en última instancia, son ellos quienes tienen la responsabilidad de tomar esas decisiones. 

AMY GOODMAN: Annelle Sheline, ¿podría responder a lo que dice Matt Miller, el portavoz del Departamento de Estado? 

ANNELLE SHELINE: Creo que la ley estadounidense es bastante clara en este caso, en términos de las leyes Leahy, por ejemplo, respecto a que si un Ejército extranjero está acusado de manera creíble de graves violaciones a los derechos humanos, la ley dice que Estados Unidos no seguirá proporcionando armas a esas unidades, o la disposición 620I de la Ley de Asistencia Exterior, bajo la cual un Gobierno que bloquee ayuda humanitaria estadounidense ya no es elegible para recibir asistencia militar de EE.UU. Estas leyes no están siendo implementadas. 

Y creo que esto está teniendo un efecto horrible no solo sobre la población de Gaza, sino en términos de la reputación de Estados Unidos ante el resto del mundo. Este Gobierno se comprometió a restablecer el liderazgo moral estadounidense, a reanudar su compromiso con la comunidad internacional, a defender la ley y el llamado orden internacional liberal basado en reglas; y creo que ha quedado claro que, en efecto, este Gobierno no está cumpliendo con ninguna de esas promesas. Y mi trabajo estaba centrado en los derechos humanos, lo cual es un trabajo muy importante que hace el Departamento de Estado. Pero creo que, en este asunto en particular, el cálculo político ha sido que el apoyo de Estados Unidos a Israel es una mejor estrategia política. Sin embargo, creo que lo que el Gobierno puede estar empezando a ver es que tal vez, políticamente, tomaron la decisión equivocada. 

NERMEEN SHAIKH: Annelle, ¿puede explicar si se está haciendo alguna distinción, hay declaraciones generales sobre el apoyo de Estados Unidos a Israel, pero existe alguna distinción en las conversaciones dentro del Departamento de Estado sobre las diferentes formas en que EE.UU. apoya a Israel? Por ejemplo, obviamente, en este caso, el interrogante de más importancia tiene que ver con la ayuda militar a Israel en este momento. 

ANNELLE SHELINE: Debo aclarar que, en mi área de trabajo, el tema de Israel y Palestina no hacía parte de mis funciones. Mi trabajo se centraba principalmente en el norte de África, así que no puedo hablar en específico sobre ninguna de esas conversaciones. Lo que sí pienso es que, en última instancia, las relaciones entre EE.UU. e Israel se consideran de tal importancia política que las decisiones al respecto se toman en lo más alto del Gobierno. Por lo tanto, aunque hay otros procesos y, ciertamente, conversaciones dentro del Departamento de Estado y de otros organismos del Gobierno sobre algunos de esos matices que acaba de formular, no creo que sea probable ver algún cambio de manera pública sobre este asunto hasta que se decida desde arriba que están listos para replantear las relaciones entre EE.UU. e Israel. 

AMY GOODMAN: Quiero que veamos otro clip de Matt Miller, el portavoz del Departamento de Estado, diciendo que el Gobierno de Biden no ha hallado pruebas de que las acciones de Israel en Gaza constituyan una violación del derecho internacional. Esto es parte de lo que dijo. 

MATTHEW MILLER: Consideramos que Israel no está violando el derecho internacional humanitario en lo que respecta a la conducción de la guerra o en relación al suministro de asistencia humanitaria. 

AMY GOODMAN: Eso lo dijo esta semana, Annelle Sheline, que no hay violaciones del derecho internacional ni cuando se trata de proporcionar asistencia humanitaria. Y, sin embargo, el presidente Biden dice que está construyendo un puerto porque los palestinos no pueden obtener suficiente ayuda. 

ANNELLE SHELINE: Exacto. Creo que las pruebas hablan por sí mismas. No solo hemos tenido el fallo de la Corte Internacional de Justicia y la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Claramente, este Gobierno no está dispuesto a admitir la realidad. Y de nuevo, quiero reiterar que creo que esto no solo es obviamente devastador para la vida de la gente en Gaza, sino que le causa un daño increíble a la posición de Estados Unidos en la escena internacional. Es sumamente desmoralizante para quienes trabajan en el Departamento de Estado, muchos de los cuales creen profundamente en lo que Estados Unidos dice defender. Así que estoy tratando de hablar en nombre de las muchas personas que se sienten muy traicionadas por la postura de nuestro Gobierno. 

NERMEEN SHAIKH: Annelle, ¿podría explicar el efecto que las protestas masivas en todo Estados Unidos han tenido dentro del Departamento de Estado? ¿Hubo alguna conversación sobre eso y también, por supuesto, sobre el voto “no comprometido”? 

ANNELLE SHELINE: Dentro del Departamento de Estado, los funcionarios públicos están muy comprometidos con su papel de ser políticamente neutrales y de seguir las instrucciones que reciben. En el Departamento de Estado la gente sabe muy bien lo que está pasando afuera. Pero, esta no es la primera vez que se han visto involucrados o han tenido que llevar a cabo políticas con las que tal vez no estaban de acuerdo, y es algo que muchas de estas personas sabían que era parte de su trabajo. Esto es lo que implica llevar a cabo la política exterior de Estados Unidos. 

En cuanto a este tema, creo que, debido a que ha sido tan horrible y a que estamos viendo ese creciente rechazo político por parte del pueblo estadounidense, la gente está cada vez más frustrada. Muchas otras personas con quienes hablé me dijeron que están considerando renunciar. Pero, de nuevo, es un reto para algunas personas… No es fácil estar desempleado en este país. 

AMY GOODMAN: Quisiera citar algo más de lo que usted dijo al explicar por qué renunció. Usted dijo que se siente “atormentada por la última publicación en redes sociales de Aaron Bushnell, el militar de 25 años de edad de la Fuerza Aérea de EE.UU. que se inmoló frente a la Embajada israelí en Washington el 25 de febrero”. Usted cita a Bushnell: “A muchos de nosotros nos gusta preguntarnos: '¿Qué habría hecho yo si hubiera estado vivo durante la esclavitud? ¿O en la época de la segregación racial? ¿O en el apartheid? ¿Qué haría si mi país estuviera cometiendo un genocidio?' La respuesta es: lo que estás haciendo ahora mismo”. ¿Puede explicar lo que eso significó para usted y cómo ha respondido la gente a su renuncia? 

ANNELLE SHELINE: Lo siento. Creo que esa publicación me impactó a mí y a mucha gente que de verdad tuvo que preguntarse qué estaban haciendo… En mi caso, yo tengo una hija pequeña, y pensé que si en el futuro ella me preguntara: “¿qué estabas haciendo cuando esto estaba sucediendo? Tú estabas en el Departamento de Estado”. Quiero poder decirle que no me quedé callada. Y conozco a muchas personas que están profundamente conmovidas por esas palabras que publicó Aaron Bushnell. Y creo que la gente está tratando de hacer lo que puede. Todavía se está haciendo un trabajo muy importante dentro del Departamento de Estado. Pero sí creo que, mientras nuestros líderes de alto rango no estén listos para hacer un cambio, es muy poco lo que pueden hacer los funcionarios de base. 

AMY GOODMAN: Annelle Sheline, quiero darle las gracias por acompañarnos. Annelle acaba de renunciar a su puesto en el Departamento de Estado en protesta por el apoyo de Estados Unidos a la guerra de Israel contra Gaza. Trabajó como oficial en el área de asuntos exteriores de la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo. También es la primera funcionaria del Departamento de Estado en renunciar públicamente desde que Josh Paul lo hizo hace meses. 

Esto es Democracy Now! Al regresar, hablaremos con la portavoz de la UNRWA. El presidente Biden acaba de aprobar un proyecto de ley bipartidista, convirtiéndolo así en ley, que dice que la UNRWA no será financiada por el Gobierno de EE.UU. en el transcurso del próximo año. Quédense con nosotros.

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Traducido y editado por Igor Moreno Unanua e Iván Hincapié.

Fuente: https://www.democracynow.org/es/2024/3/28/annelle_sheline




Nota:

A continuación publicamos dos artículos que Mahmoud Elalwanha, embajador del Estado de Palestina en Bolivia, envió a Creación Heroica para su difusión. Agradecemos a Mahmoud Elalwanha el gesto de confianza y le expresamos nuestra más profunda solidaridad con el pueblo palestino.

Comité de Redacción.


Netanyahu y su Guerra Contra Irán 

Mahmoud Elalwani(*) 

CUANDO EL GOBIERNO DEL ESTADO de Israel tomó la decisión de bombardear el 1 de abril de 2024 la sede diplomática iraní en Damasco, la capital de Siria, destruyendo totalmente la sede y asesinando a todo el personal que se encontraba allí, incluido el comandante de la Fuerza AlQuds, el general Mohammad Reza Zahedi, lo que Netanyahu pretendía con dicho ataque era involucrar a Estados Unidos y occidente en una guerra contra Irán para desviar la opinión pública del genocidio en Gaza, obligar al Senado norteamericano a liberar la ayuda militar a su ejército, recuperar la alianza europea y el G7 y, lo más importante, poner fin a las protestas y manifestaciones en Tel Aviv pidiendo su dimisión para unificar el frente interior tras su división por la guerra en Gaza. 

La agresiva operación en Damasco pretendía involucrar a Irán, bloquear el camino al movimiento de condena global por la guerra de Gaza, detener el proceso de la Corte Internacional de Justicia, así como la declaración del Consejo de Seguridad y desviar la atención por el crimen contra los trabajadores humanitarios de la Cocina Central Mundial. 

Los objetivos de la entidad Estado fascista de Netanyahu no son desconocidos para Estados Unidos y occidente, que no están interesados en una confrontación militar con Irán. 

La respuesta iraní del 13 de abril se produjo desde el territorio iraní hacia Israel en una operación que bombardeó la Base Aérea de Naftim, en el Nagev (la base principal de los cazas F-35), causando gran destrucción, así como también otras áreas de Israel, utilizando más de 300 drones y misiles de crucero. Como resultado, resultó herida una niña. Los servicios de emergencia israelíes también declararon que atendieron a 31 personas que mostraban síntomas de ansiedad o lesiones como resultado de la búsqueda de refugio. Según las noticias, la mayoría de los drones y misiles iraníes fueron neutralizados por los antiaéreos de las bases militares norteamericanas y británicas que están en la región. 

El Ministro de Asuntos Exteriores iraní, Hussein Amir Abdollahian, confirmó que las operaciones militares llevadas a cabo por las fuerzas de su país fueron limitadas, indicando que esta respuesta se enmarca en el marco de una autodefensa legítima, firme y natural. El ataque fue muy preciso en su respuesta militar, tratándose de una “reprimenda y advertencia” ya que las fuerzas iraníes no atacaron objetivos económicos ni civiles. 

Un alto funcionario de la administración estadounidense dijo a CNN que el presidente estadounidense, Joe Biden, habló con Netanyahu durante una llamada telefónica tras el ataque para “reafirmar el firme compromiso de Estados Unidos con la seguridad de Israel” y afirmó que “los enemigos no pueden amenazar la seguridad de Israel de ninguna manera”. 

Estados Unidos y los países occidentales han participado de forma directa en la defensa continuada de Israel, que es incapaz de protegerse por sí misma. Israel ya no es un país de estabilidad e inversión y por tanto muchos buscarán refugio seguro y estable fuera de allí. Netanyahu quería ampliar la guerra, pretendía crear una confrontación para arrastrar a Estados Unidos y a Occidente a una guerra regional con el fin de proteger su futuro personal y político. 

Sorprende que después de 193 días de guerra genocida en Gaza causando la muerte de más de 34.000 palestinos, entre ellos 14.000 niños y dejando casi 77.000 heridos, y después de diez sesiones del Consejo de Seguridad, no se ha podido condenar a Israel ni se ha podido poner fin a la guerra genocida. Sin embargo, dos semanas después del bombardeo a la sede diplomática iraní en Damasco, la repuesta iraní que duró solo cinco horas y que provocó un herido, ha conseguido movilizar una condena unánime de Occidente. 

El ataque israelí a la embajada iraní no obtuvo una condena ni fue suficiente para que el Consejo de Seguridad actuara, por el contrario, la respuesta iraní provocó que el G7 se reuniera de urgencia y condenara dicha repuesta, que los presidentes de los países occidentales hayan condenado a Irán de forma unánime y que, a petición de Israel, el Consejo de Seguridad se haya reunido. Durante la sesión del Consejo de Seguridad del domingo 14 de abril, el embajador de Israel ante la ONU, Gilad Erdan, dijo que el mundo no puede quedarse de brazos cruzados ahora y solicitó al Consejo de Seguridad que imponga “todas las sanciones posibles a Irán antes de que sea demasiado tarde”. El representante adjunto de Estados Unidos ante la ONU, Robert Wood, planteó ante el Consejo de Seguridad la necesidad de condenar de forma inequívoca el ataque con drones y misiles lanzado por Irán sobre Israel y dijo: “En los próximos días, Estados Unidos explorará medidas adicionales para que Irán rinda cuentas ante Naciones Unidas. 

¿En qué mundo hipócrita vivimos que en lugar de aplicar la fuerza de la ley se aplica la ley de la fuerza? En los actuales momentos de colapso moral parece que no hay lugar para los principios; no es posible lograr ganancias estratégicas a expensas de los otros. La falta de equilibrio y la globalización brutal intentan apoderarse del mundo. El poder sin moral es un poder ciego, un peligro para todos. Un enfoque egoísta y arrogante que no respeta a los demás no puede tener éxito. Hoy más que nunca urge la política y la diplomacia. 

Todos quieren reducir la escalada, pero todos saben que la única manera de reducirla es deteniendo la guerra israelí en la Franja de Gaza y todas las medidas que empujan a la región hacia el abismo de una guerra regional. Hoy la atención de la comunidad internacional está puesta en el enfrentamiento israelí-iraní, Gaza no ha sido mencionada hoy en ninguno de los boletines de noticias internacionales. Todos somos conscientes de la importancia que tiene la seguridad de la región para la seguridad internacional, pero debemos afrontar estos desafíos y mitigar sus efectos sobre nosotros tanto como sea posible. El mundo debe trabajar para proteger a la región de nuevas tensiones y conflictos causados por la continua agresión israelí a la Franja de Gaza, por la continuación de la ocupación israelí de Palestina y por la frustración de Israel al no conseguir salir de la crisis y alcanzar una solución al conflicto sobre una base de los dos Estados, que le ponga fin y garantice completamente los derechos del pueblo palestino en construir su Estado independiente, libre y soberano en las fronteras del 4 de junio de 1967 con su capital Jerusalén Oriental, tal como dicta el derecho internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. 

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(*)Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.



Las Llamadas de Biden a Netanyahu 

Mahmoud Elalwani(*) 

EL PRESIDENTE BIDEN se apresura a emitir o filtrar declaraciones criticando a Netanyahu por sus asesinatos excesivos, especialmente por la matanza de siete trabajadores humanitarios de distintas nacionalidades (norteamericano, polaco, australiano, palestino y tres ingleses), todos afiliados a la organización no gubernamental estadounidense World Central Kitchen, perpetrada a manos del ejército de ocupación. Dicha organización distribuía ayuda alimentaria al menos a 700 mil personas amenazadas por la hambruna en Gaza. 

Las críticas de Biden siempre se contienen tras una llamada telefónica con Netanyahu; comienza culpándolo con tibieza y siempre termina con la afirmación de que Netanyahu está contento con el compromiso de Estados Unidos con la seguridad de Israel y continúa proporcionándole todo lo que necesita para la guerra, incluidas armas, municiones y expertos. 

La guerra continúa por séptimo mes, intensificándose y expandiéndose, con resultados escalofriantes: más de 33.037 muertos, entre ellos 13.790 niños, 9.100 mujeres, 695 ancianos y 75.668 heridos. Destacar que entre los fallecidos como resultado de las acciones militares israelíes se encuentran 484 miembros de los equipos de salud: murieron 134 enfermeros, 84 médicos, 46 paramédicos, 46 farmacéuticos, 39 fisioterapeutas, 38 dentistas, 32 estudiantes de Odontología, 25 administrativos, 16 personas que trabajaban en análisis médicos, 9 oftalmólogos, 4 técnicos radiólogos, 3 psicólogos, 1 odontólogo y 72 académicos. A este listado hay que añadir también 165 miembros del personal de la ONU y 133 periodistas. Los asesinados representan el 5% de la población de Gaza, hay más de 10 mil desaparecidos y un 85% de la población ha sido desplazada. En el transcurso de este genocidio la destrucción alcanza a 360 mil viviendas, lo que equivale al 65% de las viviendas de la Franja. Toda esta barbarie se ha hecho con plena conciencia y planificación. 

Otro de los resultados de esta guerra es que un millón de personas, lo que supone alrededor del 45% de la población, se han visto infectadas con enfermedades graves como la hepatitis; al menos diez mil pacientes con cáncer en Gaza no reciben ningún tratamiento; veinte mil niños han quedado huérfanos y, por mucho que las personas y los familiares se compadezcan de ellos, crecerán sin el apoyo de sus padres y sin la ternura de sus madres, que es insustituible y no tiene compensación alguna. En cuanto a los mil niños que han quedado mutilados perdiendo manos, piernas o ambas, ¿qué futuro les espera? 

Israel destruyó deliberadamente el sistema de salud bombardeando 32 hospitales, más de 153 centros médicos y 126 ambulancias, dejándolos todos fuera de servicio. 

Israel pretendía destruir la economía nacional palestina destruyendo la mayoría de las fábricas y centros económicos; también quería destruir la cultura y el patrimonio del pueblo palestino destruyendo total o parcialmente 404 escuelas y universidades, así como 486 mezquitas, 3 iglesias y 200 lugares arqueológicos, incluidos 12 museos que contienen vestigios de la civilización árabe en Palestina. 

Se estima que se han generado 26 millones de toneladas de escombros. Según un nuevo informe del Banco Mundial publicado el pasado martes, la guerra israelí en la Franja de Gaza ha causado daños a las infraestructuras de Gaza estimados en unos 18,5 billones de dólares, lo que representa el 97% de la producción económica de la Cisjordania y Gaza ocupadas en el año 2022. Israel está acabando con la vida en Gaza. 

Biden, partidario de la calma en la región, continúa con su política “telefónica” para abordar la rebelión de Israel y su esfuerzo por involucrar a Estados Unidos en una guerra ¿Regional o global? Si Estados Unidos no hubiera sido negligente desde el primer día de la guerra de represalia lanzada por Israel contra Gaza, no habríamos llegado al punto en donde estamos ahora, una guerra más amplia en la región. Parece ser que los llamamientos de Biden a Netanyahu y el veto contra el cese de fuego en el Consejo de Seguridad es la única solución estadounidense a este genocidio. 

El silencio de la comunidad internacional sobre este tipo de crímenes es una evidencia clara y consistente del apoyo a la ocupación y del encubrimiento de los crímenes de genocidio que entran en su séptimo mes. Hay que considerar que lo que Israel está haciendo es un genocidio, son crímenes contra la población palestina. Nada justifica el silencio del Fiscal del Tribunal de Crímenes de Guerra y la falta de acción inmediata para tomar medidas legales, condenar y procesar la ocupación. Las declaraciones de condena no son suficientes ante la magnitud de los crímenes y desastres practicados y cometidos por el gobierno extremista violando el derecho internacional. Se deben tomar medidas prácticas sobre el terreno y enviar fuerzas internacionales para proteger a los palestinos y detener las masacres y la limpieza étnica; debemos trabajar para adoptar posturas serias, debe cesar la cobertura internacional, su apoyo e inmunidad para el Estado ocupante. Se está perpetrando un Genocidio en Gaza con la complicidad internacional.

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(*)Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.


Stalin

Millones de Muertos:

de Hitler y Hearst a Cinquest y Solzjenitsyn 

La historia de los supuestos millones de presos y muertos en los campos de trabajo y los muertos por el hambre en la Unión Soviética en los tiempos de Stalin. 

(2)

Mario Sousa 

Alexander Solzhenitsyn

Otra persona que siempre es asociada a los libros y artículos en los periódicos sobre los supuestos millones de muertos y prisioneros en la URSS, es el ruso Alexander Solzhenitsyn. 

Solzhenitsyn es conocido en el mundo capitalista desde fines de los años 60 por su libro titulado: "El Archipiélago de Gulag” y que trata sobre la situación de los presos en los campos de trabajo en la Unión Soviética. El mismo estuvo preso 8 años, condenado por actividades contrarrevolucionarias en 1946 al haber distribuido propaganda en contra del pueblo de la Unión Soviética. Según Solzhenitsyn, la lucha contra la Alemania nazi en la Segunda Guerra mundial había sido una lucha innecesaria y todos los sufrimientos impuestos al pueblo soviético por los nazis pudieron haber sido evitados si el gobierno soviético hubiese hecho un compromiso con Hitler. Solzhenitsyn acusaba también al gobierno soviético y a Stalin por los terribles resultados de la guerra para el pueblo de la URSS, diciendo que éstos eran peores que Hitler. Solzhenitsyn no escondía sus simpatías por los nazis y fue condenado como traidor. 

Solzhenitsyn comenzó en 1962 a publicar libros en la URSS con el consentimiento y la ayuda de Nikita Kruchef, siendo el primer libro publicado: "Un día en la vida de Ivan Devisovtjs” y que se trataba sobre la vida de un preso. Kruchef utilizaba los textos de Solzhenitsyn para combatir la herencia socialista de Stalin. Solzhenitsyn ganó en 1970 el Premio Nobel de literatura por su libro “El archipiélago de Gulag” y sus libros comenzaron a ser publicados en los países capitalistas en grandes cantidades convirtiéndose el autor, en uno de los instrumentos más importantes del imperialismo en el combate al socialismo y a la Unión Soviética. Los textos suyos sobre los campos de trabajo junto a la otra propaganda sobre los supuestos millones de muertos en la URSS, fueron utilizados como verdades en los medios de comunicación capitalistas. 

En 1974, Solzhenitsyn renunció a su ciudadanía soviética y emigró primero a Suiza y más tarde viajó a los EEUU. A estas alturas, era considerado en la prensa capitalista como el más grande luchador por la libertad y la democracia. Sus simpatías nazistas fueron enterradas para no perturbar la guerra de propaganda en contra del socialismo. 

En los EEUU, Solzhenitsyn fue invitado muchas veces para intervenir en reuniones importantes. Por ejemplo: como orador principal en el congreso de los sindicatos AFL-CIO en 1975 y el 15 de julio del mismo año fue invitado para hacer un discurso sobre la situación mundial ¡en el Senado de los Estados Unidos! 

Los discursos de Solzhenitsyn eran de una agitación violenta y provocativa, argumentando y haciendo propaganda a las ideas más reaccionarias. Entre otras cosas, se manifestó por nuevos ataques a Vietnam después de la victoria de éste sobre los EE UU. Además, después de 40 años de fascismo en Portugal cuando los oficiales de izquierda del ejército tomaron el poder en la revolución popular de 1974, Solzhenitsyn comenzó a hacer propaganda por una intervención militar de los EE UU en Portugal diciendo que ¡éste pasaría a ser miembro del Pacto de Varsovia si los EEUU no intervenían! 

En sus discursos, Solzhenitsyn lamentaba siempre la liberación de las colonias portuguesas en Africa, pero está claro que lo principal en los discursos de Solzhenitsyn era siempre la guerra sucia contra el socialismo. Desde supuestas ejecuciones de millones y millones de personas en la URSS hasta las supuestas decenas de millares de norteamericanos presos y esclavizados que existían en Vietnam del Norte. Esta idea de Solzhenitsyn acerca de los norteamericanos utilizados como esclavos en Vietnam del Norte dio origen a las películas de Rambo sobre la guerra del Vietnam. 

Los periodistas norteamericanos que se habían atrevido a escribir sobre la paz entre los EEUU y la Unión Soviética, eran señalados por Solzhenitsyn como traidores potenciales. Este hacía también propaganda por un aumento de la capacidad militar de Estados Unidos, diciendo que la URSS era más poderosa en "tanques y aviones de 5 a 7 veces y en armas atómicas que en "breve serían 2, 3 y 5 veces más potentes que las de EEUU”. 

Los discursos de Solzhenitsyn en los EEUU eran la voz de la extrema derecha, pero él iba aún más lejos, en apoyo abierto al fascismo. 


Respaldo al Fascismo de Franco 

Después de la muerte de Franco en 1975, el régimen fascista español comenzó a perder el control de la situación política y al comienzo de 1976, los acontecimientos en España tomaron un carácter tal que cautivaron la atención de la opinión pública mundial.

      Huelgas y manifestaciones exigían democracia y libertad. El heredero de Franco -el rey Juan Carlos- fue obligado a iniciar una liberalización muy cautelosa para calmar la agitación social. En ese momento importante para la vida política española aparece Alexander Solzhenitsyn en Madrid y es entrevistado en el programa “Directísimo”, el sábado 20 de marzo por la noche en el mejor horario televisivo (periódicos ABC y YA del 21 de marzo de 1976). Solzhenitsyn, que previamente había recibido las preguntas, aprovechó la oportunidad para hacer todo tipo de declaraciones reaccionarias. La intención suya no fue de dar un amplio apoyo a la llamada liberalización del Rey. Al contrario, Solzhenitsyn prevenía a las personas contra las reformas democráticas! En su intervención en la TV declaró que: “110 millones de rusos murieron víctimas del socialismo” y comparó “la esclavitud a que estaban sometidos los soviéticos con las libertades que se disfrutaban en España”. Solzhenitsyn acusó también de utópicos a los “círculos progresistas” porque consideraban a España como una dictadura. Los progresistas eran toda la oposición democrática desde liberales hasta socialdemócratas y comunistas. Solzhenitsyn decía: "En el otoño pasado la opinión pública mundial estaba preocupada por la suerte que corrían los terroristas españoles (los cinco antifascistas condenados a muerte y ejecutados por el régimen de Franco. Nota del autor MS). Cada vez más la opinión pública progresista exige reformas políticas inmediatas; al mismo tiempo apoya los actos terroristas” … “Los que quieren reformas democráticas rápidas: ¿saben lo que sucederá mañana y pasado mañana? España podrá tener democracia mañana, pero pasado mañana: ¿se puede evitar caer en un totalitarismo después de la democracia?” Ante las cautelosas preguntas de los periodistas si acaso estas declaraciones no podían ser vistas como un apoyo a los regímenes en donde no existía la libertad, Solzhenitsyn respondió: "Conozco solamente un lugar en donde no hay libertad, ese lugar es Rusia”. 

Las declaraciones de Solzhenitsyn en la TV española fueron un apoyo directo al fascismo español (una ideología que él aún mantiene). Esta es una de las causas por las cuales Solzhenitsyn desapareció cada vez más de los discursos públicos durante sus 18 años de exilio en los EEUU y uno de los motivos por los cuales los gobiernos capitalistas no le dieron total apoyo político. Los capitalistas están muy agradecidos por haber podido utilizar a un hombre como Solzhenitsyn en su guerra contra el socialismo. Pero todo tiene sus límites. 

En la nueva Rusia capitalista, el apoyo del mundo occidental a los grupos políticos es determinado pura y simplemente por las posibilidades de hacer negocios con buenas ganancias. El fascismo como alternativa política para Rusia no es considerado como una política que estimule los negocios. Por eso es que el proyecto político de Solzhenitsyn para Rusia no tiene vigencia en lo que respecta al apoyo del mundo occidental. Lo que Solzhenitsyn quiere como futuro político para Rusia es: ¡la vuelta al sistema autoritario de los Zares, ligado a la Iglesia ortodoxa rusa! Ni siquiera los imperialistas más arrogantes están interesados en respaldar una estupidez semejante. Para respaldar a Solzhenitsyn en el mundo occidental existe solo la idiotez intelectual de la extrema derecha.

 

¡Nazistas, policías y fascistas! 

Así son aquellos, los más dignos representantes de los mitos burgueses de los "millones de muertos y presos en la Unión Soviética”. El nazista Hearst, el agente de la policía Conquest y el fascista Alexander Solzhenitsyn. 

Conquest ha tenido el papel principal, siendo sus informaciones utilizadas por los medios de comunicación capitalistas en todo el mundo y formando incluso una escuela dentro de ciertas Universidades. El trabajo de Conquest es sin duda un trabajo de desinformación policial de primera clase. 

En la década de 1970, Conquest otorga una gran ayuda a Solzhenitsyn y a una serie de figuras de segunda categoría como por ejemplo: Andrei Sakharov y Roy Medvedev. Todos ellos aparecen esporádicamente por todo el mundo como especuladores en muertos y presos a quienes la prensa burguesa siempre pagó el precio en oro. Pero, la realidad de los hechos fue por fin presentada y muestra la verdadera cara de todos estos falsificadores de la historia. La orden de Gorbatchov de abrir los archivos secretos del partido a las investigaciones históricas tuvo consecuencias que nadie pudo prever.

 

Los archivos muestran las mentiras de la propaganda. 

Las especulaciones sobre los millones de muertos era una parte de la guerra sucia de propaganda en contra de la URSS y es por esto que los desmentidos y esclarecimientos oficiales de los soviéticos nunca fueron tomados en serio y jamás tuvieron espacio en la prensa capitalista. Los desmentidos soviéticos eran motivo de burla debido a que los "especialistas” comprados por el capital tenían todo el espacio necesario para difundir sus fantasías puesto que ¡fantasías eran en realidad! Lo que todos los millones de muertos y prisioneros mencionados por Conquest y otros “críticos” tenían en común, es que son productos de aproximaciones y métodos de tipo casero.


Métodos falsos

Conquest, Solzhenitsyn, Medvedev y otros utilizaban la estadística publicada por la URSS como por ejemplo: los censos nacionales de población a los que sumaban un supuesto aumento de la población sin tener en cuenta la situación real existente en el país. Así llegaron a la conclusión de cuántas personas debían de haber en el país al final de ciertos años. Las personas que faltaban eran presentadas como muertos y presos a cuenta del socialismo. Un método simple, pero totalmente falso. 

Este tipo de "revelaciones” de acontecimientos políticos tan importantes nunca sería aceptada si las revelaciones fuesen sobre el mundo occidental. En ese caso, hubiese habido con toda certeza, profesores e historiadores que se alzarían en contra de tales engaños. Pero como la que estaba en cuestión era la Unión Soviética, entonces la falsificación podía dejarse pasar. Uno de los motivos es, ciertamente, que los profesores e historiadores anteponen las posibilidades de avanzar en sus carreras profesionales a su honradez profesional. 

En cifras: ¿cuáles fueron al final las conclusiones de los "críticos”? Según Robert Conquest (en una evaluación hecha en 1961) murieron de hambre 6 millones de personas en la URSS a principios de la década de los años 30. Esta cifra fue aumentada por Conquest a 14 millones en 1986. Según Conquest, en lo que respecta a los campos de trabajo (Gulag), estaban allí detenidos 5 millones de prisioneros antes del comienzo de las depuraciones en el partido, en el ejército y en el Estado (en 1937). Después de comenzadas las depuraciones llegaron más de 7 millones de prisioneros durante 1937 y 38, haciendo un resultado total de ¡12 millones de presos en estos campos de trabajo en 1939! El lector debe tener en claro que los 12 millones de Conquest ¡son solamente presos políticos! Según Conquest, en los Gulag había también delincuentes comunes los cuales eran una cantidad mayor que los presos políticos. Esto significa que había de 25 a 30 millones de presos en los campos de trabajo de la URSS. También según Conquest, fueron ejecutados entre 1937 y 39 un millón de presos políticos mientras que 2 millones se morían de hambre. Según Conquest, el resultado final de las depuraciones de 1937 al 39: ¡9 millones de presos políticos y 3 millones de muertos! 

Estas cifras fueron inmediatamente sometidas a "apreciaciones estadísticas” por Conquest para llegar a la conclusión de que los bolcheviques habían matado nada menos que 12 millones de presos políticos desde 1930 al 1953. Sumando estas cifras a los muertos por el hambre en los años 30, Conquest llega a la conclusión de que los bolcheviques habían matado 26 millones de personas. En una última apreciación estadística dice Conquest: "¡En 1950 había 12 millones de presos políticos en la URSS! 

Alexander Solzhenitsyn utilizó más o menos las mismas apreciaciones estadísticas de Conquest, pero esta vez usando los métodos pseudocientíficos con nuevas suposiciones. Con otras premisas llega a conclusiones aún más extremas. Solzhenitsyn acepta las cifras de Conquest de 6 millones de muertos de hambre en 1932 y 1933. Mientras tanto, con respecto a las depuraciones de 1936 al 39, Solzhenitsyn considera que murieron un mínimo de ¡un millón por año! Haciendo un resumen, nos dice que desde las colectivizaciones en la agricultura hasta la muerte de Stalin en 1953, los comunistas habían matado 66 millones de personas en la Unión Soviética. Además de esto, acusa como culpable al gobierno soviético por la muerte de 44 millones de rusos que según sus afirmaciones murieron en la Segunda Guerra mundial. La conclusión de Solzhenitsyn es que "110 millones de rusos murieron víctimas del socialismo”. En lo que respecta a los presos, Solzhenitsyn nos dice que el número de personas en los campos de trabajo en 1953 era de ¡25 millones!

 

Gorbatchov abre los archivos 

La colección de cifras fantásticas anteriormente presentadas (producto de fantasías muy bien pagadas), han salido en la prensa burguesa desde la década de los años 60, siendo siempre presentadas como hechos verídicos obtenidos en base a métodos científicos. Detrás de estas falsificaciones están las policías políticas occidentales, principalmente la CIA de los Estados Unidos y el MI 5 de Inglaterra. 

La influencia de los medios de comunicación es tan grande que hoy las cifras son consideradas como auténticas en grandes sectores de la población de los países occidentales. Esta situación lamentablemente ha empeorado. En la propia URSS, donde Solzhenitsyn y otros "críticos” como por ejemplo, Andrei Sakharov y Roy Medvedev no encontraban un respaldo a esas cifras fantásticas, hubo un cambio significativo en 1990. 

En la nueva "prensa libre” durante el período de Gorbatchov todo lo que se le imputaba al socialismo era presentado como positivo. Esto tuvo consecuencias desastrosas. Una inflación sin igual aumentó la cantidad de muertos y prisioneros durante el socialismo que ahora se mezclaban con un solo grupo de decenas de millones de "víctimas” de los comunistas. La histeria en la nueva prensa libre de Gorbatchov realzó las mentiras de Conquest y Solzhenitsyn. Al mismo tiempo fueron abiertos por Gorbatchov los archivos del Comité Central a las investigaciones históricas lo cual era exigido por la prensa libre. La apertura de los archivos del Comité Central del partido comunista es en realidad la cuestión central de esta historia confusa. Esto por dos razones: por una parte, porque en los archivos se encontraban los datos que podían esclarecer la verdad y por otra parte, aún más importante, porque todos los especuladores en muertos y presos de la URSS han dicho durante años y años que el día que los archivos fuesen abiertos, las cifras por ellos presentadas serían confirmadas. Todos ellos afirmaron que así sería. Conquest, Solzhenitsyn, Medvedev y los demás, pero cuando los archivos fueron abiertos y los estudios de los documentos existentes comenzaron a ser publicados, aconteció algo muy extraño. ¡Ni la prensa libre de Gorbatchov ni los especuladores en presos y muertos estaban interesados en los archivos! Los resultados de las investigaciones hechas en los archivos del Comité Central por los historiadores rusos Zemskov, Dougin y Xlevnjuk y que comenzaron a publicarse en 1990 en revistas científicas, ¡pasaron totalmente desapercibidos! 

Los informes con los resultados de las investigaciones históricas iban en contra de la corriente inflacionaria de muertos y presos de la prensa libre. Estos resultados permanecen desconocidos. Los informes fueron publicados en revistas científicas de poco tiraje, prácticamente desconocidas para el gran público. Por lo tanto los informes científicos no podían concurrir con la histeria de la prensa, ganando las mentiras Conquest y Solzhenitsyn apoyo en muchos sectores de la población de la URSS, la actual Rusia. 

También en Occidente pasaron desapercibidos los informes de los investigadores rusos sobre el sistema correccional durante la época de Stalin, sin noticias en primera plana o reportajes en la televisión. ¿Por qué?

 

¿Qué dicen los informes de los investigadores rusos? 

Los informes de los investigadores del sistema correccional soviético son expuestos en un trabajo de alrededor de 9.000 páginas. Son varios los investigadores que escribieron estos informes, siendo los historiadores más conocidos los rusos V.M. Zemskov, A.M. Dougin y O.V. Xlevnjuk. Sus trabajos comenzaron a publicarse en 1990, estando prácticamente acabados y publicados en Rusia en 1993. Los informes de los investigadores llegaron a conocimiento de Occidente. Los trabajos conocidos por el autor de este texto son: Un trabajo presentado en Francia en la revista L´Histoire (septiembre de 1993) por Nicolas Werth, jefe investigador del instituto francés de investigaciones científicas CNRS (Centre National de la Researche Scientifique) y el trabajo publicado en los EEUU en la revista The American Historia Review por J. Arch Getty, profesor de historia de la Universidad River Side de California en conjunto con G.T. Rettersporn, investigador del instituto francés CNRS y el investigador ruso V.N. Zemskov del Instituto de Historia Rusa de la Academia de las Ciencias de Rusia. 

También existen hoy en día libros sobre el tema, escritos por los investigadores arriba mencionados o bien, por otros investigadores de los mismos grupos de investigaciones. 

Antes de entrar en el tema quiero dejar en claro, para que no haya confusiones en un futuro, que ninguno de los científicos que participaron en estos trabajos tienen una visión socialista del mundo. Muchas veces son bastante reaccionarios. Esto lo digo para que el lector no piense que todo esto es producto de una "conspiración comunista”. Lo que sucede es que los investigadores anteriormente mencionados deshacen completamente las mentiras de Conquest, Solzhenitsyn, Medvedev y otros, poniendo de hecho, simplemente, la honradez profesional en primer lugar y no dejándose comprar para los efectos de la propaganda. 

Los informes de las investigaciones rusas dan respuesta a una gran cantidad de preguntas sobre el sistema correccional soviético. Para nosotros es la época de Stalin la más interesante para estudiar. Es allí donde está la razón de la discusión. 

Algunas preguntas concretas procuramos responder del material de las revistas L´Histoire (LH) y de The American Historical Review (AHR). Esta será la mejor manera de poner al debate alguna de las partes más importantes del sistema correccional soviético. Las preguntas son las siguientes: 

1.-¿Qué es lo que era el sistema correccional soviético?

2.-¿Cuál era el número de presos ”políticos” y delincuentes comunes?

3.-¿Cuántos muertos hubieron en los campos de trabajo?

4.-¿Cuántos fueron los condenados a muerte hasta el año 1953 y en especial durante las depuraciones de 1937 y 38?

5.-¿Cuál era generalmente el tiempo de reclusión? 

Después de haber respondido a estas 5 preguntas ponemos en discusión las penas impuestas a los dos grupos más debatidos cuando se trata de los presos y muertos en la URSS, siendo esos los Kulakos, condenados en 1930 y los contrarrevolucionarios de 1936 al 38.



Cómo Arrojar Un Dios al Infierno: El Informe Kruschov

(3)

Domenico Losurdo

Un «enorme, siniestro, caprichoso y degenerado monstruo humano»

SI ANALIZAMOS HOY “Sobre el culto de la personalidad y sus consecuencias”, leído por Kruschov en una reunión a puerta cerrada del Congreso del PCUS, y célebre después bajo el nombre de “Informe secreto”, un detalle llama inmediatamente la atención: estamos en presencia de un discurso reprobatorio que se propone liquidar a Stalin en todos los aspectos. El responsable de tantos crímenes horrendos era un individuo despreciable tanto en el plano moral como en el plano intelectual. Aparte de despiadado, el dictador era también ridículo: conocía el campo y la situación agrícola «sólo a través de las películas», películas que por lo demás «embellecían» la realidad hasta el punto de hacerla irreconocible28. Más que por una lógica política o de Realpolitik, la represión sangrienta desencadenada por él habría sido dictada por el capricho personal y por una patológica libido dominandi. Surgía así —observaba satisfecho Deutscher en junio de 1956, sacudido por las "revelaciones" de Kruschov y olvidando así el respetuoso y a ratos admirado retrato de Stalin realizado por él mismo tres años antes— el retrato de un «enorme, siniestro, caprichoso y degenerado monstruo humano»29. El despiadado déspota había carecido hasta tal punto de escrúpulos que se sospechaba hubiese tramado el asesinato del que era —o parecía ser— su mejor amigo, Kírov, para poder acusar de este crimen y liquidar así uno tras otro a sus opositores, reales o potenciales, verdaderos o imaginarios30. La despiadada represión tampoco se había cebado solamente con individuos y grupos políticos. No, ésta había conllevado «las deportaciones en masa de enteras poblaciones», arbitrariamente acusadas y condenadas en bloque por connivencia con el enemigo. ¿Habría al menos contribuido Stalin a salvar a su país y al mundo del horror del Tercer Reich? Al contrario —apremiaba Kruschov— la Gran guerra patriótica se había ganado pese a la locura del dictador: que inicialmente las tropas del Tercer Reich hubiesen conseguido penetrar tan profundamente en el territorio soviético, sembrando tanta muerte y destrucción, fue solamente a causa de su imprevisión, su obstinación y su ciega confianza en Hitler.

        Sí: por culpa de Stalin la Unión Soviética había acudido a la trágica cita sin preparación e indefensa: «Empezamos a modernizar nuestro equipamiento militar sólo en vísperas de la guerra [...]. Al comenzar la guerra carecíamos también de un número suficiente de fusiles para armar a los efectivos movilizados». Como si todo ello no bastase, «después de las primeras derrotas y los primeros desastres en el frente» el responsable de todo ello se había abandonado al abatimiento e incluso a la apatía. Vencido por la sensación de derrota «Todo lo que Lenin ha creado lo hemos perdido para siempre», incapaz de reaccionar, Stalin «se abstuvo durante mucho tiempo de dirigir las operaciones militares, y dejó de ocuparse de cualquier cosa»31. Es verdad, transcurrido cierto tiempo, plegándose finalmente a la insistencia de los otros miembros del Buró Político, había vuelto a su puesto. ¡Ojalá no lo hubiera hecho! Aquél que dirigió monocráticamente la Unión Soviética, también en el plano militar, cuando ésta se enfrentaba a una prueba mortal, había sido un dictador tan incompetente que no tenía «familiaridad alguna con la dirección de operaciones militares». Es un cargo en el que el Informe secreto insiste con fuerza: «Es necesario tener en cuenta que Stalin preparaba sus maniobras en un mapamundi. Sí, compañeros, él señalaba la línea del frente en un mapamundi»32. Pese a todo, la guerra concluyó favorablemente; y, sin embargo, la paranoia sanguinaria del dictador se había agravado ulteriormente. Llegados a este punto se puede considerar completo el retrato del «degenerado monstruo humano» que emerge, según la observación de Deutscher, del Informe secreto.

        Habían transcurrido apenas tres años desde las manifestaciones de aflicción provocadas por la muerte de Stalin, y tan fuerte y persistente era todavía su popularidad que, al menos en la URSS, la campaña lanzada por Kruschov encontró inicialmente una «fuerte resistencia»:

El 5 de marzo de 1956, en ocasión del tercer aniversario de su muerte los estudiantes de Tiflis salieron a la calle para colocar flores en el monumento dedicado a Stalin, y este gesto en honor a Stalin se transformó en una protesta contra las deliberaciones del XX Congreso. Las manifestaciones y asambleas continuaron realizándose durante cinco días, hasta que la tarde del 9 de marzo, se enviaron tanques a la ciudad para restaurar el orden.33

Quizás esto da cuenta de las características del texto que estamos examinando. En la URSS y en el campo socialista se estaba librando una enconada lucha política, y el retrato caricaturesco de Stalin servía perfectamente para deslegitimar a los "estalinistas" que podían hacer sombra al nuevo líder. El «culto a la personalidad», que había reinado hasta aquel momento, no permitía juicios matizados: un dios debía ser arrojado al infierno. Algún decenio antes, en el transcurso de otra batalla política, de características diferentes pero no menos intensa, Trotsky había esbozado también él un retrato de Stalin dirigido no solamente a condenarlo en el plano político y moral, sino también con la intención de ridiculizarlo en el plano personal: había sido un «pequeño provinciano», un individuo caracterizado desde el comienzo por una irremediable mediocridad y torpeza, que daba a menudo una pésima imagen tanto en el ámbito político, como en el militar e ideológico, y que nunca conseguía desembarazarse de la «tosquedad del campesino». Desde luego, en 1913 había publicado un ensayo de innegable valor teórico El marxismo y la cuestión nacional, aunque el auténtico autor era Lenin, mientras que aquél que firmaba el texto debía entrar en la categoría de «usurpadores» de los «derechos intelectuales» del gran revolucionario.

Entre los dos retratos no faltan puntos de encuentro. Kruschov insinúa que el auténtico instigador del asesinato de Kírov había sido Stalin, y este último había sido acusado o al menos considerado sospechoso por Trotsky de haber acelerado, con «ferocidad mongólica», la muerte de Lenin34. El Informe secreto reprocha a Stalin la cobarde evasión de sus responsabilidades a comienzos de la agresión nazi, pero el 2 de septiembre de 1939, antes aún de la operación Barbarroja, Trotsky había escrito que «la nueva aristocracia» en el poder se caracterizaba por «su incapacidad para comandar una guerra»; la «casta dominante» en la Unión Soviética estaba destinada a adoptar la actitud «propia de todos los regímenes destinados al ocaso: "después de nosotros, el diluvio"»35.

Ampliamente convergentes entre ellos, ¿hasta qué punto estos dos retratos resisten la contrastación histórica? Conviene empezar a analizar el Informe secreto, que, hecho oficial por un Congreso del PCUS y por los máximos dirigentes del partido gobernante, se impone rápidamente como la revelación de una verdad largamente ocultada, pero ya incontestable.

La Gran guerra patriótica y las «invenciones» de Kruschov

A partir de Stalingrado y de la derrota infligida al Tercer Reich una potencia que parecía invencible, Stalin había adquirido un enorme prestigio en todo el mundo. Y no es casual que Kruschov se detenga en este punto. El nuevo dirigente describe en términos catastróficos la falta de preparación militar de la Unión Soviética, cuyo ejército, en algunos casos, habría carecido incluso del armamento más elemental. Directamente opuesta es la imagen que surge de una investigación que parece provenir de los ambientes de la Bundeswehr36 y que en todo caso recurre ampliamente a sus archivos militares. Se describe la «múltiple superioridad del Ejército Rojo en infantería mecanizada, aviones y artillería»; por otro lado, «la capacidad industrial de la Unión Soviética había alcanzado dimensiones tales como para procurar a las fuerzas armadas soviéticas un armamento casi inimaginable». Este crece a ritmos cada vez más intensos según se acerca la operación Barbarroja. Un dato es especialmente revelador: si en 1940 la Unión Soviética fabricaba 358 carros de combate del tipo más avanzado, netamente superiores a aquellos disponibles para otros ejércitos, en el primer semestre del año siguiente fabricaba 1.50337. A su vez, los documentos provenientes de los archivos rusos demuestran que, al menos en los dos años inmediatamente anteriores a la agresión del Tercer Reich, Stalin está literalmente obsesionado con el problema del «incremento cuantitativo» y de la «mejora cualitativa de todo el aparato militar». Algunos datos son de por sí elocuentes: si en el primer plan quinquenal llegan al 5,4% del gasto estatal, en 1941 los presupuestos para la defensa suben hasta el 43,4%; «en septiembre de 1939, siguiendo órdenes de Stalin, el Politburó tomó la decisión de construir antes de 1941 nueve fábricas nuevas para la fabricación de aviones»; en el momento de la invasión nazi «la industria había producido 2.700 aviones modernos y 4.300 carros de combate»38. A juzgar por estos datos, pueden decirse muchas cosas, excepto que la URSS haya llegado poco preparada a la trágica cita con la guerra. Por otro lado, han pasado ya diez años desde que una historiadora norteamericana asestara un duro golpe al mito del derrumbe moral y evasión de responsabilidades por parte del dirigente soviético apenas iniciada la invasión nazi: «pese al impacto inicial, el día del ataque Stalin convocó una reunión de once horas con los dirigentes del partido, del gobierno y del ejército, y en los días siguientes hizo lo mismo»39. El caso es que ahora tenemos acceso al registro de los visitantes del despacho de Stalin en el Kremlin, descubierto a comienzos de los años noventa: parece ser que desde las horas inmediatamente siguientes a la agresión militar, el líder soviético se sumerge en una incesante sucesión de reuniones e iniciativas para organizar la resistencia. Son días y noches caracterizadas por una «actividad [...] extenuante», pero ordenada. En cualquier caso, «todo el episodio [narrado por Kruschov] es una completa invención», esta «historia es falsa»40. En realidad desde comienzos de la operación Barbarroja, Stalin no sólo toma las decisiones más comprometedoras, dando órdenes para el traslado de la población y de las instalaciones industriales lejos del frente, sino que «controla todo de manera minuciosa, desde el tamaño y forma de las bayonetas hasta los autores y títulos de los artículos de "Pravda"»41. No hay pruebas de pánico ni de histeria. Leamos la correspondiente entrada del diario de Dimitrov: «A las 7 de la mañana me han reclamado con urgencia en el Kremlin. Alemania ha atacado a la URSS. Ha comenzado la guerra [...]. Sorprendente calma, firmeza y seguridad en Stalin y en todos los demás». Sorprende todavía más la claridad de ideas. No se trata solamente de proceder a la «movilización general de nuestras fuerzas». Es necesario también definir la situación política. Sí, «solamente los comunistas pueden vencer a los fascistas», dando fin a la ascensión aparentemente imparable del Tercer Reich, pero no hay que perder de vista la naturaleza real del conflicto: «Los partidos [comunistas] impulsan sobre el terreno un movimiento en defensa de la URSS. No plantean la cuestión de la revolución socialista. El pueblo soviético combate una guerra patriótica contra la Alemania fascista. El problema es la derrota del fascismo, que ha sometido a una serie de pueblos e intenta someter a otros»42.

La estrategia política que habría precedido a la Gran guerra patriótica está claramente trazada. Ya algunos meses antes Stalin había subrayado que al expansionismo aplicado por el Tercer Reich «en pos del sometimiento, de la sumisión de otros pueblos», estos respondían con justificadas guerras de resistencia y liberación nacional (infra, p. 214). Por otro lado, a aquellos que escolásticamente oponían patriotismo e internacionalismo, la Internacional comunista había replicado ya antes de la agresión hitleriana, como demuestra la entrada del diario de Dimitrov del 12 de mayo de 1941, que

[...] es necesario desarrollar la idea que conjuga un sano nacionalismo, correctamente entendido, con el internacionalismo proletario. El internacionalismo proletario debe apoyarse en este nacionalismo de cada país [...]. Entre el nacionalismo correctamente entendido y el internacionalismo proletario no existe y no puede existir contradicción alguna. El cosmopolitismo sin patria, que niega el sentimiento nacional y la idea de patria, no tiene nada en común con el internacionalismo proletario.43

Lejos de ser una reacción improvisada y desesperada a la situación creada con el comienzo de la Operación Barbarroja, la estrategia de la Gran guerra patriótica señalaba una orientación teórica de carácter general madurada desde hacía tiempo: el internacionalismo y la causa internacional de la emancipación de los pueblos apuntaban concretamente hacia las guerras de liberación nacional, necesarias dada la pretensión de Hitler de retomar y radicalizar la tradición colonial, sometiendo y esclavizando en primer lugar a las supuestas razas serviles de Europa oriental. Son temas retomados en los discursos y declaraciones pronunciados por Stalin en el transcurso de la guerra: éstos constituyen «importantes piedras angulares en la clarificación de la estrategia militar soviética y sus objetivos políticos, y jugaron un papel importante a la hora de reforzar la moral popular»44; alcanzaron además una importancia también internacional, como observaba contrariado Goebbels a propósito del discurso radiado el 3 de julio de 1941, que «suscita enorme admiración en Inglaterra y en los EEUU»45.

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(28) Kruschov 1958), pp.223-4

(29) Deutscher 1972b), p. 20.

(30) Kruschov 1958), pp. 121-2.

(31) ibid, pp. 164-5 y 172.

(32) ibid, pp. 176 y 178.

(33) Zubkova 2003), p. 223.

(34) Trotsky 1962), pp. 170, 175-6 y 446-7.

(35) Trotsky 1988), pp. 1259 y 1262-3.

(36) Fuerzas armadas de la República Federal Alemana desde 1955 [N. del T.]

(37) Hoffmann 1995), pp. 59 y 21.

(38) Wolkogonow 1989), pp. 500-4

(39) Knight 1997), p. 132.

(40) Medvedev, Medvedev 2006), pp. 269-70

(41) Montefiore 2007), p. 416.

(42) Dimitrov 2002), pp. 320-1.

(43) ibid, p. 314.

(44) Roberts 2006), p. 7.

(45) Goebbels 1992), p. 1620 nota de diario del 5 de julio de 1941).



CREACIÓN HEROICA