Análisis:
Quinta Semana — La guerra Criminal de Estados Unidos e
Israel Contra Irán se Vuelve aún más Peligrosa
Hace tres semanas, cuando la guerra de Estados
Unidos contra Irán apenas llevaba una semana, escribimos: “La guerra de Estados
Unidos e Israel contra Irán es un masivo y continuo crimen de guerra
por parte de Estados Unidos e Israel, con el potencial de convertirse
en algo aún más terrible, más allá de sus horrorosas dimensiones actuales”.
Hoy, un mes después del inicio de la guerra,
subrayamos la segunda parte de esa oración para DEJAR EN CLARO dónde se
encuentra la humanidad: al borde del precipicio de potenciales “aún más
terribles”. Este artículo analizará algunas de las actuales dinámicas —y
peligros— de la situación actual. Consulte otra información sobre las noticias
procedentes de Irán en “La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán: 31
días de mentiras, agresiones no justificadas y crímenes de guerra imperialistas”.
Mientras usted lee lo siguiente, tenga esto en
cuenta:
Los intereses, objetivos y
grandes planes de los imperialistas no corresponden a nuestros intereses
— no corresponden a los intereses de la gran mayoría de la población en Estados
Unidos ni de la abrumadora mayoría de la humanidad. Hay que entender las
dificultades en que se han metido los imperialistas en aras de sus intereses, y
hay que responder a ellas, pero no desde su punto de vista y sus intereses sino
desde el punto de vista de la gran mayoría de la humanidad y de la necesidad
básica y urgente de un mundo diferente y mejor, de otro camino.
— Bob Avakian, Lo
BAsico, 3:8
Estados
Unidos ha sembrado el caos y el horror, pero aún no ha logrado sus objetivos
Los imperialistas estadounidenses han sembrado el caos y el
horror en Irán y, en ciertos sentidos, han trastocado la economía mundial
en el proceso… pero hasta ahora parecen incapaces de alcanzar ninguno de sus
objetivos estratégicos. A pesar de un mes sin precedentes de asesinatos
selectivos de decenas de dirigentes militares y políticos iraníes, así como de
los incesantes bombardeos contra las fuerzas armadas iraníes, las tan
cacareadas fuerzas armadas estadounidenses han dañado fuertemente, pero no han
destruido, la capacidad bélica del régimen iraní y su ejército. (El periódico
israelí Ha’aretz dice que, al 27 de marzo, las fuerzas
estadounidenses solo pueden confirmar que un tercio de los misiles iraníes han
sido destruidos). En cambio, las fuerzas armadas iraníes —si bien son las
fuerzas de un régimen reaccionario— han demostrado su capacidad de adaptarse a
lo que Estados Unidos les lanza y de poner en juego sus puntos
fuertes. Así, drones iraníes de bajo costo inmovilizan o destruyen equipos
militares estadounidenses mucho más caros y complejos. Lanchas rápidas iraníes
colocan minas en estrechos pasos marítimos que deben usar los petroleros,
paralizando el comercio de petróleo y causando escaseces que han
desestabilizado el sistema económico imperialista global. Los iraníes han
respondido militarmente contra Israel y los seis estados del Golfo Pérsico
alineados con Estados Unidos. Los aliados iraníes en el Líbano y Yemen también
se han sumado al conflicto.
Estados Unidos también declaró como objetivo obtener un control
total de las reservas de uranio de Irán para impedir que este país desarrolle
armas nucleares o incluso utilice el uranio con fines pacíficos, como la
generación de electricidad. Sin embargo, cada vez parece más evidente que
incluso tener la posibilidad de localizar todas las reservas —y mucho menos
asegurarlas y sacarlas del país— requeriría el despliegue directo de tropas
estadounidenses. La historia, desde Vietnam hasta Irak, demuestra que es mucho
más fácil desplegar tropas que retirarlas, que las “victorias” no se consiguen
fácilmente y que incluso tales “victorias” pueden tener un alto costo en cuanto
a desafección política y agitación en el país de origen, así como en los
avances de las potencias rivales.
Mientras tanto, Trump no ha hecho nada para forjar el apoyo
político en la población de Estados Unidos que pudiera sostener una guerra más
larga. En cambio, ha alternado entre amenazas cada vez más desesperadas, mucha
fanfarronería, bravuconería violenta y mentiras conscientes sobre qué tan
“genial” que le está yendo a Estados Unidos y lo fácil que iba a ser esta
guerra. Por ejemplo, al comienzo de la guerra, Trump dijo que el jefe del
Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, le había dicho que la guerra
contra Irán sería “algo que se ganaría fácilmente”. Pero según el New
York Times, “Caine informó a Trump sobre una serie de opciones,
incluidas algunas que, según él, podrían agotar las reservas de municiones
estadounidenses y arriesgarse a mayores bajas de estadounidenses”.
Estados Unidos tiene objetivos estratégicos importantes en esta
guerra. El Medio Oriente contiene vastas reservas energéticas; se encuentra en
la encrucijada estratégica de Asia, Europa y África; y cuenta con una población
de casi 600 millones de personas. Estados Unidos quiere mejorar su posición
frente a sus rivales imperialistas, Rusia y China, los cuales cuentan con
importantes vínculos con el régimen iraní1. Sin embargo, Israel y Arabia Saudita
presionan a Trump para que intensifique el conflicto, mientras que los
imperialistas europeos (Francia, Alemania, Gran Bretaña, etc.) observan con
inquietud el alza de los precios del petróleo y se preocupan por la impulsividad
lunática de Trump. Mientras tanto, Rusia y China, rivales de Estados Unidos,
vienen cobrando influencia, e incluso se rumorea, según el New York Times, que Rusia está a punto
de vender drones mucho más modernos a Irán. En lugar de imponer su voluntad al
mundo, Estados Unidos se encuentra enfrentado a fuerzas que jalan en múltiples
direcciones simultáneamente. Sí, podrían revertir esta situación, pero no es la
que deseaban tras más de cuatro semanas de guerra.
Los imperialistas sumen al mundo en un
peligro extremo
¡Y eso, en realidad, hace que las cosas
sean aún más peligrosas! Es muy posible, por ejemplo,
que Trump concluya que Estados Unidos no puede soportar la pérdida de prestigio
que supondría no derrotar a Irán de forma contundente, y que, por lo tanto,
deba intensificar drásticamente la guerra. Si bien esto dista mucho de ser
seguro, existen ciertas dinámicas que apuntan en esa dirección.
¿Qué podría significar una decisión de este tipo por parte de
Estados Unidos? Analicemos la situación.
La semana pasada, Trump amenazó con destruir todas las centrales
eléctricas iraníes. Esto tendría un efecto devastador en la capacidad de
supervivencia de la población y, como tal, se ha considerado un crimen de
guerra. La organización mundial de derechos humanos Amnistía Internacional, que
también ha condenado al régimen iraní severamente represivo, emitió un
comunicado de condena a la amenaza de Trump que deja en claro que tal medida
sería un crimen de guerra. Amnistía Internacional explica:
Al amenazar con tales ataques,
Estados Unidos indica, en la práctica, su disposición a sumir a todo un país en
la oscuridad y a privar potencialmente a su población de los derechos humanos a
la vida, al agua, a la alimentación, a la asistencia sanitaria y a un nivel de
vida adecuado, así como a someterla a un dolor y un sufrimiento intensos.
Si las centrales eléctricas se
destruyen, se desencadenarían terribles consecuencias inmediatas. Las
estaciones de bombeo de agua dejarían de funcionar, el agua potable escasearía
y se propagarían enfermedades prevenibles. Los hospitales se quedarían sin
electricidad y sin combustible, lo que obligaría a cancelar intervenciones
quirúrgicas y a apagar equipos de soporte vital. Las redes de producción y
distribución de alimentos se paralizarían, lo que agravaría el hambre y
provocaría una escasez de alimentos generalizada.
Trump suspendió esta amenaza hasta el 6 de abril, ¡el próximo
lunes!, pero NO la ha retirado.
La administración Trump ha barajado otras nociones que
implicarían el despliegue directo de tropas estadounidenses en Irán; por
ejemplo, la toma de las terminales petroleras iraníes en la isla Jark, una isla
frente a la costa iraní que almacena la mayor parte del petróleo del país. Pero
una vez que una fuerza imperialista armada se apodera de algo, tiene que
mantener soldados ahí para retenerlo; y dichos soldados pueden constituir
blancos fáciles para fuerzas que tienen ventaja territorial. La cuestión es que
cada opción conlleva un enorme sufrimiento para masas de personas, y cada
opción conlleva un riesgo inmenso para los imperialistas.
Y si Rusia o China se involucraran más
directamente, lo que está en juego aumentaría exponencialmente. Así que
tendríamos a potencias dotadas de armas nucleares en un enfrentamiento, con la
amenaza de un desastre masivo y la posible extinción de toda la humanidad.
Sí, todo lo anterior es muy incierto. Hemos señalado tendencias
y dinámicas; no pretendemos predecir el futuro, y es posible que Estados Unidos
aún logre algunos o todos sus objetivos más importantes y declare una
“victoria”.
Pero podemos decir que cuanto más se prolongue
esta guerra, más horrorosa y peligrosa se volverá la situación.
PAREN. ESTA. LOCURA.
En serio: ¿necesitas más evidencia de que vivimos en un sistema
criminal? ¿Necesitas más evidencia de la urgencia de que la gente se una en una
acción de desafío masivo para detener esta guerra... y de la necesidad, al
menos igual de urgente, de examinar seriamente alternativas reales a este
sistema?
Comenzamos este artículo con un principio de Bob Avakian y lo
terminaremos con otro:
Nosotros, la gente del
mundo, ya no podemos darnos el lujo de permitir que estos imperialistas sigan
dominando al mundo y determinando el destino de la humanidad. Y es un hecho
científico que no tenemos que vivir así.
________
(*) Tomado de https://revcom.us/es/quinta-semana-la-guerra-criminal-de-estados-unidos-e-israel-contra-iran-se-vuelve-aun-mas-peligrosa
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