jueves, 4 de junio de 2026

Economía y lucha electoral

¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de Toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!


La Economía Peruana y la Socialdemocracia en la Segunda Vuelta Electoral

Cesar Risso

LOS PROCESOS ELECTORALES en el marco del dominio burgués convocan a decidir de tiempo en tiempo quién o qué partido se encarga de representar los intereses de la burguesía, en cuyas manos está el poder. Este poder está dado en el marco jurídico y en la estructura organizativa del Estado. De modo que cuando un partido de “izquierda” llega al gobierno del poder, lo que hace es administrar los negocios de la burguesía, pero considerando las consecuencias negativas del sistema capitalista. Promueve, en consecuencia, una serie de medidas que tienden a favorecer a las clases trabajadoras. Sin embargo, el capitalismo es un sistema económico que tiene sus leyes, y que como tales se nos imponen con férrea necesidad.

Por ejemplo, la pobreza es consustancial al sistema capitalista. Ni los países industrializados pueden eliminarla. Tal como sucede en los Estados Unidos, cuya población es de más de 348 millones de habitantes, en el que hay cerca de 36 millones de pobres. En el caso de Japón, el número de pobres es de más de 19 millones de habitantes; mientras que en Alemania existen cerca de 9 millones de pobres; en Italia, hay más de 8 millones de pobres; en Corea del Sur, existen cerca de 8 millones de pobres; en el Reino Unido, los pobres suman cerca de 8 millones de habitantes; mientras que, en Francia, los pobres ascienden a más de 5 millones; y en Canadá, los pobres son cerca de 4 millones.

A pesar de la enorme cantidad de riqueza que se genera en el capitalismo en los países industrializados, hay pobreza. Incluso, la cantidad de recursos que en cada uno de estos países se destina a mitigar la pobreza, no logra eliminarla.

Así mismo, las crisis económicas son consustanciales al sistema capitalista. Estas se deben a la tendencia decreciente de la cuota media de ganancia. Esto es inevitable en el capitalismo. La competencia que existe entre las grandes empresas las obliga a implementar los avances científicos y tecnológicos a la actividad económica, lo que deriva en el reemplazo de mano de obra por máquinas. Esto reduce el valor de las mercancías, pues contienen cada vez menor cantidad de trabajo vivo. Esto, que debería beneficiar a la sociedad, reduce la rentabilidad del capital, lo que conduce inevitablemente a la crisis económica.

La necesidad del desarrollo científico y tecnológico va de la mano con el interés de la burguesía de ganar cada vez más. Por eso es que, a pesar del avance de la ciencia, esta se incorpora a la actividad económica de acuerdo con la conveniencia de las empresas. Si el descubrimiento científico no favorece los negocios de la burguesía, pues, simplemente, se dejan de lado, con lo cual obstaculizan la posibilidad del bienestar de la población.

De otro lado, la ley de la acumulación capitalista, que consiste en la permanente reanudación del proceso productivo en un nivel superior, logrando con ello no solo el incremento de la producción, sino la concentración y centralización de la producción. Esto es, los capitales se centralizan en menos empresas, y además se concentran, es decir, aumentan.

Esta ley es la que produce la desigualdad y la pobreza, lo que sumado al imperialismo (época de la dominación de los monopolios), agudiza más aun la situación de explotación a la que se ven sometidas las clases trabajadoras.

De un lado tenemos las consecuencias del dominio del capital, y de otro lado, lo que caracteriza al capitalismo, es decir, la extracción de trabajo no remunerado bajo la forma de trabajo asalariado, es decir la obtención de plusvalía.

A las consecuencias directas del dominio de la burguesía debe añadirse el análisis de las diversas formas mediante las cuales distintos sectores burgueses obtienen ganancias y se apropian de la plusvalía generada por otros. Un ejemplo ilustrativo es el narcotráfico, que constituye un negocio altamente lucrativo controlado por fracciones de la burguesía.

Nos podríamos preguntar si es que el capitalismo genera la suficiente riqueza como para eliminar la pobreza.

Pues bien, resulta que las utilidades corporativas fueron más de veinte veces mayores que el déficit de ingresos de los pobres extremos. Esto significa que con menos del 5% de las ganancias globales se podría cubrir toda la brecha de pobreza mundial.

Es decir, mientras las empresas acumularon US$ 4,9 billones, bastaban US$ 0,22 billones para erradicar la pobreza extrema.

En 2025, la pobreza total en el mundo —sumando la extrema y la no extrema— ascendió a aproximadamente 3,7 mil millones de personas, lo que equivale a casi la mitad de la población mundial. De ese total, unos 831 millones vivían en extrema pobreza (menos de US$ 3 diarios), mientras que alrededor de 2,9 mil millones se encontraban en situación de pobreza moderada o no extrema (menos de US$ 8,30 diarios).

Esta es una de las “obras sociales” del capitalismo. Mientras esto sucede dentro del capitalismo, hay quienes se sienten satisfechos de encontrarse en esta burbuja, y pugnan por acomodarse dentro de ella.

En estas condiciones, el reformismo no puede sino mitigar temporalmente las funestas consecuencias del dominio del capital.

En nuestro país, la pobreza es del 25,7% de la población, que equivale a 8,5 millones de pobres, de los cuales 1,6 millones de habitantes se encuentran en situación de pobreza extrema. Además, el 32,8% de la población no pobre, equivalente a 7 millones de personas, se encuentran en riesgo de caer en la pobreza.

Con respecto a la deuda externa, que es otra de las formas en las que la burguesía imperialista se apropia de plusvalía y además somete a los pueblos del mundo, se tiene que en el Perú es de más de 156 mil millones de dólares; habiendo pagado el año 2025 por concepto de servicio y amortización el importe de 12 mil millones de dólares.

La deuda social asciende a 290 mil millones de soles. Esto corresponde a la estimación de la brecha en infraestructura básica en educación, agua y saneamiento, salud e infraestructura vial y conectividad.

Mientras tanto, se estima que por corrupción se perdió el año 2025 el importe de 24 mil millones de soles. Evidentemente, decir que se perdió, quiere decir que pasó de unas manos a otras. Pasó así de fondos públicos hacia manos privadas, teniendo como base la gestión del Estado en sus diversos niveles.

Esta ambición por el dinero es propia del sistema capitalista, donde se promueve el individualismo, que se traduce en la apropiación de recursos cuyo origen está en el esfuerzo de las clases trabajadoras.

En cuanto a la inversión minera en nuestro país, la deuda tributaria asciende a 7.900 millones de soles.

Los departamentos con mayor inversión minera son también los que registran niveles más altos de pobreza, a pesar de las utilidades que obtienen estas empresas, cuya rentabilidad va de entre 20% y 35%, siendo mayor que la rentabilidad de los demás sectores económicos.

En el caso de Cajamarca y Pasco, la pobreza es de 40%, en tanto que en Ancash y Arequipa es de entre el 25% y el 30%.

En cuanto al empleo, del total de trabajadores, el 20% se encuentra en las comunidades campesinas, aportando entre el 6 y el 7% del PBI. En el caso de la minería, el aporte a puestos de trabajo es de solo 6%, aportando entre el 10 y el 12% del PBI.

Entre los trabajadores, se encuentran los llamados trabajadores familiares no remunerados (TFNR). Estos son 2,7 millones. El trabajo de los TFNR es apropiado por las empresas, que, a través de los emprendedores, los microempresarios, se canaliza hacia las empresas que se benefician de estos trabajadores, con los cuales no tienen vínculos legales.

Con respecto a la política monetaria, el manejo ha sido para beneficiar a las grandes empresas y atajar el crecimiento económico de nuestro país.

Cuando la producción aumenta, el desempleo disminuye, lo cual genera el aumento de los precios. A esta situación se le conoce como “exceso de demanda”, a pesar de los niveles de pobreza que hemos mencionado. Vale decir, un mayor consumo es un problema macroeconómico, que el BCR enfrenta subiendo la tasa de interés, con lo cual se reduce el crédito y la inversión, para así contener la demanda. Lo que subyace a esta medida es la necesidad de mantener cierto nivel de pobreza, o lo que es lo mismo, que con los pobres que existen actualmente se regula el equilibrio macroeconómico.

¿Será capaz el reformismo de hacer frente a la situación que hemos descrito? En el caso de la política monetaria ha manifestado que mantendrá a Julio Velarde en la conducción del BCR. Esto es, que, para llegar al gobierno del poder, a pesar de su reformismo, Roberto Sánchez estaría aceptando la política monetaria actual.

 


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