¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de Toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!
La Economía Peruana y la Socialdemocracia en la
Segunda Vuelta Electoral
Cesar Risso
LOS PROCESOS ELECTORALES en el marco del dominio
burgués convocan a decidir de tiempo en tiempo quién o qué partido se encarga
de representar los intereses de la burguesía, en cuyas manos está el poder.
Este poder está dado en el marco jurídico y en la estructura organizativa del
Estado. De modo que cuando un partido de “izquierda” llega al gobierno del
poder, lo que hace es administrar los negocios de la burguesía, pero
considerando las consecuencias negativas del sistema capitalista. Promueve, en
consecuencia, una serie de medidas que tienden a favorecer a las clases
trabajadoras. Sin embargo, el capitalismo es un sistema económico que tiene sus
leyes, y que como tales se nos imponen con férrea necesidad.
Por ejemplo, la pobreza es consustancial al sistema
capitalista. Ni los países industrializados pueden eliminarla. Tal como sucede
en los Estados Unidos, cuya población es de más de 348 millones de habitantes, en el que hay
cerca de 36 millones de pobres. En el caso de Japón, el número de pobres es de más
de 19 millones de habitantes; mientras que en Alemania existen cerca de 9
millones de pobres; en Italia, hay más de 8 millones de pobres; en Corea del
Sur, existen cerca de 8 millones de pobres; en el Reino Unido, los pobres suman
cerca de 8 millones de habitantes; mientras que, en Francia, los pobres
ascienden a más de 5 millones; y en Canadá, los pobres son cerca de 4 millones.
A pesar de la enorme cantidad de riqueza que se genera
en el capitalismo en los países industrializados, hay pobreza. Incluso, la
cantidad de recursos que en cada uno de estos países se destina a mitigar la
pobreza, no logra eliminarla.
Así mismo, las crisis económicas son consustanciales
al sistema capitalista. Estas se deben a la tendencia decreciente de la cuota
media de ganancia. Esto es inevitable en el capitalismo. La competencia que
existe entre las grandes empresas las obliga a implementar los avances
científicos y tecnológicos a la actividad económica, lo que deriva en el
reemplazo de mano de obra por máquinas. Esto reduce el valor de las mercancías,
pues contienen cada vez menor cantidad de trabajo vivo. Esto, que debería beneficiar
a la sociedad, reduce la rentabilidad del capital, lo que conduce inevitablemente
a la crisis económica.
La necesidad del desarrollo científico y tecnológico
va de la mano con el interés de la burguesía de ganar cada vez más. Por eso es
que, a pesar del avance de la ciencia, esta se incorpora a la actividad
económica de acuerdo con la conveniencia de las empresas. Si el descubrimiento
científico no favorece los negocios de la burguesía, pues, simplemente, se
dejan de lado, con lo cual obstaculizan la posibilidad del bienestar de la
población.
De otro lado, la ley de la acumulación capitalista,
que consiste en la permanente reanudación del proceso productivo en un nivel
superior, logrando con ello no solo el incremento de la producción, sino la
concentración y centralización de la producción. Esto es, los capitales se
centralizan en menos empresas, y además se concentran, es decir, aumentan.
Esta ley es la que produce la desigualdad y la pobreza,
lo que sumado al imperialismo (época de la dominación de los monopolios),
agudiza más aun la situación de explotación a la que se ven sometidas las
clases trabajadoras.
De un lado tenemos las consecuencias del dominio del
capital, y de otro lado, lo que caracteriza al capitalismo, es decir, la
extracción de trabajo no remunerado bajo la forma de trabajo asalariado, es
decir la obtención de plusvalía.
A
las consecuencias directas del dominio de la burguesía debe añadirse el
análisis de las diversas formas mediante las cuales distintos sectores
burgueses obtienen ganancias y se apropian de la plusvalía generada por otros.
Un ejemplo ilustrativo es el narcotráfico, que constituye un negocio altamente
lucrativo controlado por fracciones de la burguesía.
Nos podríamos preguntar si es que el capitalismo
genera la suficiente riqueza como para eliminar la pobreza.
Pues
bien, resulta que las utilidades corporativas fueron más de veinte veces
mayores que el déficit de ingresos de los pobres extremos. Esto significa que
con menos del 5% de las ganancias globales se podría cubrir toda la brecha de
pobreza mundial.
Es
decir, mientras las empresas acumularon US$ 4,9 billones, bastaban US$ 0,22
billones para erradicar la pobreza extrema.
En
2025, la pobreza total en el mundo —sumando la extrema y la no extrema—
ascendió a aproximadamente 3,7 mil millones de personas, lo que equivale a casi
la mitad de la población mundial. De ese total, unos 831 millones vivían en
extrema pobreza (menos de US$ 3 diarios), mientras que alrededor de 2,9 mil
millones se encontraban en situación de pobreza moderada o no extrema (menos de
US$ 8,30 diarios).
Esta es una de las “obras sociales” del capitalismo.
Mientras esto sucede dentro del capitalismo, hay quienes se sienten satisfechos
de encontrarse en esta burbuja, y pugnan por acomodarse dentro de ella.
En estas condiciones, el reformismo no puede sino
mitigar temporalmente las funestas consecuencias del dominio del capital.
En nuestro país, la pobreza es del 25,7% de la
población, que equivale a 8,5 millones de pobres, de los cuales 1,6 millones de
habitantes se encuentran en situación de pobreza extrema. Además, el 32,8% de
la población no pobre, equivalente a 7 millones de personas, se encuentran en
riesgo de caer en la pobreza.
Con respecto a la deuda externa, que es otra de las formas
en las que la burguesía imperialista se apropia de plusvalía y además somete a
los pueblos del mundo, se tiene que en el Perú es de más de 156 mil millones de
dólares; habiendo pagado el año 2025 por concepto de servicio y amortización
el importe de 12 mil millones de dólares.
La deuda social asciende a 290 mil millones de soles.
Esto corresponde a la estimación de la brecha en infraestructura básica en
educación, agua y saneamiento, salud e infraestructura vial y conectividad.
Mientras tanto, se estima que por corrupción se perdió
el año 2025 el importe de 24 mil millones de soles. Evidentemente, decir que se
perdió, quiere decir que pasó de unas manos a otras. Pasó así de fondos
públicos hacia manos privadas, teniendo como base la gestión del Estado en sus
diversos niveles.
Esta ambición por el dinero es propia del sistema
capitalista, donde se promueve el individualismo, que se traduce en la
apropiación de recursos cuyo origen está en el esfuerzo de las clases
trabajadoras.
En cuanto a la inversión minera en nuestro país, la
deuda tributaria asciende a 7.900 millones de soles.
Los
departamentos con mayor inversión minera son también los que registran niveles
más altos de pobreza, a pesar de las utilidades que obtienen estas empresas,
cuya rentabilidad va de entre 20% y 35%, siendo mayor que la rentabilidad de
los demás sectores económicos.
En
el caso de Cajamarca y Pasco, la pobreza es de 40%, en tanto que en Ancash y
Arequipa es de entre el 25% y el 30%.
En cuanto al empleo, del total de trabajadores, el 20%
se encuentra en las comunidades campesinas, aportando entre el 6 y el 7% del
PBI. En el caso de la minería, el aporte a puestos de trabajo es de solo 6%,
aportando entre el 10 y el 12% del PBI.
Entre los trabajadores, se encuentran los llamados
trabajadores familiares no remunerados (TFNR). Estos son 2,7 millones. El
trabajo de los TFNR es apropiado por las empresas, que, a través de los
emprendedores, los microempresarios, se canaliza hacia las empresas que se
benefician de estos trabajadores, con los cuales no tienen vínculos legales.
Con respecto a la política monetaria, el manejo ha
sido para beneficiar a las grandes empresas y atajar el crecimiento económico
de nuestro país.
Cuando la producción aumenta, el desempleo disminuye,
lo cual genera el aumento de los precios. A esta situación se le conoce como “exceso
de demanda”, a pesar de los niveles de pobreza que hemos mencionado. Vale
decir, un mayor consumo es un problema macroeconómico, que el BCR enfrenta
subiendo la tasa de interés, con lo cual se reduce el crédito y la inversión, para
así contener la demanda. Lo que subyace a esta medida es la necesidad de
mantener cierto nivel de pobreza, o lo que es lo mismo, que con los pobres que
existen actualmente se regula el equilibrio macroeconómico.
¿Será capaz el reformismo de hacer frente a la
situación que hemos descrito? En el caso de la política monetaria ha
manifestado que mantendrá a Julio Velarde en la conducción del BCR. Esto es, que,
para llegar al gobierno del poder, a pesar de su reformismo, Roberto Sánchez
estaría aceptando la política monetaria actual.
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