martes, 1 de diciembre de 2015

LITERATURA


Un Teórico Que No Quiere Serlo

(Cuarta Parte)

Julio Carmona

Cabe recordar que en una entrevista, a poco tiempo de aparecido su trabajo ‘teórico-crítico’ sobre GM, dijo:

Acabo de terminar un ensayo titulado García Márquez: historia de un deicidio. Es un tratado sobre la vocación del novelista, las fuentes de la ficción y, en especial, las relaciones entre literatura y realidad. Es un libro que se pregunta en qué forma la literatura es alimentada por la realidad y, a la inversa, en qué forma la literatura influye en la realidad. (C-2004: 77.)

Y de esa manera se ve que el artista —en general— está decidido a incursionar en la teoría de su arte de manera plausible, como dijimos en el primer capítulo que era pertinente y hasta urgente hacerlo. Pero ahí también dijimos que la reflexión del artista metido a teórico era distinta a su actuación de sólo artista. Si no, corre el riesgo de que, tarde o temprano, se lo enrostren. Y algo así ocurrió en ese ‘doctorado Honoris Causa’ ocurrido en Francia y citado a comienzos de este capítulo. Uno de los ponentes (del encuentro literario) empieza su alocución de la siguiente manera: “Es palabra de escritor la de ‘deicidio’ aplicada a una obra literaria, como lo es la fórmula de ‘suplantador de Dios’ aplicada a un novelista.”10 Es decir, lo objetable es que el escritor no mentalice su papel de teórico y que siga actuando con mentalidad de escritor en la teoría. Aunque, finalmente, el comentarista asumiendo un papel de perdonavidas —que tampoco le corresponde— diga que: “No sería legítimo cuestionar estas expresiones de Mario Vargas Llosa en su ensayo sobre Gabriel García Márquez [porque]: este García Márquez. Historia de un deicidio lleva el signo de la desmesura.” (Ibidem: 175. Corchete nuestro.)

‘Sorprendente y abultado volumen’, lo llama Ángel Rama. (C-1973: 7.) Pero, se le llame como se le llame, tal mezcla de niveles, es un lastre y es impertinente. Esa confusión de roles (artista o teórico) o de términos (si la obra es un medio para la teoría como fin, o a la inversa: si la teoría es un medio para la obra como fin) lo lleva a preferir el “misterio” de la ficción antes que la evidencia concreta de la ciencia. Lo cual, en definitiva, no es estar haciendo un estudio científico de la literatura. Es estar haciendo ficción de la ficción, es decir: estar postulando otra mentira. Por otro lado, cuando MV dice que ‘el novelista se rebela por causas que pueden definirse como una relación viciada con el mundo’ (HD: 85), es decir, no aclara ahí estar hablando de él mismo o de García Márquez ni de algún otro novelista en particular. Esta aclaración o negación recién la hará, a posteriori, en la respuesta a ÁR (dos textos aparecidos al año siguiente de publicado el de la controversia.) Y aquí, recién, será que minimice esa intención teorizadora, generalizadora o definidora del novelista (y cuyo carácter ‘científico’ —dígase de paso— se lo daba el hecho de estarla haciendo dentro del estudio literario que es la crítica de la obra de García Márquez.) Y es en la primera donde —contrariando su tardía prevención— dice:


Escribir novelas es un acto de rebelión contra la realidad, contra Dios, contra la creación de Dios que es la realidad. Es una tentativa de corrección, cambio o abolición de la realidad real, de su sustitución por la realidad ficticia que el novelista crea. (HD: 85.)11


Es decir, ahí está hablando del acto de escribir novelas, sin precisar que se trate de un ‘acto aislado’, sino del ‘acto genérico de escribir novelas’. Lógicamente, toda generalización tiene sus excepciones. Y si alguien le dice que no es aplicable a todas las novelas, pues bien que, simplemente, lo admita; pero que no reduzca a la nada los alcances teóricos que le sirven de base y que él ha generalizado.

En todo gran texto de ficción, y, sin que muchas veces lo hayan querido sus autores, alienta una predisposición sediciosa. La literatura no dice nada a los seres humanos satisfechos con su suerte, a quienes colma la vida tal como la viven. Ella es alimento de espíritus indóciles y propagadora de inconformidad, un refugio para aquél al que sobra o falta algo, en la vida, para no ser infeliz, para no sentirse incompleto. (D-2001: 36.)

Y esa actitud reduccionista la lleva hasta el extremo de negar la posibilidad de que su teoría pueda ser aplicada a otros géneros literarios -además de la novela- sólo porque ésa es otra observación que le hace ÁR. Y lo probable es que sí se pueda aplicar a la lírica y al drama, desde un punto de vista de la estética literaria. Ese no es el problema central. Lo problemático radica en que MV no asume categóricamente la defensa de su propuesta teórica, que lo es -en toda su extensión y en su verdadera dimensión: una teoría formalista, que es, además, una generalización acerca de la literatura. Teoría formalista genérica que no por ser la menos consensuada en aplicaciones prácticas haya dejado de seguir sosteniéndose. Una prueba de su persistencia es, precisamente, el trabajo teórico-crítico de MV.
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(10) Jacques Gilard, “Vargas Llosa frente a García Márquez: lectura e investigaciones” (D-2001: 173-188.) Por otro lado, este autor hace varios cuestionamientos al trabajo investigativo de MV y a su misma aplicación fáctica, dice, por ejemplo: “Conforme se acerca el ensayo a la ‘culminación’... los relatos de GM se hacen cada vez más reacios al esquema que se les intenta imponer, en buena parte porque el orden de las publicaciones no cuadra con el proceso.” (Ibíd.: 186.) El reconocimiento de “errores en la información y desconocimiento de mucha obra desperdigada —literaria y periodística— de Gabriel García Márquez”, por parte de MV, también lo manifiesta Ángel Rama. (C-1973: 23.)

(11) “... incluso en los cuentos más imaginativos, abstractos e impersonales de un Borges o de un Lovecraft, hay siempre un corazón autobiográfico, es decir, cosas vividas que marcaron muy fuertemente al escritor y que crearon entre él y la realidad un conflicto, una especie de malentendido.” (C-2004: 83.).





Seductora Memoria, Pudor y Concupiscencia en los Relatos de José Lalupú

Roque Ramírez Cueva.

A FINES DEL AÑO 2008, Julio Carmona me regaló un pequeño libro de cuentos, con certeza una antología, al terminar de leerlo me entero que las letras de mi provincia y de mi región se estaban renovando. Antes había leído a otros autores jóvenes en fugaces revistas y en bitácoras on line. El conjunto de relatos, llamado Selección piurana, mencionaba a un joven narrador nacido en el pueblo que me acunó, Chulucanas, donde resido desde los siete años.

Bien, leyendo uno de aquellos relatos supe que, después de las fructíferas décadas del  70 y 80 para la literatura piurana, en este breve lapso del nuevo siglo la especie del cuento empezaba con optimismo para Morropón y Piura, una de las autorías signaba el nombre de José Lalupú. De quién vamos a comentar su último libro de cuentos, Perra memoria.

El primer cuento lleva el nombre del libro y se configura en tiempo quebrado –al igual todo el conjunto- e inicia su historia cuando los enamorados dejan de serlo y por medio de fotografías se ingresa, desde el raconto a la emotiva  (valga el redunde) evocación de cuitas que se han tenido con una chica misterio. Más no es solo un recuento del anecdotario idílico entre dos corazones embebidos de cándidas diversiones y placeres, sino que nos muestra una cómplice convivencia de tres.

Entre la pareja de universitarios se cuela un macho impertinente que enlaza a ambos, es un macho atípico, un chusco con sarna bautizado como “Barroco” convertido en un provocador de valores, y la chica en estimuladora de transgresiones incitando al hurto, al placer sexual; incluyendo arrobos y digresiones acerca de los pudores y deleites de la carne en su comprensión lata. Sin obviar la inevitable tragedia que la perra memoria nos evita olvidar, el amorío, el abrazo de ácido que asfixia al protagonista perruno del romance. Acto que marca el fin del idilio y de la coprotagonista. El relato, cuya estructuración grafica una órbita, culmina el circulo narrativo mediante la arcana resurrección no del leal amigo del chico, sí de la memoria clavada como astilla.

Los relatos de José Lalupú se construyen mediante figuras literarias que absolutizan su presencia. La base son intensivas imágenes y las columnas, para ventura del relato diferente que está asomando  en la escena del proceso narrativo en lo que va del caótico y dinámico siglo, se arman de digresiones literarias. Innovación técnica a la que se resisten y se resistirán los tradicionalistas del cuento, que al parecer olvidan que la digresión se guareció y anduvo de la mano con la primera manifestación de narración, los mitos. Cuyos antecedentes se asoman en Kafka, Flaubert; en América Malcon Lowry, Julio Cortázar, Fuentes; y en Perú Vallejo, Arguedas, Julián Huanay y el Miguel Gutiérrez de Las aventuras del señor Bauman de Metz.

Esta estoica fidelidad a la tradición clásica posterga la irrupción plena de la digresión en el relato breve. En todos los cuentos de Perra memoria, nombre propicio para no olvidar lo tragicómico, libro de cuidada y prolija edición a través del sello Lengash editores (Julio, 2015),  podemos disfrutar y comprometernos con las desventuras y misterios de sus protagonistas. Y hablando de asuntos no develados, no olvidamos resaltar el sutil manejo de lo que identifica al cuento, el suspenso, técnica en la cual adquiere destreza, siempre al acecho del lector, a quien no le es fácil olfatear en poco el desenlace.

En “celebración de la muerte” otras figuras retóricas destacan a partir de la presencia inusitada de una metonimia impensable, peculiar, leamos “esa noche el local del gato estaba repleto, y ya no cabía un sentimiento más”. El escenario cerrado es un bar donde se trasmite un partido de futbol de selección y reina la confusión de la gritería. En medio de la descripción caótica de la argumentación se presenta el desenlace ordenado del suceso milagroso (inusitado éxito deportivo) y funesto (el asesinato). Y, a pesar de todo, allí el lirismo “una especie de sueño sin cama” (p.29); “patea un tiro libre de dios que se mete frontal en el corazoncito del área” (p32); “un temblor de aire y un griterío de gargantas abejeras” (p34), todo escrito en un son de mixtura incluido el simulado lenguaje de coprolalia propio de cantina.

La descripción culmina con la destrucción del escenario no tanto físico, sino de la condición humana que los involucionará  a mansas fieras asesinas. Veamos, una justificación “¿Por qué es que dice que nos van a investigar, entonces, si acá no hay nada que investigar? ¿o es que acaso a ustedes no les gusta el futbol_”. Así, un fundamento sin sangre en la cara evidencia tal involución. Por cierto, este rasgo de personajes populares con cara de palo nos remite a las huellas del entrañable García Márquez.

Los narradores no son diversos, José Lalupú tiene preferencias por la primera persona, en el primer relato perra memoria; otro narrador testimonial en “celebración de la muerte”, quien inicia y culmina la esfera de lo relatado, principio sin fin impuesto por los creadores de la Nueva Narrativa Contemporánea. El contador de cuentos testigo no se repite en “nañanique”; el narrador testigo, si bien inicia el relato, luego da paso a una tercera persona que describe los sucesos. Eliana testimoniada por una voz narradora, en otra escena asume el papel de narradora. Y en esta mixtura de voces que narran, no nos queda claro si eso sea un mérito.

En “etemenanqui” el narrador vuelve con su voz testimonial desde el nosotros y el yo, trasladándonos a los universos exóticos de la nación hoy castigada por el águila imperial de esta hora, a la sagrado Irak, a la antigua Babilonia, emulando los lances de la princesa bíblica Sulamita con un guerrero asirio; deslizándose de modo insólito en los sueños nuestro jurel. Y en el cuento “Dórica y el cepo” presenta a un narrador en tercera persona que lee los pensamientos de sus personajes, uno de ellos incluso no tiene empacho en mencionar sus actos corruptos como funcionario de universidad.

Y como para quedarnos con la hiel en los labios José Lalupú se ha preocupado por evidenciar con imágenes seductoras los detalles del erotismo que expelen sus personajes femeninos, y aquí el lenguaje ora coloquial, ora de argot sonroja lectoras e hipnotiza lectores, si es que no los hace sonreír. Es decir, el conjunto de cuento tiene su dosis de humor y está inmerso en un realismo con signos leves de lo social en un par de relatos. No obstante, el conjunto de historias no dejan de tener interés por ser atractivas aun al ojo áspero.

Y no hablo de ojos ásperos comunes un tanto despistados sino de los veteranos y curtidos descifradores de historias. Y el humor que no se entienda una manifestación involucrada sólo con los episodios llenos de erotismo, también está allí lanzando su honorable sarcasmo en las tragedias de casi todos los personajes de perra memoria, como el rostro asustado, alelado y cándido del hijo que espía a los padres copulando sin pudor alguno en “etemenanqui”.

Volviendo a los asuntos de temática, detengámonos en dos historias. En “ñañañique” aparecen las increíbles historias urbanas narradas de manera tan común como si fueran ciertas, cómo si la gente las cree y seguirá creyendo su existencia, negando la indudabilidad (en crítica literaria podemos permitirnos neologismos atractivos al lector) de la ciencia aun en su hiperbólica capacidad de evidenciar lo contrario, de esa manera recrea la consabida presencia de los ovnis por los espacios cercanos del cerro “Ñañañique” y del “Vicús”, a cuyas faldas trajinan sus días una ciudad y un caserío.

En el último cuento “Dórica” el corrupto funcionario de la Universidad nacional muestra otro personaje inusitado, un cepo el artefacto de castigo con que se sancionaba a los esclavos, un paso no creíble en los tiempos que corren, pero allí con su presencia les parece otra historia urbana a jóvenes que nacieron con derechos humanos bajo el brazo. José Lalupú por cierto no pretende desmitificar incredulidades urbanas, él diestro y certero, ese rol, de creerse o no lo inmanente, se lo deja a los propios lectores que desconfían del narrador, del historiador y del científico; sobre todo de sí mismos.

Volviendo al inicio de estas notas, cuando te regalen una antología de especies literarias en edición modesta, gracias maestro amigo, vuelve sobre sus líneas y busca con ojos amenos la labor y raza de esa voz  nueva que pronto, muy pronto, ingresará a dejarnos huella indeleble como ya lo hixo Sejo Púlalu a tirpa ed nosalgu riashisto edl tojuncon rrape riamemo. Este enrevesado lenguaje ya lo había leído en el  estilo ameno de alguna página de “Cien años de soledad”, merecido homenaje al Gabo. Saludos escriba, uno de tus cuentos emplea este raro lenguaje con el que resumo la conclusión esperada.

EDUCACIÓN


Mariátegui y la Educación*

(Primera Parte)


Sara Beatriz Guardia

¿Ustedes no saben quien es Mariátegui?

Y bien… es una nueva luz de América,

 un nuevo espécimen del hombre americano”.

 

Henri Barbusse

JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI es el primer teórico marxista de América Latina que fue al mismo tiempo un hombre de letras capaz de emocionarse con el surrealismo y la poesía, y un hombre de acción que en 1926 fundó la Revista Amauta, y en 1928 el Partido Socialista y la Central General de Trabajadores. Tal como señala Jorge Basadre, con Mariátegui se inician los estudios sociales en el Perú1; introdujo una reflexión profunda de la realidad adhiriendo el socialismo como fin ético de justicia social, exento del dogma y la retórica, basado en una interpretación del marxismo distinta al esquema del desarrollo histórico europeo. No queremos ciertamente, - dice - que el socialismo en América Latina sea calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indo-americano. He aquí una misión digna de una nueva generación”2.

Esta voluntad y anhelo por transformar la sociedad peruana en la construcción de un mundo nuevo, recibió la influencia de la vanguardia intelectual y artística de entonces: Gramsci, Croce, Sorel, Gobetti, Unamuno (sobre todo de su libro La agonía del cristianismo), Freud, Bergson, y de manera singular, Nietzsche. No en vano, los Siete Ensayos de Interpretación de la realidad peruana, publicado en 1928, está precedido por un epígrafe del filósofo alemán: “Yo no deseo leer más a un autor del cual se advierte que ha querido hacer un libro. Leeré solamente aquellos cuyas ideas se convierte inesperadamente en un libro”.

Es precisamente en 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, que el esfuerzo por conciliar su concepción del socialismo con la realidad nacional cobra notable particularidad. Quiso incluir un ensayo sobre la evolución política e ideológica del Perú, pero no lo hizo pensando darle desarrollo y autonomía en un libro aparte. Por lo demás, como él mismo señala, los 7 Ensayos significan una contribución inacabada, puesto que reitera que volverá a los mismos temas cuantas veces le indique la investigación y la polémica3. La evolución económica, el problema del indio, el régimen de propiedad de la tierra, el proceso de la educación, el factor religioso, regionalismo y centralismo, y el proceso de la literatura, revelan la importancia fundamental que tuvieron estas cuestiones en su toda su obra. Aquí, destaca la “formidable máquina de producción de los Incas y los lazos de solidaridad de las comunidades indígenas, destruidos durante la conquista española, y continuada por los políticos del período republicano, teniendo como constantes: el despojo de sus medios de producción, la explotación servil de su fuerza de trabajo, la destrucción de sus tradiciones culturales de origen prehispánico y la imposición de otros valores, en particular el idioma y la religión”4. Estamos construyendo un país sobre los “inertes estragos indígenas”, y “los aluviones de la civilización occidental”, dice y concluye afirmando: “La esperanza indígena es absolutamente revolucionaria”.

La Educación en el Perú, antecedentes

Aunque la independencia forjada por los criollos influidos con las ideas de libertad de la Revolución Francesa5, significó el cimiento de un estado laico, el poder de la iglesia no disminuyó imposibilitando cualquier cambio que pudiera mermar o atentar sus intereses. Recién a mediados del siglo XIX durante el primer  y segundo gobierno   de Ramón Castilla, de 1845 a 1851 y de 1855 a 1862, se intentó convertir la educación en un elemento integrador de la Nación, a través de una serie de medidas que comprendían la educación pública y privada y la gratuidad de la enseñanza.

Se produjeron entonces encendidas polémicas, debates y proyectos en un espacio donde se empezaron a conformar los discursos de identidad nacional, y se trazaron los hitos de nuestra historia literaria y cultural6. En este período destacada el pensamiento de Manuel González Prada sobre la sociedad peruana y el Perú como Nación: cuestiones relativas a la educación, el rol de la iglesia, la marginación de los indios, y la inferioridad de condiciones de la mujer, significaron “el punto de partida del desarrollo de una conciencia moderna del Perú”7, y tuvieron una marcada influencia en los intelectuales de los años veinte. 


En la década de 1870, surgieron revistas y publicaciones que continuaron la labor iniciada por “El Mercurio Peruano”, el primer diario donde por primera vez los peruanos adoptaron un papel de ciudadanos de este país y no del Virreinato del Perú. El 26 de julio de 1873, Manuel Pardo y Lavalle, el primer civil elegido como presidente del Perú, promulgó el Reglamento General de Instrucción que estableció la gratuidad y obligatoriedad del primer grado de la educación básica, y la descentralización de la educación pública. En ese clima de hegemonía del discurso masculino, irrumpieron dos novelistas: Clorinda Matto de Turner (1854-1909) y Mercedes Cabello de Carbonera (1845-1909), importantes exponentes de un momento decisivo en la historia literaria y social del Perú8.

Este lento proceso de modernización signado por la secuela que dejó la Guerra del Pacifico y la pérdida de territorio y del salitre, caracterizan los primeros años del siglo XX. Durante el gobierno de José Pardo (1904-1908) se aprobó otra reforma de la educación, y el 7 de noviembre de 1908, mediante la Ley 801 finalmente se permitió el ingreso de las mujeres a las universidades, abriéndose así la posibilidad de una educación inclusiva y equitativa en el Perú.

Un año antes, Francisco García Calderón publicó El Perú contemporáneo, primer intento de abordar los problemas del Perú desde una perspectiva integradora. Según Robert Paris, constituye una de las principales claves de los 7 ensayos, y anota como curiosidad, que también está dividido en “siete capítulos, en los que podríamos encontrar sin dificultad una prefiguración de los 7 ensayos. La mayoría de los problemas abordados en ese libro son, en efecto aquellos que Mariátegui va a encontrar unos veinte años más tarde”9.

Son los años del Partido Civil en el poder, de la llamada República Aristocrática como la definiera Basadre, de las luchas obreras en demanda de mejores salarios y la jornada de trabajo de ocho horas, que coincide con el auge de las inversiones en los sectores agro-exportadores y mineros. La educación figura en el centro del debate entre en Alejandro Deustua (1849-1945), y Manuel Vicente Villarán (1873-1958). Deustua, “una de las figuras mayores de la historia de la filosofía en el Perú, cuya obra culmina en una suerte de “aristocratismo”, a juicio de Augusto Salazar Bondy”10, representó para Mariátegui “la reacción del viejo espíritu aristocrático, más o menos ornamentada de idealismo moderno”11. Su preocupación estuvo orientada a la “educación de las clases elevadas o dirigentes. Todo el problema de la educación nacional residía para él en la educación de la élite. Y, por supuesto, esta elite no era otra que la del privilegio hereditario”. Deustua, dice Robert París, definía una pedagogía de la libertad  y cita a Mariátegui: “libertad interior, libertad moral y estética, (que) constituye el fin y el contenido de la educación”; es decir, un programa que no habría repudiado el neohegelismo italiano12.

Mientras que la “denominada vertiente norteamericana – que algunos llamaron entonces positivista, pragmática o práctica, sin advertir que cada una de estas acepciones implica a veces cosas distintas”13 – estuvo representada por Villarán que postulaba “una educación profesional y científica frente a la libresca y verbalista imperante”.Impulsó la reforma de educación de 1920 elaborada por una comisión presidida por él y asesorada por Edwin Bard, jefe de la misión norteamericana invitada por el Gobierno para reorganizar la instrucción pública14. Hecho que fue criticado duramente por José Antonio Encinas en el contexto de la realización del Primer Congreso de Estudiantes del Cusco que acordó la creación de las universidades populares, cuya concreción tuvo lugar en 1921.

Las intensas movilizaciones y huelgas obreras en el Perú en 1919 y el movimiento de la Reforma Universitaria de Córdoba, que se inició el 15 de junio de 1918, constituyen para Mariátegui la clave del campo teórico donde se desarrolla su discurso, señala Robert Paris15. El movimiento de la Reforma, enfatiza Mariátegui, “tenía lógicamente que atacar, ante todo, esta estratificación conservadora de las Universidades”16, la existencia arbitraria de cátedras, el mantenimiento de profesores ineptos, y la exclusión de intelectuales independientes. Por ello, sitúa la reforma universitaria en el campo de la ideología y las reivindicaciones, y afirma que el movimiento estudiantil de Córdova significa “el nacimiento de la nueva generación latinoamericana”17, aunque careció en sus inicios de homogeneidad y autonomía, y no existió alianza alguna entre el movimiento estudiantil y el obrero.

Pero no solo se trata de revueltas obreras, entre 1929 y 1923 se suceden las rebeliones indígenas en el sur andino. “Los levantamientos fueron en su mayor parte ataques a las haciendas precedidos de litigios judiciales contra los gamonales18. También las mujeres iniciaron su lucha y participaron “en distintos proyectos políticos configurando sus agendas con demandas sobre educación, el mejoramiento de las condiciones de trabajo y la exigencia del derecho al sufragio universal, finalmente logrado en la mayoría de los países de la región entre 1929 y 1961”19. Este es el clima de debate y efervescencia social que enmarcó el discurso de Mariátegui sobre la educación en el Perú.



*Conferencia de Inauguración. Encuentro Mariátegui y Educación. Universidad del Estado de Río de Janeiro, Brasil.  4 – 5 mayo, 2010.

(1) Jorge Basadre. “Introducción a los 7 ensayos”. Mariátegui y los orígenes del marxismo Latinoamericano. México, 1980, p.341.

(2) Mariátegui. “Aniversario y Balance”. Mariátegui Total, Lima, 1994, p. 261.

(3) Mariátegui. 7 ensayos de interpretación de la realidad nacional. Lima, 1992, p. 12 (Todas las citas pertenecen a esta edición).

(4) Saladino. “Fuentes del indigenismo peruano del siglo XX”. Identidad (es) del Perú en la literatura y las artes. Canadá, 2005, p. 69.

(5) Mariátegui. “Lo nacional y lo exótico”. Peruanicemos al Perú. Lima, 1970, p. 26; Mariátegui Total. Lima, 1994, pp. 289-291. Publicado en Mundial, Lima, 9 de diciembre, 1924.

(6) Debate precedido por Francisco de Paula González Vigil (1792-1875), clérigo e ideólogo del pensamiento ilustrado que se enfrentó al caudillismo y a la Iglesia por lo que fue excomulgado. También por otro destacado intelectual, Mariano Amézaga, que criticó el rol de la Iglesia y se opuso a la visión del catolicismo respecto de la inferioridad y subordinación de la mujer.

(7) Cesar Germana. “Manuel González Prada y Víctor Raúl Haya de la Torre. De la democracia literal al nacionalismo radical”. Université Michel de Montaigne, Bordeaux 3, 2005.

(8) Alberto Tauro. Clorinda Matto de Turner y la Novela Indigenista. Lima, 1976, p. 5.

(9) Robert Paris. “Para una lectura de los 7 ensayos”. Mariátegui y los orígenes del marxismo Latinoamericano. México, 1980, p. 311.

(10) Gregorio Weinberg. “Mariátegui y la Educación”. CELEHIS, Mar del Plata, 1996, p. 36.

(11) Mariátegui. “Ideologías en contraste”. 7 ensayos. Lima, 1992, p. 151.

(12) Robert Paris. “El marxismo de Mariátegui”. Mariátegui y los orígenes del marxismo Latinoamericano. México, 1980, p. 122.

(13) Weinberg, “Mariátegui y la Educación”, CELEHIS,p. 33.

(14) Mariátegui. “La herencia colonial y las influencias francesa y norteamericana”. 7 ensayos, Lima, 1992, p. 118.

(15) Robert Paris. El evangelio del socialismo peruano”. Boletín 7 ensayos 80 años. No. 4, junio 2008, p. 2.

(16) Mariátegui. “Política y Enseñanza Universitaria en América Latina”. 7 ensayos, p. 131.

(17) Mariátegui. “La Reforma Universitaria: Ideología y Reivindicaciones”. 7 ensayos, p. 122.

(18) María Beatriz Gentile. “Mariátegui y la utopía andina”. CELEHIS, Mar del Plata, p. 140.

(19) Arturo Sánchez García. “Género, Estado y Nacionalismo en América Latina”. Mujeres en el mundo,  Valencia-Venezuela, 2009, p. 92.

MOVIMIENTOS SOCIALES


A 4 años de la lucha contra Yanacocha nos reafirmamos:



¡NI CONGA NI NINGUNA OTRA CONGA EN CAJAMARCA NI EN EL PERÚ Y EL TAWANTISUYU!

¡Agua Sí Oro No! ¡Fuera Transnacionales Extractivistas Contaminantes y Depredadoras!



Wilfredo Saavedra Marreros

DEFENDER EL AGUA ES DEFENDER LA VIDA

Frente de Defensa Ambiental de Cajamarca - FDAC base de la Asamblea Nacional de los Pueblos del Perú y el Tawantinsuyu - ANPP-T ¡CAJAMARCA JUNTO A OTROS PUEBLOS RESISTE Y VENCERÁ…!! REAFIRMANDO NUESTRO COMPROMISO CON LA VIDA DECIMOS: NI CONGA NI NINGUNA OTRA CONGA EN CAJAMARCA NI EN EL PERÚ Y EL TAWANTISUYU.

A pocos días de recordar el IV Aniversario de la Resistencia en defensa de nuestros territorios, conviene que recordemos las razones por las que nos oponemos al proyecto Conga y, seguiremos haciéndolo, hasta que la empresa Newmont (Minera Yanacocha) desista de implementarlo y se largue definitivamente de nuestros territorios.

Que, también este IV Aniversario sirva para decirles a los “ambientalistas y autoridades” que, no nos sentimos representados por los mismos y, menos, “tienen patente de corso” para hablar a nombre nuestro; y a partir de allí, entenderse con los señores de las mineras procurando comprometer a nuestros pueblos con tratativas ”amigables y civilizadas” para romper las “profundas complejidades que los temas minero ambientales nos generan”, en pro de que Conga y otros proyectos se desarrollen gracias a la nueva política “seria y responsable” que los ecocidas extractivistas se comprometen a implementar para demostrar “”que contribuyen con el desarrollo de las colectividades a las que impactan”.

Recordemos pues que, solo este mega Proyecto Conga, afectará irremediablemente a CUATRO PROVINCIAS (Celendín, Bambamarca, Cajamarca y San Marcos); que la destrucción directa de CINCO LAGUNAS (El Perol y La Empedrada para construir el Tajo EL PEROL; y Azul, Chica y Mala, desaparecerán con los enormes botaderos de rocas de desmonte El Perol y Chailhuagón) y la desaparición de 20 mil hectáreas de bofedales y ecosistemas, afectará y para siempre a más de 21 mil unidades familiares (de la zona del proyecto), sin contar con las aguas contaminadas que llegarán hasta el Rio Marañón y luego al Amazonas para seguir contaminando inmensos territorios más allá de Cajamarca. La Newmont (Minera Yanacocha) dice que para compensar la pérdida de esas lagunas construirán cuatro reservorios (Superior, Inferior, Perol y Chailhuagón), con los cuales habrá más agua almacenada y más disponibilidad de agua para la agricultura y la ganadería que la que existe actualmente.

La verdad es que la Newmont (Yanacocha) quiere construir sus reservorios, porque necesita agua para procesar 92,000 toneladas diarias de mineral; porque generará enormes volúmenes de aguas altamente tóxicas que deben ser tratadas y almacenadas previamente antes de su descarga a los ríos y, para mitigar parcialmente los graves impactos que implicará la desaparición de lagunas y bofedales con la apertura de los tajos. Así pues, los cuatro reservorios proyectados: Superior, Inferior, Perol y Chailhuagón, no son obras de infraestructura agrícola como pretenden hacer creer Yanacocha.

Debemos saber que el reservorio Perol no compensará la gran pérdida de almacenamiento de agua que la mina ocasionará si extrae los bofedales de la pampa Perol (que tiene 103 hectáreas y hasta 20 m de profundidad) porque no han considerado el agua almacenada en la Laguna Empedrada, que será destruida por el tajo Perol; porque la laguna Huashwas, ubicada en la cuenca del río Chirimayo, se irá secando debido a la cercanía y enorme profundidad de los tajos Chailhuagón y Perol, y por las voladuras para abrir esos tajos, que causarán fisuras en el fondo y paredes de la laguna, por donde escapará el agua que almacena. Porque la laguna Shaillhuagón y el reservorio Chailhuagón, que se ha construido a su lado, también se irán secando debido a la cercanía y a la gran profundidad del tajo Chailhuagón, y a las explosiones o voladuras que agrietarán las paredes de la laguna; porque los enormes tajos o cráteres del Perol (de 1950 m de largo, 1500 m de ancho o 224 hectáreas y 1880 m. de profundidad) y Chailhuagón (de 1800 m de largo, 900 m de ancho o 143 Ha y 470. m de profundidad) cortarán y desaparecerán completamente grandes tramos de los riachuelos, canales de riego y cauces de quebradas que dan origen a los ríos Chirimayo y Challuagón, principalmente.

Porque si el proyecto se desarrolla, los enormes botaderos de rocas de desmonte Perol (de 289 Ha) y Chailhuagón (de 169 Ha), además de enterrar completamente y destruir las lagunas Azul, Chica y Mala, también taparán totalmente y destruirán los riachuelos, bofedales, pajonales y grandes extensiones de tierras que rodean a estas lagunas; porque los dos botaderos de rocas de desmonte con mineral de baja ley, las pilas de mineral y otros componentes del Proyecto Conga serán una fuente permanente de aguas ácidas con metales pesados, que contaminarán grandes extensiones de tierras y otras aguas que entren en contacto con ellas; porque los enormes y profundos diques de este lago de relaves cortarán tanto las corrientes superficiales como los flujos de las aguas subterráneas, ocasionando la desaparición o disminución de caudales de los manantiales. Porque la gigantesca cancha de relaves a construir (700 Ha), los enormes tajos Perol (224 Ha) y Chailguagón (143 Ha) y los enormes depósitos de rocas de desmonte Perol (289 Ha) y Chailhuagón (169 Ha), además de las 15 carreteras y las canteras de la mina, destruirán cientos de manantiales en las cabeceras de cuenca de los ríos Chirimayo, Chugurmayo, Jadibamba, Toromacho - Quengorío y Challuagón. Los caudales de estos manantiales que serán destruidos (y otros que se secarán) tampoco han sido considerados y no serán compensados con los reservorios; porque el reservorio Superior, que será el más grande de los cuatro (7’600,000 m3), será de uso exclusivamente minero. Porque para procesar 92,000 toneladas diarias de minerales y producir más de 96,000 toneladas diarias de relaves, la planta de proceso de Minas Conga consumirá alrededor de 50,000 m3 diarios de agua, parte de los cuales vendrán del reservorio Superior. Porque el Reservorio Inferior almacenará las aguas ácidas y altamente tóxicas que lleguen de la cancha de relaves y del botadero Perol. El agua de este reservorio será tratada con enormes cantidades de cal para neutralizar la acidez y luego será descargada al río Jadibamba, en el mejor caso como agua de clase 3 (no apta para el consumo humano); porque los reservorios tendrán un volumen de almacenamiento muerto que será ocupado por sedimentos, ya que la mina aniquilará más de 2,000 hectáreas de cobertura vegetal de los cerros y laderas, y cada vez que llueva bajarán grandes cantidades de sedimentos. Porque, a diferencia de las lagunas y el ecosistema que se alberga en ese territorio en espacios naturales, los reservorios requerirán mantenimiento periódico y tratamiento del agua almacenada, lo que significará un altísimo costo y una carga social, sobre todo cuando la mina se vaya. Porque si el proyecto minero se desarrolla, nunca más las aguas naturales de esos riachuelos, manantiales y lagunas estarán disponibles para el consumo humano y para las actividades agropecuarias.

El Proyecto Conga, al ser altamente destructivo y contaminantes, es inviable social, económica y ecológicamente; y como tal debe ser cancelado definitivamente. Porque al igual que este, otros proyectos mineros asentados en cabecera de cuenca en nuestra región y en otras partes del país ponen en serio riesgo la existencia de las poblaciones en claro beneficio de las trasnacionales mineras.

Por eso, es que desde el FDAC, hemos asumido la necesidad de defender nuestros territorios contra la voracidad minera; y la de exigir a las autoridades desarrollen otro tipo de proyectos alternativos sostenibles y sustentables en los que privilegie las particularidades de nuestra región a fin de promover desarrollo económico permanente y se posibilite educación, salud, vivienda y bienestar para todos. Por eso es que, rechazamos el modelo extractivista primario y exportador al que nos encontramos todavía sometidos.

Por estas razones, entre otras, nos oponemos a este proyecto minero criminal; por esto es que nuestros pueblos, se encuentran en permanente RESISTENCIA. Resistencia que lleva ya, CUATRO AÑOS a la fecha y que deberá culminar con la expulsión definitiva de las trasnacionales de Cajamarca. Pero para conseguir la victoria necesitamos; mayor y mejor organización; fortalecimiento de nuestras organizaciones de masas (Frentes de Defensa, Rondas y otros similares); construir la unidad tan preciada, teniendo en claro que nuestra lucha es por defender los territorios y la posibilidad de nuevos proyectos económicos sostenibles y sustentables. Que, para construir todo esto solo contamos con nuestras fuerzas y debemos confiar solo en ellas, no permitiendo que oportunistas de toda laya ingresen a nuestras organizaciones, pues solo buscan destruir las mismas. En ese camino, debemos generar también GOBIERNO DIRECTO y PODER POPULAR, trabajando por una Asamblea Constituyente y una nueva Constitución que no solo refleje, sino haga práctica nuestras principales aspiraciones como peruanos y tawantisuyanos.

En ese difícil y sacrificado camino, recordando el sacrificio de nuestros CINCO MÁRTIRES y, junto a hermanos de otros territorios reafirmamos en este IV ANIVERSARIO de RESISTENCIA nuestro compromiso señalando que seguiremos desarrollando nuestras acciones bajo la plataforma que construimos con otros frentes de Defensa de la Región, (Octubre del 2011), gritando al mundo que no queremos: ¡NI CONGA NI NINGUNA OTRA CONGA EN CAJAMARCA NI EN EL PERÚ Y EL TAWANTISUYU!! y, no será posible se desarrollen, porque así lo hemos decidido.

¡NO A LA MINERIA EN CABECERA DE CUENCA!! ¡DEFENDER NUESTROS TERRITORIOS Y EL AGUA COMO MEDIO DE VIDA…. ESA ES NUESTRA TAREA!! ¡ CONFIANDO EN NUESTRAS PROPIAS FUERZAS…DERROTAREMOS A LA TRANSNACIONAL NEWMONT Y A SU SIRVIENTE OLLANTA Y A LOS QUE A FUTURO LLEGUEN AL GOBIERNO..!! ¡VIVA EL IV ANIVERSARIO DE LA RESISTENCIA POPULAR!!

Consejo Directivo del FDAC

Cajamarca, Noviembre del 2015

HISTORIA




(Décimo Segunda Parte)

       
Emilio Choy


Micaela Bastidas presentía la catástrofe. Los párrafos anteriores son precisos; no había fe en la causa que defendían, y era agravada con los recorridos que hacía Túpac Amaru por Yauri, que parecían "paseos". Loayza explica que cuando subía a las torres de las iglesias era para cerciorarse si servían como defensas, y sus paseos solitarios tenían por objeto el conocer la adhesión popular. Esto quiere decir que antes de un mes de iniciado el movimiento ya estaba proyectando abandonar la marcha para la toma del Cusco.

"Yo no siento perder mi vida, sino la de esta pobre familia que necesita todo auxilio; y así, si viniesen los de Paruro, como te insinué en mi anterior, estoy pronta a caminar con la gente, dejando a Fernando en un lugar destinado, pues los indios no son capaces de moverse en este tiempo de tantas amenazas.

"Bastante advertencias te di para que inmediatamente fueses al Cuzco, pero has dado todas a la barata, dándoles tiempo para que se prevengan, como lo han hecho poniendo cañones en el cerro de Piccho y otras tramoyas tan peligrosas, que ya no eres sujeto de darles avance; y a Dios te guarde muchos años...

"También te hago presente como los indios de Quispicanchi, ya se hallan rendidos y aburridos con tanto tiempo de servir de guardias...

"Sólo tú gastas mucha cachaza dando tiempo a los enemigos, para que se armen y hagan destrozos con nosotros.

"Ya que te has hallado en esos lugares, caminaremos el día citado a entregarnos y morir sin remedio, por lo que te digo a Dios y que te guarde muchos años…".

Esta carta fue escrita al mes de iniciarse la insurrección y sus párrafos parecen describir los acontecimientos por venir. Es que el mismo Inca se encargaba de crear el ánimo para la derrota cuando escribía a su es­posa: "Sé que estás muy afligida, y tu compañía lo mismo, y así no seas de poco ánimo. Si está de Dios que muramos, se ha de cumplir con su voluntad; y así, conformarse con ella". Este criterio derrotista ("fa­talista", dice Loayza) era consecuencia del problema sin solución que se planteó Túpac Amaru. El movimiento estaba perdido al no lograr las alianzas que necesitaba para formar "un solo cuerpo". Sin alianzas no había cuerpo, no había estructura para marchar hacia la meta. Su objetivo no era colmar las aspiraciones de las masas indígenas (había suprimido los repartimientos), pero las aspiraciones de ésta no eran sim­plemente el problema de los abusos de los corregidores. Túpaj Katari fue más rotundo en el problema de la tierra "Dar al César lo que es del César" (21). Nicolás Catari habló de "hacerse dueño de las haciendas de los españoles".

Túpac Amaru no pudo hacer una retirada que hubiese afectado a los realistas que marchaban en su persecución a las órdenes del mariscal del Valle; tuvo fuerzas militares para hacerlo, decididos capitanes, que bien dirigidos, hubiesen prolongado la lucha. No carece de razón Carlos Daniel Valcárcel cuando dice que después de levantar el cerco del Cusco, su figura "se torna militarmente borrosa". Carecía de fe en el éxito de la lucha, porque no tenía confianza en las masas que lo acompañaban, así como éstas no veían en él al hombre que podía conducirlas a la victoria.

En este aspecto, Juan Santos Atahualpa reveló poseer mayor capaci­dad algunas décadas antes; a base de guerra de guerrillas se mantuvo invicto muchos años frente a los ataques españoles, a pesar de que se movilizó en su contra a las fuerzas no sólo del virreinato peruano, sino también de otras posesiones españolas. Prácticamente, la falta de moral para seguir luchando hizo que el movimiento muriera antes de termi­nar. Desde el momento en que aceptaba su próxima derrota y muerte preparando el ánimo de los suyos con tanta resignación, el caudillo había iniciado ya su suplicio, que culmina con su descuartizamiento, por conveniencia del absolutismo español.

El hecho de que Túpac Amaru no lograra la independencia del Perú no disminuye la grandeza del movimiento indígena de 1780-81. La intervención de elementos que empujaron la sublevación desviándola de la senda de sus propios intereses, retrasó la independencia; sólo con enormes esfuerzos los peruanos pudieron conseguirla más tarde.

Notas
[21] L.A. Eguiguren, ob. cit., t.II.
CREACIÓN HEROICA