viernes, 7 de noviembre de 2025

Internacionales

Nota:

Incluimos el siguiente artículo de la revista REVOLUCIÓN, considerando el siguiente reparo: las características personales de los individuos que llegan a representar al poder de la burguesía, como en el caso de Trump en los Estados Unidos, como sujetos que encajan en determinados intereses, particularmente los de la burguesía imperialista que tiene su base en los Estados Unidos, en momentos en que pierde la hegemonía económica y política en el mundo, por la presencia de los BRICS, y por el creciente avance del modelo de capitalismo chino; no dejan de ser sujetos de la historia, es decir, representantes de determinadas clases sociales. Trump representa los intereses de la burguesía imperialista asentada en los Estados Unidos, que sufre los embates de la burguesía china y rusa. De modo que no se trata solo de que caiga Trump, sino de enfrentar a la burguesía imperialista, y con ella, al capitalismo como sistema de explotación.

Comité de redacción

07.11.2025

 

El Fascismo de Trump: Amenaza al Mundo con Armas Nucleares y Eviscera el Derecho Internacional*

4 de noviembre de 2025

El fascismo de Trump es un régimen que despoja abierta y agresivamente los derechos básicos y declara flagrantemente que no existe ningún estado de derecho ni debido proceso legal más allá de lo que él mismo dicta, y que el poder destructivo puro y duro es lo que tiene que regir en el escenario internacional, sin siquiera la pretensión de adherirse al derecho internacional ni preocuparse por la soberanía, o incluso el derecho de existir, de los pueblos y países menos poderosos”.

— Bob Avakian REVOLUCIÓN #114: Derrotar al fascismo de Trump y MAGA: Con la vista puesta en algunas futuras elecciones... o trabajar ahora para movilizar a millones de personas en torno a esta poderosa demanda unificadora: ¡Que se vaya el régimen fascista de Trump!

Aquí presentamos cuatro maneras en que este fascismo de Trump se ha intensificado a escala global tan solo esta semana. Lo siguiente subraya la extrema urgencia de que miles crezcan a millones en Washington, D.C., en una protesta no violenta sostenida para expulsar del poder al régimen fascista de Trump, y declaren:

¡En nombre de la humanidad, nos negamos a aceptar un Estados Unidos fascista!

¡Que se largue Trump YA!

 

1. ¡Trump ordena pruebas de armas nucleares: una demencia aterradora que hace que sea aún más urgente expulsar a este régimen fascista YA!

Donald Trump es un fascista desquiciado y demente con el dedo en el detonador nuclear, y acaba de aumentar el peligro nuclear que amenaza a la existencia de la propia humanidad. La semana pasada, justo antes de reunirse con el líder de una potencia rival dotada de armas nucleares, Xi Jinping de China, Trump publicó: “Debido a los programas de pruebas de otros países, he ordenado al Departamento de Guerra que comience a ensayar nuestras armas nucleares en igualdad de condiciones. Ese proceso comenzará de inmediato”.

En realidad, ninguna de las tres principales potencias nucleares del mundo —Estados Unidos, Rusia y China1 — ha realizado pruebas explosivas a gran escala de armas nucleares desde la década de 1990. Estados Unidos, Rusia y China han mantenido y “mejorado” sus sistemas nucleares mediante simulaciones informáticas y pruebas de componentes, sin llegar a detonar un arma real2. Por lo tanto, lo que quiso decir con realizar pruebas “en igualdad de condiciones” no quedó nada claro.

Pero si Trump de hecho ordena pruebas de armas nucleares a gran escala, compelerá a las demás potencias nucleares a ensayar sus armas a fin de mantenerse al mismo ritmo. Y eso desencadenaría una nueva y terrible carrera armamentista nuclear, en la que estas potencias se esforzarán por aventajarse mutuamente en poderío destructivo, precisión y fiabilidad de su armamento nuclear.

Ello es totalmente demente e inmoral. Una nueva guerra entre cualesquiera de estas potencias imperialistas con armamento nuclear —que podría estallar por un cálculo a sangre fría o por accidente— podría implicar el fin de la humanidad.

Trump no es el primer presidente estadounidense en blandir la espada nuclear — de hecho, Estados Unidos es el único país que ha utilizado bombas atómicas en una guerra, contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki al final de la Segunda Guerra Mundial, y así masacró a cientos de miles de personas, en su mayoría civiles, y contaminó la Tierra durante generaciones. Pero el hecho de que la presidencia esté ahora en manos del fascista Trump hace que la situación sea aún más peligrosa. La imprevisibilidad e impulsividad de Trump, junto con la sumisión de sus subordinados a cada uno de sus caprichos, aumentan la probabilidad de que una guerra nuclear se desate por un error de cálculo, o incluso por un arrebato del ego trumpiano. Y eso lo hace aún más urgente que la gente se una en una resistencia masiva no violenta para EXPULSAR este régimen fascista… ¡YA!

 

2. Trump amenaza con “entrar en” Nigeria a “rafagazos”

El 1º de noviembre, Trump acusó al gobierno de Nigeria de permitir el “asesinato de cristianos” en ese país. No solo amenazó con suspender toda la ayuda, sino que afirmó que Estados Unidos podría entrar en Nigeria “a rafagazos”. En una repugnante muestra de crueldad e inhumanidad, declaró que ordenaba a su “Departamento de Guerra” “prepararse para una posible acción. Si atacamos, será veloz, brutal y contundente…”. Ello después de que Ted Cruz, el senador fascista cristiano federal por Texas, acusara a Nigeria del “asesinato en masa” de cristianos y llamara a que Estados Unidos emprendiera acción.

En Nigeria, con una población de 220 millones de habitantes, existen complejas contradicciones y conflictos, lo que incluye enfrentamientos armados entre diferentes grupos y sectores de la población. El grupo fundamentalista islámico Boko Haram opera en algunas zonas de Nigeria así como en países vecinos. Sin embargo, la imagen que Trump presenta, de que los cristianos en Nigeria son el blanco principal de los ataques, es falsa. Como señala la Associated Press: “Los ataques en Nigeria se deben a diversos motivos. Existen ataques con motivos religiosos tanto contra cristianos como contra musulmanes, enfrentamientos entre agricultores y pastores por la escasez de recursos, rivalidades comunitarias, grupos secesionistas y conflictos étnicos. Si bien los cristianos se encuentran entre los objetivos, según los analistas la mayoría de las víctimas de los grupos armados son musulmanes en el norte de Nigeria, de mayoría musulmana, donde ocurren la mayoría de los ataques”.

Pero, como ocurre con todo lo que hacen estos fascistas de Trump y MAGA, los hechos y la verdad no importan. El núcleo cristiano fascista de MAGA afirma que a los cristianos figurativamente, se les está “quemando en la hoguera” —en Estados Unidos y en todo el mundo— y que, por lo tanto, deben combatir agresivamente esta “persecución”. Este es el método clásico de los fascistas que se hacen pasar por “víctimas” que necesitan “vengarse”, algo esencial para forjar una base fascista. En realidad, es el fascismo de Trump y MAGA el que persigue con saña a los inmigrantes, mujeres, personas LGBT, personas de color y voces progresistas en Estados Unidos — y el que amenaza y ataca a personas por todo el mundo.

 

3. Trump continúa su ola de asesinatos en los océanos con el peligro de ataques estadounidenses dentro de Venezuela.

El Miami Herald publicó el 30 de octubre que Trump había decidido atacar instalaciones militares en Venezuela, y que estos ataques “podrían ocurrir en cualquier momento”. Según el Herald, una fuente fue más allá, sugiriendo que podría avecinarse un cambio de régimen en Venezuela: “[El presidente venezolano] Maduro está a punto de verse atrapado y pronto podría descubrir que no puede huir del país aunque quisiera. Lo que es peor aún para él, ahora hay más de un general dispuesto a capturarlo y entregarlo”.

Trump lo niega, pero ha montado el mayor despliegue militar estadounidense en la región en décadas, con más de 10.000 soldados, buques de guerra, aviones de vigilancia y cazas de combate, y un portaaviones. Además, autorizó que la CIA orquestara operaciones encubiertas dentro de Venezuela.

Al mismo tiempo, avanza sin cesar la ola de asesinatos sin ley del régimen de Trump en aguas del Caribe y el Pacífico frente a las costas de Venezuela y Colombia. El “secretario de Guerra” Pete Hegseth anunció el 27 de octubre que las fuerzas armadas estadounidenses atacaron cuatro embarcaciones en un solo día frente a las costas de Colombia, mataron a 14 personas y dejaron a un solo sobreviviente. Dos días después, las fuerzas estadounidenses asesinaron a cuatro personas más en otra embarcación en la misma zona. Esto significa que las fuerzas militares estadounidenses ahora han ejecutado sumariamente al menos a 61 civiles en aguas internacionales en menos de dos meses.

Este régimen fascista alega que las pequeñas embarcaciones transportan drogas rumbo a Estados Unidos y, por lo tanto, cometen actos de guerra. No existe ninguna evidencia que respalde sus acusaciones. Aunque existiera evidencia material, los asesinatos en serie perpetrados por el régimen de Trump constituyen violaciones de las leyes internacionales y estadounidenses. El contrabando de drogas, aun si se comprobara ante un tribunal, ¡por ley no se castigaría con la pena de muerte! Y si existiera evidencia de este crimen, los sospechosos deberían ser arrestados y llevados a juicio, ¡no volados a pedazos con misiles por orden de Trump!

El 31 de octubre, un portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos emitió una declaración de condena a estos ataques estadounidenses: “Estos ataques y su creciente costo humano son inaceptables. Estados Unidos debe detener tales ataques y tomar todas las medidas necesarias para impedir la ejecución extrajudicial de personas a bordo de estos barcos”.

Según la legislación estadounidense, se requiere que el Presidente informe al Congreso en un plazo de 48 horas tras cualquier acción militar. Trump sí por fin ofreció una sesión informativa el 29 de octubre, dos meses después. Cuando el régimen por fin organizó una sesión informativa, primero excluyó a los demócratas, y permitió la presencia de únicamente los republicanos senadores y gente del Congreso. Esto forma parte de las acciones del régimen para liquidar por completo cualquier control legislativo sobre el poder ejecutivo — y tratar a cualquiera que no sea republicano como ilegítimo. Por fin, sí realizaron una sesión informativa limitada al día siguiente con los demócratas, pero los republi-fascistas han bloqueado repetidamente todos los intentos de los demócratas de votar sobre estos asesinatos ilegítimos e ilegales.

Como comentamos la semana pasada, estos ataques letales de ultramar y las amenazas inminentes contra Venezuela y su presidente, Nicolás Maduro, son las salvas iniciales de un esfuerzo estratégico para volver a establecer a Centroamérica, Latinoamérica y el Caribe como la “esfera de influencia” del imperialismo estadounidense. Se proponen consolidar a Latinoamérica y Centroamérica en un bloque fascista político y económico con Estados Unidos a la cabeza. Y los están compeliendo intereses estratégicos de que China, el principal rival imperialista de Estados Unidos dotado de armamento nuclear a nivel mundial, se ha convertido en una potencia económica dominante en Latinoamérica.

Los asesinatos en serie sanguinarios de Trump en altamar —y sus amenazas de crímenes de guerra aún mayores contra Venezuela y otros países de la región— son totalmente ilegales e ilegítimos. Estas acciones representan un peligro extremo para la gente de Venezuela, Colombia, toda América Latina y el mundo entero.

 

4. Únicamente las personas blancas pueden presentar una solicitud: Trump limita drásticamente la entrada de refugiados a Estados Unidos.

La semana pasada, el régimen de Trump anunció que Estados Unidos limitará la entrada de refugiados que se permitirá entrar a Estados Unidos cada año a 7.500. ¡El año pasado el límite era de 125.000! Y esa cifra representa una pequeña fracción de los más de 42 millones de refugiados que habrá en todo el mundo en 2024. Tantas personas han sido expulsadas de sus países de origen debido a guerras reaccionarias, persecuciones políticas, la pobreza extrema, sequías y otros desastres causados por el cambio climático. Estos son los productos del sistema del capitalismo-imperialismo, en el cual Estados Unidos está sentado en la cima, pero da igual, este régimen fascista están cerrando las puertas en las narices de las personas desesperadas que aspiran a una sobrevivencia básica.

Como otra expresión de la supremacía blanca manifiesta del fascismo de Trump y MAGA, la mayoría de las 7.500 plazas de refugiados disponibles serán ocupadas por sudafricanos blancos, con fundamento en la mentira total de que se está dando un “genocidio blanco” en Sudáfrica.

Como dijo Bob Avakian en su e-mensaje @BobAvakianOfficial REVOLUCIÓN #117Los fascistas de Trump y MAGA —opresores crueles, dementes, medievales— que tergiversan la realidad en su contrario para “justificar” su tiranía sin ley:

El racismo de Trump es tan flagrante y perverso que él apoya abiertamente a los racistas blancos de Sudáfrica, que dicen que ellos son objeto de “persecución” como resultado del fin del sistema de apartheid, que durante generaciones sometió a las masas de africanos ahí a una opresión horrorosa y asesina en beneficio de una pequeña minoría blanca. Ahora que se ha puesto fin al apartheid en Sudáfrica, Trump da la bienvenida, y un tratamiento especial y favorecido, a algunos sudafricanos blancos como “refugiados” en Estados Unidos —propagando la mentira de que estos sudafricanos blancos sean “víctimas” de la “opresión racista”— al mismo tiempo que calumnia y persigue violentamente a los inmigrantes de países no blancos. Trump insiste en defender, y restaurar, los monumentos en Estados Unidos a la Confederación esclavista, que son monumentos en honor a la esclavitud y la supremacía blanca.

Además, una propuesta sobre refugiados de parte de los Departamentos de Estado y Seguridad Nacional de Trump solicitaba la priorización de los europeos víctimas de “persecución por expresar pacíficamente sus opiniones en línea, como la oposición a la migración masiva o el apoyo a partidos políticos ‘populistas’”. Esto es otra mentira flagrante que presenta a neonazis como el partido alemán “Alternativa para Alemania” como “víctimas”.

Al mismo tiempo, Trump está revocando el estatus de protección temporal a cientos de miles de personas cuyos países de origen —Haití, Venezuela, Afganistán y otros— están tan peligrosos como para que regresen debido a las guerras y la persecución política. Esto significa que Trump se propone deportarlas directamente a situaciones donde su vida correría peligro.

___________

(*) Tomado de https://revcom.us/es/el-fascismo-de-trump-amenaza-al-mundo-con-armas-nucleares-y-eviscera-el-derecho-internacional

1. Estados Unidos tiene 5.277 ojivas nucleares, mientras que Rusia tiene 5.449 y China, que se encuentra en medio de una rápida expansión de su arsenal nuclear, tiene aproximadamente 600 ojivas (de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares).

2. Aunque se realizaran ensayos de armas nucleares de forma subterránea, la radiactividad que liberaran podría tener serios efectos nocivos para las personas y el medio ambiente. Estados Unidos llevó a cabo pruebas nucleares atmosféricas en el océano Pacífico entre 1946 y 1962, que contaminaron a miles de islas. Las personas sufren las consecuencias de esto incluso hoy.



Entrevista a Guillaume Long y Manuel Rozental «La guerra contra las drogas se utiliza para aumentar la presencia militar de EE.UU. en América Latina» 

Amy GoodmanJuan González 

CRECE LA TENSIÓN ANTE LAS AMENAZAS de EE.UU. contra Venezuela y Colombia. En las últimas semanas, Estados Unidos llevó a cabo varios ataques aéreos letales en el mar Caribe contra barcos que el Gobierno de Trump afirmó, sin proporcionar pruebas, que se estaban utilizando para traficar drogas. Según un grupo de expertos de la ONU, los ataques estadounidenses contra embarcaciones en el Caribe frente a las costas de Venezuela equivalen a “ejecuciones extrajudiciales”. 

“Esto parece vincularse a una situación política mucho más amplia que la persecución de narcotraficantes, lo cual no parece ser […] para nada el principal objetivo del Gobierno estadounidense”, plantea Guillaume Long, investigador destacado del Centro de Investigación en Economía y Política y exministro de Relaciones Exteriores de Ecuador. Long dice que el deseo de provocar un “cambio de régimen en Venezuela” y la ira frente a la política a favor de Palestina del presidente colombiano Gustavo Petro son también factores que impulsan la ofensiva de Estados Unidos. Por su parte, el médico y activista colombiano Manuel Rozental señala que la guerra contra las drogas es realmente una forma de control económico. 

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Soy Amy Goodman, con Juan González. 

Un grupo de expertos de las Naciones Unidas ha dicho que los ataques estadounidenses contra embarcaciones en el Caribe frente a las costas de Venezuela equivalen a “ejecuciones extrajudiciales”. En las últimas semanas, Estados Unidos ha bombardeado siete embarcaciones al tiempo que asegura, sin pruebas, que los barcos atacados transportaban drogas. 

En un comunicado, los expertos de la ONU afirmaron que “Estas medidas son una escalada extremadamente peligrosa con graves implicaciones para la paz y la seguridad en la región del Caribe”. Esto se produce al tiempo que el presidente Trump ha autorizado a la CIA a llevar a cabo operaciones encubiertas letales dentro de Venezuela. La CIA también habría desempeñado un papel central en los ataques a las embarcaciones. Asimismo, aumentan las tensiones entre Estados Unidos y Colombia, luego de que el presidente Gustavo Petro acusara a Estados Unidos de cometer un asesinato al matar a un pescador colombiano en un ataque a mediados de septiembre. 

El presidente Trump respondió a Petro calificándolo de “lunático” y “líder del narcotráfico”. Trump también amenazó con suspender la ayuda internacional a Colombia y aumentar los aranceles a los productos colombianos. En respuesta, Petro escribió: “Tratar de impulsar la paz de Colombia no es ser narcotraficante”. Este es Petro, hablando el martes. 

PRESIDENTE GUSTAVO PETRO: Yo no me estoy equivocando con hablar con el mundo desde Colombia, porque lo que estoy demostrando es que Colombia es corazón del mundo. Y la agresión sobre Colombia es una agresión sobre el corazón del mundo. Y convoco al mundo a ayudarnos. Antes convocaba al mundo a ayudar a Palestina, ahora a nosotros porque nos quieren atacar. Y son mafiosos y Trump les está creyendo. 

Hoy tenemos a dos invitados: Guillaume Long, exministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, y Manuel Rozental, médico y activista colombiano que nos acompaña desde el Cauca, Colombia. 

Dr. Rozental, usted ha pasado 40 años trabajando con grupos indígenas, organizaciones políticas de base que trabajan con jóvenes, y movimientos sociales urbanos y rurales. Usted ha tenido que exiliarse en varias ocasiones por sus actividades políticas y es integrante de la organización Pueblos en Camino. Para comenzar, hable sobre estos bombardeos estadounidenses contra embarcaciones venezolanas y también colombianas con la ayuda de la CIA, como lo ha dicho el propio presidente Trump, y lo que esto significa. ¿Por qué cree que Estados Unidos está involucrado en estas actividades extrajudiciales que muchas personas, incluidos senadores republicanos como Rand Paul, de Kentucky, han llamado “asesinatos extrajudiciales”, que han dejado decenas de personas muertas? 

MANUEL ROZENTAL: Sí. En primer lugar, gracias por presentar el tema y por discutirlo y que se entienda. En primer lugar, sí es un hecho que se trata de asesinatos, sin investigación, sin capturas. Supongamos que fuera gente que estuviera transportando drogas hacia el norte, no narcotraficantes, eso no le permite a un jefe de Estado, a un Gobierno y a la potencia militar más poderosa del planeta asesinar con absoluta impunidad. 

No solo está juzgando, está sentenciando, está condenando y está asesinando. Llama mucho la atención que eso que se da… hace una semana el comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, con una carrera militar de 37 años renuncia antes del primer año —normalmente son tres— a su cargo cuando esto se inicia o está en curso, lo cual debe investigarse porque seguramente tiene que ver con estas órdenes de masacrar impunemente que están sucediendo en otros lugares del mundo, no sobra decir Gaza, que es un modelo que está surgiendo ahí. 

Pero esto qué significa y cómo lo vemos nosotras y nosotros acá. El señalamiento al presidente Gustavo Petro directamente como narcotraficante e impopular en Colombia no solo es falso, sino que además es una acusación temeraria y peligrosa de alguien que cambió el abordaje o está intentando cambiar el abordaje de la guerra frente a las drogas. 

¿Qué implica esto? Implica un renacer, recrudecer del viejo imperialismo norteamericano y estadounidense que no se ha detenido con el pretexto de la guerra contra las drogas, que nunca ha sido una guerra para acabar con las drogas, sino que siempre se trata de un instrumento para los Estados Unidos, de una parte, acumular ganancias con el tráfico de drogas y de otra parte, con el pretexto de la guerra contra las drogas, reprimir movimientos sociales, controlar la política de países y entrar por recursos que necesita. 

Ahora es absolutamente claro que de eso se trata, complementándolo con el hecho de que la imposición de aranceles a productos agrícolas y a productos de nuestros países lo que hace es empobrecer aún más al campesinado, donde se producen las plantas que se convierten en ilícitas. Esos aranceles e impuestos obligan a la gente a encadenarse en el proceso del narcotráfico que enriquece mafias, instituciones financieras y gente sobre todo de las élites de nuestros países y del primer mundo. Esto está poniéndose sobre la mesa claramente. 

JUAN GONZÁLEZ: Y doctor Manuel Rozental, quisiera preguntar, Colombia ha pasado por décadas de guerra civil. Por fin estaba en camino hacia la paz con algunos de los acuerdos con los grupos principales guerrilleros. Pero todo ese tiempo los Estados Unidos estaban básicamente aliados con los Gobiernos de Colombia. Hoy en día, cuando hay un presidente democráticamente electo de izquierda, ahora vemos con la administración de Trump estos conflictos con su país. Y la administración de Trump ha dicho que uno de los ataques en los barcos era contra un grupo del Ejército de Liberación Nacional que estaba traficando drogas. ¿Nos puede hablar de la situación con este grupo guerrillero y la excusa que está usando los Estados Unidos por estos ataques? 

MANUEL ROZENTAL: Juan, es una pregunta enorme, pero voy a enfocarme en algo para hacer una síntesis de lo que está sucediendo acá, planteando esto: Colombia se está convirtiendo, y no solo Colombia, en una serie de, para llamarlo de algún modo claro, territorios criminales autónomos. Grupos armados, inicialmente derecha, paramilitares, pero ahora también otros de las llamadas disidencias de las FARC y otros grupos en los territorios están ganando control total sobre las poblaciones, la economía, la política, todo de los territorios. Estos grupos armados, si uno mira mapas de fuentes confiables como Indepaz y otros, uno ve que los territorios en Colombia se están repartiendo entre grupos que se confrontan entre sí, donde hay mucha violencia, grupos que coexisten pero no han llegado a acuerdos y grupos que controlan territorios enteros como el Clan del Golfo. 

Es un modelo de Estado que se está estableciendo. ¿Por qué digo de Estado? Porque estos grupos se están articulando con las élites tradicionales, con mafias, con terratenientes, con banqueros, con sectores económicos como el que representa el expresidente Álvaro Uribe Vélez, claramente, y toda esta articulación urbana y rural, no solo en el campo, se debe a que el negocio del narcotráfico se articula a otros tráficos ilegales, pero también al control sobre minas, al control sobre petróleo, sobre las riquezas de los territorios. 

Hay un nuevo Estado, un Estado criminal mafioso global. Esto lo entendió el presidente Petro y propuso que se llegara a la paz con autonomías territoriales. La propuesta puede haber sido… ha fracasado justamente porque el vínculo de estos grupos armados y estas mafias con un negocio global gigantesco por principio iba a impedir acuerdos de paz. Tú no te puedes sentar con un grupo armado que hace mucho dinero con la guerra y con el control del territorio y ofrecerle la paz a cambio de que se vayan a la cárcel. No lo van a aceptar. 

Lo que dices es cierto. Estados Unidos sigue apoyando a las mafias que todo el tiempo fomentan este modelo porque se benefician tanto de lo ilegal como de lo legal, y esta mafiosidad que ya está en Haití, que está en México, que está en otros países, se extiende ahora —y Guillaume está ahí para comentar si me equivoco— se extiende a Ecuador y este tipo de modelo de criminalidad capitalista para resolver sus crisis de acumulación está detrás de todo esto. Por eso los intentos de paz y por eso personas como Petro le estorban al régimen y particularmente a los Estados Unidos. 

JUAN GONZÁLEZ: Y, Guillaume Long, ¿nos puede hablar un poco del impacto de estos ataques de la administración de Trump en la política interna de Ecuador? 

GUILLAUME LONG: Bueno, yo creo que ha quedado demostrado, con el hecho de que la fiscalía ecuatoriana no formalizó cargos contra el ciudadano que le fue entregado por Estados Unidos, de que no hay claridad, no existe claridad sobre quiénes son estas personas, si son pescadores que están ahí o si es que realmente tienen algún vínculo con el narcotráfico, pero lo que es muy probable es que sean de muy bajo nivel, que no sean grandes capos de la de las mafias, y al contrario, como dijo también el embajador García Peña, se supone que sería mucho más interesante, si es que ellos en realidad tienen vínculos con el narcotráfico, si es que están siendo utilizados por redes de narcotráfico, apresarlos, preguntarles, sacar información, sacar inteligencia de estas personas para llegar a eslabones más altos de narcotráfico. Por lo que realmente esto lo que demuestra es que es un ejercicio fundamentalmente político, que yo diría tiene dos propósitos fundamentales. El primero es para las audiencias domésticas en los Estados Unidos. Mostrar imágenes de un hombre… de Trump como un hombre fuerte contra las mafias, contra las pandillas, contra el crimen, con intransigencia, con esta actitud de disparar antes de preguntar, lo cual vende bien con su base, con la base MAGA y en un contexto en que sabemos, lo vemos en todas las encuestas que están saliendo en Estados Unidos, que el crimen es una de las preocupaciones principales de los ciudadanos estadounidenses. En todas las encuestas sale primero economía, segundo el problema de la inseguridad y del crimen.

Entonces yo creo que es un teatro político en ese sentido, es un show político en ese sentido para audiencias nacionales. Y a nivel internacional, yo creo que ahí hay una agenda que pertenece probablemente más al secretario de Estado, Marco Rubio, que al presidente de la república, Donald Trump, que es una agenda de recuperar el control sobre el hemisferio occidental. 

No hay que olvidar que durante 15 años, quizás un poquito más, un poquito menos, según como se lo mide, pero entre 2000 y 2015 Estados Unidos perdió el control sobre su hemisferio. Hubo una ola de Gobiernos progresistas, yo creo que clamando soberanía e integrándose por primera vez, y esto ha quedado en la memoria de los Estados Unidos como un capítulo que no quieren repetir. 

Hay varios Gobiernos de izquierda de diferentes tintes políticos e ideológicos en la región que no son Gobiernos que son favorables a Estados Unidos o que los Estados Unidos perciben estos Gobiernos como contrarios a sus intereses. Y tenemos en este momento yo creo que un lobby republicano muy anclado en la Florida, con su líder siendo Marco Rubio, el Secretario de Estado, que quieren recuperar el control sobre el patio trasero. 

Yo creo que fundamentalmente detrás de esta escalada militar en el Caribe hay una amenaza sobre Venezuela, sobre Colombia ahora, y también una señal mucho más generalizada al hemisferio de que Estados Unidos está caminando como un “palo grande”, como un “Big stick”, en un contexto global en que Estados Unidos se retira de ciertos espacios geopolíticos, Europa, Medio Oriente y probablemente Asia Oriental, donde también hay una retirada paulatina de los Estados Unidos, pero en el hemisferio occidental un retorno al monroísmo, un retorno a un tratamiento geopolítico del hemisferio marcado por la seguridad, marcado por la presencia militar, marcado por lo que Manuel llamaba una suerte de retorno de las viejas prácticas imperialistas. Yo creo que eso es. 

Y las drogas, la guerra contra las drogas siempre, desde su inicio, y podríamos remontar a Nixon en el 73, pero con mucha más fuerza con la declaración de guerra contra las drogas de Reagan en el 86, siempre han sido utilizadas para aumentar la presencia militar de seguridad de los Estados Unidos en la región. En mi país, en Ecuador, cuando se instala la base de Manta, ya no es una base que se argumenta para luchar contra el comunismo, se instala en el 98 con el argumento de luchar contra las drogas. Es decir, el pretexto de las drogas, el flagelo de las drogas, ha sido un pretexto muy cómodo para reafirmar el poderío militar y seguritista y de las diferentes agencias de seguridad de los Estados Unidos en el hemisferio occidental y en América Latina en especial. 

Yo creo que esa es la agenda internacional. Y esa agenda doméstica, duro contra el crimen internacional, de recuperación del patio trasero, en el contexto de Gobiernos que todavía se resisten, creo que es el propósito principal de la administración Trump en este show que estamos viendo en el Caribe. Pero un show que, lastimosamente, cuesta en vidas humanas y creo que eso es lo que no podemos olvidar, que a la final estamos hablando de asesinatos en alta mar, que son ilegales, que han sido denunciados como tales en un contexto que no es un contexto de guerra y que debemos denunciar, por ende, todas y todos. 

AMY GOODMAN: Estamos hablando con Guillaume Long, exministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, y con el Dr. Manuel Rozental, desde el Cauca, Colombia. Quería preguntarle, Dr. Rozental, esta semana, en su red social Truth Social, el presidente Trump llamó “traficante de drogas ilegales” al presidente colombiano, Gustavo Petro. Y el lunes, se refirió a él como “lunático”. Esto es lo que dijo Trump hablando en el Air Force One. 

PRESIDENTE DONALD TRUMP: Si ves los campos, están llenos de drogas, y refinan las drogas y producen enormes cantidades de cocaína y la envían a todo el mundo y destruyen familias. No. Colombia está fuera de control y ahora tienen el peor presidente que hayan tenido nunca. Es un lunático que tiene muchos problemas, problemas mentales. 

AMY GOODMAN: ¿Puede responder a lo que está diciendo Trump y hablar de qué opina la gente de su región, en el Cauca, de la situación actual, con Trump primero atacando barcos venezolanos y ahora atacando a Colombia e incluso matando a pescadores. ¿Hacia dónde creen los colombianos que se dirige esto?

MANUEL ROZENTAL: Es muy importante empezar por lo que manifestaba Guillaume. Es absolutamente cierto que esto es una actuación política, un pretexto político para actuar, pero, sobre todo, que detrás de las palabras de esta manifestación de Trump atacando a Petro sin duda está Marco Rubio y están los republicanos de la Florida. Así se refieren a Petro desde cuando fue electo. 

Hay que recordar que ningún presidente en la historia de Colombia ha recibido tantos votos para ser electo como Petro. Y a un año y nueve meses de terminar su presidencia, el presidente Petro llena las plazas públicas en todas partes y tiene un respaldo popular gigantesco. Eso no quiere decir que no haya la misma derecha, apoyada por los Estados Unidos, que no esté polarizando el país y tratando de mantener su control. 

Es muy importante, para entender el planteamiento del presidente Trump, el antecedente. Colombia siempre estuvo controlada, Gobiernos liberales, conservadores o como se llamen, fue el mayor aliado de los Estados Unidos en el continente y particularmente en lo militar, también en lo económico y en todos los campos, pero en lo militar y en la guerra contra las drogas. Entonces, un presidente que entra con otra lógica, con otro abordaje y desafía eso es necesariamente un presidente que particularmente republicanos en la Florida y el poder económico van a tratar de atacar y han estado atacando. 

O sea, detrás de esto está Marco Rubio. Ahora, yo quiero agregar algo. La situación que ya se está viviendo de asesinatos en el Caribe y la gigantesca presencia militar de Estados Unidos, más de 10.000 tropas en el Caribe del Sur, está anunciando algo más, más peligroso, que ojalá no se dé. Con esta retórica y con este tipo de comportamientos el temor que nos da es la posibilidad de una invasión o de una acción militar más amplia que hay que detener a toda costa, porque esto lo que va a hacer es polarizar y poner a los pueblos en guerra. 

Y quiero dar dos datos que seguramente en Estados Unidos no se conocen mucho: un proceso judicial legítimo y legal contra el presidente Álvaro Uribe Vélez vinculado con el narcotráfico, lo sabemos, aunque no se haya condenado por esto. Un proceso legal que vimos por televisión durante tres meses en cada audiencia y que demostró legítima y legalmente con evidencias innegables que el presidente Uribe fue realmente quien compró y amenazó testigos para acusar al senador Iván Cepeda y a otros. Ese proceso lo vimos. El presidente fue condenado por una juez valiente, la primera en años que no cae ante las amenazas de los hermanos Uribe y de Álvaro Uribe. Y después de la condena, Marco Rubio se manifestó públicamente alegando que la juez obedecía a intereses políticos. Esto es una absoluta intromisión en un sistema jurídico autónomo. Es inaceptable, además de imperial es irrespetuoso. Pero ya lo había hecho en Brasil cuando se juzgó a Bolsonaro. Y Bolsonaro es un criminal que hizo lo mismo que Trump. Un ataque al Gobierno electo de Brasil, entrando a destruir el Palacio de Gobierno en Brasilia, lo mismo que hizo Trump. Y la manifestación de Marco Rubio y del Gobierno de los Estados Unidos fue quitarle la visa al juez y exigir que se liberara a Bolsonaro. En fin, estamos ante un proceso imperial con propósitos y motivaciones políticas egocéntricas, pero detrás de esto, económicas. Es el control total de nuestro hemisferio por recursos y riquezas, que es lo que hay detrás de Venezuela. Y esto no quiere decir que estemos defendiendo un Gobierno, un presidente u otro, sino describiendo exactamente lo que está pasando. Trump es un peligro para Latinoamérica y el Caribe y por eso es un peligro para los Estados Unidos. 

JUAN GONZÁLEZ: Guillaume Long, quisiera preguntarle, para expandir más sobre la política de Trump en América Latina acerca de las amenazas a otros países, por ejemplo a Brasil, por el hecho que el sistema judicial de Brasil logró llevar al expresidente Jair Bolsonaro a juicio. También la situación en Argentina, donde la administración de Trump quiere prestarle 20.000 millones a Argentina, pero entonces el presidente Trump dice que si no gana Milei en las próximas elecciones no le va a dar ayuda a Argentina. Las amenazas a Panamá reclamando el canal de Panamá para los Estados Unidos, otra vez. ¿Cuál es el significado de estas políticas en América Latina de la administración de Trump? 

GUILLAUME LONG: Excelente pregunta. Yo creo que son dos elementos fundamentales. Por un lado, el lado más neoconservador, tradicional, neoconservador intervencionista, que lo vemos con el lobby de la Florida. En materia de… cuando hablamos de América Latina siempre le damos mucha importancia a la Florida, no son teorías de conspiración, sino que realmente ha ido instalándose, en diferentes administraciones, de hecho, un verdadero lobby republicano basado en la Florida que es muy halcón, muy agresivo hacia América Latina y sobre todo muy ideológico, lo cual no necesariamente es el caso de Trump. Lo vamos a ver, pero en el caso de Marco Rubio y de los congresistas, senadores, congresistas que están a su alrededor y que responden a este lobby neoconservador e intervencionista, hay una agenda muy ideológica que es antiprogresista, antiizquierda y sobre todo de reafirmar el poder, la dominación, la hegemonía de los Estados Unidos en América Latina. Y obviamente la obsesión con Venezuela y Cuba, Cuba por razones obvias, pero Venezuela que es ligado a Cuba, lo vimos en la primera administración Trump, que el ataque a Cuba y Venezuela hacía parte de una misma política, de una misma lógica. Si cae el uno, cae el otro, un poco desde esta óptica y lo estamos volviendo a ver ahora. Y eso también tiene consecuencias para cualquier Gobierno considerado progresista, de izquierda, como quiera llamárselo, aplica por supuesto a Colombia. Colombia es muy importante porque Colombia fue el mayor aliado en materia de seguridad de los Estados Unidos durante tres décadas. No estoy hablando del mayor socio comercial, eso claramente es México. Pero en términos de seguridad, la relación, la íntima relación entre el Estado norteamericano, el Estado de seguridad norteamericano y el Estado de seguridad colombiano fue muy, muy, muy íntimo, muy fuerte, con mucha relación, con acceso a cierto tipo de inteligencia y de armamento por parte de los colombianos que no tenían otros países de América Latina, que los Estados Unidos les daba. 

Y cuando llega Petro es la primera vez que irrumpe en esta lógica, porque nunca antes en la historia de Colombia había habido un presidente crítico de estas lógicas hegemónicas. Entonces, el ataque ha sido, sí, incesante, empezando con los migrantes y la polémica de los migrantes retornados o deportados más bien. Luego el tema palestino, que no ha sido menor, que ha sido uno de los grandes caballos de batalla del presidente Petro y con muchas denuncias de la administración Trump. Y ahora más recientemente, obviamente el tema de Venezuela. Nadie quiere en la región una guerra con Venezuela. Si las sanciones lograron la expulsión de siete millones de venezolanos de Venezuela, que no lograría una guerra, sería una verdadera crisis humanitaria de refugiados que afectaría muchísimo a Colombia y a muchos países de América Latina. Brasil lo acaba de mencionar, por supuesto, la misma intromisión en el sistema judicial brasileño por parte de Marco Rubio, en el caso de Bolsonaro, que es la que vemos en Colombia en el caso Uribe, también una visión muy imperial por parte de este lobby. 

Pero a eso se suma Trump, que para mí Trump no es tan ideológico como Marco Rubio. No tiene los mismos propósitos, pero sí significa un retorno al pasado. En cuanto a la visión geoestratégica, geopolítica, el rol de los Estados Unidos en el mundo. Y yo creo que Trump cree mucho en esferas de influencia: “Nos retiramos de Europa —piensa él— quizás del Medio Oriente, no más guerras eternas, Forever Wars, no más guerras eternas. Hay que ver qué pasa exactamente en Asia Oriental. Está por decidirse. Pero en nuestro hemisferio vamos a reafirmar el dominio estadounidense”. Yo creo que eso no entra tanto en contradicción con las bases MAGA como las otras guerras tan lejanas en el Medio Oriente que quizás puedan gozar de menos popularidad. En América Latina hay una sensación de que las Américas, el monroismo, la doctrina de Monroe eso, ¿no? “Las Américas para los americanos”, entendiéndose los norteamericanos. Yo creo que eso cala bien en las bases de Trump, por lo cual no habría contradicción. 

Hay contradicción entre Rubio y Trump en muchos temas que se han ido salvando. En el tema de Ucrania, por ejemplo, se han ido aminorando las contradicciones. Pero en el caso de América Latina no creo que haya contradicciones fundamentales entre el secretario de Estado y el presidente Trump, por lo cual estamos viendo unos Estados Unidos muy agresivos, demasiado agresivos. 

Yo añadiría un último tema, y es que todo en América Latina es política de seguridad por parte de Estados Unidos, no hay zanahoria, no hay política económica. Eso, hasta ahora, son los chinos, pero en los Estados Unidos todo es a través de políticas de seguridad, cooperación en materia de seguridad, y si no te cuadra, si no haces lo que yo te digo, esto te va a suceder. Son amenazas, es política del miedo, pero no sé si sea tan sostenible en el tiempo, porque evidentemente sin zanahoria, sin apoyo para el desarrollo, sin apoyo para la lucha contra la pobreza, para el crecimiento económico, etcétera, etcétera, no creo que sea tan sostenible esta política de Estados Unidos a largo plazo. 

AMY GOODMAN: Muchas gracias a los dos por estar con nosotros. Guillaume Long fue ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador y ahora es investigador principal en el Centro de Investigación en Economía y Política. Queremos también dar las gracias al Dr. Manuel Rozental por acompañarnos desde el Cauca, Colombia. Activista de larga trayectoria con más de 40 años de activismo político de base con organizaciones sociales juveniles e indígenas y movimientos urbanos y rurales. Ha estado exiliado varias veces por sus actividades políticas y es miembro de Pueblos en Camino.


Visite democracynow.org para ver nuestra entrevista en inglés con ellos dos, así como con el embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García Peña, quien acaba de ser llamado a consultas por el Gobierno colombiano como resultado de las crecientes tensiones entre Colombia y Estados Unidos, mientras el Gobierno de Trump continúa bombardeando embarcaciones en el Caribe y ha matado a decenas de personas. Soy Amy Goodman, con Juan González. Gracias por acompañarnos.

Fuente: https://www.democracynow.org/es/2025/10/24/la_guerra_contra_las_drogas_se

 


miércoles, 5 de noviembre de 2025

Stalin

Stalin. Historia y Crítica de una Leyenda Negra

(21)

Domenico Losurdo

Stalin y la conclusión del Segundo período de desórdenes

La Revolución rusa se muestra ahora bajo una perspectiva nueva: «Sin duda, el éxito de los bolcheviques en la guerra civil se debió, en última instancia, a su extraordinaria capacidad para "construir el Estado", capacidad que sin embargo faltaba a sus adversarios». Quienes han llamado la atención sobre esta cuestión fueron, en la Rusia de 1918, algunos de los enemigos declarados de los bolcheviques. A éstos últimos Pavel Miliukov reconoce mérito de haber sabido «restablecer el Estado». Vassily Maklakov va más allá. «El nuevo gobierno ha comenzado a restaurar el aparato de Estado, a restablecer el orden, a luchar contra el caos. En este campo los bolcheviques han dado muestras de energía, diré aún más, de un innegable talento». Tres años después, en un periódico americano ultraconservador incluso se podía leer «Lenin es el único hombre en Rusia que tiene el poder para mantener el orden. Si fuese derrocado, sólo reinaría el caos»286.

La dictadura revolucionaria surgida de la Revolución de octubre asume también una función nacional. Lo entiende bien Gramsci cuando, en junio de 1919, celebra a los bolcheviques como protagonistas de una gran revolución, sí, pero también por haber demostrado su grandeza revolucionaria conformando un grupo dirigente constituido por «estadistas» excelentes y capaces por tanto de salvar a toda la nación de la catástrofe en la que se había precipitado por el antiguo régimen y la vieja clase dominante (supra, p. 77). El año después lo mencionará indirectamente el mismo Lenin cuando, en polémica contra el extremismo, subraya que «la revolución no es posible sin una crisis de toda la nación (que implique por tanto a explotados y explotadores)»; conquista la hegemonía y consigue la victoria la fuerza política que se muestra capaz de resolver precisamente tal crisis287. Es sobre esta base que se adhiere a la Rusia soviética Aleksei Brusilov, el brillante general de origen noble al que hemos visto intentar en vano salvar a sus oficiales, llevados al suicidio por la violencia salvaje de los campesinos alzados: «Mi sentido del deber hacia la nación me ha obligado a menudo a desobedecer a mis naturales inclinaciones sociales»288. Pocos años después, en 1927, al esbozar un retrato de Moscú, Walter Benjamín subrayaba con agudeza «el fuerte sentido nacional que el bolchevismo ha desarrollado en todos los rusos, sin distinción»289- El poder soviético había conseguido conferir una nueva identidad y una nueva autoconsciencia a una nación no solamente terriblemente puesta a prueba, sino también de algún modo trastornada y a la deriva, carente en todo caso de firmes puntos de referencia.

Y, sin embargo, la «crisis de toda la nación rusa» no había acabado realmente. Habiendo estallado en toda su violencia en 1914 pero con un largo período de incubación a sus espaldas, ha sido definida en alguna ocasión un "Segundo período de desórdenes", en analogía con el que arreció Rusia en el siglo diecisiete. La lucha entre los pretendientes al trono, se desarrolla entrelazándose con la crisis económica y la revuelta campesina así como con la intervención de las potencias extranjeras, se agudiza en el siglo veinte con la ampliación del conflicto también a los diversos principios de legitimación del poder. Siguiendo la tripartición clásica de Weber, el poder tradicional había acompañado en la sepultura a la familia del Zar, aunque algún que otro general intentaba desesperadamente exhumarlo; ya en descomposición tras el duro conflicto surgido a causa del tratado de Brest-Litovsk, el poder carismático no sobrevive a la muerte de Lenin; finalmente, el poder legal encuentra una extraordinaria dificultad para afirmarse, después de una revolución que triunfa ondeando una ideología completamente atravesada por la utopía de la extinción del Estado, en un país en el que el odio de los campesinos por sus señores se expresaba tradicionalmente en tonos violentamente antiestatales.

De ser todavía posible un poder carismático, su realización más probable descansaba en la figura de Trotsky, genial organizador del Ejército rojo, brillante orador y escritor que pretendía encarnar las esperanzas de triunfo de la revolución mundial, de la que hacía descender la legitimidad de su aspiración a gobernar el partido y el Estado. Stalin era sin embargo la encarnación del poder legal-tradicional que con esfuerzo intentaba afianzarse: a diferencia de Trotsky, llegado tarde al bolchevismo, Stalin representaba la continuidad histórica del partido protagonista de la revolución y por tanto detentar de la nueva legalidad; por añadidura, afirmando la posibilidad del socialismo también en un sólo (gran) país, Stalin daba una nueva dignidad e identidad a la nación rusa, que superaba así la temible crisis -de ideas además de económica- sufrida tras la derrota y el caos de la primera guerra mundial, para encontrar finalmente una continuidad histórica. Pero precisamente por esto los adversarios proclamaban la "traición" consumada, mientras que para Stalin y sus seguidores los traidores eran todos aquellos que con el riesgo que suponía facilitar la intervención de las potencias extranjeras, ponían en peligro en última instancia la supervivencia de la nación rusa, que era al mismo tiempo la vanguardia de la causa revolucionaria. El choque entre Stalin y Trotsky es el conflicto no solamente entre dos programas políticos sino también entre dos principios de legitimación.

Por todas estas razones, el Segundo período de desórdenes se concluye con la derrota de los defensores del antiguo régimen apoyados por las potencias extranjeras, como comúnmente se sostiene, sino más bien con el final de la tercera guerra civil (la que divide al mismo grupo dirigente bolchevique y también con el final del conflicto entre principios de legitimación contrapuestos; por lo tanto no en 1921, sino en 1937. Pese a dejar atrás el Período de desórdenes propiamente dicho con la llegada de la dinastía de los Romanov, la Rusia del siglo diecisiete conoció una consolidación definitiva con la ascensión al trono de Pedro el Grande. Tras haber atravesado su fase más aguda en los años que van desde el estallido de la Primera guerra mundial hasta el final de la intervención de la Entente, el segundo período de desórdenes acaba con el afianzamiento del poder de Stalin y la industrialización y "occidentalización" impulsadas por él en previsión de una guerra cercana.

martes, 4 de noviembre de 2025

Filosofía

El Proceso Dialéctico de la Formación del Concepto Como Abstracción Científica*

G. A. Kursanov

EL CARÁCTER CONTRADICTORIO del concepto como forma del pensamiento lógico, como abstracción científica, viene determinado por su esencia, por su naturaleza, lo que se descubre tanto desde el punto de vista de su contenido como del de su forma. Pero es precisamente en el concepto donde todo esto se halla profunda y orgánicamente vinculado: lo contradictorio del concepto como forma lógica se deduce plenamente de su naturaleza contemplativa, del carácter específico del reflejo en el concepto del contenido de la misma realidad material. Ello se descubre plenamente en los aspectos lógicos del proceso mismo de la formación del concepto como abstracción científica y, a continuación, en la unidad dialéctica en el concepto de lo general y lo particular, de lo concreto y lo abstracto. Se desea aquí recalcar especialmente la unidad de la génesis y la esencia del concepto; no se trata de categorías aisladas e independientes en la estimación del concepto, sino que están íntimamente vinculadas, y la esencia del concepto se manifiesta ya en su génesis, en el proceso de su formación en cuanto concepto, en cuanto abstracción. En relación con ello, actúa, naturalmente, el vínculo entre ambos significados del término mismo de abstracción: 1) la abstracción como proceso de la formación del concepto, y 2) la abstracción como resultado de este proceso, como concepto. Estos dos aspectos lógicos del significado de la abstracción en modo alguno se funden, en modo alguno son idénticos, son únicos por su naturaleza; la formación del concepto como proceso de abstracción determina también el carácter del concepto en cuanto abstracción, en cuanto resultado de este proceso.

Hegel expuso ideas profundas acerca de la idea dialéctica del proceso y del carácter de la abstracción. Tanto en su Ciencia de la lógica como en su Fenomenología del espíritu propugna la concepción —con todo el espíritu consecuente de su idealismo absoluto— de que el concepto (como abstracción suprema) es la expresión y la forma en que se manifiesta la razón, un importantísimo “factor de la razón”, los “conjuntos de las definiciones del pensamiento”. Es indudable que Hegel ofrece, en su conjunto, una interpretación idealista del concepto como fundamento y verdad del ser y la esencia. Pero, al mismo tiempo, “al considerar a Hegel de un modo materialista”, hemos de hacer notar, ante todo, sus ideas profundamente ciertas sobre la aparición, sobre la formación real del concepto, cuya premisa es la sustancia, el ser y la esencia. En efecto, suyas son las palabras siguientes:


“La lógica objetiva, que analiza el ser y la esencia, es por ello, propiamente, la exposición genética del concepto".

Y luego:


"El movimiento dialéctico de la sustancia a través de la causalidad y la interacción es por ello la génesis directa del concepto y representa el curso de la formación de este último”1.

Como es natural, en Hegel el concepto es la verdad de la sustancia, él descubre en sí el “reino de la libertad”; el espíritu, que se manifiesta en el concepto, es tanto sustancia como sujeto (Fenomenología), etc. Pero su idea acerca de la génesis del concepto, donde la sustancia actúa como premisa, es profundamente justa y merece que se destaque especialmente. Esto en primer lugar. Además, Hegel señala múltiples veces que, en el proceso de su aparición, el concepto, en cuanto forma del pensamiento, se libera de todos los elementos empírico-sensoriales y alcanza — únicamente bajo esta condición — la esfera del pensamiento puro. Tanto lógica como históricamente, el espíritu ha de recorrer un largo camino para liberarse, para abstraerse de la materia de la contemplación, de la concepción, de la imaginación, de la materia de los intereses concretos de la codicia, la inclinación, la voluntad...2. De este modo se alcanza la naturaleza lógica de los conceptos como formas puras del pensamiento. En ello consiste precisamente la fuerza y la verdadera esencia del concepto. El espíritu, que es la conciencia en el elemento del conocimiento, o el saber que alcanza la esencia misma en el concepto, es ciencia, dice Hegel en su Fenomenología.3

Únicamente abstrayéndose de todos los elementos de la sensación, alcanza el espíritu su verdadera fuerza en el saber teórico, en la ciencia, en los conceptos como formas supremas del conocimiento. Y hasta en la religión de la revelación, en la que el espíritu se abre ya a la esencia absoluta, no hay todavía toda la fuerza y la pureza del saber teórico, ya que aquí los factores del espíritu que se manifiesta se refieren al proceso de la concepción y a la forma de la cosa


“...Únicamente la ciencia —dice Hegel en su Fenomenología— es el verdadero conocimiento del espíritu acerca de sí mismo”.4

Por consiguiente, sólo si la abstracción se lleva hasta el fin, hasta eliminar por completo todos los elementos de las sensaciones y las nociones, se llega al concepto en el sentido supremo, enfático, de la palabra, como le gustaba repetir con frecuencia a Hegel. Esta idea del gran pensador conserva también toda su importancia en la teoría del conocimiento del materialismo dialéctico.

Lógicamente, es natural que la esencia contradictoria del concepto se descubra en el proceso de su génesis, de su formación como forma determinada del pensamiento en su carácter específico y concreto. El mismo proceso de la formación del concepto es de carácter contradictorio y dialéctico y ya eo ipso se determina lo contradictorio del concepto como tal, precisamente como una cierta forma del pensamiento. Este carácter definido de la forma y su naturaleza contradictoria no vienen dados a priori y no se deducen de la naturaleza inmanente del concepto como abstracción, sino que vienen totalmente determinados por el carácter y la cualidad específica del reflejo en el concepto de los objetos del mundo material.

De ahí que lo contradictorio del concepto en cuanto forma en su génesis no responde a lo contradictorio de la forma como tal in abstracta, sino que es una contradicción con contenido, lo contradictorio de la forma como forma de un cierto contenido. Esta idea acerca de la riqueza de contenido de las formas lógicas fue también desarrollada por Hegel, de modo plenamente definido y consecuente, en su lógica dialéctica. Pero en Hegel, la riqueza de contenido de las formas viene determinada por el contenido del espíritu en desarrollo, ya en la primera etapa, la lógica, antes de entrar en el mundo real de la naturaleza y de la historia. En su contenido, esta última viene determinada por el contenido mismo del espíritu, y la identidad hegeliana del ser y el pensar no excluye así la primacía del origen espiritual en todo el contenido efectivo del mundo real.

El carácter contradictorio del proceso de la formación del concepto se descubre en la unidad de sus aspectos analítico y sintético, en la unidad de las operaciones lógicas de la abstracción y la generalización, realizadas activamente por la razón del sujeto cognoscente. Al mismo tiempo, se entiende que no se trata del análisis y la síntesis en general, ya que el análisis y la síntesis empírico-sensorial no sólo son propios de los animales superiores, sino que en el hombre no pueden conducir al concepto y sí únicamente a la noción en el mejor de los casos. La facultad fisiológica para la actividad de análisis y síntesis, propia en su forma avanzada del cerebro humano, se eleva aquí a su grado más alto y conduce a la formación de los conceptos como abstracciones científicas. Precisamente por ello resulta profundamente cierta la tesis de Lenin de que los “conceptos son un producto superior del cerebro, un producto superior de la materia”5. Este producto de la labor pensante activa del hombre es fruto de ambas operaciones lógicas, que se manifiestan en su unidad indisoluble, en su unidad como operaciones opuestas, necesarias para la aparición del concepto, lo mismo que el sol y el aire son necesarios para la vida del organismo. Como es natural, su unidad no sólo no excluye sus diferencias, sino que estas últimas son también necesarias y deben ser sometidas aquí a un análisis especial, como expresión del carácter específico de las dos operaciones.

El aspecto analítico del proceso de la abstracción y de la correspondiente formación del concepto es la primera condición necesaria para la formulación de los conceptos científicos. Lenin hace notar especialmente que la totalidad del proceso del conocimiento, es decir, el proceso de una serie de abstracciones, de la formación y formulación de los conceptos, leyes, etc., es un proceso de eterna aproximación a la realidad, abarca la realidad, el nexo universal de las cosas de un modo incompleto, aproximado, condicional, con un cierto grado de exactitud y de profundidad del reflejo.

En el proceso del conocimiento, inevitablemente hacemos más tosco, simplificamos y matamos la realidad, que es infinitamente rica y multiforme en sus propiedades, vínculos y relaciones y no se puede expresar en su infinitud real, “en todo su esplendor sensorial”, con formas y medios del conocimiento de ningún género.


“El hombre no puede abarcar = reflejar = describir la naturaleza toda entera, completa, su “integridad directa”; sólo puede aproximarse eternamente a ello, formulando abstracciones, conceptos, leyes, un panorama científico del mundo, etc.”6.

De ahí que, de un modo lógico e inevitable, el hombre se abstraiga en el proceso del conocimiento de una serie de facetas, propiedades y rasgos de la diversidad de los fenómenos, que deben ser eliminados del análisis, a fin de tener la posibilidad ulteriormente, es decir, en el siguiente momento lógico del movimiento del pensamiento, de aislar para el estudio una esfera determinada de la realidad, un determinado conjunto de pro piedades y relaciones de los objetos materiales que han de ser estudiados. Todo ello alcanza, precisamente en el proceso de la formación del concepto, su expresión más completa y definida.

Lenin señala escuetamente que al formar el concepto desechamos una serie de rasgos por estimarlos casuales, separamos lo esencial de lo aparente. En este planteamiento se expresa la idea central del proceso de la formación del concepto como proceso contradictorio. La eliminación de las propiedades y rasgos casuales en el proceso de la formación del concepto es condición necesaria para el conocimiento correcto de la compleja diversidad de los fenómenos con ayuda de los conceptos, llamados a penetrar en la esencia interna de las cosas. Este proceso de eliminación de los rasgos correspondientes forma el contenido del aspecto analítico o negativo de la formación del concepto. La eliminación analítica atañe a aquellas propiedades y rasgos que no son necesarios para el conocimiento de la esencia de los fenómenos y que, comúnmente, pertenecen a la esfera de las características empírico-sensoriales del conjunto de objetos dados y pueden ser referidos a la esfera de lo casual y lo aparente en las cosas.

Lenin hace notar especialmente que los conceptos científicos superiores carecen de “sustancia sensible”, que los conceptos, en general, “no son algo directo”, lo que ya había señalado Hegel. El proceso indirecto en el reflejo de la realidad con ayuda de los conceptos consiste, ante todo, en eliminar las propiedades y los rasgos directamente sensoriales de los objetos. En efecto, los conceptos de “materia”, “valor”, “espacio”, “tiempo”, “número”, “función”, “vida”, “Estado”, “sociedad”, etc., carecen de cualquier tipo de elementos sensoriales, no son un algo directo, se han formado mediante la exclusión de numerosas propiedades empírico-sensoriales. Así, en el proceso de la formación del concepto “vida” tiene lugar la exclusión de todas las formas y tipos directos de manifestación de las funciones vitales del organismo, la exclusión de todas las diferencias particulares e individuales de la diversidad completa de los organismos vivos: de los animales, las plantas, los microorganismos, la exclusión de todas las propiedades y rasgos sin importancia, secundarios, inherentes a las numerosas especies y representantes del mundo animado. Toda esta diversidad no es la esencia de los fenómenos de la vida como un proceso determinado y cualitativamente nuevo que se manifiesta en la infinita diversidad de las formas y rasgos aislados. Esta diversidad debe ser superada por la razón humana, a fin de alcanzar la esencia de los fenómenos que se consideran, por lo que la eliminación de todas las propiedades y rasgos poco importantes y casuales adquiere el significado de necesidad, es decir, es el factor necesario para el descubrimiento de la senda del conocimiento de la naturaleza interna y verdadera de los objetos materiales y de los correspondientes procesos del mundo material.

Esta “simplificación” y “destrucción” necesaria de la realidad viva es, al mismo tiempo, el primer paso para conocer su esencia. Como es natural, este paso es negativo, este aspecto analítico del proceso de la abstracción es una serie consecutiva de exclusiones de los distintos rasgos de las cosas. Pero en esto consiste aquí la gran fuerza de la negación en el conocimiento, a la cual, y en relación con el concepto de abstracción, se refería Hegel. Por consiguiente, el significado del aspecto negativo o analítico del proceso de la abstracción en cuanto proceso de la formación del concepto se reduce a dos circunstancias: 1) a la eliminación de todas las propiedades y rasgos sin importancia y casuales, empírico-sensoriales, de los objetos, que encubren su verdadera esencia, su naturaleza interna, y 2) al descubrimiento de este modo del camino real del conocimiento de la esencia de las cosas, con ayuda de los conceptos científicos liberados de la “sustancia sensible”, de todo lo externo y casual.

Pero la exclusión consecutiva de una serie de rasgos en el proceso de la formación del concepto no significa todavía la solución positiva del problema. En el complejo proceso del conocimiento no siempre, ni mucho menos, omnes negatio est determinatio, y una gran obra de arte no se crea mediante la simple separación del bloque de mármol de todo el material superfluo. Lo principal y determinante consiste en el proceso positivo del reflejo en la conciencia del hombre de determinadas propiedades, vínculos y relaciones de las cosas del mundo material, proceso que demuestra el papel activo de la razón humana, cuyas funciones y el resultado de cuya actividad es precisamente el concepto. Este es el proceso principal y determinante de la formación del concepto como abstracción científica, que se manifiesta como proceso de síntesis, generalización y reflejo en el concepto de determinadas propiedades y rasgos de los objetos que han de ser conocidos con ayuda de los conceptos que se han formado.

Conviene aquí también señalar que Hegel se manifestó consecuentemente contra las abstracciones unilaterales, vacías y sin contenido, privadas de todo sentido e importancia positivos. Y aun cuando en nombre de la integridad y perfección de su sistema se vio obligado a comenzar su lógica —y por consiguiente, la construcción de todo su sistema— a partir de las abstracciones “puras” y “absolutas” del ser y de la nada, sin embargo, en el proceso de desarrollo de toda la riqueza de sus conceptos y categorías, Hegel las satura con el contenido profundo y multiforme del movimiento dialéctico del espíritu, que abarca el contenido de todo el mundo natural y social. Ello no sólo caracteriza objetivamente el contenido de las categorías hegelianas, sino que es el principio, llevado a la práctica consciente y consecuentemente, de su Lógica y su Fenomenología, el principio de su gnoseología.

La tesis más importante de Hegel dice que el espíritu universal debe recorrer todas las formas y etapas necesarias de su movimiento, “tomar sobre sí el enorme trabajo de la historia mundial” y descubrir consecuentemente su contenido como el de toda la realidad en desarrollo7. No cabe la menor duda de que estas ideas de Hegel tienen una gran importancia racional y hablan de la enorme supremacía de su gnoseología sobre todas las doctrinas gnoseológicas modernas positivistas, kantianas, “realistas” y "neorrealistas”, que degradan el significado y la importancia de los conceptos, que los reducen a formas empírico-sensoriales o a principios ideales absolutos, existentes fuera del espacio y del tiempo y sin contenido real alguno. Pero, a pesar de todas sus ventajas y de sus ideas profundamente racionales, la concepción de Hegel no plantea, y orgánicamente no puede plantear, el punto de vista de la teoría del reflejo, ya que la enajenación hegeliana, al incluir el factor de reflexión recíproca del objeto y del concepto, eleva lo ideal a absoluto, le atribuye un papel determinante y sustancial respecto a la realidad tangible.

          La segunda faceta positiva del proceso de la abstracción consiste en el reflejo y síntesis en el concepto de determinadas propiedades de los objetos materiales. De un modo rigurosamente lógico, esto se refiere también a los conceptos unitarios que, sin embargo, no se pueden referir plenamente a los conceptos científicos, por lo que carecen de interés para nuestro estudio (y, además, en ellos son muy pobres los factores gnoseológicos, por lo que corresponde a la lógica formal atribuirles el correspondiente lugar en la clasificación).

La tarea consiste ahora en determinar —en las categorías y definiciones gnoseológicas— el carácter y el contenido de estas propiedades determinadas de los objetos, el reflejo de los cuales en el concepto no sólo determina su contenido, sino que es el factor determinante del proceso mismo de la formación del concepto como tal. Lógicamente, se pueden señalar aquí los puntos siguientes: 1) tiene lugar el reflejo y la síntesis de determinados rasgos y propiedades generales de la totalidad (clase o conjunto) de objetos dada, respecto a la cual se crea el concepto; 2) estas propiedades comunes no son en general propiedades comunes, precisamente internas, fundamentales, intrínsecas, determinantes de la esencia de la clase dada de objetos; 3) este proceso del reflejo y síntesis en el concepto de ciertas propiedades no tiene un carácter subjetivo-apriorístico, aun cuando es la manifestación directa de la actividad del sujeto en el conocimiento.

El primero de estos factores es absolutamente necesario, sin él no existen conceptos como categorías generalizadoras del pensamiento. El pensamiento en los conceptos significa operar con categorías abstractas, generalizadoras, es “movimiento en la esfera del pensamiento puro”, lo que en modo alguno equivale a flotar sin objeto entre categorías apriorísticas y formales. El concepto surge y se convierte en concepto por la generalización de las propiedades comunes y verdaderas de los objetos reales del mundo circundante. En la lógica, esta generalización y sintetización se denomina frecuentemente operación de identificación, lo que, naturalmente, tiene su sentido.

Pero lo principal aquí consiste en la síntesis en el concepto de las propiedades comunes reales, propias de los distintos objetos de la clase dada (estas propiedades son idénticas en el caso límite, es decir, "en el ideal”). Como es natural, es indiferente cuántas propiedades comunes, que determinan el contenido del concepto, hallan su expresión en éste, se sintetizan en el concepto. En la definición leninista del “imperialismo” se señalan cinco rasgos decisivos; en el concepto de "capital”, uno (la relación social de la explotación del trabajo asalariado por los capitalistas); en el concepto de “partícula elemental”, dos o tres. Es también posible la reducción de varios rasgos esenciales a uno solo, que determina en forma manifiesta o no a los demás. Así, por ejemplo, ello tiene lugar en la definición leninista del “imperialismo como capital monopolista”, en la que los demás rasgos, aun cuando continúan siendo importantes, esenciales, se derivan orgánicamente del rasgo determinante, al que se reduce de este modo la definición, que significa la formulación del concepto (en el plano del aspecto positivo y principal del proceso de la abstracción).

Como es natural, el proceso de la abstracción y síntesis de las propiedades comunes en el concepto se manifiesta bajo formas distintas. En este sentido, se puede hablar de distintos tipos de abstracción, que en forma muy completa y concreta se analizan en la obra de D. P. Gorski Cuestiones de la abstracción y de la formación de los conceptos (1961). Al analizar, sin embargo, los distintos tipos de abstracción, tal y como se suelen destacar, hay que decir que la idea general de la unidad de los aspectos analítico y sintético del proceso de la formación del concepto como abstracción conserva siempre todo su vigor en todos los casos y tipos de abstracción. Según se ha indicado anteriormente, la abstracción de identificación es uno de los casos límites de la generalización y de la síntesis (el aspecto negativo es aquí análogo).

La abstracción analítico-aislante, que destaca ciertas propiedades o relaciones inherentes a muchos objetos, significa también la abstracción respecto de toda una serie de propiedades y rasgos, y luego la fijación de algunos de éstos. La llamada abstracción relativa es, en esencia, una variedad de la analítica-aislante, ya que, en ambos casos, se trata de destacar ciertas propiedades del resto. Un caso especial es la creación, como resultado de la abstracción, de conceptos ideales, que expresan los objetos del pensamiento como categorías de las distintas ciencias. Tales son los conceptos de “cuerpo absolutamente sólido”, de “cuerpo absolutamente negro”, de los puntos y superficies ideales en las matemáticas y otros muchos. Pero también aquí el principio de la abstracción científica se mantiene en toda su fuerza. También en este caso tiene lugar la eliminación de distintas propiedades de los cuerpos materiales y se destacan aquellas que caracterizan a estos cuerpos en un cierto aspecto. Un factor distintivo es únicamente el elevar a lo absoluto estas propiedades, es decir, el considerarlas como perfectas y absolutas, en toda su plenitud cualitativa. Pero también éstas son el reflejo de las propiedades comunes reales de los objetos, como ocurre, por ejemplo, con las propiedades de dureza, negrura o inconductibilidad, que son verdaderamente propias de las cosas, pero existen en ellas en su aspecto realmente físico y no en la forma idealizada y absoluta que toman en el concepto.

Del mismo modo, el principio o la idea dada de la unidad de los aspectos analítico y sintético de la abstracción en cuanto proceso conserva también su significado en la abstracción compleja, cuando el pensamiento avanza por la senda de las propiedades y relaciones cada vez más generales, hacia el alejamiento máximo y más general del fundamento directo y empírico-sensorial. Estas abstracciones son los conceptos de espacios abstractos, de grupos abstractos, muchos de los conceptos de la teoría de los conjuntos abstractos. También aquí tiene lugar siempre, en cada uno de los peldaños de la abstracción, la eliminación y la síntesis de los correspondientes rasgos del conjunto de objetos respecto del cual se formula un concepto cada vez más abstracto, cada vez más elevado por su grado de abstracción.

En los trabajos de los científicos soviéticos se ha planteado más de una vez el problema de la abstracción en la lógica matemática8. Nos referiremos a esta cuestión únicamente desde las posiciones generales del proceso de la formación del concepto que estamos examinando. Es indudable que la abstracción tiene aquí sus peculiaridades, que, sin embargo, no anulan las leyes gnoseológicas generales. La primera peculiaridad en las construcciones de la lógica matemática es el hecho de que todas estas construcciones se dan en un grado de abstracción en extremo elevado, por lo que no se eliminan los síntomas empírico-sensoriales de los objetos materiales, sino las distintas propiedades matemáticas, y hasta pueden eliminarse los “objetos matemáticos”, que responden a abstracciones científicas. Otra peculiaridad consiste en destacar —y después generalizar— el aspecto propiamente lógico en la construcción de los sistemas matemáticos y en el desarrollo de las demostraciones matemáticas. No se trata de la abstracción multiescalonada corriente, sino un factor cualitativamente nuevo de la abstracción, que implica la formación de categorías lógicas, basadas en el contenido matemático y abstraídas de la cualidad concreta de este contenido matemático. Al mismo tiempo, estas categorías y relaciones lógicas tienen también un determinado sentido matemático: no sólo en el período inicial de su desarrollo la lógica matemática era considerada como “el álgebra de la lógica”, sino que también en la actualidad es, según dice uno de sus fundadores, D. Hilbert, el pensamiento lógico representado en el cálculo lógico. La moderna lógica matemática es, ante todo, la teoría de las demostraciones matemáticas y no la teoría de las demostraciones en general, aun cuando, como es natural, numerosos axiomas y reglas tienen en ella un significado lógico general.

Un concepto característico de la lógica matemática es el del cálculo lógico, que responde a una definición muy amplia, y, al mismo tiempo, en extremo rigurosa. El cálculo lógico es un sistema de axiomas y de reglas formales para la deducción de las consecuencias y de las conclusiones. Estos sistemas pueden abarcar distintas categorías lógico-matemáticas y actuar como cálculo de pareceres, cálculo de clases, cálculo de predicados y cálculo de funciones. Así, el cálculo de pareceres incluye un cierto grupo de axiomas, es decir, de aquellas reglas formales de las que se deducen las demás fórmulas como consecuencias lógicas. En calidad de axiomas del cálculo de los pareceres se adoptan aquí los siguientes:


I X V X X,

II X X V Y,

III X V Y Y V X,

IV (X Y) [Z V X Z V Y].

Estos axiomas, que tienen un cierto significado lógico, son formales, es decir, conservan su importancia en el círculo multiforme de los conceptos y “objetos” matemáticos, independientemente de las diferencias de su contenido. Son reglas generales abstractas que tienen la importancia de reglas básicas para la deducción de otras reglas (en el aspecto de fórmulas) y conservan su significado —exactamente lo mismo que los conceptos generales en cualquier disciplina científica— en las diferentes operaciones que se realizan con los pareceres. Esto mismo se refiere a los axiomas y las reglas del cálculo de los predicados y demás objetos de estudio de la lógica matemática. Para el cálculo de los predicados se introducen especialmente dos axiomas más:


I (x) F (x) F (y),

II F (y) (Ex) F (x).

El primero significa: “Si el predicado F se cumple para todas las x, se cumple también para cualquier y”9. Este axioma es la regla fundamental en el cálculo de los predicados y tiene también una importancia general, en esta esfera del cálculo. También aquí está presente la abstracción respecto de todos los tipos concretos de los objetos de estudio matemáticos y de sus relaciones específicas en cuanto predicados.

Todo ello significa que lo específico y lo en verdad cualitativamente nuevo en los conceptos de la lógica matemática no anulan la acción de la ley gnoseológica general de la formación de los conceptos: la unidad de los aspectos analítico y sintético en el proceso de la abstracción.

Según se ha señalado anteriormente, la síntesis en el concepto no afecta, en general, a las propiedades generales de la clase de objetos dada, sino a las fundamentales y determinantes que expresan su esencia. El concepto no es un algo directo, por lo que carecen de fundamento las tentativas de los positivistas actuales de hallar para cada concepto su “referente directo” en el mundo físico, lo que no es testimonio de su “materialismo” y “objetividad”, sino de la interpretación simplificada y vulgar por ellos de la naturaleza de los conceptos.

El verdadero “referente” del concepto en la realidad es la esencia interna de los objetos materiales, por lo que el reflejo y la síntesis en el concepto deben ser aplicados a sus propiedades internas, esenciales. Carece también de fundamento el esquema del proceso de abstracción que destaca formalmente las propiedades comunes de los objetos de un conjunto. Si operamos con objetos distintos y con sus propiedades: k1 (a, b, c, d), k2 (b, d, f, h), k3 (b, n, d, p), se tiene que el proceso abstracto-formal conduce a destacar las propiedades comunes (b, d) inherentes a todos estos objetos. Pero, en este caso, para esta formalización, los grupos de propiedades comunes que se han destacado, y que deben determinar el contenido del concepto, pueden no expresar la naturaleza interna de los objetos dados, y sí dar únicamente su característica externa, puramente descriptiva y hasta casual. Ya el lógico alemán Lotze dio un ejemplo interesante: si aproximamos carne y cerezas a un grupo de cuerpos rojos, jugosos y comestibles no resultará concepto científico alguno. El formalismo abstracto puede conducir inevitablemente al subjetivismo y la arbitrariedad en la “construcción” de los conceptos.

La importancia científica de la interpretación dialéctica del proceso de la formación del concepto como contradictorio, en cuanto unidad de sus aspectos analítico y sintético, consiste en reflejar el proceso verdadero y real de la formulación de los conceptos en los distintos sectores del conocimiento científico del mundo. Sin el aspecto analítico y negativo, el conocimiento no podría seguir la senda correcta y se habría quedado en la esfera de las percepciones sensoriales, en la esfera de los fenómenos. Sin el aspecto sintetizador y positivo, había resultado inasequible y trascendente para el conocimiento la esencia interna de las cosas materiales. Sólo la unidad de estos dos aspectos ofrece la verdad del conocimiento, la formación de los conceptos científicos que expresan realmente la naturaleza objetiva de los fenómenos. La unidad de los aspectos analítico y sintético en la creación del concepto es absoluta, su diferenciación es relativa. En ello consiste, al mismo tiempo, la supremacía de la interpretación dialéctica del proceso dado sobre las distintas concepciones y nociones, unilaterales y metafísicas, acerca del proceso de abstracción y formación de los conceptos.

Frente a esta interpretación del carácter del proceso de formación del concepto, toda lógica idealista y metafísica-formal se limita al aspecto negativo de la abstracción, la eleva a lo absoluto, lo que conduce, inevitablemente, a abstracciones vacías y desprovistas de contenido. Ya Locke en sus Ensayo sobre la razón humana desarrollaba una teoría metafísica similar de la abstracción. Defiende la noción de que las ideas (los conceptos) se convierten en “generales porque se desligan de ellas las circunstancias de tiempo y lugar y todas las demás ideas que las pueden encuadrar en una u otra existencia particular”10.

¿Qué propiedades generales de las cosas hallan reflejo en el concepto? ¿Reflejan o no el concepto en general propiedades determinadas cualesquiera de los objetos? Esto es cosa que permanece en el incógnito cuando se enfoca de este modo unilateral y negativo la formación del concepto. Ideas análogas se desarrollan en la lógica formal y tradicional, característica de la cual es el esquema de razonamientos que se expone a continuación.

En el proceso de la formación de un concepto general o en el proceso del acto de la generalización, al aumentar continuamente el volumen se reduce en justa correspondencia el contenido mediante la exclusión y desprecio sucesivos de signos. La serie de conceptos que se obtienen se caracterizan por el continuo incremento de sus rasgos comunes y la incesante disminución y empobrecimiento del contenido. Este último conserva solamente ciertos rasgos comunes de los objetos aislados, que se esquematizan cada vez más, pierden su nexo con las propiedades peculiares y específicas y, en fin de cuentas, en lugar de la noción rica y multiforme del objeto, que se tenía al principio del proceso de la abstracción, resulta una imagen-concepto esquemática, desprovista de toda la riqueza del contenido concreto del objeto y contrapuesta a los objetos aislados con toda la diversidad de sus propiedades específicas. Como resultado, en el concepto más general se tienen únicamente, según hizo notar felizmente Cassirer, los restos mutilados y exangües de la noción primitiva del objeto. La imagen abstracta general aparece desprovista de todo contenido vivo concreto y se transforma en un esquema inerte. La abstracción es un cadáver, he aquí a qué conclusión desemboca la lógica metafísica-formal como resultado de la exclusión incesante de rasgos del objeto en el proceso de la formación del concepto general.

De hecho, a este mismo resultado llega también la llamada “abstracción generalizadora” de la gnoseología neokantiana de Rickcrt, según la cual el proceso de la formación de conceptos generales debe “superar el carácter multiforme extensivo e intensivo del mundo’’, excluir y destruir consecuentemente en el concepto que se forma todos los rasgos de las cosas reales. Todo lo “visible” se elimina del concepto como lastre, que forma únicamente el Hintergrund del concepto. La lógica de estos razonamientos lleva a Rickert a la conclusión de que el llamado Vorgrund del concepto, su primer plano, al que se reduce precisamente la esencia del concepto, no contiene “nada real”11. De este modo se pone de manifiesto la total contraposición entre el mundo de los conceptos y el de las cosas materiales.

Ante nosotros tenemos una de las formas extremas del nihilismo gnoseológico. No se trata del gran principio dialéctico de la negación, que abre el camino al conocimiento positivo de la esencia de los fenómenos mediante la exclusión de todo lo casual, externo y sin importancia. Los neokantianos muestran aquí su nihilismo descarnado, la total negación de todo contenido real de los conceptos, la total negación del significado y la importancia de los conceptos, en los que "no hay nada real”. Se trata de una negación, de una “nada”, como lo que Goethe se imaginaba al poner en labios de Mefistófeles en la segunda parte de Fausto:


¡El pasado y lo no existente

son equivalentes!

¡En verdad, la eterna NADA

prefiero únicamente!

Pero es precisamente en la segunda parte de Fausto donde la nada mefistofélica resulta vacía, sin contenido, impotente ante el principio de afirmación de la vida de Fausto.

El positivismo moderno, sobre todo en su variedad semántica, conduce también de hecho a un punto de vista nihilista acerca de la naturaleza de los conceptos científicos, al negar el contenido positivo de las abstracciones científicas. El positivismo moderno comenzó aquí por negar el valor de la lógica de Aristóteles (Carnap y Russell)12 y llegó a negar el significado positivo de las abstracciones científicas, a negar los conceptos como tales, en el sentido positivo de la palabra.

La gnoseología semántica, en lugar de los conceptos en cuanto abstracciones científicas, sitúa los términos y las palabras en su significado puramente lingüístico, prescindiendo de su contenido. Es evidente que no carece de importancia el estudio y la formulación de las reglas de unión y separación de unas oraciones de otras, el estudio de las reglas de transformación, ordenamiento y sistematización de los términos y las palabras que el hombre utiliza, tanto en la ciencia como en la práctica corriente. En este aspecto, el nihilismo hacia las reglas y los esquemas semánticos sería erróneo por nuestra parte. Tanto más racional resulta la exigencia semántica de la precisión, significado único y claridad de los términos con que operamos en el conocimiento. Pero carece de fundamento reducir la semántica de los conceptos, en cuanto abstracciones científicas, a vocablos, términos y signos. Esto halló su expresión en la tesis de Carnap, con que finaliza su trabajo El problema de la lógica de la ciencia, tesis que se distinguen por su extremo formalismo: “La ciencia formal carece por completo de objeto; es un sistema de oraciones auxiliares, desligadas de todo objeto y de todo contenido”13.

Partiendo de estas posiciones, Carnap analiza la esencia de los conceptos, mejor dicho, niega a éstos toda raison d’être. Ante todo declara que todos los conceptos filosóficos y científicos importantes son seudo-conceptos: para Carnap, los conceptos de “realidad”, “sujeto”, “cosa”, “tiempo’’, “espacio”, etc., no expresan en absoluto contenido real alguno y son únicamente ciertas formas verbales, carentes de significado e importancia. Todas las oraciones “que tratan del sentido, el contenido y el significado son oraciones acerca de seudo-objetos”14. Así, por ejemplo, Carnap dice que si alguien pronuncia un discurso acerca de Babilonia no se habla en él de un objeto real: de la ciudad de Babilonia, de su vida, cultura, etc., sino únicamente del vocablo “Babilonia”15.

En el lugar de los conceptos universales sitúa Carnap las palabras generales desprovistas por completo de cualquier significado y contenido. Subraya una y otra vez que todo lo relativo a la esencia, por ejemplo, del tiempo, del espacio, de las cosas, a la esencia y el contenido del mismo conocimiento científico, son “seudoproblemas”, etc. De hecho, para él todos los problemas científicos se convierten en “seudoproblemas, carentes de contenido científico alguno”16. Esta concepción implica que el concepto —el Allgemeine Begriffe, como dice él mismo— no lleva en sí contenido alguno, como abstracción científica es vacío y “puro”, es decir, en el concepto no se produce reflejo alguno de determinadas propiedades de los objetos reales.

          En estos conceptos no existe abstracción positiva alguna de la realidad, síntesis alguna de las propiedades y de los signos reales, lo que conduce de hecho a su negación, a la supresión de los conceptos como tales en las formas verbales. Al mismo tiempo, los semánticos llegan a afirmar que la palabra puede tener significado sin ser la denominación de objeto alguno.17

Esta es ya la forma extrema del moderno punto de vista nominalista, que excluye todo contenido de los términos y reconoce únicamente el “significado” formal de las palabras, hasta su envoltura fónica externa. Es evidente que no queda aquí lugar alguno para un cierto contenido y significado real de los conceptos en cuanto abstracciones.

En el positivismo moderno, la tendencia dominante es, en general, la de considerar el mundo de los conceptos y las categorías de la ciencia, en particular de la física, las matemáticas y la lógica, como un sistema y combinación de términos, palabras, formas de escritura, como un sistema de símbolos y signos. En esta vía se produce la sustitución, según opina Carnap, del Allgemeine Begriffe a través del Allworter; los conceptos desaparecen de hecho y son reemplazados por su forma verbal. Es precisamente en este sentido como están encauzados los razonamientos de Carnap anteriormente analizados. Del mismo modo razonan los representantes de la semántica general (ante todo Koshibski) y muchos de sus actuales seguidores. Por ejemplo, los lógicos norteamericanos Curry y Feys, en su obra Lógica combinatoria, escriben que los conceptos abstractos de la ciencia moderna, y en particular de las matemáticas, deben ser considerados como formas puramente verbales de escritura, o bien hay que tratar de imaginarlos bajo la forma de objetos obtenidos directamente de la experiencia18. En ambos casos, los conceptos científicos pierden su naturaleza, la abstracción como proceso y el concepto en cuanto abstracción científica pierden el derecho de existir; la razón humana, cuyo orgullo es el pensamiento expresado en conceptos, se rebaja hasta la forma verbal y al aspecto externo, sensorial-empírico de los objetos, del que se prescinde ya en la primera fase del proceso de la abstracción. Estas ideas de los positivistas modernos son testimonio de la trayectoria descendente del pensamiento filosófico burgués, desde los grandes racionalistas Descartes, Spinoza, Leibniz y Hegel hasta el reducido y primitivo empirismo y formalismo verbal.

Señalemos brevemente que también el pragmatismo en su fase “semántica”, la última de su evolución, llega a esta negación semántica de la abstracción científica. Ello se ha puesto claramente de manifiesto en la última obra de Dewey, publicada conjuntamente con Bentley, El conocimiento y lo conocido. Como factor importantísimo del proceso del conocimiento consideran la denominación de los objetos. El factor supremo del conocimiento es una comprensión tal del objeto que conduce a su expresión simbólica a través “signo—señal— nombre”. Es evidente que la fijación de los factores de la actividad cognoscitiva en la palabra —y en una serie de ciencias especiales en los símbolos necesarios— tiene cierto significado, es una etapa importante en la formación de los conceptos científicos. Pero es falso reducir todo el proceso del conocimiento humano al desarrollo de su forma verbal e ignorar el contenido de las formas cognoscitivas, entre las que se incluyen muy especialmente los conceptos, tal y como hacen Dewey y Bentley19. En este mismo plano se manifiestan los pragmatistas modernos y sus seguidores en los congresos filosóficos. Así, en el congreso interamericano de 1957, Mastem afirmaba que el proceso del conocimiento es un proceso de construcción de formas lingüísticas y, en esencia, no se trata de dos, sino de un proceso20. Esta afirmación ignora de nuevo el contenido real del proceso del conocimiento, la importancia del conocimiento del mundo en los conceptos y en las leyes científicas, reduciéndolo todo a su aspecto lingüístico-formal.

El proceso del reflejo y la síntesis en el concepto de las propiedades y caracteres esenciales y generales lo realiza el hombre como sujeto cognoscente. El concepto en cuanto abstracción científica es el resultado de la labor activa y dirigida a un fin de la razón humana, que descubre de modo cada vez más completo y profundo su fuerza creadora. Pero esta actividad de la razón humana en el conocimiento no es subjetivismo y arbitrariedad. El hombre no crea los conceptos científicos a priori y subjetivamente, fuera e independientemente de los factores y condiciones objetivas, sino en íntima vinculación con ellos. La actividad de la razón humana es la del hombre mismo en el proceso del conocimiento de las leyes objetivas del mundo material, proceso que se basa en la actividad histórico-social de los hombres. De ello se deduce que el hombre, en el proceso de formación de los conceptos científicos, no refleja y sintetiza en ellos caracteres y propiedades casuales y arbitrarios, sino los objetivos, internos y esenciales. Es natural que éste sea un proceso complejo y prolongado, cuyas leyes históricas se han analizado anteriormente. Al resaltar aquí el aspecto lógico, hemos de señalar que la práctica social es el criterio de esencialidad de aquellas propiedades que se han de reflejar en el concepto y, de hecho, hacen que el concepto lo sea. Esta práctica social actúa aquí en primer lugar, como objetivo principal del conocimiento científico del mundo, lo que hace notar especialmente Lenin al decir que “toda la práctica humana debe intervenir en la “definición” completa del objeto, tanto como criterio de la verdad como en su calidad de determinante práctico del vínculo del objeto con lo que el hombre necesita”21. Por consiguiente, lo esencial viene determinado, ante todo, por los fines y las necesidades prácticas de la vida del hombre y de la sociedad humana. En segundo lugar, la veracidad de lo esencial (y no de lo casual, etc.) de las propiedades de los objetos, que determinan el contenido del concepto que se forma, se establece en la práctica como criterio de la veracidad del conocimiento.

El dominio del hombre sobre la naturaleza es resultado del reflejo fidedigno en la cabeza del hombre de las leyes de esta misma naturaleza. De ahí que sólo se puedan considerar como esenciales aquellas propiedades y rasgos de los objetos que caracterizan la esencia interna de los fenómenos, que no sólo son objetivamente propios del objeto que se considera, sino que su conocimiento asegura su utilización práctica en la conquista de la naturaleza por el hombre, determina su dominio sobre ella. Estos dos factores se hallan en una relación de unicidad, ya que a los fines y las necesidades del hombre sirven aquellos conocimientos —conceptos, leyes, teorías, etc.— que ofrecen un reflejo objetivamente fidedigno de la realidad y cuya aplicación es lo único que puede asegurar la transformación del hombre de esclavo en señor de la naturaleza. Todo ello excluye cualquier tipo de subjetivismo y arbitrariedad en la formación de los conceptos y es testimonio del proceso extraordinariamente complejo de su creación, cuando el genio creador del hombre, su actividad en el proceso del conocimiento, se basa completamente en toda la actividad histórico-social de las personas, dirigida a domeñar las poderosas fuerzas y los secretos de la naturaleza, profundamente ocultos en su esencia interna.

En contraposición a esta comprensión del papel activo del hombre, en cuanto sujeto cognoscente, en el proceso de la creación de los conceptos científicos, la gnoseología idealista —en particular el neokantismo y el neopositivismo— hipertrofia el papel del sujeto, al defender una “actividad” de éste que, “libre”, arbitraria e independientemente del mundo material objetivo, conduce a la construcción de sistemas, teorías y conceptos científicos como resultado de esta actividad "creadora” del sujeto. En forma muy acusada y extremista desarrolla esta concepción el conocido gnoseólogo neokantiano Cassirer, que estudió especialmente el problema de la formación de los conceptos en las distintas ciencias. Cassirer adopta abiertamente una posición hostil respecto a la teoría del reflejo y se muestra plenamente de acuerdo con Helmholtz en que nuestros conceptos acerca de las cosas son signos convencionales y en modo alguno su imagen. El concepto, dice, no es de ningún modo la "imagen lejana y abstracta de cualquier tipo de realidad absoluta que existe en sí”22.

El concepto es de por sí la condición ideal del ser de los objetos y surge por la acción de las fuerzas espirituales como producto de la actividad libre y arbitraria del sujeto cognoscente. Al tratar de la aparición del concepto de la verdad y de los conceptos científicos en general, Cassirer afirma que los crea el “juego libre de las fuerzas del espíritu”, que son resultado de “sus funciones teóricas fundamentales”, y los distintos conceptos surgen de "la energía vital de fuerzas espirituales diferentes en sí mismas”23. Esta energía toma cuerpo en el “juego libre de las fuerzas espirituales”, en la propiedad mística de la "previsión espiritual, de la ideación”, mediante la cual se descubre la esencia de todo lo visible y observable. Sin esta “previsión espiritual”, sólo quedan "sensaciones desnudas” y "abstracción vacía”. Estos planteamientos iniciales hallan en Cassirer “ulterior forma concreta” en la construcción, que lleva a cabo, de un sistema subjetivo y apriorístico de los conceptos de las distintas ciencias. Todos los conceptos científicos son "supuestos puramente ideales”, poseen una “naturaleza lógicamente abstracta”, ya que surgen como “construcciones libres”. “No están vinculados con la realidad de las cosas, pero se convierten en construcciones libres de lo posible”24.

Al criticar la lógica metafísica formal por su rompimiento con los conceptos generales abstractos, con los objetos aislados y con los conceptos particulares acerca de ellos, Cassirer, a su vez, mixtifica las relaciones verdaderas de los conceptos generales y de las cosas singulares. El concepto como supuesto ideal, como construcción libre, subordina y sojuzga a los objetos aislados. La esencia del concepto consiste en la ley ideal y apriorística que, como forma afirmativa, atribuye a las distintas cosas el lugar que les corresponde y predetermina su existencia. El concepto de esta ley precede al concepto de las cosas, la ley apriorística ideal se manifiesta “como principio, como forma”25 de una cierta serie en la que se sitúan las cosas aisladas. La substancia del concepto, dice Cassirer, no consiste en el contenido de las cosas singulares, sino en la forma universal, ideal y apriorística que tiene sentido y significado en sí misma.

La ley apriorística como forma ideal común puede tener distintas expresiones concretas como formas particulares que, en cada caso, determinan el vínculo correspondiente de los objetos singulares abarcados por la forma dada de la serie. Si existen los objetos aislados a, b y c, son posibles diferentes combinaciones y formas, en las que éstos se agrupan, y siempre la forma correspondiente de la serie se manifiesta como un principio determinante, como un “prius lógico” en cada caso aislado. Por ejemplo, en las distintas formas F, L y N se manifiestan los objetos a, b y c, es decir, F (a, b, c), L (a, b, c) y N (a, b, c) y, en todos los casos, lo resolutivo es el carácter de la forma misma, en cuanto ley ideal a la que se subordina la serie de los objetos dados. De ahí que el concepto como forma apriorística ideal tenga significación autónoma e independiente. La diferencia, pues, que existe entre los conceptos de las distintas ciencias viene determinada totalmente por la distinción entre estas formas ideales F, L, N, etc. Por consiguiente, en todos estos razonamientos de Cassirer hay una ruptura total respecto a las propiedades objetivas de los objetos materiales y la elevación al absoluto en forma extrema del factor subjetivo del conocimiento que, de hecho, se contrapone a la gnoseología neokantiana del mundo material, objetivo.

Conviene hacer notar que estos puntos de vista apriorísticos sobre la naturaleza de los conceptos los desarrolló Cassirer durante toda su actividad hasta sus últimos trabajos, donde vuelve a tratar las cuestiones gnoseológicas. Poco después del fallecimiento de Cassirer, se editaron en Londres, en 1950, distintos artículos suyos sobre cuestiones gnoseológicas y fisiológicas, lo que es testimonio de que continuaba la influencia de sus ideas26. No cabe la menor duda de que bajo esta influencia se encuentra el historiador norteamericano de las matemáticas, Bell, quien en el libro El desarrollo de las matemáticas propugna de modo muy consecuente puntos de vista subjetivos y kantianos sobre la totalidad del proceso del desarrollo de las teorías y los conceptos matemáticos. Según dice, “inclusive hasta llegar al álgebra abstracta y a las audaces creaciones de Lobachevski y Bolyai se puede seguir directamente la estimación comúnmente aceptada de las matemáticas como creación arbitraria de los matemáticos. Del mismo modo que un novelista inventa los caracteres, diálogos y situaciones, de los que es simultáneamente autor y dueño, así también el matemático discurre a su arbitrio los postulados en los que fundamenta sus sistemas matemáticos”27. Más arriba se ha señalado la importancia de la lógica interna en el desarrollo de las matemáticas; aquí, en cambio, de lo que Bell habla es de la total ruptura con la realidad, del más completo subjetivismo y arbitrariedad en la “construcción" de los conceptos y categorías matemáticos, lo que equivale a las afirmaciones kantianas sobre la “libre actuación de las fuerzas espirituales” en el proceso de creación de la ciencia y de los conceptos científicos.

Esta misma elevación a lo absoluto del aspecto subjetivo del proceso del conocimiento y de la formación de los conceptos se da también en la gnoseología del positivismo moderno. Este factor, el más característico del positivismo, ha sido señalado más de una vez en las publicaciones soviéticas. Nos limitamos a subrayarlo en relación con la comprensión de la esencia del proceso de la abstracción. El famoso "principio de la tolerancia” de Carnap dice: “En la lógica no existe moral alguna”, por lo que “cada cual puede construir su lógica, es decir, sus formas de lenguaje, como quiera”28. Por consiguiente, se dan aquí dos factores: “lo positivo” en la construcción de las formas lógicas se reduce a ordenamientos lingüístico-formales y a la postulación de la “libertad” total, de la arbitrariedad absoluta, a su arbitrio y deseo, de “construir su propia lógica". Cabe preguntar, ¿dónde están aquí los principios científicos, dónde la objetividad científica, dónde la tendencia a crear aquellas formas lógicas, aquellos conceptos que permiten conocer las propiedades y los nexos objetivos del mundo real? El subjetivismo y la arbitrariedad privan al hombre de la posibilidad de conocer el mundo, de crear los conceptos en los que han de hallar su expresión las propiedades reales de los objetos materiales.

Es muy característico que también los planteamientos gnoseológicos de los modernos pragmatistas, de Dewey especialmente, sean de hecho en este plano los mismos que en todo el positivismo y se aproximen mucho al apriorismo neokantiano de Cassirer, Natorp y Cohen. Así, Dewey, en su trabajo fundamental sobre la teoría del conocimiento y la lógica: Lógica. Teoría de la investigación, junto a la formulación de una serie de tesis correctas sobre el papel de la técnica y la industria en el progreso de las ciencias naturales, propugna ideas manifiestamente apriorísticas en la comprensión de los conceptos científicos y del proceso de su creación por el hombre. Todos los conceptos y leyes científicos carecen de contenido objetivo alguno; según Dewey, en el mejor de los casos, son “proposiciones hipotéticas universales”.

En relación con los conceptos matemáticos, no se puede mencionar nada realmente existente que sea su fundamento. Todos ellos tienen únicamente un sentido operatorio, su contenido son aquellas operaciones con ayuda de las cuales se “deducen” los conceptos y las leyes matemáticas'’29. No es, pues, casual que el autor de uno de los libros sobre Dewey, el filósofo norteamericano contemporáneo A. Child, diga que Dewey considera los planteamientos matemáticos como “un instrumento de instrumentos, construido de un modo abstracto, con plena libertad respecto de las exigencias de su aplicación existencial”30. Según se ha hecho notar anteriormente, esta “libertad” es precisamente subjetivismo y arbitrariedad, sin nada de común con el conocimiento adecuado del mundo con ayuda de conceptos y leyes, saturados con el contenido objetivo de la misma realidad material, lo que se logra ya en el proceso mismo de formación de los conceptos científicos que generalizan y sintetizan las propiedades objetivas de los objetos materiales.

En lo relativo al proceso de la formación del concepto que hemos analizado, nos detendremos a considerar aún una cuestión importante desde el punto de vista lógico. El problema de la génesis del concepto está orgánicamente vinculado a la comprensión de su esencia. Si el concepto se forma y surge por la abstracción de las propiedades externas y sin importancia de los objetos y del reflejo en aquél de las propiedades y relaciones internas y fundamentales, con ello se determina su naturaleza, su esencia como forma del conocimiento, que ofrece un reflejo abstracto e indirecto de la esencia interna de los objetos materiales. Si el concepto se considera como producto del “juego de las fuerzas espirituales, subjetivo y arbitrario, no puede ser otra cosa que una forma subjetiva, carente de todo contenido real y objetivo.

Carecen, pues, de fundamento las concepciones gnoseológicas que consideran el mundo de los conceptos como un mundo de categorías ideales, preparadas y absolutas, dadas a priori, que existen eternamente, fuera del tiempo y del espacio. Así se consideran las categorías del idealismo absoluto de Schelling, para el que el concepto de espíritu carece de actividad y dinamismo creador. Tal es el mundo de las imágenes eidéticas ideales de Husserl, estático, eterno, apriorístico, privado de movimiento, impulso y génesis. Tal es la naturaleza de las “esencias ideales” de Santayana, fuera del tiempo, eternas, que forman un reino absoluto propio, que precede al reino de la materia, al reino de la verdad y hasta al reino del espíritu. En este mismo plano transcurren los razonamientos de Russell acerca del mundo de los universales, que para la lógica y las matemáticas no es menos real que el mundo de los objetos materiales. Por último, igualmente absoluto y metafísico es el sistema de los principios supremos e ideales que forman un mundo de principios absolutos, trascendente para el hombre, pero inmanente para la razón divina universal, sistema que propugna el tomismo moderno.

       Todas estas concepciones se basan en la postulación apriorística del carácter absoluto y eterno de todas estas categorías ideales; de hecho niegan su génesis, la aparición, sujeta a leyes, de los conceptos y categorías ideales en el proceso de la cognición activa del hombre. Ya Hegel demostró la inconsistencia de la concepción de Schelling sobre el espíritu como sustancia y no como sujeto. La sustancia espiritual, pasiva y muerta de Schelling no está en condiciones de engendrar un proceso de movimiento continuo de la razón abarcando cada vez más profunda y completamente los fenómenos del mundo circundante. El movimiento del espíritu es el camino de la formación y el progreso de los conocimientos, de la creación de la ciencia y de los conceptos científicos, el camino por el que el espíritu se conoce a sí mismo y, de este modo, conoce la realidad, ya que ésta es el espíritu o la razón en su verdad. El espíritu nunca está en reposo, sino que se halla sometido a un continuo avance, y este movimiento es precisamente el de la constitución del conocimiento, proceso que significa la formación de los fenómenos del espíritu como fenómenos del conocimiento31. Estas profundas ideas dialécticas de Hegel están inconmensurablemente por encima de todas las construcciones gnoseológicas de los modernos filósofos burgueses, construcciones que implican el retorno a las viejas ideas de Schelling, que ya refutó Hegel a comienzos del siglo pasado. Este hecho viene a demostrar una vez más el proceso de degradación del pensamiento filosófico burgués, su trayectoria descendente en la época actual.

Así, pues, el análisis del proceso de la formación del concepto nos lleva al convencimiento de su profundo carácter contradictorio, verdaderamente dialéctico, y, al mismo tiempo, demuestra la falta de fundamento de las concepciones idealistas y metafísicas de la abstracción.

__________

(*) G. A Kursanov, El materialismo dialéctico y el concepto, capítulo III.

(1) Hegel, Obras, tomo VI, pág. 6.

(2) Véase: Hegel, Obras, tomo V, pág. 9.

(3) Véase: Hegel, Obras, tomo IV, Sotsekguiz, 1959, pág. 428.

(4) Ibídem, pág. 430 (cursiva del autor, G. K.).

(5) V.I. Lenin, Obras, tomo 38, pág. 157.

(6) Ibídem, pág. 173.

(7) Véase: Hegel, Obras, tomo IV, pág. 15 y siguientes. Tanto en su Fenomenología como muy especialmente en la Ciencia de la lógica, Hegel se manifiesta ásperamente contra las "abstracciones secas", sin contenido vivo, contra las abstracciones unilaterales y "absolutas”, carentes de toda definición concreta, contra el "ideal absoluto" de Leibniz y Spinoza, contra la identidad abstracta de la antigua lógica formal, etc. (véase: Hegel, Obras, tomo V, págs. 37, 69, 71-74 y 116; tomo VI, págs. 18, 159, 167, etc.). El concepto —en su significado concreto— es un fenómeno determinado, positivo y con contenido del espíritu.

(8) Sin referirnos a las obras especiales, nos limitaremos a mencionar los trabajos filosóficos sobre esta cuestión que tienen para nosotros el máximo interés: S. A. Yanovskaia, "Fundamentos de las matemáticas y de la lógica matemática" (en la obra Las matemáticas en la U.R.S.S. en el transcurso de treinta años, 1917-1947, ed. 1948); D. P. Gorski, Cuestiones de la abstracción y formación de los conceptos, ed. A. C. de la U.R.S.S., 1961, cap. I. § 6.

(9) Véase: D. Hilberty W. Ackermann. Fundamentos de la lógica teórica, Editorial de Literatura Extranjera, 1947, pág. 97.

(10) J. Locke, Ensayo sobre la razón humana, ed. 1898, pág. 405. En este mismo espíritu el psicólogo idealista francés Ribot dice que durante la formación de los términos universales (de los conceptos) "la mente se parece a un pozo, en cuyo fondo se ha depositado un sedimento compuesto por los rasgos análogos, mientras que las diferencias se han desvanecido" (T. Ribot, La evolución de las ideas universales, págs. 17-18). El indefinido “sedimento" de los indeterminados "rasgos análogos” no puede dar contenido científico alguno al concepto.

(11) Véase: H. Rickert, Los límites de la formación científico-natural de los conceptos, ed. 1903, págs. 207211. En sus trabajos últimos, escritos entre 1920 y 1940, Rickert da a conocer el concepto de “sujeto profísico" que construye a priori no sólo el mundo de los conceptos, sino también el mundo de la misma realidad de los objetos. Se trata de un subjetivismo extremo que conduce a la negación de todo contenido en los conceptos y categorías de la ciencia (H. Rickert, Grundprobleme der Philosophie, Tubinga, 1934, §§ 25, 55).

(12) Carnap dice que la lógica de Aristóteles ha demostrado "pobreza de contenido e inutilidad práctica" (Abriss der Logistik, Viena, 1929, pág. 1). Russell llama al silogismo de Aristóteles el "triunfo de la charlatanería”. En este aspecto compartimos por completo la posición de A. Joja, quien estimó en alto grado el papel de las ideas de Aristóteles en la lógica moderna y sometió a una crítica aplastante este nihilismo de los gnoseólogos burgueses en relación con el gran pensador (A. Joja, Préscnce d’Aristote dans la logique moderno, "Acta Lógica”, 1959, núm. 1).

(13) R. Carnap, Le probléme de la Logique de la Science, París, 1935, pág. 37. En su famosa obra Formalization of Logic (1943), Carnap estima todo el progreso de la lógica y de la ciencia por el grado de su "sistematización esquemática”. Tampoco se hace aquí análisis alguno del contenido conceptual de la ciencia, el contenido se elimina de este "análisis lógico” y es sustituido por requisitos lingüístico-formales.

(14) R. Carnap, Logische Svnta.x der Sprache, viena, 1934, pág. 211.

(15) Ibídem, págs. 211-212.

(16) R. Carnap, Le probléme de la Logique de la Science, pág. 4.

(17) Véase, por ejemplo, A. Pap, Mathematics. Abstract Entitics and Aíodcrn Sematics, Minneápolis, 1957, vol. 85, núm. 1.

(18) Véase: H. B. Curry y R. Feys, Combinatory Logigc, Amsterdam, 1958, vol. 1.

(19) Véase: J. Dewey y A. Bentely, Knowing and Known, Boston, 1949, pág. 196. Estas mismas ideas expresan también otros pragmatistas modernos. Así, el pragmatista estadounidense Thayer considera el conocimiento como un “sistema de símbolos alta mente desarrollado”, cuya creación es el principal objetivo del conocimiento en general (véase H. S. Thayer, The Logic of Pragmatism, Nueva York, 1952, pág. 59). El pragmatista inglés Callie es aún más explícito y manifiesta que todas las ideas son ante todo signos, que "cualquier situación del conocimiento es, en su esencia, una situación expresada en signos” y que el objetivo principal del conocimiento son los "signos y los símbolos" (véase: W. B. Gallie, Peirce and Pragmatism, Edimburgo, 1952, págs. 83 y 96).

(20) The Journal of Philosophy, vol. LIV, núm. 21, octubre 1957.

(21) V.I. Lenin, Obras, tomo 32, pág. 72.

(22) E. Cassirer, Philosophie der symbolischcn Formen, Berlín, 1929, pág. 365.

(23) E. Cassirer, Formen und Formwandlungen des philosophischen Wahrhcitsbcgriffs, Hamburgo, 1929, págs. 19-20.

(24) E. Cassirer, Philosophie der symbolischen Formen, pág. 370.

(25) Ibídem, pág. 362.

(26) E. Cassirer, The ProbJem of Knowledge, Philosophy, Science and History since Hegel, Londres-Oxford, 1950.

(27) E. T. Bell, The Development of Mathematics, Nueva York-Londres, 1945, pág. 330.

(28) R. Carnap, Logische Syntax der Sprache, pág. 45.

(29) J. Dewey, Logic: The Theory of Inquiry, Nueva York, 1938, págs. 402. 405.

(30) A. Child, Marking and Knowing in Hobbes, Vico and Dewey, Univ. of Calif. Press, 1953, pág. 305.

(31) Véase: Hegel, Obras, tomo IV, págs. 9-14.


CREACIÓN HEROICA