Nota:
El artículo que sigue a continuación aborda la cuestión de las contradicciones antagónicas en el seno del pueblo y, como era obligado, lo hace en su relación con la identidad fundamental de los intereses de clase del pueblo, identidad que se define por la contradicción principal que marca el período histórico concreto. Este artículo es una contribución para el correcto entendimiento del trabajo de masas del partido proletario, y tiene especial importancia en la presente situación en que los marxista-leninistas luchan por reconstituir el partido de Mariátegui. Llevar la Reconstitución hasta su culminación solo es posible en medio de la lucha de clases de las masas. Esta es una verdad elemental. Pero hay trabajo de masas y trabajo de masas. El oportunismo también hace trabajo de masas, pero fuera de la órbita del marxismo-leninismo, mientras el proletariado consciente desarrolla un trabajo de masas fundado en los principios de su ideología y en una táctica ajustada a la situación concreta. Así, pues, el lector encontrará en el artículo el fundamento filosófico del trabajo de masas del proletariado consciente. Entre otras cosas, este fundamento sirve para entender que quienes se llenan la boca hablando del oportunista trabajo de masas que realizan, están lejos del marxismo y, muy especialmente, de la dialéctica marxista. Por lo expuesto, no puede dudarse de que el artículo que publicamos, reelaborado en algunas de sus partes, es una contribución a la reconstitución del partido de Mariátegui.
01.02.2026.
Comité
de Redacción.
¡Defender el
Pensamiento de Mariátegui de Toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de
la Realidad Actual!
Acerca de las
Contradicciones Antagónicas en el Seno del Pueblo
E. I.
PARA TENER una visión completa de las contradicciones existentes en el seno del pueblo, no solo es necesario tener en cuenta las contradicciones no antagónicas, sino también las contradicciones antagónicas. Aunque la adopción de una táctica correcta implica la consideración de una serie de factores nacionales e internacionales, ella es posible solo si se parte de una correcta comprensión de las contradicciones no antagónicas y las contradicciones antagónicas en el seno del pueblo.
En febrero de 1957, Mao señaló:
Hablando en términos generales, las contradicciones en el seno del pueblo son contradicciones que se dan sobre la base de la identidad fundamental de los intereses de clase. (Obras escogidas, t. V, p. 421).
Como es de conocimiento común, la identidad fundamental de los intereses de clase del pueblo está determinada por la contradicción principal de un determinado período histórico. Lenin señalaba que en toda nación moderna hay dos naciones. Por eso, puede decirse que en el actual período la contradicción principal en el Perú es entre la nación peruana, de una parte, y la gran burguesía intermediaria y el imperialismo de otra parte. Así, pues, la nación de la que aquí hablamos, está conformada por la clase obrera, el campesinado, la pequeña burguesía urbana y la porción de la burguesía nacional (o burguesía media), que se opone al imperialismo en la medida en que éste impide el desarrollo del capitalismo nacional. La contradicción entre esta nación, de una parte, y la gran burguesía y el imperialismo, de otra, es una contradicción antagónica, y tiene su resolución en la conquista del poder político por el pueblo.
De manera pues que, la identidad fundamental de los intereses de clase del pueblo es la línea demarcatoria que separa a quienes luchan por resolver revolucionariamente la contradicción principal y quienes desenvuelven una actividad limitada a procurar algunas reformas en el marco del régimen capitalista.
La lucha por la resolución de la contradicción principal no puede alcanzar el éxito sino sobre la base de la unidad de las clases trabajadoras en un frente unido revolucionario. Este frente debe presentar la necesaria correspondencia entre su programa y la posición política de sus militantes, así como aplicar una justa táctica en cada situación concreta de la lucha de clases.
Como señalaron Marx y Engels en el Manifiesto del Partido Comunista, “las ideas dominantes en cualquier época no han sido nunca más que las ideas de la clase dominante.” Así, el reformismo en el seno del pueblo es, precisamente, un producto de la influencia de la ideología burguesa. Por eso, este reformismo no va más allá del régimen capitalista, pues apenas se propone algunos cambios compatibles con el mantenimiento de sus fundamentos: precisamente por eso es reformismo. En consecuencia, el reformismo no es parte de la identidad fundamental de los intereses de las clases que conforman el pueblo; por el contrario, representa una posición antagónica con respecto a dicha identidad.
Lo mismo puede decirse de las desviaciones del marxismo. Como se sabe, el marxismo es la ideología del proletariado, clase dirigente del pueblo, la cual, en consecuencia, encarna, más que ninguna otra clase, la identidad fundamental de los intereses de clase del pueblo. Las desviaciones del marxismo son el resultado de la influencia de la burguesía entre el proletariado y las clases trabajadoras en general y, por eso, no hacen parte de aquella identidad fundamental.
Lenin subrayó:
El revisionismo o “revisión” del marxismo es hoy una de las principales manifestaciones, si no la principal de la influencia burguesa sobre el proletariado y de la corrupción burguesa de los proletarios. (“Quien mucho corre, pronto para”).
Específicamente sobre el liquidacionismo, el jefe bolchevique sostuvo:
las desviaciones del marxismo las engendra
la “contrarrevolución burguesa”, las engendra “la influencia burguesa en el
proletariado”. (…) el liquidacionismo
es una desviación “peligrosa” del marxismo, una desviación contra la actual es
necesario luchar, que refleja “la influencia burguesa en el proletariado. (…)
Los intereses de la burguesía, cuyo estado de espíritu es contrario a la
democracia, y, en general, contrarrevolucionario, exigen la liquidación, la disolución del viejo
Partido del proletariado. (…) El liquidacionismo no es solamente la liquidación
(es decir, la disolución, la destrucción) del viejo Partido de la clase obrera;
es también la destrucción de la independencia
de clase del proletariado, la
corrupción de su conciencia por las
ideas burguesas. (“La decisión de
1910”).
… el liquidacionismo desde la derecha, o liquidacionismo en el sentido propio de la palabra, fue un viraje hacia el liberalismo. (…) debe estar claro para todos lo absurdo y ridículo de pensar en la posibilidad de “unir” o “conciliar este grupo [el grupo liquidacionista] con el partido obrero marxista. (“Marxismo y liquidacionismo”).
Como consecuencia, el conductor de la Revolución Rusa estableció la línea marxista en el movimiento obrero:
La única línea marxista en el movimiento obrero mundial consiste en explicar a las masas que la escisión con el oportunismo es inevitable e imprescindible, en educarlas para la revolución en una lucha despiadada contra él, en aprovechar la experiencia de la guerra para desenmascarar todas las infamias de la política obrera liberal-nacionalista, y no para encubrirlas. (“El imperialismo y la escisión del socialismo”).
¿Cuál es la esencia de los citados juicios y de la línea de Lenin para el movimiento obrero mundial? ¿Cuál es su fondo filosófico? La esencia de tales juicios y de tal propuesta, su fondo filosófico, es que, en el seno del pueblo, existen no solo contradicciones no antagónicas sobre la base de la identidad fundamental de sus intereses de clase, sino también contradicciones antagónicas entre el revolucionarismo y el reformismo, entre el marxismo y el oportunismo. Estas contradicciones antagónicas son formas específicas del antagonismo entre el proletariado y la burguesía.
A propósito del antagonismo entre el marxismo y el oportunismo, Mao precisó:
Los derechistas, aunque desde un punto de vista formal todavía están dentro del pueblo, en realidad son enemigos. Declaramos abiertamente que lo son, que la contradicción que nos enfrenta a ellos es una contradicción entre nosotros y el enemigo. (Obras escogidas, t. V, p. 541).
Esta
cita le alcanza también al reformismo. Así, los oportunistas y los reformistas que,
desde un punto de vista formal actúan en el seno de las clases trabajadoras,
son enemigos en la medida en que mantienen una posición contraria a la
revolución, motivo por el cual se encuentran fuera de la identidad fundamental
de los intereses de clase del pueblo. El hecho de que oportunistas y
reformistas actúen en el seno de las clases populares, solo puede confundir a quienes
no abordan el problema desde la posición del proletariado y desde el punto de
vista de la dialéctica marxista. Mao sostuvo:
[Los derechistas] son del pueblo en un tercio de sí mismos, y de la contrarrevolución en los dos tercios restantes. (Ibídem).
A algunos marxistas blandengues o más o menos blandengues, estas palabras de Mao (que les alcanza asimismo a los reformistas) pueden parecerles demasiado fuertes. Pero es cierto: los derechistas y los reformistas son tales porque sus posiciones sirven a la burguesía, no al proletariado. Socialmente, actúan en el seno del pueblo y, por eso, algunos de ellos se ven forzados a utilizar una fraseología revolucionaria; pero, ideológica y políticamente, son agentes de la influencia de la burguesía entre las clases trabajadoras. Precisamente es el caso de los liquidadores, quienes utilizan un lenguaje marxista con el cual embaucan a algunas personas, siendo que lo que hacen en realidad es introducir el liberalismo en el seno del pueblo, precisamente en cuestiones tan fundamentales como el partido y el frente unido. En efecto, los liquidadores extienden abusivamente las contradicciones no antagónicas hasta el punto de diluir subjetivamente las contradicciones antagónicas; es decir, encubren este último tipo de contradicciones y, sobre esta base, promueven un partido doctrinariamente heterogéneo y un frente amalgama con la participación de reformistas y oportunistas. Todo esto es liberalismo. ¿A quién sirve este liberalismo? Ciertamente no al proletariado, sino a la burguesía.
Por lo expuesto, se entenderá que, en cuanto a la organización política del proletariado,
Es absurdo seguir considerando el oportunismo como un fenómeno interior de Partido. (…) Ahora toda la cuestión consiste en decidir si… hay que intentar introducir nuevamente ese pus en el organismo, en aras de la “unificación” (con el pus), o si para contribuir a la completa curación del organismo del movimiento obrero, es menester eliminar esa podre del modo más rápido y cuidadoso, aunque este proceso produzca temporalmente agudo dolor. (Lenin, “El oportunismo y la bancarrota de la II Internacional”).
En cuanto al frente unido, desde los años sesenta el Partido enfatizó que el frente no es para compartir con revisionistas y trotskistas. Ahora hay que agregar que tampoco es para compartir con liquidadores.
El frente revolucionario del pueblo peruano no puede ser solamente el frente de las organizaciones de izquierda, sino fundamentalmente de la clase obrera, el campesinado, la pequeña burguesía urbana y la porción de la burguesía nacional que se opone al imperialismo, frente que, como bien se sabe, no puede construirse sino sobre la base de la alianza obrero-campesina. En consecuencia, no es posible la construcción de un frente unido revolucionario con la pequeña burguesía reformista y con oportunismos de todo jaez.
Por eso, si la reconstitución del Partido de Mariátegui es posible únicamente sin el revisionismo y contra el revisionismo (el liquidacionismo es una forma específica de revisionismo); la construcción del frente unido revolucionario es posible únicamente sin el reformismo y contra el reformismo, sin el oportunismo y contra el oportunismo.
Resumiendo: no obstante actuar en el seno del pueblo, tanto el reformismo como el oportunismo son productos de la influencia de la ideología burguesa entre las clases trabajadoras y, por eso, sus posiciones son contrarias a la identidad fundamental de los intereses de clase del pueblo peruano. Sin embargo, ¿qué hace el liberalismo disfrazado de marxismo-leninismo? Pues, como está probado, postula un partido doctrinariamente heterogéneo, aunque lo niegue de la boca para afuera y con artimañas absolutamente contrarias a la moral revolucionaria; así como promueve también un frente amalgama con la participación de revisionistas y otras hierbas; es decir, niega que
las desviaciones del marxismo… las engendra “la influencia burguesa en el proletariado”; [niega que] El revisionismo o “revisión” del marxismo es hoy una de las principales manifestaciones, si no la principal de la influencia burguesa sobre el proletariado y de la corrupción burguesa de los proletarios; [niega que] Los derechistas, aunque desde un punto de vista formal todavía están dentro del pueblo, en realidad son enemigos; [niega que] Ahora toda la cuestión consiste en decidir si… hay que intentar introducir nuevamente ese pus en el organismo, en aras de la “unificación” (con el pus); [niega que] La única línea marxista en el movimiento obrero mundial consiste en explicar a las masas que la escisión con el oportunismo es inevitable e imprescindible, en educarlas para la revolución en una lucha despiadada contra él.
Si la independencia de clase del partido proletario está dada por su adhesión al marxismo-leninismo y, por lo tanto, por la lucha contra el oportunismo y su depuración de las filas partidarias; el carácter revolucionario del frente unido está dado por la correspondencia necesaria entre el programa revolucionario y la posición política revolucionaria de sus militantes. En el Perú de hoy, son revolucionarios todos aquellos que, respondiendo a la identidad fundamental de los intereses de clase del pueblo, luchan por la conquista del poder, y no simplemente por algunas reformas. Ningún programa revolucionario que pueda existir en el papel es pasible de implementarse si los militantes del frente no son revolucionarios, sino reformistas y oportunistas.
Sin embargo, en la medida en que los reformistas y oportunistas “son del pueblo en un tercio de sí mismos”, en algunas circunstancias pueden actuar a favor de una u otra reivindicación concreta, o incluso de un conjunto de reivindicaciones concretas y, en estos casos, el frente revolucionario puede actuar conjuntamente con ellos, pero preservando en todo momento su independencia política y su autonomía orgánica.
Empero, por aquello de que los reformistas (la izquierda de la derecha) y los oportunistas (la derecha de la izquierda), son de “la contrarrevolución en los dos tercios restantes” de sí mismos, lo que no puede hacerse es incorporarlos a las filas del frente unido revolucionario. Incorporar a estas filas a reformistas y oportunistas es negar el principio de la correspondencia necesaria entre el programa y la militancia del frente revolucionario y, naturalmente, esto sería oportunismo, así como es oportunismo compartir con ellos en un frente cualquiera en las condiciones históricas consideradas en el presente artículo.
En conclusión, el liberalismo disfrazado de marxismo-leninismo encubre el antagonismo entre el revolucionarismo y el reformismo y entre el marxismo y el revisionismo, y, como consecuencia, socava la identidad fundamental de los intereses de clase del pueblo peruano. De esta forma da paso al liberalismo encarnado en la oportunista idea de la “unidad” con tuti quanti, idea que, dados aquel encubrimiento y aquella socavación, se revela, para cualquier marxista capaz de pensar, como una flagrante amputación de la dialéctica marxista y un evidente oportunismo en el trabajo de masas.
14.12.2025.
Nota:
El
artículo que publicamos enseguida es un mentís contundente a la idea metafísica
de que la adhesión a la verdad universal determina que el Partido sea
“monolítico”. El Partido proletario es una unidad de contrarios, y no hay
ninguna cosa en el universo que no sea una unidad de contrarios. Por eso el
artículo que sigue es una contribución a la correcta comprensión de la
dialéctica en el Partido en general y del proceso de la Reconstitución en
particular. Por otra parte, es menester subrayar muy especialmente que nadie
debería desviar su actividad fuera del Comité de Coordinación, o sea, fuera de
la tarea de defender, actualizar y desarrollar la Creación Heroica de
Mariátegui, penetrar en las masas y preparar la realización del histórico
Congreso Reconstituyente del Partido. No ajustarse a esta tarea es expresión de
un espíritu anarcoide.
O1.11.2025.
Comité
de Redacción.
¡Defender el
Pensamiento de Mariátegui de Toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de
la Realidad Actual!
El Partido Proletario no es una Apacible y Unánime Academia
E. I.
EL TÍTULO DEL PRESENTE artículo está tomado de la siguiente afirmación de José Carlos Mariátegui:
La revolución rusa que, como toda gran revolución histórica, avanza por una trocha difícil, que se va abriendo ella misma con su impulso, no conoce hasta ahora días fáciles ni ociosos. Es la obra de hombres heroicos y excepcionales, y, por este mismo hecho, no ha sido posible sino con una máxima y tremenda tensión creadora. El partido bolchevique, por tanto, no es ni puede ser una apacible y unánime academia. (Figuras y aspectos de la vida mundial, v. II, p. 213).
En efecto, el partido del proletariado no es ni puede ser, tanto en la situación en que es colocado por una revolución triunfante dirigida por él como en aquella otra que es la preparación de este triunfo, una apacible y unánime academia, es decir, no puede ser una reposada y metafísica academia. De hecho, el partido del proletariado es una unidad de contrarios: a veces de contrarios no antagónicos (entre la verdad y el error, entre lo avanzado y lo atrasado, entre lo nuevo y lo viejo), a veces de contrarios antagónicos (entre el marxismo y el revisionismo, entre el marxismo y el dogmatismo).
Así las cosas, ahora que hemos entrado a una nueva fase de la lucha por la Reconstitución, debemos tener presente la verdad de que el Partido es una unidad de contrarios y, por lo tanto, mantenernos conscientes de que las contradicciones no antagónicas sean tratadas conforme al principio de unidad-crítica-unidad y que, si se presentara el caso, de desenvolver una correcta lucha contra cualquier forma de oportunismo de derecha o de “izquierda”.
No somos un club de amigos y nos oponemos al filisteo estilo burgués de la adulación, al estilo de dejar hacer y dejar pasar que los liquidadores venden desde hace años como “no sectarismo”. Somos una máquina de combate que marcha por el camino de la reconstitución del partido de Mariátegui, y que, por esto, exige de cada uno de sus mílites la debida disciplina, la debida consecuencia en la lucha contra el oportunismo en general y el liquidacionismo en particular y, finalmente, el debido empeño en la tarea de defender, actualizar y desarrollar la Creación Heroica de Mariátegui, penetrar en las masas y preparar la realización del histórico Congreso Reconstituyente del Partido.
02.10.2025.
Nota:
Republicamos el
artículo que sigue, porque, a seis meses de la constitución del COMITÉ DE
COORDINACIÓN POR LA RECONSTITUCIÓN DEL PARTIDO DE MARIÁTEGUI, es necesario hacerse
algunas preguntas. ¿Se planificó el trabajo del COMITÉ DE COORDINACIÓN? ¿Se
planificó el trabajo de cada una de las Secretarías? Si la respuesta es
positiva, ¿cuáles son los resultados? ¿Se ha hecho algo por darle más vivacidad
a CREACIÓN HEROICA? ¿Han cumplido con esta tarea aquellos que tienen que dar el
ejemplo? ¿Cuánto se ha avanzado en el trabajo de ligarnos a las masas? ¿Se ha
organizado nuestro trabajo de investigación? ¿Se ha avanzado en el trabajo de
relacionarnos con intelectuales marxistas que puedan aportar a la lucha por la Reconstitución?
¿Se ha cumplido con la tarea de hacer participar en nuestras reuniones a
jóvenes dirigentes de las masas?
Este conjunto de
interrogantes exigen perentorias respuestas que deben surgir de algunas
reuniones organizadas para el efecto, reuniones que deben ser presenciales y de concurrencia obligatoria (toda
reunión, presencial o virtual, del COMITÉ DE COORDINACIÓN, es obligatoria para
todos y cada uno de su miembros), y que, bien preparadas y conducidas, deben
representar un verdadero balance de nuestra actividad en el primer medio año de
nuestra existencia.
O1.03.2026.
Comité de
Redacción
¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de Toda
Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!
Desplegar una Gran Iniciativa en la Lucha por
la Reconstitución del Partido de Mariátegui
Eduardo Ibarra
SIN DESPLEGAR una
gran iniciativa no sería posible impulsar como corresponde la reconstitución
del partido de Mariátegui. Las secretarías del Comité de Coordinación (CC) deben
ejercer la función de dirigir al colectivo según un Plan General y Planes
Específicos de construcción a ejecutarse cada uno de ellos según cronograma.
Para esto debe hacer que todos y cada uno de los miembros del CC realicen las
tareas necesarias en la construcción orgánica, el trabajo de propaganda, en la
investigación, en el debate, en el trabajo de masas.
En la construcción orgánica hay que tomar
como base la organización celular (cada célula debe estar ligada a las masas);
en el trabajo de propaganda hay que tomar como centro la publicación del órgano
teórico del CC y de una revista, virtual o impresa, dirigida a las clases
trabajadoras; en la investigación y el debate, hay que tener como base la
recolección y centralización del material relativo a los temas pendientes de
solución, la organización del debate en reuniones presenciales y de
concurrencia obligatoria y la incorporación de intelectuales marxistas a estas
reuniones; el trabajo de masas debe tener como guía ir a las masas profundas,
dotar al pueblo de un Programa de Acción y, sobre su base, construir paso a
paso un Frente Unido Revolucionario.
Solo
desplegando una gran iniciativa sería posible impulsar como corresponde la
reconstitución del partido de Mariátegui. Es decir, solo así es posible cumplir
con el histórico compromiso asumido con la firma del Acta de Constitución del
Comité de Coordinación por la Reconstitución del Partido de Mariátegui. Desplegar
una gran iniciativa en la lucha por la Reconstitución equivale a poner en
tensión todas nuestras fuerzas. ¡Pongamos, pues, en tensión todas nuestras
fuerzas!
15.10.2025.
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