miércoles, 30 de abril de 2014

Internacionales


La Crisis en Venezuela: Puntos de Orientación*


DESDE PRINCIPIOS DE FEBRERO, LAS PROTESTAS anti-gubernamentales han sacudido a partes de Caracas y otras ciudades de Venezuela. En Estados Unidos, los medios de comunicación las han descrito como un levantamiento “popular” — de las clases medias, los estudiantes y otras personas que rechazan las políticas económicas y el gobierno “duro” del presidente venezolano Nicolás Maduro. En realidad, las fuerzas reaccionarias están movilizando a los estudiantes y a los profesionales en torno a un programa pro Estados Unidos y el lema de poner fin a lo que llaman una “tiranía socialista”. Nicolás Maduro fue elegido a la presidencia después de la muerte del anterior presidente Hugo Chávez en 2013. A principios de los años 2000, Chávez se convirtió en una espina en el costado del imperialismo estadounidense, cuando impuso restricciones a las empresas petroleras estadounidenses y de otros países imperialistas (los cuales durante largo tiempo habían lucrado con los recursos petroleros de Venezuela) e implementó una política exterior que incluía relaciones más fuertes con Cuba. Exigió una mayor parte de los ingresos petroleros para Venezuela. El gobierno de Chávez también amplió muchísimo ciertos programas de bienestar social. Todas estas políticas molestaron mucho a los imperialistas estadounidenses quienes nunca han dejado de intentar desestabilizar y derrocar al régimen. Chávez y lo que bautizó la “revolución bolivariana” recibieron mucho apoyo por parte de gente progresista por todo el mundo. Pero ésta NO fue una auténtica revolución. Hoy, Venezuela está en una profunda crisis económica. Y el gobierno está llevando a cabo una represión dura. Entre las personas progresistas hay mucha confusión sobre la manera de evaluar estos acontecimientos. Algunos se inclinan por apoyar al gobierno venezolano. Muchos otros piensan como el actor Jared Leto, quien hace poco dijo al recibir el premio Oscar: “A todos los soñadores en el mundo que están viendo esta velada, en lugares como Ucrania y Venezuela, quiero decirles que estamos aquí, y mientras ustedes luchan para convertir sus sueños en una realidad y vivir lo imposible, estamos pensando en ustedes”. Pero estos no son sueños que se deben abrazar. El régimen actual tampoco es socialista ni representa un modelo para la liberación. A continuación algunos Puntos de Orientación, para ayudar a establecer un marco básico para conocer y llevar una perspectiva internacionalista proletaria a influir en la situación en Venezuela.

1. El gobierno de Nicolás Maduro, quien le siguió a Hugo Chávez como presidente de Venezuela, no es revolucionario. Venezuela es una sociedad que todavía está subordinada al imperialismo, las ganancias y la explotación. Como señaló Revolución en un artículo de 2013 acerca de Hugo Chávez:

“Una auténtica revolución en un país oprimido del tercer mundo como Venezuela requiere una ruptura de dos filos. Tiene que romper radicalmente con la economía política del imperialismo. Tiene que llevar a cabo una revolución social radical, una ruptura radical con las relaciones e ideas tradicionales. Eso no fue ni el programa ni el punto de vista de Hugo Chávez. Venezuela seguía dependiendo de los ingresos por concepto del petróleo en la economía mundial, la cual domina el imperialismo. Seguía dependiendo del mercado mundial para adquirir sus alimentos, un mercado el que domina la agroindustria imperialista. Bajo Chávez, mejoraron los servicios de salud y el índice de alfabetización, pero no se operó ningún cambio fundamental de la estructura social y de clases de la sociedad. Una oligarquía de acaudalados terratenientes sigue dominando la agricultura. En las ciudades, los pobres siguen encerrados en los cinturones de miseria. Las mujeres siguen subordinadas y degradadas. En Venezuela, se prohíbe el aborto”. (Lea “Acerca de Hugo Chávez: Cuatro puntos de orientación”, 17 de marzo de 2013.)

Hoy, Nicolás Maduro continúa el programa y perspectiva de Hugo Chávez y de las fuerzas de clase nacionalistas burguesas que este representa. Esta NO es una sociedad encaminada hacia ninguna especie de liberación para el pueblo.

2. Las recientes protestas callejeras en Venezuela no representan un movimiento progresista. Unas fuerzas reaccionarias están utilizando y operando mediante instituciones claves de la sociedad venezolana —los consejos empresariales, medios de comunicación, fundaciones financiadas por Estados Unidos, instituciones educativas— para moldear el rumbo, demandas y contenido social de las protestas, con el fin de meter a Venezuela más firmemente bajo la dominación del imperialismo estadounidense y de dejar que las elites tradicionales tengan más libertad en la administración de la sociedad. De varias maneras, el imperialismo estadounidense ha respaldado y fortalecido a estas fuerzas. Existen varias corrientes de oposición al gobierno, y no todas las personas participantes en estas protestas son reaccionarias. Pero son estas fuerzas pro Estados Unidos las que principalmente están determinando el rumbo de las protestas.

3. La dinámica entre las contradicciones del programa de Chávez y las maniobras del imperialismo estadounidense está moldeando la situación cada vez más aguda en Venezuela. Existe una verdadera crisis económica y política en Venezuela. Se han disparado los precios de los bienes de consumo y las necesidades básicas y se escasean los alimentos. Algunos sectores de las clases medias han experimentado un descenso repentino de su nivel de vida acostumbrado. La tasa de desempleo es alta. La delincuencia se ha generalizado. Las protestas están creciendo y el gobierno de Maduro ahora está bregando para mantenerse en el poder y está recurriendo a la represión extrema.

Por un lado, existen estas crecientes dificultades para el modelo de desarrollo de Chávez y Maduro — mismo que se basa en la expectativa de ingresos petroleros mayores para financiar los programas sociales para los pobres y para comprar “la paz social” a las clases medias financiando un nivel alto de importaciones de bienes de consumo, gasolina barata, etc. Por otro lado, las fuerzas pro Estados Unidos están traficando con el descontento y maniobrando con mayor audacia en contra del régimen. Y el imperialismo estadounidense está maniobrando en medio de esta situación para promover sus intereses estratégicos.

4. Lo que se necesita en Venezuela es una verdadera revolución. El régimen de Maduro cuenta con el apoyo de algunos sectores de los pobres. Pero no puede representar sus máximos intereses de la emancipación. Ni puede ofrecerle al amplio sector medio un camino para tener una vida con un propósito y para contribuir a la transformación generalizada de la sociedad y el mejoramiento de la humanidad. No se ha operado ningún cambio radical y profundo en la economía, las relaciones de poder y los valores y cultura de la sociedad.

Una revolución no es para crear un estado de bienestar que “cuide al pueblo” — mientras en términos generales el sistema de producción y las viejas relaciones sociales siguen intactos. Una revolución es para arrancar de raíz toda explotación y opresión… darle poder a las masas para cambiar el mundo y cambiarse a sí mismas… y hacer todo eso como parte de hacer avanzar la revolución comunista mundial a fin de emancipar a toda la humanidad.

5. No al imperialismo estadounidense. Durante más de 100 años, Estados Unidos ha sido la principal potencia imperialista que domina Venezuela. Ha considerado a la Venezuela bajo Chávez y ahora bajo Maduro como una fuerza perjudicial para sus planes para la supremacía global. En 2002, respaldó un golpe de estado fallido contra el gobierno de Chávez, y está maniobrando en la situación actual para debilitar la presidencia de Maduro. Las personas en todo el mundo, y especialmente en Estados Unidos, tienen que decir con muchísima claridad y resolución: Estados Unidos no tiene ningún derecho de interferir de ninguna forma en los asuntos de Venezuela.

*Tomado del periódico Revolución, del 31 de marzo de 2014.



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