domingo, 29 de marzo de 2020

Manifiesto





MANIFIESTO

LA PANDEMIA REAL ES EL CAPITALISMO

Las organizaciones abajo firmantes, ante la pandemia del coronavirus que azota al mundo nos pronunciamos y planteamos al pueblo peruano lo siguiente:

Las consecuencias nefastas de la pandemia del coronavirus no son ajenas a los intereses de los países imperialistas, que ponen al mundo en riesgo de una III Guerra Mundial. Tampoco es ajena al afán de lucro del sistema capitalista que por muchos años mantiene en la sobreexplotación y en la miseria a miles de millones de trabajadores. Por ello vemos la guerra en el ámbito comercial, en el terreno militar y ahora en el campo microbiológico.

La pandemia del coronavirus revela el rostro más criminal del Imperialismo. El imperialismo norteamericano, pese a contar con infraestructura y equipamientos de alta tecnología, no obstante, es incapaz de detener la crisis sanitaria, y más aún de ayudar y respaldar a sus aliados, por el contrario, ahora deberá afrontar una crisis económica inminente. Igualmente, los países del bloque imperialista de la Unión Europea, quienes actualmente demuestran la misma incapacidad para afrontar tal situación. En este cuadro de desidia, de crisis, los gobiernos occidentales probablemente promuevan nuevos auges de “nacionalismos”, que será la antesala a nuevas contradicciones interimperialistas Vivimos épocas de importantes cambios sociales, políticos y psicológicos, por lo que es importante la construcción de una alternativa revolucionaria.

La situación en los países sometidos al imperialismo (caso Perú) es aún más aguda. La letalidad del coronavirus puede tener consecuencias mucho más graves para la población. No solo porque carencias infraestructurales y de equipamiento médico, sino porque la mayor preocupación del Estado estuvo centrada en la privatización del sector salud, dejando de lado las urgencias médicas de la población. Las privatizaciones son una política generalizada del Estado en todos los sectores. Sumado a todo esto, la ausencia de una planificación y prevención son notables. Agravándose por las políticas improvisadas y tardías, pese haber tomado conocimiento que la epidemia se convertía en una pandemia, no se actuó con anticipación.

La situación de crisis en la salud pública está condicionada determinantemente por causas socio-económicas como la falta de trabajo digno, carencia de suministro de agua potable y desagüe a millones de peruanos, las altas tasas de pobreza y pobreza extrema, una alimentación inadecuada y consiguientemente las bajas defensas inmunológicas. Esto nos convierte en una sociedad incapaz de contener cualquier peste sobre la población en general y en mayor desmedro de la clase obrera y trabajadora. Un ejemplo práctico es que el 70% pertenece al trabajo informal, pues el sustento diario de sus necesidades básicas son productos de su labor cotidiana, con lo que en la actual situación de Estado de Emergencia con toque de queda, es el sector que está en riesgo de hambruna. Tenemos una población con mayor incidencia de enfermedades crónicas, no en vano, ocupamos el puesto primero en tuberculosis. Además, somos las mayorías quienes usamos los servicios públicos: transporte, así como los almuerzos en espacios masivos, lo que nos hace más vulnerables al contagio.

Resulta irónico e imperdonable que en el “El Año de la universalización de la salud”, la salud pública se encuentre en crisis y sin ninguna alternativa de solución radical. Sin el coronavirus en nuestro país, el problema del dengue ya venía cobrando varias víctimas. El caso de los niños de Cerro de Pasco, que tienen plomo en la sangre, contaminados por causa de la minería depredadora, los que están en total abandono, sufriendo el racismo y la represión sino se nos están muriendo de hambres y fríos. En ese sentido es realmente criminal el completo abandono estatal.

Por ejemplo, ahí vemos que ni INDECOPI ni demás autoridades competentes pueden frenar la especulación y el desabastecimiento en los mercados. Y deplorable cómo los seguros privados comunican a sus afiliados que sus aportes no cubrirán a los posibles contagiados. El privilegio que tienen las empresas mineras respaldadas por la CONFIEP resulta escandaloso, tanto como la irresponsabilidad de otras empresas como Konecta, Servicios de Call Center, Global Store y Backus, que, sin realizar servicios esenciales, no acatan el Estado de Emergencia y exponen a los trabajadores, teniendo como resultado ya, 3 trabajadores contagiados, uno de Konecta y dos de Backus. El lucro es su mayor fin, nunca la vida y la buena salud de los y las trabajadoras.

Estas mismas empresas despiden arbitrariamente a los trabajadores, adelantan vacaciones obligadas. Es evidente la ausencia de normas de protección, poniendo a los trabajadores y las familias en riesgo.

Y en medio de este Estado de Emergencia, no existe la defensa del mercado interno ni la defensa de nuestros siempre explotados agricultores del campo que, como siempre, viven en prolongada crisis, mientras que la clase alta se enriquece más, la clase media se pauperiza y los de abajo, ¡mueren!

El mísero “bono” de 380 soles, a los de extrema pobreza, no resuelve el problema de semanas de trabajo, y será peor la situación cuando se sigan elevando los precios.

Finalmente, consideramos una obligación señalarlo. Que esta pandemia viral, desenmascara el producto más emblemático del capitalismo: ¡el egoísmo en su máximo esplendor! Partiendo de las grandes farmacéuticas y productoras de alimento que, sin dudar, incrementan los precios de los productos de primera necesidad, recorte derechos laborales y la sobre explotación. Todo esto en nombre de la explotación capitalista.

Por todo lo expuesto, en las difíciles condiciones en las que se encuentra hoy la clase obrera y el pueblo planteamos la siguiente plataforma de lucha.

Plataforma de lucha

  1. Defensa de una Salud Pública y Gratuita.

A.   Luchar contra el proceso de privatización que evidencia la crisis del sistema de salud peruana, convertida en mercancía y lucro.

B.   Gratuidad e inmediata cobertura de salud para toda la población en los hospitales Nacionales.

C.   Poner la infraestructura de las clínicas privadas y empresas de salud al servicio del pueblo para garantizar la atención (apoyo logístico, atenciones especializadas, entre otras necesidades).

D.   8% del PBI para la Salud Pública, (el que actualmente solamente representa el 2.2%), creación de Centros de Investigación Bacteriológica, así como la creación e instalación de UCIs para los afectados de la pandemia que nos aqueja.

  1. Defensa de los derechos: Estabilidad laboral y mejores condiciones de trabajo. Y Derogar decretos y proyectos de Ley anti laborales.

A.   Rechazamos la sobreexplotación de la fuerza de trabajo. Son ya varios muertos productos de la desidia y la explotación estatal y privada, la obstetra, y los 4 mineros fallecidos en su centro laboral. Pues, existen constantes denuncias de trabajadores obligados a trabajar en doble turno y sin ninguna compensación a su labor.

B.  Rechazar la imposición de vacaciones adelantadas obligatorias, los permisos sin goce de remuneraciones y las rebajas de las mismas, que están siendo presentadas por la patronal como herramientas para mantener los puestos de trabajo. Y así mismo rechazamos los despidos arbitrarios y amenazas coactivas contra el trabajador.

C.  Rechazamos los contratos por tercero, CAS y honorarios. Mecanismos  que buscan violentar a los trabajadores en este tiempo de crisis. Violenta su seguridad y protección contra su vida.

D.   Rechazamos el sistema llamado “teletrabajo”, ya que no se establece con normas claras, con horarios claros y precisos, determinando que no habrá variaciones negativas de la remuneración, además de que debe estar en relación al tiempo de vigencia de la pandemia.

E.    Exigimos implementos de seguridad para los trabajadores del pueblo que estén en primera línea de atención en los diversos sectores de la producción, atención y servicios. Principalmente en el sector salud y la limpieza pública. Equipos de bioseguridad; transporte gratuito, alimentación, seguro social y de vida, toma de muestra a todo el personal de salud y de limpieza pública de manera integral, así como la implementación de seguridad para las trabajadoras y obreras de limpieza pública.

F.    Derogatoria de los Decretos de Urgencia que atentan contra los derechos laborales (014 -016) y el Decreto Supremo 345-2018 y 279-2019. Eliminación de la discusión de todos los proyectos de ley y decretos que involucren derechos de los trabajadores como son el aumento de carga previsional, flexibilidad laboral, ingreso mínimo, vacaciones, entre otros.

G.   Suspenderse cualquier nueva contratación de trabajadores por parte de las empresas que buscan despedir trabajadores y vulnerar sus derechos.

  1. Por el derecho a la Vivienda para el pueblo.

  1. Habilitar espacios de acogimiento para todos aquellos migrantes caídos en desgracia con sus familias y gente pobre sin hogar o en situación de abandono.

  1. Subsidio del Estado para el pago de alquileres de viviendas, y pequeños negocios en todo el país durante el tiempo que se declare la emergencia, garantizando que no se abuse ni exista hostigamiento a la población.

  1. Defensa del derecho a la alimentación

  1. Luchar por abastecimiento de alimentos y congelamiento de precios, deudas e intereses en defensa de la vida del pueblo.

  1. Combatir los monopolios. Rechazar la especulación de precios por parte de las transnacionales de supermercados y farmacéuticos, empresas de transporte aéreo y terrestre, que se aprovechan de las necesidades del pueblo. Congelar los precios de todos los artículos de primera necesidad.

  1. Abastecimiento gratuito y popular, así como el almacenamiento y distribución de alimentos y material de higiene adecuado, entre el campo y ciudad.

  1. Durante todo el periodo de la emergencia nacional, condonación de los pagos de los servicios de agua, luz, telefonía, e interés bancario por préstamo. Es decir, estos servicios básicos deben ser gratuitos y condonados por el Estado. Es hora de que el Estado emprenda la cobranza de las grandes empresas deudoras de millones de impuestos al erario nacional.

  1. Cese inmediato de la importación de productos alimentarios extranjeros que compiten con la producción nacional agraria campesina.

  1. Salvoconducto y otras medidas para asegurar el transporte de los productos agrícolas.

  1. Mayor presupuesto y revalorización del campesino (a).

  1. Mayor presupuesto a los productores nacionales y asimismo la reducción de los impuestos tributarios para enfrentar la competencia extranjera.

  1. Revalorización y bonos porcentuales según condición material a los agricultores de nuestro país, quienes son los que más trabajan y garantizan que llegue alimentos a nuestros hogares. Mejoramiento del Crédito Agrario por Agrobanco,con menores tasas de interés y mayores plazos de pago.

  1. Contra el abuso y autoritarismo

  1. Rechazamos la represión y el abuso de autoridad de parte de PNP y FFAA contra el pueblo, que se enfrentan a los ambulantes, ciudadanos que se ven obligados a buscar el pan de cada día.

  1. Rechazamos las detenciones arbitrarias (como a los doctores y enfermeras que han sido detenidos el pasado 22 de marzo) so pretexto del respeto del Estado de Emergencia y el toque de queda que violentan al pueblo.

VII.        Mayor presupuesto (8%) para la salud pública en función de un aislamiento y               seguridad garantizada

  1. Garantizar que los desechos, Biológicos, médicos, y otros sean lo suficientemente tratados, eliminados e incinerados.

  1. Garantizar centros  de descontaminación interno para el personal.

  1. Garantizar la seguridad y desinfección  de las inmediaciones  del establecimiento médico.

  1. Organización popular

  1. Llamamos a los trabajadores, esencialmente a quienes trabajan en las empresas que producen o brindan servicios vitales en la pandemia en curso, así como aquellos obligados a cumplir funciones, a no permitir el aumento de horas extras.

  1. Autoorganización popular mediante las brigadas de abastecimiento a las familias que lo necesiten.


¡¡QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS RICOS!!

¡¡POR LA VIDA Y LA SALUD DEL PUEBLO!!


Colectivo Trilce * Izquierda Socialista * APLICA * Grupo Pólemos * Movimiento Ciudadano Renovemos (Lima Metropolitana) * Movimiento de Liberación 19 de julio * Institución Cultural José María Argüedas * Emancipación * Progresista * Revista Nuestras Voces  * Centro Cultural Carlos Augusto Llontop * Grupo Acontecimiento * Revista Creación Heroica * Escuelas Libres Perú *

domingo, 1 de marzo de 2020

Política

Lineamientos programáticos


La Unidad del Pueblo Peruano
en la Lucha Contra el Enemigo Común

Eduardo Ibarra

I

La unidad a la que nos referimos aquí es la unidad del pueblo peruano para la lucha por su emancipación de toda opresión política y de toda explotación económica.

Esta unidad, por tanto, no es para maquillar el régimen capitalista, sino para liquidarlo. Para que así sea, se requiere que el frente unido levante un programa revolucionario a partir de cuya propagandización, debate y asimilación por las clases trabajadoras se eleve su conciencia política hasta hacer que la agenda del debate nacional no gire en torno a la contradicción entre reacción y reformismo, como ocurre ahora, sino la contradicción entre reacción y revolución.

II

De nuestra experiencia histórica con respecto a la unidad del pueblo contra el enemigo principal pueden señalarse algunos hechos que bien podemos asumirlos como ejemplos negativos a efecto de no repetirlos.

Los conquistadores españoles pudieron vencer al Tawansinsuyu por varias causas que actuaron en conjunto, pero la principal de ellas fue la debilidad del Estado tawantinsuyano en la medida en que sus casi cien años de existencia no habían podido consolidar la unidad política del conglomerado indígena.

Así, cuando el proceso de conquista, los pueblos indígenas no supieron unirse ante el enemigo común, contra el enemigo principal: hubo etnias que se aliaron a los invasores y lucharon a su lado contra el poder de la etnia quechua; así procedieron huancas, cañares, chancas, chachas, caracaras y decenas y decenas de otras etnias. Incluso los propios quechuas se hallaban divididos por la lucha dinástica entre Huáscar y Atahualpa, que continuó sin pausa después de la invasión  española.

Luego de las muertes de Huáscar y Atahualpa, los generales Rumi Ñahui y Chalco Chumi continuaron la lucha entre sí, y muy tarde se dieron cuenta que hubieran tenido que unirse contra el enemigo común.

Es decir, hablando en general, las diversas etnias que formaban la población tawantinsuyana, no tuvieron noción del enemigo común.

Casi cuatrocientos años después, durante la guerra con Chile, en varias regiones del país (y al parecer señaladamente en la sierra central) terratenientes y grandes comerciantes colaboraron con el invasor, con lo cual demostraron no tener conciencia nacional.

III

Pues bien, estas experiencias históricas deben servir ahora para reconocer al enemigo principal del pueblo peruano.

Liquidada la estructura semifeudal de nuestra economía agraria en la segunda mitad de los años ochenta, el imperialismo se presenta como el enemigo principal del pueblo peruano. Este enemigo tiene, como es obvio, un aliado interno: la gran burguesía intermediaria.

Por tanto, contra esta burguesía y el imperialismo tienen que enfocar su lucha las clases trabajadoras: el proletariado, el campesinado y la pequeña burguesía urbana.

Pero la lucha común contra el enemigo común es la lucha por la liberación nacional, y, por tanto, en el marco del proceso general de nuestra revolución, es el principio táctico del frente unido.

Por eso, si la lucha común contra el enemigo común no está orgánicamente relacionada con la revolución socialista, entonces se quedaría atascada en una revolución democrático-nacional de viejo cuño.

Por eso, para que la primera etapa de la revolución sea realmente de nueva democracia, tiene que estar dirigida por el proletariado que llevará la revolución a su etapa socialista-proletaria.

Por tanto, desde el punto de vista de su proceso general, es correcto precisar que la revolución peruana es una revolución socialista con dos etapas.

La dirección del proletariado en todo el proceso general de la revolución, es el principio estratégico del frente unido.

IV

Obviamente, el frente unido surge de la lucha de clases y se desarrolla en medio de la lucha de clases. Y, la lucha de clases tiene diversas formas (lucha económica, lucha teórica, lucha política), y se desenvuelve en dos ámbitos interrelacionados: lucha directa de las masas y lucha electoral (general, municipal, regional).

Por tanto, el frente tiene que actuar todas esas formas en el ámbito de los dos caminos de la lucha de clases.

En particular, tiene que actuar la lucha electoral a efecto de acumular fuerzas (la lucha electoral permite acumular fuerzas como ninguna otra lucha), pero, al mismo tiempo, tiene que organizar a las masas populares de tal forma que en el momento decisivo sean capaces de tomar el poder y ejercerlo revolucionariamente.

Por tanto, el frente tiene que participar en la lucha electoral y en la lucha directa de las masas y saber combinarlas en cada momento de la confrontación de clases.

Es en el curso de estas interconectadas luchas que el pueblo peruano tiene que construir su unidad programática, su unidad revolucionaria.

Escamotear la construcción de esta unidad es jugar para el enemigo de clase, y, como en el Tawantinsuyu y la guerra con Chile, significaría no advertir que hay que concentrar todas las fuerzas sociales y políticas contra el enemigo principal, contra el enemigo común.

23.07.2019.



El Punto de Partida de la Revolución Peruana*

(Fragmento)

Eduardo Ibarra

La dilución del socialismo marxista en el variopinto socialismo en general tiene consecuencias negativas en la comprensión del proceso histórico de la revolución peruana, así como en la significación de la fundación del Partido Socialista del Perú el 7 de octubre de 1928.

En versión de Miguel Aragón, tales consecuencias se presentan en los términos siguientes:

La Revolución Socialista en el Perú comenzó entre los años 1918 y 1919, al confluir dos hechos muy importantes y decisivos. Con el golpe de estado del 04 de julio de 1919  la burguesía peruana llegó al gobierno, desplazando a la vieja clase terrateniente feudal; y por otro lado, en el trascurso del año 1918 se  constituyó el Comité de Propaganda y Concentración Socialista, y se publicó Nuestra Época, la primera revista socialista de nuestra historia,  dando así, en la acción y en la propaganda, nacimiento al movimiento socialista peruano. De manera concreta, precisa y definida,  se inició la Revolución Socialista en el Perú, poniendo desde un comienzo, frente a frente,  al proletariado y a la burguesía, clases que luchan desde hace 90 años, por la dirección de la sociedad peruana. (Carta del 10.11.2010 a David Aguinaga, publicada en la red; negritas en el original).

Como es de conocimiento común, hasta 1923 las luchas de la clase obrera y, en general, del movimiento popular (lucha por la tierra, por la organización sindical, por la jornada por las ocho horas, por el aumento de salarios, por el abaratamiento de la subsistencias, por la reforma universitaria, etcétera), fueron todas luchas democráticas dirigidas por diversas tendencias políticas pre-marxistas y, por esto, fueron parte de la vieja democracia.

En el período 1918-1920, Mariátegui participó en las luchas populares como socialista a lo Araquistain: entonces, como es claro, no existía en nuestro medio el socialismo marxista.

Pero, como hemos visto, Aragón señala dos hechos que, a su parecer, marcan el inicio de la revolución socialista en el Perú: 1) el ascenso de la burguesía al gobierno en 1919; y, 2) la fundación del Comité de Propaganda y Organización Socialistas(1)  y la publicación de la revista Nuestra Epoca.

En cuanto al primer hecho, Mariátegui señaló:

… el régimen leguiísta, aunque tímido en la práctica ante los intereses de los latifundistas y gamonales, que en gran parte le prestan su apoyo, no tiene ningún inconveniente en recurrir a la demagogia, en reclamar contra la feudalidad y sus privilegios, en tronar contra las antiguas oligarquías, en promover una distribución del suelo que hará de cada peón agrícola un pequeño propietario. De esta demagogia saca el leguiísmo, precisamente, sus mayores fuerzas. El leguiísmo no se atreve a tocar la gran propiedad. Pero el movimiento natural del desarrollo capitalista –obras de irrigación, explotación de nuevas minas, etc.– va contra los intereses y privilegios de la feudalidad. (Ideología y política, p. 93).

De esta forma el maestro precisó que la burguesía había asumido el gobierno, pero que de hecho compartía el poder con la clase terrateniente feudal, y esta situación daba cuenta del gamonalismo («el factor central» del gamonalismo, según observó Mariátegui, «es la hegemonía de la gran propiedad semifeudal en la política y el mecanismo del Estado»), que, como es de conocimiento general, existió hasta los años ochenta. Por lo tanto, la burguesía tomó el poder con el segundo gobierno de Leguía, pero lo que hizo fue impulsar el capitalismo semicolonial sobre una base semifeudal, o, para decirlo de otro modo, la hegemonía de la gran propiedad semifeudal en la política y el mecanismo del Estado se daba precisamente a través de la propia burguesía enlazada a los intereses de la clase terrateniente feudal.

En cuanto al segundo hecho, Mariátegui escribió críticamente:

El grupo [el Comité de Propaganda] tiende a asimilarse a todos los elementos capaces de reclamarse del socialismo, sin exceptuar aquellos que provienen del radicalismo Gonzáles-pradista y se conservan fuera de los partidos políticos. (…) El período no es propio para la organización socialista; algunos elementos del comité redactan un periódico: “Germinal”, que adhiere al movimiento leguiísta… (ibídem, p. 99).
… la revista “Nuestra Epoca”, influida por la “España” de Araquistain… (ibídem, p. 17).
El programa político de NUESTRA EPOCA es bien sencillo. Dos palabras podrían definirlo: decir la verdad. (Nuestra Epoca, Nº 1, p. 1).

De esta forma dio cuenta de que el Comité era una organización-amalgama del socialismo reformista, y, por lo tanto, nada idónea para llevar adelante la lucha revolucionaria del proletariado; y, por otro lado, de que el contenido de los dos números de Nuestra Epoca da cuenta de su socialismo influido por la revista España dirigida por Araquistain, así como de su programa limitado a decir la verdad.

Así, pues, en un momento en el que, como hemos dicho, no existía aún el marxismo en nuestro medio, el socialismo reformista no ponía ni podía poner prácticamente en cuestión el poder de la burguesía.

En suma, en el período 1918-1919, que menciona Aragón, la impotencia de tal socialismo ante el poder de la burguesía era una realidad más que notoria.

Por eso, esclareciendo el curso de las luchas del pueblo peruano, algunos años después Mariátegui remarcó el momento de la ruptura con dicho impotente socialismo, momento histórica y políticamente decisivo, y, como veremos enseguida, lo hizo en términos que no dejan lugar a dudas:

… en los días en que se cajeaba el Nº 4 de “Claridad”, Mariátegui asume su dirección. El Nº 5 señala el principio de un franco orientamiento doctrinario en el que “Claridad” abandona el tono estudiantil.(2)

Sería necesario ser bastante escaso de entendimiento para no darse cuenta de dos cosas; 1) que con la frase «un franco orientamiento», Mariátegui se refirió a su marxismo-leninismo; y, 2) que con el término «el principio», se refirió al momento en que el movimiento proletario y popular en general comenzaron a adquirir un carácter diferente al carácter reformista que subsistía en vastos sectores.

La citada afirmación mariateguiana sobre la nueva orientación doctrinaria, fue escrita en 1923, o sea, cuatro años después del ascenso de la burguesía al poder; por lo tanto, es recién en el indicado año que la burguesía y el proletariado comenzaron a enfrentarse consistentemente en un nuevo terreno: en el terreno ideológico-teórico. Pero, si entonces la burguesía tenía el poder, en cambio el proletariado no contaba todavía con el instrumento orgánico necesario para llevar adelante su lucha revolucionaria: el partido de clase.

Este partido, como se sabe, comenzó a existir solo cinco años después.

Precisamente con esta materialización orgánica del marxismo-leninismo, el proletariado comenzó a enfrentarse a la burguesía en el terreno de la lucha práctica por el poder.

Por eso, el maestro sostuvo:

El proceso leguiísta es la expresión política de nuestro proceso de crecimiento capitalista, y si algo se le opone radicalmente, si algo es su antítesis y su negación, es justamente nuestro socialismo, nuestro marxismo, que pugnan por afirmar una política basada en los intereses y en los principios de las masas obreras y campesinas, del proletariado, no de la inestable pequeña burguesía. (Correspondencia, p. 611; cursivas nuestras).

A buen entendedor, pocas palabras: el antagonismo político entre la burguesía y el proletariado solo se expresó, de manera concreta, precisa y definida, cuando en la escena nacional aparecieron el pensamiento y la acción marxista-leninistas. El socialismo reformista, precisamente por reformista, no se oponía radicalmente a la burguesía, no era su antítesis ni su negación, es decir, su relación política con la burguesía no expresaba una contradicción antagónica sino una contradicción no antagónica.(3)

Para Mariátegui, pues, solo el movimiento del socialismo marxista representa los intereses (los intereses históricos) y los principios (los principios marxistas) de las masas obreras y campesinas, pues, así como otras tendencias políticas de la época, el socialismo reformista representaba a la inestable pequeña burguesía.
       
Esclarecidas, pues, las teorías y los hechos, la conclusión es ineludible: EL PUNTO DE PARTIDA DE NUESTRA REVOLUCION SOCIALISTA ES el 7 de OCTUBRE DE 1928, cuando fue fundado el Partido Socialista del Perú y aprobado, en primera instancia, su programa, donde, como se sabe, aparecen estas categóricas afirmaciones:

Cumplida su etapa democrático-burguesa, la revolución deviene en sus objetivos y en su doctrina revolución proletaria. El partido del proletariado, capacitado por la lucha para el ejercicio del poder y el desarrollo de su propio programa, realiza en esta etapa las tareas de la organización y defensa del orden socialista.
El Partido Socialista del Perú es la vanguardia del proletariado, la fuerza política que asume la tarea de su orientación y dirección en la lucha por la realización de sus ideales de clase. (Ideología y política, p. 162).

Sin embargo, con su afirmación de que «La Revolución Socialista en el Perú comenzó entre los años 1918 y 1919», Aragón adorna el socialismo reformista del Comité de Propaganda y de la revista Nuestra Epoca, silencia la significación de la labor teórica y la actividad organizativa marxista-leninistas de Mariátegui, y, de esta forma, acaba escamoteando la significación, histórica y política al mismo tiempo, de la fundación del Partido Socialista del Perú.(4)

Es decir, diluye nuestra revolución socialista en el movimiento socialista en general, o sea, despoja al socialismo marxista del mérito de haber dado inicio a la revolución socialista, y se lo otorga al socialismo reformista. ¡Ni más ni menos!

Notas
[1] Repitiendo irreflexivamente una frase de Mariátegui, a dicho Comité Aragón le llama Comité de Propaganda y Concentración Socialista, tal como consta en lo que hemos citado de su pluma.
[2] Ideología y política, p. 101. El marxista que no tenga en cuenta la citada afirmación mariateguiana en todo su alcance, se cierra a sí mismo la posibilidad de entender la transformación que significó el orientamiento marxista-leninista que Mariátegui le imprimió a la lucha de clase del proletariado, y, por lo tanto, no puede comprender tampoco la significación histórica y política de la fundación del PSP.
[3] El antagonismo entre la burguesía y el proletariado existe desde el principio mismo de la aparición de ambas clases, pero primero se manifiesta económicamente y solo después políticamente (véase el Manifiesto Comunista). El desarrollo del antagonismo político entre las dos clases mencionadas alcanza su mayor grado cuando el proletariado logra constituir su partido, es decir, cuando alcanza la condición de clase para sí, o sea, cuando cuenta ya con el instrumento material que le permite desenvolver la lucha por el poder.
[4] Para Aragón, pues, contrariamente al juicio de Mariátegui, el socialismo reformista se oponía radicalmente al poder de la burguesía, era su antítesis y su negación. En otras palabras: para nuestro liquidador el socialismo marxista-leninista de Mariátegui no fue necesario, fue intrascendente, estuvo demás, pues ya sin él había empezado nuestra revolución socialista de manera «concreta, precisa y definida». A esta enormidad lleva el oportunismo liquidacionista.

28.06.2011.
*El presente texto hace parte del capítulo VII del libro El Socialismo Peruano y la Creación Heroica de Mariátegui. Planteamiento de la Cuestión, de próxima aparición. (Comité de Redacción).

Economía


Dólar y Coronavirus en el Capitalismo

César Risso

EL ALZA DEL TIPO DE CAMBIO en estos últimos días, como consecuencia del impacto del coronavirus en la economía mundial, ha provocado la intervención del BCR, para evitar un alza mayor.

        La disminución de nuestras exportaciones a China, y el ingreso de menos dólares a nuestra economía, han generado la escasez de la moneda norteamericana, lo que se ha traducido en el aumento del tipo de cambio.

“Dólar en Perú cierra febrero con un alza de 2.40% en el mes y una cotización de S/ 3.45”

“En las primeras operaciones de la sesión de este viernes, el banco central intervino para impedir una mayor apreciación de la divisa estadounidense.”1

        Lo importante para nosotros es destacar el hecho que el aumento del tipo de cambio, escasez de dólares de por medio, se debe no al aumento del valor del dólar, sino a un fenómeno que revela la fragilidad de la economía capitalista mundial. El llamado libre mercado, en este caso de divisas, expresa el movimiento económico en función de los intereses de la burguesía imperialista y nativa.

        Uno de los aspectos que están inmersos en estos hechos es que si la enfermedad sigue avanzando, y esto trae como consecuencia la disminución de la población; al igual que en el caso de la escasez de dólares, en China habrá escasez (relativa) de mano de obra, y en consecuencia el precio de la mano de obra (remuneraciones o salarios) aumentará. Claro está que esto se dará si “funciona” el libre mercado, vale decir, si no hay intervención del gobierno.

        En otras palabras, el Estado burgués en China, tratará de proteger a la población no por humanismo, sino porque no le conviene a la burguesía imperialista, china y extranjera, que aumenten los salarios, pues esto disminuiría sus ganancias.

        Pareciera que la oferta y la demanda determinan los diferentes precios, como el del dólar, de la mano de obra, de las mercancías en general. Lo que la oferta y la demanda reflejan es la anarquía de la producción, que se expresa en la variación de los precios, cuyo promedio en el mediano y largo plazo expresa el valor de las mercancías, esto es, la cantidad de trabajo socialmente necesario para producir las mercancías.

        La maximización de las ganancias de parte de las empresas capitalistas, se ve afectada por el coronavirus. Como en cualquier otra situación, en la que un fenómeno puede inicialmente atentar contra los intereses de la burguesía de seguir explotando “normalmente” a los trabajadores, en este caso concreto, la disminución de la mano de obra, con la consecuente presión al alza de los salarios, disminuiría las ganancias. Esto tiene que afrontarlo el Estado burgués, tratando de evitar que se vea afectada la fuente de explotación de la burguesía. La mercancía contiene la plusvalía y el valor de la fuerza de trabajo; el valor de uso es el vehículo que permite la realización de la plusvalía a través de la venta. En otras palabras, la burguesía obtiene su ganancia de la explotación de la fuerza de trabajo, y en consecuencia, si no dispone de la fuente de su “riqueza”, entonces no podrá obtener ganancias; o si la fuerza de trabajo es mermada por algún fenómeno social (como las guerras), o natural (enfermedades), sus ganancias disminuirán.

        Es probable que en el caso de las guerras, los burgueses particulares representados por sus Estados, hagan el balance previo de los resultados. El primero de ellos podría ser lo que van a obtener al apropiarse de las fuentes de materias primas, como en el caso del petróleo de Irak. También evaluarán las ventas que realicen de armas, municiones, medicamentos, etc., todo aquello que se requiere para llevar adelante la guerra, obteniendo enormes ganancias. En este caso el vehículo de sus ganancias es la producción de mercancías que provocan la muerte. Así la guerra resulta uno de los grandes negocios de la burguesía.

        La situación actual es propicia para obtener grandes ganancias por parte de la burguesía dedicada a la actividad de la industria farmacéutica. Mientras más se propague la enfermedad más pánico se creará, y esto será la justificación para que los gobiernos adquieran los medicamentos necesarios sin necesidad de mayores trámites.

        El bienestar de la población en el sistema capitalista pasa por el “bienestar” de la burguesía. Lo que mantiene con vida a la burguesía es la plusvalía, las elevadas ganancias. Cualquier cosa estará en la mira de la burguesía siempre que le pueda redituar ganancias; de no ser así, será descartada. No es pues el bienestar de la población lo que le interesa a la burguesía, sino su propio bienestar.

“Semana negra para las bolsas mundiales, con la peor caída desde la crisis de 2008, por el coronavirus.”

“Los mercados vivieron una semana negra debido a las devastadoras consecuencias para la economía del coronavirus. Algunas plazas registraron caídas sin precedentes desde la crisis de 2008.”2

        El pánico de la burguesía que ha provocado la propagación del coronavirus no tiene mayor importancia; lo que verdaderamente le importa a los burgueses particulares son las consecuencias por las medidas económicas que están tomando los Estados: “Según varios analistas, no es tanto la gravedad de la epidemia lo que preocupa sino las medidas tomadas para contenerla, especialmente dañinas para la economía.”3

        Vemos aquí la confrontación entre los Estados burgueses que luchan por proteger la fuente de las ganancias de la burguesía, y los intereses de los burgueses particulares que quieren mantener o aumentar sus ganancias. El accionar de los burgueses particulares puede llevar al colapso al sistema capitalista en su conjunto; mientras que las medidas de los Estados burgueses tratan de proteger en la medida de lo posible el actual sistema de explotación. Son seguramente medidas amargas para los burgueses particulares (no hay nada más amargo para un burgués que ver caer sus ganancias), pero que, incluso si muchas empresas capitalistas quiebran, será tanto la salvación del sistema, como la oportunidad de negocios de muchos otros burgueses particulares.

        Volvamos al impacto del incremento del precio del dólar para la economía peruana. Una de las consecuencias será el encarecimiento de las importaciones, y por lo tanto, el aumento del costo de la producción peruana con componentes importados. Esto presionará al incremento de precios internos. Los exportadores, por el contrario, verían aumentar sus utilidades. Sin embargo, al disminuir las exportaciones, estas empresas no podrán aprovechar el aumento del precio del dólar. Esto traerá problemas en la balanza comercial.

        Sin embargo, aquellas familias que reciben envíos de dólares por parte de sus familiares que trabajan en el exterior, verán incrementar sus ingresos.

        De otro lado, todas aquellas personas y empresas que tengan deudas en dólares se verán perjudicadas.

        Si a esta situación económica que estamos enfrentando le agregamos el magro crecimiento del PBI el 2019 de 2,16%, más el aumento del retraso en el pago de letras y pagarés, se va configurando una situación de crisis económica.

        En breve, de seguir así la situación a nivel mundial, lo que sucederá es que el comercio mundial se paralizará. Aun antes de llegar a esta situación, el exceso de dólares en el mundo como consecuencia de su menor uso por la caída del comercio exterior, provocará una considerable caída de su precio, y el consiguiente colapso de la economía norteamericana y mundial.

        El colapso del sistema capitalista no tiene que ser el colapso de la humanidad. Será solo el derrumbe de la última forma de explotación.

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(3) Ídem.

CREACIÓN HEROICA