¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de Toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!
Carlos Moreno
Pretende Tapar el Sol con un Dedo
(Tercera Parte)
Eduardo Ibarra
MORENO
DICE:
A Ibarra le falta
poco para burlarse de la afirmación de que "la reconstitución (sic) del partido de Mariategui (sic) se hará al calor de las luchas de
nuestro pueblo". Con esta afirmación de ninguna manera se da a entender
que esa reconstitución no es un proceso ideológico político y que se presentará como caído del cielo como da a
entender Ibarra atribuyendo esa creencia a Carlos Moreno. Aquí nuevamente
Ibarra cae en el subjetivismo, supone cosas a partir de lo que lee
literalmente. Cuando se dice que la reconstitución del PC se hará al calor de
las luchas del pueblo, se está hablando dialecticamente (sic), es decir que esa reconstitución ya se inició y el propio
grupo de Ibarra forma parte de ese proceso, como también lo forma el Comité
Político Creación Heroica y quizá algún otro grupo que también plantea la
reconstitución; pero este proceso tendrá que atravesar una etapa de debate
ideologico (sic) y político y la
confrontación con la práctica de cada una de las posiciones hasta lograr una
unidad doctrinal homogénea de los más afines y seguramente en ese momento se hará realidad, se habrá culminado
el proceso de reconstitución. Indudablemente algunos quedarán en el camino
porque seguramente no coincidan con los puntos de las bases de unidad de la
línea política.
Pero
sucede que la idea completa que Moreno expuso en “Breve respuesta al artículo
de Eduardo Ibarra”, texto del cual se cita a sí mismo, es la siguiente:
… el proceso tiene
que ser de arduo debate político e ideológico y solo como resultado de este
debate al calor de las luchas populares se decantaran (sic) los auténticos cc. de vanguardia que tomarán las banderas de
un partido reconstituido solidamente (sic)
afirmado en las banderas principistas de la doctrina del ML y armados de una
teoría revolucionaria recogiendo y desarrollando el legado del Amauta. La
reconstitución del partido de Mariategui (sic)
tiene que hacerse, participando en las luchas reivindicativas y políticas del
pueblo y de los trabajadores; en la forja de los frentes de masas y de los
frentes políticos, única forma de enrumbar hacia un futuro frente unido del
pueblo para la toma del poder dirigido por su vanguardia política.
Moreno,
pues, se cita a sí mismo incompletamente, porque cree que de ese modo puede calumniarnos con
alguna facilidad. Pero ocurre que, no obstante su intención, no puede engañar a
nadie, pues, como acabamos de ver, la idea completa que expuso en “Breve respuesta…”,
es aquella según la cual “como resultado” del “debate”,
“se decantaran los auténticos cc. de vanguardia que tomarán las banderas
de un partido reconstituido”. Es decir que, según nuestro liquidador, del
debate “se decantarán los auténticos cc.”, y no resultará la reconstitución del
partido precisamente. Por eso, hay que preguntarle: ¿y de qué proceso resultará
el “partido reconstituido”, cuyas “banderas” “los auténticos cc” se limitarán a
“tomar”? Moreno no da ninguna señal inequívoca acerca de esto y se pierde, como
otras veces, en la más evidente ambigüedad. En consecuencia, no es que le
imputemos que sostenga que la reconstitución es “un proceso” “que se presentará
como caído del cielo”, sino que, en su propia argumentación, aparece como
resultado de no se sabe qué. Pero, dada su ambigüedad, puede pensarse también que
nuestro liquidador reduce la reconstitución a un “arduo debate político e
ideológico”.
La actitud calumniosa de nuestro
liquidador es irrefrenable. Así, dice: “[al señalar que el debate se hará al
calor de las luchas del pueblo], de ninguna manera se da a entender que esa
reconstitución no es un proceso ideológico político… como da a entender Ibarra
atribuyendo esa creencia a Carlos Moreno”.
Pero, por cierto, todo el que haya seguido nuestra
polémica con Moreno y Lastra, tiene que saber que, desde el principio, planteamos
que la Reconstitución tiene por base necesaria e insustituible la triple tarea
de defender, actualizar y desarrollar el pensamiento de Mariátegui. Y, ¿qué
significa esto sino enfatizar que la Reconstitución implica, entre otras cosas,
un debate ideológico y político? Entonces, es claro que sostenemos que la
reconstitución implica un debate: implica,
es decir, encierra, conlleva, comporta, no que sea nada más que un debate.
Pero, según muestran los hechos, a nuestro liquidador hay que enseñarle que b y
a, es ba.
Pero hay más. Como hemos podido ver, mientras
nosotros planteamos en términos concretos la tarea que implica la
Reconstitución, Moreno y Lastra se llenan la boca hablando en términos
abstractos de un debate “ideológico y político”. ¿Cuál es el contenido de este
debate? Puede suponerse que algo tiene que ver con Mariátegui por aquella
afirmación según la cual “los auténticos cc.”, terminarán “armados de una
teoría revolucionaria recogiendo y desarrollando el legado del Amauta”. Aquí,
sin embargo –y para empezar– hay que
hacer una aclaración. En la VI Conferencia del Partido, Saturnino Paredes impuso
rebajar el pensamiento de Mariátegui a la condición de legado. Solo en el II
Pleno del CC (1972), el Partido pudo acordar el concepto de pensamiento como el
correcto. Pero, como hemos visto, Moreno (y también Lastra) hablan de “legado”,
precisamente cuando la Reconstitución hace necesario e ineludible defender,
actualizar y desarrollar el pensamiento de Mariátegui.
Entonces, está claro que el famoso “arduo debate” de
Moreno no está argumentado concretamente como la lucha por la realización de la
mencionada triple tarea, sino, como ya dijimos, planteado en términos
abstractos, no obstante haber dicho nuestro liquidador que “los auténticos
cc.”, terminarán “armados de una teoría revolucionaria, etcétera”, pues, no se
sabe a ciencia cierta de dónde resulta esta “teoría revolucionaria”. ¿Del recojo y desarrollo del “legado de
Mariátegui”? Como vemos, el concepto de retomar el pensamiento mariateguiano es
suplantado por Moreno por el concepto de “recogerlo” (de “recoger” el “legado”,
como si se tratase de un objeto cualquiera). Y esta suplantación encierra el
hecho, demostrado en “El trasfondo de un artículo…”, que el grupo de Moreno no
ha desarrollado en modo alguno el pensamiento de Mariátegui, sino que lo ha
tergiversado.
Así, pues, el fondo del asunto es que la cantinflesca
argumentación de Moreno encierra una solapada oposición a la Reconstitución.
En efecto, es de conocimiento general que el grupo de
Moreno no ha aportado con nada de verdadero valor a la lucha por defender,
actualizar y desarrollar el pensamiento de Mariátegui. Y que, en cuestiones tan
fundamentales como la verdad universal del marxismo-leninismo y el contenido, la
línea y el camino de la Reconstitución, no solo que no ha desarrollado nada sino
que incluso mantiene posiciones que abonan un partido doctrinariamente
heterogéneo, como precisamente lo intentó en agosto de 2024 (ver, a más del
artículo “El trasfondo…”, el “Pronunciamiento” del COMITÉ DE RECONSTITUCIÓN
JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI y los artículos “El falso marxismo-leninismo de Jaime
Lastra” y “La tramposa reconstitución de Jaime Lastra”).
Así que eso de “teoría revolucionaria” no pasa de ser
una frase demagógica. ¿Qué clase de “teoría revolucionaria” puede ser la que
suplanta el marxismo-leninismo con el liberalismo? ¿Qué clase de “teoría
revolucionaria” puede ser la que presenta flagrantes tergiversaciones del
pensamiento de Mariátegui, como son, por ejemplo, la retoma del planteo
ravinista de “un Perú plurinacional” y la suplantación de la etapa de nueva
democracia de la revolución peruana por uno de sus productos, el Perú Integral?
¿Qué clase de “teoría revolucionaria” puede ser la que socava la Reconstitución
con la idea de amalgamar a liquidadores y marxistas? ¿Qué clase de “teoría
revolucionaria” puede ser la que niega, con la palabra “alucinaciones”, y por
lo tanto con total amoralidad, los hechos relativos a la intención de suplantar
el partido de clase por un partido amalgama? ¿Qué clase de “teoría
revolucionaria” puede ser la que a espaldas de algunos activistas intenta
consumar la constitución de un organismo partidario doctrinariamente
heterogéneo? ¿Qué clase de “teoría revolucionaria” puede ser la que promueve un
trabajo frentista electorero y reformista?
En su actividad partidista, mientras habla de
marxismo-leninismo, de Mariátegui, de partido de clase, de Reconstitución,
etcétera, Lastra se rodea de algunos elementos negadores del
marxismo-leninismo, tergiversadores del pensamiento de Mariátegui, partidarios
del partido amalgama, adversarios de la Reconstitución, etcétera,(3) y esta
flagrante incongruencia entre lo que proclama y lo que hace concretamente no
solo denuncia el liberalismo que lo caracteriza, sino que, al mismo tiempo,
pone en evidencia que todos sus pasos lo conducen a negar el partido de clase,
como cuando, arrastrado por su complejo de director de orquesta, creyó que
Ramón García y nosotros correríamos detrás de su “invitación” para fundar “un
núcleo de dirección” doctrinariamente variopinto.
Esta es, pues, la “teoría revolucionaria” del grupo
liquidacionista de Lastra y Moreno, y en este caso sí puede saberse de dónde ha
resultado: de la falta de una posición de clase, de la aplicación del
liberalismo, del oportunismo liquidacionista y del conchabamiento con toda
clase de revisionismo.
Nota
[3]
No descartamos que entre los que colaboran en los medios virtuales de Lastra
haya algunos marxistas, pero en este caso hay que lamentar que los mismos se
presten a ponerle las espaldas para que nuestro liquidador cabalgue sobre ellas
introduciendo entre el público lector su falso marxismo-leninismo, su espurio
mariateguismo y su tramposa reconstitución.
Nota:
Republicamos el Pronunciamiento del CRJCM escrito a
raíz de la “invitación” del grupo de Jaime Lastra para participar en una
“escuela” con temario preestablecido por dicho grupo y con el objetivo de
constituir “un núcleo de dirección”, esto último a espaldas de los activistas
que concurrirían a la aludida “escuela”, como pudimos enterarnos después. Como
es de conocimiento común, este “Pronunciamiento”, publicado en setiembre de
2024, no fue contestado por el grupo de Lastra, y solo ante la publicación de
nuestro artículo “La reconstitución del partido de Mariátegui y el
liquidacionismo de derecha de Jaime Lastra” en febrero de 2025 (que republicamos
en esta edición de CREACIÓN HEROICA), en el número 34 de la espuria Creación
Heroica (15 de febrero del mismo año), Lastra publicó el artículo
“Alucinaciones y desilusiones”, ocultándose cobardemente bajo la firma del CCH,
y Carlos Moreno el artículo “Breve respuesta al artículo de Eduardo
Ibarra”. Y si, con su artículo, Lastra mostró sus mediocres procedimientos
polémicos, su incapacidad de sostener un debate de ideas, su método oportunista
de intentar por lo bajo constituir un organismo de tipo partidario
doctrinariamente heterogéneo en paralelo con el desarrollo de la “escuela”, es
decir, sin el conocimiento de los que participaban en la misma y pisoteando sus
prerrogativas y, finalmente, su falta de moral revolucionaria; con su artículo
Moreno todo lo que pudo hacer fue poner en evidencia su espíritu servil y
genuflexo.
Después
de haber sido desenmascarado, desde las primeras entregas del texto “El
trasfondo de un artículo de Carlos Moreno”, los míseros recursos con los que
infructuosamente intentó ocultar lo inocultable, Lastra se sumergió en un
silencio impotente que dura hasta hoy mismo.
El
“Pronunciamiento” se refiere al falso “marxismo-leninismo- maoísmo” del grupo
de Lastra. Entonces no teníamos conocimiento de que, sin ninguna autocrítica de
por medio, había cambiado esa filiación por un “marxismo-leninismo” igualmente
falso, como tuvimos oportunidad de demostrarlo en el artículo “El falso
marxismo-leninismo de Jaime Lastra”, publicado en este blog.
01.02.2026.
Comité
de Redacción.
¡Defender el Pensamiento de Mariátegui contra toda Tergiversación y
Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!
Pronunciamiento
EL 17 DEL MES en curso nuestro compañero César Risso
fue comunicado por un activista de cierta tendencia de la intención de realizar
una “escuela” con el siguiente temario: 1) la coyuntura política y la necesidad
histórica del partido del proletariado; 2) el proceso de reconstitución del
Partido Socialista fundado por Mariátegui; y, 3) situación actual de la
reconstitución. El primer tema sería desarrollado por Ramón García, el segundo
por Eduardo Ibarra y el tercero por un activista de la tendencia proponente de
la “escuela” y un miembro de nuestra tendencia. Según se le dijo a nuestro
compañero, el objetivo de la “escuela” es “fortalecer un núcleo de dirección”.
Al margen del dislate que es pretender “fortalecer”
algo que no existe, debemos decir aquí que, hace dos años aproximadamente,
escribimos que, en el fondo, el oportunismo de derecha (la tendencia proponente)
plantea un partido amalgama. La propuesta de llevar a cabo una “escuela” con el
liquidacionismo, un miembro del oportunismo de derecha y nosotros, es la mejor
prueba de nuestro aserto. Pero esta constatación prueba que el derechismo ha
devenido liquidacionismo. Solo personas que han renunciado al partido de clase,
pueden creer que la constitución de “un núcleo de dirección” pro-reconstitución
del partido de Mariátegui, es posible juntando en una instancia orgánica única
a marxistas-leninistas y liquidadores.
La Reconstitución es la defensa y el desarrollo de los
Fundamentos del Partido de Mariátegui en lo Ideológico, Teórico, Político y
Orgánico, y la materialización en organización de estos Fundamentos y de este
desarrollo.
Así, el abandono
de la reconstitución por el grupo liquidacionista que encabeza García es el
abandono de los Fundamentos del Partido de Mariátegui. En efecto, con su
“marxismo” a secas, este grupo ha abjurado del marxismo-leninismo; con su idea
de ser más peruanos que marxistas como la “orientación cardinal del socialismo
peruano”, ha renegado del principio de integrar la verdad universal del marxismo-leninismo
con la práctica concreta de la revolución peruana; con su silenciamiento del
revisionismo, su “camino municipal al socialismo” y su lucha electoral como la
forma principal de lucha, ha renegado cuestiones fundamentales de la línea
política general y de la táctica de Mariátegui; y, con su partido de “dos
niveles orgánicos” doctrinariamente heterogéneos y la consiguiente conculcación
del centralismo democrático, ha renegado de la concepción marxista-leninista
del partido proletario.
Especial comentario requiere aquí aquello de “los dos
niveles orgánicos”. Si uno de esos niveles es secreto (como está confesado) y
está en plena actividad desde hace quince años, ¿cómo puede ser sensato creer
posible “un núcleo de dirección” que tendría que ser soberano? Y si, fiel a sus
métodos criollos, el grupo de García dijera que ha disuelto su nivel secreto,
¿cómo podría creer nadie en semejante afirmación, puesto que tal nivel es
secreto?
Por lo expuesto hasta aquí, la propuesta de constituir
“un núcleo de dirección” expresa, por decir lo menos, una monumental ingenuidad
política.
La Reconstitución es la defensa y desarrollo de los
Fundamentos del Partido de Mariátegui en lo Ideológico, Teórico, Político y
Orgánico, y la materialización en organización de estos Fundamentos y de este
desarrollo.
Y ¿cuál es la defensa que han hecho las cabezas del
derechismo de los Fundamentos del Partido de Mariátegui? ¿En qué han
desarrollado tales Fundamentos?
En décadas, los aludidos no han sabido defender los
Fundamentos del Partido de Mariátegui ni han sido capaces de desarrollar uno
solo de ellos. Todo lo contrario. En lo ideológico, al asumir el
“marxismo-leninismo-maoísmo” esgrimido por el revisionismo de “izquierda”
encabezado por Abimael Guzmán, han renegado del marxismo-leninismo entendido
hoy como la doctrina de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Mao; al aplicar un
menjunje de dudoso marxismo y verdadero revisionismo, han renegado del
principio de integrar la verdad universal del proletariado con la práctica
concreta de la revolución peruana; al asumir lo del “nuevo municipio”, la
“democracia participativa”, la amalgama con el revisionismo y otros
planteamientos del liquidacionismo, han renegado de la línea política general y
de la táctica de Mariátegui; al asumir el partido mezcolanza, han renegado de la
concepción marxista-leninista del partido proletario.
Por lo tanto, ¿con qué autoridad política y con qué
autoridad moral pueden las cabezas del derechismo convocar a una “escuela” o a
cualquier otra cosa parecida con vistas a “impulsar la Reconstitución”? ¿Con
qué autoridad, teórica y política a la vez, pueden proponer que se diserte
sobre “la necesidad histórica del partido del proletariado”? ¿Con qué autoridad
pueden plantear que se diserte sobre la “situación actual de la
reconstitución”?
No obstante, las cabezas del derechismo han procedido
a convocar a una “escuela” con el equívoco temario apuntado arriba. Y, así han
procedido, porque políticamente viven de organizar charlas, frentes, escuelas,
“universidades”, movimientos, frentes y algunas publicaciones que, en la
mayoría de los casos, mueren al primer número o a los pocos números, a efecto
de producirles a sus parciales la sensación de que están “avanzando”.
Pero la verdad es que desde hace décadas el derechismo
se encuentra atascado en una práctica sin principios, en un pragmatismo
profundamente nocivo. Es decir, ha olvidado que la Reconstitución es la defensa
y desarrollo de los Fundamentos del Partido de Mariátegui en lo Ideológico,
Teórico, Político y Orgánico, y la materialización en organización de estos
Fundamentos y de este desarrollo. Y QUE, POR LO TANTO, SOLO SOBRE ESTA BASE ES
POSIBLE LA RECONSTITUCIÓN.
En resumidas cuentas, las posiciones del derechismo
expresan una absoluta incomprensión del antagonismo existente entre el
marxismo-leninismo y el revisionismo (el liquidacionismo es una forma
específica de revisionismo); una absoluta incomprensión de lo que es la
reconstitución del Partido de Mariátegui; una ignorancia supina del hecho de
que el grupo liquidacionista ha renegado de la Reconstitución; una ignorancia
supina de que el camino de la Reconstitución no es el eclecticismo, el
conciliacionismo, el cóctel ideológico.
En consecuencia, le decimos a las cabezas del
derechismo: no somos partidarios de formar parte de ningún organismo
doctrinariamente heterogéneo que desnaturalice la Reconstitución, de ningún organismo
que, como el que se nos propone, sería como tirarle un salvavidas al
liquidacionismo en sus dos matices.
Obviamente, es posible que entre liquidadores puedan entenderse,
no obstante que un matiz del mismo haya abjurado del marxismo-leninismo y otro
matiz esgrima un falso maoísmo; que un matiz haya renegado del partido de clase
no obstante su retórica y otro matiz hable por inercia de partido de clase; que
un matiz haya renegado de la reconstitución del partido de Mariátegui y otro
matiz se haya aderezado su propia reconstitución.
En años de ardiente lucha, el COMITÉ DE RECONSTITUCIÓN
JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI ha obtenido algunos resultados, de cuyo valor no
hablaremos aquí. Nuestro aporte a la defensa de los Fundamentos del Partido de
Mariátegui y a la solución teórica de los problemas actuales de la realidad y
la revolución peruanas, así como de la Reconstitución, es conocido por los
activistas del Socialismo Peruano. Pero, por cuanto no somos falsos modestos
(así como tampoco verdaderos creídos) terminamos afirmando, sobriamente, que
somos perfectamente conscientes de que hemos hecho y continuamos haciendo algo
con contenido.
31.09.2024.
COMITÉ DE RECONSTITUCIÓN JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI
(CRJCM).
Nota:
A
seis meses de la original publicación del artículo del cual insertamos en esta
edición de CREACIÓN HEROICA un extracto, se constata la obcecación de Lastra en
insistir en una evidente tergiversación del pensamiento de Mariátegui. Esto
demuestra lo que en el curso de nuestra crítica a su liquidacionismo de derecha
hemos sostenido: su arrogante renuencia pequeño burguesa para la autocrítica,
que demuestra, a su vez, que lo que le importa es su persona, y no Mariátegui. En el blog que dirige, en el blog del que es
productor, en sus artículos y en los de sus copartidarios, siguen sonando las
consignas sin base teórica, confusionistas y peligrosas que hace tiempo
esgrimió por insolvencia teórica o directamente por oportunismo, pero que, sin
embargo, impresionan a algunos, seguramente por aquello de que en el país de
los ciegos el tuerto es rey.
01.02.2026.
Comité
de Redacción.
¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de Toda Tergiversación y
Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!
El Concepto Mariateguiano de un Perú Integral
(Fragmento)
E. I.
Adenda
En algunos casos el
concepto de «Perú Integral» es considerado como sinónimo del concepto de
«revolución de nueva democracia», la misma que, a su vez, no es
entendida como una etapa de nuestra revolución socialista. Esto se
constata, verbigracia, en la consigna: «¡Por un Perú integral rumbo al
socialismo!», así como en la consigna de luchar por un «Perú integral,
plurinacional y de nueva democracia, con rumbo al socialismo». Para peor, en la
segunda de estas consignas se plantea, como se ve, un Perú «plurinacional» (o
multinacional), negando así la tesis mariateguiana sobre el Perú como una
nación en formación, pues esta tesis implicaba la integración de las cuatro
tradiciones (andina, hispánica, republicana, socialista), integración en curso
aun ahora, después de la constitución de la nación peruana. En consecuencia,
aquello de un «Perú plurinacional» es una negación de la tesis de un
Perú Integral. Además, no es lo mismo luchar «por un Perú plurinacional» que
«por un Perú integral», pues no es lo mismo nacionalidad que nación: mientras
la nacionalidad expresa una unidad étnica, la nación expresa una unidad
territorial, económica, lingüística y cultural. Plantear, pues, un Perú
plurinacional, es tomar por naciones las nacionalidades existentes en nuestro
territorio y, en consecuencia, proponer un «Perú integral», y al mismo tiempo «plurinacional”, es un completo despropósito. El Perú
Integral resultará de la plena integración de sus cuatro tradiciones,(1) como
no pudo resultar, por razones obvias, del camino seguido por el proceso que
terminó en la formación de la nación peruana. La tesis mariateguiana de un Perú
Integral apunta a un Estado socialista unitario,
no a un Estado plurinacional, tipo de Estado este último propuesto en los años
veinte por Ravines(2) y en los años cuarenta por Martínez,(3)propuesta retomada en nuestro tiempo por
algunos grupos. Ciertamente, esta propuesta constituye una nueva embestida
contra el pensamiento de Mariátegui. Esta embestida se constata muy claramente
en la revista Pizarra Socialista y en
el folleto «Lecciones del proceso electoral. Tareas de la
izquierda peruana», publicado bajo la firma del «Comité Creación Heroica» (CCH). Precisamente, en
este folleto puede encontrarse un entendimiento erróneo del concepto
mariateguiano de un Perú Integral. Así, por ejemplo, en la página 37, se dice:
… el mayor problema histórico del país: la dualidad
cultural nacida de la conquista…
Ocurre, sin embargo,
que el problema de nuestra dualidad histórica no es una cuestión exclusivamente
cultural, pues, de acuerdo a la teoría mariateguiana del problema, nuestra
dualidad presenta, asimismo, una dimensión económica y una dimensión política,
como ya vimos en el capítulo V de este libro. Por eso Mariátegui dejó sentado
que
… la dualidad de la historia y del
alma peruanas, en nuestra época, se
precisa… como un conflicto entre la forma histórica que se elabora en la costa
y el sentimiento indígena que sobrevive en la sierra… (I: 1988e: 89).
¿Cuál es la forma
histórica que se elabora en la costa? Pues el capitalismo. ¿Cuál es el
sentimiento «indígena» que sobrevive en la sierra? Pues el
colectivismo, empezando por la propiedad comunal de la tierra. Aquí tenemos,
claramente, la dimensión económica de nuestra dualidad histórica.
Mariátegui
subrayó también:
La política peruana –burguesa en la costa, feudal en
la sierra– se ha caracterizado por su desconocimiento del valor del capital
humano. (Ob. cit., p. 93).
Esta cita da cuenta
de la dimensión política de nuestra dualidad histórica. Hoy, desde luego, la
dicotomía señalada por Mariátegui ha sido superada por la liquidación del
gamonalismo y la formación del mercado interno, lo que ha permitido la
generalización de la política burguesa en todo el territorio nacional, aunque
en la forma minusválida en que puede darse dicha política en un país
semicolonial como el nuestro.
Asimismo,
en la página 60 del citado folleto del «CCH», se
puede leer:
… la revolución en la primera etapa tendrá su
solución con un Perú integral. (…) no se puede pasar a ese Perú socialista sin
resolver la dualidad cultural y el problema de la tierra, como cuestión previa
en la revolución democrática; así el Perú integral es el período de transición
entre las dos etapas de la revolución peruana, porque a la vez que contiene la
solución de la etapa democrática, une a esta con la realización de la etapa
socialista.
Si en la primera
afirmación de esta cita el concepto de Perú Integral prácticamente suplanta al
concepto de revolución de nueva democracia (como precisamente ocurre en la
consigna «por un Perú integral rumbo al socialismo»), en la
siguiente afirmación dicho concepto aparece, un poco oscuramente, como una
parte del concepto de la mencionada revolución. Esta incoherencia se convierte,
finalmente, en un completo absurdo, cuando se dice que «el Perú integral es el período de transición entre
las dos etapas de la revolución peruana.» Según esta consideración, el Perú
Integral no es ya la revolución de nueva democracia ni una parte de ella, sino «un período» de «transición»
entre esta revolución y la revolución socialista proletaria, es decir, un
período intermedio entre ambas revoluciones. Así, según se puede colegir de la
cita, el Perú Integral es prácticamente una nueva etapa de la revolución
peruana, la segunda, y, en consecuencia, la etapa socialista proletaria sería
la tercera. A este absurdo final conduce aquel otro absurdo señalado arriba.
Sin
embargo, como todo el mundo sabe, Mariátegui no presentó nunca el concepto de
un Perú Integral como la primera etapa de la revolución y tampoco como un «período de transición» entre las dos etapas de la
misma. Como hemos visto ya, Mariátegui sostuvo que, «Cumplida su etapa democrático-burguesa, la revolución
deviene… revolución proletaria». En esta concepción del proceso general de la
revolución peruana, no aparece, como es obvio, el concepto de un Perú Integral.
¿Por qué? Porque el Perú Integral será nada más –pero también nada menos– que
un producto de la revolución democrático-burguesa. Pero sucede que, en la
consigna «¡Por un Perú integral rumbo al socialismo!», la
primera etapa de la revolución peruana es suplantada por el Perú Integral, y en
la consigna de luchar por un «Perú integral, plurinacional y de nueva
democracia, con rumbo al socialismo», la confusión de conceptos llega al
extremo. Así, pues, las consignas en cuestión no tienen ningún asidero teórico,
o sea, son consignas erróneas, improcedentes, confusionistas, peligrosas.
Por
otro lado, ya está dicho que aquello de un Perú «plurinacional» constituye una desvergonzada asunción
de la propuesta antimariateguiana de Ravines y Martínez.
Y,
sin embargo, aquellas consignas han hecho carrera en el Movimiento Nacional
Renovemos. Por ejemplo, en el documento «Ideas
fuerza para el cambio social» (2021), puede leerse lo que sigue:
La propuesta de trabajar por construir un Perú
integral rumbo al socialismo, fue planteado por José Carlos Mariátegui cuando
afirmó: «He constatado la dualidad nacida de la conquista para
afirmar la necesidad histórica de resolverla. No es mi ideal el Perú colonial
ni el Perú incaico sino un Perú integral. Aquí estamos (…) los que queremos
crear un Perú nuevo en el mundo nuevo.» (p. 11).
Es notorio que el
autor de esta cita interpreta el concepto de «un Perú nuevo» como equivalente al concepto de Perú
Integral. Y, de esta forma, implícitamente sostiene que toda la idea que tenía
Mariátegui de la revolución de nueva democracia se reducía a la solución de
nuestra dualidad histórica. Pero, como ya quedó claro, la primera etapa de
nuestra revolución socialista no se limita a la solución de nuestra dualidad.
En la arbitraria interpretación de la frase mariateguiana, es decir, en la
interpretación según la cual el concepto de «Perú nuevo» equivale
al concepto de Perú Integral, se constata: 1) la negación del entendimiento de
nuestra revolución como socialista con dos etapas («… rumbo al socialismo»); 2) la reducción de la
primera etapa de nuestra revolución a uno de sus productos («Por un Perú integral…»). En esta negación y en esta
reducción se basan las consignas que hemos analizado, las mismas que, por lo
tanto, constituyen una flagrante tergiversación del pensamiento de Mariátegui.
Y,
desde luego, no es difícil saber quién es el autor de esta tergiversación.
Notas
[4]
Pero es posible que el espíritu superficial, demagógico y refractario a la
autocrítica, persista en consignas sin ninguna base teórica, solo porque las
mismas le gustan por su sonoridad.