lunes, 1 de agosto de 2016

Economía

El “Sueño” de un Burgués Imperialista

César Risso

“Los hombres han sido siempre en política víctimas necias del engaño de los demás y del engaño propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a discernir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase.” (Lenin. Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo)




EN EL MENSAJE PRESIDENCIAL DE PPK, una de las frases más trilladas, que aparece como símbolo de la más extensa democracia es la “igualdad de oportunidades”. Conviene pues analizar brevemente su contenido.

        Se entiende por oportunidad la posibilidad de confrontarse con otros para acceder a algo, en este caso, a un puesto de trabajo, o a crear y dirigir su propio negocio, o a estudiar, o a una beca, etc.; y la igualdad de oportunidades, a esa misma posibilidad, pero sin que se vean impedidos por discriminación, o por alguna otra forma de desigualdad, a su realización.

        En esta expresión está implícita la competencia. Todos pueden competir por igual, sin que nadie quede excluido, para que por sus propios méritos puedan acceder a lo que se proponen. Pero también está implícita la posibilidad de quedar fuera por sus propios méritos, es decir, por no alcanzar a superar a los demás competidores.

“Con todo, tal vez la noción consensual de igualdad de oportunidades sea la proporcionada por el Banco Mundial en su reporte sobre equidad y desarrollo del 2006: ‘Igualdad para que cada cual pueda emprender en igualdad de condiciones la vida de su elección, pero procurando evitar privaciones extremas en resultados’.” (Javier Núñez. http://www.anuariocdh.uchile.cl/index.php/ADH/article/viewFile/13492/13760)

Dado que las relaciones sociales de producción vigentes son capitalistas, esto quiere decir que la burguesía seguirá teniendo el monopolio de la propiedad de los medios de producción, y que los trabajadores al poseer únicamente su fuerza de trabajo, seguirán dependiendo de los intereses de la burguesía para poder sobrevivir.

“La igualdad de oportunidades es un concepto vago y a veces se emplea con mucha soltura en el análisis de los fenómenos sociales más diversos. Esto lo convierte en un concepto también flexible, pero no por ello vacío de contenidos. En términos muy simples es una alternativa al concepto de igualdad de resultados. Es un reconocimiento de que hay diversidad de compromisos, esfuerzos y talentos que pueden producir resultados desiguales aun cuando los puntos de partida sean relativamente similares. La desigualdad así producida, en la medida que provenga de intercambios libres y voluntarios, no puede considerarse injusta, aun cuando las brechas de ingreso generadas nos parezcan significativas.” (Harald Beyer. http://www.anuariocdh.uchile.cl/index.php/ADH/article/viewFile/13492/13760)

Como se puede apreciar, la expresión “igualdad de oportunidades” encierra la desigualdad. De modo que esta expresión, que se nos presenta como la máxima exigencia que puede alcanzar el ser humano en su ejercicio de la igualdad, no basta para justificar la desigualdad, pues de lo que efectivamente trata, es de que la desigualdad existe por la negligencia de las propias personas, reduciendo el problema a un asunto personal, o al capricho de ciertos grupos, que se “obstinan en no esforzarse” para tener éxito.

        Con esto se desmarca al sistema capitalista, y con ello a la burguesía, como los responsables de la explotación y de la desigualdad. Desigualdad que tiene como fundamento el trabajo no remunerado que es la fuente de la plusvalía.

        Bien entendida, la igualdad de oportunidades encierra la desigualdad, debido a que significa la posibilidad de todos para acceder a un puesto de trabajo, lo cual en el sistema capitalista se da a través de la explotación. De modo que la “igualdad de oportunidades” es una invitación a dejarse explotar, haciendo aparecer esta explotación como el ejercicio de la igualdad.

“En el Bicentenario de nuestra independencia que será en exactamente cinco años mi deber es que podamos cumplir con los sueños de los fundadores de nuestra República. Sí a la paz, sí a la unión, no al enfrentamiento, no a la división.”

La paz, la unión, la armonía, son expresiones generales, que convocan a todos en su consecución. Pero, no puede haber unión entre los explotadores y los explotados, ni paz, ni armonía. Precisamente porque estas no existen entre las clases sociales (burguesía y proletariado) que se enfrentan en la sociedad capitalista, es que puede transformarse en un deseo. Para que este deseo, o sueño, se cumpla, es necesario eliminar al capitalismo.

“¿Y cuál es ese sueño que se convirtió en la promesa de la vida republicana? Libertad e independencia del poder foráneo para construir un país próspero bajo el imperio de la ley.”

Es el representante de la burguesía imperialista, y de sus organismos el Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, quien nos plantea la libertad y la independencia del poder foráneo. Pero lo verdaderamente importante, lo que demuestra que esta propuesta es precisamente un señuelo y un analgésico, es la forma en que se conseguirá esto. El crecimiento económico, es más que suficiente para revelar el verdadero sentido de la política general que se nos plantea, pues este crecimiento bajo el dominio del capitalismo, se puede dar únicamente con mayor inversión, con la extensión de la explotación a todos los trabajadores, y con la intensificación de la explotación de los trabajadores que ya están sometidos al dominio directo del capital.

        El dominio foráneo no es otra cosa que la explotación imperialista, la que se da a través del comercio exterior, con el intercambio desigual y el consiguiente trasvase de valor; con la inversión extranjera directa, para la explotación directa de los obreros asalariados; y con la deuda externa. Sin atacar las formas en las que se da el dominio foráneo sobre nuestro país, la independencia no es otra cosa que una frase, que tiene por finalidad alinear a toda la población alrededor del representante del imperialismo.

En sus afirmaciones más generosas, de mayor corte social y humano, brota constantemente lo que realmente se ha propuesto, hacer de la nación entera una usina, una gran fábrica productora de plusvalía. Propuesta que no nace de su cabeza, sino de los intereses del imperialismo.

“Pero ahora debemos dar un gran salto. Sólo con ese salto llegaremos a la modernidad que el Perú anhela un país justo para todos.”
“Quiero una REVOLUCION SOCIAL para mi país. Anhelo que en cinco años el Perú sea un país moderno, más justo, más equitativo y más solidario.”
“¿Qué significa ser un país moderno? Significa que las desigualdades entre los más pobres y lo más ricos deben resolverse levantando el ingreso de los más pobres.”

Cómo se tendrá acceso al agua y desagüe por parte de todos los peruanos. Pues, a través de la inversión privada, es decir, de la privatización de SEDAPAL.

“En el año 2021, año del Bicentenario, todos los peruanos deberán tener acceso a agua potable de calidad y a desagüe las 24 horas. Pero tengo que ser realista, los programas de inversión pública toman tiempo y creo que si lo hacemos en siete años eso ya será un gran logro. Invito a este Parlamento, al Perú entero, a que proclamemos una política de Estado para el saneamiento y la salud estén en todos los hogares del Perú.”

Por eso nos habla del costo, que es un sacrificio para lograr el bienestar; claro que el sacrificio al que se refiere es el de pasar al sector privado a las empresas públicas. Este beneficio se logrará también con los contratos de construcción, lo cual es un mensaje para las empresas constructoras para que se preparen para iniciar una formidable extracción de trabajo no remunerado.

“Sé lo que significa el costo, pero también sé lo que significa en bienestar, calidad de vida, impacto en la salud y ahorro en los bolsillos de los más pobres. El programa generará una tremenda actividad en construcción y en el mismo servicio, lo que generará centenares de miles de puestos de trabajo. Buscaremos las mejores alternativas tecnológicas dirigidas por el Estado, para llegar a todos y todas lo antes posible.”

Las discusiones ideológicas giran alrededor de las propuestas de las clases sociales en pugna. Dejarlas de lado significa asumir una de ellas. Evidentemente Kucsynski se refiere al abandono de la ideología del proletariado, y a asumir implícitamente la ideología de la burguesía. Propone que las clases trabajadoras no luchen por sus intereses históricos; pero además, es un reconocimiento abierto de que aquello de “nuestra raíz civilizatoria y cultural”, etc., no pasa de ser una frase más, y de lo que verdaderamente se trata es de explotar bajo la forma capitalista, como trabajadores asalariados a los representantes de  “nuestra raíz civilizatoria y cultural”. Para hacer acogedora su ideología burguesa, usa la forma expresiva “nuestra raíz civilizatoria y cultural”, como una envoltura para la explotación del trabajo bajo la forma asalariada.

“El país no tiene tiempo para discusiones ideológicas porque cinco años es un plazo corto para una tarea titánica que debe comprometer a todo peruano de bien.”
“Ser un país moderno significa ser un país sin discriminación. Seamos conscientes de que somos un país milenario y además cuna de civilización. 200 años de República y miles de años de historia. Y una parte de esta historia, nuestra raíz civilizatoria y cultural ha sido despreciada y marginada. Eso debe cambiar. Está cambiando, pero debe cambiar más rápido y más profundamente.”

Con la expresión “Sueño para mis hijos […] sueño para todos nuestros hijos, esta nación moderna de mil valles dentro de un solo país”, revela que lo que se propone es uniformizar bajo el sistema capitalista a toda la nación, pues ese es el sentido de modernidad, como sinónimo de capitalismo, que entiende cualquier representante del imperialismo.

A cada paso, en su discurso, PPK hace referencia a lo moderno y lo eficiente, y esto en su cabeza de burgués no es otra cosa que la actividad capitalista privada.

“Trabajaremos intensamente en salud pública porque sin salud no hay desarrollo posible. Queremos simplificar y hacer más eficiente los servicios de salud y lo haremos. Hoy están fragmentados, no queremos más colas en los hospitales y puestos de salud. Tendremos un Sistema Nacional de Salud moderno con acceso universal.”

        PPK ha ofrecido educación gratuita para todos los niños peruanos, pero en el resumen de sus propuestas afirma: “Prestar un servicio de educación pública de calidad, que abra el mundo a millones de jóvenes.” Es decir, que lo que ofrece en una parte lo borra en otra.

“En el año 2021, año del Bicentenario, todos los niños peruanos tendrán acceso gratuito a educación inicial, primaria y secundaria de calidad […]”

La educación nos libera de las fuerzas ciegas de la naturaleza, pues nos permite conocerlas y sobre esta base aprovecharlas en nuestro favor. Pero, en el campo de las ciencias sociales lo que se enseña es la ideología burguesa, que nos somete al dominio del capital. Por ello, lo de la educación liberadora es en realidad el trabajo ideológico de la burguesía para explotar a un pueblo voluntariamente sometido.

“Un pueblo educado no se equivoca. Un país de ciudadanos educados defiende sus libertades, tiene oportunidades, respeta al otro, busca la paz. Ante un joven educado, con calidad, se abren centenares de oportunidades, de muchos caminos. Ese es el escenario que busco. Que todos los niños y jóvenes entiendan lo que lean, que todos puedan alcanzar estándares internacionales en matemática, que hablen un idioma internacional científico, como, por ejemplo, el inglés, el chino, el alemán, el japonés, el francés, y que conozcan nuestra cultura milenaria y sus dos grandes idiomas, el quechua y el aymara.”

Destrabar los proyectos para la inversión privada significa el relajamiento de la legislación que controla estas inversiones, la disminución de los impuestos, y también, el acceso a mano de obra barata. Por ello, con seguridad, el ejecutivo propondrá formalizar a los trabajadores bajo un régimen de explotación que los prive de una serie de derechos laborales a cambio del acceso a un puesto de trabajo.

“Sin embargo, los proyectos, a veces están atascados en problemas burocráticos que debemos destrabar en los próximos seis meses, así como vamos a eliminar los múltiples obstáculos a la inversión privada, a la cual el Perú recibe y espera con brazos abiertos. Regulamos y exigimos el cumplimiento de toda norma ambiental y recogemos y respetamos la opinión de todos los ciudadanos respecto al impacto de un proyecto.”

Con relación al agro, al parecer su intención es la misma, ponerlo bajo el control directo de la explotación capitalista.

“En el año 2021, año del Bicentenario, el agro, el sector rural, donde está la mayor cantidad de pobres del Perú, se habrá transformado. El agro aporta las dos terceras partes de los alimentos que consumimos los peruanos y da empleo a un tercio de la fuerza laboral. Apoyar a los hombres y mujeres del campo significa llevar la verdadera justicia social a los más pobres del país.”

Lo más seguro es que se buscará desarticular las comunidades campesinas, para con ello convertirlas en monopolio del capital, y hacer uso de mano de obra formal.

Finalmente plantea algo que es parte de la economía ficción:

“Por eso me comprometo a que nadie que ha salido de la pobreza vuelva a ella. Eso es impensable. Nuestros programas sociales son importantes y van a continuar, pero necesitan mejoras y ampliación. Debemos, por consiguiente, implementar programas de desarrollo productivo para asegurarnos que ningún peruano o peruana vuelva atrás, a la pobreza que ya dejó.”

Las crisis económicas, que son parte consustancial del sistema capitalista, arrojan a la pobreza a cientos de miles de trabajadores. De modo que es imposible asegurar que nadie que haya salido de la pobreza vuelva a ella, más bien lo que se puede afirmar es que mientras esté vigente el sistema capitalista la pobreza estará presente, en mayor o menor magnitud según la etapa del ciclo económico, de auge y recesión, propio de este sistema.

“Queremos ser, ante el mundo, un país serio, un Estado con palabra, que tiene el mejor clima de negocios del continente y a donde todos quieran venir. Ya sea para invertir, construir, colaborar con nuestros programas sociales o revitalizar el turismo que puede ser, en muchos lugares del Perú, un motor para el desarrollo local.”

Es decir, con todas las seguridades que la burguesía imperialista requiere para poder extraer trabajo no remunerado de los trabajadores peruanos.


        Esta es la verdadera propuesta de PPK, representante del imperialismo en nuestro país.

Ciencias sociales

El Racismo: Instrumento de Dominación Social
(Primera parte)

Santiago Ibarra



Introducción

¿Es el racismo un lastre del pasado colonial predestinado irremediablemente a desaparecer bajo las condiciones del capitalismo? ¿Está la modernidad capitalista en una relación de oposición con el racismo o, por el contrario, el racismo sirve a esa modernidad y ésta, a su vez, hace uso de aquél para reproducirse? ¿Cómo debemos comprender el racismo, como un mero prejuicio mental o ante todo como una ideología que sirve a la dominación social?

En un artículo anterior, “Sin el indígena no es posible la peruanidad”, constatábamos la alta correlación existente entre clase, etnia, “raza” y la así llamada pobreza material. Decíamos, en particular, que la concentración de ésta en la población indígena, mestiza y negra, y en general, que la correlación entre clase, “raza” y etnia, es una herencia colonial.

Es importante ahora aclarar que esa herencia colonial es tal en cuanto es un elemento que arrastramos desde los tiempos del colonialismo español desde principios del siglo XVI, pero hablar de tal “herencia” no quiere decir en absoluto que se trate solamente de un elemento del pasado destinado a desaparecer paulatinamente, en el marco del capitalismo. Su verdadera solución sólo podrá conseguirse paulatinamente en el marco del socialismo, porque bajo el capitalismo sirve a la dominación económica y social, a la acumulación de capital, en tanto que el socialismo ofrece las condiciones materiales y espirituales para su superación.

Voy a remitirme primero a algunos pasajes de un trabajo de José Carlos Mariátegui de 1929, El problema de las razas en América Latina (1), con la finalidad de mostrar cómo él concibió el problema de la “raza” en su relación con la economía. Luego intentaré mostrar que hoy en día, con los cambios económicos y sociales producidos, el problema del racismo se mantiene, no a pesar, sino sirviendo a la modernización neocolonial que vivimos, sin, desde luego, pretender ni mucho menos agotar el tema.

En este sentido, nuestro planteamiento central es que el racismo no puede ser reducido a un mero prejuicio mental, como es común hacer, sino que es algo más que eso: una ideología colonial al servicio del poder económico y político; en el pasado, bajo el feudalismo y la semifeudalidad, en el presente, bajo el capitalismo mercantilista.

El problema de la raza es de la liquidación de la feudalidad

En el trabajo mencionado, José Carlos Mariátegui afirmó: “Económica, social y políticamente, el problema de las razas, como el de la tierra, es, en su base, el de la liquidación de la feudalidad.” Así, Mariátegui daba cuenta de que en la base del “problema de la raza” está la economía. Mariátegui planteó que el problema de la raza es el de la liquidación de la feudalidad porque en los años 1920 el 90% de la población indígena era campesina, y su condición laboral, servil. La reivindicación indígena pasaba necesariamente por la reivindicación de la tierra, por la reivindicación de la liquidación de la servidumbre y del latifundio.

El racismo como arma ideológica que legitima la opresión indígena

Mariátegui afirmaba: “El interés de la clase explotadora, -española primero, criolla después-, ha tendido invariablemente, bajo diversos disfraces, a explicar la condición de las razas indígenas con el argumento de su inferioridad o primitivismo. Con esto, esa clase no ha hecho otra cosa que reproducir, en esta cuestión nacional interna, las razones de la raza blanca en la cuestión del tratamiento y tutela de los pueblos coloniales.”

Mariátegui señalaba en otro lugar que con la conquista española fue destruida una civilización, muchos de cuyos elementos pudieron sobrevivir a lo largo de los siglos, entre ellos su alma colectivista. La conquista, el saqueo, el sometimiento de la población autóctona a los regímenes laborales más crueles, no pudo efectuarse sin una razón, la razón de la sinrazón: la idea de la superioridad racial blanca.

Y de ahí arranca la sobrevaloración de lo “blanco-europeo” y la desvalorización e inferiorización de lo indígena y negro. El cuadro ideológico construido proyectaba así una imagen falsa, distorsionada, tanto del blanco europeo, que no es superior, como del indígena, que no es inferior. Esta proyección ideológica, sin embargo, iría a justificar antes, y ahora de distintas formas, el sometimiento de las mayorías indígenas, mestizas y negras al dominio de las potencias extranjeras y al de la clase dominante local.

Consecuencias de la opresión colonial en las condiciones materiales de vida del indígena

Acerca de los efectos de la opresión colonial del indígena en sus condiciones materiales de vida, Mariátegui afirmó: “La colonización de la América Latina por la raza blanca no ha tenido, en tanto, como es fácil probarlo, sino efectos retardatarios y deprimentes en la vida de las razas indígenas. La evolución natural de éstas ha sido interrumpida por la opresión envilecedora del blanco y del mestizo. Pueblos como el quechua y el azteca, que habían llegado a un grado avanzado de organización social, retrogradaron, bajo el régimen colonial, a la condición de dispersas tribus agrícolas. Lo que en las comunidades indígenas del Perú subsiste de elementos de civilización es, sobre todo, lo que sobrevive de la antigua organización autóctona. En el agro feudalizado, la civilización blanca no ha creado focos de vida urbana, no ha significado siempre siquiera industrialización y maquinismo: en el latifundio serrano, con excepción de ciertas estancias ganaderas, el dominio del blanco no representa, ni aun tecnológicamente, ningún progreso respecto de la cultura aborigen.”

Destacamos que Mariátegui entiende el concepto de raza de un modo muy restringido, como un conjunto de rasgos fenotípicos, de ninguna manera como un concepto científico, capaz de explicar, por ejemplo, el grado de desarrollo de las fuerzas productivas ni los modos de organización económica y social de los seres humanos. El concepto de raza no sirve tampoco para explicar ninguna diferencia en el comportamiento biológico de las “razas”, simplemente porque tales diferencias No existen (2). El concepto de raza es una invención ideológica que sirve al dominio social.

Para Mariátegui, “En el agro feudalizado (…) el dominio del blanco no representa, ni aun tecnológicamente, ningún progreso respecto de la cultura aborigen.” No ve Mariátegui en el dominio blanco europeo o criollo un medio de progreso, sino que aquél, por el contrario, trajo “efectos retardatarios y deprimentes en la vida de las razas indígenas (…) que habían llegado a un grado avanzado de organización social”.

Mariátegui agregaba que el atraso cultural del indígena impuesto por el colonialismo, es decir, su alejamiento de la alfabetización y de los conocimientos científicos alcanzados en occidente, es efecto y a la vez palanca de la más extrema explotación colonial. Bajo la perspectiva de nuestra definitiva liberación y emancipación no podemos olvidar que España y las otras potencias colonialistas cometieron genocidio en Nuestra América y otros continentes.  

Mariátegui comprendía muy bien, pues, la ligazón entre racismo y empobrecimiento, depauperación, degradación del indígena. Pero a la vez apreciaba su historia de luchas anticoloniales, su riqueza cultural y sus enormes potencialidades de ascenso material y espiritual. 

El racismo de la burguesía peruana

Mariátegui afirmaba que la burguesía peruana se sentía solidaria con los imperialistas blancos, por razones de clase y de raza, lo que facilitaba la penetración de éstos en nuestros países. La burguesía nativa no tiene ningún sentido nacional. Así, sostenía Mariátegui que entre “el señor o el burgués criollo y sus peones de color, no hay nada de común. La solidaridad de clase, se suma a la solidaridad de raza o de prejuicio, para hacer de las burguesías nacionales instrumentos dóciles del imperialismo yanqui o británico. Y este sentimiento se extiende a gran parte de las clases medias, que imitan a la aristocracia y a la burguesía en el desdén por la plebe de color, aunque su propio mestizaje sea demasiado evidente.”

Mariátegui afirmaba así que la burguesía peruana ha heredado la ideología racista colonial. Sumados a sus intereses de clase, la ideología colonial racista llevaba a la burguesía nativa a crear un abismo entre “el señor o el burgués criollo y sus peones de color”, de un lado, y a ser “instrumentos dóciles del imperialismo yanqui o británico”, de otro lado (3).

Podemos decir entonces que la burguesía peruana -identificada con los intereses del gran capital monopolista extranjero, que no ha tenido nunca un verdadero interés en dar solución a la "cuestión indígena" ni al problema de la tierra, que no ha tenido interés en desarrollar el agro que emplea hoy en día a un tercio de la población peruana, que no ha tenido nunca un proyecto de industrialización del país ni mucho menos un proyecto de progreso para las amplias mayorías-, no representa la peruanidad y, por el contrario, se opone a ésta.

El Perú entraba a la modernidad capitalista bajo un estatus neocolonial. Económicamente, de un lado, la burguesía peruana se subordinaba a los intereses del imperialismo. De otro lado, la modernidad no trajo al Perú la igualdad formal de sus ciudadanos. A decir verdad, en el centro esa igualdad es también relativa –sobre todo ahora que ha aumentado la precariedad laboral y, en especial, el número de inmigrantes provenientes de los países periféricos, de América Latina, Asia y África-, pero, con todo, gracias a su posición de ventaja económica generada por el saqueo imperialista de sus colonias, sus estados nacionales son más compactos. Siempre hay que poner en cuestión  la ideología de la integración. En el Perú las desigualdades sociales vienen mucho más fuertemente aparejadas a la “raza” y a la “etnia”. La concentración de la "pobreza material" en la sierra y las comunidades indígenas amazónicas prueba nuestra afirmación.

Notas:

(1) Mariátegui, José Carlos, op. cit. Documento disponible en internet.
(2) Quijano, Aníbal, Qué tal raza. Artículo disponible en internet.  
(3) Ibarra, Eduardo, Nuestro mayor problema histórico. Texto disponible en esta misma revista.
   

Literatura

Mario Vargas Llosa: De la Ambivalencia al Absolutismo y el Exclusivismo Ideológicos


Julio Carmona



ES ESTA UNA POSTURA QUE LE SIRVE a MV para manipular a sus personajes, de acuerdo con sus intereses personales. Y es algo que aquí nos proponemos confutar. Pero antes veamos cómo se manifiesta. MV acostumbra a plantear posiciones absolutistas, algo así como expresar verdades que no necesitan demostración. Por ejemplo, en algún momento dice que sólo el trabajo de los novelistas a dedicación exclusiva “cristaliza en obras bien logradas”: «La literatura —dice— demanda entrega absoluta y sólo cuando se la asume así cristaliza en obras logradas.» (D-2004: 98.) Y MV sabe que ese tipo de novelistas es la absoluta minoría, al menos en nuestro país. Según eso, ya se entiende cuál es el corolario de tal afirmación: el trabajo de la mayoría de los novelistas peruanos ‘no ha cristalizado en obras bien logradas’. Sin embargo, hay que advertir que ese tipo de afirmaciones tajantes, absolutistas y exclusivistas las admite cuando es él quien las sostiene. Pero no ocurre así cuando son otros los que asumen esas posiciones absolutistas. A pesar de que él ha llegado a plantear, incluso, una advertencia en contra de ese tipo de actitudes: «El exclusivismo —dice— hace brotar la irrealidad.» (B-1975: 28.)[1] Es más, una opinión complementaria a esa advertencia que se cuida del exclusivismo es la siguiente:

        «Una constante en el pensamiento occidental es creer
que existe una sola respuesta verdadera para cada problema humano y que, una vez hallada esta respuesta, todas las otras deben ser rechazadas por erróneas.» (C-1983: 410.)

Según esta declaración, podría pensarse que MV habrá de ser consecuente con la actitud tolerante que subyace a ella; pero no es así, pues cuando él incurre en ese exclusivismo olvida ponerla en práctica, a pesar de sus declaraciones ‘principistas’ en contrario, que él resuelve incluso en premisa ideológica, cual es el caso de la siguiente: «Se habrá notado que en lo relativo a los modelos sigo una política maximalista y liberal: todo me convence, salvo el exclusivismo.» (B-1975: 130.) Y veamos cómo este rechazo se lo aplica a otros, y cómo él mismo se exonera de su aplicación. Por ejemplo, se permite admitir flexibilidad en los criterios abstractos y, así, dice que: «No importa que un ensayo literario se aparte del objeto de su estudio para hablar de otros temas, siempre y cuando el resultado justifique el desplazamiento». Pero de esta apreciación —que la hace para referirse al ensayo de Sartre sobre Flaubert— pasa a hacerle a éste la siguiente reconvención: «Lo raro, en un fervoroso de lo concreto y lo real, como Sartre, es que buena parte del libro sea especulación pura, con un ancla muy débil en la realidad.» (Op. cit.: 55.)[2] Y, en realidad, lo que debió advertir MV es que, en sus propuestas de teorización literaria prefiere diluirse en divagaciones irracionalistas «con un ancla muy débil en la realidad», no obstante haberse presentado también como ‘un fervoroso de lo concreto y lo real’. Ese fervor por lo concreto y lo real, dice MV

«me ha hecho preferir desde niño las obras construidas          como un orden riguroso y simétrico (...) sobre aquellas que deliberadamente sugieren lo indeterminado (...) prefiero a Tolstoi que a Dostoievski, la invención realista a la fantástica, y entre irrealidades la que está más cerca de lo concreto que de lo abstracto.» (B-1975: 18-19.)

Esa tendencia a reconvenir las pretensiones absolutistas, por parte de MV, se da hasta en las afirmaciones más simples, como —por ejemplo— el no estar de acuerdo conque ‘ciertos temas sólo pueden abordarse de una manera específica’. Y pongo este ejemplo porque él mismo le hace una rectificación, en tal sentido, a García Márquez. Dice de éste que afirmó alguna vez que:

«Los novelistas ‘testigos’ de la violencia [en Colombia] fracasaron porque ‘estaban en presencia de una gran novela, y no tuvieron la serenidad ni la paciencia, pero ni siquiera la astucia de tomarse el tiempo que necesitaban para aprender a escribirla’. ¿En qué consistió la falla formal  de estas novelas sobre la violencia? (Pregunta MV, y dice:) La respuesta de García Márquez es ejemplarmente arbitraria: ‘Probablemente, el mayor desacierto que cometieron quienes trataron de contar la violencia, fue el de haber agarrado —por inexperiencia o por voracidad— el rábano por las hojas’. [Y acota MV:] Abordaron la violencia de frente, se extraviaron en la descripción de ‘los decapitados, de los castrados, las mujeres violadas, los sexos esparcidos y las tripas sacadas’, olvidando que ‘la novela no estaba en los muertos... sino en los vivos que debieron sudar hielo en su escondite’. [Y concluye MV:] La estrategia debía consistir, pues, no en la descripción de la violencia misma, sino de sus consecuencias, en la pintura del ‘ambiente de terror’ que esos crímenes provocaron.»

Nótese que GM está atenuando la generalización de su criterio, con la locución adverbial «probablemente» (que nosotros hemos puesto en cursiva), y a pesar de que dice que quienes actuaron así lo hicieron «por inexperiencia o por voracidad» (también puestos en cursiva por nosotros), lo que indica que el hecho mismo de abordar así la violencia no está siendo negado de manera absoluta por GM, puesto que alguien con mayor experiencia o menos desesperación, probablemente lo hubiera hecho bien. Es más, en las primeras líneas de la cita GM ha dicho: «Los novelistas “testigos” de la violencia [en Colombia] (...) no tuvieron la serenidad ni la paciencia, pero ni siquiera la astucia de tomarse el tiempo que necesitaban para aprender a escribirla», o sea que él no niega que —cubriendo esas condiciones— el tratamiento del tema de la ‘violencia directa’ pueda cuajar en buenas novelas. No obstante, MV absolutiza el criterio de GM y llega a la siguiente conclusión:

«La tesis es arbitraria porque no se puede establecer a   priori las ventajas o desventajas de una técnica narrativa. Con el método indirecto que preconiza García Márquez se pueden escribir también muy malas novelas de la violencia, y, a la inversa, no se puede excluir que con el método directo la violencia social y política produzca una ficción admirable» (op. cit., 133-134.)

Pero el mismo criterio debió aplicar MV a su opinión de que sólo los ‘escritores a dedicación exclusiva’ pueden escribir ‘obras logradas’. Porque también puede ocurrir esto último con otros que lo hagan «a tiempo parcial». Pero ese planteamiento lo expone de manera mucho más contundente en un trabajo crítico-teórico primigenio: «Sebastián Salazar Bondy y la vocación del escritor en el Perú» (1966), en donde utiliza la metáfora de «la solitaria» para describir a la literatura:

«Todos los escritores saben que a la solitaria hay que conquistarla y conservarla mediante una empecinada, rabiosa asiduidad. (...) Si no se la sirve y alimenta diariamente, la solitaria se resiente y se va» (B-1983: 89-113.)

Y obsérvese que la comparación no coincide con lo comparado porque la «solitaria bicho» no abandona al huésped nunca, salvo por expulsión medicinal. O sea, que la coherencia metafórica obliga a pensar que la «solitaria poética» seguirá viviendo con el escritor aunque éste la alimente precariamente debido a que tiene que compartirla con otras actividades. Lo que pasa es que MV no tolera que se le hagan las reconvenciones que él les hace a otros. Veámoslo a través de otro ejemplo. Él dice que son discutibles «las teorías que defienden una literatura edificante por sus resultados. No son necesariamente las historias felices y con moraleja optimista las que levantan el espíritu y alegran el corazón de los lectores.» (B-1975: 26. Cursiva del autor.)Pero obsérvese que, así, él está dando mayor validez a la actitud opuesta, y que toma de Flaubert, pues éste —dice— «repitió toda su vida que escribía para vengarse de la realidad [y que] eran sobre todo las experiencias negativas las literariamente estimulantes» (op. cit.: 105); lo que es también discutible puesto que para algunos escritores y lectores sí puede ser admitido aquello que él niega. Y en esto MV sí es coherente, pues esta restricción se la hace a Flaubert, a propósito de esta frase: «Les beaux sujets font les oeuvres médiocres» («Los bellos temas hacen las obras mediocres»), y MV dice: «Exageraba, por supuesto, pues “un beau sujet” bien ejecutado puede producir una obra extraordinaria.» (Op. cit.: 248.)[3] Y no obstante esta reconvención que le hace a Flaubert, él incurre en la misma exageración, pues cuando plantea la posibilidad de que los «buenos recuerdos» puedan ser admitidos como estimulantes para escribir, inmediatamente la descarta, pues dice que «No sólo los buenos recuerdos que la nostalgia convierte en heridas abonan una ficción» [entonces no hay salida: ‘los buenos recuerdos siempre se convertirán en heridas’, y, definitivamente] «son sobre todo las llagas que todavía supuran en el espíritu, los demonios que espolean y vivifican la imaginación de un escritor.» (Op. cit.: 127.)

        ¿Por qué tantas incongruencias? ¿Por qué reprocha a otros ese tipo de conclusiones tajantes y absolutistas, pero las admite para sí? ¿Por qué no se aplica él la misma reconvención? ¿Por qué deben ser mejores —como él afirma— las novelas ‘con historias infelices y con moraleja pesimista’ (pese a que ha sugerido lo contrario)? Ahora bien, volviendo a su ‘generalización sobre la literatura edificante y optimista, que produce obras mediocres’, en realidad lo que está haciendo es devaluar a la tendencia del realismo, atribuyéndole la exclusividad de una visión optimista de la realidad y sugiriendo la existencia de otro realismo pesimista (lo que debe rectificarse, pues no hay tal clasificación del realismo; éste es uno solo), pero haciendo prevalecer al formalismo, en tanto se sabe que éste es esencialmente pesimista. Y, desde luego, recusa al realismo (que él llama optimista) porque —de otra manera— vería perder piso a su propuesta teórica de la «relación viciada con la realidad» que, según él, debe tener como base todo novelista:

«para mí —dice MV—, ninguna parte de mi vida en que fui   feliz ha sido productiva literariamente (...) Realmente, si yo hubiera sido feliz o más feliz de chico o adolescente, no hubiera sido escritor. Y si en algún momento yo pasara a ser un hombre feliz, si eso es posible, si eso existe, estoy seguro de que dejaría de escribir. Para mí, la felicidad y la literatura son incompatibles.»[4]

De esa manera MV pretende establecer una relación dialéctica entre él y la realidad. Pero, en el fondo es una relación metafísica, en tanto ni la felicidad ni la infelicidad son absolutas, y, por lo tanto ambas se dan en la relación hombre/realidad; el pretender hacer eterna o absoluta a una de ellas es irreal. El pensamiento dialéctico no acepta el aislamiento de los hechos que la experiencia nos presenta en constantes entrelazamientos y condicionamientos recíprocos. El pensamiento dialéctico no admite antítesis radicales y artificiales allí donde, justamente, la realidad nos presenta una evidente interpenetración de elementos contrarios. Esa aparente visión dialéctica de MV, de moverse entre contradicciones absolutas y ficticias, responde, en verdad, a una contradicción muy íntima de su personalidad e ideología, que no es sino expresión de lo que Ángel Rama llama su ‘fanatismo literario’, es decir, producto de su radical individualismo fundamentalista.[5] Y éste es el que, finalmente, explica por qué incurre en errores tan elementales como el siguiente: En la misma Orgía perpetua,  MV le reconviene a Flaubert la siguiente apreciación: Las mujeres —dice Flaubert— ‘prennent leur cul pour leur coeur’ (sic),[6]e inmediatamente MV hace la rectificación: «No veo por qué no podría decirse lo mismo de los hombres: suelen también hacerse fraudes, disimularse los sentidos y confundir su corazón con su ‘cul’ (o el equivalente.)» (B-1975: 33.) Pero, si se observa bien, no es pertinente recusar esa opinión de Flaubert con el argumento de que ‘algo similar se da en los hombres’, pues no viene al caso; porque la opinión de Flaubert no establece esa bifurcación, es decir, no está eximiendo a los hombres. En todo caso, la observación de MV pudo pasar por señalar que eso no se da en todas las mujeres, y no que también se da en los hombres; porque lo resaltante es que, tanto entre las mujeres como entre los hombres, no es aplicable a todos. Y, en este caso, la observación de no tener el menor sentido dialéctico alcanza tanto al padre como al hijo: a Flaubert y a MV. Y su raigal pesimismo —de ambos— lo ratifica, porque —al decir de Bertolt Brecht—: «Nunca he hallado un hombre sin sentido del humor que pudiera comprender la dialéctica», porque para Brecht la vida en sí misma es contradictoria y, por lo tanto, mucho más divertida y complicada de lo que admitiría alguien «que ha convertido a la literatura en su único destino.» (MV, C-2004: 98.) Y en el caso de un novelista que declara tener una relación viciada con la vida —aunque escriba con humor— siempre transmitirá una visión unilateral de la misma.




[1]Y en la novela Historia de Mayta llega a la misma conclusión: «Cuando se persigue la pureza, en política, se llega a la irrealidad.» (p. 52.)
[2]Sobre el particular, el crítico Daniel Castillo Durante rectifica estas apreciaciones de MV respecto a Sartre, y concluye diciendo que: «estratégicamente, el ensayo de Vargas Llosa recurre al registro sentimental para reivindicar, en última instancia su derecho a veto.» «Teoría de las pasiones y literatura: por una crítica libertina», en: Forgues-D-2001: 198.
[3] Nótese que es similar a la atingencia que le hace a GM. Pero, asimismo obsérvese que también se podría aplicar esa reconvención a su teoría de que el novelista es un ‘rebelde ciego’: ¿por qué todo escritor de novelas debe ser un «rebelde ciego». «La primera obligación del escritor es la crítica de la realidad que le rodea y que el amor o la solidaridad no deben oscurecer jamás su visión crítica de las cosas.» (C-2004: 74.) Ver también que el mismo tema lo sostiene —con vehemencia absolutista— en el artículo «Albert Camus y la moral de los límites» en: C-1983: 231-252.
[4]Germán Carnero Roque, Alfredo Barnechea y Abelardo Sánchez León, «Vargas Llosa y su maldita pasión», en: C-2004: 105.
[5]En la autobiografía El pez en el agua, MV admite como elemento constitutivo de su personalidad ese ‘exclusivismo’ que —hemos visto— minimiza teóricamente. Dice: «Con mi apasionamiento y exclusivismo de siempre, Félix y Lea se convirtieron en una ocupación a tiempo completo.» (C-1993: 239.)
[6]La traducción literal es: «Las mujeres asumen su culo por su corazón.» Y la palabra coeur ha debido escribirla así: cœur. La o y la e fusionadas.

Internacionales

China: Del Socialismo a la Restauración Capitalista

Pao-yu Ching*



¿Para quién se produce?

"En el plano económico, el primer elemento en la economía socialista es que su meta principal es satisfacer las necesidades de las masas. El segundo es que el desarrollo debe basarse en el autosostenimiento. Para que satisfacer las necesidades de las masas sea la meta fundamental de la economía es preciso transformar toda la economía, que está al servicio de la producción mercantil y del beneficio, en otra donde las empresas producen para satisfacer las necesidades de las masas".

        Puesto que en 1956 la industria de China fue transformada en propiedad pública, las empresas no tenían una contabilidad autónoma y los salarios de los trabajadores dependían directamente del Estado. Por lo tanto la empresa no podía bajar salarios ni despedir trabajadores.

        "Los salarios no eran muy elevados, pero tampoco era elevado el costo de vida. El alquiler de la vivienda costaba un yuan; y los servicios públicos —electricidad, gas, etc.,—, menos de un yuan. Todos los gastos de salud estaban cubiertos, y lo mismo el cuidado de los niños. Los trabajadores se jubilaban a los 55 años y las trabajadoras a los 50, con el 75% del salario".

        La propiedad colectiva en la agricultura era diferente de la propiedad pública en la industria. Cada comuna —dentro de la cual estaban las brigadas y dentro de ellas los equipos de producción— era autosuficiente. Se garantizaba la cuota de grano para alimentación, independientemente de si se era viejo o joven, enfermo o sano. Las comunas tenían asistencia médica, educación y otros servicios.

        "Esto es lo que denominamos hacer de las necesidades de las masas la principal meta de la producción. Es muy distinto de las corporaciones privadas capitalistas, donde el salario de los trabajadores es un costo, que es preciso reducir al mínimo. En la economía socialista, por el contrario, siendo la meta satisfacer las necesidades de las masas, los salarios de los trabajadores son la meta. Por lo tanto, en la medida en que crece la producción deben crecer los salarios de los trabajadores".

        Otro rasgo del desarrollo socialista es el autosostenimiento y el basarse en las propias fuerzas: la financiación debe provenir de fuentes internas y no de préstamos de organismos financieros internacionales como los que asfixian a los países subdesarrollados, que terminan tributando más al exterior que lo que reciben en préstamo y sufren las políticas imperialistas de "ajuste estructural".

        "Para poder ser independientes del imperialismo es preciso asegurar el autosostenimiento y seguir la línea de basarse en las propias fuerzas, y para ello asegurar el ahorro interno para financiar la producción. Si se tiene muy poca industria, hay que basarse en la agricultura para generar el excedente que permita financiar el proceso de industrialización".

        En China la colectivización del campo —primero los equipos de producción, después las brigadas y finalmente las comunas—, permitió un gran salto en el desarrollo agrícola, mejorar y fertilizar la tierra, y encarar grandes trabajos de irrigación. El desarrollo de la agricultura generó el excedente para financiar la industrialización, y a su vez la industria pudo vender fertilizantes, maquinaria agrícola y otros materiales para incrementar la producción agrícola.

La dirección del proletariado

"Políticamente, el desarrollo se refiere a la dirección del proletariado, basado en una estrecha alianza obrero-campesina. Sin la colectivización del campo hubiera sido imposible para los trabajadores lograr la alianza obrero-campesina".

        Desde 1958, con el proceso de formación de las comunas, el programa concreto de colectivización del campo pasó por la elevación gradual de los precios de los granos por el Estado y la reducción gradual de los precios de los insumos que los campesinos compraban a la industria urbana —fertilizantes, tractores, etc.— y de los impuestos agrícolas, así como por el financiamiento para la construcción de obras de irrigación en gran escala (las de pequeña escala las financiaban los campesinos por sí mismos).

        Sin embargo, para que los trabajadores pudieran imponer su dirección, debían pasar a ser los dueños de su propio país, y manejar y administrar su propia fábrica.

        "Esta fue una gran lucha entre dos líneas en el Partido, entre Mao y Liu Shaochi. Mao estaba a favor del empleo permanente y un mayor control por parte de los trabajadores. En cambio Liu Shaochi mandó una misión a la Unión Soviética, que volvió diciendo: "deberíamos tener contratos laborales, por un año o dos..., y, habiendo tanta gente en el campo, si vienen a la ciudad, podríamos pagar salarios más bajos".

        Esta fue una lucha muy dura, que se concretó en 1960 en el gran complejo siderúrgico de Anshan. Allí promovieron la dirección de los obreros en la producción mediante tres métodos: 1) la participación de los obreros en la administración y de los administrativos y gerentes en el trabajo productivo; 2) la eliminación de los reglamentos irracionales (sanciones, etc.) buscando la automotivación de los propios trabajadores para desarrollar la producción y construir un nuevo país; 3) generar innovaciones tecnológicas con la triple integración de cuadros, obreros y técnicos. En marzo de 1960, la "Constitución de Anshan" fue señalada por Mao como el camino a seguir en las fábricas de toda China.

        Sin embargo, por la resistencia de los dirigentes de muchas fábricas esto no se generalizó hasta la Revolución Cultural.

Valores socialistas vs. valores capitalistas

"Los valores socialistas implicaban ir reduciendo las diferencias entre la ciudad y el campo —y entre la agricultura y la industria—, entre el trabajo manual y el trabajo intelectual, y entre el hombre y la mujer".

        Por su larga historia de feudalismo, la educación como un modo de ascenso social estaba profundamente enraizada en la mentalidad del pueblo chino. Había que cambiar esa historia, donde los trabajadores y los campesinos producen el excedente, con eso los intelectuales van a estudiar, y luego vienen y dirigen a los obreros y los campesinos. Entonces el estudiante, que es mantenido por la sociedad con el excedente productivo ¿a quién sirve con sus conocimientos?

        Cuando la Revolución Cultural estalló, las escuelas se pararon y se desarticularon. Y luego se impuso un sistema por el cual, luego de la primera etapa de la escuela secundaria los egresados secundarios van al campo o a la fábrica; y luego son las organizaciones de fábrica y las de la comuna las que dicen: "estos jóvenes tienen que ir a estudiar, porque van a servir al pueblo con sus conocimientos". Son ellos quienes los eligen.

        Los intelectuales se pusieron furiosos, porque durante tanto tiempo nunca se les había dicho lo que tenían que hacer; al contrario, eran ellos los que decían lo que la gente debía hacer.

        Otro valor socialista es la cooperación y no la competencia. En la China socialista las distintas empresas cooperaban entre sí: no había propiedad intelectual ni royalties.

La restauración capitalista

El socialismo no fracasó: fue derrotado. Los contrarrevolucionarios tomaron el poder.

        Cuando Deng Xiaoping tomó el poder junto con sus sostenedores en 1979 privatizó las empresas públicas; y entre los años '80 y 1997 fueron despedidos más de la mitad de los obreros de las empresas públicas. Muchos de ellos no tenían medios de vida y pasaron a engrosar el sector informal y el trabajo en negro de la economía. En algunas ciudades, la tasa de desempleo llegó al 50 por ciento. Y se desmanteló totalmente el sistema de salud.

        Pero ya antes de la privatización de las empresas públicas, hacia 1984, procedieron a la disolución de las comunas en el campo, para disolver la alianza entre los obreros y los campesinos. Nuevamente, cada familia campesina pasó a tener una pequeña parcela. Toda la infraestructura de irrigación fue poco a poco deteriorándose. Mucha gente en el campo ya no pudo autosostenerse, y la juventud pasó a migrar a las ciudades: primero algunos millones, después 10, después 100, y ahora ya son 200 millones de migrantes. Muchos fueron a trabajar en las industrias de exportación de donde provienen las mercancías chinas tan baratas, porque trabajan 13 o 14 horas y cobran salarios bajísimos. Uno de los grandes problemas para los trabajadores son las heridas y los accidentes de trabajo, incluyendo la muerte en el trabajo.

        Las trabajadoras mujeres están en condiciones aún peores que los varones. Muchas veces se les promete contrato en la gastronomía pero luego son llevadas a la prostitución en las ciudades. La venta de mujeres y el trabajo en el servicio doméstico para las familias ricas comienza a ser muy común.

        El gobierno es absolutamente corrupto. Las coimas y sobornos en el aparato militar son gigantescos. Les regalan computadoras, televisores... Les pagan la coima con una tarjeta de débito.

        Hay mucha furia y enojo: China es como un montón de leña seca, que basta una chispa para que se incendie. Hay huelgas, pero son locales. Honda tuvo que parar, porque hubo una  huelga de 18.000 trabajadores. De modo que el futuro para el gobierno burgués no es muy brillante: están muy preocupados. Pero los obreros y campesinos necesitan organizarse. Sino, habrá muchas luchas pero no obtendremos ninguna victoria.
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*Exposición del sábado 29 de mayo de 2010 de la doctora Pao-yu Ching, economista y profesora emérita en el Marygrove College en Detroit y profesora en la Universidad de Maryland. Pao-yu Ching expuso en primer lugar en qué consiste el desarrollo socialista en sus dimensiones económica, política e ideológica, para contrastarlo con el desarrollo capitalista, basándose en la China revolucionaria de 1949-1978 y la posterior restauración capitalista.
CREACIÓN HEROICA