¡Defender el
Pensamiento de Mariátegui de Toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de
la Realidad Actual!
En el Centenario de
la Revista Amauta
Eduardo Ibarra
NO ES ESTE un artículo con pretensión de desarrollar extensamente el tema –que tiene muchos aspectos–, pues solo busca centrar algunas ideas sobre la primera revista marxista del Perú. No, pues, la “primera revista socialista” del Perú, calificación que algunos hacen de Nuestra Época, calificación ciertamente vaga y equívoca que intenta diluir el socialismo marxista en el nebuloso socialismo en general.
En la “Presentación” de Amauta, José Carlos Mariátegui escribió:
Hace dos años, esta revista habría sido una voz un tanto personal. Ahora es la voz de un movimiento y de una generación.
“Un tanto personal” no significa que dos años antes de setiembre de 1926, Amauta no hubiera sido la “voz de un movimiento y de una generación”; significa, simplemente, que en la fecha indicada, llegó a ser ya, netamente, “la voz de un movimiento” histórico que surgía como resultado natural de la evolución intelectual en la sociedad peruana, representada por una generación de jóvenes intelectuales y artistas que dirigía su crítica contra la hegemónica cultura feudal-burguesa de nuestro medio.
También dice Mariátegui en la mencionada “Presentación”:
“Amauta” cribará a los hombres de la vanguardia –militantes y simpatizantes– hasta separar la paja del grano. Producirá o precipitará un fenómeno de polarización y concentración.
Y, un poco más adelante:
En el prólogo de mi libro “La Escena contemporánea”, escribí que soy un hombre con una filiación y una fe. Lo mismo puedo decir de esta revista, que rechaza todo lo que es contrario a su ideología así como todo lo que no traduce ideología alguna.
¿Cuál fue la ideología de Mariátegui? Por cierto, el marxismo. ¿Cuál fue su fe? La revolución socialista. Entonces, es claro que la frase “Lo mismo puedo decir de esta revista”, significa que, de acuerdo al maestro, Amauta era una revista marxista orientada a impulsar la revolución socialista.
En la tesis “Antecedentes y desarrollo de la acción clasista”, Mariátegui declaró:
En setiembre de 1926, como órgano de este movimiento, como tribuna de “definición ideológica”, aparece “Amauta”… “Amauta, en su Nº 17, el de su segundo aniversario, declara cumplido el proceso de “definición ideológica”, afirmándose, categóricamente, marxista.
De esta forma, pues, quedó separada la paja del grano: los hombres del oportunismo pequeño burgués fueron la paja que quedó separada del grano:
La originalidad a ultranza, es una preocupación literaria y anárquica. En nuestra bandera, inscribimos esta sola, sencilla y grande palabra: Socialismo. (Con este lema afirmamos nuestra absoluta independencia frente a la idea de un Partido Nacionalista, pequeño burgués y demagógico).
Y lo mismo ocurrió con los hombres del socialismo reformista, domesticado:
El editorial [«Aniversario y balance»] se refiere, por una parte, al vanguardismo genérico e indefinido de los oportunistas habituales y, por otra parte, a cierta desviación que ha intentado propagarse en nuestras propias filas, a propósito del Apra. (Carta a Carlos Aramburú del 29 de diciembre de 1928, en José Carlos Mariátegui Correspondencia (1915-1930), EEA, Lima, tomo II, p. 444.
Naturalmente, el grano fueron los marxistas, los partidarios de la revolución socialista. Por eso, Mariátegui subrayó:
El trabajo de definición ideológica nos parece cumplido. En todo caso, hemos oído ya las opiniones categóricas y solícitas en expresarse. Todo debate se abre para los que opinan, no para los que callan. La primera jornada de “Amauta” ha concluido. En la segunda jornada, no necesita ya llamarse revista de la “nueva generación”, de la “vanguardia”, de las “izquierdas”. Para ser fiel a la Revolución, le basta ser una revista socialista. (…) “Nueva generación” “nuevo espíritu”, “nueva sensibilidad”, todos estos términos han envejecido. Lo mismo hay que decir de estos otros rótulos: “vanguardia”, “izquierda”, renovación”. Fueron nuevos y buenos en su hora. Nos hemos servido de ellos para establecer demarcaciones provisionales, por razones contingentes de topografía y orientación. Hoy resultan ya demasiado genéricos y anfibológicos. Bajo esos rótulos, empiezan a pasar gruesos contrabandos. La nueva generación no será efectivamente nueva sino en la medida en que separa ser, en fin, adulta, creadora.
Por eso también, resaltó:
Los que damos a “Amauta” tonalidad, fisonomía y orientación, somos los que tenemos una filiación y una fe, no quienes no las tienen y que admitimos, sin peligro para nuestra integridad y nuestra homogeneidad, como accidentales compañeros de viaje. Somos los vanguardistas, los revolucionarios, los que tenemos una meta, los que sabemos a dónde vamos.
En consecuencia, tanto la primera como la segunda jornada de Amauta, fecundaron la constitución del Partido Socialista del Perú. Esto estaba ya previsto en el pensamiento estratégico de Mariátegui, lo que queda probado cuando leemos en la “Presentación” de Amauta esta confesión: “Yo vine de Europa con el propósito de fundar una revista.” Y cuando, en “Antecedentes y desarrollo de la acción clasista”, leemos esta revelación: “Mariátegui regresa en ese tiempo de Europa [marzo de 1923] con el propósito de trabajar por la organización de un partido de clase”. He ahí, pues, la relación entre Amauta y el Partido Socialista del Perú.
Amauta es, pues, la primera revista
marxista del proletariado peruano, la primera revista marxista del Perú.
Precisamente esta inconfundible y relevante filiación hizo de ella una revista
histórica.
01.09.2026.
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