viernes, 3 de julio de 2015

Ciencias Naturales

Las Razas Humanas


M.F. Niesturj


LA POBLACIÓN DEL MUNDO ES HOY DÍA de 3,600 000 000 de seres, aproximadamente (*). Por los rasgos primarios y secundarios de su aspecto externo y de su estructura interna presentan entre sí un gran parecido. Por esta razón la mayoría de los científicos, desde el punto de vista biológico, ubica a todos los miembros de la humanidad en una sola especie, Homo sapiens.

La humanidad, que actualmente se distribuye por casi toda la tierra emer­gida, incluso la Antártida, no es de composición homogénea. Consiste de grupos que, desde antiguo, han sido denominados razas, término que ha arrai­gado en antropología.

Una raza humana es un grupo biológico de seres, análogo pero no homólogo a la subespecie en la clasificación zoológica. Cada raza tiene un origen común y surgió en un territorio definido, su habitat natural. Cada raza se caracteriza por uno u otro conjunto de peculiaridades físicas, y en particular por la apariencia, morfología y anatomía de sus componentes.

Los antropólogos tienen que durante el enfoque tipológico de las razas apoyar­se en gran medida sobre sus particularidades fenotípicas. Pero esto no signi­fica todavía que con eso se olvidan las propiedades del carácter genético inheren­tes a las populaciones. Con el enfoque de populación de las razas, son útiles para su determinación, por ejemplo, las particularidades de los grupos sanguíneos, a partir del sistema ABO bien estudiado, a lo que se añaden, como escribe I. Guershkovich, las diferencias genéticas de la coloración de la piel, pelos y ojos, y las diferencias en la constitución del cuerpo y la forma de la cabeza.

Si se tienen en cuenta las diferencias más finas entre las populaciones, enton­ces la cantidad de las razas principales puede llegar hasta decenas. Cada una de estas razas se distingue de las otras por su composición genética. Pero esto no molesta a la variedad genética y fcnotípica considerable de los representantes de una raza, puesto que la misma especie humana contemporánea es polimorfa. La raza no puede ser del fenotipo medio, puesto que no existe el genotipo medio.

Las características raciales más importantes son: la naturaleza del cabello: el carácter y desarrollo del pelo de la cara (barba, bigotes y del vello; el color del pelo, de la piel y del iris; la forma de los párpados, la nariz y los labios; la forma de la cabeza y de la cara; la talla y el peso del individuo).

Las razas humanas son objeto de investigación antropológica especial. En opinión de muchos antropólogos soviéticos la humanidad consiste actualmente de tres grandes razas, cada una de las cuales está dividida en cierto número de razas pequeñas. Estas últimas se subdividen nuevamente en grupos de tipos an­tropológicos similares, que constituyen la unidad básica en la sistemática antropológica.

Dentro de cualquier raza humana se encuentran individuos más típicos y otros que lo son menos. Hay, asimismo, razas que son más características, de ras­gos más manifiestos que otras, mientras que estas últimas difieren poco de otras razas. Algunas razas son de carácter intermedio.

La gran raza negro-australoide (negra) se caracteriza en su conjunto por determinada combinación de rasgos, combinación que se manifiesta más clara­mente entre los negros del Sudán y que la distingue de las otras dos grandes ra­zas, la europeoide y la mongoloide. Entre las características de la raza negra se cuentan las siguientes: cabello negro, rizado en espiral u ondulado: piel castaña achocolatada o casi negra (pero en ciertos casos castaño-amarillenta); ojos negros; nariz bastante plana, poco prominente, de puente bajo y fosas anchas (en algunos grupos la nariz es recta y estrecha); la mayor parte tiene labios abul­tados; muchos son de cabeza alargada; el mentón está poco desarrollado: en los maxilares, la parte que sostiene a los dientes tiende a sobresalir hacia adelante (prognatismo maxilar).

Basándose en su distribución geográfica, a la raza negro-australoide se le llama también, a veces, ecuatorial o afroaustraliana. Se divide naturalmente en dos subrazas: 1) la occidental, o africana, también denominada negroide, y 2) la oriental, oceánica o australoide.

Otra combinación de rasgos es típica de los representantes de la gran raza europeo-asiática o europeoide (blanca). Piel rosácea, a causa de que se transparentan en ella los vasos sanguíneos; unos individuos tienen la piel muy clara, y otros de tono más oscuro; muchos son rubios y de ojos claros; el pelo es ondulado o lacio y tanto en la cara como en el cuerpo es de desarrollo mediano o intenso; los labios son de grosor medio; la nariz es fina y se destaca netamente del resto de la cara; el puente de la nariz es alto; el pliegue del párpado superior está poco desarrollado; los maxilares y la parte superior de la cara sobresalen poco; la pro­minencia mentoniana es muy o medianamente saliente; por lo general la cara no es muy ancha.

Dentro de la gran raza europeoide se distinguen tres razas pequeñas o sub­razas, definidas por el color del cabello y los ojos: las más nítidamente expresadas son la nórdica (rubia) y la meridional (morena); la menos expresada es la centro-europea, de color intermedio. Una considerable parte de los rusos pertenece, dentro de la pequeña raza nórdica, al tipo de los mares Blanco y del Báltico. El cabello castaño claro o rubio y los ojos azules o grises son típicos de estos ru­sos. La nariz, además, frecuentemente es aguileña: el puente no es tan alto y di­fiere en forma respecto al tipo europeo noroccidental, esto es, al grupo atlanto-báltico, cuyos representantes se encuentran en su mayoría en los países del norte europeo. El grupo de los mares Blanco y Báltico tiene muchos rasgos en común con aquél, con el cual forman la subraza europeoide-nórdica.


*Actualmente la población mundial es aproximadamente de 7,000 millones de seres. (Nota del Comité de Redacción).

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