miércoles, 1 de abril de 2015

Comentario de Libros

Octavio Paz:
“El Laberinto de la Soledad”

(Cuarta Parte)


Julio Roldán


EN TORNO AL AMOR EN GENERAL, tomando como base las tres etapas fundamentales del hombre: la niñez, la adolescencia y la madurez; desarrolla las rupturas y las uniones que son común a los tres momentos. A la par hace la diferencias de rupturas-uniones en la medida que se dan en momentos cronológicamente distintos. Leamos: "El amor es uno de los más claros ejemplos de este doble instinto que nos lleva a cavar y ahondar en nosotros mismos y, simultáneamente, a salir de nosotros y realizarnos en otro: muerte y reacción, soledad y comunión. Pero no es el único. Hay en la vida de cada hombre una serie de períodos que son también rupturas y reuniones, separaciones y reconciliaciones. Cada una de estas etapas es una tentativa por trascender nuestra soledad, seguida por inmersiones en ambientes extraños." (Paz 1992: 182).

Continúa desarrollando lo que particulariza estas tres etapas: "El niño se enfrenta a una realidad irreductible a su ser y a cuyos estímulos no responde al principio si no con llanto o silencio. Roto el cordón que lo unía a la vida, trata de recrearlo por medio de la afectividad y el juego. Inicia así un diálogo que no terminará sino hasta que recite el monólogo de su muerte. (...) La adolescencia es ruptura con el mundo infantil y momento de pausa ante el universo de los adultos. Spranger señala a la soledad como nota distintiva de la adolescencia. Narciso, el solitario, es la imagen misma del adolescente. En este período el hombre adquiere por primera vez conciencia de su singularidad. (...) La madurez no es etapa de soledad. El hombre en lucha con los hombres o con la cosas, se olvida de sí en el trabajo, en la creación o en la construcción de objetos, ideas e instituciones. Su conciencia personal se une a otras: el tiempo adquiere sentido y fin, es historia, relación viviente y significativa con un pasado y un futuro." (Paz 1982: 182 y 183).

En el doble significado de la soledad tiene que ver con la ruptura con el mundo que se le considera desgraciado y la tentativa por crear otro mundo mejor. Y ello: "... se manifiesta en nuestra concepción de héroes, santos, redentores. El mito, la biografía, la historia y el poema registran un período de soledad y de retiro, situado casi siempre en la primera juventud, que precede a la vuelta al mundo y a la acción entre hombres. Años de preparación y estudio, pero sobre todo años de sacrificio y penitencia, de examen, de expiación y de purificación. La soledad es ruptura con un mundo caduco y preparación para el progreso y la lucha final." (Paz 1982: 184).

Finalmente en torno al hombre comienza afirmando: "El hombre contemporáneo ha racionalizado los Mitos, pero no ha podido destruirlos. Muchas de nuestras verdades científicas, como la mayor parte de nuestras concepciones morales, políticas y filosóficas, sólo son nuevas expresiones de tendencias que antes encarnaron en formas míticas". Termina con un pesimismo a flor de piel: "El hombre moderno tiene la pretensión de pensar despierto. Pero este despierto pensamiento nos ha llevado por los corredores de una sinuosa pesadilla, en donde los espejos de la razón multiplican las cámaras de tortura. Al salir, acaso, descubrimos que habíamos soñado con los ojos abiertos y que los sueños de la razón son atroces. Quizá, entonces, empezaremos a soñar otra vez con los ojos cerrados." (Paz 1982: 191).

Como uno de los primeros comentarios al libro de Paz en su conjunto, se tendría que decir lo siguiente: En su exposición se puede observar una influencia, aún significativa, del marxismo (13) en combinación con otras corrientes de pensamiento, como algunas ideas del vitalismo, en la versión de José Ortega y Gasset, de esa variante del psicoanálisis, no en la línea de Sigmund Freud, más bien en la del psiquiatra austriaco Alfred Adler y su Psicología individual. Del mismo modo la influencia del existencialismo, en la perspectiva de Jean-Paul Sartre antes que en la de Martín Heidegger. (14).

En base a estas últimas influencias se ha pretendido reducir el contenido del libro y darle una interpretación psicológico-existencial, donde el sentimiento de soledad y el ser ahí (Dasein), arrojado y hasta abandonado en el mundo, marcarían la pauta del trabajo.

Cedamos la palabra al mismo autor para que él, 25 años después, directamente aclare el mal entendido: "Mi libro es un libro de crítica social, política y psicológica. Es un libro dentro de la tradición francesa del `moralismo´. Es una descripción de ciertas actitudes, por una parte y, por otra, un ensayo de interpretación histórica. Por eso no tiene que ver, a mi juicio, con el examen de Ramos. Él se detiene en la psicología; en mi caso, la psicología no es sino un camino para llegar a la crítica moral e histórica." (Paz 1990: 20).

En la primera parte del primer capítulo encontramos un hecho revelador. El fenómeno del desarraigo que puede llevar a la descomposición psíquico-cultural. Es posible que el fenómeno del pachuco en EE.UU. no sea de la misma forma ni en grado extremo, pero es lo que sucede, de igual modo, al interior de las sociedades latinoamericanas en transición en los últimos 50 años.

Esa angustia de ser y no ser, estas personas desgarradas en su ser íntimo, sin rumbo y sin norte que vienen del campo a la ciudad, de la provincia a la capital, del interior y de la periferia al centro son los que mejor expresan este mundo de tierra movediza. Son los extranjeros en sus propios países. Los niños por inconsciencia y los mayores por conciencia o necesidad son los que mejor resisten a estos cambios. Será el joven, en especial el adolescente, quien mejor sintetiza y expresa en grado sumo esta problemática.

Otro tema que Paz trabaja con mucha propiedad, que no sólo es patrimonio de los mexicanos sino de los latinoamericanos en general, es las consecuencias de la conquista y la colonización y la consecuente mentalidad colonial que se ha instaurado en la conciencia del habitante común de esta parte del mundo. Él habla de las máscaras, de las fiestas, del machismo, de la madre chingada, de la traición de la Malinche, de la división interna de los invadidos, de la sentencia de los dioses, creyendo que el ciclo histórico se habría cumplido.

De la independencia y el papel de los criollos, los caudillos, el positivismo, la democracia y la libertad. De la falta de una burguesía nacional capaz de cumplir su papel histórico, como lo hizo en otros países, el rol del imperialismo, especialmente norteamericano. De la revolución, entre otros hechos, reivindica a los bandidos, a los malhechores, a los revoltosos. Todavía no entraba al lenguaje político el término hoy de moda: terroristas.

Francisco Villa y especialmente Emiliano Zapata tenían hasta los años 50 en México y en todo América Latina muy mala prensa, sus figuras y acciones habían sido presentadas y trabajadas en la dirección de criminales, bandidos; hoy serían terroristas (15). Paz es uno de los primeros en ubicarlos en el lugar que les corresponde, es decir como luchadores sociales, como guerrilleros, como revolucionarios.

En 1975 fue preguntado por Claude Fell: "... usted privilegia el zapatismo, lo que en la época que fue escrito el libro era algo nuevo y excepcional, en la medida que casi no se hablaba de Emiliano Zapata. Cuando aparecía en los periódicos o en unos escritos se le presentaba invariablemente como el `Atila del Sur´, como un bandido sanguinario, etc. ¿Cómo se explica el relieve que tiene el zapatismo en su libro?"

Luego de contar algunas anécdotas personales y familiares con relación al zapatismo, dice: "La idea que la propaganda oficial ha dado del zapatismo es bastante falsa y convencional (...) La paradoja del zapatismo consiste en que fue un movimiento profundamente tradicionalista; y en ese tradicionalismo reside, precisamente, su pujanza revolucionaria. Mejor dicho: por ser tradicionalista, el zapatismo fue radicalmente subversivo. Ese elemento a un tiempo tradicional y revolucionario fue el que, desde el principio, me apasionó."

Y termina: "El zapatismo significa la rebelión, el salir a flote, de ciertas realidades escondidas y reprimidas. Es una revolución no como ideología sino como un movimiento instintivo, un estallido que es la revelación de una realidad anterior a las jerarquías, las clases, la propiedad." (Paz 1990: 25).

Casi 20 años después de estas declaraciones, en el sureño Estado de Chiapas, hizo su aparición un movimiento armado que reivindica las ideas, las banderas y las acciones de Emiliano Zapata. Éste responde al nombre de Ejército Zapatista de Liberación Nacional.


Da la impresión que la Vuelta a la noria, idea central del poema Piedra de sol, y la Dialéctica de la soledad, meollo del libro Laberinto de la soledad, aún tienen cabida en América Latina a comienzos del tercer milenio.

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