viernes, 19 de abril de 2013

Internacionales



Apuntes Sobre el Conflicto Coreano


Pedro José Madrigal Reyes


Para comprender los acontecimientos que se suceden en la península coreana se requiere de un análisis objetivo, que profundice en sus causas, y en sus posibles consecuencias. Toda vez que se trata de un nuevo capítulo de un conflicto que se ha desarrollado durante décadas, abonado por el imperialismo, y claro está, por el entreguismo de la burguesía-oligarquía surcoreana, que goza de un enorme respaldo y confianza por parte del imperialismo; es en esa confianza que encontraremos la respuesta al por qué el surcoreanos Ban Ki-moon, ocupa el estratégico cargo de secretario general de la ONU.

He aquí mi intento:

Generalidades

Se ha de partir del hecho de que al finalizar la segunda guerra mundial, la península fue descolonizada del imperialismo japonés por los ‘aliados’, el Norte por la URSS, el sur por EEUU; tras ello, los soviéticos dejaron el área liberada para los norcoreanos al tiempo que el sur se convirtió en una base militar de EEUU; con ello incumplió la ‘promesa’ de que una vez liberado el territorio del yugo japonés, Corea se convertiría en una nación soberana y unificada.

En ese escenario se origina y desarrolla la guerra de Corea como un intento de reunificación del territorio, debido a que la parte sur se encontraba –y se encuentra- ocupada y colonizada por una nueva potencia imperial, los EEUU; y de hecho, convertida en un feudo de ‘colaboracionistas’ del imperialismo japonés y por extensión del nazi-fascismo europeo; ahora bajo la estela estadounidense.

Fue el concurso de los EEUU y de la siempre instrumentalizada ONU –en ausencia de la URSS- la que evitó la reunificación.

El conflicto se ‘enfrió’ con la firma del armisticio del cincuenta y tres, técnicamente la guerra de Corea siempre ha estado activa, que supuso la creación de la zona desmilitarizada, la no agresión, la recuperación de la frontera anterior en la cercanía del paralelo 38, la búsqueda de la paz, etc.

Recrudecimiento del conflicto

En todo el periodo posterior al armisticio, la República Popular Democrática de Corea ha estado amenazada por la beligerancia bélica de EEUU en la región (en la actualidad cuenta con uno 30,000 efectivos en el Sur y unos 150,000 en la zona). Esto ha determinado que Corea del Norte incremente su material bélico ‘disuasorio’ hasta convertirse en una potencia nuclear; hecho que ha sido utilizado como excusa por el imperialismo para imponer, desde la ONU, medidas de bloqueo económico que agravan el conflicto; y claro está, reforzar los argumentos de su extensa presencia en el pacífico norte. Téngase en consideración que el militarismo de EEUU solo es una extensión, un apéndice de su política económica, especialmente ante poderes emergentes que amenazan su hegemonía global, en este caso Rusia y China.

No obstante, el origen del recrudecimiento del conflicto está específicamente en que en el armisticio no se determinó una frontera marítima, por lo que Corea del Norte asume que esta es una extensión del paralelo 38 –como es lógico-; y en el caso de Estados Unidos y el sur, pues sencillamente lo omiten, especialmente vulnerado desde los ejercicios militares del 2010 en el que se incluyeron ‘zonas fronterizas’.

Ante el acercamiento de fuerzas bélicas de EEUU y Corea del Sur al paralelo 38 –bombarderos nucleares, submarinos nucleares, portaaviones nucleare, etc.- y la condena del lanzamiento satelital y de la prueba nuclear subterránea efectuada por Pyongyang, con las consiguientes medidas (resoluciones) dictadas desde el Consejo de Seguridad, el armisticio está roto.

Japón y Corea del Sur

En realidad juegan de simples lacayos; sin duda, sus gobiernos asumirán como propia cualquier decisión dictada desde Washington, lo que involucraría a sus ejércitos en un eventual conflicto.

Para Estados Unidos ambos países son simples plataformas militares geoestratégicas –ambos países se comportan como tal-. En consecuencia, son blancos legítimos de un ataque militar por parte de Corea del Norte en un escenario de guerra.

Rusia y China

Como ya hemos manifestado en otra ocasión, las diferencias existentes entre estas naciones y EEUU no son ideológicas, sino que se derivan de su competencia por los mercados globales, por espacios dentro de la economía capitalista global.

Así, todas tienen intereses en la península coreana en el sentido de que se trata de un enclave geoestratégico. Para Estados Unidos un punto desde donde rodear a los países referidos y de alguna manera tener opciones intimidatorias; y en el caso ruso-chino en el sentido de evitar esa voluntad de la administración norteamericana. De hecho, ello explicaría el porqué los tres países coinciden en sancionar a Corea del Norte desde el Consejo de Seguridad de la ONU, al tiempo de que Rusia y China se ven obligados a tener una ‘mayor cautela’ debido a: la posibilidad real de una guerra termonuclear que les pueda afectar directamente…, o bien, ver como se construye una nueva plataforma militar junto a sus fronteras que les amenaza directamente.

Lejos queda el decidido apoyo soviético y la deuda moral de china para con la República Popular Democrática de Corea.

EEUU

En tiempos de crisis económica el imperialismo adquiere el único recurso que le queda para sobrevivir, militarizarse y dirigirse al neo-colonialismo (Irak, Libia, Sudán, Siria, Costa de Marfil, Malí, son algunos ejemplos), lo que pasa indudablemente por someter a los pueblos para asegurarse la entrada de baratísimas materias primas a su industria… No obstante, y dada las características actuales del capitalismo global, ese control pasa necesariamente por neutralizar a todos los competidores por todos los medios a su alcance.

Con la Unión Europa sometida por las políticas del BM y el FMI –ambos instrumentos de la Reserva Federal- que ha permitido redirigir capital a la economía estadounidense, los próximos pasos se encaminarán a desarticular a los BRICS, ya sea asimilando su industria y colocarla al servicio de las corporaciones estadounidenses –es lo que está ocurriendo en Brasil con la entrada de capital privado internacional, por ejemplo-, o evitar que estos puedan acceder con facilidad a las materias primas que necesitas para su aparato productivo y económico; especialmente relevante en el caso de China, principal competidor en esa materia y el que amenaza a corto plazo la hegemonía económica y militar de EEUU.

¿Qué Ocurriría en el Caso de un Conflicto Militar?

La República Democrática Popular de Corea ha manifestado que solo actuaría en defensa y al verse agredida. Llegado el caso, en mi opinión, estas serían las consideraciones:

1. El éxito de Pyongyang pasa por una actuación contundente y desarrollada en el menor tiempo posible. Corea del Norte, dado el bloqueo económico al que ha sido sometida durante décadas, no debería contar con las reservas energéticas necesarias como para mantener una guerra prolongada, y un ejército mecanizado sin combustibles es sencillamente un ejército roto.

2. Ese primer hecho eleva las posibilidades de que ese ataque a gran escala incluya ataques nucleares.

3. Está el detalle del mayor nivel tecnológico del bando estadounidense, de allí que existe la posibilidad exponencial de que Pyongyang efectúe un Ataque con Pulso Electromagnético de Altitud destinado a neutralizar esa superioridad de las fuerzas enemigas y convertir el conflicto en una guerra de infanterías. Claro está que esto implicaría perder los sistemas de defensa propios, pero dada la superioridad numérica de las fuerzas norcoreanas es plausible. En ese sentido, se sabe que EEUU tiene un protocolo de acción de ese tipo ante un ataque nuclear.

4. Un conflicto militar irremediablemente involucraría a China y Rusia, pues serían parte de los países afectados directamente por los efectos de la guerra en todos los sentidos, especialmente si es nuclear. De allí que no permanecerían neutrales, la pregunta está en cuál de los bandos actuarían. En cualquier caso, el apoyo a Corea del Norte por ambos países no es seguro, me atrevo incluso de calificarlas de improbable, al menos eso es lo que se desprende de sus recientes actuaciones dentro del Consejo de Seguridad.

5. Estados Unidos no está en condiciones de emprender una aventura bélica que le suponga enormes pérdidas económicas, su deuda interna y externa llegarían a niveles que amenazarían incluso su integridad. De hecho, ya encontramos iniciativas de independencia presentadas por diversos estados, entre ellos Texas. En cualquier caso, ya sea una derrota o una victoria Pírrica significaría su final como potencia.

6. La industria armamentística siempre ha reportado inmensos beneficios, y está siendo utilizada por la administración Obama para reflotar la economía. Esto eleva las posibilidades de guerra.

7. Existe la posibilidad de que el escenario de la guerra alcance al territorio continental de los EEUU, lo que indudablemente afectaría la credibilidad de la población en las aventuras bélicas de su gobierno. Son dos las posibles consecuencias:

*Que la administración norteamericana en ese caso dicte normas de excepción y anule toda oposición a la guerra, desarrollándose a niveles catastróficos.

*O bien que se vea obligado a capitular por la presión de la opinión pública, y en el mejor de los casos buscar un tratado de paz que ha evadido durante décadas.

8. En cualquier caso, el mundo que conocemos dejaría de existir.

Estemos atentos, el killer-capitalismo se desarrolla hacia la desaparición de nuestra especie.


*Militante del FSLN





Bolivia y el Anhelo de Una Salida al Mar


Héctor Miranda *


BOLIVIA TUVO MAR Y COSTAS EXTENSAS, y el país era mucho más grande y contaba con más riquezas naturales, pero en una guerra con Chile, en el siglo XIX, perdió inmensas extensiones de territorio y todo su litoral al océano Pacífico. Desde entonces, los bolivianos sueñan con recuperar las posesiones que un día les pertenecieron, aunque la prioridad pasa por una salida soberana al mar, conscientes de que aquellos 120 mil kilómetros cuadrados que pasaron al vecino no volverán a formar parte del mapa del país.

En la Guerra del Pacífico, en la cual también estuvo involucrado Perú, Bolivia perdió inmensas extensiones de territorios -que incluyen zonas ricas en cobre, guano, salitre, y otros minerales- además de 400 kilómetros de costa. La contienda, iniciada en febrero de 1879, terminó solo después de la firma de un tratado -impuesto por el bando vencedor- en 1904, el cual establecía, entre otras cláusulas, el compromiso de Chile de construir un ferrocarril entre La Paz y Arica y asegurarle a los vencidos derecho de libre tránsito hacia los puertos del Pacífico.

El artículo VI del Tratado de Paz y Amistad advertía: "La República de Chile reconoce en favor de la de Bolivia y a perpetuidad, el más amplio y libre derecho de tránsito comercial por su territorio y puertos del Pacífico..." A cambio, se anexaba, como cesión, las regiones de Antofagasta y Calama, conocidas hasta entonces como departamento del Litoral, y fijaba las fronteras entre ambas naciones.

Bolivia, sin embargo, denuncia que el pacto no se ha cumplido, que Chile nacionalizó sus puertos, además de pasar por encima de una resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Convención de Ottawa. Al mismo tiempo, ratificó que mantendrá su disposición al diálogo, pero sin renunciar a su derecho de acudir a cortes internacionales para lograr una salida soberana al Océano Pacífico.

La determinación del país del altiplano de recurrir a cortes internacionales se produjo luego de que el canciller chileno, Alfredo Moreno, advirtiera que su nación no le debe nada al vecino, en contraposición con lo que establece el Tratado de Paz y Amistad, del cual aquel gobierno parece haberse olvidado.

Las conversaciones sobre el tema marítimo entre ambos países vivieron buenos momentos cuando el gobierno de Michelle Bachelet (2006-2010), pero la llegada al poder en La Moneda de Sebastián Piñera volvió a enfriar el diálogo, lo cual impulsó a Bolivia a presentar una demanda en la Corte Internacional de La Haya.

Horas antes de celebrarse el Día del Mar -el 23 de marzo- el vicencailler Juan Carlos Alurralde dejó clara la posición Boliviana, en declaraciones exclusivas a Prensa Latina. "El 23 de marzo es un día muy importante para Bolivia, porque recuerda la injusta usurpación de nuestro acceso al Océano Pacífico. En un día que nos renueva y nos convoca a seguir trabajando y luchando por recuperar una salida al mar", aseguró.

Alurralde insistió en que "la posición boliviana no es claudicable, porque no vamos a cejar en el empeño; vamos a continuar con nuestras demandas con todas nuestras fuerzas". El vicecanciller se refirió al primer aniversario del inicio de los trabajos para presentar "una demanda ante instancias internacionales de resolución de controversias por medios pacíficos".

"La población, los sindicatos, las federaciones, el pueblo boliviano, van a esperar un informe de todo lo que se ha avanzado hasta ahora", admitió Alurralde, quien descartó cualquier negociación con Chile que implique una concesión de principios, sobre todo en respuesta a voces que piden un canje de gas por mar.

"Este es un tema antiguo. Y nuestra posición es clara: para hablar de mecanismos de integración energética, económica, de comunicación, o de otros temas, primero hay que sanar la herida de nuestra salida al mar", recalcó. "Mientras no se resuelva el tema pendiente, no avanzaremos en ninguna integración. Mientras no se produzca una solución concreta, factible, útil, otro tipo de integración es imposible", remarcó el vicencaciller boliviano.

Por otra parte, Alurralde aseguró que mantiene a la Organización de Estados Americanos (OEA) al tanto del cumplimiento de las resoluciones emitidas por el organismo continental sobre el tema marítimo y recordó que la más importante fue la de 1979. Entonces, la OEA conminó a Chile a encontrar una solución con soberanía y sin intercambio territorial. "Esa resolución no ha caducado, mantiene su vigencia. Por eso Bolivia informa sobre su avance y cumplimiento".

El vicencanciller cree que "no es necesario un nuevo dictamen, porque la resolución de 1979 es clarísima. Tiene un mandato claro y preciso sobre cuáles son las acciones que deberían emprenderse para resolver de una vez el problema marítimo". Por último, aseguró que Bolivia va a ser muy precisa en la información sobre el tema e informará sobre lo avanzado a nivel bilateral.

La posición boliviana encuentra cada vez más defensores en el mundo. Y la decisión del presidente Evo Morales de llevar el reclamo ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, recibió el respaldo de políticos, artistas e intelectuales bolivianos, además de personalidades del mundo. De disímiles lugares se alzan voces a favor del justo reclamo boliviano, en tanto el mandatario insiste en la posibilidad de que un tribunal internacional pueda resolver el litigio.

"Tenemos confianza, nos asiste el derecho y la razón, de que un tribunal internacional pueda solucionar el enclaustramiento marítimo boliviano", aseguró Morales, quien prepara la demanda ante la Corte de La Haya.

Por su parte, el ministro de Culturas, Pablo Groux, advirtió: "No queremos que esta fecha sea un punto de llegada, sino más bien que sea un punto de partida, para que profundicemos en la historia, en el civismo y el espíritu de reivindicación", en referencia al 23 de marzo, fecha en la cual se efectúan diversas actividades a favor del reclamo. Entre ellas, un acto de masas en la plaza Eduardo Avaroa -héroe de la guerra contra Chile- donde el presidente dio a conocer el reclamo.

Mientras, un equipo de historiadores de la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima concluyó la primera fase de la base de datos que sustentará la demanda marítima boliviana ante tribunales internacionales. Las pruebas históricas de que Bolivia tuvo una salida soberana al mar son irrefutables, destacó el historiador Fernando Cajías. Esas pruebas son nuestra mayor fortaleza, por eso hay que insistir en ellas. Una de nuestras tareas es precisamente dotar de la mayor documentación que pruebe nuestra propiedad sobre Atacama, con su desierto y su costa, subrayó.

Según Cajías, se concluyó la primera fase de la base de datos que contiene seis mil documentos de fuentes primarias, periodísticas, impresas y secundarias, relacionadas con el problema marítimo, correspondientes a los siglos XVI hasta el XIX, aunque faltan todavía los siglos XX y XXI y complementar los anteriores.

*Jefe de la corresponsalía de Prensa Latina en La Paz.




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