jueves, 17 de enero de 2013

Notas Sobre la Creación Heroica de Mariátegui II, Eduardo Ibarra



Notas Sobre la Creación Heroica de
Mariátegui II

(En el 90 Aniversario de la Creación Heroica de Mariátegui)


Eduardo Ibarra


I

En el editorial Aniversario y Balance, Mariátegui señaló: “No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indo-americano. He aquí una misión digna de una generación nueva” (1). Como es evidente, Mariátegui se refiere aquí al socialismo tanto como teoría (marxismo) cuanto como realización práctica (movimiento socialista, sociedad socialista). Por consiguiente, si el término Creación Heroica designa el producto, teórico y práctico, de la aplicación vívida del marxismo, el término derivado Creación Heroica de Mariátegui designa el Pensamiento Marxista de Mariátegui, en su doble cualidad de reflejo y objetivación. Este es el significado especial, de clase, que tiene el término Creación Heroica, de usanza entre los marxistas peruanos, así como el término derivado Creación Heroica de Mariátegui, utilizado para designar el producto original de la aplicación del marxismo a nuestra realidad concreta.

En la Advertencia a los 7 Ensayos, Mariátegui escribió: “Tengo una declarada y enérgica ambición: la de concurrir a la creación del socialismo peruano” (2). Por cuanto aquí la palabra socialismo está utilizada con el mismo significado especial, de clase, que en Aniversario y balance, la cita prueba, igual que la anterior, que los términos Creación Heroica de Mariátegui y Socialismo Peruano tienen el mismo contenido ideológico, sencillamente porque el Socialismo Peruano no sería tal si no es Creación Heroica, es decir, si no es aplicación vívida del marxismo. 

Pero así como en estos dos casos ejemplares Mariátegui utilizó el término socialismo en su acepción especial de clase, en otras ocasiones lo utilizó en su acepción más dilatada. Así procedió, verbigracia, en la conocida nota Del autor: “La orientación socialista de Mariátegui tiene su punto de arranque en la publicación a mediados de 1918 de la revista “Nuestra Epoca”, influida por la “España” de Araquistain…” (3). Por tanto, el lector está obligado a identificar en la literatura mariateguiana en qué sentido está utilizado en cada caso el término socialismo. De otro modo correría el riesgo de absolutizar una de las dos acepciones, con las previsibles consecuencias del caso.

De otro lado, en la aludida nota aparece esta esclarecedora afirmación: “… en Europa [Mariátegui] se ocupó de estudios de política, economía, sociología, filosofía, etc. De su viaje data su asimilación al marxismo” (4), de manera que, al leer lo citado en el parágrafo anterior, el lector está ya informado de que esta asimilación constituyó una ruptura con el socialismo reformista. El reconocimiento de esta ruptura es de especial importancia en la comprensión de la relación entre el inicial socialismo no marxista de Mariátegui y su definitivo socialismo marxista, y no reconocerla equivale a creer que la diferencia entre uno y otro socialismo es únicamente de grado.

II

En la carta del 10 de enero de 1928 a Samuel Glusberg, Mariátegui anotó: “Mis artículos de esa época [la de su estadía europea] señalan las estaciones de mi orientamiento socialista” (5). De este modo precisó el período en el que se asimiló al marxismo y dio la pista para poder identificar la primera manifestación literaria de dicha asimilación.

Basándose en testimonios de César Falcón y Palmiro Machiavello, Guillermo Rouillón sostiene que “poco antes del Congreso de Livorno [del Partido Socialista Italiano], en el seno del círculo de obreros romanos en el cual era uno de los más entusiastas y diligentes activistas, [Mariátegui] abrazó las ideas marxistas-leninistas”. Y agrega: “Mientras aquel hecho tan significativo se registraba en la vida política de nuestro personaje, estalla en Turín la gran huelga de protesta del mes de abril de 1920…” (6). Esto quiere decir que, según su parecer, la asimilación de Mariátegui al marxismo se produjo en abril de 1920.

Sin embargo, la afirmación de Rouillón no parece ser correcta, pues ese mismo mes de abril, Mariátegui escribía el artículo Las fuerzas socialistas italianas, cuyo texto acusa un punto de vista descriptivo de la lucha interna en el Partido Socialista Italiano, razón por la cual no expresa una neta toma de posición por el marxismo. Desde luego, esto no impide reconocer que, desde la incorporación del maestro al círculo romano hasta antes del Congreso de Livorno, se constata una estación especial en su orientamiento político: aquella en la que, dando acelerados pasos intermedios, llega a un punto de ruptura con el socialismo no marxista al adherirse al socialismo marxista. ¿En que momento ocurrió esto exactamente? ¿Cuál es el artículo que expresa esta ruptura y esta adhesión?

Es claro que la adhesión de Mariátegui al marxismo y la primera manifestación literaria de este acontecimiento no es una y la misma cosa. Establecer el momento exacto de esa adhesión constituye una verdadera dificultad, pero, cuando menos delimitar el período en que ocurrió, no sería un hecho sin importancia. Todavía en el artículo La Sociedad de las Naciones, posterior en un mes al artículo Las fuerzas socialistas italianas, puede encontrarse esta afirmación que no es posible considerar como definidamente marxista: “El proletariado socialista lucha por una “internacional” de clase, por una internacional netamente proletaria. Llámese segunda o tercera internacional, llámese de Ginebra o de Moscú, la internacional obrera es fundamentalmente una sola” (7). Seis días más tarde, Mariátegui escribió el artículo El actual Gabinete Giolitti, y es poco probable que en tan breve lapso hubiera cambiado de opinión. En cambio puede resultar razonable pensar que, el 25 de julio, cuando escribe el artículo ¿La guerra ha sido revolucionaria o reaccionaria?, se hubiera asimilado ya al marxismo.

Hay que recordar que Mariátegui llegó al Congreso de Livorno, inaugurado el 15 de enero de 1921, como marxista hecho y derecho, y esto significa que su conversión tuvo que haberse producido antes. De manera que, si tomamos el 25 de julio (fecha del artículo ¿La guerra ha sido…) como punto de partida y el mes de diciembre (fecha del artículo El precio político del pan) como punto final, tenemos un período de cinco meses como la estación en la cual en algún momento el maestro se afilió al marxismo. En esta estación, además de aquellos artículos que marcan sus extremos, el maestro escribió seis más: El programa del ministro Giolitti (27 de julio), El problema del cambio (julio o agosto), Benedetto Croce y el Dante (14 de agosto), Aspectos del problema Adriático (23 de agosto), La Conferencia de SPA (sin fecha, pero publicado el 1º de noviembre) y El Estatuto del Estado Libre de Fiume (sin indicación de día y mes, pero escrito en la segunda mitad de 1920). ¿Alguno de estos artículos expresa la conversión de Mariátegui al marxismo? ¿Cuál, precisamente?

En Notas sobre la Creación Heroica de Mariátegui (19.01.08), sostuvimos: “El artículo El cisma del socialismo expresa… el paso de Mariátegui del socialismo no marxista al socialismo marxista, es decir, el inicio de su teorización marxista, el principio de su análisis de la realidad conforme al método marxista, el punto de partida de su Creación Heroica” (8). Hoy, con los datos allegados aquí, la identificación de la primera manifestación literaria de la adhesión de Mariátegui al marxismo aparece problemática. No obstante, es posible echar una luz sobre la cuestión.

Ninguno de los artículos que hacen parte de la estación julio-diciembre de 1920 expresa netamente la afiliación de Mariátegui al marxismo. Pero si, de todas formas, se considerase que el primero de ellos expresa ya dicha afiliación, entonces el inicio de su Creación Heroica tendría la fecha exacta del 25 de julio de 1921. Pero si se pensase, más bien, que no es el artículo aludido sino algún otro de la misma estación el que marca el inicio de esa Creación, entonces dicho inicio sería en la fecha de aquel artículo considerado bajo este criterio. Sin embargo, proceder de esta forma sería casi como tratar de adivinar. El artículo El Gabinete Giolitti y la Cámara. El arreglo ítalo-yugoeslavo, fue escrito por Mariátegui en enero de 1921, y ya, por tanto, en su calidad de marxista. Por eso quienquiera puede decir que es con él que inicia su Creación Heroica. Pero, como se puede constatar, este artículo no expresó claramente la nueva filiación del maestro.  

Contrariamente a los artículos examinados, el artículo El cisma del socialismo tiene la virtud de ser uno en el cual la posición marxista de Mariátegui aparece manifiesta, explícita, palmaria, neta, y, por tanto, marcando de una manera indubitable e indiscutible su paso del socialismo no marxista al socialismo marxista. Por eso este artículo constituye el punto de partida de la Creación Heroica de Mariátegui. Esta verdad se ve reforzada ahora con los argumentos aportados en las presentes notas y, en consecuencia, nos ratificamos en la idea sostenida en nuestro artículo citado arriba. La asimilación al marxismo del maestro y la primera expresión literaria de esta asimilación no es, pues, una y la misma cosa.

III

El orientamiento socialista de Mariátegui puede ser dividido en dos grandes etapas: una primera, no marxista, y una segunda, marxista. La primera va de junio de 1918 al primer semestre de 1920. Es la etapa del Mariátegui socialista a lo Araquistain. Es la etapa de la revista Nuestra Época, del Comité de Propaganda y Organización Socialistas, del diario La Razón, de la partida de Mariátegui a Europa en octubre de 1919 y de las primeras estaciones de su trayectoria en este continente. La segunda va del segundo semestre de 1920 al 16 de abril de 1930. Es la etapa del Mariátegui marxista. Es la etapa de su artículo El cisma del socialismo, de la “célula de Génova”, de su participación en el Congreso de Livorno, de su activismo en el Partido Comunista Italiano, de su regreso al Perú para fundar “un partido de clase”, de sus conferencias en la UPGP, de la revista Amauta y el periódico Labor, de sus libros 7 Ensayos, Defensa del marxismo, Ideología y Política y El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy, de la fundación del Partido Socialista del Perú y la Confederación General de Trabajadores, de sus tesis presentadas al Congreso Sindical de Montevideo de mayo de 1929 y a la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana de Buenos Aires de junio del mismo año, de su moción de afiliación a la Tercera Internacional, etcétera, etcétera, etcétera. Esta creación marxista, teórica y práctica, es la Creación Heroica de Mariátegui (9).

El análisis de la relación entre estas dos etapas no puede hacerse sino desde la perspectiva de su definitiva etapa marxista. ¿Por qué Mariátegui, contrariamente a otros, supo romper con su inicial socialismo reformista y asimilarse al marxismo? ¿Por qué sobre esta base alcanzó a concretar una aplicación vívida del marxismo, su Creación Heroica? La revista Nuestra Época, el Comité de Propaganda y el diario La Razón son otras tantas estaciones del socialismo reformista de Mariátegui, pero en conjunto constituyen una etapa que fue superada por medio de una ruptura. Por tanto, esta etapa –inicial, transitoria, efímera– tiene una importancia relativa, pues su examen permite esclarecer: 1) los elementos componentes de las  estaciones, relativamente largas y relativamente cortas, que se sucedieron hasta el momento en que el maestro se asimiló a la doctrina de Marx; 2) las cualidades morales e intelectuales que le permitieron dar este trascendental salto.

Mariátegui tuvo una posición especial en el socialismo reformista. Con César Falcón, Humberto del Aguila, Fausto Posada y otros activistas, constituyó el ala izquierda de ese socialismo, y desde ella combatió el colaboracionismo de algunos personajes. Esta constatación no tiene una importancia menor en la trayectoria del maestro.

El socialismo reformista de los años diez y veinte del siglo pasado ha tenido, tiene, una continuidad, es decir, una historia. El Partido Socialista de Castillo y el Partido Socialista Revolucionario de los años setenta, continuaron, con distintos matices y en diferentes grados, ese socialismo, del mismo modo que, reclamos aparte, hoy por hoy lo continúan el Partido Socialista Peruano y el Partido Socialista de los Trabajadores. Pues bien, la revista Nuestra Época, el Comité de Propaganda y el diario La Razón, son, por razones obvias, parte de esa historia (10).

Pero ocurre que, como es de conocimiento general, Mariátegui rompió con el socialismo reformista en la segunda mitad de 1920 y, con su artículo El cisma del socialismo de marzo del año siguiente, dio inicio a otra historia: A LA HISTORIA DEL SOCIALISMO PROLETARIO.

Este Socialismo Proletario es la Creación Heroica de Mariátegui, es decir el Socialismo Peruano propiamente dicho (11), cuya concreción marcó un antes y un después en el proceso ideológico y político del proletariado.

Lealmente autocrítico, Mariátegui hizo en su momento la crítica de su socialismo reformista, por ejemplo cuando en 1929 se refirió al Comité de Propaganda: “El grupo tiende a asimilarse a todos los elementos capaces de reclamarse del socialismo, sin exceptuar aquellos que provienen del radicalismo gonzales-pradista y se conservan fuera de los partidos políticos” (12). En consecuencia, ya nada más por esta observación crítica (13), Mariátegui no cabe en una visión del socialismo peruano indiferente a la trascendencia sin parangón de su ruptura con el socialismo reformista; indiferente al hecho de que sólo con su Creación Heroica el Socialismo en el Perú alcanzó la condición de Socialismo Peruano; indiferente al carácter especial, de clase, marxista, del Socialismo Peruano, el cual, como es indiscutible, desde el principio transformó radicalmente el objetivo de la lucha de clase del proletariado.

Es posible que subrayar el socialismo reformista de la revista Nuestra Época, del Comité de Propaganda y del diario La Razón, resulte un escándalo para algunos, pero sólo porque su visión de la trayectoria de Mariátegui no distingue entre socialismo reformista y socialismo marxista, o, para decirlo de otro modo, porque diluyen el socialismo marxista en el socialismo en general. El solo hecho de pretender pasar el centenario del socialismo reformista por el centenario del Socialismo Peruano prueba la verdad de nuestro aserto.

Hay, pues, quienes ven la continuidad en la trayectoria ideológica y política de Mariátegui (emoción social, ética, actitud de servir al proletariado, consecuencia con las luchas de las clases trabajadoras, capacidad de encontrar la verdad en los hechos), pero no son capaces de captar la discontinuidad que hay en la misma (ruptura con el socialismo reformista y adhesión al marxismo), o, en todo caso, no son capaces de captar el hecho de que lo verdaderamente trascendental en la vida de Mariátegui no fue su inicial y transitorio socialismo reformista, sino su definitivo socialismo marxista, su Creación Heroica, su Socialismo Peruano, el cual, por ser tal, abrió por primera vez en nuestra historia la posibilidad real de la lucha por el poder. No porque Mariátegui desempeñara un papel de primer orden en las tres experiencias mencionadas en este parágrafo, el socialismo reformista que las caracterizó deja de ser socialismo reformista. Pero también, no porque su inicial socialismo fuera reformista, su Creación Heroica no va a tener la trascendencia que tiene.

IV

Pues bien. No obstante estar claro para cualquier lector atento, objetivo, honrado, que los términos Socialismo Peruano y Creación Heroica tienen, tanto en Aniversario y balance como en la Advertencia a los 7 Ensayos, un significado específico, de clase, precisamente marxista, Ramón García y su grupo embrollan las cosas pretendiendo que en 2018 se cumple el “centenario del socialismo peruano”, lo que, como ha quedado afirmado, significa diluir el Socialismo Peruano (así con mayúsculas por proletario) en el socialismo peruano en la acepción más dilatada del término (así con minúsculas por la oportunista tendenciosidad que encierra).

El Socialismo Peruano tiene su punto de partida en marzo de 1921 y, como es obvio, cumplirá su Primer Centenario en marzo de 1921. De manera que pretender celebrar este Centenario en 2018, es tomar como coartada el aniversario de la revista Nuestra Época, ¡a fin de celebrar el centenario del socialismo reformista! (14).

El socialismo reformista no fue Creación Heroica, en el sentido mariateguiano del término. El propio maestro señaló: “En ambos números [de la revista Nuestra Época], se esboza una tendencia fuertemente influenciada por España, la revista de Araquistain, que un año más tarde reapareció en La Razón…” (15). Baste comentar que si alguien se ha aderezado su propio concepto de creación heroica, puede utilizarlo para definir este socialismo a lo Araquistain, pero, desde luego, no puede apelar a Mariátegui para fundamentar su desaguisado.

Datar el nacimiento de la Creación Heroica de Mariátegui, es decir del Socialismo Peruano, el 7 de octubre de 1928, es una falsificación de su VERDAD HISTÓRICA. Pero datarla el 22 de junio de 1918, a más de una falsificación de esta verdad, es una falsificación de la VERDAD TEÓRICA que encierran los conceptos de Creación Heroica y de Creación Heroica de Mariátegui. En otras palabras, es una negación, mal encubierta, del concepto mariateguiano de Creación Heroica y una negación, también mal encubierta, del derivado concepto de Creación Heroica de Mariátegui. Esta doble negación es, pues, un hecho sumamente grave y extraordinariamente peligroso, pero, en el grupo de Ramón García, nadie ha sido capaz de asumir una actitud crítica frente a la misma. Esta penosa realidad da cuenta de cómo están las cosas en sus filas.

La doble negación que comete Ramón García es absolutamente inadmisible para cualquier marxista e, incluso, para cualquier persona suficientemente informada. Pero, por lo visto, hay quienes la han asumido sin ningún problema, irreflexivamente, sin chistar, seguramente porque ella aparece más acorde, en primer lugar, con la dilución en sus espíritus del clasismo proletario, y, en segundo lugar, con el proyecto de un partido de “dos niveles”, es decir, de un partido a lo Portocarrero-Pesce, de un partido de “todos los elementos capaces de reclamarse del socialismo, sin exceptuar” a los elementos de los diversos matices del oportunismo y el revisionismo que activan en nuestro medio.

La negación del concepto mariateguiano de Creación Heroica y del derivado concepto de Creación Heroica de Mariátegui, se corresponde, pues, con el proyecto de un partido doctrinariamente heterogéneo, de un partido-amalgama, de un partido-frente, contrario por principio al Partido de clase de Mariátegui. Este es el fondo de la cuestión. Este es la trastienda que encierra la intención de celebrar el centenario del socialismo reformista como si se tratase del Socialismo Peruano (16).

Esta trastienda es parte de la furiosa, sesgada y torpe campaña que desenvuelven desde hace años Ramón y García y su grupo POR TERGIVERSAR LA FILIACIÓN DOCTRINAL DE MARIÁTEGUI Y MISTIFICAR SU OBRA.

Pero, por supuesto, es comprensible que el grupo revisionista quiera celebrar el centenario del socialismo reformista y no el centenario del socialismo proletario. Por algo es un grupo revisionista.

Por cuanto el Centenario del Socialismo Proletario, es decir de la Creación Heroica de Mariátegui, o sea del Socialismo Peruano, se cumplirá en 2021, podemos afirmar, lealmente, que los marxistas sabremos celebrarlo con la dignidad propia de tan importante acontecimiento (17).

V

Como el seguidismo, y aun el servilismo, no es un absoluto en ninguna parte, Manuel Velásquez ha guardado distancia con respecto a la falsificación que comete Ramón García del punto de arranque del Socialismo Peruano, pero sólo para defender la falsa idea de que su fecha de nacimiento es el 7 de octubre de 1928, es decir, sólo para defender esta falsificación contra la otra falsificación. Esta penosa realidad da cuenta de cómo están las cosas en sus filas (18).

El concepto mariateguiano de Creación Heroica designa el producto, teórico y práctico, de la aplicación vívida del marxismo a las condiciones concretas de América, y, por tanto, a las particulares del Perú. Todo marxista tiene la obligación, política y ética a la vez, de respetar escrupulosamente esta Verdad Teórica establecida por Mariátegui.

El concepto marxista de Creación Heroica de Mariátegui designa el producto original de dicha aplicación. Por tanto, todo marxista tiene también la obligación, política y ética a la vez, de respetar escrupulosamente esta Verdad Teórica establecida sobre la base instituida por Mariátegui.

En marzo de 1921 Mariátegui escribió el primer artículo que expresó netamente su identidad marxista, marcando así el principio de su Creación Heroica, y, por tanto, este mes ella cumple su 90 Aniversario. Igualmente, todo marxista tiene la obligación, política y ética a la vez, de respetar escrupulosamente esta Verdad Histórica.

Defender el concepto mariateguiano de Creación Heroica; defender el contenido de clase de los conceptos de Creación Heroica de Mariátegui y de Socialismo Peruano; defender la verdad de la historia de este Socialismo. He aquí un deber de todo marxista consecuente y honrado.

Notas:
[1]  T.13, p.249.
[2]  P.12.
[3]  T.13, p.17.
[4]  Ibídem, p.16. Negritas nuestras.
[5]  Correspondencia, t.II, p.331.
[6]  La creación heroica de José Carlos Mariátegui, t.II, pp.65-66.
[7]  T.15, p.80.
[8]  Elipsis agregada.
[9] Esta verdad no impide reconocer que en su estación pre-marxista Mariátegui tuviera juicios dignos de atención y hasta de asimilación. La capacidad de encontrar la verdad en los hechos no es exclusiva de los marxistas ni mucho menos.
[10] Pero, al mismo tiempo, la revista, el Comité y el diario mencionados son, al mismo tiempo, parte de la biografía intelectual de Mariátegui, o, más exactamente, de su personal proceso ideológico. La ruptura del maestro con el socialismo reformista significó el punto de partida del socialismo marxista, y se entiende que, a partir de entonces, el proceso de este socialismo es ajeno al proceso que siguió el socialismo reformista. En otras palabras, a partir de la primera manifestación literaria de la asimilación de Mariátegui al marxismo, el socialismo reformista y el socialismo marxista tomaron caminos paralelos. Por eso meterlos en un mismo saco utilizando a Mariátegui como coartada, constituye una actitud confusionista.  
[11] En su expresión primera, fundacional, basal, se sobreentiende. Como se sobreentiende que esta expresión está vigente en el proceso revolucionario de nuestro pueblo. 
[12] T.13, p.99.
[13] Esta observación crítica, que puede constatarse en más de una afirmación mariateguiana, tiene algunas veces, como en la anotada, una connotación autocrítica.
[14] Es necesario no confundir dos cosas: el centenario de la revista Nuestra Época y el centenario del Socialismo Peruano. Puesto que, como se ha visto, Nuestra Época fue una revista fuertemente influenciada por el socialismo reformista de la Segunda Internacional, su centenario coincide con el centenario del socialismo reformista. Pues bien, el socialismo proletario, es decir el Socialismo Peruano, tiene como punto de partida el artículo de Mariátegui El cisma del socialismo, escrito en marzo de 1921. En consecuencia, utilizar como coartada la revista Nuestra Época para pretender que el centenario del Socialismo Peruano se cumple en 2018, es escamotear el hecho histórico de la ruptura de Mariátegui con el socialismo reformista y su asunción del socialismo marxista. Nuestra Época fue la estación inicial del socialismo de Mariátegui, hablando en general. En el proceso ideológico del maestro, esa estación tiene su importancia, sin duda, en el sentido ya expuesto en el presente artículo, y, por tanto, los marxistas pueden y deben conmemorar su centenario, pero sin pretender pasarlo como centenario del Socialismo Peruano. Confundir el aniversario de Nuestra Época con el aniversario del Socialismo Peruano, es maniobra que les sirve a Ramón García y su grupo para intentar un partido del socialismo en general (cosa que disimulan tras el término socialismo peruano), es decir un partido doctrinariamente heterogéneo, no de clase, o sea, un partido-amalgama. Esta es la trastienda de su tergiversación del término socialismo peruano, de su intento de pasar el centenario del socialismo reformista por el Centenario del Socialismo Peruano.
[15] 7 Ensayos, p.254, nota al pie. Puesto que el concepto mariateguiano de Creación Heroica tiene dos elementos: el marxismo y la realidad americana (y específicamente la realidad peruana, como es obvio), es claro que la producción literaria del maestro, anterior a su asimilación al marxismo, no es Creación Heroica, no obstante lo correcta que puede ser en algunos o muchos casos. Ser “nacionalista” por el género de los estudios, no significaba serlo también por la posición ideológica, esto es, por la aplicación creadora del marxismo a las condiciones particulares de nuestra realidad. Mariátegui era consciente de esta realidad. En la hoja de vida Del autor, señaló honradamente: “El trato de Mariátegui con los tópicos nacionales no es, como algunos creen, posterior a su regreso a Europa. Es evidente que en Europa se ocupó particularmente en estudios de política, economía, sociología, filosofía, etc. De su viaje data su asimilación al marxismo. Pero no hay que olvidar que a los 14 ó 15 años empezó a trabajar en el periodismo y que, por consiguiente, a partir de esa edad tuvo contacto con los acontecimientos y cosas del Perú, aunque carecía, para enjuiciarlos, de puntos de vista sistemáticos” (t.13, p.16. Las cursivas son nuestras). Claro está que, con eso “de puntos de vista sistemáticos” el maestro aludió al método marxista, al que se asimilaría posteriormente. Por eso, en carta del 10 de enero de 1928 a su amigo Samuel Glusberg, había precisado: “A mi vuelta al Perú, en 1923, en reportajes, conferencias en la Federación de Estudiantes, en la Universidad Popular, artículos, etc., expliqué la situación europea e inicié mi trabajo de investigación de la realidad nacional, conforme al método marxista” (Correspondencia, t.II, p.331).
[16] El hecho de que García y su grupo apelen a la obra de Mariátegui no desmiente en absoluto nuestra afirmación.
[17] La celebración del Centenario del Socialismo Peruano en 2021 debe examinar el proceso doctrinal de Mariátegui desde la experiencia de la revista Nuestra Época, e incluso desde antes, pues de hecho la primera estación en el orientamiento socialista de Mariátegui, hablando en general, data de poco antes de junio de 1918, pero, naturalmente, sin confundir el socialismo pre-marxista del maestro con su posterior y definitivo socialismo marxista, y, por tanto, sin pasar dicho socialismo pre-marxista como punto de partida del Socialismo Peruano, término que encierra un concepto muy concreto establecido por el propio Mariátegui (aplicación vívida del marxismo) y suficientemente esclarecido en el presente artículo.
[18] Mostrando la precariedad de su exigua independencia de criterio, finalmente Velásquez se ha rendido ante las falacias de García. De esta forma todo lo que ha hecho es cambiar moco por baba.


*El presente artículo fue escrito el 10.03.11, y, como el artículo Notas Sobre la Creación Heroica de Mariátegui, es parte también del libro La Creación Heroica de Mariátegui y el Socialismo Peruano. Planteamiento de la Cuestión. Para su republicación en CREACIÓN HEROICA, el autor ha hecho algunas correcciones de estilo y agregado algunas notas de pie de página. (Nota de la Redacción).

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