sábado, 12 de marzo de 2011

Economía

RIQUEZA, BURGUESÍA Y TRABAJO

Cesar Risso H.

Usando las categorías de la Economía Política vamos a describir la situación económica de los trabajadores y de la burguesía en el Perú durante el año 2009 (1).

El PBI fue de 392,564’565,000 nuevos soles corrientes. Este fue el valor creado por la fuerza de trabajo empleada. Las remuneraciones fueron de S/86,386’929,000 y el excedente de explotación (ganancia o plusvalía: p) fue S/246,410’796,000. El nuevo valor creado, que es la suma de las remuneraciones con el excedente de explotación, fue 332,797’725,000 nuevos soles corrientes. Con esta información obtenemos la cuota de plusvalía de 285,24%. Esto quiere decir que de todo el nuevo valor creado por los trabajadores, la burguesía se apropió de un valor equivalente a 2,85 veces el valor de la fuerza de trabajo (remuneraciones).

Considerando la cuota de plusvalía, podemos calcular el tiempo de trabajo necesario y el tiempo de trabajo adicional. Así, redondeando, tenemos que el tiempo de trabajo necesario fue de 2 horas, mientras que el tiempo de trabajo adicional fue de 6 horas. En otras palabras, de toda la jornada, 2 horas se trabajó para reproducir el valor de la fuerza de trabajo (un valor equivalente al que recibe el trabajador como remuneración), y 6 horas se trabajó para crear el valor que se apropió la burguesía bajo la forma de ganancia. Así, del total del nuevo valor creado, el 74% se lo apropió la burguesía y el 26% quedó en manos de los trabajadores.

Del total del nuevo valor, considerando el total de la población en edad de trabajar (PET), que es de 15’801,700 personas, a cada uno le correspondería, el año 2009, la suma anual de S/ 21,160, lo que equivale a un monto mensual de S/ 1,755, o un importe diario de S/ 59.

Si hacemos el mismo cálculo, pero esta vez tomando solo a la PEA (población económicamente activa), le correspondería a cada uno el importe mensual de S/ 2,467, o un importe diario de S/ 82.

Consideremos ahora solo a la parte de la PEA que se encuentra ocupada. A cada trabajador le correspondería un importe mensual de S/ 2,620, o un importe diario de S/ 87.

Estos importes que hemos calculado sobre la base de datos oficiales del INEI, se refieren a lo que en promedio le correspondería a cada peruano según tomemos la PET, la PEA, o la parte de la PEA ocupada. Se debe tener claro que estos cálculos se refieren a lo que debió ganar cada quien pero considerando que se debe pagar todo el nuevo valor creado, es decir, la suma de las remuneraciones y de la ganancia.

Como valores promedio, está claro que hay quienes ganan mucho más, y también aquellos que ganan significativamente menos. Hay que tener en cuenta que las remuneraciones que hemos considerado comprenden sueldos y salarios, es decir, tanto lo que reciben los obreros como lo que reciben los empleados. Y como sabemos, entre estos últimos hay quienes ganan sumas considerables.

Pero, cuánto ganan en promedio los trabajadores, considerando ahora no el nuevo valor creado sino las remuneraciones. Para abreviar tomemos únicamente la PEA ocupada. En este caso a cada trabajador le correspondió en promedio S/ 680 mensuales (2), lo que equivale a S/23 en promedio al día. Si restamos del importe de S/ 2,620 (importe obtenido teniendo en cuenta el nuevo valor creado) el valor de S/ 680, obtenemos lo que de cada trabajador se apropió la burguesía mensualmente. S/ 1,940 es lo que cada trabajador dejó de percibir mensualmente el año 2009, para provecho de la burguesía, o que cada trabajador reportó un beneficio a la burguesía de S/ 1940.

Alguien podría preguntarse ¿Por qué no se distribuye equitativamente la nueva riqueza creada? o, ¿por qué hay subempleados y desempleados?, o ¿por qué hay pobreza?

La primera interrogante tiene que ver con las relaciones sociales de producción. Legalmente, los capitalistas, propietarios de los medios de producción, son los propietarios de lo producido. El productor directo solo tiene derecho al valor de su fuerza de trabajo.

Si consideramos a los subempleados trabajando jornadas completas; si incorporamos a los desempleados a la actividad productiva, la riqueza o el nuevo valor creado sería mucho mayor, pudiendo satisfacer así las necesidades de toda la población. Pero esto significaría que ya no se trata de producir mercancías, sino bienes, es decir, valores de uso. Entonces se buscaría satisfacer las necesidades de toda la población, y no la necesidad de la burguesía de obtener ganancias. En la sociedad capitalista, si una actividad económica o productiva no genera ganancia, entonces se descarta. De tal modo que para que la población satisfaga sus necesidades es necesario que los bienes adquieran la forma de mercancías para que el capitalista obtenga plusvalía. Estamos atrapados en esa perversa lógica capitalista. Para vivir tenemos que dar de ganar a la burguesía.

Según datos oficiales, en el año 2009, la pobreza fue de 34,8%, lo que equivale a 10’137,940 personas. Aunque se ha criticado la veracidad de los datos en torno a la pobreza ofrecidos por el INEI, para efectos del análisis que proponemos nos basta con esta información tal como está. Aunque por supuesto es necesario hacer las correcciones metodológicas pertinentes.

Hay quienes afirman que el problema de la producción está resuelto, que lo que le toca al socialismo es resolver el problema de la distribución. Pero esto es un grueso error. Todo sistema económico, o modo de producción, tiene básicamente dos aspectos, el técnico económico y el socio económico. En este sentido, el aspecto técnico económico, se puede decir está resuelto. Pero lo que configura al capitalismo es el aspecto socioeconómico, es decir, las relaciones sociales de producción. Estas tienen que ser cambiadas, pues parte importante de la producción son las relaciones de propiedad de los medios de producción. La distribución es consecuencia de la producción. De modo que no se puede afirmar que el problema de la producción está resuelto. En este sentido, José Carlos Mariátegui afirma que “Los socialistas reformistas, acostumbrados a la idea de que el régimen socialista más que un régimen de producción lo es de distribución […]” (3), lo que quiere decir que, para aplicar una distribución equitativa de los resultados de la producción, se requiere la socialización de los medios de producción, o dicho en otras palabras, la propiedad colectiva de los medios de producción.

El desarrollo de las fuerzas productivas aumenta la productividad del trabajo; un trabajador puede producir mucho más de lo que requiere para vivir. Pero de este incremento se aprovecha el capitalista, así como en su tiempo se aprovechó el esclavista y luego el señor feudal.

La productividad del trabajo fue de 11,5 (valor producido en una hora de trabajo por cada trabajador). De acuerdo al tiempo de trabajo necesario y al tiempo de trabajo adicional, tenemos que para crear un valor equivalente a las necesidades de toda la población, tomando como base que un trabajador en dos horas reproduce el valor de su fuerza de trabajo, se requiere que trabajen 7’283,003 trabajadores. Esto quiere decir que técnicamente, debido al aumento de la productividad del trabajo, el problema de la producción está resuelto. Podemos expresar lo mismo de la siguiente forma: si trabajan 14’566,006 personas (número escasamente inferior a la población en edad de trabajar) para satisfacer las necesidades de toda la población, cada uno tendría que trabajar únicamente 4 horas diarias. Así pues, las fuerzas productivas se han desarrollado a tal nivel que ya no caben en las estrechas relaciones de producción que las contienen. Entonces, hay subempleo, desempleo, pobreza, crisis, etc., debido a las relaciones sociales de producción propias del capitalismo.


Notas:

[1] En la medida que los datos oficiales del año 2010 aún no están disponibles, dejamos para más adelante dicho análisis.
[2] Consideramos este dato (S/ 680) como el valor de la fuerza de trabajo de manera referencial.
[3] Historia de la Crisis Mundial, p. 24, séptima edición, 1980.

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