domingo, 8 de diciembre de 2013

Ciencias Sociales




La Recreación de la Realidad:
«Los Siete Ensayos»

(Sexta Parte)

Jorge Oshiro


La creación del socialismo en el Perú

El problema de la feudalidad en el Perú


El problema del indio, es decir la "Cuestión Meridional" (Gramsci) del Perú" era para Mariátegui, como ya se ha insistido, el problema primario del Perú, el problema de la mayoría. Tanto para Gramsci como para Mariátegui la creación del socialismo tenía que pasar por el problema del indio, por el problema de la nacionalidad.

Para Mariátegui plantear el problema del indio en términos reales era partir del problema del latifundio. El latifundio y la servidumbre, según Mariátegui, eran dos expresiones de la feudalidad sobreviviente.[1]

Tenemos entonces que remontarnos hasta el concepto de feudalidad para comprender este problema delicado de la liberación del indio. La lectura del ensayo no es fácil pues Mariátegui utiliza, sin definirlos previamente, dos conceptos simultáneos:

·  feudalidad y
·  semifeudalidad.
       
En la cita anterior hablaba Mariátegui de las dos expresiones de la feudalidad. En otro pasaje Mariátegui dice que las expresiones de la feudalidad son tres: servidumbre, latifundio y gamonalismo.[2]

Al lector desprevenido le va parecer confuso este complejo de conceptos: feudalidad, semifeudalidad, latifundio, servidumbre, gamonalismo. Sin embargo todos estos conceptos tienen una función precisa. La complicación conceptual se debe a la complejas esferas económicas de este país dependiente que es el Perú.

En la Sierra en donde vive la mayoría de la población indígena, viven los indios en dos espacios económicas:

·  dentro de la comunidad indígena o
·  dentro del dominio del latifundio feudal.

El indio tanto en su comunidad como en el latifundio viven dependiente del misti, del latifundista. Pero la dependencia es cualitativamente diferente. La comunidad conserva por lo menos en gérmenes en algunos casos, intactos en otro

"una economía comunista primitiva".

Esta comunidad está  integrada dentro del sistema feudal del latifundista. Los otros campesinos han perdido su comunidad original y trabajan directamente en relaciones serviles, para el latifundistas. En este sentido habla nuestro autor de relaciones de feudalidad.

Pero por otro lado, el país está  integrado al mercado internacional como país colonizado, en ese sentido se habla de una economía colonial:

"La economía del Perú, es una economía colonial. Su movimiento, su desarrollo, est n subordinados a los intereses y a las necesidades de los mercados de Londres y Nueva York" (Subr. JO)

(...)

"Nuestros latifundistas, nuestros terratenientes, cualesquiera que sean las ilusiones que se hagan de su independencia, no actúan sino como intermediarios o agentes del capitalismo extranjero".

Lo mismo dirá  en otro texto:

"El capitalismo extranjero se sirve de la clase feudal para explotar en su provecho a estas masas campesinas".

·  En tanto que Mariátegui habla de la pura relación entre el indio y el latifundista usa la expresión feudalidad. Y ella es exacta pues reconstruye una relación socio-económico correspondiente al sistema feudal medieval: relación servil, ausencia del salario y ascendrado paternalismo.

·  Cuando nuestro autor describe este sistema social- económico dentro del sistema internacional global entonces ya no se puede hablar simplemente de feudalidad, pues hay que señalar su función de intermediario, de agente del capitalismo imperialista.

La semifeudalidad no se debe entender únicamente como una mezcla de formas diferentes de producción: capitalista-feudal. Debemos entenderla más bien como el fenómeno de integración del feudalismo existente dentro de los intereses del capitalismo imperialista.

Al imperialismo por lo tanto no le interesa cambiar el status quo existente, pues el estado económico de este país dependiente corresponde ampliamente a sus intereses.

Este semifeudalismo es el semifeudalismo serrano integrado al sistema capitalista imperialista. Mariátegui usa el mismo término, sin embargo para caracterizar otro tipo de fenómeno socio-económico:

"La diferencia entre la agricultura de la costa y la sierra, aparece menos en lo que concierne al trabajo que en lo que concierne a la técnica. La agricultura de la costa ha evolucionado con más o menos prontitud hacia una técnica capitalista del cultivo del suelo y la transformación y comercio de los productos".

Es decir, que el capitalismo criollo ha adoptado sobre todo los elementos exteriores de esta forma de producción:

"Pero en cambio, se ha mantenido demasiado estacionaria en su criterio y conducta respecto al trabajo. Acerca del trabajador, el latifundio colonial no ha renunciado a sus hábitos feudales sino cuando las circunstancias se lo han exigido de modo perentorio".

(...)

"Este fenómeno se explica, no sólo por el hecho de haber conservado la propiedad de la tierra los antiguos señores feudales, que han adoptado, como intermediarios del capital extranjero, la práctica, más no es espíritu del capitalismo moderno. Se explica también por la mentalidad colonial de esta casta de propietarios, acostumbrados a considerar el trabajo con el criterio de esclavistas y negreros".

Interesante en este texto es la diferencia que hace Mariátegui entre los conceptos "práctica" y "espíritu.  
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     
La práctica es aquí entendido como un movimiento exterior, postizo que no corresponde con el comportamiento, con el sistema de sentimiento que hace de esta persona perteneciente a una casta de propietarios.

El capitalista criollo, parece decirnos Mariátegui, es un hombre con metalidad de esclavista y negrero que usa máquinas modernas. No ha descubierto aún la potencia económica de los hombres, porque él mismo no se siente como un agente económico, porque él mismo no aprecia el aspecto creativo del trabajo, porque para él, en su mentalidad aristocrática del que nunca ha trabajado: el trabajo es algo digno de esclavos y de animales. Y este es el tipo de hombre que dirigía la economía del Perú en la época de Mariátegui.

Como ya se ha mencionado Mariátegui no se cansa en afirmar que el Perú en su vida republicana no ha tenido nunca una burguesía vigorosa e independiente.[3]

La guerra de la independencia no fue de ninguna manera para el Perú una Revolución francesa porque no había una burguesía que la hubiera podido iniciar y dirigir. La burguesía peruana recién comienza a aparecer a mediados del siglo pasado con el auge de dos productos: el guano y el salitre.

"Las utilidades del guano y del salitre crearon en el Perú, donde la propiedad había conservado hasta entonces un carácter aristocrático y feudal, los primeros elementos sólidos de capital comercial y bancario".

La burguesía peruana no fue, por lo tanto producto del fuerte trabajo y del espíritu de innovación. Todo lo contrario. Se formó a partir de los profiteurs, es decir, de los aprovechadores, dice Mariátegui de esta riqueza sorpresiva, que cayó a la economía como regalo del cielo. Como no fue producto del fuerte trabajo y de la abnegación característica del origen del capitalismo europeo y norteamericano, esta clase no se distinguió de la aristocracia hasta ese entonces prevalente en el mando de la sociedad peruana.

"Se formó en el Perú una burguesía, confundida y enlazada en su origen y su estructura con la aristocracia, formada y principalmente por los sucesores de los encomenderos y terrateniendtes de la colonia".

Esta burguesía endeble, llamada en el Peru, 'oligarquía', dependiente en dos frentes, hacia el exterior, del capitalismo imperialista, al interior de la aristocracia, con la cual tenía demasiados vínculos como para iniciar algo independiente, esta burguesía nunca pudo dominar políticamente sobre todo el país.

Tuvo así que entrar en alianza con los feudos regionales para poder gobernar el país.

"El Estado que constituyó la oligarquía se caracterizó, en primer lugar por un débil desarrollo de sus aparatos administrativos"..."Sólo en apariencias el Estado oligárquico fue un Estado nacional. Es preciso tener en cuenta la fuerte fragmentación regional que todavía a principios del siglo XX seguía caracterizando a la sociedad peruana" (M.Burga-A.Flores).

Así tenemos que toda la historia de la república peruana va a ser una serie de política de alianzas de los diversos sectores oligárquicos de la clase dominante del Perú. Este hecho de debilidad de la clase dominante creó y desarrolló un fenómeno característico de la historia de este país: el gamonalismo.

Mariátegui:

"El término gamonalismo no designa sólo una categoría social y económica: la de los latifundistas o grandes propietarios agrarios. Designa todo un fenómeno. El gamonalismo no está  representado sólo por los gamonales, propiamente dichos. Comprende una larga jerarquía de funcionarios, intermediarios, agentes, parásitos, etc; el indio alfabeto se transforma en un explotador de su propia raza porque se pone al serávicio del gamonalismo".

Este pasaje nos invita  regresar «La Cuestión Meridional» de Gramsci por la extraordinaria similitud del espíritu con el cual ambos enfocaron este arduo problema.
                                                                                    
La sociedad meridional, la sierra peruana de Italia, es un bloque agrario constituído por tres estratos sociales.

·  La gran masa amorfa de los campesinos,
·  los intelectuales y
·  los grandes terratenientes y grandes intelectuales.

Este bloque agrario es un todo orgánico con sus venas y arterias, con su corazón y su cerebro. Esta unidad es un todo jerárquico en el cual los grandes intelectuales y los grandes terratenientes dominan y ejercen su hegemonía sobre el todo.

Pero este dominio y hegemonía tiene que subsistir y reproducirse constantemente. Para este desarrollo el papel de los intelectuales de la pequeña y media burguesía es decisiva.

"El viejo tipo de intelectual era el elemento organizativo de una sociedad de base campesina y artesana predominantemente; para organizar el Estado, para organizar el comercio, la clase dominante cultivaba un determinado tipo de intelectual".

Y así entre la masa amorfa de campesinos y los grandes terrateniente había un constante contacto a través de este vaso comunicante. Así esta unidad, dice Gramsci,

"forma un monstruoso bloque agrario que en su conjunto funciona como intermediario y guardián del capitalismo septentrional y los grandes bancos. Su único fin es el de conservar el status quo. En su seno no hay ninguna luz intelectual, ningún programa, ningún interés por mejoras o progreso".

El caso es similar en el Perú de Mariátegui. Ya lo hemos visto al diferenciar los conceptos de feudalidad y semifeudalidad, como el terrateniente era, desde el plano global, un intermediario tanto del poder central como también del capitalismo imperialista extranjero.

·  Por un lado tenemos el gobierno oligárquico central, débil e incapaz de control total del Estado a través del país.
·  Por otro polo tenemos las grandes masas campesinas, amorfas (en cuanto que carecen de unidad nacional) pero en un constante estado de rebelión.[4]

Entre ambos polos se encontraba el gamonalismo, como nexo entre estos dos polos. En ese sentido el gamonal, (como persona), y el gamonalismo, (como sistema) cumplía el papel que en Italia llenaba los intelectuales de la pequeña y burguesía media en el campo.

Vamos a describir muy brevemente este gamonalismo de tan vital importancia en la conserávación del poder olig rquico en el Perú hasta los años sesenta de este siglo.[5]

El grupo de los gamonales era heterogéneo y dependía de la situación económica de cada uno de ellos. Los más poderosos vivían y pensaban como blancos occidentales y se vestían con textiles ingleses. En su mayoría eran propietarios ausentistas. La ausencia del gamonal no cambiaba un  ápice el sistema gamonal. El subalterno que representaba al amo ausente asumía el papel de gamonal, manteniendo así las relaciones de servidumbres y explotación.

El gamonal ausente podía vivir en el extranjero, en Suiza por ejemplo. Pero frecuentemente vivía en Lima y no era raro que participara en la vida política nacional como senador o diputado.

Pero la figura más interesante era el gamonal del segundo tipo, en general más pobre que el gamonal ausente. Este era el gamonal que en realidad servía de nexo a la oligarquía para controlar a las masas índigenas.

Este gamonal era completamente distinto al primero. De origen quechua o español era un poderoso que se había integrado al mundo indígena, manteniendo intacto su poder sobre los indios. Tenía apariencia india, por su forma de vestir, por la costumbre cotidiana, por su uso cotidiano del quechua, y frecuentemente por el mal dominio del español. Era una extraña combinación de despotismo, tiranía y paternalismo; se sentía padre de los indios como fue pintado magistralmente por José María Arguedas en su novela «Todas las sangres». Su esposa era frecuentemente una india y los hijos, muchos y de madres diferentes, eran reconocidos por él como hijos propios, y éstos no se distinguían sustancialmente de los otros niños indios.

Este señor gamonal era en regla general un creyente católico, frecuentemente exacerbado, pero al mismo tiempo muy respetuoso de las creencias religiosas del indio, participaba en este sentido de sus mitos y suspersticiones.

Todo esto no impedía ni aminoraba el cruel despotismo que ejercía sobre los indios. Pues prácticamente no había autoridad mayor que la suya en su región. El era dueño de la vida y la muerte de sus subalternos pero esto no impedía que los quisiera. Podía tener en su hacienda una escuela, pero también cárceles para los malos indios. El juez, el jefe de policía, el maestro de escuela, el sacerdote, todos estaban bajo su autoridad incontestable.

Como se puede apreciar en este sistema gamonal había una compleja combinación entre poder y hegemonía. El gamonal ejerce tiránicamente su poder sobre los indios, pero está  integrado a la cultura de sus subalternos, habla su lengua y practica su costumbre.

Es decir se integra dentro del mundo cultural andino, integrando catolicismo y mitología en una forma eficaz de dominio y hegemonía que nadie había logrado fuera de él. El gamonalismo no se había identificado con la raza blanca, pues había gamonales de origen indio, de la antigua nobleza inca, pero también había gamonales que representaban al amo ausente, ejerciendo completamente su función.

El gamonalismo por lo tanto era un sistema de opresión que extrañamente se había integrado al mundo de los oprimidos, y en este proceso gana por lo menos un relativo consenso.

El gamonal fue la única instancia social en el desarrollo de la opresión del indio que buscó y logró relativamente la integración de las dos culturas y a través de esto, el relativo consenso de los oprimidos.





[1] Las expresiones de la feudalidad sobreviviente son dos: latifundio y servidumbre. Expresiones solidarias y consustanciales, cuyo análisis nos conduce a la conclusión de que no se puede liquidar la servidumbre, que pesa sobre la raza indígena, sin liquidar el latifundio.
[2].La herencia colonial que queremos liquidar...(es) la del régimen económico feudal, cuyas expresiones son el gamonalismo, el latifundio y la servidumbre

[3] Ver arriba nota 28. Otro ejemplo: "Pero en el Perú no hemos tenido en cien años de república, una verdadera clase burguesa, una verdadera clase capitalista. La antigua clase feudal -camuflada o disfrazada de burguesía republicana- ha conserávado sus posiciones".

[4] Ver al respecto: W. Kapsoli,«Los movimientos campesinos en el Perú»:1879-1965)1977.
[5] Seguimos las investigaciones hechas sobre este período por M. Burga y A.Flores G. 1984:3.Cap.II.Parte.

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