¡Defender el
Pensamiento de Mariátegui de Toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de
la Realidad Actual!
Segunda
Vuelta, Propuestas y Demagogia
Cesar Risso
LA BURGUESÍA HA APRENDIDO de las experiencias de su
propia dominación. Este “aprendizaje” consiste en la asimilación de las medidas
que le han permitido sostenerse en el poder en circunstancias en las que la
acción revolucionaria de las amplias masas de trabajadores la amenazaba con
desplazarla del poder e imponer el dominio directo del pueblo.
En todos los casos, las clases explotadoras, frente a
cualquier movimiento que pusiera en cuestión su dominio, actuó con brutal
violencia. Sin embargo, lo que no ha aprendido la burguesía, puesto que se
niega a hacerlo, es que a pesar de toda la violencia que utilice, las clases
trabajadoras continuarán en su constante lucha hasta que finalmente logren
derrocar el dominio del capital.
La burguesía ha asimilado los métodos fascistas de
lucha contra el proletariado y las clases trabajadoras en general. Aunque a
primera vista esto pueda parecer expresión de la fuerza de la burguesía, no es
sino expresión de su debilidad. Así, con respecto a la salvaje represión
ejercida por el fascismo en Alemania, se tiene que:
“[La victoria del fascismo en Alemania] debe ser
considerada también como un indicio de la debilidad de la burguesía, como un
síntoma de que la burguesía no está ya en condiciones de dominar por los viejos
métodos del parlamentarismo y de la democracia burguesa, en vista de lo cual se
ve obligada a recurrir, en la política interior, a los métodos terroristas de
gobierno […]”1
En los procesos electorales la burguesía promete una
serie de beneficios a favor de las clases trabajadoras. Sin embargo, el
objetivo es, por parte de los políticos burgueses, llegar a representar los
intereses de la burguesía asumiendo el gobierno del poder burgués.
Este es otro de los “aprendizajes” de la burguesía de
la experiencia fascista.
“El fascismo prometió a los obreros un ‘salario
justo’; en realidad los colocó en un nivel de vida, todavía más bajo, más
miserable. Prometió trabajo a los parados; en realidad les proporcionó mayores
torturas de hambre, trabajo de esclavos y trabajos forzados. En realidad, el
fascismo convierte a los obreros y a los parados en parias de la sociedad
capitalista desprovistos de todo derecho, destruye sus sindicatos, les arrebata
el derecho de huelga y de prensa obrera, los enrola por la fuerza en las organizaciones
fascistas, les roba los fondos de los seguros sociales, convierte las fábricas
y los talleres en cuarteles donde reina el despotismo desenfrenado de los
capitalistas.
“El fascismo prometió a la juventud trabajadora,
abrirle un camino ancho hacia un porvenir esplendoroso. En realidad, trajo a la
juventud despidos en masa de las empresas, campamentos de trabajo y ejercicios
militares incesantes con vistas a una guerra de rapiña.
“El fascismo prometió a los empleados, a los modestos
funcionarios, a los intelectuales, asegurarles la existencia, acabar con la
omnipotencia de los trusts y con la especulación del capital bancario. En
realidad, los lanzó a una mayor desesperación e inseguridad en el día de
mañana, los somete a una nueva burocracia formada por sus partidarios más
obedientes, crea una dictadura insoportable de los trusts, siembra en
proporciones nunca vistas la corrupción y la descomposición.”2
Veamos qué promete el partido burgués Fuerza Popular,
encabezado por Keiko Fujimori, para llegar al gobierno del poder.
En uno de los primeros párrafos de su Plan de
gobierno, Fuerza Popular plantea lo siguiente:
“Con una visión al 2031, PERÚ CON ORDEN proyecta un
país seguro, competitivo y justo, donde la economía social de mercado genere
empleo formal y digno, y donde la gestión pública sea moderna, digital y
transparente. Se busca consolidar una sociedad cohesionada en la que todos los
ciudadanos, sin excepción, cuenten con las condiciones necesarias para
desarrollarse plenamente, en un entorno libre de corrupción y con instituciones
que protejan sus derechos y promuevan su desarrollo.”3
Absolutamente todo lo que se indica en la cita es
falso, por ser contrario a lo que el criminal Alberto Fujimori, encabezando los
intereses de la burguesía, implementó cuando estaba en el gobierno del poder.
Además, el Partido Fuerza Popular, por medio de su presencia en el congreso y
en los diversos poderes del Estado, ha propuesto, aprobado y ejecutado leyes
que favorecen el crimen, el abuso de poder, la sobre explotación de la fuerza
de trabajo, etc.
“El Perú ya demostró que cuando hay decisión y unión,
no hay crisis que no podamos superar. A inicios de los años noventa enfrentamos
el terrorismo, una hiperinflación y más de la mitad de la población en pobreza.
Con orden, trabajo y coraje, los peruanos derrotamos al miedo, estabilizamos la
economía y recuperamos la esperanza. Esa etapa nos enseñó una gran lección:
cuando hay orden, hay futuro. Hoy, ese mismo espíritu debe guiarnos para
enfrentar una nueva amenaza: la inseguridad, el estancamiento económico y la
pérdida de confianza en nuestras instituciones.”
Aquí tenemos otra de las graves distorsiones que se
hace de nuestra historia reciente. El fujimorismo se atribuye la derrota del
“terrorismo”. Empero, lo que hizo el fujimorismo fue implementar el terrorismo
de Estado: Masacres de campesinos, violaciones, torturas, desapariciones,
asesinatos, etc.
Debido a que el fujimorismo lo único que puede
esgrimir como política cuando enfrentó el “terrorismo” es la brutal represión a
los campesinos y a los sectores populares, podemos deducir que con la propuesta
“orden”, lo que entienden es que aplicarán la misma política criminal de
represión.
Por eso agregan que:
“El Plan de Gobierno 2026–2031: PERÚ CON ORDEN
representa ese compromiso. Es una propuesta de esperanza, pero también de
acción. Sabemos lo que hay que hacer, tenemos la experiencia y la convicción
para hacerlo.”
Seguramente, en un eventual
gobierno del fujimorismo, alegarán que la propuesta fue expuesta con nitidez
desde el inicio y que, por tanto, lo que hagan en su gestión no será más que cumplir con
lo que la población aceptó.
En consecuencia, aquello de “Sabemos lo que hay que
hacer, tenemos la experiencia y la convicción para hacerlo”, tiene un
significado preciso.
“Creo profundamente en la fuerza de los peruanos y en
la esperanza que representan nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
Ellos son la principal razón para recuperar el orden, fortalecer la economía y
reconstruir la confianza en el país. Si avanzamos unidos, con responsabilidad y
propósito, podemos dejarles un Perú donde estudiar, emprender y trabajar sea
una oportunidad real y no un privilegio. Un Perú que recupere la confianza,
mire el futuro con optimismo y que, cuando decida avanzar unido, sea capaz de
superar cualquier desafío.”
Los ofrecimientos generales que hace el fujimorismo
por boca de su lideresa Keiko Fujimori, se justifican en quienes fueron sus
víctimas, durante el gobierno de su padre. Así, pone a los niños y las niñas
como la razón para recuperar el orden. Pero fue justamente con el fujimorismo
que se aplicó el brutal liberalismo del Consenso de Washington, privatizando
literalmente todo, y en consecuencia generando despidos masivos y miseria, que
afectó a los niños que hoy, en su falso discurso, dice proteger.
En el punto uno del decálogo de su plan de gobierno,
se plantea:
“Protegemos decididamente el derecho a la vida
desde su concepción. Defendemos el interés superior de los niños y los
adolescentes, así como a la familia que es la célula fundamental de la
sociedad.”
Resulta inevitable asociar
este planteamiento con las graves denuncias de esterilizaciones forzadas.
A la par con el fascismo, y en general con todos los
partidos de derecha, el fujimorismo mintió en las elecciones de 1990 al
plantear que aplicaría una política gradualista; sin embargo, una vez en el
gobierno hizo lo contrario: aplicó la política de shock.
Aquello de economía social de mercado, es otra de las
farsas que esgrime el fujimorismo en su propaganda. La Constitución que
promovió el fujimorismo es neoliberal, nacida en el marco del Consenso de
Washington, que retira al Estado de la actividad económica empresarial. Al
igual que su padre, Keiko considera que uno de los más grandes logros ha sido
la implementación del modelo neoliberal, que considera que el sector privado
debe ser el motor de la economía y el mercado el mejor y principal asignador de
recursos.
En el punto 9 del decálogo de su plan de gobierno
dice:
“Creemos en la justa redistribución de las riquezas.
Somos conscientes que, para ello, la educación es el gran movilizador social y
que los programas sociales permiten equiparar los derechos de los peruanos.”
Sin embargo, las exoneraciones a favor de las grandes
empresas, los contratos Ley implementados en la constitución de 1993, etc., dan
cuenta de que la distribución de la riqueza a la que se refiere es a favor de
los grandes empresarios, aquellos que le dan millones de dólares para sus
campañas.
En la visión de país al 2031, se dice:
“Se aspira a una sociedad cohesionada, donde cada
ciudadano tenga acceso a servicios básicos de calidad, salud, educación y
oportunidades reales para avanzar, en un país libre de corrupción y con
igualdad de oportunidades en todo el territorio nacional.”
Podríamos analizar cada punto y expresión utilizada en
el plan de gobierno de Fuerza Popular, y en todo encontraríamos lo que
realmente quiere hacer, considerando el llamado “orden”, y en base a la
experiencia y decisión de Keiko Fujimori. Es sabido que cuando habla de
experiencia se refiere al gobierno de su padre, puesto que, como circula por
doquier, el único trabajo que puede evidenciar es el de parlamentaria, con
reiteradas y prolongadas ausencias, y con objetivos totalmente ajenos al
bienestar y mejora de la población.
Nos parece importante comentar aquello de “igualdad de
oportunidades”. Esta propuesta defendida por la derecha y el reformismo
socialdemócrata no constituye una verdadera expresión democrática. La expresión que da un paso adelante en el bienestar
es el de la “igualdad de resultados”.
La igualdad de resultados no es, pues, una novedad;
sin embargo, se la silencia, con la finalidad de no despertar la lucha por los “resultados”
a que las clases trabajadoras aspiran.
Las referencias nos remiten a Platón y a Aristóteles,
y a normas internacionales.
Así,
en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), se establece la
igualdad de derechos como principio fundamental, pero también se interpreta
como un llamado a garantizar igualdad en los resultados, no solo en las
oportunidades; en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales (1966), se exige a los Estados garantizar igualdad en el goce
efectivo de derechos, lo que implica resultados tangibles en educación, salud y
trabajo; en tanto que, en la Convención sobre la Eliminación de Todas las
Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, 1979), se obliga a los Estados
a garantizar igualdad “de jure y de facto”, es decir, en los hechos y en los
resultados.
En
consecuencia, la propuesta de la “igualdad de oportunidades”, sin considerar la
“igualdad de resultados”, es un paso atrás en la propuesta de la derecha en
general y de Fuerza Popular en particular.
Como podemos deducir, el uso de la “igualdad de
oportunidades” en el plan de gobierno de Fuerza Popular, no contempla la
igualdad de resultados. También se deduce lo mismo, al conceptualizar el libre
mercado como mejor asignador de recursos, puesto que, si por el libre mercado
nos encontramos con gente en condición de pobreza, con desempleados, etc., esto
se debe al supuesto “mejor asignador de recursos”, en consecuencia, es un
resultado “válido” desde el punto de vista de dicha concepción.
Con respecto a la propuesta de política económica, se
señala que uno de los fundamentos del manejo económico está en la reducción del
déficit fiscal a 1% del PBI. Esto se puede lograr a través de la reducción del
gasto público, o a través del aumento de los ingresos públicos. Como se sabe,
lo primero que se hace es reducir los gastos públicos afectando los programas
sociales. El ejemplo inmediato es el de Argentina, donde el anarcocapitalista
Javier Milei, aplicando la política neoliberal, ha afectado considerablemente a
los jubilados, a los niños con cáncer, a los estudiantes universitarios, a los
sectores populares, etc.; a lo que hay que añadir la nula inversión pública.
Esta propuesta, resulta contradictoria con lo que el
fujimorismo ha hecho en el Congreso, donde por medio de bonos y aumento de sus
remuneraciones, ha generado enormes gastos, afectando considerablemente los
recursos para los sectores llamados “vulnerables”.
Como una muestra más de la demagogia de la propuesta de
Fuerza Popular, tomemos el caso de la construcción de colegios.
En su plan de gobierno, Fuerza Popular ofrece la “Construcción
de 3,000 colegios durante el periodo de gestión.”
Esto
quiere decir que en un horizonte de cinco años se prevé la construcción de
3,000 instituciones educativas, lo que representa un promedio de 1,64 colegios
por día. Este cálculo supone un ritmo sostenido de ejecución, equivalente a
casi dos colegios diarios, considerando jornadas continuas que incluyen
domingos y feriados. La propuesta, sin embargo, resulta inverosímil. Esto
revela no solo la fragilidad y el carácter ilusorio de la promesa frente a las
limitaciones reales del sistema educativo, sino el burdo engaño.
Si revisamos cada una de las propuestas del plan de
gobierno de Fuerza Popular, encontraremos que se habrán superado
considerablemente todos los problemas que enfrentamos en nuestro país. Es
decir, una agrupación política que plantea el “orden”, en el sentido que
caracteriza a esta agrupación (como represión de los sectores populares y apoyo
y beneficio para los grandes grupos empresariales), pretende hacer creer a las
clases trabajadoras su disposición a gobernar para mejorar las condiciones de
vida de todos los trabajadores.
La demagogia, contenida en el plan de gobierno de
Keiko Fujimori, recurre a propuestas imposibles de alcanzar en el sistema
capitalista peruano actual; en el que solo es posible acceder a los bienes y
servicios necesarios (de forma limitada, con crisis y pobreza) cuando las empresas
pueden obtener ganancias. En otras palabras, la posibilidad de satisfacer las
necesidades de las clases trabajadoras, y del pueblo en general, en el sistema
capitalista, tiene como premisa satisfacer la ambición de la burguesía y de sus
representantes en el gobierno del poder. En cambio, la solidaridad y la reciprocidad
corresponden a experiencias colectivistas, ajenas al individualismo burgués.
La experiencia del fascismo ha permitido a la
burguesía asimilar la práctica del engaño y la demagogia, para hacerse del
gobierno del poder y así dar rienda suelta a su individualismo, a su sed de
ganancia, y a la crueldad con las clases trabajadoras.
__________
(1) J. V, Stalin. Informe ante el XVII Congreso del
partido acerca de la labor del C.C. del P.C.(b) de la U.R.S.S. 1934.
(2) Dimitrov, Jorge. Informe ante el VII Congreso
Mundial de la Internacional comunista. 1935.
(3) Las restantes citas corresponden al plan de
gobierno de Fuerza Popular a las elecciones del año 2026.
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