jueves, 14 de noviembre de 2013

Comentario



 Vejez y Ajedrez


Antonio Rengifo B.

 

A Joel, mi nieto.


1.- Introducción

Para arribar a una vejez saludable y derrotar a la adversidad hay que ejercitar y estimular los músculos y la mente.  Tanto con la gimnasia de mantenimiento como también con la práctica del ajedrez; ya que, el ajedrez es gimnasia mental, tal como lo dijo Lenin, el conductor y estratega de la revolución socialista rusa. Esa gimnasia mental estimula la irrigación cerebral tan venida a menos en la ancianidad y ralentiza el acelerado deterioro intelectual. En suma, el ajedrez es una de las medicinas preventiva para el problema más grave y frecuente de los ancianos: la enfermedad mental.

2.- Medicina preventiva

Desde tiempos inmemoriales data el refrán: más vale prevenir que remediar. Este refrán es aplicable, sobre todo,  a la salud pública. En nuestro continente es gobierno cubano quien tiene una política de salud orientada por dicho refrán.  Por otra parte, Cuba tiene  tradición ajedrecística y fue cuna de José Raúl Capablanca, campeón mundial de 1921 a 1927.

Aunque la medicina preventiva es más barata que la construcción y equipamiento de hospitales, los gobiernos toman el rábano por las hojas y no asignan recursos para la promoción de la salud preventiva. De lo que se trata es que la población cada vez se enferme menos y no pugnen por ingresar a los hospitales o deambulen por las calles. Una de las tantas políticas de salud pública sería la popularización del ajedrez.

2.1 Contra El Alzheimer.

La enfermedad de Alzheimer es degenerativa y progresiva del cerebro.  Se considera la primera causa de demencia senil.  Una manera de estimular el cerebro para que funcione es ejercitarlo mediante la práctica del ajedrez o de la vocación profesional que se tuviera.  La persona que tiene una vocación, nunca se jubila.

Por lo tanto, tampoco el cerebro debe jubilarse con la edad avanzada; tal como lo dijo y lo demostró con su vida Rita Leví Montalcini, neuróloga italiana y premio Nobel de medicina 1986:

Mi cerebro pronto tendrá un siglo; pero no conoce la senilidad. El cuerpo se me arruga, es inevitable, ¡pero no el cerebro!

Sabemos, por un principio de la biología, que órgano que no se usa, se atrofia.  El ajedrez contrarresta la pérdida de la memoria, de la atención y de la capacidad de raciocinio.

Esas facultades mentales se ejercitan en un pequeño tablero portátil de 64 casillas o escaques cuadrados e iguales, de colores blancos y negros (o verdes) intercalados.  El tablero de ajedrez es el escenario en donde se enfrentan dos enemigos en una guerra.  Las maniobras que se pueden ejecutar en dicho tablero son infinitas.  Tal es así, que el Califa Al Mamún en el siglo IX dijo consternado:

Es asombroso que, gobernando un mundo extendido desde el Indo, en el Este, hasta Andalucía en el Oeste, no pueda yo dominar treinta y dos figuras ajedrecísticas en una extensión de dos codos cuadrados].

En ese tablero se presentan problemas que tienen que solucionarse; la manera de hacerlo es evaluando la situación y tomando decisiones oportunas; puesto que la desorientación es sancionada con la derrota. En suma, así como se pretende poner en una situación de jaque mate al rey enemigo; también, intentemos lo mismo, frente al Alzheimer que nos acecha. Es un reto.

2.2 Contra la depresión
En la época actual las enfermedades de la personalidad como la depresión y la adicción a las drogas son de alta incidencia.  Se están propagando en el mundo más que las enfermedades infecciosas.  La época actual se caracteriza, entre otros rasgos, por la alta competitividad, el culto a la juventud y el desprecio hacia los ancianos. Muchas veces, la depresión conduce al suicidio y desencadena otras enfermedades que también conducen a la muerte.
Los ancianos, aficionados al ajedrez, difícilmente padecemos de depresión; ya que la pasión por el ajedrez llena buena parte de nuestra vida y nos permite pensar o elaborar ideas, tomar decisiones ante situaciones dilemáticas, ejercitar el control emocional y la capacidad de abstracción mental.

Los ancianos son de fácil lágrima, lo dijo García Márquez en referencia a la susceptibilidad que nos caracteriza a nosotros los ancianos.  Sin embargo, ello se puede paliar con el control emocional que es básico para no precipitarse ni irritarse; y de esta manera, obtener la victoria en una lid ajedrecística.  Sabido es que aquel que se pica, pierde en la vida y en el ajedrez.  Si uno es vencido o si logra una victoria, hay que tomarlo deportivamente.

Hasta los grandes maestro han cometido la estupidez de un error garrafal que decidió su derrota; simplemente, porque se les presentó ceguera psicológica.  En el ajedrez, si cometemos un grave error y somos derrotados, no hay posibilidad de culpar a nadie más; tenemos que asumir la responsabilidad y hacer el propósito de enmendarnos.  Puesto que:

En el ajedrez, igual que en la vida, el rival más peligroso es siempre uno mismo
Vasily Smyslov,
campeón del mundo 1957-1958.

El anciano ajedrecista no se preocupa desmesuradamente de las pequeñas cosas de la vida ni cae en la inactividad.  Como sabemos, la inactividad predispone a la depresión.  Aunque vive la inmediatez del presente, tiene –a la vez-, una visión estratégica del periplo vital.  Comprende su realidad y la sobrelleva positivamente. No vaya a creerse que porque se permanece horas sentado, se engorda. Quien participa en un torneo, al final baja de peso. El fragor del combate pone todas las fuerzas en tensión. Un indicador de ello son las orejas, se ponen rojas.

2.3 Contra la soledad
No es raro que en la ancianidad se padezca del “nido abandonado”.  Pues, los hijos ya no están con nosotros e incluso vivan en el extranjero.  Las visitas a nuestras amistades ya no son frecuentes y algunos han fallecido.  Poco a poco, nos estamos quedando solos.  Por lo demás, a nuestra edad tenemos un lugar preferencial en la lista de espera para viajar a la eternidad.

En consecuencia, para paliar la soledad es frecuente ver a un anciano paseando con un collarín a su perro en algún parque vecino o criando un gato en su casa para tener con quien conversar o de quien conversar. Es lo que se llama el amor mascota.  En esas condiciones, el tono vital para la sexualidad se va perdiendo ingenuamente o por prejuicio.

La soledad es relativa, es decir, podemos estar acompañados y sentirnos solos; o estar solos y sentirnos acompañados. Pero cualquiera que fuese nuestra sensación de soledad, la contrarrestamos al alternar en un torneo de ajedrez con niños y jóvenes que tanta falta nos hace.  Asimismo, la pasión por el ajedrez nos ofrece la oportunidad de cultivar amistades de diversa condición social que muchas veces duran toda la vida.  Y siempre, con nuestras amistades, jugamos con la expectativa y el entusiasmo de la primera vez.  Ya la literatura ha dado cuenta de ello.  En las primeras páginas de la novela de García Márquez El amor en los tiempos del cólera los entrañables lazos afectivos que se generan entre los aficionados al ajedrez, aunque fuesen personalidades disímiles, como el refugiado antillano Jeremiah de Saint-Amour, de una austeridad primitiva y el doctor Juvenal Urbino, quien no sólo era el médico más antiguo y esclarecido de la ciudad, sino el hombre más atildado..  Ese prodigio se logra porque ante un tablero de ajedrez, todos somos iguales y por la pasión indomable, como ya lo expresó Gabriel García Márquez.

3.- La pasión indomable
El guerrillero y teórico de la guerra de guerrillas Ernesto Guevara, El Ché, fue aficionado al Ajedrez desde niño y en su gloriosa vida conservó su gran cariño hacia el Ajedrez.  En cierta ocasión le expresó con nostalgia al Gran Maestro checo/alemán, Ludek Pachman (Bezdezem, 1924-Nassau, 2003):

Mire compañero Pachman, no me hace ninguna gracia ser un Ministro.  Me gustaría: o jugar al ajedrez como usted o hacer una revolución en Venezuela. (p. 97)
Ajedrez y Comunismo.

Ediciones Martínez Roca, S.A.
Barcelona 1974

El Che era un hombre de relevantes cualidades, extraordinariamente modesto, un auténtico revolucionario, un idealista. (Ludek Pachman)

El ajedrez apasiona, tiene un misterioso encanto que embriaga. En él encontramos riesgo, aventura, poderío y belleza; atributos que atraen irrefrenablemente. Por eso, quien se aficiona al ajedrez, difícilmente lo abandona...  En palabras del inolvidable Gran Maestro danés Bent Larsen (Tilsted 1935-Buenos Aires 2010):

El ajedrez es una hermosa amante a la que volvemos una y otra vez, sin que nos importe las muchas veces que nos rechaza.
Entrevista. Diario La Nación,
Buenos Aires 2004

La pasión no es efímera, es duradera.  Se posesiona de uno de por vida.  Los aficionados estamos poseídos por el espíritu del ajedrez.  Tal es así, que lo practicamos hasta avanzada edad.  Un caso proverbial de longevidad en la práctica del ajedrez es el de Francisco Benko (1910-2010) y Ossip Berstein (1882/1962); quien continuaba participando en torneos internacionales. Benko a los 98 años continuaba dando jaques y Berstein en 1954, a los 72 años obtuvo una brillante victoria ante el joven Miguel Najdorf; quien, en esa época, era uno de los mejores jugadores del mundo. (A esa memorable partida la llamaron La inmortal del Rio de la Plata).  Tartakower a la edad de 68 años, cual hábil orfebre, elaboró una joya del ajedrez al sacrificar una torre y obtener la victoria.

Nuestro compatriota, Esteban Canal (Chiclayo 19 de abril 1896/Varece, Italia, 14 de febrero 1981) brilló en Europa en los años 20 y 30 del siglo próximo pasado, en donde se cotejó con los astros del ajedrez mundial.  Una de las variantes de la apertura italiana ostenta su nombre; además, elaboró una joya en miniatura llamada La inmortal peruana. En 1950 recibió el título de Maestro Internacional. Posteriormente la FIDE le concedió honoríficamente el título de Gran Maestro Internacional en 1977. Ha sido el más veterano en recibir el título de Gran Maestro Internacional.

Así como hay hombres de toda edad que viven asuntos nimios como si fueran una epopeya y en lugar de cerebro tienen una pelota de futbol; en algunos otros, la pasión por el ajedrez se convierta en una obsesión o posesión psicopatológica, adictiva.  Ambos, se desvían de el desarrollo humano saludable que es integral y armónico.  Por eso, Anatoli Karpov (n. Zlatoust, Rusia, 1951) manifestó: el ajedrez es mi vida, pero mi vida no es solo el ajedrez.  Quien únicamente se dedica al ajedrez desde niño y solo sabe de ajedrez termina por hipertrofiar su cerebro de ajedrez, aburren por monotemáticos en sus conversaciones y su estabilidad emocional se deteriora.  Tal es el caso del genial Bobby Fischer (Chicago 1943-Reikiavic 2008), para quien, según sus palabras, el ajedrez es la vida misma.  Pachman, en el libro ya aludido,  nos brinda su testimonio sobre su encuentro con Fischer:

Los buenos jugadores de ajedrez suelen hombres cultos y multifacéticos.  Los jugadores geniales son de otra manera.  Con Alekhine solo se podía hablar de ajedrez.  También Bobby Fischer rechazaba cualquier otro tipo de entretenimiento y todos los demás temas de conversación.  Cuando estábamos en la ciudad Yugoeslavia de Portoroz, le señalé dos bonitas muchachas y le pregunté que les parecían la girls yugoeslavas.  Hizo un ademán desdeñoso y dijo: chess is better. (p. 102)

Al ajedrez, como a cualquier actividad que emprendamos, hay que ponerle pasión, entusiasmo.  Pero no una obsesión desbordante; porque cualquier ajedrecista o trabajador, al convertirse en una máquina superespecializada, se deshumaniza.  La sociedad capitalista estimula el individualismo para que ello suceda.  De ahí la cantidad de nerds y niños y jóvenes con autismo o síndrome de Asperger con una visión tubular de la realidad y sin amistades.  (Esto ya fue advertido por Carlos Marx en 1847 en La Miseria de la Filosofía, le llamó: fachidiotismus)

4.- Final del ciclo vital y final de una lid ajedrecística.
Hagamos un paralelo entre el ciclo vital y las etapas de una lid ajedrecística. La etapa final de nuestra vida es la vejez; aunque gran parte de la población muere antes de entrar en la senectud.  Igualmente, en el ajedrez, la mayoría de partidas se definen en el medio juego y, aún antes como las llamadas partidas miniatura.  Por lo tanto, no son muchas las partidas que llegan a la etapa de finales; es decir, el ajedrecista se rinde cuando está en inferioridad de condiciones o ante la inminencia de un jaque mate. Es por eso que al genial ajedrecista cubano José Raúl Capablanca nunca le dieron jaque mate.  Similarmente, no son muchos los hombres que arriban a la vejez.  Entonces:

¿Para qué preocuparse de la vejez cuando se tiene la certeza de morir en la juventud?
GRAU, Roberto:
Tratado General de Ajedrez

Ese planteamiento del maestro argentino Roberto Grau tiene la finalidad didáctica de demostrar porque son débiles todos los jugadores en finales.  Igualmente, los viejos somos vulnerables.  Pero no todos llegamos en las mismas condiciones a la vejez; puesto que se llega a la vejez por un proceso, por un plan de vida.  La vejez se va prefigurando desde joven, día a día.  Es decir:

La vejez no se improvisa.
(Leonor Pulido, monja colombiana,
en conversación con el autor)

Lo mismo sucede en una lid ajedrecística. Desde la apertura se elabora y desarrolla un plan que se ha originado en una idea.  En los finales de una partida recién se revela la estrategia empleada y las jugadas profilácticas -curarnos en salud-, que han conducido a llegar en buenas condiciones a los finales de una lucha, de una vida.  Pero, no solo hay que ser táctico, ver lo inmediato, sino, también estratega. En otras palabras, no solo percibir los árboles, también avizorar esos árboles cuando configuren un bosque, mediante la visión de conjunto. Debe haber correspondencia, unidad, entre la táctica y la estrategia proyectada. Un aporte breve y exacto para distinguir estrategia y táctica en las siguientes palabras:

la estrategia requiere pensar, la táctica requiere observación.
Max Euwe, (1901/1981) holandés y campeón mundial (1935/37).

Para dilucidar lo que es estrategia y táctica, dejo a la libre interpretación de los lectores el siguiente pensamiento:

Táctica es saber qué hacer cuando hay algo que hacer. Estrategia es saber qué hacer cuando no hay nada que hacer.
Savielly Tartakower.
(Rostov 1887-Paris 1956)

4.1 Los errores en la etapa final de la vida y del ajedrez
Paradójicamente, la vida sin errores sería monótona, aburrida y torturante; pero, felizmente, eso no es así, lo que le confiere a la vida, y al ajedrez, la fascinación de una aventura.  Únicamente, en la etapa de la apertura y del medio juego –lo mismo que en la juventud- se tiene la opción de cometer errores y, a la vez, la opción de rectificar o enmendar las equivocaciones.

después de una mala apertura, hay una esperanza en el juego medio. Pero una vez que estas en finales, el momento de la verdad ha llegado.

Edmar Mednis,
Gran Maestro y fecundo escritor de ajedrez.
(Riga 1937-Nueva York 2002)

En la etapa final de una lid ajedrecística, como en la vejez; los errores por pequeños que fueran, son más graves y hasta irreparables; ya no hay tiempo para rectificarse como en la niñez o juventud.  Ya es muy tarde para recién realizar jugadas profilácticas; ellas, ya no surten efecto.  Por eso, hay que ser prudentes y conocer, previsoramente, la teoría de los finales.

Ya se dijo que el ajedrez es como la vida y la vida es un proceso evolutivo con etapas.  Conocemos que el inicio de la vida es la infancia; en el ajedrez, es la apertura.  La etapa adulta equivale al juego medio. Sin embargo, al llegar a la vejez, es decir, la etapa final, recién tenemos la posibilidad de saber lo que es la vida.  Y, por lo tanto, lo que es el ajedrez.  En palabras concisas formuladas por el maestro de ajedrez por correspondencia y autor de numerosos libros, Stephan Gerzadowicz:

Las Aperturas te enseñan aperturas, Los Finales te enseñan ¡Ajedrez!

4.2 La teoría en la etapa final
A la vejez llegamos, parafraseando al poeta César Vallejo: más por experiencia vivida que por teoría aprendida.  Igualmente, se llega a la etapa final de una lid ajedrecística. Sin embargo, la teoría también juega un papel muy importante. Porque así entremos a la etapa final con cierta ventaja y desconocemos la teoría, aún el adversario puede derrotarnos. Para que eso no suceda tenemos que resolver problemas de finales que han planteado diversos autores y estudiar tratados de finales; que no son otra cosa que la compilación y sistematización de la experiencia de los geniales ajedrecistas de todos los tiempos. En ninguna actividad deportiva existen tantos libros como en el ajedrez.  Sin embargo, se estudie o se practique, lo que caracteriza a un ajedrecista es, sobre todo, la imaginación creadora.

Así como se conocen los aportes a la teoría y los hábitos de los ajedrecistas geniales, igualmente, se conocerán los hábitos y el entorno físico/social de las personas que ostentan una ancianidad saludable.  La Gerontología espacial y la Geografía del envejecimiento ofrecen los conocimiento para lo que ahora llaman calidad de vida en la ancianidad.  Al respecto, el diseño urbanístico de mi barrio la Unidad Vecinal Nº 3 del Cercado del Lima, pese a no estar en su época de auge, ofrece aun condiciones ambientales para una ancianidad saludable. De este barrio han surgido futbolistas destacados como Percy Rojas.  En ajedrez, los hermanos Villasante Pérez y  García Toledo.

4.3 La simplificación de la vida y del ajedrez
En la etapa final de una lid ajedrecística el tablero se ha simplificado, hay menos piezas; ahora los humildes peones valen más que el caballo o el alfil y adquieren un valor extraordinario por su posibilidad de coronar. El rey se transforma en una pieza activa, su rápida centralización es la base del éxito en gran número de finales de peones. Aquí hay que saber la regla de la oposición, la creación de un peón pasado, triangulación, la regla del cuadrado, etc.  Hay finales no solo con peones, sino con diversas piezas. Un ejemplo. El maestro argentino Roberto Grau advierte que en los finales de torres, tiene ventaja la torre que ataca al peón libre rival, desde atrás, lo que obliga a defenderlo con la otra torre. Este es una simple y cierta apreciación. Pero hay muchas otras...

Así como el tablero se simplifica en la etapa final de una lid ajedrecística, también en la última etapa del ciclo vital a nosotros, los ancianos, se nos simplifica la vida.  Nuestros hijos han abandonado el nido para fundar nuevos hogares, algunos familiares y amigos han fallecido y tal vez la viudez haya ocurrido. 

Actualmente, mi nieto Joel, que estudia en la universidad de San Marcos, es aficionado al ajedrez. En nuestras lides ajedrecísticas obtiene mayor puntaje; pero tiene que cuidarse de mí; puesto que en el ajedrez no soy su abuelito ni él es mi nieto. Somos rivales caballerosos. Mis cinco hijos saben jugar ajedrez, puesto que a todo niño le llama la atención las piezas de ajedrez; pero, por ahora, solo a mi nieto Joel lo ha cogido el espíritu del ajedrez. Lo iluminó la musa Caissa.

Cuando uno está viviendo de yapa, se patentiza el resultado de un balance de nuestra vida.  Y se hace evidente la utilidad de haber conocido algo de Gerontología y de aún estar jugando ajedrez. De esta manera, se tiene la posibilidad de evitar un jaque mate por descuido y falta de previsión. Sin embargo, la vida es vida y surgen imponderables que aderezan la existencia.

5.- El tono vital
Si los ancianos ajedrecistas, o no ajedrecistas, mantienen aún el tono vital es porque han encontrado con esfuerzo una actividad que los apasiona o una vocación profesional que les da sentido a su vida.  Nunca se aburren ni sienten que su vida está vacía. A pesar de los pesares, la vida se aligera. Ambos tipos de ancianos practican la fascinación por la vida.  Pues, vivir es un arte como lo es el ajedrez en donde la rigidez mental es un estorbo y todo es relativo.  Tanto en la vida como en el ajedrez hay que tener la valentía de aceptar un desafío y de enrolarse en una aventura; en la aventura de jugar Ajedrez. Y, por qué no? también en las otras… En el Ajedrez se encuentra de todo; tal como lo conceptúa el jugador más querido y popular de todos los tiempos llamado cariñosamente, Misha, campeón mundial de 1960 a 1961:

El Ajedrez es el patíbulo y el jardín del Edén.
Mikahil Thal
(Riga 1936/Moscú 1992)

6.- El encanto irrenunciable del Ajedrez
A pesar que el ajedrez es una competencia hasta cierto punto despiadada; sin embargo, posee un encanto irrenunciable como lo ilustra el siguiente anécdota cuyos protagonistas fueron los Grandes Maestros Najdorf (Argentina) y Boleslavski (Unión Soviética):
•Najdorf: -     Acepta usted dejar la partida tablas (empatada).
-Boleslavski:   No
•Najdorf: -    Entonces, usted juega para ganar.
-Boleslavski:   No.
•Najdorf:       Juega por lo tanto a tablas
-Boleslavski:  No
•Najdorf:       Así pues, usted juega a perder.
-Boleslavski:  No.
•Najdorf:       Entonces, qué es lo que usted pretende?
-Boleslavski:  Jugar!

 

04/03/07

Nueva versión: 17/08/2011


Partidas mencionadas en Vejez y Ajedrez:

La inmortal del Río de la Plata (1954)
Ossip Berstein – Miguel Najdorf

1.   d4    Nf6
2.   c4     d6
3.   Nc3   Nbd7
4.   e4    e5
5.   Nf3   g6
6.   dxe5 dxe5
7.   Be2   c6
8.   O-O  Qc7
9.   h3    Nc5
10.               Qc2   Nh5
11.               Re1   Ne6
12.               Be3   Be7
13.               Rad1 O-O
14.               Bf1   Nhg7
15.               a3     f5
16.               b4     f4
17.               Bc1   Bf6
18.               c5     g5
19.               Bc4   Kh8
20.               Bb2   h5
21.               Nd5   cxd5
22.               exd5 Nd4
23.               Nxd4 exd4
24.               d6     Qd7
25.               Rxd4 f3
26.               Rde4 Qf5
27.               g4     hxg4
28.               hxg4 Qg6
29.               Re8   Bf5
30.               Rxa8 Rxa8
31.               gxf5  Qh5
32.               Re4   Qh3
33.               Bf1   Qxf5
34.               Rh4   gxh4
35.               Qxf5 Nxf5
36.               Bxf6  Kg8
37.               d7
La inmortal peruana,(Budapest,1934)
El primer Gran Maestro peruano Esteban Canal VS. nn (20 tableros simultáneamente)
Defensa escandinava
1. e4 / d5
2. exd5 / Dxd5
3. Cc3 / Da5
4. d4 / c6
5. Cf3 / Ag4
6. Af4 / e6
7. h3 / Axf3
8. Dxf3 / Ab4
9. Ae2 / Cd7
10. a3 / 00-0
11. axb4 / Dxa1+
12. Rd2 / Dxh1
13. Dxc6+ / bxc6
14. Aa6++.

Una joya de Tartakower   (Paris 1955)
Molnar Vs Tartakkover
1. e4 / Cf6  2. e5 / Cd5  3. c4 / Cb6  4. c5 / Cd5  5. Cc3 / e6  6. d4 / Cc6
7. Cxd5 / exd5  8. f4 / d6  9. cxd6 / cxd6  10. Cf3 / Ag4  11. Ae3 / dxe5
12. fxe5 / Ab4+  13. Rf2 / 0-0  14. Ae2 / f6  15. exf6 / Dxf6  16. Tf1 / Tae8
17. Db3 / De6  18. Ab5 / Axf3  19. gxf3 / Txf3+  20. Rxf3 / Dh3+  21. Re2 / Cxd4+
22. Abandono ( Molnar ).

Libro recomendado:
Karpov, Anatoli:
EL AJEDREZ, aprender y progresar
Editorial Paidotribo, Colecc. Caissa,
2da. edición. Barcelona pp. 270.-


] Averbaj, Yuri y Beilin M.: Viaje al reino del Ajedrez  Ed. Progreso (Moscú 1979) p. 132

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