sábado, 6 de octubre de 2012


Algunas Observaciones a Magda Portal*




Aun cuando media una distancia moral y material enorme entre Magda Portal y yo, no quiero dejar pasar impunemente el artículo mañoso y torpe que ha publicado en el Nº 2 de la revista chilena índice. Por otra parte, me parece enteramente ridículo que una mujer como la Portal, ignorante e indocumentada de lo que dice, sin ningún bagaje de cultura, se meta a discutir una obra seria como es la que ha dejado mi marido. Todo lo que escribe no es sino una serie continuada de mentiras, cuando no lo es de malas intenciones.

Mi marido nunca puso a cubierto las circunstancias de su viaje a Europa. Todos saben que fue a hacer labor de propaganda del Perú. Luego, ¿a qué viene eso de parangonar o hacer coincidir la labor del leader Haya de la Torre, con la de Mariátegui? La acción de Haya de la Torre se circunscribió a una revuelta universitaria. En cambio la de Mariátegui, como está en el conocimiento de todos, ha sido una labor más serena, de más arraigo en la masa de trabajadores. Su acción ha sido de orientación, de aplicación de principios, conformes con una interpretación realista. El leader Haya de la Torre no ha sido si no un agitador más o menos vehemente; pero no cimentó nada, no hizo ningún trabajo orgánico. Magda Portal seguramente está lejos de todo eso. Ella no entiende sino la postura efectista de Haya. Mi marido no ha acompañado nunca a Haya en las jornadas que a ella se le ocurre afirmar. Su camino y su trayectoria han sido muy distintos. Y Magda Portal es la menos calificada para decir que se "nota dispersión de su talento en su actividad sobre política económica "y que" sus lecciones no aportan ningún concepto claro para aplicarlo a América". Mariátegui ha dejado obra orgánica, sólida, de orientación constructiva. Sus conceptos pueden ser discutidos por gentes que poseen ideas definidas, no importa desde qué punto de vista, pero nunca, por quienes como Magda Portal no tienen sino una neurosis revolucionaria, a veces tan aguda y negativa que la hace hasta inconsecuente con la amistad y la bondad de un hombre que fue el único en darle una importancia que no merece. Porque la realidad es ésta. Magda Portal no ha merecido la atención de nadie, su actividad literaria ha sido tan insignificante y tan cursi que no ha provocado la más mínima simpatía. Su misma condición gregaria en un conjunto de poetas y escritores menos que mediocres, entre los que vivía, la ha mantenido lejos de ese prestigio que ella creía merecer y que nadie se lo daba. Fue José Carlos Mariátegui el único, absolutamente el único que, con la más amplia generosidad, dio cabida en las páginas de sus 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, a quien no merecía eso ni mucho menos.

Es tan desaprensiva y tonta la Magda Portal que a la aparición de una revista llama fenómeno, dando a la palabra el sentido aberrativo que le da la gente crasa de cosa inusitada y asombrosa. Cuando es tan vulgar que fenómeno quiere decir hecho natural, perceptible por los sentidos o por la conciencia. Y ¿qué quiere decir que apareció por un fuerte imperativo económico? Una revista de la índole de Amauta requiere no sólo gastos materiales elevados, sino, sobre todo, competencia, capacidad, ideología firme, orientación doctrinal, renuncia de toda comodidad y, luego, una fe tan grande como la tuvo Mariátegui, hasta para superar toda dificultad material. Así, Amanta no representó para mi marido un entretenimiento lucrativo, sino un fuerte motivo de esfuerzos y aun de sacrificios.

Pero la intención aviesa de Magda Portal no se detiene sólo en hacer estas referencias; desde el principio hasta el fin de su esperpento periodístico, no hace sino insistir con cierta neurosis, en la enfermedad de Mariátegui. Todo lo quiere hacer aparecer como producto de su enfermedad, llamándolo paralítico. Pero ya se ve cómo interpreta la palabra fenómeno para darse cuenta del proceso mental extraviado de esta mujer absurda. La enfermedad de Mariátegui no fue un obstáculo para su obra, por consiguiente, no es tema de discusión. Pero, al contrario, sería verdadero tema de discusión la enfermedad mental de ciertas gentes que no saben propagar sino maldades. La obra de Mariátegui, para cualquiera será siempre, estímulo intelectual, enseñanza serena, fuerza y salud espiritual, porque es obra de inteligencia y de bondad, y porque ilumina un camino de esperanza que va hacia la justicia.

                                               Anna Chiappe de Mariátegui

       Lima, 1930.

*Igual que el testimonio de Javier Mariátegui, esta carta ha sido reproducida del Anuario Mariateguiano Nº11, 1999, PP.12-13. (Comité de Redacción).

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