domingo, 1 de enero de 2023

Internacionales

Decimotercera Semana del Levantamiento en Irán: El Régimen Lanza una Nueva Oleada de Ejecuciones y Farsas de Juicio, lo que Desencadena Indignación y Horror en Todo el Mundo

Revista Revolución- USA

NOTICIA DE Última hora, sábado 17 de diciembre. Al cierre de este número, salen informes de que los presos de la Prisión Central de Karaj habían organizado una protesta contra las ejecuciones que se estaban llevando a cabo allí. (Karaj es una ciudad industrial a las afueras de Teherán que ha sido un foco del levantamiento y el lugar de muchos de los condenados a muerte). En respuesta, al parecer los guardias dispararon contra los presos, matando al menos a uno.

Una “fuente informada” declaró a Noticias HRANA: “Los funcionarios de prisiones estaban trasladando a 4 presos condenados a muerte para que cumplieran sus penas, cuando se enfrentaron a las protestas y a los gritos de consignas de parte de varios presos situados en los pabellones 2, 3 y 5. La protesta de los presos se convirtió en conflicto y violencia con la intervención de la guardia, y más de 100 presos resultaron heridos. Los guardias de la prisión recurrieron a los disparos para reprimir la protesta... Los presos rompieron varias puertas y cámaras de la prisión en protesta por el comportamiento violento de los funcionarios de prisiones”.

En el momento de componer este reportaje, el régimen niega estos informes y afirma que todos los presos se encuentran en buen estado de salud. Cubriremos este importante acontecimiento y las respuestas a él a medida que dispongamos de más información.

Solo bastaron 23 días para ejecutar a Majidreza Rahnavard

... [N]o nos rindamos, levantémonos para salvar la vida de los presos y detener el ciclo de asesinatos de Estado. Para arrancar la soga del cuello de nuestros jóvenes y derribar la alta horca de la muerte, levántense.

–De una carta de 18 presas políticas recluidas en la prisión de Evin.

Veintitrés días es todo lo que tardó la República Islámica de Irán (RII) en detener, torturar, celebrar un “juicio” farsa, dictar una sentencia condenatoria basada en una confesión forzada, denegar las apelaciones y, a continuación, ahorcar públicamente de una grúa a Majidreza Rahnavard, manifestante de 23 años, el 12 de diciembre.

Los medios de comunicación estatales compartieron un vídeo de la “confesión” de Majidreza, que tenía los ojos vendados, el brazo en cabestrillo y estaba rodeado de guardias encapuchados en un intento de aterrorizar a los rebeldes iraníes. Pero Majidreza respondió desafiante cuando le preguntaron su última voluntad: “No lloren ante mi tumba. No lean el Corán. No recen. Celebren. Toquen música alegre”.

Este único incidente concentra a ambas partes del conflicto que se intensifica en Irán, un levantamiento sin precedentes y que no cesa, ahora en su cuarto mes.

La República Islámica ha puesto en el carril de alta velocidad hacia la ejecución a decenas de manifestantes, desatando una valiente y furiosa indignación tanto dentro como fuera de Irán. Pero para crear concretamente una situación en la que el régimen se vea obligado a dar marcha atrás, o a pagar un enorme precio político por seguir ejecutando a presos políticos, se necesita indignación, protestas y apoyo mucho más amplios, profundos y activos al valiente levantamiento en Irán por parte de la gente, en muchos frentes y en todo el mundo.

Aquí no nos referimos al apoyo hipócrita de los gobernantes de las depredadoras potencias imperialistas del mundo y de las instituciones que estas dominan. Nos referimos a la necesidad de que las masas de gente corriente, celebridades, escritores, estudiantes y jóvenes y muchos otros se levanten con valentía e insistan en que la gente decente no va a tolerar esto.

La represión entra en una nueva fase de ejecuciones: “Una buena lección en el menor tiempo posible”

Ahorcaron a dos manifestantes jóvenes en sólo cuatro días. Además de Majidreza, ahorcaron el 8 de diciembre a Mohsen Shekari, de 23 años, trabajador de un café. Le habían condenado por “librar una guerra contra Dios” tras obligarlo a confesar que bloqueó una calle de Teherán durante una protesta e hirió a un miembro del Basij, los asesinos paramilitares vestidos de civil. No avisaron a las familias de los jóvenes ni les permitieron enterrar a sus seres queridos.

El 6 de noviembre, los legisladores iraníes habían votado en su abrumadora mayoría para pedir a los funcionarios del Estado y al poder judicial de Irán “que traten a quienes hicieron la guerra [contra el establecimiento islámico]... de forma que sirva de buena lección en el menor tiempo posible”.

Un parlamentario se quejó de que 23 días entre la detención y la ejecución fuera un plazo demasiado largo. “El tiempo entre la detención de los alborotadores y su ejecución es demasiado largo. Deberían ser ejecutados dentro de los 5 o 10 días siguientes a la detención. Apoyo firmemente la actuación del poder judicial en relación con los recientes acontecimientos”.

Han condenado al menos 11 hombres más a muerte acusados de “hacer la guerra contra Dios”, y procesan al menos a otros 15 por delitos punibles con la pena capital1.

Entre los castigados por utilizar sus conocidas voces se encuentran el rapero Toomaj Salehi (“Corrupción en la Tierra”), el rapero Saman Yasin (“Guerra contra Dios”) y el futbolista Amir Nasr-Azadani (“Rebelión armada”).

En todos los casos, las condenas se dictaron tras juicios farsa sin el debido proceso ni una representación legal elegida por el acusado. En su lugar, los acusados han sido “representados” por abogados asignados por el régimen, cuya función es facilitar la condena dando al mismo tiempo la apariencia de un “juicio justo”. Algunos fueron juicios en grupo o duraron sólo unos minutos. No se permitió a las familias estar presentes.

Comités de linchamiento disfrazados de tribunales

“Los comités de linchamiento que se hacen pasar por tribunales amenazan de muerte a personas para infundir miedo a los manifestantes y aplastar el movimiento por la libertad del país”, dijo Hadi Ghaemi, director ejecutivo del Centro de Derechos Humanos de Irán (CDHI). “Ahorcan a jóvenes veinteañeros tras juicios amañados, y cada día condenan a más en Irán”2....

[Abundan los ejemplos] horrendos de la barbarie asesina de la República Islámica. A un manifestante condenado a muerte, Mehdi Karami, campeón de kárate de 20 años, se le asignó un abogado que no responde a las llamadas de su familia. “Todas las noches temo que me den la noticia de la ejecución de mi hijo”, declaró su padre, un vendedor ambulante de servilletas y pañuelos de papel.

El radiólogo Dr. Hamid Ghare-Hassanlou, que ha construido varias escuelas en zonas rurales, y su esposa dieron con una protesta en la que murió un miembro del Basij. Al día siguiente, las fuerzas de seguridad los detuvieron y golpearon. Les acusaron de haber participado en el asesinato y ahora el Dr. Hassanlou está condenado a muerte y su esposa a 25 años sin derecho a visita ni contacto”3. Médicos y trabajadores sanitarios de todo el mundo se han movilizado para detener la ejecución, incluso grabando vídeos en los que dicen en muchos idiomas: “Soy el Dr. Hamid Ghare-Hassanlou”, como éste de Stanford Medical.

Aunque los ahorcamientos públicos oficiales de manifestantes con una mezquina fachada “legal” son una herramienta horrible, las ejecuciones extralegales de manifestantes continúan a diario con palizas y tiroteos mortales y desapariciones: 495 muertes en los últimos tres meses, según las estadísticas diarias documentadas por HRANA, que no incluyen las desapariciones ni las muertes de personas cuyos familiares son intimidados para que no denuncien. La mitad de estas muertes se produjeron en sólo tres regiones de minorías oprimidas: Sistán/Baluchistán, Kurdistán y Azerbaiyán Occidental4.

Además, han condenado al menos a 400 personas a penas de hasta 10 años de prisión por su participación en protestas antigubernamentales, según las autoridades5.

“Para arrancar la soga del cuello de nuestros jóvenes y derribar la alta horca de la muerte, levántense. ¡No hay otro camino!”

“Los ahorcamientos públicos han sacudido Irán y desatado una furia generalizada que corre el riesgo de avivar aún más los disturbios en lugar de contenerlos”, informa el New York Times. “Ambas ejecuciones [de Mohsen y Majidreza] provocaron grandes protestas callejeras inmediatas en los barrios de origen de los dos hombres. Los manifestantes marcharon y corearon ‘con cada persona asesinada se levantarán mil’, y ‘los que están sentados, ustedes serán los siguientes’”6...

“Levantémonos para salvar la vida de los presos”

Dieciocho presas políticas de la prisión de Evin publicaron una carta en la que llaman a la gente a levantarse en las calles contra las condenas a muerte y las ejecuciones, y anuncian su plan de sentarse el 12 de diciembre en la oficina de la guardia del pabellón de mujeres de Evin.

La declaración dice, en parte:

... [N]o nos rindamos, levantémonos para salvar la vida de los presos y detener el ciclo de asesinatos estatales. Para arrancar la soga del cuello de nuestros jóvenes y derribar la alta horca de la muerte, levántense.

¡No hay otro camino! Esta vez, ocupemos las calles de la ciudad al grito de “Alto a las ejecuciones” y continuemos las huelgas con mayor fuerza e inclusión.

“Muerte a la República de las Ejecuciones”

La ciudad de Zahedan, en Sistán-Baluchistán, ha sido escenario de una horrible represión por parte de la República Islámica, incluida la matanza del “Viernes Sangriento” de al menos 90 manifestantes pacíficos el 30 de septiembre. Pero la gente ha seguido luchando, con cientos de personas en las calles de allí y de otras ciudades baluchis el pasado viernes 16 de diciembre que pedían “Muerte a la República de las Ejecuciones” y “Muerte al régimen asesino de niños”.

Un grupo de mujeres iraníes en Zahedan celebraron una concentración de protesta el viernes en condena de la ejecución de manifestantes, coreando “Muerte a la República de las Ejecuciones”, “Muerte al régimen asesino de niños”, “Muerte a Jamenei” y “Basij e IRGC: Son nuestro ISIS”.

Sonia Sharifi, estudiante de secundaria, liberada tras un gran clamor

El 15 de diciembre se obtuvo una victoria parcial contra la maquinaria de ejecución cuando la manifestante Sonia Sharifi, de 17 años, declarada culpable de “librar una guerra contra Dios” y condenada a muerte, quedó repentinamente en libertad bajo fianza tras una campaña mundial concertada en las redes sociales. Apenas unas horas antes, la estudiante de secundaria había estado en peligro inminente de ejecución tras una confesión forzada por dos meses de tortura en régimen de aislamiento. Celebró su regreso a casa entre cientos de bocinazos de coches y alegres bailes en las calles.

La joven kurda de 17 años #SoniaSharifi se enfrentaba a una ejecución inminente por “guerra contra Dios” tras un mes de tortura en prisión. Ayer fue liberada tras una campaña mundial en las redes sociales. ¡Ver bienvenida triunfante en Abanan ciudad natal!

Artistas protestan en Teherán para detener la máquina de ejecuciones

Los artistas han expresado su indignación en representaciones teatrales y musicales.

“Actuación de artistas anónimos en Teherán: para detener la máquina de ejecuciones... No se callen, la única forma de impedir el asesinato de nuestros seres queridos es pasar a la ofensiva. Hay que obligarles a retroceder, ahora mismo, y aislarles. El camino es la protesta generalizada, estemos donde estemos, debemos protestar contra la reanudación de las ejecuciones”.

Protestas mundiales contra las ejecuciones

A fecha del 11 de diciembre, miles de personas en decenas de ciudades, en Alemania, Estados Unidos, Italia, Reino Unido, Australia, Noruega y más, habían protestado contra las ejecuciones de la RII. En el momento de elaborar el presente, hay planes para movilizaciones el 17 de diciembre en decenas de ciudades centradas en las ejecuciones.

 

NOTAS:

1. Iran’s Courts Using Death Penalty Charges to Crush Protests [Los tribunales iraníes recurren a la pena de muerte para reprimir las protestas], Centro de Derechos Humanos de Irán, 15 de diciembre de 2022.

2. Ibid

3. Iran Turns to Public Executions, Enraging an Already Protesting Public [Irán recurre a las ejecuciones públicas, enfureciendo a una población que ya protesta], New York Times, 12 de diciembre de 2022.

4. Las ejecuciones de los llamados presos “comunes” —más de 500 en lo que va de 2022, la tasa más alta en cinco años— también son injustas e ilegítimas. También éstas se basan a menudo en juicios farsa, confesiones forzadas y leyes medievales retorcidas. El 30 por ciento de las ejecuciones de 2022 fueron de personas de la minoría baluchi, de la región más pobre de Irán, que sólo representa entre el dos y el seis por ciento de la población. 500+ Executions in 2022 in Iran [Más de 500 ejecuciones en 2022 en Irán], Iran Human Rights, 4 de diciembre de 2022.

5. Iran sentences 400 people to jail terms of up to 10 years over protests [Irán condena a 400 personas a penas de hasta 10 años de cárcel por las protestas], The Guardian, 13 de diciembre de 2022.

6. Iran Turns to Public Executions, Enraging an Already Protesting Public [Irán recurre a las ejecuciones públicas, enfureciendo a una población que ya protesta], New York Times, 12 de diciembre de 2022.

 

 

21 de diciembre de 2022

 

 

Del Partido Comunista de Irán (marxista leninista maoísta): A la gente del mundo: ¡Hagan suyo el clamor por la revolución proveniente de Irán!

 

¡Lo que se está desenvolviendo con grandeza y magnificencia en los cuatro rincones de Irán no es un acontecimiento “iraní”! Es un clamor por la liberación de la humanidad oprimida, especialmente de la mitad femenina de la humanidad, para encontrar una salida a la cruel y fea opresión que sufren bajo el estado teocrático fascista de la República Islámica de Irán (RII). Con toda su particularidad y singularidad, ¡el suyo es un clamor universal por la emancipación humana! ¡Por eso este clamor está conmoviendo a la gente en Afganistán y en el resto del Medio Oriente, hasta el África pobre, hambrienta y devastada e incluso en los países imperialistas más prósperos de Europa y América del Norte! Ya ha estado pendiente desde hace mucho tiempo el levantamiento hermoso y edificante encendido por el brutal asesinato de la joven Jina (Mahsa Amini) a manos de la odiada policía de la “moralidad” de Irán, porque la esclavización de las mujeres desde hace mucho tiempo ha sido un pilar de la RII. Con razón, la gente del mundo está jubilosa por la valentía con la que las mujeres en Irán están respondiendo a su esclavización patriarcal. Sienten y ven una esperanza inspiradora para deshacerse de todo tipo de opresión en todos los rincones del mundo, una vislumbre del potencial de la humanidad para forjar un mundo radicalmente diferente a toda la opresión y explotación que nos rodea. Especialmente en un momento en que la Tierra está al borde del colapso ambiental y los grandes gánsteres capitalista-imperialistas, como Estados Unidos y Rusia, amenazan al mundo con un Armagedón nuclear.

Así que les hacemos un llamado a ustedes, a la gente del mundo —¡y NO a sus gobernantes reaccionarios!— a solidarizarse con el levantamiento del pueblo de Irán. Los gobernantes reaccionarios, especialmente de los países imperialistas occidentales, alardean descaradamente su supuesta simpatía por el levantamiento, tratando de ocultar la terrible verdad de que ellos, y especialmente los imperialistas estadounidenses, han cometido crímenes atroces para someter al pueblo de Irán y del Medio Oriente durante generaciones, llevando a cabo sangrientos golpes de estado e imponiendo jeques y chas feudales a los países de la región, todo ello para asegurar su prosperidad y dominación global. ¡Ya basta! Imagínese lo que significaría para el pueblo de Irán ver los rostros de las personas en estos países y en todo el mundo, levantándose a su lado en las calles y declarando su propia determinación de luchar por un mundo radicalmente nuevo.

Abrir un camino para una revolución real en Irán cambiaría la faz del Medio Oriente y del mundo entero y levantaría la vista de la gente en todas partes hacia la posibilidad de una salida revolucionaria del estrangulamiento aplasta-vidas del sistema capitalista-imperialista y su interminable crueldad contra el planeta y sus ocho mil millones de habitantes. No podemos permitir que se desperdicie tal oportunidad, de modo que poderosas fuerzas dentro y fuera de Irán salgan impunes con un lavado de cara cosmético al mismo viejo orden opresivo, como le pasó tan dolorosamente al pueblo egipcio en la “Primavera Árabe”.

La República Islámica es una dictadura que ejerce un régimen chiíta teocrático, y se parece un poco diferente a los regímenes reaccionarios más “conocidos” en los países dominados por el imperialismo, pero seamos muy claros: este régimen siempre ha sido una parte integral y subordinada al sistema capitalista-imperialista mundial, un sistema que está dominado y controlado por las grandes potencias imperialistas que constan tanto de los imperialistas estadounidenses y europeos, como de la China y la Rusia imperialistas, mientras que están en una feroz contienda sobre quién obtendrá la tajada más grande de saquear al mundo e impondrá su explotación esclavizante. Bob Avakian, el líder comunista revolucionario y arquitecto del nuevo comunismo, desde hace décadas analizó la hostilidad entre el fundamentalismo islámico y las capas gobernantes imperialistas con el concepto de los “dos sectores anticuados”. Avakian muestra que el surgimiento del fundamentalismo islámico de hecho es “una expresión peculiar” del sistema capitalista-imperialista, y enfatiza que si se pone del lado de cualquiera de estas fuerzas reaccionarias, terminará por fortalecer a ambas. Esta verdad ha caído en demasiados oídos sordos en los movimientos progresistas del mundo, que han renunciado a cambiar radicalmente el mundo y se han conformado con entregar la humanidad al llamado “mal menor” entre los reaccionarios. Así que seamos claros: el fundamentalismo islámico en general y la República Islámica de Irán en particular no son “antiimperialistas”, son parte integral del sistema capitalista-imperialista que domina al mundo, y estos mulás píos invariablemente terminan por cobijarse bajo las alas de imperialistas inmundos como Putin de Rusia o Xi Jinping de China, si no sus contrapartes occidentales.

Para eliminar por fin al sufrimiento aparentemente interminable del pueblo de Irán, se requiere una revolución real, hecha por millones de personas y dirigida por una vanguardia revolucionaria con el objetivo de derrocar al régimen fascista teocrático islámico y liberar a Irán del tejido asesino del sistema capitalista-imperialista. Para eso, se requiere una revolución comunista y establecer una “Nueva República Socialista”. Es necesario enfrentar y superar tres grandes obstáculos: 1) la represión sangrienta por parte del aparato represivo aún muy fuerte de la RII, particularmente sus esbirros de los Guardianes Islámicos, el ejército y la policía; 2) ¡las fantasías ingenuas de que las “potencias mundiales” ayudarán a transferir a Irán de una teocracia brutal a un régimen democrático-burgués, libre de la dominación imperialista! Hay fuerzas importantes en la oposición a la República Islámica que se esfuerzan por difundir esta peligrosa ilusión falsa, con un poderoso respaldo, especialmente de los imperialistas occidentales; 3) y una peligrosa falta de comprensión científica entre las masas sobre lo que significa una revolución auténtica y la posibilidad muy real de hacer un gran avance concreto para la emancipación de la humanidad en medio de las mareas tormentosas que están desgarrando al orden mundial actual.

Los llamamos a ustedes, a la gente de nuestro preciado planeta, especialmente en Afganistán, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Turquía, India, Pakistán, así como China, Ucrania, Rusia... a que apoyen el levantamiento en Irán, a que se unan sus propios anhelos de un mundo radicalmente nuevo y mejor a la esperanza que late en los corazones de los heroicos hombres y mujeres de Irán. Visite el sitio web de nuestro partido, el Partido Comunista de Irán (marxista leninista maoísta), para obtener materiales en persa, y visite revcom.us para obtener materiales en español e inglés sobre lo que es una revolución real y la forma en que se puede aprovechar el potencial para una revolución auténtica y convertirlo en realidad construyendo un poderoso movimiento para la revolución al dirigir a la gente de modo que se apoye en el marco completamente nuevo de emancipación humana forjado por Bob Avakian en el nuevo comunismo, y que lo enarbole.

 

22 de octubre de 2022.

 

Escribir la verdad

Cinco Dificultades Para Quien Escribe la Verdad*

Bertolt Brecht

Introducción

QUIEN HOY PRETENDA COMBATIR la mentira y la ignorancia y escribir la verdad, debe superar, cuando menos, cinco dificultades. Debe tener el valor de escribir la verdad, aunque en todas partes la sofoquen; la sagacidad de reconocerla, aunque en todas partes la desfiguren; el arte de hacerla manejable como arma; el juicio de escoger aquéllos en cuyas manos resultará más eficaz; la maña de propagarla entre éstos. Tales dificultades son grandes para quienes escriben bajo el fascismo, pero existen también para los desterrados o prófugos y son válidas hasta para los que escriben en los países de la democracia burguesa.

 

El valor de escribir la verdad

Parece hecho obvio que quien escribe, escriba la verdad, es decir, que no la sofoque o la calle, o no diga cosas falsas; que no se pliegue ante los poderosos ni engañe a los débiles. Cierto, es bastante difícil no plegarse ante los poderosos y bastante ventajoso engañar a los débiles. Desagradar a los poseedores, significa renunciar a la propiedad. Renunciar al pago por el trabajo hecho, puede querer decir renunciar al trabajo y rechazar la fama entre los potentados, significa a menudo rechazar toda fama. Hacerlo requiere valor.

Los tiempos en que la opresión es grande son casi siempre tiempos en que se discurre mucho sobre cosas grandes y elevadas. Se necesita valor, en tales tiempos, para hablar de cosas pequeñas y mezquinas, como la alimentación y la vivienda de los trabajadores, mientras alrededor se dice que sólo el espíritu de sacrificio cuenta. Cuando se ensalza continuamente a los campesinos, es valeroso hablar de máquinas y forrajes a buen precio, capaces de facilitar aquel trabajo tan elogiado. Cuando todos los altoparlantes vociferan que es mejor el hombre sin conocimientos ni instrucción, que el instruido, se necesita valor para preguntar: ¿mejor para quién? Cuando se habla de razas perfectas e imperfectas, es valeroso preguntarse si el hambre, la ignorancia y la guerra no producen cierta deformidad.

Asimismo se necesita valor para decir la verdad sobre sí mismo, sobre nosotros mismos, los vencidos. Muchos que son perseguidos, pierden la facultad de reconocer los propios defectos. La persecución parece la más grave injusticia; los perseguidores, ya que persiguen, son los malvados; ellos, los perseguidos, son perseguidos por su bondad. Pero esta bondad fue golpeada, vencida, esposada; luego era bondad débil, defectuosa, insostenible, que no contaba, porque no es lícito admitir como propia de la bondad la debilidad, como se admite que la lluvia debe ser mojada. Decir que los buenos fueron vencidos, no por buenos, sino por débiles, requiere valor.

La verdad no puede escribirse sino en lucha contra la mentira ni puede expresarse de modo genérico, elevado, ambiguo. A tal especie, esto es, genérica, elevada, ambigua, pertenece exactamente la mentira. Hablar de alguien que dijo la verdad, implica que antes algunos, muchos, o uno solo, dijeron algo distinto, una mentira o cuestiones genéricas; él en cambio dijo la verdad, esto es, algo práctico, concreto, irrefutable, precisamente lo que se necesitaba.

Poco valor se necesita en cambio para lamentarse, en general, de la maldad del mundo, del triunfo de la brutalidad y para sacudir la amenaza que flota sobre el espíritu, cuando se vive en una parte del mundo en que eso aún se permite. Muchos se comportan entonces como si estuvieran bajo el tiro de los cañones, cuando sólo están bajo el tiro de los binóculos. Van gritando sus vagas reivindicaciones en el mundo amigo de la gente inocua; demandan, genéricamente, la justicia, pero nunca hicieron nada por tenerla y piden genéricamente la libertad, la de obtener parte de aquel botín antes largamente repartido con ellos. Encuentran verdadero sólo cuanto les suena bien. Si la verdad tiene que ver con cifras, con hechos, si es cuestión árida, cuyo hallazgo exige pena y estudio, entonces no les corresponde, nada tiene que los embriague. Sólo exteriormente se comportan como los que dicen la verdad. El mal que sufren es no saber la verdad.

 

La sagacidad de reconocer la verdad

Ya que es difícil reconocer la verdad, que por doquier sofocan, muchos creen que escribirla o no escribirla es problema de carácter; creen que basta el valor; y olvidan la segunda dificultad: encontrar la verdad. En ningún caso se podrá decir que encontrarla sea fácil.

En primer lugar, no es fácil darse cuenta de cual verdad vale la pena decir. Hoy, por ejemplo, ante los ojos del mundo entero, los Estados de gran civilización se sumergen, uno tras otro, en la extrema barbarie, y además todos saben que la guerra interna, conducida con los medios más despiadados, puede, de un día a otro, transformarse en otra exterior, reduciendo quizá nuestro Continente a montón de escombros. Ésta, sin duda, es una verdad; pero, naturalmente, existen además otras verdades. También es cierto que las sillas sirven para sentarse, y que la lluvia cae de arriba para abajo. Muchos poetas escriben verdades de esta especie, similares a pintores que cubrieran con naturalezas muertas las paredes de un barco que se hunde. Nuestra primera dificultad, para ellos no existe, a pesar de tener la conciencia en su sitio. Sin dejarse turbar por los potentados, pero no menos imperturbables para oír los gritos de quienes sufren la violencia, avanzan vendiendo sus imágenes. La absurdidad de su comportamiento les provoca «profundo» pesimismo, que venden caro y resultaría más justificado en los otros, frente a tales maestros y tales ventas. Y, es necesario decirlo, no es tan fácil reconocer que las suyas son verdades del género de aquéllas sobre las sillas y la lluvia: ya que, por lo general, suenan bien distinto, como si fuesen verdades que se refirieran a las cosas importantes; y la creación artística consiste, precisamente, en conferir importancia a una cosa.

Sólo mediante cuidadosa observación se puede reconocer que no dicen sino que la silla es silla y que nadie puede hacer nada si la lluvia cae de arriba para abajo.

Esta gente no sabe encontrar la verdad que vale la pena escribir. Otros, al contrario, se ocupan realmente de las tareas más urgentes, no temen a los potentados ni a la pobreza y no obstante todo, no encuentran la verdad. Les faltan las nociones más necesarias. Están llenos de viejas supersticiones, de prejuicios famosos, cuya feliz formulación se remonta a las más lejanas edades. Para ellos el mundo es demasiado complicado: no conocen los hechos ni ven las relaciones.

Además de la intención se requieren nociones accesibles y métodos que se pueden aprender. Aquellos que en nuestra época escriben informes complicados sobre grandes cambios, deben conocer el materialismo dialéctico, la economía y la historia. Son nociones adquiribles en los libros, mediante enseñanza práctica, aun cuando no sea inmediata la aplicación necesaria. Muchas verdades, partes de verdades o situaciones de hecho que llevan a encontrar la verdad, se pueden descubrir con más facilidad. Cuando se busca, es bueno tener método, pero se puede encontrar aun sin método y hasta sin buscar. En esta forma casual quedará, sin embargo, casi excluida la posibilidad de representar la verdad, de tal manera que los hombres, gracias a tal representación, sepan cómo deben obrar.

La persona que anota sólo pequeños hechos, no está en capacidad de hacer manejables los problemas de este mundo. Pero la verdad tiene este fin y ningún otro. Aquella persona no está a la altura de escribir la verdad.

Cuando uno está listo para escribir la verdad y es capaz de reconocerla, quedan aún tres dificultades por superar.

 

El arte de hacer a la verdad manejable como arma

La verdad debe ser dicha para sacar de ella determinadas conclusiones sobre el propio comportamiento. Como ejemplo de verdad que no permite sacar conclusiones, o sólo conclusiones equivocadas, sirve la opinión, largamente difundida, según la cual las condiciones deplorables que reinan en ciertos países provienen de la barbarie. Tales opiniones miran el fascismo como ola de barbarie, que sumerge ciertos países, como catástrofe natural.

Según esta opinión el fascismo es la nueva tercera fuerza, al lado del capitalismo y del socialismo (y por encima de ellos); por tanto, no sólo el movimiento socialista, sino también el capitalismo, continuarían existiendo sin el fascismo, etc. Ésta es, evidentemente, una afirmación fascista, una capitulación ante el fascismo. El fascismo es una fase histórica, en la cual entró el capitalismo y, por lo mismo, es algo viejo y nuevo a la vez. En los países fascistas el capitalismo no existe sino como fascismo y el fascismo no puede ser combatido sino como capitalismo, como la forma más escueta, más descarada, más opresiva y engañosa del capitalismo.

¿Cómo alguien que quisiera combatir el fascismo, podría decir la verdad sobre él, si no quiere decir nada contra el capitalismo que lo engendra? ¿Cómo convertir en practicable esta verdad?

Aquellos que están contra el fascismo, sin estar contra el capitalismo, que se lamentan de la barbarie que origina la barbarie, se parecen a los que quieren comer su tajada de ternera, pero no quieren que se mate a la ternera. Quieren comerse la ternera, pero no quieren ver sangre. Basta que el carnicero se lave las manos antes de llevar la carne. No están contra las relaciones de propiedad que causan la barbarie, sino sólo contra la barbarie. Protestan contra la barbarie, en países donde existen, precisamente, las mismas relaciones de propiedad, pero donde los carniceros se lavan aún las manos antes de servir la carne.

Las acusaciones explícitas contra ciertas medidas bárbaras pueden ser eficaces durante cierto tiempo, mientras aquellos que las oyen estén seguros de que medidas similares no serán nunca aplicadas en sus países. Algunos países están en capacidad de mantener sus relaciones de propiedad con medios menos brutales que otros. La democracia presta tales servicios, para los cuales otros necesitan usar la violencia; garantiza la propiedad de los medios de producción. El monopolio de las fábricas, las minas, la tierra, crea en todas partes condiciones bárbaras; sólo que allí son menos visibles. La barbarie se hace evidente tan pronto se precisa la violencia abierta para proteger el monopolio.

Algunos países que no se han visto aún obligados, para salvaguardar estos monopolios, a renunciar también a las garantías formales del Estado constitucional y a cosas agradables como el arte, la filosofía y la literatura, escuchan con particular complacencia a los huéspedes que acusan a su propia patria de haber renunciado a tales comodidades, ya que esto puede ser útil en la guerra que prevén. ¿Reconocen la verdad los que, por ejemplo, exigen en voz alta la lucha despiadada contra Alemania: «porque es la verdadera patria del mal en nuestra época, la sucursal del infierno, la morada del anticristo»? Cabe decir que se trata de gente estulta, impotente y nociva. La conclusión de tales vaniloquios sería, en realidad, querer exterminar Alemania: todo el país, con todos sus hombres, ya que el gas, cuando mata, no escoge culpables.

Las personas superficiales, que no conocen la verdad, se expresan en forma genérica, elevada e imprecisa. Estúpidamente acusan a «los» alemanes, se lamentan «del» mal, y, en el mejor de los casos, el que los escucha no sabe qué hacer. ¿Decidir, quizá, no ser alemán? ¿El infierno desaparecería si fuese bueno? También los discursos sobre la barbarie originada por la barbarie, son de la misma especie. Al oírlos, la barbarie viene de la barbarie, y desaparece con la civilización, que viene de la instrucción. Todo esto se expresa en forma bastante genérica, no en vista de conclusiones sacadas de la acción y en el fondo no se dirige a nadie.

Semejante modo de representar las cosas muestra pocos eslabones de la concatenación casual y presenta ciertas fuerzas motrices como incontrolables. Tal método de representar las cosas contiene mucha oscuridad, detrás de la cual se encuentran las fuerzas que generan la catástrofe. ¡Un poco de luz, y aparecerán hombres en la base de la catástrofe! Ya que vivimos en una época en que el destino del hombre es el hombre.

El fascismo no es catástrofe natural, cuya clave se puede hallar simplemente en la «naturaleza» del hombre. Pero hasta de las catástrofes naturales se puede hablar en forma digna del hombre, en forma de hacer un llamado a su energía combativa.

Después del gran terremoto que destruyó a Yokohama, en muchas revistas norteamericanas se veía la extensión de ruinas. Debajo, decía: «steel stood» (el acero quedó) y, en realidad, quien veía sólo las ruinas en la primera ojeada, por estar más atento a la lectura del texto, notaba algunos edificios muy altos que quedaron de pie. Entre todas las posibles maneras de hablar de un terremoto, sin comparación, la más importante es la de los ingenieros, que calculando los deslizamientos del terreno, la violencia de las sacudidas, el calor desarrollado, etc., llegan a nuevas construcciones antisísmicas.

Quien quiera describir el fascismo y la guerra, las grandes catástrofes que no son catástrofes naturales, debe alcanzar una verdad susceptible de traducirse en la práctica. Debe demostrar que se trata de catástrofes en contra de la enorme masa de los que trabajan sin medios propios de producción, provocadas por los poseedores de tales medios de producción.

Cuando se quiere escribir con eficacia la verdad sobre ciertas condiciones deplorables, se requiere escribirla de tal manera que se puedan reconocer las causas evitables. Cuando las causas evitables se reconocen, las condiciones deplorables pueden combatirse.

 

El juicio de escoger a las personas en cuyas manos la verdad se hace efectiva

Gracias a la secular rutina que rige el comercio de los escritos, en el mercado de las opiniones y de las figuraciones, es decir, gracias al hecho de que el escritor no debía ya cuidarse de vender sus escritos, se afirmó en el escritor la convicción de que su cliente o comitente, el mediador, se ponía a disposición de todos sus escritos. Él pensaba: yo hablo, y quien me quiera escuchar, me escuchará. En realidad, él hablaba, y quien podía comprarlo, lo escuchaba; sus palabras no eran oídas por todos, y quien las oía, no quería oírlas todas. De esto se ha hablado con insistencia, aunque no bastante; sólo cabe subrayar que «escribir para alguien» se cambió en «escribir».

La verdad no se puede, simplemente, «escribir»; es indispensable escribirla para alguien que sepa usarla. El conocimiento de la verdad es un proceso que escritores y lectores tienen en común. Para decir cosas buenas, se necesita saber escuchar bien y oír cosas buenas. La verdad debe ser dicha con medida y oída con medida. Y, para nosotros, que escribimos, es importante saber a quién la decimos y quién la dice.

La verdad sobre ciertas condiciones deplorables debemos decirla a los que bajo tales condiciones sufren más que todos los otros, y de ellos la debemos aprender. No basta hablar a las personas que poseen opinión configurada; es necesario también hablar a las que, dada su situación, convendría dicha opinión. Nuestro auditorio cambia constantemente.

También se puede hablar a los verdugos, cuando no se les paga más por colgar o cuando su profesión se vuelve demasiado peligrosa. Los campesinos bávaros estaban contra cualquier tipo de subversión, pero cuando la guerra duró demasiado y sus hijos, al volver a casa, no encontraron trabajo en las granjas, comenzaron a ser subversivos.

Es importante para quienes escriben encontrar el tono justo para decir la verdad. Lo que comúnmente se oye está dicho en el tono débil y lamentoso, de personas incapaces de matar una mosca. Quien lo oye, encontrándose en la miseria, se siente más miserable. Así hablan muchos hombres que tal vez no son nuestros enemigos, sino más bien compañeros de lucha. La verdad es combativa: no sólo combate la mentira, sino a determinadas personas que la propagan.

 

La maña de propagar la verdad entre muchos

Hay muchos, orgullosos de tener el valor de decir la verdad, felices de encontrarla, cansados, quizá, del fatigante trabajo de darle forma manejable, impacientes de verla en posesión de aquéllos cuyos intereses defienden, a quienes no parece necesario usar de particular maña para divulgarla. Así el esfuerzo de su trabajo se desvanece. En todos los tiempos se usó la astucia para difundir la verdad, cuando la sofocaban o la desfiguraban.

Confucio falsificó un viejo y patriótico calendario histórico. Sólo sustituyó ciertas palabras. Donde decía: «El soberano de Kun hizo matar al filósofo Wan, por decir esto y aquello». Confucio, en lugar de «matar», ponía «asesinar». Si decía que el tirano tal, de los tales, cayó víctima de un atentado, ponía «ajusticiado». Con esto, Confucio inició una nueva forma de juzgar la historia.

Los que en nuestros días en lugar de «pueblo» dicen «población» y en lugar de «suelo» dicen «propiedad territorial», evitan dar crédito a muchas mentiras: porque despojan las palabras de su marchito misticismo. El término «pueblo» significa cierta unidad e indica intereses comunes; debería, por tanto, usarse sólo cuando se habla de diversos pueblos, único caso imaginable de comunidad en intereses. La población de un territorio dado tiene intereses diversos, y hasta opuestos, esta verdad pretenden sofocarla. También los que dicen «suelo» y hacen perceptible a las narices y los ojos el campo que describen y hablan de su olor de tierra y su color, favorecen la mentira de los potentados; porque, en el terreno, la fertilidad no tiene importancia y menos el amor o el cuidado que el hombre le prodiga. Lo importante en verdad es el precio del trigo y el precio del trabajo. Los que sacan utilidades de la tierra no son los mismos que sacan los granos y el olor de tierra que emana de los campos, se ignora en las Bolsas, que huelen a cosas bastante diferentes. «Propiedad territorial» es, al contrario, el termino justo; con él es menos fácil embrollar.

En donde reina la explotación, el término disciplina debe sustituirse por obediencia, ya que la disciplina es también posible sin los potentados, por lo mismo, tiene más nobleza que la sumisión. La expresión dignidad humana es mejor que el término honor, así el hombre solo no puede desaparecer con tanta facilidad del campo visual. Se conoce la clase de ralea que suele adelantarse a defender el honor de un pueblo; y con cuanta prodigalidad los saciados dispensan honores a quienes los sacian, sufriendo hambre.

La maña de Confucio se puede usar aún hoy. Él sustituía los juicios injustos, sobre ciertos acontecimientos nacionales, por otros justos.

El inglés tomas Moro, en una utopía, describe un país cuyas condiciones de vida eran justas: ¡bastante diverso del suyo, pero semejante en muchas cosas, menos en las condiciones de vida!

Lenin, amenazado por la policía del zar, quería describir la opresión y los abusos de la burguesía rusa en la isla de Sajalín. Escribió «Japón» en lugar de «Rusia», «Corea» en lugar de «Sajalín», y el escrito no fue prohibido, ya que el Japón era enemigo de Rusia. Muchas cosas que en Alemania no se pueden decir sobre Alemania, son lícitas, cuando se habla de Austria.

Muchas mañas son posibles para eludir la suspicaz vigilancia del Estado.

Voltaire combatió la creencia en los milagros de la Iglesia, escribiendo un poema galante sobre la Doncella de Orleans. Describió milagros que sin duda sucedieron para que en el ejército, la corte y entre monjes, Juana permaneciese virgen. Con la elegancia de su estilo, al describir aventuras eróticas, inspiradas en la vida lujosa de los poderosos, inducía a éstos a abandonar la religión, que les proveía de medios para tal vida disoluta. Además, consiguió la oportunidad de hacer llegar por vías ilegales sus trabajos a aquéllos a quienes estaban destinados; sus lectores pertenecían a las clases dominantes, pero lo divulgaban y toleraban su difusión, traicionando así a la policía que protegía sus diversiones.

El gran poeta Lucrecio dice de modo explícito que pone gran confianza en la belleza de sus versos, para la difusión del ateísmo epicúreo.

La alta calidad literaria puede, en forma efectiva, constituir la pantalla para ciertos escritos. Pero, a menudo, despierta también sospechas. Este caso se da, por ejemplo, cuando se sirve de la vilipendiada novela policiaca para introducir, como quien no quiere la cosa, la descripción de condiciones deplorables. Descripciones similares justificarían, sin duda, la novela policiaca.

El gran Shakespeare redujo el tono literario, por razones bastante menos importantes cuando, a conciencia, imprimió aquella forma débil e ineficaz al discurso con que la madre de Coriolano afronta al hijo a punto de atacar la ciudad paterna. Ella quería que Coriolano detuviese la marcha de su plan, no a causa de argumentos válidos o de profunda emoción, sino por cierta inercia que lo hacía ceder a una vieja costumbre.

En Shakespeare encontramos también un ejemplo de verdad difundida con maña, en el discurso de Antonio junto al cadáver de César. Antonio reitera que el asesino de César, Bruto, es hombre honorable, pero a la vez narra su delito que describe en forma más eficaz a la usada para describir al reo; el orador se deja vencer por los hechos mismos, dándoles mayor elocuencia que «a sí mismo».

Un poeta egipcio, que vivió hace cuatro mil años, se sirvió de método similar. Era época de grandes luchas de clases. La clase dominante se defendía con gran trabajo de su múltiple adversario —la parte de la población dominada hasta entonces. En el poema, un sabio se presenta en la corte reinante, exhortando a la lucha contra el enemigo interno. Larga, insistentemente, describe el desorden causado por la insurrección de las clases oprimidas. La descripción dice:

¿No es así? Los nobles llenos de dolor, los humildes, de gozo.

Cada ciudad dice: arrojad a los fuertes de nuestro medio.

¿No es así? Las oficinas públicas abiertas; los registros tomados; los esclavos se vuelven amos.

¿No es así? El primogénito de notables no se reconoce; el niño de la señora se convierte en hijo de su esclava.

¿No es así? Los ciudadanos atados a ruedas de molino. Salen los que nunca vieron el día.

¿No es así? Despedazan los cofres de ébano para sacrificios; con la preciosa madera de Sesnem hacen lechos.

Mirad, en una hora la residencia sometida.

Mirad, los pobres se enriquecen.

Mirad, el que no tenía pan, ahora posee granero; cuyas provisiones son bienes de otro.

Mirad, cómo beneficia al hombre el alimento.

Mirad, el que no tenía trigo, ahora posee graneros; los que pedían trigo a los pobres, ahora lo distribuyen.

Mirad, el que no tenía yugo de bueyes, ahora posee manada; el que no tenía buey para arar, posee rebaños.

Mirad, el que no podía construirse un cuarto, posee cuatro paredes.

Mirad, los consejeros tratan de refugiarse en los pajares; el que no osaba descansar sobre la muralla, ahora tiene lecho.

Mirad, el que nunca construyó barca para sí, ahora tiene naves; no pertenecen al propietario que va a verlas.

Mirad, los que tenían vestidos, ahora se cubren con harapos; el que nunca tejía para sí, ahora tiene lino finísimo.

El rico duerme sediento; el que antes pedía las gotas de sus vasos, ahora posee cerveza fuerte.

Mirad, el que no sabía nada de música, ahora tiene arpa; el que no cantaba, ahora estima la música.

Mirad, el solitario, que dormía sin compañera, ahora encuentra mujer; los que se miraban el rostro en el agua, ahora poseen espejo.

Mirad, los que dirigían los negocios del país, caminan sin encontrar qué hacer.

A los grandes no les entregan mensajes; el que antes los llevaba, ahora manda a otro…

Mirad, hay cinco hombres, mandados por sus amos.

Ahora dicen: caminad; nosotros llegamos.

Es evidente que esta descripción presenta el desorden que parecía muy deseable a los explotados. Pero sería difícil inculpar al poeta. Su condena del desorden es explícita, aunque no resiste…

En un panfleto, Jonathan Swift propuso, para traer el bienestar al país, salar a todos los niños de los pobres y venderlos como carne. Hizo cálculos exactos, que demostraban cómo se podía economizar, siempre y cuando se prescindiera de escrúpulos. Swift se hacía tonto. Defendía con mucho celo y precisión cierto modo de pensar que detestaba; aplicándolo en este ejemplo desenmascaraba toda la infamia. Cualquiera podía ser más inteligente que Swift, o al menos más humano, sobre todo los que hasta entonces no consideraban las consecuencias que resultan de ciertas opiniones.

La propaganda para que las personas razonen y piensen por cuenta propia, en cualquier campo que se haga, siempre sirve a la causa de los explotados. Esta propaganda es altamente necesaria. Bajo los gobiernos que prodigan abusos, razonar se considera cosa vil.

Se juzga vil lo útil a los explotados. Asimismo se considera despreciable la ansiedad continua por comer hasta saciarse; se condena el desprecio a los honores prometidos a los defensores del país, donde aguantan hambre; las dudas ante el conductor que lleva a la ruina; la aversión al trabajo que no nutre a quien lo hace; rebelarse contra la imposición del comportamiento insensato; el desinterés por la familia, que no necesita interés. Se insulta a los hambrientos por su voracidad, a los que nada tienen que defender por su cobardía, a los que dudan de su opresor por las dudas sobre su propia fuerza, a los que quieren hacerse pagar el trabajo que realizan por su pereza, etc.

Bajo gobiernos similares, pensar, en general, se considera cosa vil y desacredita. No se enseña a pensar y donde el pensamiento se manifiesta, se persigue. No obstante, siempre hay campos donde se puede señalar, sin peligro, los buenos efectos de la razón; campos donde la dictadura la necesita.

Se puede mostrar, por ejemplo, los éxitos de la razón en el campo de la ciencia militar y la técnica. También para remediar las insuficiencias de la reserva lanar, gracias a la organización y la invención de sustitutos, se necesita la razón. El empeoramiento de los alimentos, el adiestramiento de los jóvenes para la guerra, exigen razón; esto se puede describir. En cambio puede evitarse con maña la exaltación de la guerra, del impensado fin de tanto esfuerzo cerebral; el razonamiento que deriva de la pregunta: «¿Cuál es el mejor modo de llevar la guerra?», puede llevar a la pregunta: «¿Tiene sentido esta guerra?»; y se puede llegar también a la pregunta: «¿Cuál es el mejor medio de evitar una guerra insensata?».

Cierto, en la práctica resulta imposible formular tales preguntas en público. ¿Es imposible disfrutar del modo de pensar que se propaga, es decir, hacerlo eficaz? Al contrario: es posible.

Para que en época como la nuestra sea posible la explotación, que permite a la parte de la población (más pequeña) explotar a la otra (más grande), es indispensable una actitud particular de la población, actitud fundamental que debe extenderse a todos los campos.

Un descubrimiento en el campo de la zoología, como el del inglés Darwin puede, de un momento a otro, convertirse en peligro para los explotadores; no obstante, sólo la iglesia se ocupó de ello, mientras que la policía de nada se dio cuenta.

En estos últimos años los experimentos de los físicos llevan a ciertas conclusiones en el campo de la lógica, que sin duda representan peligro para toda la serie de dogmas al servicio de la explotación.

Hegel, el filósofo estatal de Prusia, que acometió difíciles búsquedas en el campo de la lógica, procuró a Marx y a Lenin, los clásicos de la revolución proletaria, métodos de incalculable valor.

Las diversas ciencias se desarrollaron con bastante complejidad, pero en forma desigual y el Estado es incapaz de vigilar cada punto. Los precursores de la verdad pueden escoger un campo de batalla relativamente inobservado.

Todo depende del hecho de que se enseñe un modo justo de razonar, una forma de razonar que interrogue por cada cuestión y cada acontecimiento, desde su lado transitorio y mutable. Los poderosos son muy hostiles a los grandes cambios. Quisieran que todo permaneciera como está, posiblemente durante mil años; ¡que la luna se detuviese, que el sol no girase más! Entonces ninguno tendría hambre ni pretendería comer por la tarde. Después de que ellos disparen, el enemigo no debe poder disparar, su golpe debe ser el último. Considerar las cosas dándole importancia a su lado transitorio, es buen sistema para reanimar a los explotados. Mostrar que en cada cosa, en cada estado de cosas, surge y crece una contradicción: también es hecho que se necesita oponer a los vencedores.

Parecido modo de razonar (esto es, la Dialéctica, la doctrina del ser en devenir) se puede ejercitar en sectores de investigación que, durante un tiempo, escapan a los potentados.

Se puede aplicar a la biología y a la química. Pero también describiendo el destino de una familia se puede aplicar, sin dejarlo notar mucho. La relación de cada objeto con muchos otros, que cambian continuamente, es pensamiento peligroso para las dictaduras y puede expresarse de muchos modos, sin dar pretexto a la policía. Una descripción minuciosa de todas las circunstancias, todos los procesos en que se encuentra implicado un hombre que abre una tabaquería, puede ser golpe serio para la dictadura.

Todos los que piensen un poco, encontrarán por qué. Los gobiernos que conducen las masas humanas a la miseria deben evitar que en la miseria se piense en los gobiernos. Entonces hablan mucho del destino. El destino —no los gobiernos— es responsable de la miseria. Se arresta a quien trate de descubrir las causas de la miseria, antes de que desenmascare al gobierno. Aún es posible oponerse, en general, a los discursos sobre el destino; se puede mostrar que el hombre hace su destino.

También a esto se puede llegar de diversos modos. Por ejemplo, se puede relatar la historia de una granja, digamos una granja de campesinos islandeses. Todo el pueblo dice que la granja está maldita. Una campesina se tiró en el pozo, un campesino se colgó. Un buen día hay un matrimonio: el hijo del campesino se casa con una muchacha que aporta como dote algunas tierras. Y la maldición desaparece. El pueblo no está de acuerdo al juzgar este feliz acontecimiento. Unos lo atribuyen al excelente carácter del joven campesino; otros, a las tierras que la joven aportó como dote, y que permiten a la granja producir.

Hasta con una poesía que describe un paisaje se puede hacer algo, si se incorporan a la naturaleza las cosas creadas por el hombre.

La maña se necesita para que la verdad se difunda.

 

Conclusión

La gran verdad de nuestro siglo (cuyo mero reconocimiento no basta, pero que si no se reconoce impide encontrar otras verdades importantes) es ésta: que nuestro Continente se hunde en la barbarie, porque las relaciones de propiedad de los medios de producción se mantienen mediante la violencia.

¿De qué serviría un escrito valeroso, que mostrase la barbarie de las condiciones en que estamos por caer (lo que es cierto), si no se desprenden las razones por las cuales nos encontramos en tales condiciones? Debemos decir que los hombres son torturados porque no cambian las relaciones de propiedad. Claro, si lo decimos, perdemos muchos amigos, que están contra la tortura, porque creen que las relaciones de propiedad se pueden mantener aún sin ella (lo que es falso).

Debemos decir la verdad sobre las condiciones bárbaras en nuestro país, y que se puede hacer lo posible por hacerlas desaparecer, o sea, algo que permita cambiar las relaciones de propiedad.

Debemos decirla, sobre todo, a los que sufren más que nadie estas relaciones de propiedad, que tienen el más grande interés en cambiarlas: a los obreros y a quienes se pueden convertir en sus aliados, porque efectivamente no poseen medios de producción, aunque están interesados en las ganancias.

En fin, debemos proceder con maña.

Debemos superar estas cinco dificultades al mismo tiempo, porque no podemos indagar la verdad sobre la barbarie de ciertas condiciones, sin pensar en los que sufren tal estado de cosas; y mientras —combatiendo cada impulso de pusilanimidad — tratamos de descubrir las verdaderas relaciones, mirando a los que están preparados para utilizar el conocimiento de ellas, debemos también pensar en ofrecerles la verdad, de tal modo que se convierta en arma en manos suyas, y con tanta maña, que el enemigo no descubra ésta.

Tal se requiere, cuando se pide al escritor escribir la verdad**.

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(*)Tomdo de Cinco dificultades para quien escribe la verdad - Bertolt Brecht - Descargar epub y pdf gratis | Lectulandia

(**) La primera versión de este artículo apareció en el diario parisino realizado en alemán por exiliados alemanes Pariser Tageblatt, el 12 de Diciembre de 1934, bajo el título «Dichter sollen die Wahrheit schreiben» (Los poetas han de contar la verdad). La versión final del ensayo de Brecht fue publicada en la revista antifascista Unsere Zeit en Abril de 1935. En 1938 el ensayo fue reeditado para su difusión clandestina por la Alemania hitleriana.

Literatura

Vallejo para no Iniciados: Al Maestro con Cariño III

Julio Carmona

ESTE ES UN TERCER ARTÍCULO que escribo sobre algunos comentarios que, en este caso: en torno al marxismo, he leído en un texto de Marco Martos (en lo sucesivo, MM, 2014. Poéticas de César Vallejo. Lima: Editorial Cátedra Vallejo). Comencemos con este: «El marxismo está vinculado con el romanticismo y con la utopía social» (p. 14). Y sobre ese vínculo que MM asigna al marxismo con el romanticismo y la «utopía social», se podría decir —con frase de J.C. Mariátegui— que «esto no es exacto sino a condición de que se defina y precise los límites temporales e históricos» de dichos términos.

Si bien en la época que vivió Marx (siglo XIX) el romanticismo constituyó un movimiento no solo artístico-literario (que es como más se le conoce) sino que abarcó otras disciplinas de las ciencias sociales (y hasta las naturales); sin embargo, eso no quiere decir que, por coincidencia epocal, hubiese «vínculos» entre el romanticismo y el marxismo. En principio, porque el sustento ideológico, la concepción del mundo del romanticismo, es el idealismo y la metafísica. Y hasta un estudiante del primer año de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos sabe que el idealismo (y su método metafísico) fue objeto de negación dialéctica por parte del marxismo. Es decir, si entre ellos hay algo en común para decir que están «vinculados», se tiene que concluir que su vínculo es de rechazo, de negación, como el agua con el fuego o como el agua y el aceite. Y esta diáspora explica que la preferencia literaria y artística de Marx no fuera, precisamente, la que lo acercase al romanticismo, sino a su opuesto: el realismo (que renació en esa época).

Por otro lado, decir que el marxismo está vinculado con la «utopía social» es tergiversar la esencia materialista del marxismo, pues este no se alimenta de «idealidades» (y la utopía lo es) sino de realidades. Precisamente, Marx, antes de detenerse a explicar lo que será el socialismo o el comunismo, empezó por explicar lo que era y es el capitalismo, y para llegar al estudio de esa realidad se remontó a sus orígenes, investigando sobre los hechos concretos de la economía y la evolución de la sociedad desde sus etapas más antiguas.1 Y, por supuesto, así como las formas de producción anteriores al capitalismo tuvieron defectos que fueron superados por el devenir histórico; sin embargo, a su turno, el capitalismo conservó algunos de esos defectos que eran de su conveniencia y generó otros con los que se mantiene hasta ahora; y es a partir de esos defectos conservados por el capitalismo (y los suyos propios) que Marx proyectó su cambio con una nueva forma de producción: la socialista (que después sería puesta en práctica por la Unión Soviética). Todo ello, pues, no tiene nada de utópico. Y, más bien, la expresión «utopía social» se halla más cercana del socialismo utópico, que fue una ideología política combatida por los padres del socialismo científico, Marx y Engels, este último tiene precisamente un texto titulado Del socialismo utópico al socialismo científico, en el que no comulga para nada con esa ideología utópica que se mueve en el plano de la fantasía o la especulación metafísica, sin poner los pies en la realidad.

Luego de esa aventurada (o desventurada) comparación del marxismo con el romanticismo y la utopía, MM continúa diciendo que el marxismo: «Encandila a millones y millones de personas en todo el mundo hablando del progreso desde la esclavitud hasta el reino futuro de la justicia definitiva. Hace un parangón entre la doctrina teológica de la caída del hombre, del pecado original y de la redención final, y los términos sociales e históricos

Tanto en esta cita como en la anterior lo que se extraña es la inexistencia de citas que refrenden lo aseverado, y es mayor la extrañeza porque se hace usando conceptos —por decir lo menos— inapropiados. Decir que el marxismo «encandila a millones y millones de personas» es como que esas personas se dejan impresionar de manera irreflexiva. Y lo cierto es que el marxismo, además de ser una doctrina con principios científicamente sustentados, ofrece un método (el dialéctico materialista) que permite a cualquier persona a no dejarse «encandilar» por fuegos fatuos o artificiales, como ocurre con las ideologías del capitalismo, sino a reflexionar frente a los problemas que acucian su preocupación cotidiana. Entonces no es que el marxismo encandile a esos millones de personas «hablando del progreso desde la esclavitud hasta el reino futuro de la justicia definitiva»; estas frases no hacen sino tergiversar la esencia de la propuesta marxista, porque no es lo mismo «progreso» que superación dialéctica. El progreso, por supuesto, se da, pero a través de avances coyunturales que no cambian la esencia del orden establecido.2 Y lo que propugna el marxismo no es su cambio formal sino esencial. El progreso es un complemento del reformismo. La superación o transformación de la realidad es lo que el marxismo propugna con la revolución. Y todos los cambios sociales en los modos de producción habidos hasta antes del capitalismo se han dado con revoluciones no con progresos reformistas. Y, por supuesto, la frase con la que sigue su discurso MM, de que el marxismo «hace un parangón entre la doctrina teológica de la caída del hombre, del pecado original y de la redención final, y los términos sociales e históricos» es poco menos que un despropósito. Nada más alejado de la teología que el marxismo. No en vano Marx llamó a la religión «el opio del pueblo», de ningún modo (ni como figura literaria) existe un texto marxista en el que se encuentre algo parecido a ese «parangón».

Y de patinada en patinada, MM sigue falseando la realidad del marxismo. A pie juntillas de lo ya citado, agrega: «Marx tuvo la dificultad de admirar la magnificencia de la antigua Grecia como la más alta cima alcanzada por el ser humano y al mismo tiempo abominar la esclavitud que estaba en el desarrollo primario de la economía griega». Lo que se podría suponer de ese intríngulis es que «la dificultad» de Marx fue debatirse entre admirar la genialidad de los griegos y lamentar («abominar» dice MM) su modo de producción esclavista; lo que se debe seguir de este razonamiento es que Marx no supo resolver esa contradicción. Pero, para quien ha leído a Marx, de primera mano y no a través de exégetas contrarios a él (como es el caso de MM que lo hace a través de George Steiner, pues, a pesar de haber hecho él esa cita de Marx, indica que la ha tomado del libro de George Steiner, Nostalgia del absoluto), esa aparente contradicción fue plenamente resuelta por Marx al precisar que «Las determinaciones naturales subjetivas y objetivas, tribus, razas, etc., deben de tomarse, como es justo, como punto de partida.»

O sea que Marx constató la existencia del modo esclavista en la antigüedad; pero no abominó de él, porque fue una realidad propia de la época que el mismo desarrollo histórico de la humanidad se encargó de «modificar» (hasta llegar a la esclavitud moderna, actual3). Y, de esa constatación, Marx continúa hablando del arte, y dice: «En cuanto al arte, ya se sabe que los períodos de florecimiento determinados no están, ni mucho menos, en relación con el desarrollo general de la sociedad, ni, por consiguiente, con la base material, el esqueleto, en cierto modo, de su organización» (Marx, 1961, Crítica de la economía política. México: Editora Nacional. p. 239). Es decir que, en una sociedad económicamente atrasada, como la griega, se pudo desarrollar un arte y una cultura altamente desarrollados, que aun, modernamente pueden «procurarnos goces estéticos» y pueden considerarse «en ciertos casos como norma y modelo inmarcesibles» (op. cit., p. 240). E inversamente, puede darse el caso de que en una sociedad altamente desarrollada, como la capitalista, el arte se encuentre —también en algunos casos— en un nivel de decadencia altamente alarmante. O sea que no hay tal supuesta «dificultad» que hubiera tenido Marx para explicar las relaciones sociales y sus intercambios entre la estructura social y la superestructura ideológica de la antigüedad o de cualquier otro tipo de sociedad.

Lo que sorprende es que, siguiendo linealmente la lectura del texto de MM, uno se da cuenta de que sus interpretaciones, explicaciones o especulaciones no le son propias; es decir, que no está opinando sobre una lectura directa de los textos marxistas, sino que lo hace a través de una lectura de George Steiner. Sin embargo, empieza diciendo de Marx que:

«En sus escritos de 1844 dijo: “Supongamos que el hombre es hombre y su relación con el mundo es una relación humana. Entonces se puede cambiar amor con amor. Entonces se puede cambiar confianza solamente por confianza” (Cf. Marx ápud Steiner 2001).»

Obsérvese, primero, que la palabra «ápud» es una preposición que se usa para señalar algo que está en la obra, o en el libro de alguien. Entonces, la cita de Marx la ha tomado del libro de Steiner. Y MM, a pie juntillas, agrega: «Suena bíblico, ¿no? Pero el hombre, según el mismo Marx, vive un estado de caída, solo pensando en el dinero; y el dinero es la aptitud, en sus propias palabras, “alienada” del hombre. El dinero es humanidad alienada del hombre.» Y, realmente, no sé si este complemento que hace MM a la cita de Marx corresponde también a Steiner (no poseo ese libro); pero, sea como fuere (complemento explicativo de MM o de Steiner), es una manipulación grosera de la cita que se hace de Marx, sacándola de su contexto; porque el texto de Marx (que sí lo tengo) para nada dice que «el hombre (…) vive un estado de caída, solo pensando en el dinero» (y MM ha intercalado: «según el mismo Marx»). Y, más aún, amplía el infundio: «el dinero es la aptitud, en sus propias palabras, “alienada” del hombۚre», o sea que, según Marx (a través de MM) ‘el hombre tiene una aptitud alienada’, que el hombre está apto para ser alienado. Y lo que dice Marx es que la alienación le viene de fuera, no que él tenga esa aptitud. Textualmente, Marx explica:

«... el dinero, en cuanto concepto existente y activo del valor, confunde y cambia todas las cosas, es la confusión y el trueque universal de todo, es decir, el mundo invertido, la confusión y el trueque de todas las cualidades naturales y humanas» (Manuscritos. Economía y filosofía. Madrid: Alianza Editorial: p. 181).

Y, después de un párrafo extenso, con ejemplos de ese desfase, Marx concluye con la cita que de él ha hecho MM, y, si se observa bien, lo que plantea ahí es una hipótesis, una abstracción subjetiva de la objetividad concreta. Es decir: si el hombre no hubiera sido alienado por el dinero, y fuera verdaderamente humano, podría esperar recibir amor y confianza si es que él diera eso: amor y confianza. Por lo tanto, lo dicho por Marx no tiene nada de bíblico, es una observación totalmente objetiva de la realidad social. El error, pues no está en Marx sino en MM, como también —para terminar con él— está en la siguiente antojadiza y absolutamente equivocada especulación de lo que —según él— es el marxismo:

El marxismo pide a sus adherentes un compromiso total y ofrece a cambio una explicación completa de la función del hombre en la realidad biológica y social. Sin embargo, la más importante predicción marxista no se ha cumplido: el derrumbe del capitalismo. Antes, por el contrario, lo que ha desaparecido es la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el llamado socialismo realmente existente, y la China, el otro gigante socialista, manteniendo el lenguaje revolucionario, incorporando a su práctica conductas y procedimientos de origen capitalista» (op. cit., 14-15).

Primero, que el marxismo no pide a nadie adhesión y compromiso total a su doctrina, porque no es un dogma de fe, sino de reflexión. Y ya es decisión de quien aplica sus principios y método el seguirlos con objetividad y sin tergiversaciones. Precisamente, cuando Marx se enteró de que había algunos «adherentes» que tergiversaban lo dicho por él y se llamaban «marxistas», él dijo su famosa frase: «Así, yo no soy marxista».

Segundo, hay que decir que la subjetividad es mala consejera cuando con ella se pretende reemplazar la objetividad de un autor, en este caso Marx, diciendo que el marxismo ofrece «una explicación completa de la función del hombre en la realidad biológica y social» (¡?), y peor aun si se hace no desde su misma fuente sino bebiendo esas adulteraciones de intérpretes nada confiables como Steiner quien, es por demás sabido, no fue marxista o si lo fue, por lo tomado de él por MM, es mejor decir, con Marx, yo tampoco soy marxista.

Tercero, y, por supuesto, como MM se cree a sí mismo (o le cree a Steiner) todo lo que ha desbarrado, entonces, llega a la conclusión de que el marxismo ha fracasado, porque «la más importante predicción marxista no se ha cumplido: el derrumbe del capitalismo». Y, por supuesto, ningún marxista (y mucho menos los fundadores de sus tesis principistas) fueron adivinos ni prestidigitadores de feria para andar haciendo predicciones de ninguna especie. Y mucho menos predijeron «el derrumbe del capitalismo». Todo lo contrario. Ellos dijeron que para el mayor desarrollo de la sociedad socialista se tiene que aprovechar los logros más avanzados del capitalismo, y que, en los países, atrasados se tenía que fomentar ese desarrollo. Por eso es que en la Unión Soviética se impulsó el desarrollo industrial, económico y cultural en un país heredado del zarismo que se encontraba en la mayor parte de su territorio lastrado de feudalismo. Fue así que en menos de 30 años (de 1917, triunfo de la revolución socialista, a 1945, derrota del nazi-fascismo) ahí se sentaron las bases de una sociedad socialista, hasta llegar a ser la segunda potencia mundial, en franca competencia con el líder del sistema capitalista (USA), con más de 150 años, si se cuenta desde la revolución francesa hasta el fin de la segunda guerra mundial.

Y, cuarto, entonces, en lugar de hacer especulaciones metafísicas para explicar el receso de la Unión Soviética, lo que se tiene que observar es lo que los marxistas sostienen: que una revolución socialista en un país no está segura con su triunfo, mientras exista otro u otros países capitalistas que buscan su derrota. No fue el sistema socialista el que fracasó —como dicen sus enemigos o sus oficiosos detractores— sino que lo hicieron fracasar —en ese país específico, Rusia— sus enemigos externos e internos.

Pero el mismo MM entra en contradicción pues ha dicho «que lo que ha desaparecido es la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, (es decir, agrega MM) el llamado socialismo realmente existente»; sin embargo, en seguida dice que es «la China, el otro gigante socialista», total, ¿no es que había «desaparecido (…) el llamado socialismo realmente existente»? Y, precisamente, a propósito de China, MM no solo lo reconoce —sin quererlo— como ‘otro gigante socialista realmente existente’, sino que China también está demostrando que no se trata de «derrumbar al capitalismo» sino de aprovechar sus logros, lo que dialécticamente se conoce como: la negación de la negación. Dice Marx:

«El monopolio del capital se convierte en traba del modo de producción que ha florecido junto a él y bajo su amparo. La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a tal punto que se hacen incompatibles con su envoltura capitalista. Esta se rompe. Le llega la hora a la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados. (…) la producción capitalista engendra, con la fuerza inexorable de un proceso de la naturaleza, su propia negación. Es la negación de la negación. Esta no restaura la propiedad privada, sino la propiedad individual, basada en los progresos de la era capitalista: en la cooperación y en la posesión colectiva de la tierra y de los medios de producción creados por el propio trabajo» (Marx y Engels, en: Obras escogidas. Moscú: Progreso, 1969, p. 246. Cursiva mía).

 

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(1) En palabras del mismo Marx: «Por lo tanto, no analizamos aquí una forma particular del capital, ni la diversidad de capitales particulares, ni sus diferencias respectivas. Observamos su génesis. Ese movimiento dialéctico no es sino la expresión ideal del devenir real del capital. Podemos considerar las relaciones ulteriores como desarrollos producto de este germen. Pero antes, a fin de evitar toda confusión, tenemos que señalar la forma determinada en cierto punto de su desarrollo para hacer su análisis» (Fundamentos de la crítica de la economía política. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales. 1970. p. 221).

(2) Dice Marx: «Todos los progresos de la civilización, es decir, todo aumento de las fuerzas productivas sociales o, si se prefiere, de las fuerzas productivas del trabajo mismo, no enriquecen al obrero sino al capitalista, y esto al mismo título que los resultados de la ciencia, de los descubrimientos, de la división y de la combinación del trabajo, del mejoramiento de los medios de comunicación, de la acción del mercado mundial o del uso de las máquinas. Todo ello aumenta únicamente la fuerza productiva del capital, y como el capital se halla en oposición con el obrero, todo ello no hace más que acrecentar su dominación material sobre el trabajo» (Fundamentos…, op. cit., p. 219).

(3) Esta evolución de la esclavitud, Marx la describe así: «… la riqueza autónoma supone el trabajo forzado inmediato (o sea: la esclavitud) o, si no, el trabajo forzado bajo forma inmediata (es decir, el trabajo asalariado)» [o sea la esclavitud moderna]. (Fundamentos…, op. cit., p. 234).

Creación

Un Poema de Jorge Enrique Adoum*

  

Danzante del Destino

                                       

Preguntan de dónde soy,

y no sé qué responder:

de tanto no tener nada

no tengo de dónde ser.

 

Un día me iré a quemar

todo el trigo del dolor:

entonces ha de haber patria,

ahora hay tierras del patrón.

 

Debajo del campo verde

harta sangre hay en el suelo:

yo no sabré a donde voy

pero sé de dónde vengo.

 

El indio que cae sabe

cuánta tierra al fin le toca

pues reconoce el sabor

de otros indios en la boca.

 

*Poeta ecuatoriano (1926-2009). Además de poeta, Jorge Enrique Adoum fue novelista, dramaturgo y ensayista. Tradujo a poetas como, Nazim Hikmet, Langston Hughes, Yannis Ritsos y Mao Zedong. Libros: Ecuador Amargo (1949), Informe Personal sobre la Situación (1973), No Son Todos los que Están (1979), El Amor Desenterrado (1993), Poesía Hasta Hoy (2008). (Nota del Comité de Redacción).

CREACIÓN HEROICA