domingo, 1 de mayo de 2022

Internacionales

Ucrania: Una Tercera Guerra Mundial es el Verdadero Peligro, y no Una Repetición de la Segunda Guerra Mundial

Bob Avakian

En unidad con la convocatoria en revcom.us, y para explicar más la importancia de esta convocatoria, a marchas y mítines en Los Ángeles y Nueva York, el Primero de Mayo, con estas consignas cruciales:

¡NO A UNA GUERRA DE ESTADOS UNIDOS Y LA OTAN CON RUSIA!

¡NO A UNA TERCERA GUERRA MUNDIAL!

¡ES ESTE SISTEMA, Y NO LA HUMANIDAD, EL QUE ES NECESARIO QUE SE EXTINGA!

NOSOTROS NO ACEPTAMOS EL FUTURO DE ELLOS

YA ES HORA DE ORGANIZARNOS PARA UNA REVOLUCIÓN REAL

HAY UN ANTIGUO DICHO según el que una de las primeras bajas de la guerra es la verdad. Esto se está demostrando agudamente con la guerra en Ucrania. Ambos lados —no solamente Rusia sino también Estados Unidos y sus “aliados”, incluido el gobierno de Ucrania— están pregonando distorsiones descabelladas sobre lo que es esta guerra. Para las personas en el país imperialista de Estados Unidos, es especialmente importante estar al tanto, y hacer un examen crítico, de lo que propagan “nuestros” gobernantes (y los que se alinean con ellos) y sopesar lo que dicen en comparación con la realidad concreta.

La verdad es que lo que pasa por “noticias” sobre la guerra en Ucrania, en los medios de comunicación tradicionales de Estados Unidos, es de hecho una masiva ofensiva propagandística a favor de “nuestros” gobernantes imperialistas, que está repleta de tergiversaciones crudas. En otros artículos, he examinado muchas de las tergiversaciones y mentiras que son parte de esta ofensiva propagandística1. Aquí, voy a abordar una dimensión particular —y particularmente peligrosa— de esto: la noción de que el jefe ruso Putin es como Hitler, y “si no lo paramos ahora, en Ucrania, pronto invadirá a otros países, incluidos países de la OTAN” (de la misma manera en que Hitler invadió a un país tras otro en el período que condujo a la Segunda Guerra Mundial). A menudo este argumento viene acompañado de la declaración de que Putin es irracional, y es probable que haga cualquier locura en busca de sus ambiciones delirantes.

Un argumento relacionado, y muy peligroso, es que: “No podemos permitir que el temor a una Tercera Guerra Mundial nos impida hacer lo que hay que hacer para derrotar a Putin en Ucrania y poner fin a su agresión — o simplemente nos rendiremos ante él cada vez que él haga otra maniobra agresiva o lance una amenaza agresiva”.

En respuesta a estos argumentos, si esta situación no fuera tan mortalmente grave, sería tentador simplemente repetir el remate de un chiste que se hizo popular en los años 1960: “¿Cómo que nosotros, imperialistas?”. (El chiste original era que el Llanero Solitario y su “subalterno indígena” Tonto estaban en combate contra indígenas hostiles, y el Llanero Solitario dijo: “Parece que nosotros estamos cercados, Tonto” — y Tonto replicó: “¡¿Cómo que nosotros, güero?!”.)

Obviamente, la situación actual, con la guerra en Ucrania, no tiene nada de chistoso; pero lo importante es que los intereses de los imperialistas, de ambos lados, que están involucrados en esta guerra no son los mismos que los intereses de las masas de personas — y de hecho están en oposición fundamental a esos intereses. Y debido a que lo que está en juego y que las consecuencias potenciales son tan profundos y que los riesgos son tan peligrosos —abarcando el propio futuro de la humanidad, y si la humanidad siquiera tendrá un futuro—, es necesario abordar las cosas a fondo y en detalle para sacar a relucir la verdadera realidad de lo que está pasando, qué tienen por objeto las diferentes fuerzas en contienda en este conflicto, y dónde se quedan los intereses de las masas de la humanidad en oposición a todo esto.

Las tergiversaciones y los peligros muy reales

Más adelante en este artículo, hablaré de los verdaderos objetivos de Putin-los imperialistas rusos. Pero antes, es importante examinar lo que están haciendo “nuestros propios” imperialistas (y sus “aliados” de la OTAN). Como un punto básico de orientación, que es muy importante al evaluar los pronunciamientos y las acciones de estos imperialistas (estadounidenses), es necesario estar conscientes y tener claramente en mente el siguiente hecho esencial:


Estados Unidos ostenta con mucho el récord de invasiones, golpes de estado y otras injerencias violentas en otros países. Al día de hoy, ha seguido siendo responsable de atrocidades —por ejemplo, en Yemen— que son muchísimo peores que lo que Rusia ha hecho en Ucrania. (En revcom.us hay extensas denuncias y análisis de los monstruosos crímenes del imperialismo estadounidense)2.

Habiendo establecido esto como una parte importante del panorama, retomemos los argumentos (notados arriba) de que Putin se parece a Hitler, y “No podemos permitir que el temor a una Tercera Guerra Mundial nos impida hacer lo que hay que hacer para detenerlo ahora”. Sopesemos estos argumentos ante la verdadera realidad. Un aspecto clave de la situación es que existe, en el mundo de hoy, la alianza militar agresiva poderosa, la OTAN, encabezada por Estados Unidos. Y de importancia decisiva: tanto Estados Unidos como Rusia poseen miles de armas nucleares. Estos factores en sí hacen que la situación actual sea muy pero muy diferente a la que precedía a la Segunda Guerra Mundial.

El hecho es que no hay ninguna evidencia que compruebe la afirmación según la que Putin tenga la intención de atacar a países que forman parte de la OTAN — lo que inmediatamente “detonaría” la injerencia de Estados Unidos, con sus fuerzas armadas poderosas que tienen armas nucleares. (Este punto importante es algo que abordaré más a fondo, en adelante en este artículo).

Tanto Rusia como Estados Unidos-la OTAN están tratando de conseguir sus objetivos sin entrar en un enfrentamiento militar directo con su rival poseedor de armas nucleares. (Dado que no es posible derrotar fácil o rápidamente a Rusia, los imperialistas estadounidenses de hecho calculan que les conviene que la guerra en Ucrania “se prolongue” un tiempo de manera que debilite a Rusia y fortalezca a la OTAN y al imperialismo “occidental” en general. Hasta ahora, el suministro masivo de armas a Ucrania de parte de Estados Unidos-la OTAN ha servido a este objetivo de prolongar la guerra, y ha contribuido de manera significativa a frustrar los objetivos iniciales rusos. Claro, prolongar la guerra resulta en la perpetuación y agravación del sufrimiento del pueblo de Ucrania — pero, aunque los imperialistas aprovechen este sufrimiento en su ofensiva propagandística, tomar en cuenta las bajas civiles no es un factor primario en los viles cálculos de los imperialistas. Esto se puede ver en la carnicería masiva de la cual ha sido responsable Estados Unidos en guerras por todo el mundo, al día de hoy — tal como lo expresó abiertamente Madeleine Albright, secretaria de Estado en la administración de Bill Clinton durante los años 1990, al declarar sin rodeos que el asesinato de más de un millón de personas, entre ellas 500.000 niños, por medio de las sanciones estadounidenses contra Irak, “lo valió” en la consecución de los intereses imperialistas estadounidenses).

Sin embargo, independientemente de las intenciones, tal como se ha demostrado una y otra vez, los acontecimientos —especialmente las dinámicas de la propia guerra, una vez lanzada— pueden “rebasar las intenciones” y llevar a circunstancias y consecuencias que ninguna de las partes quería o esperaba al principio. En la situación actual, con la guerra en Ucrania, hay un peligro muy real de que semejante “dinámica” podría “apoderarse” y llevar a consecuencias verdaderamente terribles — a la posibilidad muy real de una guerra entre Estados Unidos-la OTAN y Rusia, con el uso de armas nucleares lo que podría conllevar una amenaza muy real a la civilización humana en su conjunto.

En esta conexión, es importante estar intensamente conscientes de la manera en que los medios de comunicación en Estados Unidos repiten implacablemente las acusaciones de terribles crímenes de guerra de parte de Rusia en Ucrania, acompañadas de imágenes gráficas y reportajes de sufrimiento individual con el objetivo de documentar y “dar vida” a estas acusaciones. Claramente no les interesa a estos medios hacer ninguna investigación real con respecto a estas acusaciones — si son verídicas, o a cuál grado son verídicas, o si por otro lado encierran ciertas tergiversaciones. Simplemente presentan estas acusaciones como hechos, y como la base para denunciar a Rusia por crímenes de guerra. Ahora bien, no sorprendería si al menos muchas de estas acusaciones resultaran verídicas. Pero, dado el historial de los medios de comunicación en Estados Unidos, de repetidamente transmitir mentiras a fin de justificar la agresión militar de Estados Unidos —por ejemplo, en Irak, y en Vietnam antes—, es extremadamente importante negarse a “aceptar tal cual” lo que dijera estos medios respecto a la guerra en Ucrania.

Esto es especialmente así cuando estos mismos medios, mientras pintan a Putin y Rusia de culpables de crímenes de guerra “sin precedentes” en Ucrania, se niegan a transmitir y dar vida a la devastación y el sufrimiento mucho peores en Yemen hoy en día, para lo cual Estados Unidos lleva mucha responsabilidad, junto con la masiva devastación causada por las guerras de Estados Unidos en Irak y Afganistán, en años recientes, por encima de toda su historia de invasiones, golpes de estado, y otras injerencias violentas en otros países. (Y, si bien es entendible que la gente que se entera del sufrimiento muy real de las personas en Ucrania compadezca de ellas, y quiera hacer algo que quizá ayude a aliviar ese sufrimiento, la gente debe quedar consciente de que se está manipulando cínicamente su compasión y se le está integrando en la masiva ofensiva propagandística con el fin de movilizar a las personas en Estados Unidos de modo que apoyen a los objetivos imperialistas de su gobierno en la guerra en Ucrania. Al mismo tiempo, es revelador que no se está llevando a cabo ninguna campaña de este tipo para hacer que amplios sectores de gente en Estados Unidos tomen conocimiento sobre el sufrimiento aún peor de las personas, entre ellas enormes números de niños, en Yemen —y no hay ningún esfuerzo comparable de parte de las instituciones dominantes en Estados Unidos para promover una campaña de asistencia humanitaria a los que están sufriendo tan terriblemente en Yemen— algo que sin duda arrojaría luz sobre los crímenes horrendos en los cuales Estados Unidos está metido hasta el cuello en Yemen.)

Lo que es particularmente peligroso es el efecto que puede tener esta ofensiva propagandística estadounidense en la creación de una situación en que se ha movilizado tanto “sentimiento público” a favor de una injerencia directa de Estados Unidos en la guerra en Ucrania (a fin de “detener las atrocidades” que comete Rusia e impedir que ésta “saque provecho” de haber cometido crímenes de guerra supuestamente “sin precedentes”) que convierta al gobierno estadounidense y a su “comandante-en-jefe”, Biden, en “víctimas de su propia ofensiva propagandística” y se vean impelidos a intervenir directamente de forma militar en Ucrania, a pesar de sus declaradas intenciones iniciales y sus pronunciamientos repetidos de que no lo iban a hacer.

Este tipo de “lógica perversa” ya está llevando a algunos representantes influyentes del imperialismo estadounidense, como el senador demócrata Chris Coons, a sostener que podría llegar el momento en que Estados Unidos tendría que pasar de simplemente armar a Ucrania contra Rusia a ingresar física y directamente en la guerra.

Junto con esto, salen los argumentos del tipo que he citado al principio — argumentos que comparan a Putin con Hitler e insisten en que “nosotros” no podemos permitir que el peligro de una Tercera Guerra Mundial impida que “nosotros” hagamos lo que hay que hacer para derrotar a Putin. Semejantes argumentos también incrementan la posibilidad de que Estados Unidos-la OTAN podrían terminar por intervenir directamente en la guerra en Ucrania, conduciendo a un enfrentamiento con Rusia que podría entrar en una escalada hasta llegar a tiroteos nucleares lo que tendría consecuencias terribles, e incluso la posible aniquilación de la civilización humana.

Esto enfatiza aún más por qué es vitalmente importante que las personas no se dejen embaucar por la ofensiva propagandística implacable de “nuestros” imperialistas y sus medios de comunicación, con su presentación altamente tergiversada y unilateral de la agresión rusa como algún tipo de crimen de guerra extremo el cual únicamente cometería un “demente autocrático como Putin” cuando la realidad es que Estados Unidos es culpable de crímenes de guerra mucho peores, durante toda su historia y al día de hoy.

(Y cabe recordar que Estados Unidos es el único país que concretamente ha usado armas nucleares — las bombas atómicas que lanzó sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki al fin de la Segunda Guerra Mundial, que incineraron en un instante a cientos de miles de civiles e infligieron un terrible sufrimiento a muchos de los sobrevivientes de estos ataques atómicos.)

Esto hace aún más claro y urgente la necesidad de rechazar firmemente los argumentos que llaman —o sirven para “allanar el terreno”— para una injerencia militar directa de Estados Unidos en Ucrania, y la necesidad de poner al descubierto nítidamente y denunciar contundentemente a personas (como el senador Coons) que hacen semejantes argumentos, por batir los tambores de guerra, con su “contribución” extremadamente peligrosa a la posible destrucción de la humanidad.

Análisis verídico y científico de la guerra en Ucrania

Además, todo esto debe remachar por qué es tan importante contar con un conocimiento verídico y científico de lo que realmente pasa con la guerra en Ucrania.

En un artículo anterior, hablé de elementos importantes, y en particular acciones de los gobernantes imperialistas de Estados Unidos, que han contribuido a la guerra actual en Ucrania:

¿Qué hizo el gobierno de Estados Unidos, tanto bajo los demócratas como los republicanos, después de que dejaron de existir la Unión Soviética, y su bloque militar, el Pacto de Varsovia, a principios de los años 1990?…

Desde principios de los años 1990, al reconocer que lo que quedó en lugar de la Unión Soviética era una Rusia debilitada, los imperialistas estadounidenses, como los gánsteres que de hecho son, aprovecharon la oportunidad para expandir más su imperio — rompieron con su “palabra” de no extender su alianza militar agresiva (OTAN) a los países del antiguo Pacto de Varsovia. Haciendo caso omiso a esta promesa, los imperialistas estadounidenses maniobraron para sumar a la OTAN países cerca de Rusia, o en ciertos casos que colindan directamente con ella. Como parte de todo esto, Estados Unidos ha interferido repetidamente en Ucrania en décadas recientes, conjurando para derrocar a gobiernos ahí que son más amigos de Rusia y para reemplazarlos con gobiernos que se inclinaban hacia el imperialismo “occidental”, como ocurrió tan recientemente como 2014.

Un elemento clave en todo esto, que influyó significativamente en la decisión rusa de invadir a Ucrania, fue la declaración de parte del gobierno pro-estadounidense en Ucrania de que quería ingresar en la OTAN. Ucrania es un país grande en la mera frontera de Rusia. Como artículos en revcom.us han señalado: Imagínense lo que implicaría, y lo que los gobernantes de Estados Unidos harían, ¡si el gobierno de México declarara su intención de ingresar en una alianza militar encabezada por Rusia!3

Como también enfaticé en ese artículo:

Nada de esto “justifica” la invasión rusa a Ucrania. Pero sí la pone en su contexto más amplio, y le arroja una luz reveladora. Revela lo que son las verdaderas intenciones de los imperialistas estadounidenses en esta guerra. El propósito y objetivo esencial de Estados Unidos en ésta no es ayudar a un país más débil a defenderse contra un agresor más poderoso; se trata de debilitar a un rival imperialista, Rusia (y también posiblemente debilitar a China, que tiene una especie de relación cooperativa con Rusia en este momento) a fin de fortalecer la dominación del imperialismo estadounidense, y fortificar a la OTAN (especialmente después de que las acciones de Trump debilitaron la OTAN, acciones que intensificaron las divisiones entre Estados Unidos y otros países de la OTAN).

Ahora Estados Unidos está librando una “guerra de sustitutos” con Rusia — librando una guerra económica (por medio de “sanciones”) contra Rusia, al mismo tiempo que arma masivamente a Ucrania4.

Para abordar la esencia de lo que opera, de parte de los imperialistas, en los dos lados de este conflicto:

Algo que no se puede enfatizar demasiadas veces —sobre todo teniendo en cuenta las mentiras y tergiversaciones en la implacable ofensiva propagandística del imperialismo estadounidense y sus medios de comunicación— es la realidad de que el enfrentamiento entre Estados Unidos-la OTAN, por un lado, y Rusia, por otro, no es un conflicto “entre la democracia y la autocracia”, sino un conflicto entre imperialistas rivales. (Como he señalado antes, Turquía, que es miembro de la OTAN, en sí está gobernada por un gobierno “autocrático” — y lo mismo ocurre con Polonia, también miembro de la OTAN)5.

Los verdaderos objetivos de Putin y el imperialismo ruso

A manera de introducción a esta cuestión de los objetivos de Putin, y como un punto básico de orientación y método, es importante poner en claro que no digo que cuento con algún conocimiento informado del “estado mental” de Putin — y esto también se aplica a aquellos “analistas” en los medios de comunicación en Estados Unidos que sí dicen que cuentan con semejante conocimiento. Pero sí es posible identificar lo que en realidad son algunos de los objetivos principales de Putin-los imperialistas rusos en esta guerra en Ucrania.

A la luz de lo que se ha abordado aquí, es posible ver que una parte —y un objetivo inmediato— de lo que está persiguiendo Putin-los imperialistas rusos en esta guerra en Ucrania es poner un fin a la expansión de la OTAN en los alrededores de Rusia (en particular por medio de la inclusión de Ucrania en la OTAN), y contrarrestar lo que es efectivamente el “cerco” alrededor de Rusia por parte de la OTAN (en particular la zona occidental de Rusia, que contiene importantes centros de población y gobernanza).

Rusia también ha proclamado que su objetivo en esta guerra es poner fin a la militarización y “nazificación” de Ucrania, que según insiste Putin es una amenaza a Rusia. Políticos y medios de comunicación en Estados Unidos y en otros países, entre ellos funcionarios ucranianos, han ridiculizado repetidamente las acusaciones de que hay elementos NAZIs en Ucrania y en su gobierno. Como supuesta “refutación” de esta acusación, han mencionado el hecho de que el jefe del gobierno ucraniano, Volodymyr Zelenski, es judío — como si ello de alguna manera “automáticamente desmintiera” la acusación sobre la influencia NAZI en Ucrania6. Pero los hechos son hechos — y la realidad es que fuerzas NAZIs han desempeñado un papel significativo en la configuración de los acontecimientos recientes en Ucrania, y algunas de ellas han estado integradas en sus instituciones gubernamentales, en particular en las fuerzas armadas. Sin embargo, el objetivo esencial de los rusos no es “desnazificar” a Ucrania, ni simplemente proteger a las personas pro-rusas, particularmente en Ucrania oriental, sino que, una vez más, contrarrestar el “cerco” alrededor de Rusia de parte de la OTAN — y, más allá de eso, perseguir los intereses imperialistas rusos en el mundo más amplio, en oposición a la posición dominante del imperialismo estadounidense. Como señaló Raymond Lotta en un discurso reciente:


Los rusos, por su parte, han apoyado, y especialmente desde 2014, han respaldado a sectores de la Ucrania rusófona para que se separen y se alíen o fusionen con Rusia. En 2016-2017, la OTAN, liderada por Estados Unidos, desplegó grupos de combate con armamento avanzado en Polonia y en otros estados bálticos como Estonia, Lituania y Letonia que colindan con Rusia (y están muy cerca de la segunda ciudad más grande de Rusia, San Petersburgo). Mientras tanto, Ucrania se ha ido acercando a Estados Unidos y pregonando su determinación de unirse a la alianza militar de la OTAN, dominada por Estados Unidos. Este es el telón de fondo inmediato de la invasión rusa a Ucrania a fines de febrero.

La invasión rusa no es para desnazificar a Ucrania, como proclama Putin. El objeto de esta invasión es de apuntalar la rivalidad de Rusia con Estados Unidos: para comandar más influencia y crear un polo de poder ruso rival centrado en Europa, Asia central y el Medio Oriente. Por su parte, Estados Unidos está armando a Ucrania a fin de debilitar a Rusia e impedir que ésta consolide más su fuerza imperialista y que represente desafíos imperialistas más grandes al actual orden mundial que domina Estados Unidos y del que es el principal beneficiario7.

Son motivos y objetivos de este tipo —que se fundamentan en la naturaleza básica del sistema capitalista-imperialista y en las necesidades las que perciben los líderes de los estados imperialistas, de los lados opuestos— y no simplemente unas “locas ambiciones de poder” de Putin (o por otro lado, de Biden y los imperialistas estadounidenses a los cuales éste representa) que están impulsando la guerra en Ucrania y presentan semejantes peligros graves.

Respecto a esto, cabe notar lo que Putin ha hecho —y lo que no ha hecho— durante las últimas dos décadas. Con una incursión militar en el país de Georgia (que colinda con Rusia), después en Crimea (que era parte de Ucrania pero fue ocupada por fuerzas rusas en 2014 y efectivamente fue “anexionada” a Rusia), así como en conflictos como en Siria (donde Estados Unidos y Rusia estaban respaldando a lados opuestos), y ahora con la invasión a Ucrania en su conjunto, Putin ha actuado de formas cuya intención es conseguir sus objetivos mientras evita un enfrentamiento directo con la OTAN. Y se puede decir que Putin atacó a Ucrania porque, entre otras razones, Ucrania no es parte de la OTAN — lo hizo antes de que se integrara en la OTAN, y para impedir que se integrara en la OTAN.

Si Putin hubiera esperado hasta que Ucrania se integrara en la OTAN (cosa que, una vez más, Ucrania ha declarado que desea y que tiene la intención de hacer), pues un ataque a Ucrania hubiera constituido un conflicto de un calibre totalmente diferente — una situación que requeriría “legalmente” que Estados Unidos-la OTAN “acudiera a la defensa” militar de un país de la OTAN así atacado. En esa situación, una falta de parte de Estados Unidos-la OTAN de oponerse directamente a Rusia y trabarse en un conflicto militar con Rusia, constituiría, según los cálculos de la lógica gansteril imperialista, “rendirse ante el chantaje nuclear” de Putin-Rusia — lo que luego podría poner en marcha una “lógica”, dinámica e impulso hacia “rendirse” repetidamente — todo lo cual es algo lo que no podrían permitir estos imperialistas de Estados Unidos y la OTAN. Una vez más, lo que importa y lo que opera aquí es que Ucrania no es parte de la OTAN, así que un ataque contra Ucrania por parte de Rusia no “detona” (automática o necesariamente) un conflicto militar directo con Estados Unidos-la OTAN.

Esto tiene una conexión importante con la afirmación, o la queja, de parte de algunos círculos imperialistas estadounidenses, de que la falta de una intervención militar directa en Ucrania permite que Putin “imponga los términos” del conflicto. Esto lo dijo específicamente el “reportero en temas de seguridad nacional” de la CNN Jim Sciutto, en una rueda de prensa donde él preguntó primero por qué Estados Unidos no derribó el avión que aparentemente destruyó un hospital de maternidad en Ucrania. De ahí, cuando le respondieron que esto podría iniciar una Tercera Guerra Mundial, Sciutto insistió: ¿Pero eso no permite que Putin imponga los términos? La respuesta a esto es que de hecho es probable que Rusia, más que Estados Unidos-la OTAN, sí “imponga los términos” en esta guerra porque Rusia está en guerra, directamente, con Ucrania, mientras Estados Unidos ha insistido (al menos a la fecha) en que no está involucrado directamente, en términos militares, en este conflicto ni se involucrará, sino que al contrario, participará suministrando grandes cantidades de armamento (y que proporcionará otras formas de apoyo) a Ucrania, mientras libra la guerra económica, por medio de sanciones, contra Rusia.

Pero lo que realmente encierra este argumento (de parte de Sciutto y otros) es algo mucho más insidioso y peligroso. Argumenta que Estados Unidos (y la OTAN) deben estar involucrados directamente en términos militares. Especialmente para esos sujetos —embriagados, al parecer, con una sanguinaria confianza en el poderío militar invencible de Estados Unidos y, al parecer, ansiosos, tras las “decepciones” en Afganistán e Irak, por demostrar una vez más ese poderío supuestamente invencible— esta línea de argumentación (a favor de una injerencia militar directa de Estados Unidos-la OTAN) se alienta y “se apuntala” por el aparente bajo desempeño de las fuerzas armadas rusas en su invasión a Ucrania (al menos hasta ahora, antes de su gran ofensiva en Ucrania oriental, cuyo desenlace, al cierre de escribir este texto, no queda claro).

Lo que nosotros tenemos que hacer — lo que corresponde a los intereses de la humanidad.

De todo esto, debe quedar obvio que los intereses de las masas de personas de todos los diferentes países implicados, y de la humanidad en su conjunto, están en oposición fundamental a los intereses de los imperialistas de ambos bandos de este conflicto. Sobre la base de ese entendimiento, ¿qué nos toca hacer?

Convendría, claro está, a los intereses de las masas de personas en todas partes que se detengan de inmediato las acciones de los imperialistas, de los dos bandos en esta guerra. Pero la realidad es que nosotros —las masas de personas, en los países implicados y en el mundo en su conjunto— no determinamos, y no podemos determinar, en términos directos e inmediatos, lo que hagan los diferentes gobiernos. Para determinar el rumbo de la sociedad, nos hace falta una revolución, a fin de derrocar a estos opresores imperialistas (y a otros opresores) y crear un sistema radicalmente diferente y emancipador. Lo que podemos hacer, y lo que debemos hacer, ahora —mientras estos imperialistas todavía están en el poder— es alzar la voz, y actuar, en oposición a su agresión militar, de parte de todos los bandos, con el objetivo de contribuir de esa manera a una situación en que ellos se vean impelidos a retroceder de tal agresión (lo que incluye su injerencia tanto indirecta como directa en la guerra), como ha sucedido en el pasado, notablemente en la guerra de Vietnam en los años 1970, donde la oposición de masas entre amplios sectores de la población en Estados Unidos (y otros países) era un factor significativo para obligar a Estados Unidos a retirarse de la guerra imperialista que venía librando en Vietnam.

Precisa apoyar a las personas en Rusia que con valentía han alzado la voz y han actuado en oposición a la guerra de su país en Ucrania, y precisa alentar más oposición de este tipo. Pero, al mismo tiempo, también hay que oponerse firmemente a las maniobras hipócritas de los imperialistas de Estados Unidos (y de otros aliados suyos) de utilizar esta oposición a la agresión rusa con el objetivo de fortalecer e impulsar apoyo para los objetivos y acciones imperialistas “occidentales”.

Aquí es importante recalcar estos puntos básicos de orientación: 


Por supuesto, este acto de agresión imperialista de parte de Rusia merece condena. Pero especialmente para personas que viven en Estados Unidos —que ostenta, cabe repetir, el récord para semejantes actos de agresión, con mucho— es cuestión de principio básico y de importancia profunda no hacerse eco a las posiciones ni servir a los objetivos de “nuestros” imperialistas, sino que al contrario poner muy en claro nuestra oposición a los objetivos y las acciones de estos imperialistas (estadounidenses), que están utilizando la oposición a la invasión rusa a Ucrania —no para promover “la paz” o “el derecho de las naciones a la autodeterminación”—, sino como un mecanismo para promover los intereses del imperialismo estadounidense, en oposición a los imperialistas rusos rivales. Por lo tanto, de acuerdo con este principio crucial, toda oposición a la invasión rusa a Ucrania, especialmente de parte de personas en este país imperialista, debe incluir una posición clara y definida de también oponerse al papel de Estados Unidos en el mundo, incluidas las guerras que éste libra a continuo, y a las otras formas en que interviene violentamente en otros países8.

Y en general, en los países que forman parte de la OTAN (o en otras formas se alinean con Estados Unidos), las personas ahí, incluidas las personas que están alzando la voz y movilizándose en oposición a la agresión rusa en Ucrania, deben elevar la vista, reconocer y también oponerse activamente a las formas en que las clases dominantes de sus propios países tratan de utilizar mal la oposición a la agresión rusa para promover sus propios objetivos reaccionarios.

Cabe repetir, en términos fundamentales, que, para poner fin a las guerras que estos imperialistas libran, junto con todos sus otros crímenes masivos, es necesario poner fin a todo su sistema, que continuamente engendra semejantes guerras con la destrucción horripilante y el sufrimiento masivo que conllevan repetidamente — guerras que pueden representar una amenaza a la propia existencia de la humanidad (de la mano con la destrucción continua, y acelerada, del medio ambiente, de la cual estos imperialistas también son principalmente responsables).

Ciertamente, una lección crucial que la gente debe sacar de la guerra en Ucrania es que la humanidad ya no puede seguir permitiendo que estos imperialistas, de ningún lado, continúen gobernando al mundo y batallándose entre sí sobre quiénes dominarán en esta situación, ante la amenaza muy real y muy grave que esto representa para el futuro, y para la propia existencia, de la humanidad.

En este contexto, lo siguiente es de gran relevancia e importancia:


Como he analizado extensamente en “Algo terrible, o algo verdaderamente emancipador”, con lo que está pasando en el mundo hoy en día, y con todos los peligros y dificultades que eso conllevará, esto es uno de los momentos poco comunes en que la revolución, en este mismo país imperialista, se vuelve más posible — y se necesita con más urgencia que nunca9.

Todo esto subraya una vez más la gran importancia de las consignas promulgadas en revcom.us, y las manifestaciones que se están convocando, en la Ciudad de Nueva York y Los Ángeles, con motivo del Primero de Mayo con las siguientes consignas:

¡NO A UNA GUERRA DE ESTADOS UNIDOS Y LA OTAN CON RUSIA! ¡NO A UNA TERCERA GUERRA MUNDIAL!

¡ES ESTE SISTEMA, Y NO LA HUMANIDAD, EL QUE ES NECESARIO QUE SE EXTINGA!

NOSOTROS NO ACEPTAMOS EL FUTURO DE ELLOS

YA ES HORA DE ORGANIZARNOS PARA UNA REVOLUCIÓN REAL

 

NOTAS:

1. Vea, por ejemplo, “El descarado chovinismo pro estadounidense: ‘Antiautoritarismo’ como ‘tapadera’ para apoyar al imperialismo estadounidense” y “La demencia delirante de Sean Penn y el peligro de la guerra nuclear”. Estos artículos de Bob Avakian están disponibles en revcom.us.

2. “La demencia delirante de Sean Penn y el peligro de la guerra nuclear”.

3. “Gánsteres legítimos — Gánsteres con armas nucleares (Versión larga — el panorama más completo)”. Este artículo está disponible en revcom.us.

4. “Gánsteres legítimos — Gánsteres con armas nucleares (Versión larga — el panorama más completo)”.

5. “La demencia delirante de Sean Penn y el peligro de la guerra nuclear”.

6. Observación del autor: El argumento de que, por ser judío Zelenski, no podría haber ninguna injerencia real o significativa de NAZIs en Ucrania y en su gobierno, es en sí contrario a la lógica, y a los hechos. Para dar una analogía relevante: durante varios años, en décadas recientes, al gobierno de Pakistán lo encabezó una mujer, Benazir Bhutto. No obstante, Pakistán era en ese entonces, y sigue siendo, uno de los países más abiertamente patriarcales en el mundo, caracterizado por la represión horripilante de las mujeres. El que un país encarne o no la opresión horripilante de las mujeres —o el que se caracterice por una injerencia significativa de NAZIs o no— no se determina por quién por casualidad sea el jefe del gobierno de ese país sino por la realidad de si, en los hechos, el país encarna la opresión horripilante de mujeres, o si se caracteriza por una injerencia significativa de NAZIs. Una vez que se quiten las anteojeras, este entendimiento es, como diría Sherlock Holmes, elemental.

7. Vea “Penetrando en las mentiras, excavando debajo de la superficie: Las dinámicas más amplias del sistema imperialista mundial que impulsan la guerra en Ucrania... y una lección de la época de la Unión Soviética auténticamente socialista”. Raymond Lotta dio este discurso en un foro de emergencia sobre Ucrania el 4 de marzo de 2022 de Libros Revolución en la Ciudad de Nueva York, donde Andy Zee, el anfitrión de El Show RNL —¡Revolución, y Nada Menos! en YouTube también dio un discurso (“Guerra en Ucrania: ¿Qué pasa?... ¿Por qué pasa?... ¿En qué quedan los intereses de la humanidad?... ¿Y QUÉ TIENE QUE VER CON LA REVOLUCIÓN QUE LA HUMANIDAD NECESITA CON TANTA URGENCIA?”). Los textos de estos discursos están disponibles en revcom.us.

8. “Parasitismo imperialista y ‘democracia’: Por qué tantos liberales y progresistas son sin vergüenzas partidarios de ‘su’ imperialismo”. Este artículo también está disponible en revcom.us.

9. Este párrafo es de “‘Gánsteres legítimos’ — Gánsteres con armas nucleares”. Esta cita es de la obra importante de Bob Avakian, Algo terrible, o algo verdaderamente emancipador: Crisis profunda, divisiones crecientes, la inminente posibilidad de una guerra civil — y la revolución que se necesita con urgencia, Una base necesaria, una hoja de ruta básica para esta revolución, la que también está disponible en revcom.us.


Comentario de libros

La Creación Heroica de Mariátegui y el Socialismo Peruano

Planteamiento de la Cuestión

Cesar Risso

EL SOCIALISMO EN GENERAL, expresa el sentimiento y el rechazo de los males de la sociedad burguesa. Es una respuesta un tanto intuitiva y hasta espontánea, que empalma con las tesis utópicas de buscar “en el corazón y la buena conciencia” del hombre la comprensión y solución a las crisis, las guerras, el desempleo, la pobreza, etc. Es, pues, un socialismo que no tiene carácter científico, y que por ello carece de la comprensión de la esencia del capitalismo, y en consecuencia lo exonera de los males que le critica a la sociedad. Este socialismo, es de carácter burgués.

En la búsqueda de respuestas a los problemas que enfrentaba el Perú y el mundo, Mariátegui se topa con las elucubraciones del socialismo en general. Transita así por el estudio de nuestra realidad haciendo responsables a los individuos en su actuación política de la situación que se vivía por aquella época. Esta concepción la supera en su estancia en Europa, en la que observa y participa en el movimiento político, sobre todo de Italia, afiliándose al sector minoritario que constituiría después el Partido Comunista. El estudio de la realidad italiana y europea lo instala en la lucha directa del proletariado contra la burguesía imperialista. Tiene frente a sí la realidad desnuda, sin los aditamentos que se daban en el Perú, en la que se entremezclaba el avance del capitalismo con la semifeudalidad sobreviviente.

La Creación Heroica de Mariátegui, data pues de su permanencia en Europa, y consiste en su asimilación al marxismo-leninismo. Este es precisamente el trabajo que se ha propuesto Eduardo Ibarra en el libro que comentamos.

Las pesquisas de Eduardo Ibarra lo conducen a un análisis detallado de las etapas por las que transitó José Carlos Mariátegui en el proceso de su formación ideológica, precisando tres etapas y dos rupturas, para arribar al momento en el que Mariátegui asume el marxismo-leninismo.

La parte del análisis de Eduardo Ibarra en la que esclarece el momento de la adhesión de Mariátegui a la ideología del proletariado, es un modelo de búsqueda de la verdad en los hechos, y de aplicación de la dialéctica, en el que esclarece el proceso de transformación de lo objetivo, es decir, el capitalismo en su fase imperialista, en lo subjetivo, esto es la concepción del mundo del proletariado, asimilando el marxismo-leninismo.

La lectura de estos pasajes en el libro de Eduardo Ibarra trae a la mente el ensayo de Aníbal Ponce sobre Erasmo, particularmente en un pasaje que, salvando las distancias, describe al personaje captado por el pintor Hans Holbein.

“Muchos pintores han osado acercarse a ese instante prodigioso en que un gran escritor se dispone al trabajo: Van Loo o Manet, para no citar más que a dos. Pero en el cuadro de Van Loo, Diderot mira al espectador y lo interpela; en el cuadro de Manet, Emilio Zola se ha quitado los lentes, ha interrumpido la lectura, se ha quedado perplejo. En ninguno de los dos el pintor se ha atrevido a sorprender a su modelo en el preciso instante en que el pensamiento adquiere cuerpo sobre el papel. Holbein se ha propuesto precisamente eso, y ha realizado tamaño milagro.”1

No es necesario precisar en detalle la analogía, sino solo señalar que la riqueza de contenido del trabajo de Eduardo Ibarra en este punto capta con precisión el “instante” en el que Mariátegui inicia su adhesión al marxismo, y el momento preciso en el que expresa esta adhesión en el artículo El cisma del socialismo.

La Creación Heroica de Mariátegui tiene como punto de partida esta adhesión, que es la base de su actuación política en la participación en la organización del proletariado peruano y de las clases trabajadoras en general, que se expresa concretamente en la organización de la Central General de Trabajadores del Perú, la Constitución del Partido Socialista del Perú, como Partido marxista-leninista, etc. Este desarrollo dialéctico, de la realidad objetiva a la conciencia subjetiva, subjetiva por la forma, pero objetiva por el contenido, se completa en una primera espiral con la materialización de la conciencia en las diversas formas de organización de las clases trabajadores en las que Mariátegui participó. Este proceso, que si bien se inicia con la Creación Heroica de José Carlos Mariátegui, deviene tarea para las generaciones futuras, tanto en la actualización teórica del marxismo-leninismo con el desarrollo histórico actual, como en la construcción partidaria para el cumplimiento de la misión histórica del proletariado.

Cuando Eduardo Ibarra señala que el “El contenido medular de la creación heroica de José Carlos Mariátegui comprende […] 1) el método de integrar la verdad universal del marxismo-leninismo con la práctica concreta de la revolución peruana”, está haciendo referencia al pensamiento vivo de JCM, en el sentido de su vigencia, pues el pensamiento de JCM es parte del marxismo-leninismo, como adhesión a sus principios, así como al aporte que realizó en el desarrollo del leninismo con su aplicación a la “práctica concreta de la revolución peruana”, pues en la medida en que esta varía conforme el desarrollo de la sociedad y específicamente de la lucha de clases, entonces, se da el proceso en el cual se abandonan las tesis superadas por la propia realidad, así como se incorporan elementos nuevos en la medida de la exigencia de la lucha de clases actual. Es decir, la forma en que comprende Eduardo Ibarra el tratamiento de la creación heroica de JCM presupone su permanente desarrollo y actualización, y con ello demuestra su reconocimiento de que el alma viva del marxismo es el análisis concreto de la situación concreta.

Cuando JCM plantea que adhiere a quienes consideran que el momento actual es revolucionario, haciendo referencia a la postura de los partidos comunistas en Europa, por la situación europea, y luego señala en la conferencia La crisis mundial y el proletariado peruano, que nuestro destino es solidario con el destino de occidente, está afirmando implícitamente que el momento actual no solo es revolucionario en Europa sino también en el Perú. Este es uno de los elementos característicos de la postura marxista-leninista de JCM. Entiende así no solo los principios (dialéctica) sino también los aportes teóricos de Lenin a la comprensión de la época histórica actual.

“Yo participo de la opinión de los que creen que la humanidad vive un periodo revolucionario. Y estoy convencido del próximo ocaso de todas las tesis social-democráticas, de todas las tesis reformistas, de todas las tesis evolucionistas.” (JCM).

La realización de las tareas actuales del socialismo proletario requiere del reconocimiento de la Creación Heroica de Mariátegui, y avanzar en la creación de los instrumentos intelectuales (desarrollo del pensamiento de Mariátegui) y materiales (la Reconstitución del Partido de Mariátegui). Esta es la propuesta de Eduardo Ibarra contenida en su libro La Creación Heroica de Mariátegui y el Socialismo Peruano. Planteamiento de la Cuestión.

        Esta propuesta se da en polémica con el revisionismo, que se expresa en el oportunismo liquidacionista.

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(1) Aníbal Ponce, Humanismo burgués y humanismo proletario, Capítulo I, Parte II: Erasmo, pág. 31. Editorial Cartago, Buenos Aires, 1975.


Ideología

La Máquina de las Ideas*

 

“Es un empleo en que no hay nada que hacer. Sólo dar una vuelta por el museo de vez en cuando para comprobar que nada ocurre”. (Donald en Disneylandia, N° 436).

 

“Soy rico porque siempre fabrico mis golpes de suerte”. (Tío Rico en Tío Rico, N° 40).

 Ariel Dorfman y Armand Mattelart

SIN EMBARGO, nuestro lector puede blandir triunfalmente al Pato Donald como una evidencia de la falacia de los argumentos: cualquiera sabe que este sujeto se pasa la vida buscando trabajo y quejumbrándose amargamente del esfuerzo agobiante que debe realizar.

        ¿Para qué busca trabajo Donald? Para obtener plata con el fin de veranear, para pagar la última cuota de su televisor (parece que la paga miles de veces, porque en cada nueva aventura tiene que pagarla de nuevo por última vez), para comprar un regalo (generalmente para Daisy o para Tío Rico). Lo que caracteriza todos estos deseos es la falta de necesidad que siente Donald: nunca manifiesta problemas con el arriendo, con la luz, con el alimento, con el vestuario. Por el contrario, a pesar de que nunca tiene un peso, siempre está comprando. El mundo de la abundancia mágica ronda a todos estos personajes: los chicos malos no disponen de un centavo para una taza de café. Y en el próximo cuadro, zuácate se construyen un cohete de la nada. Gastan mucho más para asaltar a Mc Pato de lo que pudieran sustraerle.

        No hay desavenencias en los medios de subsistencia: es una sociedad sobre un colchón que emana bienes. El hambre, como una vieja peste, ha sido superada, expatriándola hasta los límites de la historia. Cuando los niños le dicen a Mickey (D. 401) que tienen hambre (“¿No tiene uno derecho a tener hambre?”), el Ratón contesta: “¡Ustedes no saben, niños, lo que es tener hambre! Siéntense aquí y se lo diré”. Automáticamente los sobrinos se burlan de él; “hasta cuándo el cuento del hambre, hasta cuándo tanta majadería, ojalá no sea el mismo cuento de siempre”. Pero no hay para qué preocuparse, niños. Mickey ni piensa referirse a la muerte de millones por falta de alimentos, ni tampoco de los efectos en el desarrollo corporal y mental en los seres humanos. Cuenta una aventura prehistórica, donde él y Tribilín repiten las típicas tramas de Disneylandia contemporánea. Es evidente que la época actual no tiene estos problemas: se vive en una sociedad perfecta, en la post-historia.

        En trabajo, entonces, de hecho no le hace falta a Donald, y la prueba es que el dinero que consigue (si es que lo consigue) sirve siempre para comprar lo superfluo. Así, cuando Tío Rico, mintiéndole, promete entregarle su fortuna, lo primero que hace el pato (TR. 116) es decir: “Por fin podré gastar todo lo que quiera”. Y pide el último modelo de automóvil, “un crucero con cabina para ocho personas”, “un televisor en colores con quince canales y a control remoto”. En otro episodio (D. 423): “Tengo que conseguir un empleo temporal en alguna parte para ganar lo suficiente para ese regalo”. “¡Cómo me gustaría realizar un viaje! Pero … ¡ay! … este medio dólar es todo lo que poseo” (F. 177).

        La superfluidad de la necesidad se traslada a la superfluidad del trabajo conseguido. Ya mencionamos el hecho de que estos trabajos son servicios de venta o de resguardo o de transporte para los consumidores. (Tal es así que Rico Mc Pato no tiene obreros. Cuando le traen la lista de sus trabajadores, son todos “empleados”).

        El oficio, entonces, es como un consumo y nunca una producción. Donald no necesita laborar, pero siempre está obsesionado con su búsqueda. No es raro, por lo tanto, que el tipo de trabajo que anhela tenga las siguientes características: fácil, sien esfuerzo mental o físico, pasatiempos en espera de una fortuna (o un mapa) que caiga de otra parte. En una palabra, ganarse el salario sin transpirar. Además, no es un problema para Donal (o cualquier otro) conseguir el trabajo, porque éstos abundan. “Hum, ¡éste sí que es un trabajo agradable! ‘Se necesita ayudante de pastelería, buen sueldo, pasteles gratis, horario reducido’. ¡Eso es para mí!” (F. 82). La verdadera acción dramática comienza y gira cuando, ya instalado en su puesto, Donald teme perderlo. (Lo que traumatiza, porque ese terror de quedar en la calle es inexplicable, dado que ese esfuerzo es prescindible).

        Como Donald es por definición torpe y descuidado, se lo despide perpetuamente. “Despedido, Pato. Ya es la tercera vez que te duermes sobre la “Despedido, Pato. ¡Vete con tu música a otra parte!”. “Despedido, Pato, ¿quién te enseñó a afeitar? ¿Algún jefe de tribu?”. Así, su trabajo se transforma en la obsesión por conservar el trabajo, por evitar las catástrofes que lo siguen adonde el vaya. Se convierte en un cesante por ineficiencia, en un mundo donde abundan los empleos. Conseguir no es problema, porque la oferta supera de lejos a la demanda, tal como el consumo rebaza la producción. El hecho de que Donald, así como el Lobo Feroz, los chicos malos e infinidad de otros, siempre le estén quitando el hombro al bulto, indica que su cesantía es el producto de su libre voluntad o de su ineficacia. Donald representa para el lector el cesante, pero esa cesantía, que históricamente es causada por la crisis estructural del sistema capitalista, no tiene otra causa que la personalidad del protagonista. El fundamento socio-económico desaparece para dar lugar a la explicación psicologista: en los rasgos anormales y exóticos de la actitud individual del ser humano, radican las causas y consecuencias de cualquier fenómeno social. Al convertir la presión económica en una presión suntuaria, al proliferar las disponibilidades de ocupación, rige en el mundo de Donald la verdadera libertad, la libertad de cesantía.

        Los empresarios en el mundo actual publicitan la consigna de la libertad de trabajo: todo ciudadano el libre para vender su fuerza laboral y para elegir a quién vendérsela y marcharse si no le gusta. En el mundo de la fantasía, esta libertad de trabajo deja de ser un mito y se transforma en realidad y toma la forma de la libertad de cesantía.

        Pero a pesar de las intenciones de Donald, la ocupación se le escapa de las manos. Apenas cruz el umbral del negocio, cae víctima de la agitación demente y caótica. Este absurdo activismo, este paroxismo de rueda loca, por lo general termina en el reposo del héroe y su recompensa. Pero muchas veces, el protagonista no logra salir de este girar apocalíptico, porque los dioses no quisieron recompensar sus sufrimientos, que son eternos. Esto significa que el premio o el castigo no dependen de Donald y el resultado de toda la acción es imprevisible, aumentando la tensión dramática del lector. La pasividad y esterilidad del trabajo de Donald, destacan la falta de méritos activos fuera del dolor que acumula. Todo reposo le es conferido desde afuera y desde arriba, a pesar de sus esfuerzos por controlar su propio destino. La fatalidad es el único elemento dinámico que provoca catástrofes o felicidades y Donald su juguete favorito. Es como un balde sin fondo en que gira el líquido sin cesar. Donald está encargado de llenarlo. Si alguien benévolamente no coloca un piso debajo del recipiente, Donald fracasará y quedará condenado a transbordar agua y agua circularmente.

        Este primer tipo de trabajo, que transcurre en la urbe, no es muy diferente de otra forma de nervioso padecimiento que se verifica en los viajes al exterior. Apenas salen de Patolandia sufren una multiplicidad de accidentes: golpes, obstáculos, naufragios, choques, amenazas. Esta tortura del azar es lo que los separa del oro que buscan. Se ha negativizado el esfuerzo del trabajo bajo la forma de la contingencia. La mala fortuna acumula riesgos y dolores en el camino de los héroes, para que la buena fortuna pueda premiarlos al final con el oro. No es fácil llegar hasta el oro: hay que sufrir el trabajo desconcretizado, el trabajo como aventura. Tal es así, que las primeras novelas españolas de aventuras se llaman “los trabajos”1, como si entre el protagonista y la riqueza fuera necesario un proceso del almacenamiento de vicisitudes negativas que simbolizaran el trabajo sin serlo, que aprovechara del esfuerzo sólo aquella pasividad, el consumo, y no su fuerza creadora, viril, productiva. Tal como el dinero se abstrae del objeto, así la aventura es abstracción del sudor. Lo que hace falta para conseguir oro es una aventura y nunca un proceso productivo. Otro modo más -como si no bastaran los otros- para desarraigar el origen de la riqueza. Pero el trajín de la aventura trae consecuencias morales: en vista de que el personaje sólo la padece y nunca la mueve, se enseña que es imprescindible obedecer los designios del destino, aceptar las cachetadas de la fortuna, porque así se endeuda la fatalidad con uno y finalmente le suelta unos pesos. El ritmo endiablado del mundo, su sadismo amenazador, sus esquinas peligrosas y chifladas, sus enojos y fracturas, no se niega, porque todo desemboca en la providencialidad. Es un universo aterrador, siempre a punto de colapso, pero la resignación es la única filosofía del éxito. El hombre no merece nada, y si algo consigue, es debido a su humanidad, a su acatamiento de su propia impotencia.

        A pesar de su falsificación, Donald es sentido como el representante auténtico del trabajador contemporáneo. Pero mientras éste necesita de verdad el salario, para Donald es prescindible: mientras el trabajador busca desesperado, Donald encuentra sin problemas; mientras el primero produce y sufre como resultado de la materia que se le opone y la explotación de que es objeto, Donald padece ilusoriamente el peso negativo del trabajo como aventura.

        Así, Donald se desenvuelve en un mundo puramente superestructural, pero que corresponde formalmente, rasgo por rasgo, a la infraestructura y sus etapas. Da la impresión de moverse en la base concreta de la vida real, y es sólo un imitador aéreo flotante. La aventura es el trabajo del reino de las arenas movedizas que se creen nubes y que succionan hacia arriba. Por eso, cuando llega el momento importante de recibir el salario, ocurre la gran mistificación. El obrero es burlado y lleva de vuelta a casa sólo una parte de lo que él realmente ha producido: el patrón le roba el resto. Donald, en cambio, por ser inútil todo el proceso anterior, reciba lo que reciba es demasiado. Al no haber aportado riqueza, ni siquiera tiene derecho a recibir participación. Todo lo que se le entregue a este parásito, es un favor que se le dispensa desde afuera, y debe de estar agradecido y no pedir más. Sólo la providencia puede entregarle la gracia de la sobrevivencia al que no la merece. ¿Cómo hacer una huelga?, ¿cómo reivindicar aumentos de salarios, si la norma que fija este salario no existe? Donald representa bastardamente a todos los trabajadores que deben imitar su sumisión, porque ellos tampoco habrían colaborado en la edificación de este mundo material. El pato no es la fantasía, sino la fantasmagoría de que hablaba Marx: detrás del “trabajo” de Donald, es imposible que afloren las bases que desdicen la mitología laboral de los propietarios, es decir, la escisión entre valor de la fuerza de trabajo y trabajo creador de valores. El trabajo gastado en la producción no existe en Donald. En su sufrimiento y compensación fantasmagóricos, Donald representa al dominado (el mistificado) y paradojalmente vive su vida como el dominante (el mistificador).

        Nuevamente la fantasía le sirve a Disney para transferir todas las dificultades del mundo contemporáneo bajo la forma de la aventura. Pero al mismo tiempo que muestra estos padeceres inocentemente, los neutraliza asegurando que todo existe para el bien, para el premio, para mejorar la condición humana y llegar hasta el paraíso del ocio y del reposo. Lo imaginario infantil como proyecto de Disney, permite apropiarse de coordenadas reales y de la angustia del hombre actual, pero les priva de su denuncia, de las contradicciones efectivas y de las formas de superarlas. Justamente aquí radica la diferencia entre el absurdo de la novela contemporánea y en el teatro, donde el hombre-víctima vive la degradación continua de sus límites y la fluctuación expresiva del lenguaje que lo comunica, enmascarando solamente las causas al proponer una humanidad metafísica, y el absurdo de Disney, donde la inocencia encubre la perversidad indigna del sistema y el premio providencial reasegura a la víctima de que no debe cuestionar ni corroer los fundamentos de su propia desgracia. La literatura contemporánea muestra al hombre dignificándose en el conocimiento abstracto y doloroso de su propia enajenación y la imaginación procede muchas veces a indagar todo el sufrimiento y la emoción que la sociedad actual quiere perfumar con publicidad. La popularidad de Donald es justamente una de las contra-raíces de la elitización antimasiva de la literatura actual, cuyo reino temático es todo lo que Disney deja afuera y cuya forma es una constante agresión al lector. La destrucción efectiva del mundo social que posibilita a Disney, y que lo nutre de sus representaciones, es simultáneamente la liberación del trabajador de la cultura, que se integraría a los medios masivos de comunicación en una nueva sociedad.

        El trabajo, disfrazado de inocente sufrimiento en Disneylandia, siempre recibe su caracterización a raíz de una confrontación con el ocio, el otro polo. Cada episodio comienza en un momento tranquilo, en que enfatiza el aburrimiento y la paz en que están inmersos los protagonistas. Los sobrinos (D. 430) bostezan: “Estamos muertos de aburrimiento con todo… hasta con la televisión”. Y todo lo demás está inmóvil, “el toro no pelea”, “el caballo no galopa”. Los “patos de nuestros días” sufrirán lo “insólito”. Se realza la normalidad de la situación inicial: “¿Es posible que una cosa tan sencilla como es una pelota que rebota pueda conducir a nuestros amigos al tesoro de Aztecland?” (D. 432). “Hay algo de reposante en eso de estar tendido sobre el dinero de uno, escuchando el tranquilo tictac de un reloj. Uno se siente seguro” (TR. 113). “¿Quién podía imaginar que una invitación a una reunión familiar iba a terminar así?”, se pregunta Donald (D. 448). En esa aventura “todo comenzó inocentemente una mañana…”, y (D. 451) “Todo comenzó de la manera más inocente”. “Amanece en Patolandia, ciudad habitualmente tranquila…” (Otra historieta del 448). Siempre están descansando, en una cama, en un sillón (D. 431), en una reunión familiar, en una hamaca (Giro y Tribilín). “Mickey se toma un merecido descanso como huésped de los siete enanitos, en el bosque encantado (D. 424). Como de costumbre, es la frase que más se repite. El personaje parte de la cotidianeidad habitual, de su vida común y corriente, de los atributos del ocio, y cualquiera de estos objetos o acciones inofensivas pueden conducir a la aventura, al sufrimiento y al oro. Así el lector se identifica con el personaje antes de que éste recaiga en la camisa de fuerza de su carrera, y puede, mediante este anzuelo, acompañarlo en el resto del episodio fantástico.

        Asimismo, la aventura finaliza por lo común en el galardón de las vacaciones, en el retorno al reposo, que ahora es merecido al haber sufrido el peso del trabajo desconcretizado (superestructural). Formalmente, puede advertirse, en el dibujo inicial y el dibujo último la inmovilidad y la simetría equilibrada de fuerzas que descansa al lector. Se utiliza el clasicismo renacentista pictórico para aplacar antes y después la aventura. Durante la misma, en cambio, se agita y se mueve sin cesar, los personajes van preferentemente desde la izquierda del cuadro hacia la derecha, impulsando al ojo que lee a imitar el movimiento de las piernas de los protagonistas, que sobrevuelan el suelo. Los dedos indican en la dirección, hasta que se ha alcanzado la paz y la circunferencia se cierra.

        “¡Je! Nuestra aventura termina en forma de vacaciones tropicales” (D. 432). Después de servir al Tío Rico, éste anuncia: “Te premiaré con unas verdaderas vacaciones en Atlantic City” (F. 109). “¡Je, je! Hacía tanto tiempo que soñaba con veranear en Acapulco. Gracias al seguro contra accidentes, por fin pude elegir esta maravillosa localidad”. Justamente en este episodio se verifica plenamente el suplicio como incitador de la fortuna: “¡Alégrese, alégrese! Me rompí una pierna” (F. 174). Donald, cuando recibe por un mes, en préstamo, la fortuna de su tío: “Como primera medida, no trabajaré más. Olvidaré mis preocupaciones y me dedicaré al ocio” (TR. 53). ¿Y cuáles eran estas preocupaciones? “No sabes lo difícil que es, con lo cara que está la vida. Llegar a fin de mes con el sueldo. ¡Es una pesadilla!”. Y como gran problema: “Es difícil dormir cuando se sabe que al día siguiente vence la cuota del televisor y no se tiene un centavo”.

        Esta aparente oposición trabajo-ocio, no es sino un subterfugio para favorecer al segundo de estos términos. El ocio invade todo el mundo del trabajo y le impone sus leyes. Para el “club de ociosas diligentes” (D. 185, modo de describir la actividad femenina), el trabajo no hace falta y es así una actividad ociosa, suntuaria, un mero consumir del tiempo libre.

        Tomemos el ejemplo más extremo: el Lobo Feroz y su eterna cacería de los chanchitos. En apariencia, se los quiere comer. Pero no es el hambre el motivo real: necesita más bien ornamentar su vida con un simulacro de actividad. Cazarlos para que se escapen mediante algún truco, para que él vuelva a … Como la sociedad de consumo misma: que consuma y suma aventura consumida. Apresar el objeto para que éste desaparezca, para ser reemplazado de inmediato por el mismo objeto disfrazándolo de alteridad. En D. 329, se llega al colmo de esta situación. “Práctico” lo convence de que suelte a los tres chanchitos: “¿En qué te vas a divertir ahora que nos tienes atrapados?... No tendrás nada que hacer, fuera de estar sentado, envejeciendo antes de tiempo”. Así, comérselos sería pasar más allá del umbral de su definición como personaje2, porque más allá está la nada de lo cotidiano. Ante la posibilidad de que desparezcan las condiciones repitentes de su ser, el personaje es su propio corrector. No quiere quedar, ni puede, entregado a la escasez o a la invención de otro objeto cazable. El se alimenta a sí mismo de su propia entretención como forma de su trabajo: “Esto me divierte más que nada”. El chancho práctico lo ha convencido con los métodos persuasivos de la publicidad de la Madison Avenue: “COMPRAR ES SEGUIR TRABAJANDO; COMPRAR ES TENER ASEGURADO EL PORVENIR; UNA COMPRA HOY ES UN DESOCUPADO MENOS MAÑANA. TAL VEZ USTED”3. El punto de partida ficticio es la necesidad, que luego, artificializado, se olvida. Los chanchos son la moda del lobo. Es la creación del deseo para seguir “produciendo” (lo superfluo).

        Con el pretexto del trabajo como indispensable, penetra en la historia la anormalidad reiterada. Al tornarlo en fenómeno insólito, excéntrico, se lo vacía de su sentido, su significado que es precisamente ser habitual, trivial, normativo, rutinario. Se selecciona justo aquel momento -y resulta ser el único que se describe- en que el trabajo suelta sus trabas y se despide de su carácter coactivo, deja de imponerse como la fatiga cotidiana que separa a cada ser de la miseria. El trabajo banal y redundante, siempre igual, se convierte en el espacio donde se desarrolla la fantasía, el accidente, el paroxismo. En una palabra, el diario-vivir se hace sensacionalista, se contagia con la “noticia curiosa”. Para Donald, Tribilín, Mickey, las ardillas, lo extraño y raro es el pan de cada día. Por ejemplo, Donald peluquero (D. 329) se convierte en un artista o un científico exquisito de ese oficio: “Quince centímetros a la aponeurosis epicraneana; veinte centímetros al splenius capitis; quince centímetros a la punta del proboscis”. La rutina se refina hasta la inesperada variedad: “Mis herramientas especialmente diseñadas”. “Es un genio para cortar el pelo de los niños”.

        Esta concepción del trabajo es la zancadilla para que el mundo cotidiano y el trabajo urgido para sobrevivir en él y producirlo quede transmutado en espectáculo permanente para el lector. Tal como el personaje deja su entorno para adentrarse en el espacio “fantástico”, para vivir aventuras desligadas del tiempo y el espacio habituales en la periferia de Patolandia, o soportar extravagancias risibles en la más inocente de las ocupaciones urbanas, así se pretende que el niño haga desaparecer su circunstancia concreta para aventurarse él mismo por un mundo “mágico” con las “aventuras” de la revista misma. La presencia de la historieta misma empieza a dividir al mundo infantil en lo cotidiano y lo encantador. Es el primer paso para acostumbrarlo a la división de su mundo, de su trabajo imaginario infantil, el juego, y acentúa al nivel más joven la diferencia entre ocio y trabajo. Su mundo habitual es el del trabajo, aparentemente sin fantasía, y el mundo de la revista es el del ocio, repleto de imaginación. El niño se escinde de nuevo entre materia y espíritu, expulsando lo imaginario del mundo real que lo rodea. Cuando se justifica este tipo de revistas con la “imaginación desbordante” del pequeño, arguyendo que el niño naturalmente tendería a fugarse de lo inmediato, lo que se hace de verdad es injertarle al lector infantil la necesidad de escapismo del hombre contemporáneo, que necesita soñar con mundos extrasociales y deformadamente inocentes a raíz del agobio de un mundo que él ve como sin salida. A través del sueño de huir de la vida con el cual se protege a sí mismo el adulto, se impele al niño a escapar de su vida pueril perfectamente integrada. Y posteriormente, apoyándose en este rasgo de la “naturaleza” infantil, el adulto endosa su propio alejamiento cotidiano de su trabajo y sus preocupaciones.

        Detrás de estas proyecciones y subdivisiones, se encuentra la función y el territorio de la entretención en las sociedades capitalistas. La forma en la que Donald vive su ocio que se transforma en aventura fantástica multicolor, multimovimiento y multivisión, es idéntica a la forma en que el consumidor del siglo XX vive su aburrimiento que es desplazado por el alimento espiritual que es la cultura de masas. Mickey se entretiene con sus viajes y misterios. El lector se entretiene con Mickey entreteniéndose.

        Finalmente, podría desaparecer, remozarse, disfrazarse Disneylandia y todo proseguiría igual. Lo que hay más allá de la historieta infantil es todo el concepto de la cultura masiva contemporánea. Se piensa que el hombre, sumido en las angustias y contradicciones sociales, se ha de salvar y alcanzar su liberación como humanidad en la entretención. Tal como la burguesía concibe los problemas sociales como residuo marginal de los problemas tecnológicos, así cree que mediante la industria cultural masiva se puede solucionar el problema de la alienación del hombre. Esta tecnología cultural va desde la comunicación masiva y sus productos hasta los mercachifles del turismo organizado.

        La diversión, tal como la entiende la cultura masiva, trata de conciliar el trabajo con el ocio, la cotidianeidad con lo imaginario, lo social con lo extrasocial, el cuerpo con el alma, la producción con el consumo, la ciudad con el campo, olvidando las contradicciones que subsisten dentro de los primeros términos. Cada uno de estos antagonismos, puntos neurálgicos de la sociedad burguesa, queda absorbido al mundo de la entretención siempre que pase por la purificación de la fantasía. Insultar a Disney como mentiroso, como se hace a menudo en la prensa que favorece los cambios sociales, equivoca el blanco. La mentira se revela con facilidad. En cambio, el sistema oxigenador de Disney ha moldeado el mundo de cierta manera bien determinada y funcionante; la fantasía no da la espalda a este mundo, lo toma y, pintándole de inocencia, lo presenta a los consumidores, que presienten ahí un paralelo mágico, maravilloso, de su experiencia cotidiana. El lector consume sus propias contradicciones lavadas, lo que le permite, ya de vuelta en su mundo habitual, seguir interpretando esos conflictos desde la limpieza que lo hace sentirse como un niño frente a la vida. El entra en el futuro sin haber resuelto los problemas de ahora.

        Lo que hecho la burguesía para reunir al hombre dividido consigo mismo, es nutrirlo del reino de la libertad sin que tenga que pasar por el reino de la necesidad. Los hombres no participan en este paraíso fantástico a través de su concreción sino por medio de su abstracción. Por eso es narcótico, hipnosis y opio. No porque el hombre no deba soñar con el futuro. Por el contrario, la necesidad real del hombre de acceder a este reino es una de las motivaciones éticas fundamentales de su lucha por liberarse. Pero Disney se apropia de este premio y lo puebla de símbolos que no tienen cancha de aterrizaje. Es el mundo de fantasía de Bilz y Pap: puras burbujas.

        Esta concepción del rescate por la neutralización de uno de los polos antagónicos por el otro, debe tener un embajador-cumbre dentro de la revista de Disney. Y es justamente, ¿ya lo adivinaron?, Glad Consuerte. “Cuando decida encontrar la mejor concha de caracol de esta playa, no tendré que buscarla. Así es mi suerte” (D. 381). “Camina evitando todos los cepos. La suerte de siempre” (F. 155).

        Glad consigue todo lo que quiere -siempre que sea material- sin trabajar, sin sufrir, y por lo tanto sin merecer gratificación. Toda competencia, dinamo de todo movimiento en Patolandia, está ganada de antemano, y desde el reposo mágico. Es el único que no trafica por el duro camino de la aventura, y su padecimiento. “Nada malo puede ocurrirle”. Por oposición, Donald aparece como real, merecedor, por lo menos disimula trabajar. Glad enfurece los principios de la moral puritana. El tiempo y el espacio se reconcilian en su suerte que domestica el azar: es una fuerza natural pura disfrazada de bolsillo. Es el reino de la libertad sin la mixtificación para ocultar el reino existente de la necesidad. Es Donald menos el sufrimiento; es el Edén y la Aspiración pero nunca el camino o el modelo. El rechazo que el lector siente por Glad, y la simultánea fascinación, sirven para enseñar la necesidad del trabajo para tener derecho a la entretención y el repudio a los jóvenes (norteamericanos de la postguerra que han obtenido todo sin esfuerzo y ni siquiera saben agradecer).

        Aunque no está sometido a la fatalidad del Olimpo paternalista y a la intervención sistemática desfavorable, no escapa a la imprevisibilidad. A veces puede perder o ser anulado, especialmente cuando Daisy equilibra la balanza.

        ¿Y qué pasará cuando se enfrente a ese dios del mundo Disney que es la genialidad de la idea, encarnación de todos los polos dominantes? “La buena suerte significa mucho más que un buen cerebro”, afirma Glad (TR. 115), y procede a recoger un billete que Giro no vio. “Fue una casualidad. Sigo sosteniendo que el cerebro es más importante que la suerte”. Después de una agotadora jornada de competición, terminan empatados, aunque con una leve ventaja para la inteligencia.

        Los demás personajes, al no disponer de la suerte intemporal, chamánica4, deben valérselas justamente con la paciencia o la inteligencia. Ya vimos a los pequeños, modelos astutos para el aprendizaje, listos para escalar hacia el éxito. Es la inteligencia como enciclopedia y como juicio y represión del desvío rebelde. Es la buena acción del boy-scout, pero que debido a su posición de subordinación entra al juego del engaño y de la sustitución del adulto.

        Cuando este cortapalo crezca y ya no tenga sobre él a nadie que lo mande, se convertirá en el Ratón Mickey, el único ser al margen de la búsqueda del oro para sí, el único que siempre aparece como ayudante de los demás en sus dificultades, siempre consigue la recompensa para el otro. (Naturalmente que de vez en cuando se embolsica algunos dólares; bueno… pero quién puede culparlo habiendo tantos). Para Mickey, la inteligencia sirve para develar un misterio, para devolverle su simplicidad a un mundo que hombres malos han complicado para poder robar a gusto. Si tomamos en cuenta que el niño también se enfrenta con un universo desconocido, que debe ir explorando con su mente y su cuerpo, veremos que aquí se establece que el modo de aproximarse al mundo debe ser detectivesco, es decir, encontrando claves y armando rompecabezas construidos por otros. Y arribar siempre a la misma conclusión: el malestar en ese mundo se debe a la existencia de una división moral. La felicidad (y las vacaciones) pueden reinar, apenas los villanos hayan sido encarcelados, devueltos al orden. Mickey es un agente pacificador no-oficial y no recibe otra recompensa que la de su propia virtud. Es la ley, la justicia, la paz, que se aparta del mundo del egoísmo y la competencia, que reparte bienes a mano tendida. El altruismo de Mickey sirve para prestigiar lo que él representa y aislarlo del sistema competitivo, de cuyos beneficios él no participa: los guardianes del orden, el poder público, los servidores sociales, no están manchados por los inevitables defectos de un mundo mercantil. Se puede confiar en Mickey como un juez imparcial, y agente, que está por encima “de los odios partidarios”.

        El poder superior de Disneylandia es siempre inteligente. Se divide la élite del poder (para usar el término de Wright Mills) en su casta administradora, servicial, que queda supuestamente al margen de las ganancias, y su casta económica, que debe practicar la inteligencia en la carrera por el dinero. Quien tipifica este fenómeno, y recibe por ende unívocamente los ataques de las fuerzas de cambio de nuestra sociedad, es Tío Rico. Su carácter explícito es un cebo fácil para morder, y olvidar todo lo demás que hemos señalado en este estudio. Se prefiere atacar al símbolo, y se dejan intactos los verdaderos mecanismos de la dominación oculta. Es como matar al portero, signo manifiesto pero secundario, y suponer que así se han esfumado los demás ocupantes dl castillo de Disneylandia. Hasta podríamos sospechar que tal dramatización bulliciosa del dios-dólar está ahí justamente para desplazar la atención del lector, que desconfía de Tío Rico y de nadie más.

        Por eso, no vamos a partir de la avaricia, del baño de oro, del buque dólar y del salvavidas centavo; ni tampoco empezaremos con su presencia en la fila de los mendigos, esperando la sopa popular o acechando detrás de su sobrino para poder hojear el diario.

        Porque ese es el segundo cebo que deslumbra por su ingeniosidad y su carácter cómico. El rasgo fundamental de Mc Pato es la soledad. Pese a la tiránica relación con sus sobrinos, Tío Rico no tiene a nadie más. Aun cuando llama a las fuerzas armadas (F. 173), debe resolver sus problemas personalmente. El dinero del Tío Rico no le compra el poder. A pesar de su omnipresencia, el oro no es capaz de hacer o deshacer, de ponerse en acción y de mover gente, ejércitos o estados. Sólo puede comprar objetos técnicos movibles aislados, principalmente para salir en enloquecida persecución de más plata. Al perder el poder de adquisición de fuerzas productivas, es imposible que el dinero se defienda a sí mismo ni resuelva problema alguno. Por eso Tío Rico es infeliz y vulnerable. Por eso nadie quiere ser como él (en varios episodios, Donald huye como de la peste de esta responsabilidad impotente (TR. 53 y F. 74)). Padece la monomanía de perder el dinero, sin la responsabilidad de usarlo para defenderse. Debe manejar cada operación personalmente. Sufre la soledad de los jefes sin la compensación de la jefatura. Pero incluso cultiva esta imagen de debilidad para chantajear a sus sobrinos cuando ya se han cansado de su dictadura (“Maldición -dice Donal-. No podemos permitir que un pato viejo y débil como Tío Rico se interne solo en esas espantosas montañas”, TR.113). Su vulnerabilidad irradia simpatía. Está a la defensiva, parapetado detrás de las fortificaciones artesanales (vieja escopeta); no descansa en su riqueza, la sigue sufriendo (y mereciendo por lo tanto). Porque su padecimiento obsesivo es lo único que le asegura la legitimidad moral de su dinero; él paga su oro con preocupaciones y condenándose a la esterilidad inversionista. Además, robar a Mc Pato no es acto de ladrón: es un asesinato. El oro forma parte sustancial de su ciclo vital, como los medios de subsistencia de los buenos salvajes. Al nunca consumir, Mc Pato vive del oro como del aire. Es el único ser apasionado de este mundo, porque está defendiendo su vida. El lector está con él. Los demás quieren el dinero para gastarlo, para propósitos bastardos. Al amar el dinero, se sentimentaliza el proceso. Los ladrones quieren triturar la familia patética de Tío Rico: quieren separarlo de lo único que le queda en su soledad y vejez. Es un ser desvalido, que exige la atención caritativa del lector, como un enfermo o un animalito herido.

        Además, Mc Pato es un pobre. Para todos los efectos reales, no tiene dinero, no tiene objetos ni medios, no quiere gastar; sólo cuenta con la estructura familiar para protegerlo y seguir amasando. La fortuna no lo ha cambiado, y en cada aventura él indica hacia atrás cómo ganó ese dinero en el pasado: tal como lo está haciendo en el presente. Es un cuento de nunca acabar. La avaricia sirve para nivelarlo con el resto del mundo. El parte en esa carrera sin la facultad de usar su riqueza acumulada. No es invencible, pero gana y en el próximo episodio nada ha cambiado. Debe nuevamente sobrepasarse para conseguir otra acumulación pasiva o para amparar lo conseguido. Si triunfa es porque es mejor que los demás una y otra vez. No hay superioridad basada en el dinero, porque él nunca lo utiliza. El oro, tranquilo, arrinconado, coleccionado, es inofensivo, no sirve para seguir enriqueciéndose. Es como si no existiera. Gana su último centavo como si se tratara del primero, y es el primero. Es el contrario del arribista (Crisanta, en Amenidades del diario vivir, de B. Vavanagh y V. Green), que desea el dinero para cambiar de status y de apariencia. Cada aventura de Tío Rico, en cambio, es un resumen de toda su carrera, es idéntica a su evolución general, de la pobreza a la riqueza, de la desvalía al oro, de la miseria a la bóveda, pasando por el sufrimiento, dependiendo sólo de sus propios medios, es decir, de un ser que en la soledad utiliza astucia, inteligencia, ideas brillantes, y… sus sobrinos.

        He aquí el mito básico de la movilidad social en el sistema capitalista. El self-made-man. Igualdad de oportunidades, democracia absoluta, cada niño parte de cero y acumula lo que se merece. Doanl malogra estas escaleras del éxito a cada rato. Todos nacen con la misma posibilidad de subida vertical, por medio de la competencia y del trabajo (sufrimiento y aventura y la única parte activa, la genialidad). Tío Rico no lleva ninguna ventaja al lector respecto del dinero, porque ese dinero no sirve y es más bien un impedimento, como un hijo ciego o tullido. Es un incentivo, un fin, una meta; pero nunca, una vez alcanzado, determina la próxima aventura. Por eso no hay historia en estos cuentos, porque el oro amnésico del anterior no sirve para el próximo episodio. Si sirviera, habría un pasado que estaría determinando el presente. El capital y todo el proceso de la acumulación de plusvalía sucesivas serían la respuesta y la solución al éxito del Tío Rico, y nunca podría el lector identificarse con él. Sólo en la primera historieta podría ocurrir esto. Pero todas son la primera y la última historieta; pueden leerse en cualquier orden (una escrita en 1962 puede publicarse sin molestias en 1971 y una del 68 en 1969).

        La avaricia, entonces, que causa tanta risa, no es sino la pantalla para empobrecerlo y devolverlo a su puto de origen, para que así pueda probar y clamar eternamente su valor. Además, esta tacañería es el defecto de una cualidad: la famosa cualidad del empresario burgués que Weber y von Martin han estudiado. Signo de su predestinación para el éxito, posibilidad moral para apropiarse sin gastar, y de la inversión en el comercio y la industria olvidándose de la propia persona. Para el burgués, esta ascesis era el signo de su predestinación para el éxito, era la posibilidad moral de adueñarse del trabajo ajeno sin gastar, sin macularse. Pero el propósito de eso era la re-inversión en el comercio y la industria. Mc Pato tiene esa moral ascética, sin la inversión que la sustenta y el poder que la acompaña. Sigue con nuestras simpatías.

        La otra cualidad que asegura su supremacía, es que siempre lleva la iniciativa. Es una máquina de ideas y cada una genera riqueza sin mediadores. Es la culminación de la división entre trabajo intelectual y trabajo manual. Sufre como obrero, y crea como el capitalista. Pero no gasta el dinero como lo hace el obrero (que debería ahorrar para poder salir de su condición dominada) y no invierte como lo hace el capitalista. Trata de conciliar -y no lo consigue- los antagonistas del sistema.

        No sólo cada burgués se autopublicita como hombre que nace sin raíces y que sube todos los escalones del éxito social por su propio esfuerzo, sino que la clase burguesa como tal propala el mito de que el capitalismo como sistema, ha sido instalado por un puñado de individuos bajo este mismo patrón. A través de la soledad, patética y sentimental de Mc Pato se acortina la clase a que evidentemente pertenece. Los millonarios hacen dieta hasta reducirsea una yuxtaposición de átomos descastados y de islas que no comparten intereses y que no pueden trabar alianzas, erigiendo como única norma que los rige la ley de la jungla, siempre que esta garantice la propiedad del otro. La historia de una personalidad estrafalaria sirve para prestigiar al modo en que una clase entera se ha apoderado de todos los sectores de la realidad y al mismo tiempo ocultar el hecho de que se trata justamente de una clase.

        El ciclo individual de Mc Pato reproduce en cada acto de su vida el ciclo histórico de una clase.

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(*) Tomado de Arie Dorfman y Armand Mattelart, Para leer al Pato Donald, comunicación de masa y colonialismo. Capítulo V, La máquina de ideas.

(1) Poe ejemplo, “Los Trabajos de Persiles y Segismunda”, de Cervantes.

(2) Umberto Eco, Apocalípticos e Integrados ante la Cultura de Masas, Editorial Lumen, Barcelona, 1968.

(3) Según Vance Packard, en la Persuasión clandestina.

(4) Véase los estudios de Mircea Eliade.


Literatura

En Defensa del Pensamiento Vallejiano

Julio Carmona

YO NO PUEDO NEGAR que fui amigo y —en cierta medida— discípulo del «primer Miguel Gutiérrez» (el que lideró al grupo Narración y el excelente narrador hasta Hombres de caminos y La violencia del tiempo). Incluso lo fue literalmente en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, por la misma época de Narración, pues allí asistí a sus clases en un curso de Literatura Peruana. Pero no me siento deudor de sus posturas ideológicas y opiniones sobre literatura y política posteriores a esa su primera etapa. Asumo que no faltará quien me censure diciendo que cómo puedo cuestionar esas sus opiniones posteriores si fui su amigo y hasta discípulo. Pero como respondiera Aristóteles a los que cuestionaban una similar actitud en su relación con Platón: «Platón es mi amigo, pero soy más amigo de la verdad».

Valga este párrafo introductorio para explicar por qué voy a hacer una lectura crítica de las opiniones del «segundo Miguel Gutiérrez» en torno a algunas expresiones de César Vallejo. Y, siempre tratando de ser lo más objetivo posible, voy a hacer citas textuales acompañadas de sus fuentes (sin alterar ni parafrasear lo que comento). La primera cita es la siguiente: «Después de principios de 1928, Vallejo empieza a dirigir la mirada a la Rusia bolchevique. Es una mirada cargada de curiosidad y esperanza, aunque algo distanciada y no exenta de ironía e irreverencia. En una carta memorable del 18 de abril de ese año, dirigida a Pablo Abril de Vivero, a propósito de la situación de Latinoamérica, Vallejo, con un tono hasta entonces inusual, escribe:

“Me parece que hay la necesidad de una gran cólera y de un terrible impulso destructor de todo lo que existe en estos lugares. Hay que destruir y destruirse a sí mismo. Eso no puede continuar; no debe continuar. Puesto que no hay hombres dirigentes con quienes contar, necesario es, por lo menos, unirse en un apretado haz de gentes heridas e indignadas y reventar, haciendo trizas todo cuanto nos rodea o está a nuestro alcance. Y, sobre todo: hay que destruirse a sí mismo (subrayado —sic— de V.) y, después lo demás. Sin el sacrificio previo de uno mismo, no hay salud posible”.» («Prólogo» a: Poemas totales, Lima, Ediciones Amaru, versión PDF).1

Y leído el texto transcrito por MG, no veo por dónde pueda estar en él ‘lo distanciado de la Rusia bolchevique’ y lo ‘no exento de ironía e irreverencia’. Es más, en toda la carta no hay ninguna referencia a Rusia. Es verdad que en otras cartas al mismo Pablo Abril manifiesta su esperanza de encontrar un norte promisorio para su futuro; dice:

«Pablo querido: en medio de convalecencia, me siento otra vez, y acaso más que nunca, atormentado por el problema de mi porvenir. Y es, precisamente, movido del deseo de resolverlo, que emprendo este viaje. Me doy cuenta de que mi rol en la vida no es éste ni aquél y que aún no he hallado mi camino. Quiero, pues, hallarlo. Quizás en Rusia lo halle, ya que en este otro lado del mundo donde hoy vivo, las cosas se mueven por resortes más o menos semejantes a las enmohecidas tuercas de América. En París no haré nunca nada. Quizás en Moscú me defienda mejor del porvenir» (VALLEJO, 1975, pág. 103).

Y en el párrafo siguiente agrega: «De Rusia le escribiré continuamente. No sé si podré quedarme allí definitivamente, que sería mi ideal. Y si vuelvo, no sé todavía cuándo. Lo único que me da miedo es el terrible frío de Rusia. Ya le escribiré, apenas llegue a Moscú.» (Ibíd.) Ello quiere decir que MG no tenía la intención de ilustrar eso que afirma sobre ‘lo distanciado, la ironía y la irreverencia a Rusia’. Y si no hace esto, entonces esa afirmación es puramente especulativa. Porque, contrariamente a esas especulaciones, en otros momentos de la correspondencia su admiración por la Rusia Soviética está totalmente alejada de ellas; desde Moscú escribe: «Lo del Soviet es una cosa formidable. Más todavía: milagrosa. Ya le contaré en breve con detalles. De París, lo haré pronto. Un fuerte abrazo fraternal.» (op. cit.: pág. 104). Y en la carta siguiente —ya de regreso, en París— escribe:

«Con mi viaje a Moscú, he conseguido, por lo menos, la colaboración en algunos periódicos rusos, donde se me pagará muy regularmente. He empezado ya a enviar desde aquí mis artículos sobre América y espero que las cosas vayan tal como las arreglé allá. Fuera de esto, y de haber conocido la maravillosa organiza­ción soviética, no pude sacar más del viaje. El idioma y las difi­cultades materiales de un medio pobre en recursos fundamenta­les de vida, me obligaron a volver grupas inmediatamente.» (pág. 105).2

Pero, después de la cita aquí comentada, MG continúa con su especulación:

«Con estas palabras, y más allá del rapto emocional, producto acaso de un profundo desasosiego (a), Vallejo ha dado un paso decisivo en la comprensión de la necesidad de la violencia, superando la rebelión individual y abstracta —o metafísica, como diría Camus— (b) por la rebelión social, concreta e histórica. Sin embargo, por la carga de utopismo, por la apelación al espontaneísmo de las gentes “heridas e indignadas” y por el deseo de autoinmolación (que presupone un cierto mesianismo) (c), esta cólera impelida hacia una apoteosis de destrucción dista aún de la acción revolucionaria que de manera organizada sigue un movimiento continuo de destrucción-construcción.» (Ibíd.)

Ahora bien, antes de comentar las partes destacadas con letras entre paréntesis, es pertinente decir que por la fecha ahí señalada (18-04-1928), CV todavía no ha asumido el marxismo en toda su profundidad, pues ni siquiera ha hecho su primer viaje a Rusia, lo que ocurrirá en octubre de dicho año, por tanto, la crítica política que le hace MG está fuera de contexto. Veamos:

  1. El hecho de que califique la expresión sentida de CV como de «rapto emocional, producto acaso de un profundo desasosiego» está contradiciendo la calificación previa con que define la mirada que CV dirige a la Rusia bolchevique: «cargada de curiosidad y esperanza»; es decir que estas positivas prevenciones devienen «rapto emocional, producto acaso de un profundo desasosiego».
  2. Referirse a Camus (el autor de El hombre rebelde) para referirse a la calificación de rebelde que MG hace de CV es minimizar el avance revolucionario hacia el que se dirige nuestro paradigmático poeta, y, por lo demás: toda abstracción es metafísica, y no solo la tiene el rebelde de Camus, por lo que la calificación «metafísica» no está exenta de intención peyorativa.
  3. Convengamos en que cuando MG habla de una superación de «la rebelión individual y abstracta» es obvio que esa superación está referida a la poesía primigenia de CV (LHN y T), para indicar que con lo expresado por CV significa que ha superado esa rebelión, y que ha avanzado hacia la «social, concreta e histórica». Pero que de esa auspiciosa superación, MG pase a limitar los alcances de la visión revolucionaria de CV «por la carga de utopismo, por la apelación al espontaneísmo de las gentes “heridas e indignadas” y por el deseo de autoinmolación (que presupone un cierto mesianismo)», me parece que está incurriendo en lo que ha dicho de la mirada de CV a la Rusia bolchevique, que es una apreciación «algo distanciada y no exenta de ironía e irreverencia», porque nadie ignora que toda revolución empieza por ser una utopía, y al decir CV «que no hay hombres dirigentes con quiénes contar» no quiere decir que eso sea una proclama programática y que no sepa él que se debe contar con la dirección de un partido, sino que frente a la apatía de la sociedad americana (que es su referente) él sabe que el impulso de las masas puede hacer surgir a sus dirigentes, y es obvio que la “destrucción de sí mismo” es una metáfora para instar a construirse como revolucionarios, y no implica —como sugiere MG con una lectura literal— que haya en CV un «deseo de autoinmolación (que presupone un cierto mesianismo)». Si hubiera sido así, pues CV habría tenido ocasión de hacerlo participando en las acciones armadas de la guerra civil en España. Atribuir «angustia o desasosiego» a los escritos de CV —insisto— no pasa de ser una apresurada especulación, que no se ha detenido a buscar el punto de quiebre (con el viaje a Rusia) de su concepción del mundo. Y, precisamente, después de dos meses de haber regresado de ese primer viaje, escribe lo siguiente que es diametralmente opuesto a la cita con la que ha especulado MG:

«Estoy dispuesto a trabajar cuanto pueda, al servicio de la justicia económica cuyos errores actuales sufrimos: usted, yo y la mayoría de los hombres, en provecho de unos cuantos ladrones y canallas. Debemos unirnos todos los que sufrimos de la actual estafa capitalista, para echar abajo este estado de cosas. Voy sintiéndome revolucionario y revolucionario por experiencia vivida, más que por ideas aprendidas» (pág. 105).

Es, pues, como si CV usara la expresión cervantina: ‘Tate, tate, folloncico’ (cuya traducción sería: «Calla, calla, follón», aludiendo a un cohete que se dispara sin estruendo).

___________

1. Tanto la cita de MG como la que él hace de CV las he tomado de una versión en PDF. Pero destaco que el texto original es un artículo titulado «Vallejo una lectura permanente», que figura en: César Vallejo. Vida y obra. Lima: Editorial Norma, 2011. La cita de CV se puede ver en: Vallejo, Cartas de César Vallejo a Pablo Abril de Vivero, 1975. Y, en efecto, en el texto citado, la frase que MG dice que está subrayada, figura resaltada con negrita (que no es lo mismo). La cursiva en las frases de MG, es mía.

2. En lo dicho aquí por CV no hay nada de «ironía» ni de «irreverencia». Es la constatación de una realidad descarnada, y la construcción de una nueva sociedad, que exige el sacrificio de quienes participan en ello, con miras al futuro. Y en efecto en un país en el que los sueldos de los trabajadores no les permiten pagarse un hotel de lujo (esto lo describe con más precisión en sus libros de reportajes a la revolución bolchevique), mal podría esperar CV encontrar para él, que no sabe hacer otra cosa que escribir (además del frío y del idioma), algo menos exigente.

Creación

Un Poema de Idea Vilariño*

Los Orientales

  

De todas partes vienen,

sangre y coraje,

para salvar su suelo

los orientales;

vienen de las cuclillas

con lanza y sable,

entre las hierbas brotan

los orientales;

salen de los poblados,

del monte salen,

en cada esquina esperan

los orientales.

 

Porque dejaron sus vidas,

sus amigos y sus bienes,

porque es más querida

la libertad que no tienen,

porque es ajena la tierra

y la libertad ajena

y porque siempre los pueblos

saben romper sus cadenas.

 

Eran diez, eran veinte,

eran cincuenta,

eran mil, eran miles,

ya no se cuentan;

rebeldes y valientes

se van marchando,

las cosas que más quieren

abandonando.

Como un viento que arrasa

van arrasando,

como un agua que limpia

vienen limpiando.

 

Porque dejaron sus vidas,

sus amigos y sus bienes,

porque les es más querida
la libertad que no tienen;

porque es ajena la tierra

y la libertad ajena

y porque siempre los pueblos

saben romper sus cadenas.

 

*Poeta uruguaya (1920-2009). Además de poeta, fue crítica de literatura, traductora, compositora y docente. Su obra fue traducida en Brasil, Estados Unidos, Italia, y Austria. Sus composiciones fueron interpretadas por cantantes tan reconocidos como Alfredo Zitarrosa y Daniel Viglietti y por el grupo Los Olimareños. Libros: La Suplicante (1945), Obra Poética Completa (2002). (Nota de la Redacción).
CREACIÓN HEROICA