Nota:
No obstante la importancia de los trabajos de I. V. Ilénkov realizados en el campo de la filosofía, la lógica y la teoría del conocimiento, es necesario advertir a los lectores del carácter de la crítica que realizara a los trabajos filosóficos de Mao Tsetung. Esta se da en el marco de la llamada polémica ruso-china, en la cual Iliénkov toma posición, ciertamente ambigua, por el revisionismo soviético. Esta postura, de Iliénkov, se da en parte como acomodamiento político al socialimperialismo soviético, con el que cubre la crítica a Mao Tsetung, negando que este haya realizado algún aporte al marxismo-leninismo. Sin embargo, particularmente en el campo de la dialéctica, los escritos Sobre la práctica y Sobre la contradicción, dan cuenta de las contribuciones de Mao Tsetung en el campo de la filosofía. La crítica a la supuesta simplificación de la exposición de los problemas filosóficos es una crítica a la necesidad del trabajo de propaganda en el seno del Partido Comunista chino. Así, lo que cuestiona Iliénkov, es la capacidad de Mao Tsetung de desarrollar una forma discursiva que haga accesible a los cuadros comunistas conceptos complejos.
Es necesario indicar que Iliénkov fue acusado por el revisionismo en la URSS de desviación idealista, viéndose afectado personal y académicamente, situación que al parecer lo condujo al suicidio en 1979.
Comité
de Redacción Creación Heroica
28.09.2026
La
Determinación de lo Concreto en Marx*
E. V. Iliénkov
Como es bien conocido, Marx determinó a lo concreto como a la síntesis de múltiples determinaciones".1 Desde el punto de vista de la tradicional lógica formal esta definición puede parecer paradójica: en efecto, la reducción2 de la diversidad carnalmente dada3 en unidad se presenta, a primera vista, como la tarea no de la confección de lo concreto, sino justamente de lo inverso, del conocimiento abstracto de las cosas. Desde el punto de vista de esta lógica tener consciencia de la unidad en la diversidad de fenómenos sensiblemente asimilados, quiere decir poner de manifiesto aquello que es abstracto y general, lo idéntico, eso de lo que todos estos fenómenos están dotados. Esta unidad abstractamente abstracta,4 fijada en la consciencia con el auxilio del término común, también se presenta, a primera vista, como esa mismísima "unidad" acerca de la cual, en lógica, es la única sobre la que puede decirse algo.
Ciertamente, si se va a comprender la transición desde la contemplación viva y la representación hasta el concepto, desde el nivel sensible del conocimiento al racional, solo como un proceso de reducción de la diversidad sensiblemente dada a simple unidad abstracta, aquella definición de Marx parecerá, sin falta, una expresión injustificable desde el punto de vista de la terminología "lógica". Toda esta cuestión es, no obstante, el parecer de Marx y descansa en una noción absolutamente diferente acerca del pensamiento, acerca de sus objetivos y de sus tareas, de aquella sobre la que se fundamentó al construir su teoría la vieja lógica no dialéctica. Esto se refleja no sólo en la esencia de la resolución de los problemas lógicos, sino también en la terminología. Y de modo inevitable: "Todo nuevo aspecto de una ciencia, implica una revolución en sus términos técnicos."5
Si Marx determina a lo concreto como la síntesis de múltiples determinaciones, aquí se presupone la concepción dialéctica de la unidad, la diversidad y las relaciones de lo uno con lo otro. La unidad en dialéctica se comprende en primer lugar como el vínculo, como la correlación e interacción de distintos fenómenos en el cuerpo de cierto sistema, de cierta totalidad, y en lo absoluto como la semejanza abstracta de estos fenómenos, es decir, de los unos con los otros. Esta acepción dialéctica del término "unidad", también se presupone en la determinación de Marx. La determinación de lo concreto, dada por Marx, si se desdoblara en algo su breve fórmula aforística, denotará, al pie de la letra, lo siguiente: lo concreto, el carácter concreto, es, antes que nada, sinónimo del vínculo real de los fenómenos, de trabazón e interacción de todas las aristas y momentos del objeto, dados a la persona en contemplación y representación. Lo concreto se concibe como esa mismísima totalidad internamente desmembrada de distintas formas de existencia del objeto de estudio, combinación sin par, la cual es característica solo al objeto en cuestión. La unidad, así entendida, se cristaliza en la realidad no a través de la semejanza de los fenómenos, los unos con los otros, sino justamente a la inversa, a través de sus distinciones y antítesis.
Tal concepción de la unidad en lo múltiple (o de lo concreto), evidentemente, no solo que no coincide con aquella concepción de la cual emana la vieja lógica, sino que le es directamente contradictoria. Aquí ella se halla próxima al significado del concepto de integridad, y Marx a menudo también emplea en calidad de sinónimo de lo concreto al término "totalidad", el cual en idioma ruso se corresponde justamente a las palabras "integridad" o "en su conjunto".6 A estos términos recurre Marx en aquellos casos, cuando se aproxima a la caracterización del objeto como un todo único, coherente en todas sus múltiples manifestaciones, como "sistema orgánico" de fenómenos interdependientes los unos de los otros en antítesis a la noción metafísica acerca de estos como un agregado mecánico de inalterables partes integrantes, vinculadas entre sí solo de manera externa, más o menos fortuita. Lo más importante en la determinación marxista de lo concreto consiste en que este resulta ser, en primer lugar, una característica objetiva del objeto de estudio, considerado de modo absolutamente independiente a cualquier evolución que proceda del sujeto que conoce. El objeto es concreto de por sí, "en sí", independientemente de si este es concebido en el pensamiento o asimilado por los órganos de los sentidos. El carácter concreto no se crea en el proceso de reflejo del objeto en el sujeto, ni en el nivel sensible del reflejo, ni en el lógico-racional. En otras palabras, "lo concreto" es, en primer lugar, en sí mismo, una categoría objetiva del objeto de estudio, como lo es cualquier otra categoría de la dialéctica materialista, como lo es "necesidad" y "casualidad", como lo es "esencia" y "apariencia". Ésta expresa en sí la forma universal de desarrollo de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento. En el sistema de ideas de K. Marx, "lo concreto" bajo ningún concepto es sinónimo de lo sensiblemente palpable, de lo directamente contemplado.
En la medida en que "lo concreto" se opone a "lo abstracto", esto último también es tratado por Marx materialmente. Para Marx, éste en ningún caso es sinónimo únicamente de lo "puramente mental", solo del producto de la actividad intelectual, solo del fenómeno subjetivo psicológico que tiene lugar únicamente en el cráneo del individuo. Marx muy a menudo utiliza este término en calidad de característica de los fenómenos y relaciones reales que existen ajenas a la consciencia, independientemente de si ellas se reflejan o no en la consciencia. Así, por ejemplo, Marx habla en "El Capital" de "trabajo abstracto". Aquí "lo abstracto" surge como característica objetiva de la forma adquirida por el trabajo humano en la producción mercantil-capitalista desarrollada. El autor de "El Capital" con perseverancia subraya que la reducción de las distintas variedades de trabajo a trabajo desprovisto de distinción alguna, homogéneo, sencillo, "es una abstracción que se cumple diariamente en el proceso de la producción social". Esta "no es menos real (una abstracción) que la conversión de todos los cuerpos orgánicos en el aire."7
En
la definición del oro como "ser material de la riqueza abstracta" se
expresa también su función específica en el organismo de la formación
mercantil-capitalista, de forma alguna en la consciencia del teórico o
práctico. Semejante empleo del término "abstracto" no es ni por asomo
un capricho terminológico de Marx; ello se liga con la esencia misma de sus
criterios lógicos, con la concepción dialéctica de la relación entre formas de
pensamiento y formas materiales, de la realidad objetiva con la concepción de
la práctica (actividad sensible-material) como criterio de veracidad de las
abstracciones del pensamiento. Menos aún, este uso de las palabras puede
explicarse como un "atavismo hegeliano": justamente es en contra de
Hegel que se dirigen las conocidas tesis de Marx sobre que "la categoría
económica más simple -digamos el valor de cambio-... no puede existir jamás como
no sea bajo la forma de una relación unilateral y abstracta de un todo
concreto, vivo, ya dado."8 Lo "abstracto" en semejante
contexto, bastante frecuente en Marx, adquiere el sentido de “lo simple", no
desarrollado, unilateral, fragmentario, "lo puro" (es decir, sin el
influjo de complicaciones que lo deforman). No hace falta decir, que "lo
abstracto" en este sentido puede intervenir plenamente en calidad de característica
objetiva del fenómeno real, y no sólo como un fenómeno de la consciencia.
"El estado de pureza (determinación abstracta) en que aparecieron en el mundo antiguo los pueblos comerciantes —fenicios, cartagineses— está determinado por el predominio de los pueblos agricultores"9 y esto, por supuesto, no fue por el predominio del "poder abstracto del pensamiento" de los fenicios o de los académicos que escribieron la historia de Fenicia. Lo "abstracto" en el sentido dado no es, en ningún momento, producto y resultado de la actividad mental. Este hecho depende del pensamiento en tan poca medida como la circunstancia de que "la ley abstracta de la reproducción solo existe para plantas y animales".
Según Marx, lo "abstracto" (como su concepto opuesto, lo "concreto") es una categoría de la dialéctica, como ciencia de las formas universales de desarrollo de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento; y ya sobre esta base, es también una categoría lógica, pues la dialéctica es la Lógica del marxismo.
Semejante interpretación materialista de la categoría de lo abstracto dirige la punta de su polémica en contra de toda variedad posible de lógica y gnoseología neokantiana,10 que groseramente contrapone, a la manera metafísica, las "formas puras de pensamiento" ante las formas de realidad objetiva. Para estas escuelas en lógica, "lo abstracto" es solo una forma del pensamiento, al tiempo que "lo concreto" es una forma de imagen sensiblemente palpable. Esta interpretación estrechamente gnoseológica, característica a todos los representantes de la tradición mill-humeana y kantiana en lógica (como por ejemplo, Chelpanov y Vvedensky en Rusia), es del todo ajena y hostil a la esencia misma de la dialéctica como lógica y teoría del conocimiento.
En la filosofía burguesa contemporánea se halla sólidamente establecida esta estrecha interpretación gnoseológica (es decir, en esencia psicológica, a fin de cuentas) de las categorías de lo abstracto y lo concreto. He aquí un ejemplo fresco, las definiciones del "Diccionario filosófico" de Max Apel y Peter Ludz:
"ABSTRACTO: sustraído
de cierta correlación dada y considerado por sí mismo (für sich allein).
De este modo, lo abstracto tiene el sentido de lo conceptual, pensado en antítesis
a lo contemplado de modo evidente.
"ABSTRACCIÓN: actividad
lógica, por intermedio de la cual se deja de lado ciertos rasgos elevándose desde
lo evidente en la contemplación dada a una noción general, y desde un concepto
dado a uno más general. La abstracción reduce el contenido y extiende el
volumen. Opuesto a la determinación.
"CONCRETO: contemplación directa, evidente. Los conceptos concretos indican eso que es contemplado, los objetos singulares de la contemplación. Opuesto a lo abstracto."11
Esta definición unilateral (la abstracción es, naturalmente, prescindir intelectualmente, pero en ningún caso se reduce a aquello) va, con insignificantes variaciones, de diccionario en diccionario, y cualquiera que se a la variedad de idealismo esta no le pertenece al autor. Ha sido pulida a través de docenas de ediciones y ha llegado a ser universalmente admitida entre los filósofos burgueses. Esto, naturalmente, no certifica en lo absoluto su justeza. Solo certifica hasta qué punto son ajenos a la dialéctica los filósofos y lógicos burgueses contemporáneos.
Un "concepto concreto" es reducido por estas definiciones a ser "designación" de cosas individuales contempladas de modo evidente, a un simple signo o símbolo. En otras palabras, en el pensamiento "lo concreto" existe sólo nominalmente, sólo en calidad de "nombre denominador". Por otro lado, "lo concreto" es convertido en sinónimo de lo "sensualmente dado" impensado, desconocido. Ni lo concreto, ni lo abstracto, de acuerdo a estas definiciones, pueden ser empleados en calidad de características del conocimiento teórico en razón de su contenido real material. Estos caracterizan sólo la "forma del conocimiento": "lo concreto" es la forma de conocimiento sensible; y "lo abstracto " es la forma del pensamiento, la forma del conocimiento racional. En otras palabras, se relacionan a diversas esferas psíquicas, a distintas materias. Allí, donde existe lo concreto no existe lo abstracto, y viceversa. He aquí toda la sabiduría de estas definiciones.
La cuestión de la relación de lo abstracto y lo concreto tiene un aspecto totalmente diferente desde el punto de vista de Marx, desde el punto de vista de la dialéctica, como lógica y teoría del conocimiento.
Este problema solo a primera vista podría parecer como una cuestión únicamente "gnoseológica", como la cuestión de la relación entre la abstracción intelectual con la imagen asimilada de modo sensible. En efecto, su contenido real es mucho más amplio y profundo que eso, y en el curso del análisis inevitablemente deviene en un problema completamente diferente, el problema de la relación del objeto de estudio para consigo mismo, es decir, la relación entre los distintos momentos de la realidad material, los unos con los otros, dentro del cuerpo de un cierto todo concreto. Por ello, esta cuestión se resuelve, en primer lugar, en el plano de la dialéctica objetiva, en el plano del estudio de las formas universales y las leyes de desarrollo de la naturaleza, la sociedad y del propio pensamiento, y no en el plano estrechamente gnoseológico, como en los neokantianos y en los positivistas. Por cuanto aquí tomamos a Marx en el aspecto gnoseológico del problema, es que por abstracto se entiende a todo lo extremadamente unilateral, incompleto, al reflejo unilateral del objeto de estudio en la consciencia; en antítesis al conocimiento concreto, como conocimiento desarrollado, profundo, completo. Careciendo de toda importancia, en que forma psicológica subjetiva este conocimiento surja como "vivencia" del sujeto; sea en forma de imágenes sensiblemente palpables o en forma verbal abstracta. La lógica (dialéctica) de Marx y Lenin, establece sus distinciones no desde el punto de vista de la forma subjetiva de la vivencia, sino desde el punto de vista del sentido material y objetivo, y de la importancia [del] conocimiento. Bajo el aspecto de imágenes palpables bien se puede estudiar un conocimiento extremadamente pobre, magro y unilateral. La lógica en este caso debe calificarlo como conocimiento "abstracto", a despecho de toda su apariencia palpable. Al contrario, en forma verbal abstracta, en el lenguaje de las fórmulas, de modo estupendo se puede expresar un conocimiento extremadamente rico, desarrollado, profundo y completo, es decir, concreto.
Lo "concreto" no es ni sinónimo, ni privilegio de la forma sensible figurativa de reflejo de la realidad en la consciencia, como lo "abstracto" tampoco es una característica específica del conocimiento racional teórico. Si bien es cierto que, muy a menudo, hablamos de imagen sensible concreta y de pensamiento abstracto.
Pero
estaba en lo justo el profundo pensamiento de Kozmy Prutkov:
"Antonov come fuego,
pero esto no es una ley,
como para que el fuego siempre le pertenezca a Antonov".
La imagen sensible, la imagen de la contemplación, de manera muy frecuente puede ser en extremo abstracta. Basta con recordar un diseño geométrico o una obra de pintura abstracta. Y viceversa, pensar en conceptos no solo suele ser, sino que debe ser concreto en el completo y estricto sentido de la palabra. Sabemos que "no hay verdad abstracta", que "la verdad siempre es concreta". Y esto en absoluto significa que sólo es verdad la imagen carnalmente palpable, la contemplación de una cosa singular.
Lo concreto en el pensamiento surge, en efecto, acorde a la definición de Marx, con la forma de combinación (síntesis) de numerosas definiciones. Un sistema lógico coherente se determina justamente y es aquella forma "natural" en la cual se realiza la verdad concreta en el pensamiento. Cada una de sus determinaciones, al entrar a este sistema reflejan, sin ninguna duda, solo una parte, un fragmento, un momento, un aspecto de la realidad concreta, y es por ello que estas, de por sí, tomadas en aislamiento de las otras definiciones, son abstractas. En otras palabras, lo concreto en el pensamiento se cristaliza en la realidad a través de lo abstracto, por medio de su contrario y sin este le sería imposible. Pero en dialéctica, en general, esto no es la excepción sino la regla. La necesidad se halla precisamente en igual relación con la casualidad, y la esencia con el fenómeno, etc.
Por otro lado, cada una de las numerosas determinaciones que entran en la constitución del sistema de conceptos de una ciencia concreta, pierden lo que tienen de abstracto al llenarse con el sentido y significado de todas las otras definiciones vinculadas a ésta. Las definiciones abstractas singulares se completan, recíprocamente, unas a otras, gracias a lo cual se supera el carácter abstracto presente en cada una de ellas tomadas por separado. En pocas palabras, en esto consiste la dialéctica de la relación entre lo abstracto y lo concreto en el pensamiento, que es el reflejo de lo concreto en la realidad. La dialéctica de lo abstracto y lo concreto en el proceso de elaboración teórica de los datos de la contemplación viviente, en el proceso de transformación de la contemplación y representación en conceptos, es el objeto de investigación del trabajo aquí presente.
Naturalmente, no podemos pretender la completa elucidación del problema de lo abstracto y lo concreto en todas las etapas del proceso del conocimiento en general; en todas las formas del reflejo. El curso de formación de la imagen carnalmente palpable de una cosa, también posee su propia dialéctica de lo abstracto y lo concreto y una que es en extremo complicada, y lo es más en la formación de la representación vinculada al lenguaje, a las palabras. La memoria también juega un rol colosal en el proceso del conocimiento, y en su constitución incluye relaciones no menos complejas de lo abstracto con lo concreto. Estas categorías atañen además al proceso de creación artística. Nos vemos forzados a desatender todos estos aspectos, como objeto de investigación especial.
El
camino del conocimiento, camino que va de la contemplación viviente al
pensamiento abstracto, y de aquel a la práctica, es un camino bastante
complejo. En cada uno de sus eslabones se realiza un complicado proceso
dialécticamente contradictorio de transformación de lo concreto en lo abstracto
y de lo abstracto en lo concreto. Incluso la sensación "coagula" la
realidad concreta, al igual que el proceso de percepción directa que es
poseedor de sus momentos de transición, desde lo concreto en la realidad hasta
lo abstracto en la consciencia. Y la transición desde la contemplación viviente
al pensamiento abstracto no es, en modo alguno, lo mismo que el movimiento
"de lo concreto a lo abstracto". De ningún modo se reduce a este
momento, aunque este momento en sí, siempre está presente. Ambos son lo mismo
solo para aquellos que entienden lo concreto como sinónimo de una imagen directamente
palpable, y lo abstracto como sinónimo de lo mental, lo conceptual. Pero en
nuestros días, en este punto de vista sólo se atascan las frívolas escuelas del
neokantismo y positivismo.
____________
(*) E.
V. Iliénkov, Dialéctica de lo abstracto y lo concreto en “El Capital” de
Marx, Capítulo primero, La concepción dialéctica y la concepción metafísica
de lo concreto: La determinación de lo concreto en Marx.
(1) Marx, Karl: Contribución a la crítica de
la Economía Política, ed. Estudio, Buenos Aires, 1975, pp. 213.
(2)
En ruso el término "сведение" (svedenie) tiene varias
acepciones como son unificar, agrupar, reducir, contraer. (N. del trad.)
(3)
En el original "чувственно-даннава многообразия" (chuvstvenno-dannava
mnogoobraziya) lo que puede traducirse como 'diversidad (variedad)
sensiblemente dada", "diversidad (variedad) carnalmente dada".
En todo caso la expresión se refiere a lo percibido por los órganos de los
sentidos y que existe materialmente (carnalmente). (N. del trad.)
(4)
En el original “абстракно отличное единство” (abstrakno otbliochennoie
edinstvo). (N. del trad.)
(5)
Engels, Friedrich: El Capital, Prefacio 1886, Editorial Ciencias del
Hombre, 1ª ed., Buenos Aires, 1973, pp. 38, traducción de Floreal Mazia.
(6)
En el original, "totalidad": тотальность (totalinosti).
"Integridad": целостность (tzelostnosti). "En su
conjunto": целокупность (tzelokupnosti). (N. del trad.)
(7)
Marx, Contribución a la Crítica de la Economía Política, pp. 19, ed.
cit.
(8)
Marx, Contribución a la Crítica de la Economía Política, pp. 213, ed.
cit.
(9)
Marx, Contribución a la Crítica de la Economía Política, pp. 221, ed.
cit.
(10)
Neokantismo: corriente idealista surgida en la segunda mitad del siglo XIX, en
Alemania, con el lema de "¡Vuelta a Kant!". El neokantismo reproduce
y desarrolla los momentos idealistas y metafísicos de la filosofía de Kant,
haciendo caso omiso de sus elementos materialistas y dialécticos. Los
revisionistas utilizaron el neokantismo en su lucha contra el marxismo y lo
convirtieron poco menos que en el dogma filosófico oficial de los oportunistas de la II Internacional.
(N. del editor)
(11)
Philosophisches Wörterbuch. Dr M. Apel, Dr P. Ludz, Berlin, 1958, p. 4—5, 162.
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