jueves, 2 de abril de 2026

Economía y Lucha Electoral

¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de Toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!

 

La Concepción de la Izquierda Reformista en el Proceso Electoral*

Cesar Risso

LAS AGRUPACIONES de izquierda que se han presentado en la actual contienda electoral, corresponden a la representación de la pequeña burguesía. El reformismo que esgrimen, con el radicalismo en la crítica de los efectos del capitalismo en el Perú, sin tocar el fondo de estos problemas, es decir, a la explotación capitalista, demuestra su verdadero carácter de clase.

En la evaluación de los planes de gobierno de los cuatro candidatos de izquierda, encontramos sus respectivas concepciones, que tienen de común representar los intereses de clase de la pequeña burguesía.

En el Plan de Gobierno de Perú Libre, con Vladimir Cerrón como candidato presidencial, se plantea lo siguiente:

“El Perú es un país profundamente diverso. Somos una nación construida por muchas naciones. Desde la costa hasta los Andes y la Amazonía, cada región tiene sus propias necesidades, culturas y sueños. Y es precisamente esa riqueza lo que nos obliga a construir soluciones para todos, respetando las diferencias, sin perder de vista un elemento común que atraviesa nuestra historia: la lucha de clases. Esa lucha que atraviesa la vida económica, política, social, cultural e ideológica de nuestro pueblo, genera la desigualdad y ahora nos impulsa a la lucha por superarla.”

Qué significa decir que somos una nación, pero que a su vez está construida por muchas naciones. En primer lugar, debemos entender el concepto de nación. Al parecer, Vladimir Cerrón considera que cada grupo étnico constituye una nación. Sin embargo, el concepto de nación corresponde a la formación del mercado interno, esto es, a la aparición del capitalismo, que se desenvuelve a través del sometimiento de la fuerza de trabajo bajo el sistema de trabajo asalariado. Quiere decir, que cuando pasamos de la servidumbre, y de la economía mercantil simple, a la economía capitalista, el Perú se forma como nación. Al respecto, JCM planteó que el Perú era una nación en formación, por la situación en la que se estaba desarrollando el capitalismo, aunque con un carácter semicolonial, pero en el que existía la servidumbre y el latifundio, además de las comunidades campesinas y nativas.

A qué se refiere la formación del mercado interno. Esto corresponde al hecho de que se den las condiciones para el desenvolvimiento del capitalismo. Para que la fuerza de trabajo se compre y se venda en el mercado, esta tiene que ser libre, es decir, no estar atada por ningún otro régimen que impida su compra y su venta, como en el caso de la esclavitud y de la servidumbre. Lo mismo acontece con la tierra. Si esta pertenece a los latifundistas, entonces no se puede comprar y vender libremente para que los capitalistas la adquieran como capital y así desarrollar su actividad de explotación de la fuerza de trabajo. Esto está claro para todo marxista. Pero Vladimir Cerrón no lo entiende.

Señala también, que el elemento unificador es la lucha de clases. Pero qué carácter tiene la lucha de clases en nuestro país. ¿Es la lucha de la clase obrera contra el capitalismo? Si hay diversidad de naciones, entendiendo que Vladimir Cerrón no considera a la nación como resultado de la explotación capitalista, entonces, no puede haber tampoco lucha de clases como elemento unificador, puesto que las luchas son diversas.

Con respecto al partido Perú Libre, Vladimir Cerrón lo sustenta como sigue:

“La derecha intenta ocultarla, minimizando la existencia de clases sociales, mientras crea su propia ‘oposición’: una izquierda domesticada, financiada por intereses externos, diseñada para simular democracia y justificar la explotación, que hemos denominado la izquierda caviar o la izquierda de cafetín. Frente a esa farsa, nosotros decidimos construir un verdadero partido de izquierda. Una fuerza nacida del pueblo, integrada por el proletariado, el campesinado, la pequeña burguesía y el empresariado nacional patriota.”

Con respecto al partido, Vladimir Cerrón lo considera como un frente, como un partido pluriclasista. Como se puede apreciar, valora el carácter “nacional patriota” del empresariado. No es el empresario que se enfrenta al dominio de los monopolios, sino solo contra la dominación extranjera. Es el partido como un frente antimperialista, por su composición.

La lucha que pretende llevar a cabo Vladimir Cerrón no es contra el capitalismo, sino contra el llamado modelo neoliberal. Aquí tenemos otra evidencia de la incomprensión del marxismo por parte de Vladimir Cerrón. El capitalismo se presenta de varias formas, sin dejar de ser capitalismo, esto es, sin dejar de explotar a la fuerza de trabajo a través de la propiedad privada de los medios de producción. En este sentido, el neoliberalismo es una forma, brutal por supuesto, de capitalismo, como lo es, a pesar de su “moderación” el llamado estado de bienestar, aplicado por la socialdemocracia en Europa, y el socialismo del siglo XXI en América Latina.

“Una alianza pluriclasista golpeada por el neoliberalismo y unida por la voluntad de recuperar el poder para el pueblo.”

A qué se refiere con aquello de recuperar el poder para el pueblo. ¿Será al gobierno de Velasco? ¿Al régimen fascista?

Nos dice Vladimir Cerrón lo que hizo el neoliberalismo, lo cual le permite hacer el diagnóstico de nuestra situación, aunque con serios errores:

“Durante décadas, el neoliberalismo redujo drásticamente el papel del Estado, privatizando empresas estratégicas y debilitando nuestra capacidad productiva nacional. Este modelo destruyó la industria, precarizó el empleo, amplió las brechas de desigualdad y consolidó monopolios extranjeros privilegiados. También impuso regímenes de flexibilización laboral que incrementaron la explotación, promovió una sociedad consumista y culturalmente alienada, redujo al ser humano a la condición de mercancía y empujó al país hacia una forma moderna de neocolonia. Como consecuencia, millones de peruanos fueron relegados, invisibilizados y silenciados en su propio territorio.”

Con la expresión “redujo al ser humano a la condición de mercancía”, Vladimir Cerrón demuestra que de marxismo sabe muy poco. El ser humano no se compra y vende en el mercado, sino su fuerza de trabajo, que evidentemente es un atributo del ser humano. Y, la fuerza de trabajo se convierte en mercancía con la aparición del capitalismo. El sistema de trabajo asalariado es justamente la compra y venta de la fuerza de trabajo. Pero Vladimir Cerrón no propone cambiar el sistema del salario, es decir, el capitalismo. Propone mejorarlo, que sea nacionalista, que la fuerza de trabajo se venda en mejores condiciones, que se desarrolle la industria nacional por medio del Estado capitalista. Es la propuesta de la pequeña burguesía, del ala izquierda de la burguesía, de la que él mismo llama “izquierda caviar o izquierda de cafetín”.

Qué propone Vladimir Cerrón:

“Nuestro compromiso es firme, transparente y profundamente ligado a las causas del pueblo. Aspiramos a construir un país donde ningún niño sea condenado al hambre ni a la desigualdad desde su nacimiento; donde ningún joven se vea obligado a migrar porque la patria le negó oportunidades; donde ningún adulto mayor sea abandonado después de haber entregado su vida al trabajo; donde ninguna mujer sufra violencia en una sociedad que debe ser justa e igualitaria; y donde cada peruano y peruana pueda mirar el futuro con esperanza, sabiendo que el bienestar es un derecho colectivo y no un privilegio de unos pocos.”

Todo esto lo ofrece Vladimir Cerrón dentro del capitalismo, un capitalismo nacionalista. Sin embargo, los males que plantea superar Perú Libre son los que genera el capitalismo.

La concepción de Ronald Atencio, de la Alianza Electoral Venceremos, parte del reconocimiento de la existencia y dominio del capitalismo a nivel mundial.  

“La crisis del capitalismo, del sistema financiero de Breton Woods y por consiguiente el desplome del modelo neoliberal, queda demostrada ante el impase con problemas estructurales como el extractivismo sin límites, la no solución de las brechas sociales en nuestras sociedades y el impase del servicio y (no) pago de la deuda. Hay la necesidad imperiosa de una redistribución del poder financiero del FMI y Banco Mundial en aras de un sistema económico más equitativo, sostenible y democrático. Los aproximadamente 193 Estados que conforman la comunidad internacional, viven una situación de enfrentamiento ideológico entre formas civilizadas, pacíficas y democráticas de interlocución y el auge y protagonismo de un pensamiento ultraconservador, de extrema derecha y autoritario que se expresan en diversos modelos políticos que han ganado elecciones en muchos países, en los que prevalece el pensamiento único, el irrespeto a las libertades y la diversidad, además de diversas formas de xenofobia, discriminación, y arbitrariedad.”

No encontramos en el programa de Ronald Atencio, la manifestación de la comprensión del capitalismo como un sistema económico social que se sustenta en la extracción de plusvalía, bajo el sistema de trabajo asalariado. Lo que propone es la lucha antimperialista, dado que hace al capitalismo imperialista responsable de todos los males que sufre el mundo y particularmente nuestro país. En otras palabras, no comprende Ronald Atencio la esencia del capitalismo, que trae todas las consecuencias negativas que crítica y pretende superar.

Cuál es el diagnóstico de la situación que enfrentamos hoy en el Perú según Ronald Atencio:

“En el Perú tenemos que enfrentar 4 grandes males: La desigualdad, la corrupción institucionalizada, la criminalidad y el abuso de poder. Tenemos que enfrentar estos 4 grandes problemas para poder resolver todos los demás problemas de la gente.”

La pregunta que se debe responder para enfrentar este problema es ¿qué o quiénes han causado estos problemas?

La respuesta que nos da Venceremos es,

“Por todo lo que hemos vivido en las últimas décadas, el Perú ya no aguanta más. Nuestro pueblo está cansado de la desigualdad, la corrupción, la inseguridad, el abuso de poder y la impunidad. Millones de peruanas y peruanos trabajan duro todos los días, pero siguen excluidos de los beneficios del crecimiento económico, mientras unos pocos se enriquecen capturando el Estado.

Esta situación no es casual. Es el resultado de un modelo político y económico impuesto desde los años 90, que permitió que mafias políticas y económicas se apoderen de las instituciones públicas, conviertan la política en negocio y gobiernen de espaldas al pueblo.

Desde la Alianza venceremos lo decimos con claridad: Este modelo ya fracasó y debe ser cambiado de raíz. No se trata de parches ni de reformas cosméticas, sino de una transformación profunda del país.”

El modelo al que se refiere Venceremos es el neoliberal, impuesto por el fujimorismo como parte de la tendencia neoliberal mundial, con el llamado Consenso de Washington. Es una de las dos variantes del capitalismo. Es parte de la política pendular de la burguesía a nivel planetario, y en consecuencia a nivel nacional.

Como podemos apreciar, no es el capitalismo sino el neoliberalismo el responsable de nuestra situación, según Venceremos.

En el Plan de Gobierno de Juntos por el Perú, encabezado por Roberto Sánchez, se dice:

“El Perú enfrenta una coyuntura crítica caracterizada por la convergencia de múltiples crisis: institucional, de seguridad, económica y social. La percepción generalizada es la de un Estado que no respeta a los peruanos y peruanas, y que además ha perdido la capacidad de garantizar derechos básicos, proteger a la ciudadanía y generar condiciones para un desarrollo inclusivo.

Sin embargo, no se trata de fallas administrativas corregibles dentro del marco actual, sino de síntomas estructurales de un agotamiento de modelo de Estado y de desarrollo. Este diagnóstico sostiene que el modelo neoliberal peruano, basado en la exportación de materias primas, la desregulación laboral, la contracción del Estado social y la permisividad frente a la acumulación por desposesión, ha contribuido en la generación de las condiciones para la actual situación de inseguridad, desconfianza institucional y fractura social que afrontamos todos y que afecta en mayor proporción a la población más vulnerable.”

Como las demás agrupaciones de izquierda, la propuesta de Juntos por el Perú, crítica al modelo neoliberal, exonerando al capitalismo de las consecuencias que le critican y que pretenden superar.

Nos encontramos en el programa de Juntos por el Perú con una expresión que se contradice con la concepción pequeño burguesa que exhiben en el conjunto de sus propuestas.

“14° Consideramos que el trabajo constituye la fuente creadora de riqueza social, y que los trabajadores son la principal fuerza productiva del país. El trabajo es patrimonio exclusivo del hombre, una eterna necesidad natural y la primera condición de toda la vida humana. La fuerza de trabajo es el elemento indispensable de la producción en cualquier forma de sociedad. Por lo tanto, aspiramos a su liberación de toda forma de cosificación y mercantilización al cual el capital, su reproducción, su acumulación y su valorización lo condena. Rechazamos la explotación del hombre por el hombre.”

Cuando señalan que aspiran a la “liberación [de la fuerza de trabajo] de toda forma de cosificación y mercantilización […]”, haciendo responsable al capital, pareciera que en sus propuestas van a combatir al capitalismo. Sin embargo, no es así.

La cosificación de la fuerza de trabajo consiste en que, como resultado del uso de la misma por el capitalista, se obtiene una mercancía, por ejemplo, un par de zapatos, que se vende en el mercado como si tuviese valor propio, cuando el valor que posee está en el número de horas que se ha utilizado la fuerza de trabajo, es decir, en la cantidad de trabajo que contiene. Y su mercantilización se refiere a que se compra y se vende en el mercado. Este es el sistema de trabajo asalariado. Pero para que el empresario tenga el derecho de explotar de este modo a los trabajadores, necesita tener la propiedad de los medios de producción: máquinas, herramientas, locales, tierras, capital-dinero. Pues bien, por más que se diga que se aspira a la liberación de la fuerza de trabajo, no se logrará si es que no se les expropia a los capitalistas los medios de producción. De modo que, lo de la liberación de la fuerza de trabajo, en el programa de Juntos por el Perú, no pasa de ser una declaración filantrópica e idealista.

En cuanto a la concepción de la agrupación Ahora Nación, liderada por Alfonso López-Chau, se tiene en su Plan de Gobierno lo siguiente:

“En el capítulo V de Modernidad para Todos, titulado ‘Apertura para Modernizar el Perú’, sustentamos la tesis de que el Perú ha sido y es más Estado y menos Nación; algo que Jorge Basadre, Víctor Andrés Belaúnde, José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre –pese a sus muchas y grandes diferencias–, ya nos lo habían advertido al señalar que ‘no somos Nación’ o que ‘somos una Nación en formación’.

Nos preguntábamos en 1994, si los peruanos habíamos solucionado el problema que Basadre, Belaúnde, Mariátegui y Haya identificaron. Era evidente que no lo habíamos solucionado y que las consecuencias las estábamos pagando y las seguiríamos pagando. Insistíamos, por eso, que el Perú es más Estado y menos Nación; que la organización y las formas estatales que instituimos, son formas frías y sin alma, superpuestas encima de una Nación cautiva, ávida de expresarse; que no había ni hay correspondencia entre esas formas frías y muertas y nuestra sustancia viva.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de Nación? Como decíamos desde entonces, ‘Nación es alma, espíritu, meta común; es acuerdo en lo fundamental’; o como decía el historiador francés Ernest Renan, ‘la Nación es un plebiscito cotidiano’.”

No reconoce Alfonso López-Chau la base material de la nación, esto es, el mercado interno. En otras palabras, según su diagnóstico, el capitalismo no es el modo de producción que domina nuestra economía, que une a los diferentes tipos de productores.

Para dejar claro el tema central de la formación de la nación peruana, citamos a Eduardo Ibarra, quien afirma:

En algunos casos el concepto de «Perú Integral» es considerado como sinónimo del concepto de «revolución de nueva democracia», la misma que, a su vez, no es entendida como una etapa de nuestra revolución socialista. Esto se constata, verbigracia, en la consigna: «¡Por un Perú integral rumbo al socialismo!», así como en la consigna de luchar por un «Perú integral, plurinacional y de nueva democracia, con rumbo al socialismo». Para peor, en la segunda de estas consignas se plantea, como se ve, un Perú «plurinacional» (o multinacional), negando así la tesis mariateguiana sobre el Perú como una nación en formación, pues esta tesis implicaba la integración de las cuatro tradiciones (andina, hispánica, republicana, socialista), integración en curso aun ahora, después de la constitución de la nación peruana. En consecuencia, aquello de un «Perú plurinacional» es una negación de la tesis de un Perú Integral. Además, no es lo mismo luchar «por un Perú plurinacional» que «por un Perú integral», pues no es lo mismo nacionalidad que nación: mientras la nacionalidad expresa una unidad étnica, la nación expresa una unidad territorial, económica, lingüística y cultural. Plantear, pues, un Perú plurinacional, es tomar por naciones las nacionalidades existentes en nuestro territorio y, en consecuencia, proponer un «Perú integral», y al mismo tiempo «plurinacional», es un completo despropósito. El Perú Integral resultará de la plena integración de sus cuatro tradiciones,(1) como no pudo resultar, por razones obvias, del camino seguido por el proceso que terminó en la formación de la nación peruana. La tesis mariateguiana de un Perú Integral apunta a un Estado socialista unitario, no a un Estado plurinacional, tipo de Estado este último propuesto en los años veinte por Ravines(2) y en los años cuarenta por Martínez,(3) propuesta retomada en nuestro tiempo por algunos grupos. Ciertamente, esta propuesta constituye una nueva embestida contra el pensamiento de Mariátegui.”1

Así pues, damos por sentado, como consecuencia del proceso histórico peruano, la formación de la nación peruana. La confusión de nación y nacionalidad, expresa la incomprensión del proceso de formación de la nación por el nacimiento y desarrollo del capitalismo.

Es como si se pretendiese iniciar recién el capitalismo en el Perú, justificando un “cambio radical”, en el sentido de industrializar nuestro país creando las bases para el desarrollo del capitalismo. Esto es a lo más que llega la izquierda de la derecha, la socialdemocracia, en el Perú. Se colocan en el punto en el que arranca el capitalismo, negándolo en todo su desarrollo posterior hasta la actualidad, para aparecer como innovadores radicales, y así justificar sus reformas, su propuesta de industrialización, contribuir al proceso de formación de la nación peruana, ya concluido como acabamos de indicar, y terminar consolidando su posición reformista capitalista, manteniendo el sistema de trabajo asalariado, sosteniendo así la continuación de la explotación capitalista.

Las diversas tendencias de “izquierda” critican al llamado neoliberalismo, una de las variantes del capitalismo, y proponen una mayor presencia del Estado en la actividad económica, a pesar de que ambas expresiones son la forma que adquiere en determinadas circunstancias la explotación capitalista.

Estas versiones del ala izquierda de la burguesía, de la socialdemocracia, coinciden en los síntomas, en el efecto, sin explicarlos por las causas profundas, sino por otros efectos, como la acumulación de riqueza, de poder, de la corrupción, etc., los cuales los explican por el modelo neoliberal como causa última de todos los males. Así, la conclusión es obvia, se trata de la superación del neoliberalismo por un régimen socialdemócrata (Estado de bienestar), o por el llamado socialismo del siglo XXI (mercado regulado por el Estado), etc. Todas estas alternativas, son formas de capitalismo, de explotación de la fuerza de trabajo bajo la forma de sistema de salario.

Estas propuestas no van más allá de una política antimperialista, pero no proletaria, sino burguesa. Es la pequeña burguesía pretendiendo luchar contra las consecuencias del dominio burgués, para aderezarse un modelo moderado de capitalismo, ya experimentado en otras latitudes, con las mismas consecuencias que hoy pretenden combatir.

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(*) Todas las citas corresponden a los planes de gobierno que se encuentran en https://votoinformado.jne.gob.pe/presidente-vicepresidentes

(1) https://creacionheroica1928.blogspot.com/2026/02/politica.html

 

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