jueves, 2 de abril de 2026

Internacionales

Análisis:

Quinta Semana — La guerra Criminal de Estados Unidos e Israel Contra Irán se Vuelve aún más Peligrosa

Hace tres semanas, cuando la guerra de Estados Unidos contra Irán apenas llevaba una semana, escribimos: “La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es un masivo y continuo crimen de guerra por parte de Estados Unidos e Israel, con el potencial de convertirse en algo aún más terrible, más allá de sus horrorosas dimensiones actuales”.

Hoy, un mes después del inicio de la guerra, subrayamos la segunda parte de esa oración para DEJAR EN CLARO dónde se encuentra la humanidad: al borde del precipicio de potenciales “aún más terribles”. Este artículo analizará algunas de las actuales dinámicas —y peligros— de la situación actual. Consulte otra información sobre las noticias procedentes de Irán en “La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán: 31 días de mentiras, agresiones no justificadas y crímenes de guerra imperialistas”.

Mientras usted lee lo siguiente, tenga esto en cuenta:

Los intereses, objetivos y grandes planes de los imperialistas no corresponden a nuestros intereses — no corresponden a los intereses de la gran mayoría de la población en Estados Unidos ni de la abrumadora mayoría de la humanidad. Hay que entender las dificultades en que se han metido los imperialistas en aras de sus intereses, y hay que responder a ellas, pero no desde su punto de vista y sus intereses sino desde el punto de vista de la gran mayoría de la humanidad y de la necesidad básica y urgente de un mundo diferente y mejor, de otro camino.

— Bob Avakian, Lo BAsico, 3:8 

Estados Unidos ha sembrado el caos y el horror, pero aún no ha logrado sus objetivos

Los imperialistas estadounidenses han sembrado el caos y el horror en Irán y, en ciertos sentidos, han trastocado la economía mundial en el proceso… pero hasta ahora parecen incapaces de alcanzar ninguno de sus objetivos estratégicos. A pesar de un mes sin precedentes de asesinatos selectivos de decenas de dirigentes militares y políticos iraníes, así como de los incesantes bombardeos contra las fuerzas armadas iraníes, las tan cacareadas fuerzas armadas estadounidenses han dañado fuertemente, pero no han destruido, la capacidad bélica del régimen iraní y su ejército. (El periódico israelí Ha’aretz dice que, al 27 de marzo, las fuerzas estadounidenses solo pueden confirmar que un tercio de los misiles iraníes han sido destruidos). En cambio, las fuerzas armadas iraníes —si bien son las fuerzas de un régimen reaccionario— han demostrado su capacidad de adaptarse a lo que Estados Unidos les lanza y de poner en juego sus puntos fuertes. Así, drones iraníes de bajo costo inmovilizan o destruyen equipos militares estadounidenses mucho más caros y complejos. Lanchas rápidas iraníes colocan minas en estrechos pasos marítimos que deben usar los petroleros, paralizando el comercio de petróleo y causando escaseces que han desestabilizado el sistema económico imperialista global. Los iraníes han respondido militarmente contra Israel y los seis estados del Golfo Pérsico alineados con Estados Unidos. Los aliados iraníes en el Líbano y Yemen también se han sumado al conflicto.

Estados Unidos también declaró como objetivo obtener un control total de las reservas de uranio de Irán para impedir que este país desarrolle armas nucleares o incluso utilice el uranio con fines pacíficos, como la generación de electricidad. Sin embargo, cada vez parece más evidente que incluso tener la posibilidad de localizar todas las reservas —y mucho menos asegurarlas y sacarlas del país— requeriría el despliegue directo de tropas estadounidenses. La historia, desde Vietnam hasta Irak, demuestra que es mucho más fácil desplegar tropas que retirarlas, que las “victorias” no se consiguen fácilmente y que incluso tales “victorias” pueden tener un alto costo en cuanto a desafección política y agitación en el país de origen, así como en los avances de las potencias rivales.

Mientras tanto, Trump no ha hecho nada para forjar el apoyo político en la población de Estados Unidos que pudiera sostener una guerra más larga. En cambio, ha alternado entre amenazas cada vez más desesperadas, mucha fanfarronería, bravuconería violenta y mentiras conscientes sobre qué tan “genial” que le está yendo a Estados Unidos y lo fácil que iba a ser esta guerra. Por ejemplo, al comienzo de la guerra, Trump dijo que el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, le había dicho que la guerra contra Irán sería “algo que se ganaría fácilmente”. Pero según el New York Times, “Caine informó a Trump sobre una serie de opciones, incluidas algunas que, según él, podrían agotar las reservas de municiones estadounidenses y arriesgarse a mayores bajas de estadounidenses”.

Estados Unidos tiene objetivos estratégicos importantes en esta guerra. El Medio Oriente contiene vastas reservas energéticas; se encuentra en la encrucijada estratégica de Asia, Europa y África; y cuenta con una población de casi 600 millones de personas. Estados Unidos quiere mejorar su posición frente a sus rivales imperialistas, Rusia y China, los cuales cuentan con importantes vínculos con el régimen iraní1. Sin embargo, Israel y Arabia Saudita presionan a Trump para que intensifique el conflicto, mientras que los imperialistas europeos (Francia, Alemania, Gran Bretaña, etc.) observan con inquietud el alza de los precios del petróleo y se preocupan por la impulsividad lunática de Trump. Mientras tanto, Rusia y China, rivales de Estados Unidos, vienen cobrando influencia, e incluso se rumorea, según el New York Timesque Rusia está a punto de vender drones mucho más modernos a Irán. En lugar de imponer su voluntad al mundo, Estados Unidos se encuentra enfrentado a fuerzas que jalan en múltiples direcciones simultáneamente. Sí, podrían revertir esta situación, pero no es la que deseaban tras más de cuatro semanas de guerra.

Los imperialistas sumen al mundo en un peligro extremo

¡Y eso, en realidad, hace que las cosas sean aún más peligrosas! Es muy posible, por ejemplo, que Trump concluya que Estados Unidos no puede soportar la pérdida de prestigio que supondría no derrotar a Irán de forma contundente, y que, por lo tanto, deba intensificar drásticamente la guerra. Si bien esto dista mucho de ser seguro, existen ciertas dinámicas que apuntan en esa dirección.

¿Qué podría significar una decisión de este tipo por parte de Estados Unidos? Analicemos la situación.

La semana pasada, Trump amenazó con destruir todas las centrales eléctricas iraníes. Esto tendría un efecto devastador en la capacidad de supervivencia de la población y, como tal, se ha considerado un crimen de guerra. La organización mundial de derechos humanos Amnistía Internacional, que también ha condenado al régimen iraní severamente represivo, emitió un comunicado de condena a la amenaza de Trump que deja en claro que tal medida sería un crimen de guerra. Amnistía Internacional explica:

Al amenazar con tales ataques, Estados Unidos indica, en la práctica, su disposición a sumir a todo un país en la oscuridad y a privar potencialmente a su población de los derechos humanos a la vida, al agua, a la alimentación, a la asistencia sanitaria y a un nivel de vida adecuado, así como a someterla a un dolor y un sufrimiento intensos.

Si las centrales eléctricas se destruyen, se desencadenarían terribles consecuencias inmediatas. Las estaciones de bombeo de agua dejarían de funcionar, el agua potable escasearía y se propagarían enfermedades prevenibles. Los hospitales se quedarían sin electricidad y sin combustible, lo que obligaría a cancelar intervenciones quirúrgicas y a apagar equipos de soporte vital. Las redes de producción y distribución de alimentos se paralizarían, lo que agravaría el hambre y provocaría una escasez de alimentos generalizada.

Trump suspendió esta amenaza hasta el 6 de abril, ¡el próximo lunes!, pero NO la ha retirado.

La administración Trump ha barajado otras nociones que implicarían el despliegue directo de tropas estadounidenses en Irán; por ejemplo, la toma de las terminales petroleras iraníes en la isla Jark, una isla frente a la costa iraní que almacena la mayor parte del petróleo del país. Pero una vez que una fuerza imperialista armada se apodera de algo, tiene que mantener soldados ahí para retenerlo; y dichos soldados pueden constituir blancos fáciles para fuerzas que tienen ventaja territorial. La cuestión es que cada opción conlleva un enorme sufrimiento para masas de personas, y cada opción conlleva un riesgo inmenso para los imperialistas.

Y si Rusia o China se involucraran más directamente, lo que está en juego aumentaría exponencialmente. Así que tendríamos a potencias dotadas de armas nucleares en un enfrentamiento, con la amenaza de un desastre masivo y la posible extinción de toda la humanidad.

Sí, todo lo anterior es muy incierto. Hemos señalado tendencias y dinámicas; no pretendemos predecir el futuro, y es posible que Estados Unidos aún logre algunos o todos sus objetivos más importantes y declare una “victoria”.

Pero podemos decir que cuanto más se prolongue esta guerra, más horrorosa y peligrosa se volverá la situación.

PAREN. ESTA. LOCURA.

En serio: ¿necesitas más evidencia de que vivimos en un sistema criminal? ¿Necesitas más evidencia de la urgencia de que la gente se una en una acción de desafío masivo para detener esta guerra... y de la necesidad, al menos igual de urgente, de examinar seriamente alternativas reales a este sistema?

Comenzamos este artículo con un principio de Bob Avakian y lo terminaremos con otro:

Nosotros, la gente del mundo, ya no podemos darnos el lujo de permitir que estos imperialistas sigan dominando al mundo y determinando el destino de la humanidad. Y es un hecho científico que no tenemos que vivir así.

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(*) Tomado de https://revcom.us/es/quinta-semana-la-guerra-criminal-de-estados-unidos-e-israel-contra-iran-se-vuelve-aun-mas-peligrosa

 


Genocidio no es una Palabra Malsonante — es una Descripción Acertada de la Mentalidad y los Valores de los que Están al Mando de la Guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán 

Revolución 

Trump se jacta de haber “aniquilado” a Irán, un país con 20 millones de niños. Las palabras tienen significado, y aniquilar significa “destruir por completo, exterminar”. 

Amenaza con “volar por los aires las mayores centrales eléctricas de Irán, una red eléctrica de la que dependen 90 millones de iraníes para el agua, el saneamiento, la cocina, la calefacción, la luz y mucho más. “Un solo disparo. Se acabó. Se derrumba”. 

Advierte que Irán debe renunciar a sus derechos nacionales y rendirse, o “seguiremos arrasándolos sin impedimentos ni obstáculos”. 

Dice que “le da igual” lo que haga Irán: “Seguiremos bombardeando hasta la saciedad”. ¿Sin duda? Con corazón de piedra. 

Esto es un discurso genocida nazi. Y sale directamente de la boca de los que dirigen la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán: el comandante en jefe Trump y sus secuaces. 

Te están diciendo sin rodeos que son criminales de guerra que cometen asesinatos en masa y a los que no les importan un comino los derechos humanos, el derecho internacional ni la vida de 90 millones de iraníes (o palestinos, o libaneses, o de cualquier otro país). 

¿Hipérbole¿Exageración? 

Basta con escuchar a Pete Hegseth, el fundamentalista cristiano al frente del “Departamento de Guerra” de Trump. “Que cada bala dé en el blanco contra los enemigos de la justeza y de nuestra gran nación”, dijo en un servicio religioso cristiano el 25 de marzo en el Pentágono. Luego oró pidiendo “una violencia abrumadora contra aquellos que [a su juicio] no merecen piedad”. 

Hegseth nunca ha dicho si el misil Tomahawk estadounidense que “aniquiló” a 165 colegialas en el sur de Irán el primer día de la guerra “dio en el blanco”. 

Al parecer de Trump y Hegseth, ellas merecían una “violencia de acción abrumadora”, pero “ninguna piedad”. 

Lo mismo ocurre con los miles de otros iraníes que hasta ahora han resultado asesinados o heridos debido a los ataques aéreos estadounidenses e israelíes, y con los millones de otras personas desplazadas, o que sufren debido a la destrucción de más de 61.000 viviendas, o que ya no tienen acceso a la atención médica porque 275 centros médicos han sido bombardeados, o que ya no pueden asistir a las casi 500 escuelas que han resultado dañadas o destruidas. 

¿Y qué significa “volar por los aires” la red eléctrica de un país? Es un crimen de guerra según el derecho internacional. Y, más concretamente, es genocidio: una pena de muerte impuesta a millones de personas que, de repente, se quedan sin la electricidad que abastece de agua —y trata las aguas residuales—, que calienta sus hogares, que cocina sus alimentos, que ilumina la oscuridad. 

¿Usted cree que los israelíes son más misericordiosos o menos genocidas? Piénselo de nuevo. 

Después de que las tropas israelíes asesinaran a tiros a dos niños y a sus padres en la Cisjordania palestina el 15 de marzo, un miembro del Knesset (parlamento) israelí dijo: “…no hay civiles inocentes, no hay niños inocentes en Jenin… Aunque los daños colaterales incluyan a niños o mujeres, no me importa… No tengo ningún sentido de compasión por mis enemigos”. 

Esta es la misma mentalidad nazi que impulsa el terror implacable y el castigo colectivo de Israel contra la población palestina de Gaza, y que ahora lanza bombas indiscriminadamente sobre civiles iraníes y libaneses. 

Sí, hay una palabra que describe a Trump, a su régimen y a los gobernantes de Israel: genocidas. 

No es una palabra malsonante. Es una palabra que describe de manera acertada la mentalidad y los valores de los que ahora están al mando de la guerra criminal, no provocada, que Estados Unidos e Israel libran contra Irán.

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Fuente: https://revcom.us/es/genocidio-no-es-una-palabra-malsonante-es-una-descripcion-acertada-de-la-mentalidad-y-los-valores

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