domingo, 1 de noviembre de 2015

POLÍTICA

¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de toda tergiversación y desarrollarlo en función de la realidad actual!

Acerca de un Altercado

Eduardo Ibarra

ENTRE OTRAS COSAS, A RAMÓN GARCÍA y Miguel Aragón los une la negación del marxismo-leninismo y del partido de clase.
Sin embargo, entre ambos existe una diferencia básica: mientras el primero fue quien sistematizó el revisionismo liquidacionista, el segundo se limitó a asumirlo servilmente.
Embozado tras el membrete de un círculo, el 10 de marzo del año que corre García publicó el artículo Un tópico superado (1), que Aragón contestó el 16 de setiembre con el artículo Hacia el aniversario 87: ¿Un tópico superado?

Como en este caso el orden del análisis no altera el producto, empezaremos por analizar el artículo de Aragón para después hacer lo mismo con el de García.

I

De entrada, Aragón habla de la trascendental Reunión de Barranco del 7 de octubre de 1928”. Pero esta frase se revela retórica, pues, como es de conocimiento general, su autor descalifica esta Reunión insinuando que fue inconsulta y no representativa, negando así, en consecuencia, el propio proyecto de partido de Mariátegui; niega que dicha Reunión hubiera aprobado, en primera instancia, Principios programáticos del Partido Socialista, negando así, en consecuencia, el marxismo-leninismo como la base de unidad del “grupo organizador”; por último, niega también que la aludida Reunión hubiera constituido el Comité Ejecutivo del Partido.

Como se ve, nuestro personaje tiene posición definida (2) respecto a la Reunión de Barranco, pero también respecto a otras cuestiones (3).

Como es de conocimiento común, en algunas decenas de artículos hemos sustentado una serie de puntos de vista acerca de la realidad histórica del PSP, la personalidad doctrinal de Mariátegui, la Reconstitución, etcétera.

Por lo tanto, por parte y parte hay posiciones definidas (4).

Por eso cae por su propio peso la pregunta: ¿qué pretende Aragón con sus interrogantes que, como se puede percibir, sugieren que todo está por explicarse?

Pues dos cosas: primero, tender una cortina de humo alrededor de sus posiciones antimariateguianas y contrarias al PSP; segundo, meter duda sobre los argumentos de quienes defendemos la verdad histórica de este partido y de su fundador (5). 

Principios programáticos fue aprobado, en primera instancia, por la Reunión de Barranco, la cual acordó también la constitución del Comité Ejecutivo del Partido.

Sin embargo, varios meses después de haberse demostrado, con la publicación del artículo La Reunión de Barranco y el liquidacionismo histórico, lo que acabamos de señalar, Aragón pregunta: “¿Hubo debate [en la Reunión de Barranco]?, o tal vez ¿se acató sumisa y calladamente todas las propuestas presentadas por Mariátegui?”; “Los Principios Programáticos redactados por José Carlos Mariátegui, se presentaron, debatieron y aprobaron el 7 de octubre, o solamente fueron  presentados para ser debatidos a mediano plazo, para ser  aprobados posteriormente. De haberse leído y debatido ¿Cuánto tiempo duró el debate y quiénes intervinieron? De haber sido aprobado, se aprobó todo el texto completo, se aprobó por partes con algunas observaciones, o no se aprobó nada”. “Que (sic) se acordó constituir realmente en la Reunión de Barranco: el Comité Ejecutivo del Partido Socialista, o el grupo organizador del Partido Socialista del Perú (puntos 24, 26 y 29) (6).

De esta forma, nuestro liquidador presenta, más o menos encubierta, su posición según la cual la Reunión de Barranco no aprobó en primera instancia Principios programáticos ni acordó la constitución del Comité Ejecutivo del Partido.

Pero, precisamente por eso, sugiere que en dicha Reunión los asistentes acataron “sumisa y calladamente todas las propuestas presentadas por Mariátegui”, y que “los” Principios programáticos solamente fueron presentados para ser debatidos a mediano plazo”.

Esto revela su oscura intención de presentar a Mariátegui como un dirigente antidemocrático, autoritario, como un “caudillo personalista”.

Es menester llamar la atención sobre el ridículo detallismo de Aragón: “cuándo se culminó la redacción del libro 7 Ensayos…,  cuando (sic) comenzó y cuando (sic) concluyó  la impresión y el empastado del libro,  cuando (sic) comenzó la distribución  del libro, y cuál fue, y como (sic) avanzó el plan de distribución del libro 7 Ensayos” (punto 6); Cuantos (sic) y quienes (sic) intervinieron en el debate [de la Reunión de Barranco]” (punto 24). “De haberse leído [‘Los Principios Programáticos’] y debatido ¿Cuánto tiempo duró el debate y quiénes intervinieron?” (punto 26). “Cuánto tiempo duró la Reunión de Barranco: ¿Todo el día?, ¿medio día?, o tal vez, ¿de dos a tres horas?” (punto 25).

De esta forma pretende pasar por meticuloso, pero, por cuanto cualquier respuesta a sus fatuas preguntas no permitiría explicar nada fundamental acerca de 7 ensayos, la Reunión de Barranco, del PSP, las mismas equivalen a estas otras: ¿quién compró primero 7 ensayos? ¿un obrero? ¿un intelectual? ¿en la Reunión de Barranco se hizo cuarto intermedio? ¿hubo café? ¿quiénes tomaron café?

Aragón habla de la “palabreja compuesta ‘marxismo-leninismo’” (punto 34).

Pero ocurre que dicha “palabreja” se encuentra en Principios programáticos, ni más ni menos.

Sin embargo de esta realidad, Aragón mira a otro lado (7).

De esta manera demuestra no tener la suficiente honestidad intelectual de reconocer un hecho tan notorio ni el suficiente coraje político de criticar a Mariátegui por haber adoptado la susodicha “palabreja”  (8).

A los conocidos sofismas esgrimidos por los liquidadores para renegar del marxismo-leninismo, Aragón ha agregado una nueva: “¿Actualmente el marxismo sigue siendo válido, o ya ha sido superado por el tiempo, y debemos proponer ir “Más allá del marxismo” agregándole complementos a la denominación original?”.

Como se ve, nuestro liquidador cree que agregarle “complementos a la denominación original”, es “ir Más allá del marxismo”, es decir que, según él, el término marxismo-leninismo expresa que el marxismo ha dejado de ser válido (que “ha sido superado por el tiempo”).

Compare el lector este planteamiento anticientífico con el análisis científico que hizo Stalin del leninismo en Los fundamentos del leninismo, Cuestiones del leninismo, Entrevista con la primera delegación de obreros norteamericanos.  

La riqueza cualitativa del marxismo se expresa, entre otras cosas, en el hecho de que, al mismo tiempo, es una concepción y una doctrina, un método y una teoría.

Si como concepción (como método) el marxismo es válido para todos los tiempos históricos, como doctrina (como teoría) está sujeto a los cambios de la realidad objetiva.

Por eso Stalin señaló: “En su desarrollo, el marxismo no puede dejar de enriquecerse con nuevas experiencias, con nuevos conocimientos, y, por tanto, algunas de sus fórmulas y conclusiones tienen forzosamente que cambiar con el tiempo, tienen forzosamente que ser sustituidas por nuevas fórmulas y conclusiones, correspondientes  las nuevas tareas históricas. El marxismo no reconoce conclusiones y fórmulas inmutables, obligatorias para todas las épocas y períodos. El marxismo es enemigo de todo dogmatismo” (El marxismo y los problemas de la lingüística, ELE, Pekín, 1976, p.51).

Así, pues, si Stalin demostró que el marxismo está vigente porque se ha desarrollado como leninismo, Aragón dice que no se puede hablar de marxismo-leninismo porque el marxismo no ha caducado.  

Como se ve, exactamente como ocurre en los demás liquidadores, en el planteamiento del problema del leninismo la cuestión del desarrollo del marxismo no existe tampoco en Aragón (9).

En cambio, como se ha constatado, en el planteamiento de Stalin la cuestión del desarrollo del marxismo ocupa el lugar central. Por eso señaló: “la verdad entera del leninismo es que no sólo hizo renacer el marxismo, sino que dio un paso adelante, prosiguiendo el desarrollo del marxismo bajo las nuevas condiciones del capitalismo y de la lucha de clases del proletariado” (Los fundamentos del leninismo).

Y por eso concluyó: “El leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria” (ibídem). 

Así, pues, la vigencia del marxismo se ha expresado en su desarrollo, en el surgimiento del marxismo-leninismo.

Por eso este término es completamente legítimo (10).

        No obstante, los liquidadores lo cuestionan aduciendo argumentos que son verdaderos trucos: el término marxismo-leninismo se derivó de la lucha interna en el partido bolchevique (Ramón García travestido de Eusebio Leyva); fue un producto del nacionalismo ruso (Aragón); fue Bujarin quien lo utilizó primero (Pérez).

Por eso tienen por base ideológica suya un marxismo a secas (“marxismo” sin leninismo).

Intentando imponer en toda la extensión de la Izquierda Peruana este marxismo sin leninismo, los liquidadores pretenden un partido-amalgama con toda suerte de detractores de Lenin, Stalin y Mao. Este es el fondo de su negación del marxismo-leninismo.

Para concluir con el presente apartado, es menester señalar que el artículo analizado hasta aquí, no desenmascara en absoluto la pomposa retórica de García, sencillamente porque Aragón no reúne las condiciones ideológicas para ello.

II

Como se ha visto, el título del artículo de García es una frase de Mariátegui.

        Manipulándola, nuestro personaje pretende que el debate sobre el PSP es una cuestión que ya no tiene caso.
De esta forma echa tierra a los ojos de sus partidarios, y, así, cree haber cerrado toda posibilidad de que algunos de ellos puedan tener la lucidez de criticar su falsificación de la verdad histórica del PSP.

Pero, obviamente, no puede hacer ni creer lo mismo en el marco del Socialismo Peruano, donde hace tiempo tal falsificación ha sido completamente desenmascarada.

Reseñemos la falsificación del PSP que comete García y analicemos la fraseología con la que intenta encubrir su proyecto de liquidar el partido de clase.

Dice nuestro liquidador: “la Preparación de la Organización del Socialismo Peruano, es la luz al final del túnel hacia el Cambio Social. Esta es la realidad y tarea actual del Socialismo Peruano”.

Pero ¿de qué “socialismo peruano” habla?

Rompiendo con su inicial socialismo a lo Araquistain, en la segunda mitad de 1920 Mariátegui se asimiló al marxismo-leninismo.

A poco de su regreso al país en 1923, deslindó explícita y terminantemente con toda suerte de socialismo no marxista (ver La crisis mundial y el proletariado peruano).

En setiembre de 1928, Amauta se afirmó categóricamente marxista”: “En nuestra bandera, inscribimos esta sola, sencilla y grande palabra: Socialismo” (11).

En octubre del mismo año, Mariátegui señaló: “Tengo una declarada y enérgica ambición: la de concurrir a la creación del socialismo peruano” (Advertencia a 7 ensayos).

En el mismo mes, propuso –y acordó en primera instancia– el marxismo-leninismo como la base de unidad del PSP.

Por lo tanto, es claro para cualquier persona pensante que el Socialismo Peruano de Mariátegui es el socialismo marxista, y no el nebuloso socialismo en general.

No obstante esta verdad, García utiliza el término para referirse al socialismo en general, y no concretamente al socialismo marxista.

Por eso su “socialismo peruano” es antimariateguiano, antimarxista, oportunista.

Por eso, mientras el PSP fue un partido doctrinariamente homogéneo, marxista-leninista, de clase, García pretende un partido con dos niveles orgánicos doctrinariamente disímiles, o sea, un partido pluriclasista (12).

Ahora puede comprender el lector que, cuando habla de “la Preparación de la Organización del Socialismo Peruano”, está hablando de una organización que representaría un socialismo variopinto, ambiguo, difuso, es decir, de una organización-mezcolanza.

Y puede comprender, por lo tanto, que el “socialismo peruano” de García no tiene nada que ver con el Socialismo Peruano, y que la organización que prepara no tiene nada que ver con el Partido de Mariátegui.

En consecuencia: 1) su organización no sería más que la organización del liquidacionismo peruano; 2) por eso, su “preparación” apenas es “la tarea” del grupo liquidacionista; 3) por eso, no es ni puede ser “la luz al final del túnel hacia el Cambio Social”.

En conclusión, la examinada falsificación de García de la verdad histórica del PSP, constituye una ruptura fundamental con la Creación Heroica de Mariátegui.

Esta ruptura es la posición “neta y plenamente esclarecida” del grupo liquidacionista.

En la actualidad, es tarea del Socialismo Peruano llevar hasta el fin la Reconstitución del Partido de Mariátegui.

No obstante, como es de conocimiento general, García ha renegado abiertamente dicha tarea.

Nuestro liquidador tiene, pues, una posición definida contra el PSP: contra su verdad ideológica, su verdad orgánica, su reconstitución.

Pero, como ya señalamos, esta posición ha sido desenmascarada.

Por eso, los activistas del Socialismo Peruano saben perfectamente que el paso del grupo liquidacionista de la crítica de ideas a la Preparación de la Organización”, del que presuntuosamente habla García, no fue más que el paso de la renuncia al marxismo-leninismo, de la falsificación de la verdad histórica del PSP y de la tergiversación de la identidad doctrinal de Mariátegui (entre otras cosas), a su continuación lógica: la “preparación” de una organización pluriclasista, revisionista, antimariateguiana.

Mariátegui señaló que a Marx y Engels “Ni el análisis los llevaba a inhibirse de la acción, ni la acción a inhibirse del análisis” (Defensa del marxismo, p.118).

Es decir el análisis (el estudio, la investigación, el debate), no es contrario a la acción, salvo durante la lucha inmediata por el poder.

Y, obviamente, estamos muy lejos de una tal lucha.

Por su parte, Lenin señaló que investigar, propagandizar y organizar son tareas permanentes.

Tareas permanentes, pues, aunque, como es natural que ocurra, las condiciones particulares de cada período destaquen al primer plano el análisis o la acción, la propaganda o la organización.

Pero en cualquier caso, la tarea que no ocupa el primer plano no queda ni tiene porqué quedar “desfasada” (13).

Por eso, más allá de los marcos de su grupo, el ordeno y mando de García no paraliza ni puede paralizar la iniciativa intelectual de nadie.

A la conmemoración del 7 de octubre de 2008, auspiciada por su grupo a través del mal llamado “Comité 80”, nuestro liquidador la califica de “magno evento de profunda trascendencia para el Socialismo Peruano”.

Pero lo esclarecido hasta aquí basta para comprender que ningún evento auspiciado por el grupo liquidacionista puede ser trascendente para el Socialismo Peruano.

¿Acaso puede ser trascendente para el Socialismo Peruano que en 2008 dicho grupo pasara a preparar su partido-mezcolanza con el que pretende liquidar el partido de clase?

Falta saber, ahora, si la conmemoración a la que se ha referido nuestro liquidador, fue “magna”.

Durante toda la existencia del “Comité 80”, el grupo liquidacionista hizo uso de los más burdos métodos criollos en su afán de tragarse a las tendencias participantes.

Y la conmemoración en cuestión no estuvo exenta de tales métodos.

Por eso, cuando, igual que Haya de la Torre en enero de 1928, el grupo liquidacionista intentó convertir el frente en partido (el “Comité 80” en partido-mezcolanza), se ganó la protesta y el retiro de diversas tendencias participantes.

Así, pues, la conmemoración del 7 de octubre de 2008 por el “Comité 80”, no fue “magna” bajo ningún punto de vista.

Como se ha visto, para encubrir su falsificación del PSP y justificar su proyecto de liquidar el partido de clase, a García solo le queda el recurso de la más pura retórica.

Por eso es habitual que ornamente con frases más o menos efectistas los eventos de su grupo. Y no solo los eventos.   

Así por ejemplo, en el artículo que analizamos hay brillo en algunas partes, pero ninguna verdad (14). 

El proyecto de nuestro liquidador es la disolución-integración del PCP (U), el PCP (PR), el PCP (SL), el PSP, el PST, etcétera.

Pero ocurre que, después de “siete años” y a menos de tres del Centenario de la revista Nuestra Epoca (límite que, en su concepción burocrática y en su intención manipuladora, se ha propuesto el grupo liquidacionista para fundar su partido antimariateguiano), el empeño sigue reducido a su membrecía, pues no pudo tragarse a los grupos que participaron en el “Comité 80” y en los seminarios posteriores; particularmente, no pudo tragarse al PCP-U, partido con el cual organizó, al alimón, uno de tales eventos.

Pues bien, el descalabro de la ambición del grupo liquidacionista de tragarse al mencionado partido y a algunos grupos menores, es el anticipo de la bancarrota definitiva de su proyecto de fundar el 22 de junio de 2018 un partido-mezcolanza sobre la base de la disolución-integración de las organizaciones mencionadas arriba.

De hecho, el proyecto de García ya ha fracasado, sencillamente porque su negación del marxismo-leninismo, su falsificación de la verdad histórica del PSP, su tergiversación de la identidad doctrinal de Mariátegui, su tentativa de suprimir del partido de clase, su egotismo burgués, sus métodos criollos, etcétera, etcétera, no han tenido recepción en la Izquierda Peruana.

Los liquidadores más o menos se dan cuenta de ello. Por eso, con evidente hipocresía, desde hace tiempo en sus artículos ocultan sus verdaderas posiciones.

Hace tres años, García se embozó tras el seudónimo de Eusebio Leyva a efecto de desahogar su impotencia y dar rienda suelta a su otro yo (15).

Este año, para replicar a Aragón, nuevamente se ha embozado.

Sin duda, tales hechos evidencian un rasgo sicológico muy suyo, rasgo no precisamente positivo.  

III

¿Existe alguna diferencia sustancial entre el liquidador “inorgánico” Aragón y el liquidador García, quien, como es de conocimiento general, se mantiene sentado en su foráneo pedestal de cristal desde hace más de cuarenta años?

        Si Aragón ha llegado a negar la existencia histórica del PSP, García ha llegado a negar su verdad ideológica y su verdad orgánica.

        Es decir, se ha aderezado su propio PSP, y, así, tiene en la cabeza una imagen de este partido que en modo alguno corresponde al original.

En conclusión, García niega la verdad histórica del PSP.

Por lo tanto, en punto al Partido de Mariátegui, entre él y Aragón no hay ninguna diferencia sustancial.

Esto significa que el altercado entre los dos liquidadores tiene términos intrascendentes para el Socialismo Peruano.

Términos que, sin embargo, tenían que ser confutados de todos modos a fin de que no oscurezcan la conciencia de nadie.

En su artículo, García aparece como que reconoce que el PSP se fundó el 7 de octubre de 1928.

        Pero ¿cuál es su argumento? No presenta ninguno.

        Es decir que, respecto a dicha fundación, procede también con frases, pues se limita a repetir lo que por inercia mental tiene a la mano (16).

        Entre Aragón y García existe una diferencia más: mientras el primero firma con su nombre sus disparates, el segundo no tiene el coraje de firmar con su nombre su ponzoña.

Por eso, si en el marco de la Izquierda Peruana, la exacerbación de Aragón es la exacerbación del liquidacionismo (y no de su individualidad inorgánica), en el mismo marco (y en todos los marcos) el repetido embozo de García es la expresión más bochornosa de su impotencia.

Impotencia que, como se ha visto, trata de disimular con la más engañosa retórica.

Pero infructuosamente, pues su impotencia es la expresión individual de su impotente proyecto liquidacionista.

Impotente, porque lo hemos enfrentado y desenmascarado en todos sus aspectos, como correspondía hacerlo: sin cobardes miramientos.

Notas

[1] Quienquiera puede percatarse de que el autor de este artículo es García, pero, sabiéndolo, Aragón no lo desenmascara como corresponde, porque no tiene las agallas para ello (a pesar de que no se necesitan muchas).
[2] El término posición definida da cuenta de una posición expresada abiertamente, y no de su verdad o falsedad. Así, pues, la posición definida de cualquier persona acerca de cualquier cosa, puede ser verdadera o falsa.
[3] Por ejemplo, niega el marxismo-leninismo; falsifica la identidad doctrinal de Mariátegui; deslegitima la Reunión de La Herradura con la falacia de que se realizó “a espaldas de Mariátegui”; niega la propia existencia histórica del PSP; etcétera.
[4] El artículo de Aragón (así como el de García) implica a todos los que defendemos la verdad del PSP y de su fundador. Por eso intervenimos en el altercado entre los dos personajes.
[5] Sin embargo, puesto que Aragón ha publicitado ampliamente sus posiciones contrarias al PSP y a Mariátegui, puede decirse que es cosa evidente que cree “tener… respuestas válidas debidamente sustentadas, a la mayoría de los tópicos… planteados” (elipsis mías). Pero en nuestro artículo La reunión de Barranco y el liquidacionismo histórico, hemos dado al traste con esa pretendida debida sustentación.
[6] De acuerdo a su estilo poco ortodoxo, Aragón se ahorra a veces los signos de interrogación.
[7] Exactamente como todos los liquidadores, incluido García, quien, agazapado tras el seudónimo de Eusebio Leyva, sostuvo: “Mariátegui es y se definió Marxista”, omitiendo así, con evidente sesgo, lo que el maestro dejó sentado en Principios programáticos sobre el marxismo-leninismo. Con anterioridad, sin embargo, había intentado desvirtuar con un truco la adopción del marxismo-leninismo por parte de Mariátegui y el PSP: este término, escribió, se encuentra solo dos veces en la literatura mariateguiana, afirmación ésta que equivale a decir que el tal término es una “palabreja”. Pero, si García fuese consecuente con su truco, tendría que inhibirse de utilizar en su discurso la frase “partido de masas y de ideas”, pues ella aparece una sola vez en la literatura del maestro, y no precisamente en un documento de la importancia fundamental de Principios programáticos. Pero no es consecuente. Con su equívoco “solo dos veces”, García elude los verdaderos términos de la adhesión de Mariátegui y del PSP al marxismo-leninismo. Este procedimiento fue caracterizado por Lenin de “enfoque evasivo”, y, como es indiscutible, se trata de un procedimiento equívoco, confucionista, antimarxista, que, por esto mismo, expresa todo la deshonestidad intelectual y todo el oportunismo político de quienes lo utilizan.
[8] Esta deshonestidad y esta falta de coraje son generales en el grupo liquidacionista. La explicación de esto reside en el hecho de que sus miembros creen que de ese modo evitan meterse en el problema de poner en evidencia su antimariateguismo. Pero, aun sin que den dicho paso, su antimariateguismo es algo que cualquier persona que piensa puede captar con toda facilidad.
[9] En un marco más general, puede constatarse que hay quienes se muestran desorientados ante los ismos y, por esto, los maldicen. Pero los ismos se explican por la necesidad de distinguir el marxismo del oportunismo, tal como enseñaron Lenin y Mariátegui. Por eso aquella actitud ante los ismos no pasa de ser una evidente limitación personal.
[10] Para una mayor información sobre el tema, puede consultarse nuestro libro El desarrollo de la teoría del proletariado y el problema de su denominación.
[11] La primera cita es de la carta del 29 de setiembre de 1928 a Carlos Arbulú (Correspondencia, t.II, p.444). La segunda es del editorial Aniversario y balance (Ideología y política, p.246). Por ellas el lector se dará cuenta de que, en el aludido editorial, con la palabra socialismo Mariátegui se refirió al socialismo marxista, y no al socialismo en general.
[12] Si antes García sostenía que el PSP tenía dos niveles orgánicos, pero sin distinguirlos doctrinariamente: “todos estuvieron de acuerdo en constituir, dentro de la organización, los grupos secretos que velarían por el carácter bolchevique del Partido”; ahora dice que tenía dos niveles orgánicos doctrinariamente disímiles: “El PSP tenía dos niveles: internamente funcionaba como ‘facción orgánica y doctrinariamente homogénea’ (como ‘célula secreta de los siete’); externamente aspiraba a ser ‘el primer gran partido de masas e ideas (sic) de toda nuestra historia republicana’”. Esta flagrante mentira que difunde inescrupulosamente, es una abierta negación del carácter de clase del PSP y, al mismo tiempo, una también abierta promoción de un partido pluriclasista. En alguna parte García ha pretendido hacer creer que se ha autocriticado hablando de los “errores y horrores” del libro La organización del proletariado, que él compaginó y comentó en el prefacio y en las notas al pie. Pero si es seguro que se ha hecho consciente del horror que significó haber publicado la versión de Ravines de los Estatutos de la CGTP pasándola como de Mariátegui, en cambio en lo relativo a su falsificación de la verdad orgánica del PSP, no solo que no se ha autocriticado (ni siquiera en esa forma impersonal que egotistamente se impone a sí mismo a fin de evitar autocriticarse en primera persona), sino que incluso la ha profundizado, tal como se ha visto. Esta profundización ha resultado del hecho de que ahora ha asumido completa la falsificación del PSP expuesta por Julio Portocarrero y Hugo Pesce en la Conferencia Comunista de Buenos Aires de 1929.
[13] En abril de 1928, Mariátegui señaló: “2º-Los elementos de izquierda que en el Perú concurrimos a su formación [a las formación del Apra] constituimos de hecho –y organizaremos formalmente– un grupo o Partido Socialista…” (Apuntes para una interpretación marxista de Historia social del Perú, t.II, p.301). Puede tomarse, pues, esta declaración como que indica el punto de partida de la actividad organizativa orientada a fundar el PSP, que, como es de conocimiento común, tuvo en las reuniones de La Herradura y de Barranco sus primeros hitos. En este período (abril-octubre de 1928), Mariátegui escribió, entre otros, los siguientes artículos: Henri de Man y la “crisis del marxismo”; La tentativa revisionista de “Más allá del marxismo”; Introducción al proceso de nuestra literatura; el proceso y el debate de la instrucción pública II; La crítica revisionista y los problemas de la reconstrucción económica; La filosofía moderna y el marxismo; Aniversario y balance. Además, remitió cartas a la célula de México (16 de abril); a Carlos Arbulú Miranda (29 de setiembre); a Nicanor A. de la Fuente (7 de octubre). Es decir que, conforme a su convicción de que a los marxistas ni el análisis los lleva a inhibirse de la acción, ni la acción los lleva a inhibirse del análisis, en plena actividad organizadora del PSP el maestro prosiguió su labor teórica y, específicamente, continuó sustentando los puntos de vista del grupo fundador contra la desviación aprista. Como sería razonable, el período considerado puede ser extendido hasta marzo de 1930 (cuando se intentó la fundación pública del PSP), y, así, como resulta obvio, la lista de los textos mariateguianos se vería incrementada. La aludida convicción mariateguiana está respaldada, además, por el caso ejemplar de Mao: casi toda su obra de mayor relevancia teórica la realizó este dirigente precisamente en las condiciones de la guerra popular. Sin embargo, al grupo de García el análisis lo lleva a inhibirse de la acción y la acción lo lleva a inhibirse del análisis: desde 1975 hasta principios del presente siglo, este grupo no tuvo ninguna actividad organizada de alguna importancia, y García como individuo lleva ya más de cuarenta años sin ninguna actividad práctica. Ahora que apuntan a la fundación de su partido-mezcolanza, los liquidadores entierran la cabeza en dicha actividad con el burdo pretexto de que están “en tiempos de organización”, pretexto que les sirve para eludir el desenmascaramiento de sus posiciones.  Esta separación del análisis y la acción tiene el agravante de que lo primero, el análisis (“crítica de ideas”), significó el abandono del marxismo-leninismo y la falsificación del PSP y de Mariátegui; y que lo segundo, la acción (“preparación”), tiene el agravante de que el grupo liquidacionista ya liquidó el partido de clase en su propio marco y ahora pretende hacerlo en un marco más amplio. Por eso es bueno precisar: cuando Mariátegui plateó la relación entre el análisis y la acción en la actividad general de los marxistas, se refirió, como es claro, al análisis y a la acción marxistas, y no al análisis y a la acción oportunistas. Es demasiada manipulación pretender, como pretende García, utilizar aquello de “un tópico superado” y “un debate desfasado” para prevenir en el seno de su grupo cualquier crítica a su falsificación del PSP. Es demasiado egotismo creer, como cree García, que su persona marca el punto de inicio y el punto final de los debates en la Izquierda Peruana. Por supuesto, es posible que entre sus serviles seguidores funcione su bastón de mando. Pero, por razones evidentes, en el marco más amplio de la izquierda su palabra no tiene ningún peso político ni ningún peso moral.   
[14] Los liquidadores se encuentran cautivos de la fraseología de García, lo cual, como es evidente, les impide darse cuenta de lo que hay debajo de ella: la negación de la verdad universal del marxismo-leninismo; la falsificación de la verdad ideológica y orgánica del PSP; la tergiversación de la identidad doctrinal de Mariátegui; un “socialismo peruano” antimariateguiano; la negación el partido de clase; etcétera, etcétera. O, no obstante la aludida fraseología, se dan cuenta de todo esto, y entonces la cuestión tiene otros términos: o el servilismo les impide cualquier crítica a tales posiciones, o, en su defecto, su descomposición espiritual hace que las mismas les caiga como anillo al dedo. 
[15] Este hecho es de conocimiento de todos los liquidadores. Al principio de la tramoya de García, Manuel Velásquez denunció a “Eusebio Leyva” de ser un agente policial, pero, desenmascarado el embozo, todo servil se prestó a cumplir el papel de realizar dos entrevistas paralelas: una a García como tal García, y otra al mismo García como “Eusebio Leyva” (el agente policial). Creyeron, pues, los liquidadores que, respondiendo García como García con su fingida circunspección y como Eusebio Leyva con su estilo zumbón, camorrero, estridente, podían persuadir a los lectores de que García no era Leyva. Pero la burda maniobra no tuvo ningún efecto. Está en la conciencia de los activistas del Socialismo Peruano que Leyva era García. Los bochornosos detalles del embozo y de la examinada maniobra, son expresiones vivas de los niveles de descomposición moral a que ha llegado el grupo liquidacionista. Es sabido, por lo demás, que García firma sus artículos con un acróstico, Ragarro, y no precisamente con su nombre. Como es obvio, tal acróstico opera prácticamente como seudónimo, pues más allá de algunas personas, nadie más sabe quién está detrás del mismo.
[16] García reemplaza el análisis concreto del problema concreto con frasecillas. Así por ejemplo, para oponerse a cierta superficial afirmación de Aragón sobre la Reunión de Barranco, ha recurrido a la siguiente: “la última pepita encontrada en [su] veta rebuscada”. Pero de esta forma demuestra no tener realmente ningún argumento que respalde su posición sobre la fundación del PSP. La Reunión de Barranco constituyó “el grupo organizador del Partido”, porque este paso era congruente con el proyecto de partido de Mariátegui, que tenía por objetivo la fundación pública del Partido como partido de masas. Por lo tanto, hay que empezar por reconocer este hecho. Ahora bien, a causa de que el Partido no alcanzó la condición de partido de masas y en marzo de 1930 se intentó fundarlo como partido de cuadros, hay que considerar la Reunión de Barranco bajo la luz de esta realidad, y, por lo tanto, reconociendo que dicha Reunión formalmente constituyó “el grupo organizador”, hay que reconocer también, al mismo tiempo, que de hecho resultó siendo la Reunión Fundacional del PSP. Es una actitud antimarxista decir que la Reunión de Barranco fundó el PSP sin tener un argumento que sustente tal afirmación. Pues bien, lo que hemos planteado en la presente nota, es un argumento, es proporcionar un argumento. Pero, como se ha visto, García se limita a blandir una frasecilla. ¿Será posible esperar que ponga a un lado su “pepita” y sostenga algún argumento que siquiera pueda llamarse serio?

09.10.2015.




Sobre una Propuesta Demagógica y Reaccionaria


Santiago Ibarra


A SEIS MESES de que se realicen las elecciones nacionales, algunos candidatos han iniciado de hecho sus campañas. Es impresionante la falta de ideas de algunos. No se piensa en hacer del Perú un país industrializado, no se habla de las desigualdades sociales y mucho menos de la crisis ambiental. Esto es demasiado. Uno de esos candidatos, Sergio Gallardo, ex infante de marina y gerente general de la empresa de seguridad Sirius –que tiene a varias empresas mineras entre sus clientes- ha lanzado una campaña de limpieza social más que simbólica: su propuesta, exterminar delincuentes (vía la pena de muerte y la cadena perpetua, aclara).


Este candidato sale de las entrañas del poder político, y está vinculado a personajes señalados por actos de corrupción. (Ver: cazafantasmas.utero.pe/2015/08/19/exclusivo-este-es-el-candidato-llamado-el-exterminador-y-sus-vinculos-con-lopez-meneses/)

El 2011 fue candidato a la segunda vicepresidencia por Fuerza Nacional, un partido financiado por Ketín Vidal, igualmente vinculado a actos de corrupción.

Asimismo -como ya puede advertir el lector- otras propuestas suyas son francamente derechistas, por ejemplo retirar al Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Hay otro dato que debe preocupar más: según las encuestas, el 22% de la población más pobre está dispuesta a linchar al delincuente hasta matarlo. Y en las clases medias muchos optarían también por su linchamiento hasta la muerte.

La gente puede buscar la muerte del delincuente por miedo y hasta por ideología. Pero Gallardo hace campaña haciendo de la inseguridad ciudadana su bandera electoral porque tiene mucha sed de poder, y muy poca capacidad para decir algo sobre los problemas del país. 

Es muy importante ser plenamente conscientes de que de este tipo de movimientos surgieron en el pasado grupos paramilitares como la Triple A en Argentina, de extrema derecha, responsable del asesinato de 700 personas.

El pueblo peruano debe tener especial cuidado con esta clase de personajes, que tras una fachada de héroes se esconde gente de la extrema derecha. Esta clase de gente es la que en los Estados Unidos y en Europa busca impedir el paso de los migrantes sirios a sus países, la que se opone a la unión civil de homosexuales y los mata en las calles, la que propicia el racismo, el odio y el asesinato de latinos y africanos en Estados Unidos y Europa occidental. 

En un contexto como el peruano, la propuesta de Sergio Gallardo no hace más que evadir los problemas fundamentales de la sociedad peruana. 

En un contexto como el peruano, la propuesta de Sergio Gallardo es funcional a la propuesta de militarizar la sociedad peruana para hacer frente a un problema social: la delincuencia.

En un contexto como el peruano, la propuesta de Sergio Gallardo no hace más que alimentar los impulsos de una parte de la población de aplicar una limpieza social.

Sergio Gallardo no es ninguna alternativa para el pueblo peruano. Sergio Gallardo representa la continuación del modelo económico y político vigentes. Y el pueblo peruano requiere un modelo económico y político cualitativamente distinto.
 



El Pesimismo de
Juan Croniqueur


(Cuarta Parte)


                                                            Jorge Oshiro


La otra vía de liberación es la mística religiosa:


"Este grave rumor de la capilla
trae místico efluvio de plegaria
salmo devoto y multitud sencilla
a la paz de mi celda solitaria"


(«La voz evocadora de la capilla»).

Este soneto igual que otro, «Elogio de la celda ascética», fue escrito por el poeta realmente en un convento de Lima, el Convento de los Descalzos en febrero de 1916 y muestra claramente el carácter religioso, místico del joven Mariátegui.

Con lo expuesto vemos que la coincidencia entre la filosofía de Schopenhauer y el mundo del pensamiento y sentimiento de Juan Croniqueur no es ni puntual ni un mero azar.

La referencia que el joven poeta y periodista hace del autor del «Mundo como Voluntad y Representación» no es de ninguna manera solamente un elemento retórico ni tampoco superficial, ella tampoco es un mero gesto vacío.

En la filosofía pesimista del filósofo alemán encuentra el joven Mariátegui el primer cuadro filosófico estructurado en el cual su mundo intelectual y sentimental podía expresarse en toda su tensión y contradicción.

Sin embargo no se puede afirmar que el joven poeta peruano fuera un verdadero discípulo del filósofo alemán, pues el tiempo de esa relación fue demasiado corta y su superación muy temprana.

Sin embargo encontraremos algunas ideas fundamentales de Schopenhauer en la obra posterior de Mariátegui, sobre todo la tesis que "El mundo es Voluntad" a pesar que esta tesis sufrirá fundamentales cambios.

El pesimismo no será rechazado en su totalidad. Mariátegui no será nunca un pensador optimista. Su fórmula, tomada del filósofo mexicano José Vasconcelos «Pesimismo de la realidad, optimismo del ideal» (1950:34) testimonia este hecho. En el artículo donde aparece la citada fórmula escribe Mariátegui:

"La actitud del hombre que se propone corregir la realidad es, ciertamente, más optimista que pesimista. Es pesimista en su protesta y en su condena del presente; pero es optimista en cuanto a su esperanza en el futuro".

La relación del joven Mariátegui con Schopenhauer no fue exterior, y la superación correspondientemente fue dialéctica, es decir, que no hubo simplemente un mecánico rechazo del pensamiento del filósofo alemán, sino una superación en el sentido alemán de 'Aufhebung' con sus dos sentidos, superación pero también conservación.

Mariátegui se queda con las posiciones de Schopenhauer en cuanto al rechazo de la realidad presente pero se distancia radicalmente en relación al futuro, que para él era idéntico con el concepto de esperanza.

Otra clara y distinta diferencia entre ambos es el contenido que ambos dan a su anti-racionalismo. Schopenhauer determina su rechazo en un claro irracionalismo, Mariátegui en cambio persevera su posición en la búsqueda de un nuevo tipo de racionalidad. Su descubrimiento y su concepción del marxismo debe ser entendido dentro de esta perspectiva.

La clara superación filosófica del pesimismo schopenhaueriano de Juan Croniqueur comenzará en 1917 a partir de una praxis política y social cada vez más abierta y comprometida. Esta praxis permitirá al joven periodista peruano superar también su concepción abstracta y moralista de la guerra.

Reflexiones sobre la guerra (II)

En Julio de 1921 Mariátegui escribe en Florencia un artículo para el periódico «El Tiempo» titulado "¿La guerra ha sido revolucionaria o reaccionaria?".

Frente a la tesis que afirmaba que la guerra había sido revolucionaria, pues el conflicto mundial sería "una guerra que transformaría al mundo",... que sería una guerra "que pondría fin a las guerras" y que "sobre sus escombros se alzaría, como un eterno monumento de paz, el blanco edificio de la sociedad de las naciones"(1989a), piensa Mariátegui categóricamente que la contienda mundial fue reaccionaria1

Afirmaba nuestro autor que si la humanidad había creído que era una guerra revolucionaria había sido porque "necesitaba de esta idea para consolarse de sus males" (op.cit.). La humanidad ha estado en una ilusión, continúa Mariátegui, y que una ilusión que le ha servido de anestésico2 como todas sus ilusiones.

Las pruebas de que la guerra está muy lejos de haber sido revolucionaria las encuentra Mariátegui primeramente en el carácter conservador de los régimenes que han aparecido en el período posterior a ella. Por otro lado los Estados europeos para reconstituir las riquezas destruídas apelan a un método que contradice todo principio revolucionario3 La guerra ha sido reaccionaria pues ha representado

"una regresión a edades bárbaras", porque ha sido una "interrupción del progreso de la humanidad", porque ha sido "una quiebra de la ética elaborada en tantos siglos". "En todas sus características la guerra ha sido reacción, receso, salto atrás".

_______________
Notas:
(1) "Y la verdad es que la guerra no ha sido revolucionaria".
(2) Esta imagen del efecto "anastésico" de la ideología la veremos posteriormente cuando Mariátegui analiza la cultura burguesa decadente en «Alma Matinal» (Ensayo 5. del pte. trabajo).
(3) "El aplazamiento de toda aspiración renovadora del orden social y económico. Mejor dicho, la renuncia temporal a todo ideal revolucionario".

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