viernes, 3 de julio de 2026

La ideología en la China Actual

Nota: 

El texto de Julio Roldán, que va a continuación, será publicado en partes. Este texto es un capítulo del libro China ¿el nuevo centro de la civilización? La idea central del texto es que “El proyecto revolucionario orientado por el pensamiento de Mao Tsetung ha sido reemplazado por la ideología Neoconfuciana plasmada en el ‘Socialismo de mercado’ o ‘socialismo con peculiaridades chinas’”. Para el lector, la realidad de la asunción del confusianismo como el fondo ideológico de la política de la dirección china, debe ser un motivo de seria reflexión. No es casual que esta dirección apele al confusianismo como la ideología propicia para alcanzar sus propósitos. Ya en los tiempos de la revolución cultural el PCCh desarrolló la lucha más grandiosa por entronizar la ideología marxista entre las amplias masas populares y, precisamente en el curso de esta lucha, hubo de desenmascarar el carácter de clase del confusianismo, tan profundamente arraigada en la sociedad china. Los textos Crítica a Lin Piao y Confucio I y Crítica a Lin Piao y Confucio II, de autores chinos, dan cuenta de la lucha del proletariado revolucionario de China contra el confusianismo, y esto es un hecho que por sí solo permite entender el papel de esta ideología esclavista en la confrontación entre la burguesía y el proletariado en la patria de Mao. 

01.06.2026.

Comité de Redacción.

 

De Mao Tse Tung al Neoconfucianismo 

(Segunda Parte) 

Julio Roldán 

El “… nuevo discurso político chino está en la propia tradición china…” y tiene su complemento allende las fronteras. Sobre el tópico, la historiadora afirma: “En el exterior, China ha pasado de `exportar revolución´ y apoyar a movimientos de liberación nacional, a ser la promotora de la construcción de un `mundo armonioso´, y de paso, se ha convertido en interlocutor internacional de primera categoría. Los líderes chinos han desplegado una amplia diplomacia de signo pacifista que los ha llevado a formar alianzas estratégicas con las grandes potencias mundiales, a participar en los principales foros internacionales, y a poner en práctica una dinámica diplomacia de cooperación regional.” (Moncada, 2011: 204) 

La idea de la historiadora es compartida por la estudiosa June Egana (1971), ella lo expresa en los términos siguientes: “Esta mezcla de apelación a la tradición y de pragmatismo instrumental ha marcado el devenir del PCCh en los últimos decenios. Tanto cuando Jiang Zemin abre en los 90 las puertas del partido a los empresarios (teoría de las 3 representaciones), como cuando bajo la Cuarta Generación (Hu Jintao) se da primacía a una dirección colegiada y a una alternancia en el Poder entre las 2 facciones predominantes en el PCCh (esencialistas liberales frente a socialdemócratas reformistas). Como bien resume Rafael Bueno (`El Partido Comunista refuerza su vigilancia sobre todo´), una suerte de `bipartidismo dentro del partido único´.” (Egana, 2021: 5) 

Páginas después, la citada afirma: “Una versatilidad equiparable a la de la caña de bambú, firme y a la vez elástica, pero que es a la vez su fuerza y su debilidad. La de importar, y copiar, modelos occidentales, pero tamizándolos con premisas de miles de años de antigüedad. Todo un desafío, no ya ideológico sino temporal.” (Egana, 2021: 7) 

Por su parte el jurista, especialista en China, Xulio Ríos (1958), en torno a las “… premisas de miles de años de antigüedad…”, encarnadas en el confucianismo, sostiene: “El confucianismo, con su ideal de una sociedad armoniosa, gobernada por una élite meritocrática y paternalista que prima a la sociedad sobre el individuo y defiende la tradición como base de la virtud, es reinterpretado y readaptado por el PCCh con un objetivo instrumental y paradójico. La disyuntiva entre los valores asiáticos y liberales, en el contexto de la crisis de 1989 (matanza de Tiananmen) y el desplome del socialismo real en Europa, ofrecía al partido `una tabla de salvación para continuar con la modernización económica, introducir progresivamente fundamentos neurálgicos del sistema antítesis (el mercado, por ejemplo) y reafirmar la excelencia del liderazgo sin, por ello, resentirse gravemente´...” (Ríos, 2021: 06.14) 

Cuando Ríos menciona “… los valores asiáticos y liberales…”, se está refiriendo, hay que repetirlo una vez más, a la combinación del pragmatismo neoconfucianista chino con el pragmatismo norteamericano. 

Terminamos este acápite con lo escrito por otro especialista en China, Manuel García-Noblejas (1966). Leamos: “Tras años de olvido en la segunda mitad del Siglo XX, la tradición confuciana ha sido revitalizada por el Presidente Xi Jinping por diversas vías. Dos de ellas son: primero, la educación en todas las edades escolares por medio de libros de texto donde se expone y actualiza la tradición confuciana; segundo, la Ley, que –como la de la obligatoriedad de atender a los padres con necesidades materiales ordenan y organizan la recuperación y revitalización del confucianismo en todos los órdenes de la vida, sin olvidar nunca que el mando de China está en manos del Partido Comunista de China.” (García-Noblejas, 2023: 20.11) 

En este propósito de “… recuperación y revitalización del confucianismo en todos los órdenes de la vida, …” El Instituto Confucio es el canal oficial para difundir la ideología, la cultura confuciana a nivel internacional. En él se imparten clases del idioma mandarín y a la par se difunden las ideas del personaje aquí tratado. Se otorgan becas a extranjeros para que aprendan chino mandarín y el pensamiento de Confucio. Se organizan campamentos de verano, paseos, donde se difunde el idioma y la ideología mencionada. 

En el plano interno, el neoconfucianismo regresa con mucha fuerza. En las escuelas se imparte una orientación moral, de obediencia y de trabajo, basado en la ideología neoconfuciana. Los estudios especializados sobre el pensamiento de Confucio se dan en las universidades. Finalmente hay centros, escuelas, no oficiales, donde se enseña este pensamiento. El Estado los difunde, las financia, las equipara. La difusión del Marxismo-Leninismo-Pensamiento Mao Tsetung, existiendo, tiene poca importancia para el Estado, para el Gobierno, para el PCCh. 

El Marxismo-Leninismo fue la base filosófica, la orientación ideológica, la línea política, sobre la cual se fundó el PCCh en 1921. El Pensamiento Mao Tsetung fue guía para consumar 30 años de Guerra Popular, construir el socialismo, llevar a cabo la revolución cultural. Lo mencionado ha sido abandonado por la dirigencia del Partido Comunista Chino. 

Para demostrar nuestra hipótesis, de los muchos documentos teóricos que existen, basaremos el análisis en el Discurso pronunciado en el acto celebrativo del centenario de la fundación del Partido Comunista de China (2021). Elocución que estuvo a cargo del líder máximo del PCCh, Xi Jinping. 

Los que lean el escrito comprobarán que no existe ninguna mención a las clases sociales, menos a la lucha de clases, en la sociedad china. Las frecuentes referencias subrayan la nación china. El pueblo chino. El país chino. Conceptos que son coronados con la siguiente tautología: “El país es el pueblo, y el pueblo es el país.” 

Los conceptos pueblo, nación, país, siendo diferentes, son aglutinados en una totalidad exenta de contradicciones. Con estos 3 conceptos-base comienza China, vive China, se proyecta China. Cuestionando las 3 ideas, nos preguntamos: ¿Los intereses económico-sociales de los 2 multimillonarios chinos, Zhong Shanshan (1954) y Zhang Yiming (1983), coinciden con los intereses económico-sociales de los obreros, de los campesinos pobres, chinos? El lector tiene la respuesta. 

Con los conceptos enunciados se busca, simple y llanamente, la conciliación de las clases sociales. Para las clases dominantes chinas, expresada en la línea ideológica que orienta el PCCh, la lucha de clases no existe en la actual China. La armonía al interior del pueblo, la paz en el seno de la nación, el respeto en el país profundo, son los que reinan y gobiernan. Esta prédica ideológica no es más ni menos que la difusión del neoconfucianismo actualizado por la dirección del PCCh. 

Ellos cubren con el sagrado manto de la trinidad, pueblo-nación-país, la explotación, la marginación, la segregación, en China. Esta prédica ideológico-política en Europa, en los años 20-30 del Siglo XX, es conocida. Un antecedente a mencionar es el Nacional-Socialismo Alemán. Ellos difundieron la idea de que “Todos somos el pueblo alemán.” “Todos somos la nación alemana.” “Todos somos el país alemán.” Lo contrario, clases y la lucha entre ellas, afirmaban que eran falacias de los comunistas.

Otro punto de coincidencia entre la prédica ideológica de los fascistas alemanes con los neoconfucianos chinos estriba en lo siguiente: los primeros hablaban del “socialismo nacional alemán”. Los segundos hablan del “socialismo con peculiaridades chinas”. Xi Jinping, en el discurso, repite muchas veces el concepto de “socialismo con peculiaridades chinas”. Los nazis, en su enfrentamiento ideológico contra los comunistas, argumentaban que ellos, ante todo, sobre todo, son alemanes. Que su socialismo es nacional. Los chinos sostienen que ellos, ante todo, sobre todo, son chinos. Que su socialismo es con peculiaridades chinas. En otras circunstancias recurren al concepto de “Socialismo de mercado”. 

El Marxismo-Leninismo-Pensamiento Mao Tsetung, lo que propugna, es el socialismo centralmente internacionalista. Para ellos, el proletariado no tiene patria. La idea que encabeza todos los escritos, las actividades, las acciones, de los comunistas está sintetizada en el eslogan: “Proletarios del mundo, uníos.” Este principio del marxismo, los chinos lo han abandonado en la forma y en el fondo. La prueba es que ellos no lo mencionan. Los chinos no apoyan a algún movimiento de liberación, menos revolucionario, en el mundo. 

Es sabido que donde las empresas chinas, estatales-privadas, internasexternas, actúan, explotan, oprimen, a la clase obrera igual o peor que las tradicionales empresas ligadas al capital europeo o norteamericano. La existencia de sindicatos, pliego de reclamos, huelgas, 8 horas de trabajo, mejores condiciones de trabajo; es decir las reivindicaciones mínimas de la clase obrera, que fueron conquistadas como consecuencia de largas luchas, están prohibidas. 

En una oportunidad, en todo el escrito, el máximo dirigente chino, evidenciando su eclecticismo ideológico, su oportunismo político, afirma: “En la nueva expedición, debemos adherirnos al marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao Zedong, la teoría de Deng Xiaoping, …” (Jinping, 2023: 11) 

La misma actitud se repite cuando coloca, en análogo nivel, a los siguientes personajes: “En este mismo momento, rendimos hondo homenaje a los camaradas Mao Zedong, Zhou Enlai, Liu Shao-chi, Zhu De, Teng Siao-ping, Chen Yun y otros…” (Jinping, 2023: 8) 

Recordemos que en los años 50, del Siglo XX, Liu Shao-chi ubicó a Confucio y Mencio en idéntico nivel que Marx y Lenin. Ahora Xi Jinping hace lo mismo con Liu Shao-chi y Teng Siao-ping junto a Mao Tsetung y Zhou Enlai. Confucio y Mencio, indirectamente, están presentes por obra y gracia de los neoconfucianos. 

El “marxismo” de la dirigencia del PCCh no tiene ninguna vinculación con el materialismo dialectico e histórico. Nada lo relaciona con la ideología del proletariado, con la revolución mundial, con la dictadura del proletariado, con la consciencia de la clase obrera, a la cual adherían Marx, Lenin, Mao Tsetung. Por el contrario, tiene su fuente en el siguiente pasaje del discurso de Jinping: “A lo largo de estos 100 años, realzando este gran espíritu, el PCCh ha estructurado en la lucha dilatada una genealogía espiritual de los comunistas chinos y ha forjado unas cualidades políticas bien definidas. La historia fluye sin cesar y el espíritu se hereda de generación a generación. Hemos de seguir desarrollando las gloriosas tradiciones y trasmitir la sangre revolucionaria, continuando y desplegando siempre ese gran espíritu.” (Jinping, 2023: 8) 

Lo dice el máximo dirigente chino. Es la sangre, la herencia, la tradición, el espíritu, chinos quienes los orienta en, “… la nueva expedición…” que tiene en “… la apertura del futuro con la historia como espejo…”. Los términos expedición, apertura, se repiten varias veces en el discurso. 

Sobre el primer concepto se dice lo siguiente: “En la nueva expedición, debemos obrar con perseverancia en el liderazgo integral del Partido, sin dejar de perfeccionarlo; con acrecentamiento de las `4 conciencias´, afianzamiento en las `4 convicciones´ y cumplimiento de las `2 vanguardias´; con conciencia solida de `lo que es primordial para el Estado´ y continua elevación del nivel de la gobernación científica, democrática y legal propia del Partido, y con despliegue a plenitud del papel de este como núcleo dirigente que domine la situación con visión de conjunto y coordina las diversas partes.” (Jinping, 2023: 10) 

La famosa trenza en el poder, actualizando experiencias fascistas, queda plasmado en la triada. Estado-Gobierno-Partido. Estos 3 entes son la garantía del control y el dominio. De los 3, es el Partido el más importante. Algunas páginas después, Jinping insiste: “En la nueva expedición, debemos enarbolar la bandera de la paz, el desarrollo, la cooperación y la ganancia compartida, aplicar la política exterior independiente y de paz, seguir con perseverancia el camino del desarrollo pacífico e impulsar la articulación del nuevo tipo de relaciones internacionales, la estructuración de una comunidad de destino de la humanidad y el desarrollo de alta calidad de la construcción conjunta de la Franja y la Ruta, ofreciendo nuevas oportunidades al mundo con el nuevo desarrollo de China.” (Jinping, 2023: 14) 

La… “… nueva expedición...” viene a ser La nueva ruta de la seda. Repitamos que ella es el gran proyecto chino. Advirtamos que ella comprende lo económico-tecnológico-comercial, en una primera etapa. Luego se proyecta hacia lo militar-geopolítico. Para culminar, a largo plazo, en lo ideológico-cultural. Logrado este objetivo, China se convierta en El nuevo centro de la civilización mundial. 

Si ordenamos los conceptos teóricos, expuestos a lo largo del discurso, nos encontramos con los siguientes. El pueblo, la nación, el país, la herencia, la sangre, la tradición, el espíritu, son los elementos que constituyen la “esencia” de China. Los nazis alemanes hablan de 3 elementos centrales que constituyen la “esencia” alemana. Tierra-pisonación. Biología-sangre-aria. Tradición-cultura-idioma. 

Como vemos, el vitalismo, el espiritualismo, el romanticismo, son conceptos integrados al andamiaje filosófico-ideológico de los dirigentes chinos actuales. A ello agréguese el concepto de herencia-tradición y sus derivados. Este es otro de los componentes confucianos actualizado por el neoconfucianismo. 

De lo expuesto, en el nivel filosófico-ideológico, hay que decir lo siguiente: Existe un parentesco entre el pragmatismo norteamericano que orientó al Nacional-Socialismo alemán con el pragmatismo neoconfuciano que orienta a la dirección del PCCh. Mas no se puede equiparar el neotomismo con el neoconfucianismo. La razón es que el primero es una religión y el segundo es una ideología. En este punto se bifurcan estos 2 movimientos. 

A lo largo del escrito, 12 paginas, no existe una sola palabra contra el capitalismo, contra el imperialismo, en el presente. Cuando lo hacen, se refieren al pasado. Por el contrario, una de las metas de la dirigencia del PCCh, lo repiten muchas veces en el discurso, es “… la nueva expedición…”, en la medida que: “La paz, la concordia y la armonía constituyen las ideas que siempre ha buscado y desarrollado la nación China.” (Jinping, 2023: 13) 

“La paz, la concordia y la armonía”, conceptos calcados de la ideología confuciana, se complementa con la idea que aparece en la página siguiente: “China viene siendo desde siempre una constructora de la paz mundial, una contribuidora al desarrollo global y una defensora del orden internacional.” (Jinping, 2023: 14) 

Esta actitud “… defensora del orden internacional…” capitalista se entiende en la medida que a los chinos, en estos momentos, un conflicto armado, una revolución proletaria, no les conviene. Las razones son múltiples. Ellos desean terminar con su proyecto en paz y calma. Una guerra revolucionaria aguaría sus planes. Por otro lado, los chinos no están preparados para una confrontación militar directa con EE.UU. Ellos corren el riesgo de perder la guerra, de esa manera, frustrarían su proyecto de convertirse en El nuevo centro de la civilización mundial. La derrota para los chinos significaría regresar a ser una semicolonia de las potencias extranjeras. Ellos no desean soportar, nuevamente, un nuevo siglo de la humillación. Finalmente, ellos saben, que el tiempo corre a su favor. La paciencia, como parte de la sabiduría oriental, está presente. 

Conociendo los conceptos, vertidos en el discurso de 2021 por Xi Jinping, tenemos más elementos de juicio para comprender ese gigantesco proyecto, hoy en marcha, ideado, organizado, llevado a la práctica, por los chinos, llamado La Franja Económica de la Ruta de la seda para unos y La segunda ruta de la seda para otros.


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