¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de Toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!
La
Criminal Agresión de la Burguesía Argentina a las Clases Trabajadoras
Cesar
Risso
La Ley de Reforma Laboral
aprobada en Argentina es una brutal transferencia de la riqueza creada por los
trabajadores a manos de la burguesía.
La
lucha permanente de las clases trabajadoras en el capitalismo, en su fase
imperialista, se encuentra en Argentina, y en gran parte del mundo, en una
situación de repliegue, mientras que la burguesía en su versión extrema de
neoliberalismo (anarcocapitalismo le llama Javier Milei), busca expoliar con
ferocidad a los verdaderos creadores de la riqueza.
Desde
un comienzo las medidas de política económica de Javier Milei, en
representación de la burguesía argentina, tratando de reducir la inflación y
corregir el déficit fiscal, evidenciaron gran crueldad porque apuntaron contra
los jubilados, y los trabajadores en general, favoreciendo en todo momento a la
burguesía. Mientras los trabajadores veían reducir sus ingresos reales, y en
consecuencia su consumo, por otro lado, los grandes empresarios fueron
considerados por Javier Milei como héroes al evadir impuestos. Se les permitió
a los empresarios ingresar al sistema financiero legal los dólares que habían
acumulado sin dar razón de su origen, ya fueran de origen legal, o ilegal.
Entre
otras de las medidas para favorecer a la gran burguesía argentina, se vendieron
dólares del Banco Central de Reserva Argentino, a un tipo de cambio bajo, el
cual sostiene artificialmente, que luego salían del país, favoreciéndose con el
diferencial cambiario. Esto se ha dado utilizando incluso los dólares de los
ahorristas.
La
crisis económica argentina, alimentada por la política económica, ha provocado
el cierre de gran cantidad de empresas (unas 22 mil empresas han cerrado), el
despido masivo de trabajadores (se calcula que cada cuatro minutos despiden un
trabajador), que a la fecha son de cerca de trescientos mil.
La
disminución del consumo es una consecuencia inmediata de la crisis económica
que, a pesar del esfuerzo de Javier Milei por superarla, aunque agrediendo salvajemente
a las clases trabajadoras, la agudiza cada vez más.
La
reducción del déficit fiscal se sustenta en el despido de trabajadores
públicos, en la reducción de ministerios, en la disminución del ingreso real de
los jubilados, en la eliminación total de las obras públicas, en la retención
de los impuestos cobrados por el gobierno central, los mismos que deberían ser
entregados, conforme a ley, a las provincias.
Este
conjunto de medidas, se amalgama con las denuncias de corrupción como el caso
Libra, a través del cual se apropiaron de millones de dólares fomentando una
criptomoneda, apoyada por Javier Milei, lo que hizo subir considerablemente su
precio, para minutos después, quienes estaban informados por ser parte de la
estafa, las vendieron, obteniendo ilícitas ganancias. Igualmente, las denuncias
de cobros de miles de dólares por la posibilidad de reunirse con Javier Milei,
así como las coimas de 3% atribuidas a Karina Milei, afectando a los
discapacitados al drenar los fondos que se destinaban a su apoyo.
Todas
estas medidas, que constituyen una enorme transferencia de dinero de las clases
trabajadoras hacia los grandes empresarios, se han dado con el añadido del
endeudamiento externo, que tendrá que pagar el pueblo argentino. Esta
transferencia de valor es aproximadamente de 62 mil millones de dólares.
Pero
esto no basta para la gran burguesía argentina y los políticos en el poder, con
Javier Milei a la cabeza.
El
último episodio de este brutal latrocinio a las clases trabajadoras, se ha dado
con la aprobación de la Ley de Reforma Laboral.
Esta
Ley, considera la jornada laboral flexible, que consiste en que el empleador
podrá exigir hasta una jornada diaria de 12 horas, con el límite de 48 horas
semanales. Lo que se busca con esta medida es eliminar el pago de horas extra.
Para esto se crea el llamado banco de horas, con lo cual el horario pasa a ser
flexible en función de la conveniencia de los empresarios.
Como
se sabe, la hora extra, es decir, la hora que se labora por encima de la
jornada laboral (8 horas), se paga con un adicional, debido a que después de 8
horas de trabajo, el trabajador requiere por cada hora adicional realizar un
mayor esfuerzo. Con la nueva Ley esta consideración real desaparece.
Con
respecto a las indemnizaciones, como es normal, deben contemplar todos los
pagos que recibe el trabajador. Sin embargo, en la nueva ley ya no se considerarán
el aguinaldo, vacaciones, premios o propinas, lo que baja el costo de despido,
convirtiéndose en un incentivo para despedir a los trabajadores.
Asimismo,
se restringe el derecho a huelga. Este derecho reconocido internacionalmente,
es prácticamente anulado al considerar un conjunto de actividades esenciales
que legalmente no podrían parar. En estas actividades esenciales se incluyen
prácticamente todas las actividades económicas, impidiendo así el derecho a
huelga. En el mismo sentido, el tiempo destinado a las asambleas por parte de
los trabajadores sindicalizados será descontado del salario.
Se
incluye también en la Ley de modernización laboral el llamado salario dinámico.
Es decir, los incrementos obtenidos por los trabajadores por bonos, que se incorporaban
a las remuneraciones al ser reiterados, ahora pasan a ser temporales, siendo en
los hechos una reducción de las remuneraciones.
Como
se puede apreciar, la versión argentina del capitalismo, promovido por Javier
Milei, es un capitalismo desbocado, que, con la finalidad de apropiarse de la
mayor cantidad de riqueza creada por los trabajadores, está destruyendo la
propia economía capitalista en Argentina, y sobre todo a las clases
trabajadoras.
La
gran burguesía argentina, con la finalidad de apropiarse de mayores ganancias,
está aplicando políticas que terminarán fagocitando al capitalismo en
Argentina. Así, su ambición sin límites, conduce a la burguesía a engullirse a
sí misma. Solo que el problema está en que al hacerlo destruiría también a la
sociedad en su conjunto. Sin embargo, dado que la creación de riqueza se debe
al despliegue de la fuerza de trabajo, entonces, lo que colapsaría sería el
sistema de trabajo asalariado, más no la fuerza de trabajo, que inevitablemente
tendría que pasar a formas colectivas avanzadas como el socialismo.
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