jueves, 2 de junio de 2016

Economía

La Encubierta Propuesta de Fuerza Popular: Más Capitalismo

César Risso

LA CONFRONTACIÓN ELECTORAL entre Pedro Pablo Kuczynski y Keiko Fujimori, ha hecho perder de vista la forma en la que estos proponen continuar con la explotación capitalista de las clases trabajadoras.

La lectura de los planes de gobierno de estos personajes, nos muestra las maniobras a las que recurren para agenciarse los votos necesarios para ser elegidos como representantes de la burguesía, y así gobernar el Estado burgués, y llevar adelante los negocios de la clase a la que representan.

A lo largo del texto de estos planes aparecen frases de edulcorada generosidad, mostrándose como la solución a los problemas de pobreza, desigualdad, discriminación, etc. Así, se nos presentan como una suerte de todopoderosos, capaces de vencer el bien y el mal, de vencer incluso a las propias leyes naturales, y hasta de superar y eliminar la crisis económica capitalista, que inexorablemente se desata cíclicamente, y a la que no pueden vencer ni los Estados capitalistas más poderosos, ni todos los premio nobel de economía juntos. Se imaginan, ellos mismos, capaces de reducir y eliminar la pobreza, sin afectar la explotación burguesa sobre los trabajadores; pues la única solución, que los representantes políticos de la burguesía conocen, a todos los problemas que enfrentamos, no es otra que promover más capitalismo, esto es, llevar a cabo la mayor explotación capitalista posible.

Ambos planes de gobierno tienen mucha similitud. Por ejemplo, ninguno discute la Constitución de 1993, reconociendo más bien que esta sentó las bases del crecimiento económico de la última década.

Coinciden también en fortalecer al Estado en el rol de desarrollar programas sociales. Esta coincidencia reside en que liberan a la burguesía de la responsabilidad de elevar las remuneraciones de los trabajadores, y se la asignan a toda la sociedad, aumentando las ganancias de la burguesía. Además, es el reconocimiento de que la precariedad de las condiciones de vida de los trabajadores ha llegado a tal extremo que para poder seguir explotándolos es necesario darles ciertos “beneficios” en salud y alimentación. Es decir, el Estado pone a los trabajadores en una situación en la que resulta más favorable a la burguesía su explotación, puesto que ahora podrán extraer más plusvalía.

El fortalecimiento de las micro y pequeñas empresas es otra coincidencia; aunque para decirlo con toda claridad, en esto han coincidido todos los grupos políticos, pretendiendo que la prosperidad de los trabajadores está en convertirlos en pequeños burgueses. Esto tiene por finalidad abaratar los costos de las medianas y grandes empresas.

La evaluación de algunas de las propuestas del plan de gobierno de Fuerza Popular nos permitirá evidenciar el verdadero contenido que se oculta tras estas propuestas.

        Como es natural, el plan de gobierno de Keiko Fujimori reivindica la Constitución vigente:

“La Constitución de 1993 y las reformas hechas a su amparo fueron el punto de partida de la transformación del país.”

En su discurso recurre continuamente al estribillo de la inclusión social, así como al de economía de mercado, el cual les atribuyen a las mismas comunidades campesinas, señalando que no se oponen a esta sin negar la posibilidad de su integración al mercado:

“La falta de instituciones inclusivas generan tensiones entre los sectores más modernos de nuestra economía y sectores de la población que no han podido recibir las ventajas de incorporarse a la economía de mercado. Fuerza Popular entiende que el Perú tiene diversas realidades, y que si bien en buena parte del país los conceptos de economía de mercado y su correlato de la maximización de los intereses individuales a través de la competencia pueden ser plenamente aceptadas, existe un Perú donde el bienestar de la comunidad es tan importante como el de cada individuo. Muchas comunidades campesinas mantienen una organización basada en la pequeña parcela familiar pero su cohesión social se basa en mecanismos de reciprocidad y trabajo en común ancestrales. No hay que ver en ellos una negación del mercado sino una manera propia y comunitaria de organizarse internamente que no contradice la posibilidad de que se integren a los mercados.” [Negritas nuestras]

El mercado es la anarquía de la producción, y es el mecanismo a través del cual se expresa la ley del valor capitalista. Es el intento de destruir a la competencia que se da entre los propios capitalistas, con el afán de aumentar sus ganancias a través del control del mercado. Esto, evidentemente lleva a los monopolios. Las comunidades campesinas incorporadas o integradas al mercado, como propone Fuerza Popular, serán destruidas como organización colectiva del trabajo. Destrucción que arrojará a los comuneros a someterse al sistema de trabajo asalariado para ser explotados de forma individual, dejando de lado la explotación colectiva que ejercía el capital sobre los comuneros.

El siguiente texto sorprende por el reconocimiento, aunque Keiko Fujimori no se dé cuenta de ello, de que no puede haber verdadera libertad mientras haya quienes se apropien del esfuerzo de los trabajadores, como en el caso de la explotación capitalista que se basa en el trabajo no remunerado. Aunque parece sugerir inmediatamente, que esta verdadera libertad se alcanzará con los emprendimientos, vale decir con las micro y pequeñas empresas.

“Creemos que la sociedad y sus leyes deben premiar a los que se esfuerzan. Por ello la libertad individual y la económica solo serán efectivas si garantizan que los peruanos podamos apropiarnos de nuestro propio esfuerzo, de nuestro trabajo y emprendimientos y así prosperar.”

Como uno de los problemas centrales, Fuerza Popular considera al exceso de regulación.

“1. El crecimiento desmedido de regulaciones que crean procesos y trámites costosos y difíciles de cumplir, el incremento desmesurado de multas y sanciones, y las demoras de la burocracia en el procesamiento de licencias y autorizaciones. […] 3. Marcos regulatorios laborales y tributarios que requieren mejorarse para incrementar la competitividad del país.”

Así, dejar las manos libres a la burguesía para ampliar la explotación de los trabajadores es una condición, según Fuerza Popular, para lograr el crecimiento económico.

Con respecto al aumento de las remuneraciones, sabido es que fue por medio de la Constitución de 1993 que se logró evitar, dado que es imposible poner de acuerdo al Estado, a los empresarios y a los trabajadores. Esto queda confirmado en el Plan de Gobierno de Fuerza Popular, en el siguiente texto:

“1. Diseñaremos y aprobaremos un procedimiento para el incremento de la RMV estableciendo criterios técnicos y oportunidades; y fortaleceremos el CNT para que obtenga consensos.”

Vale decir, que no se trata del incremento en las remuneraciones como parte de la mejora en las condiciones de vida de los trabajadores, sino en la medida que las empresas así lo consideren con su criterio técnico, como por ejemplo, a través del incremento de la productividad laboral. Es decir, que las empresas tendrán la libertad de extender la explotación de los trabajadores haciendo un uso intensivo de la fuerza de trabajo.

Aunque no lo dice abiertamente el plan de gobierno de Fuerza Popular, se deduce de la crítica que hace a la situación actual del empleo, que la alta informalidad, ya lo han dicho los políticos y los empresarios, se reduce por medio de facilidades a las empresas, reduciendo y eliminando los derechos laborales, a los que llaman “sobrecostos laborales”, como vacaciones, gratificaciones, etc.

Una propuesta que a estas alturas no llama la atención es la siguiente:

“14. Expansión de sistemas no intrusivos de revisión de mercancías, tanto para las importaciones como para las exportaciones.”

Sabido es de la existencia del contrabando y del narcotráfico. Por ello, esta medida aparece como un intento de encubrir estos delitos.


        La conclusión es que tanto uno como otro candidato tienen la misma propuesta: más capitalismo.

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