sábado, 1 de agosto de 2015

Páginas del Marxismo Latinoamericano

Crítica a la Teoría del “Espacio-Tiempo-Histórico” de Haya de la Torre

(Cuarta Parte)


Guardia Mayorga

César Guardia Mayorga


Sostiene el Sr. Haya de la Torre, que el Es­pacio-Tiempo histórico sólo se puede referir a los "Pueblos Continentes que coinciden geográficamen­te con sus aislantes delimitaciones físicas como Estados Unidos, como Australia, como Indoamérica" o a los "Pueblos Continentes" dentro de vastas zonas de "hinterland" sin oceánicas soluciones de continuidad" como China, Rusia, o el Occidente Europeo. ¿Qué elementos diferenciales toma el Sr. Haya de la Torre para hacer esta afirmación? A la verdad que no sabría contestar. El principio einsteniano de que el mundo se expande aplicado a la historia no es suficiente. No aclara nada. ¿Para hallar el Espacio-Tiempo histórico de Africa se tomará en cuenta la cultura egipcia o el primi­tivismo de los pueblos del centro de este Conti­nente? Rusia comprende una parte asiática i otra europea, ¿por qué tiene un solo Espacio-Tiempo histórico? Si el marxismo es inaplicable a Indoamérica, por corresponder sólo a la realidad euro­pea, ¿por qué los Soviets lo han aplicado a pue­blos tan atrasados como los de la Siberia i que deberían corresponder a otro Espacio-Tiempo his­tórico? ¿I cual sería la situación de Inglaterra i sus colonias? ¿I cuál el del Mundo Occidental, en el sentido que lo toma Weber?

Para ser consecuente con el relativismo histó­rico hayísta habría que suponer que existe un Espacio-Tiempo histórico para los continentes, para los pueblos, para las culturas i para los hombres. Lo que es verdad para un Continente no es ver­dad para otro, como lo que es verdad para un hombre no es verdad para otro. I así llegaría­mos al postulado protagóríco: El hombre es la me­dida de todas las cosas, con la única diferencia que ahora tendríamos que decir: Los "Pueblos Conti­nentes" son la medida de todas las cosas. En este caso todos los hombres e historiadores de un "Pueblo Continente" darían la misma valoración a un hecho histórico, así como todos los hombres situa­dos en un sistema de coordenadas valorizan en igual forma un acontecer físico, objetivo. I lo cierto es que no existen dos historiadores que estén de acuer­do en la valoración de un acontecimiento histórico aunque se encuentren en un mismo "Espacio —Tiempo". Esto se debe a que el relativismo einsteniano tiene un fundamento objetivo i el relativismo hayista, un fundamento subjetivo, lo que demuestra que el primero no puede ser el fundamento del segundo.

Llevando el relativismo hayista hasta sus últi­mas consecuencias, podríamos sostener que el Espa­cio— Tiempo histórico de los indígenas de la Siena i de los salvajes de la Montaña es diferente del Es­pacio— Tiempo de los centros civilizados de la Cos­ta. De existir un Leader Máximo indígena se opon­dría a la civilización occidental implantada en el Pe­rú, con el mismo criterio del Sr. Haya de la Torre. Diría que su Espacio—Tiempo es diferente del Espacio--Tiempo de los pueblos de la costa i que sus problemas típicos deben ser resueltos sin recibir "re­cetas" del exterior. Argumento similar esgrimirían los salvajes de acuerdo con la teoría filosófica del hayismo. I así los pueblos se convertirían en mónadas leibnitzíanas, con un desarrollo propio i único. Sólo que en este caso el orden i la armo­nía preestablecidas no emanarían de Dios sino del Sr. Haya de la Torre.

Pasemos a otro punto. Sostiene el Sr. Haya de la Torre, que el "Espacio—Tiempo histórico" sólo comienza a existir "cuando hay conciencia his­tórica de que exista, vale decir, un alto grado de cultura que le permita introvertirse, conocer su pa­sado". Como la mayor parte de los pueblos aún no han llegado a alcanzar un grado superior de cultura, es lógico deducir que no tienen "Espacio — Tiempo histórico". Son pueblos ahistóricos. En este caso se encuentran precisamente los pueblos de América. En esta forma la historia no tiene un fun­damento objetivo sino subjetivo. La conciencia de­termina al ser. No puede existir un idealismo de mejor calidad.

También sostiene el Sr. Haya de la Torre que los pueblos pierden su conciencia histórica, cuando pierden la cultura i a su vez se convierten en pue­blos jóvenes cuando vuelven a adquirir una nueva conciencia histórica.

Pienso que se está tomando el efecto por la causa. No existen pueblos viejos ni pueblos jóvenes, existen sistemas económicos, políticos i sociales que envejecen i luego desaparecen para ser reemplaza­dos por otros nuevos. Rusia, en tiempo de los Zares, no es un pueblo que haya perdido su con­ciencia histórica, es un pueblo que ya no puede vivir dentro de marcos económicos, políticos i so­ciales que no corresponden al nuevo contenido an­titético. Esta lucha entre el contenido i la forma produce la revolución, la transformación cualitativa de la economía, la sociedad y el Estado. Es esta transformación la que hace surgir una nueva con­ciencia histórica i no "la renovación de su sentido de cultura, ni el refrescamiento de sus esperanzas ni el reverdecimiento de sus ideales". Estas son consecuencias de la transformación i no causas.

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