La Economía y la Política Terrorista de la Burguesía
Imperialista
Cesar Risso
LA ACTUAL LUCHA interimperialista que se da como
consecuencia del auge del capitalismo chino y el declive del capitalismo
norteamericano, es el resultado del avance de las fuerzas productivas en su
aspecto científico y tecnológico. La finalidad de hacer máximas sus ganancias,
conduce a la burguesía a invertir cantidades enormes de dinero, para hacer
frente a los “desafíos” que enfrentan diversos sectores de la burguesía en el
aspecto tecnológico.
Evidentemente no son las únicas contradicciones que se
encuentran en curso en el periodo actual en la economía capitalista mundial.
Pero el conflicto mencionado es el que marca la pauta en el accionar de los
sectores más afectados de la burguesía, especialmente norteamericana.
La lucha por el dominio tecnológico, tiene como uno de
sus aspectos centrales el abastecimiento de materia prima. Así, la
confrontación se está dando por las materias primas críticas para la
inteligencia artificial, la industria militar y la geopolítica global. Estos
recursos son los metales estratégicos (litio, cobalto, tierras raras, níquel,
cobre) y los semiconductores (silicio de alta pureza). Estas materias se han
convertido en activos estratégicos, disputados por potencias como EE. UU. y
China, porque son esenciales tanto para el desarrollo tecnológico como para la
defensa.
La administración Trump, con su accionar, de empleo de
la violencia reaccionaria y de las amenazas de invasión y latrocinio de países
y recursos, así como de secuestros, busca recuperar el liderazgo perdido. Su
política agresiva apunta contra quienes revisten algún interés por sus
recursos, o por su ubicación estratégica para un eventual conflicto bélico, aun
cuando sean países capitalistas y en algunos casos sus aliados. Estas
operaciones muestran la desesperación de la burguesía imperialista
norteamericana por recuperar por la violencia lo que ha perdido en la lucha
científica y tecnológica.
Los estudios sobre la situación de las industrias
tecnológicas dan cuenta del fondo del conflicto actual. Así, el Informe
sector tecnológico Estados Unidos (IGAPE Miami, mayo 2025),1
destaca la necesidad de inversión en infraestructura, semiconductores y
sostenibilidad, además de un ecosistema de innovación que asegure materias
primas y talento; en tanto que, el Informe de mercado de tecnología de
EE. UU. (pronóstico hasta 2032),2 identifica como factores
críticos la disponibilidad de semiconductores, la inversión en defensa y la
infraestructura digital, todos dependientes de materias primas estratégicas.
Este conflicto no es nuevo. En la década del 80, bajo
la presidencia de Ronald Reagan, EE.UU. implementó el programa llamado “La
guerra de las galaxias” (Iniciativa de defensa estratégica), que, aunque su
finalidad era protegerse de una posible guerra nuclear contra la URSS, lo que
hizo fue potenciar el avance tecnológico. En el caso de Europa, para hacer
frente al programa de desarrollo tecnológico de EE.UU., se implementó el
programa EUREKA. Es decir, la burguesía, parapetada en determinados
territorios, como EE.UU. o Europa, o Asia, entre otros, ha llevado a cabo la
competencia tecnológica utilizando ingentes recursos de sus respectivos
Estados.
Se trata, pues, de la competencia por ganar cada vez
más, manteniendo el dominio del capitalismo, y sosteniendo la defensa armada en
los espacios geográficos donde se ubican las empresas de la burguesía
imperialista.
La burguesía imperialista norteamericana ha hecho de
los EE.UU. su “bunker”, en el que se fortifica, para enfrentar a la burguesía
imperialista de otros países. Sin embargo, la situación ha ido cambiando desde
hace varias décadas.
En su desesperación, la burguesía imperialista, pone a
la cabeza del gobierno del Estado imperialista norteamericano, a un personaje
desquiciado. En el frente externo, amenaza con imponer elevados aranceles a las
importaciones; aunque muchas de las importaciones son chinas, pero de empresas
norteamericanas que operan en dicho país.
Asimismo, Trump hace propaganda de nacionalismo, que
en realidad es el intento de involucrar a gran parte de su población para
respaldar sus políticas. Pero, lo que realmente pretende es tener una base
social para fortalecerse y enfrentar con mayor respaldo su intento de recuperar
el control de la economía mundial. La burguesía imperialista norteamericana no
solo explota a sus trabajadores nacionales, sino a los trabajadores de todo el
mundo. Por ello, su supuesto nacionalismo se presenta como una ridícula
pretensión.
En el mismo sentido va la predica de la lucha contra
los migrantes, la propaganda racista, etc.
Si
bien es cierto, el fascismo es la dictadura terrorista de los sectores más
reacciones de la burguesía, un elemento esencial es su carácter corporativo,
que consiste en la organización del Estado, las empresas y los trabajadores, en
corporaciones, sometiendo de esta forma a los trabajadores. Pero, además, el
fascismo es la contrarrevolución armada. Pero, como se puede apreciar, no hay
una revolución en curso en los EE.UU., ni en otros países. En consecuencia, ni
el rasgo de Estado corporativo, ni el de contrarrevolución, se presentan en el
escenario en que se desenvuelve la política de Donald Trump. Pero la violencia
con la que actúa, es la política terrorista contra otros países que son
controlados por otras burguesías imperialistas, y contra otros países que, como
Venezuela y Cuba, mantienen regímenes de democracia popular, o por el acceso a
los recursos; mientras que la dictadura terrorista al interior de EE.UU., tiene
la finalidad de prevenir movimientos que pongan en peligro la dictadura que la
burguesía imperialista ejerce a través de Trump.
La
dictadura terrorista del imperialismo norteamericano en su propio país, se debe
a las condiciones económicas en las que se encuentra. Así, la deuda pública
norteamericana es de más de 38 billones de dólares,3 la misma que se
financia en su mayor parte con bonos del tesoro, los que fueron adquiridos en
gran parte por China. Sin embargo, en la actualidad, por la lucha
interimperialista, China se ha deshecho del 11% de los bonos norteamericanos,
India del 20%, Brasil del 26,6%, y México del 13%. Esto agudiza las
dificultades económicas de los EE.UU., ya que sus bonos pierden valor, y los
pone frente a una situación de colapso por la posibilidad de no pago de la
deuda pública.
Otro
aspecto negativo de la economía norteamericana es la devaluación del dólar.
Internamente esta devaluación significa el incremento de los precios, en
consecuencia, aumento de la inflación. Pero, externamente esto quiere decir que
el euro se ha revaluado, lo cual encarece el precio de los productos europeos.
Esto quiere decir que la balanza comercial de EE.UU. puede mejorar.
El
aumento del precio del oro, que ha llegado al precio de más de 5 mil dólares la
onza troy, por la mayor demanda como activo de refugio, significa la pérdida de
valor del dólar, no solo con respecto al Euro, sino con respecto a todas las
monedas.
Esto
es lo que conduce a la burguesía imperialista norteamericana y a Donald Trump a aplicar el terrorismo. La desesperada situación en la que se encuentra,
tanto por el lado de la situación económica, como por el lado de la falta de
materias primas para las industrias de inteligencia artificial y de guerra.
La
economía china no puede funcionar al margen de la economía mundial, incluida la
norteamericana, puesto que la economía funciona como una suerte de fabrica
mundial, dado su nivel de entrelazamiento. En consecuencia, las leyes de
desarrollo del capitalismo afectan al conjunto de economías del mundo, incluida
la economía china.
__________
(1) INFORME_SECTOR_TIC_-_MAYO_25-_VERSION_CASTELLANO.pdf
(2) Tamaño,
participación y análisis del mercado de tecnología de los Estados Unidos -
Informe 2032
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