jueves, 1 de junio de 2017

Historia

¿Filosofía en el Tawantinsuyo?

(Quinta Parte)


Víctor Mazzi Huaycucho


Evolución del enfoque autoctonista

Autoctonismo es la postura que manifiesta la reafirmación de ios productos culturales que han emergido en la propia evolución cultural y que pueden prolongarse como tradición cultural dentro del pensamiento reflexivo. Representa un proyecto para el rescate y revaloración del pensamiento autóctono edificado como aspecto concurrente de la cultura universal.

En el Perú los primeros debates sobre esta postura se inician en la segunda década del siglo XX, desde la pregunta inicial formulada por José Carlos Mariátegui sobre la condición genuina y auténtica de ciencia, filosofía, leyes, instituciones de características netamente autóctonas. Desde esta interrogante se han edificado respuestas que nos introducen a los aspeaos esenciales de la reflexión de los hamut'aq, las que vienen develando reflexiones que aportan originalidad y se legitiman como pensamiento auténtico, muy distinto al modelo universalista de sesgo eurocéntrico. La evolución del enfoque autoctonista sigue un registro de propuestas y estudios bajo una secuencia diacrónica y sincrónica que desarrollamos a continuación.

Luis E. Valcárcel                                                                      

Una de las primeras propuestas en aproximarse a buscar alguna forma de reflexión filosófica en el Tawantinsuyu, fue planteada por Valcárcel en su texto Etnohistoria del Perú antiguo, en el cual incluye un acápite denominado «filosofía». El intelectual moqueguano (1959:179) considera importarte tratar sobre la filosofía Inka. Sostiene que,

«No podemos conocer exactamente las ideas filosóficas del antiguo hombre peruano por cuanto nos faltan los medios necesarios para ello. La única posibilidad de penetrar en el pensamiento filosófico de los antiguos peruanos es investigando su religión y magia.»

Esta limitación reconoce el problema de la confiabilidad de las fuentes coloniales para tratar sobre la reflexión en los antiguos peruanos y que su resolución se hallaba en manuscritos coloniales que recogieron las reflexiones religiosas de los hamut'aq, aunque descuida los Vocabularios y Lexicones —a pesar del sesgo religioso que contenían— que resultan fuentes decisivas para el análisis y reconstrucción de la reflexión «Je los hamut'aq.

Al referirse a la filosofía moral en el Tawantinsuyu, Valcárcel se respalda en la versión del Inca Garcilaso de la Vega. Valcárcel (1959:180) sostiene que, sobre lo que podríamos definir corno «Filosofía Moral», como pensamiento acerca de las costumbres, podernos afirmar que es tina «filosofía optimista» que mostraron los antiguos amautas. Esta percepción moral se ve afectada por la carencia de fuentes autóctonas con que se dispone. Reconoce, sin embargo, que,

«...no se podrían hacer mayores interpretaciones sobre este tema porque el material de que se dispone es relativamente escaso para descubrir un pensamiento filosófico en las creencias meramente religiosas o mágicas. Pero, a medida que se profundice en el conocimiento de la Historia Antigua del Perú, será dable ir aclarando más y más este aspecto de la cultura.» Esta aclaración dejó el camino abierto para la investigación más profunda sobre las fuentes disponibles en el estudio del pasado Inka y los desenfoques que muestran distintos estudios sobre los wak'a que adulteran el mensaje original que refería a una reflexión aglutinante, donde el pensamiento reflexivo implica unidad discursiva en el que participan todos sus elementos esenciales: pacha, wak'a, yachay hamut'ay y sullulaüin runa entre otros muchos. La idea de Valcárcel será punto de partida para cuestionar criterios universalistas asuntivos, que desmerecían cualquier emergencia valorativa de lo propio y original que se había desarrollado en el Tawantinsuyu, y empezar la búsqueda de auténticas reflexiones en fuentes coloniales y artefactos culturales autóctonos.

Antero Peralta

Una primera aproximación a la reconstrucción del pensamiento reflexivo de los hamut'aq fue realizada por Peralta (1964-1966), quien sustentó la existencia de una «veta filosófica» en el pensamiento Inka. El intelectual arequipeño, para fundamentar sus argumentos, propone una definición de cultura para luego introducirse al pensamiento Inka. Se pregunta: «¿filosofía incaica?» La respuesta debe partir como una auténtica aspiración al saber universal, «un efectivo saber de la razón humana que explica para su gente i su momento, la realidad total i el puesto del hombre en el cosmos». Las grandes interrogantes que se han hecho sobre la humanidad son también similares interrogantes que se habían planteado los hamut'aq. Pero, una «cuestión muy diferente es averiguar ahora si los amautas tuvieron una clara concepción del mundo». Ante la dificultad de las fuentes sobre dicho pensamiento coincide con Valcárcel en penetrar en el pensamiento filosófico investigando su religión y magia.

Las concepciones reflexivas surgidas en el Tawantinsuyu, deben reconstruirse discriminando las preferencias teológicas de los cronistas para descubrir que «los amautas tuvieron concepciones filosóficas muy suyas, originales, que poco o nada tuvieron que ver con las preocupaciones intelectuales de los cronistas». Para Peralta (1964:28 y ss.), el meollo del pensamiento filosófico Inka reside en las oraciones contenidas en las «tradiciones indígenas», sobre todo las recogidas en himnos y oraciones. Para tal propósito, se introduce al estudio de las oraciones que anotaron en 1585 Cristóbal de Molina («El cusqueño») y Phelipe Waman Puma de Ayala.

Somete a examen crítico la primera oración a "Wiraqucha, la traducción de los contextos de la oración indican una descomposición de cada panícula lexical para luego rearmar el contenido y obtener una interpretación más fiel al pensamiento nativo. Aplica un enfoque filosófico analítico y contextos de reconstrucción etnolingüística para llegar a la comprensión original del pensamiento Inka.

Peralta menciona hallar una concepción tripartita en la cosmovisión Inka, la que se encuentra en la oración registrada por "Waman Pilma: «Tiqse qctylla, Wiracocha: ¡rnaypm kanki? ¿Harían pachapichu, kay ptuhapubu? kay pachaqanuik rurui rurak ¿ntaypin kanki? Oyariwayy, cuya interpretación ontológica se inicia con «kaylla.» como «aquello que es en sí


se concibe por sí». Ubica qaylla como el «ser fundamental», oración donde se halla manifiesta una «...clara concepción del mundo, estructurado a imagen y semejanza de la tierra que habitamos: Hananpacha, la tierra de arriba, kaypacha, la tierra de acá y ukupacha, la tierra de adentro». Si bien esta concepción del espacio contiene un elemento vital y generador que es pacha, su significado hace referencia al tiempo, suelo y lugar. Considera pacha como el «elemento primordial que genera vida, situado como sustento de lo existente». Pacha es considerada como principio de todo lo existente. Peralta sostiene que dicha concepción tripartita del espacio «viene a ser al fin y a la postre la armazón de la 'weltanschauung’ de los amautas». En (1965:37), afirma que filosofía equivale a concepción del mundo, en razón que:

«...no podemos dejar de reconocer que la filosofía incaica, en cuanto símbolo de la vida imperial, era una de aquellas formas de concepción del mundo previstas por Wilhelm Dilthey, aunque no incluidas expresamente en su tipificación: una forma original de concepción determinada por las condiciones también originales de la realidad histórico americana. Lo evidente es que los hamut’aq, totalmente ignorados e ignorantes de los pensadores del viejo mundo, filosofaban a su manera. Se planteaban los problemas del origen, la esencia y destino de todo lo existente de modo absolutamente singular, vale decir, americano.» Esta propuesta de filosofía peculiar—«filosofaban a su manera»— se manifiesta a través de los hamut'aq, quienes representaban a los filósofos, cuya función era la de almacenar, trasmitir y generar nuevos conocimientos. Peralta se respalda en la apreciación del Inka Garcilaso, en el sentido que los hamut'aq no tuvieron una «filosofía teorética»; en cambio, edificaron una «filosofía práctica muy desarrollada y eficiente» cuya muestra son las normas y prácticas morales y un «inventario de las maravillosas conquistas científicas y técnicas». El desenlace de su análisis conduce «por gravitación lógica» en convenir que los hamut'aq también tuvieron «un sistema de ideas [filosóficas]... que está esperando ser develado».

Las propuestas de Peralta generaron la crítica de época por un «uso excesivo del análisis lingüístico». Sin embargo, sus bosquejos de traducción del runasimi del siglo XVI permiten reconstruir parte del pensamiento originario de los hamut'aq.

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