viernes, 1 de julio de 2016

Economía

“Sin el indígena no hay peruanidad posible”(*)


Santiago Ibarra
                                                            
Introducción

ENTRE LOS AÑOS 2000 Y 2015 la pobreza en el Perú ha pasado de afectar del 54% de la población nacional, al 23% de la misma. Es importante destacar que esta reducción, conforme a los parámetros utilizados por el Instituto Nacional de Estadísticas e Informática (INEI) –desde luego discutibles-, se ha producido dentro de un contexto económico altamente favorable al Perú y a Latinoamérica en general, debido en gran medida al incremento de la demanda de minerales e hidrocarburos desde los países asiáticos y otras regiones del mundo, y todavía más debido al incremento del precio de esos recursos. También es importante destacar que esta reducción no tiene la apariencia que se le quiere dar, porque un 40% de los peruanos, es decir, más de 12 millones de personas, tienen ingresos de menos de mil soles mensuales, y es probable que frente a una reducción mayor del crecimiento económico caigan nuevamente en las estadísticas oficiales de pobreza.

Asimismo, en un contexto de crisis económica europea y de caída de la tasa de crecimiento económico de los países de Asia del Este, en algunos países latinoamericanos se ha iniciado ya el proceso inverso: el aumento de la pobreza oficial, como en Argentina, que afecta actualmente a más del 36% de su población, gracias a las medidas neoliberales que recientemente ha tomado el gobierno de Macri, algo que se viene venir también con el gobierno neoliberal de Temer en Brasil (gobierno resultante de un golpe de estado blando). Entre tanto varios países de Europa occidental están en una profunda crisis económica, como España, donde hay hambre, desempleo y pobreza, pero donde a nadie se le ocurre intervenir militarmente, a diferencia de lo que ocurre en Venezuela, donde se ha creado una crisis económica mediante el desabastecimiento, buscando derrocar al gobierno de Maduro. ¿Por qué deberíamos pensar que el Perú sería la excepción a esta corriente internacional, en la cual hay períodos de reducción de la pobreza y hay también períodos de aumento de la misma?

Para el caso del Perú, nos interesa en este artículo señalar que la pobreza continúa concentrada en la sierra del Perú, en la población que tiene como idioma materno el quechua u otra lengua nativa, en la población que se autoidentifica como indígena, en la población rural. Está concentración, como se verá, es todavía más abrumadora para el caso de la extrema pobreza. Evidentemente, esta observación la hacemos con fines a la vez analíticos y políticos: a través de la misma queremos señalar que entre nosotros tenemos al colonialismo, pues los orígenes de la postración material de la población quechua tiene sus raíces en la conquista y el colonialismo español, y a través de distintos mecanismos se ha reproducido hasta la fecha.

La pobreza por regiones naturales

La Sierra alberga al 27.9% de la población peruana, menos de un tercio del total, pero contiene al 48,1% de los pobres del país, a casi la mitad del total. La Costa, de otro lado, alberga al 56,3% de la población peruana, más de la mitad del total, pero contiene al 34,5% de los pobres del país, un tercio del total. Finalmente, la Selva concentra al 14% de la población peruana, y alberga al 17,4% de los pobres del Perú1.

La pobreza según la lengua materna

En el Perú menos del 16% de la población tiene como lengua materna un idioma nativo (el 13,2% lo tiene en el quechua, el 1,8% en el aymara, y el resto en otras lenguas nativas) Mas para el año 2014, según el INEI, “la pobreza afectó al 35,4% (8,5% pobre extremo y 26,9% pobre no extremo) de las personas que mencionan tener como lengua materna una lengua nativa, siendo casi el doble de la incidencia en la población con lengua materna el castellano, 19,5% (3,3% pobres extremos y 16,2% pobres no extremos)”2.

Asimismo, “De acuerdo con el área de residencia, tanto en el área rural como urbana, incidió en mayor proporción entre la población que tiene como lengua materna una lengua nativa (48,2% y 21,1%, respectivamente)”3.

La pobreza según el área de residencia

En el Perú el 75,9% de la población reside en el área urbana y solo el 24,1% reside en el área rural; sin embargo, la pobreza afecta al 46% de la población que vive en el área rural, en tanto que en el área urbana la pobreza afecta al 15,3% de la población. Asimismo, el área rural concentra al 48,8% de los pobres del país4.

La pobreza según el origen étnico

La pobreza afecta al 26,8% de la población que se autoidentifica de origen nativo (quechua, aymara o de origen amazónico), en tanto que a la población negra afecta en un 19,3%. A la población que se autoidentifica como blanca afecta en un 18,5% y a los mestizos en un 14,1%5.

¿Y dónde se concentran las personas extremadamente pobres?

Los pobres extremos –cuyos ingresos personales alcanzan para cubrir apenas el costo de una canasta básica alimentaria (excluye el costo de vivienda, agua, luz, transporte, telefonía y otros gastos que efectuamos en la vida cotidiana)- se concentran mayoritariamente en el área rural del país: el 82,3% de ellos residen en esa área6.

De acuerdo con las regiones naturales, el 69,7% del total de los pobres extremos se encuentran en la Sierra, el 18,4% están en la Selva y el 11,9% en la Costa7.

La herencia colonial

Como puede observarse, la pobreza no está homogéneamente distribuida a lo largo y a lo ancho del país, ni tampoco entre los grupos que se identifican como indígenas, mestizos, negros o blancos. Puede observarse que, proporcionalmente, la pobreza se concentra en la población de origen quechua, mestizos y negros. De otro lado, la pobreza se concentra proporcionalmente en la sierra del Perú, tradicionalmente quechua, aymara y campesina.

No es posible entonces dejar de mencionar que la conquista y el colonialismo español -que sometió a sangre y fuego a la población quechua y a otros grupos étnicos del país, sumiéndolos en la servidumbre y en la degradación material-, está en el origen del problema que destacamos en el presente artículo. Lo que tenemos hoy es una prolongación de ese pecado original.

Entre otras cosas, el colonialismo español desestructuró la pauta indígena de ocupación del territorio -el famoso control vertical de los pisos ecológicos, a partir del cual lograban dar un balance a su dieta diaria alimenticia8-, destruyó sus sistemas productivos, expropió sus tierras y les negaron todos los medios de ascenso material y espiritual.

En la cima de la pirámide de clases teníamos a hacendados, mineros y comerciantes españoles y criollos, mientras que en la base teníamos a indígenas y negros, reducidos a la servidumbre o al trabajo forzoso en las minas, bajo el tristemente célebre sistema de mitas.

Luego, bajo la República, las élites económicas y políticas del Perú, de mentalidad colonial, no tuvieron nunca interés en cambiar la situación material del indígena. Al contrario, la empeoraron. Y hoy en día el estado privilegia las inversiones en la agroindustria por encima del desarrollo de la economía campesina, o privilegia la minería a la agricultura.

Hubo y hay, entonces, una alta correlación entre raza, etnia, clase y pobreza.

Lo que hoy tenemos como concentración de la pobreza entre los quechuas, mestizos y negros es una expresión de lo que tuvimos bajo el colonialismo español y que la colonizada burguesía peruana ha prolongado en el tiempo.

La burguesía peruana tiene conectados sus intereses al capital monopolista extranjero. Y siente desprecio por la población indígena, a la que ve inferior, a la que menosprecia profundamente, a la que niega toda humanidad. Sobre esta burguesía recae hoy en día la responsabilidad del estado de miseria de un sector considerable de las masas indígenas.

Descolonización

De otro lado, así como existe una correlación importante entre raza, etnia, clase y pobreza (puesto que las clases populares son fundamentalmente indígenas, mestizos y negros), también es importante señalar que tras esa estructura existe un elemento que importa mucho: el control de la economía y del poder político por parte del capital monopolista extranjero y por parte de una ínfima minoría de la población cuyos intereses están conectados a los del capital monopolista extranjero.

Sin atacar este control de la economía y del poder político, como decía José Carlos Mariátegui, sin democratizar la economía y el poder político, no será posible dar solución a los problemas de la población indígena, mestiza y negra. No será posible en suma ninguna descolonización. Esta ruta puede verse como parte de la larga transición al socialismo.

Como decía José Carlos Mariátegui: "...Cuando se habla de la peruanidad, habría que empezar por investigar si esta peruanidad comprende al indio. Sin el indio no hay peruanidad posible."9

Ahora bien, el problema no es sólo económico, social, sino también cultural. Por eso debemos hacernos algunas preguntas y tratar la cuestión en términos culturales.

¿De qué peruanidad podemos hablar en un país donde las mayorías indígenas y mestizas están excluidas del derecho al bienestar material y a la ascensión espiritual? ¿De qué peruanidad hablamos cuando el alma colectivista indígena no alcanza a darle contenido y forma al Perú? ¿De qué peruanidad podemos hablar en un país donde las expresiones negacionistas de occidente no están ausentes?

Todos tenemos de una y otra tradición, forman parte de nuestras vidas cotidianas y de nuestra intimidad. Vivimos entre esos dos mundos. Cuando se niega a una de las dos tradiciones negamos al hermano, al amigo, al cercano, al conocido, algún parentesco, el idioma que hablamos. Nunca se niega ni se odia lo desconocido o lo distante.

Para Mariátegui el Perú es un proyecto, no una realidad consumada. La tradición indígena existe y sobrevive pero es a la vez sofocada. La tradición occidental es también negada muchas veces aunque es dominante. Por eso Mariátegui hablaba de peruanizar el Perú.

Mariátegui formulaba su proyecto de la siguiente manera: “No es mi ideal un Perú Incaico ni un Perú Colonial, sino un Perú Integral”.

Es decir, paralelamente a la democratización de la economía y del poder político, debe construirse el Perú Integral: tanto la tradición indígena como la tradición occidental forman parte de la peruanidad.

Este es el otro elemento que el camino de la descolonización debe incorporar en el país: la construcción del Perú Integral. Es un proyecto, no una realidad. ¿Dónde está el sujeto capaz de llevarlo adelante?

El proyecto de la burguesía nativa es de mayor conexión y mayor sintonía con la globalización neoliberal, reduciendo a lo sumo lo indígena a un conjunto de tesoros arqueológicos, pero negando al indígena concreto de carne y hueso, negando sus necesidades, demandas materiales y cosmovisión, las mismas que ve como una amenaza a sus intereses de clase10. A la vez, la burguesía nativa es prisionera y promueve la cultura individualista y consumista, propia del capitalismo y gran obstáculo del proyecto de descolonización.

El proyecto nacional popular está presente entre otros en los movimientos indígenas-campesinos que cuestionan la inversión minera contaminante y en los movimientos juveniles y de trabajadores urbanos que defienden sus salarios y sus derechos laborales. Esos movimientos integran en gran medida la tradición occidental y la modernidad, y proponen un proyecto económico de desarrollo agrícola y un proyecto de desarrollo industrial en sintonía con los requerimientos de conservación ambiental y de desarrollo social sostenible.

Este es el proyecto que requiere el Perú para que las grandes mayorías indígenas, mestizas y negras atraviesen el anhelado cauce del progreso, del bienestar material y el ascenso espiritual.
_____________

(*) Algunas de las reflexiones del presente artículo se las debemos al intercambio que sostenemos en el grupo Descolonización y Psicoanálisis, del cual tengo el honor de ser miembro. En especial, le debe al líder espiritual del grupo: el psicoanalista André Gautier, a la vez amigo y maestro.   

Notas:
(1)  Instituto Nacional de Estadística e Informática, Perfil de la pobreza por dominios geográficos, 2004-2014. Lima, Gráfica Publi Industria E.I.R.L., agosto de 2015.
(2)  Ibid.
(3)  Ibid.
(4)  Ibid.
(5)  Ibid.
(6)  Ibid.
(7)  Ibid.
(8)  Murra, John, La organización económica del Estado Inca. Siglo XXI editores.
(9) Mariátegui, José Carlos, “El problema primario del Perú”, 1925. Texto disponible en internet.
(10) Cfr. Méndez, Cecilia, Incas sí, indios no. Texto disponible en internet.





Las Proyecciones Burguesas de la Economía Peruana

César Risso

EL MES DE ABRIL DEL AÑO EN CURSO el Consejo de Ministros presentó el documento Marco Macroeconómico Multianual 2017-2019.

        El documento fue sometido a revisión por el Consejo Fiscal, del cual tomamos la información para evaluar las perspectivas de la economía peruana para los años 2017-2019.

        En cuanto al escenario internacional, se prevé que la economía mundial crezca 3% el 2016, y 3,4% el 2017, no obstante que las proyecciones de crecimiento de la economía china son de 6% para el 2016 y 5,2% para el 2017. Aparentemente estaría implícita una fractura de la economía china respecto de la economía mundial.

Esto resulta curioso, dado que la demanda de materia prima por parte de China ha presionado los precios al alza, y en consecuencia una menor tasa de crecimiento de la producción china presionaría a los precios de la materia prima a la baja.

        La situación para nuestros principales socios comerciales es semejante a la de China, puesto que estos crecerán a tasas menores, pasando de una tasa de crecimiento de 1,7% en el 2015 a 1,4% en el 2016.


        Este entorno internacional, según el Consejo Fiscal, no sería perjudicial para la economía peruana, la cual mejoraría su tasa de crecimiento de 3,3% en el 2015 a 3,8% en el 2016. Si ya esto es extraño, más extraño resulta aun que el documento señale que este crecimiento se sustenta en la ejecución de megaproyectos mineros, a pesar de la caída de los precios de los minerales. Es decir, la menor tasa de crecimiento de la producción de nuestros principales socios comerciales no afectaría la extracción y exportación de materia prima.

        A esta situación se suma el déficit en la balanza comercial, esto es, nuestras importaciones serán mayores que nuestras exportaciones, no obstante que los términos de intercambio de nuestro país han disminuido, es decir, que nuestras exportaciones compran cada vez menos importaciones.

        Con respecto al déficit fiscal, se proyecta reducirlo a través de la reducción de Gasto del Gobierno General en bienes y servicios. Habría que ver específicamente cuáles son los bienes y servicios que se reducen, y cómo esto afectará a las empresas privadas proveedoras del sector público, y en consecuencia al empleo.

        Dadas las incongruencias señaladas y las perspectivas de la economía peruana para el año 2016, el futuro inmediato es sombrío. Al parecer, le toca a PPK desarrollar una política conservadora, precisamente lo contrario de su grandilocuente “revolución social”.

        Esta situación genera una reacción de la burguesía que la induce a reducir la inversión:

“Así, los menores precios de materias primas afectan las decisiones de inversión (la proyección de la inversión privada se redujo de 2,0% a -1,2%) y de contratación; esto último, junto con un menor ingreso disponible de la economía afectan al consumo privado (la proyección del consumo privado se revisó de 3,6% a 3,2%).”1

        La población empieza a echar mano de lo que puede, en este caso a usar la tarjeta de crédito, que se entrega con mucha facilidad al no requerir mayor información del usuario, para completar su consumo corriente, esto es las necesidades básicas. Vale decir que con los ingresos que tienen, ya no cubren sus gastos. En consecuencia, estamos pasando la frontera de consumo, y es cuestión de tiempo para que se rompa la cadena de pagos.

        Hay que añadir, que las medidas para privar a las AFP para administrar una parte de los fondos de los jubilados, es entre otras cosas expresión del conflicto entre los sectores de la burguesía representados por las AFP y el de la construcción. El 25% de disposición de los fondos para pagar la cuota inicial de la adquisición de una vivienda así lo indica.

        Con esto, aparte de permitir a la burguesía dedicada a la construcción apropiarse de una mayor parte de la plusvalía extraída a los trabajadores asalariados, se extiende ficticiamente la capacidad de compra y con ello se va forjando las condiciones de una cada vez más aguda crisis económica.

        Al respecto, se tiene que, según ASBANC, la morosidad del sistema financiero ha aumentado. Lo cual perfila una situación de crisis económica.

“Al cierre de mayo de 2016, la morosidad bancaria llegó a 2.86%, cifra mayor en 0.10 puntos porcentuales frente a abril de 2016 y en 0.20 puntos porcentuales en comparación con mayo de 2015.”2

“Según tipo de crédito, el avance de la morosidad de mayo de 2016 responde principalmente al aumento en el porcentaje de atrasos de los créditos a medianas empresas, seguido de similar comportamiento en los créditos de consumo e hipotecarios, y en menor medida por los impagos de créditos a pequeñas empresas y a microempresas, lo que fue parcialmente compensado por una menor morosidad en grandes empresas y en los créditos corporativos, según se aprecia en el siguiente cuadro.”3


       
        En estas circunstancias, lo más probable sea que la reducción de la inversión privada signifique la disminución de trabajadores de las empresas, lo cual conducirá a una mayor morosidad, y en consecuencia a que se desate una aguda crisis económica.


        El futuro gobierno pretende resolver en parte el problema de la falta de inversión con inversión extranjera directa, para lo cual ya ha pedido a la burguesía chilena que invierta en nuestro país. De esto ya saben los capitalistas chilenos, pues tienen grandes inversiones en nuestro país. Pero ellos se mueven también teniendo en cuenta el escenario nacional e internacional, y lo más probable es que sean los primeros en reducir el número de trabajadores de sus empresas en Perú.

        Siendo esta la situación económica actual, y la perspectiva inmediata de la crisis económica, los trabajadores deben actuar organizados para enfrentar las medidas que implementará la burguesía. O somos los trabajadores los que asumimos las consecuencias de la crisis económica, o las soporta la burguesía.
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Notas:

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