lunes, 1 de febrero de 2016

Economía


El Capitalismo Es Incapaz de Brindar una Vida Digna a las Grandes Mayorías
                                                              
Santiago Ibarra

EL CAPITALISMO HA PRODUCIDO UNA POLARIZACIÓN económico-social sin precedentes en la historia de la humanidad: una ínfima minoría controla una gran parte del producto total. Según Oxfam, hacia el 2009 el 1% de la población mundial controlaba el 44% de la riqueza global, pasando a concentrar el 48% el 2014, el 50% el 2016, y pronostica que el 2019 concentrará el 54% de la riqueza global. Es decir, el 1% de la población mundial tiene más riqueza, más dinero, más poder, que el 99% del resto de la población, y sólo 62 multimillonarios tienen una riqueza igual a la que poseen las 3,600 millones de personas más pobres del mundo. Esta aberración es justificada bajo los más disparatados argumentos, que serán motivo de análisis más adelante.

Ahora bien, sabemos que el término pobreza es un concepto distinto al de desigualdades sociales, y comúnmente, de acuerdo a lo difundido por los organismos financieros internacionales, la “pobreza monetaria” hace referencia a la falta de capacidad de un individuo para comprar alimentos suficientes para su reproducción, así como a su baja capacidad de compra de otros bienes y servicios, igualmente necesarios para su sobrevivencia (vivienda, luz, agua, transporte, ropa, etc.).

Pues bien, en los últimos diez o quince años hemos tenido en algunas regiones del mundo y en el Perú en particular una reducción de la pobreza monetaria, a la vez que en otras regiones y países ha aumentado, como en los Estados Unidos y varios países de Europa occidental. Según se ha planteado ya, la reducción de la pobreza monetaria en el Perú y en Sudamérica en general está asociada no a una iniciativa inspirada en principios de justicia social, sino a un criterio económico de búsqueda de ampliación del mercado, de la capacidad de consumo de la población. Ya el Banco Mundial plantea teóricamente la necesidad de disminuir la pobreza monetaria bajo un criterio económico, de ampliación del mercado de consumo. Este punto específico deberá ser estudiado más ampliamente mas adelante.

En lo que se refiere al Perú, según el INEI, la pobreza monetaria ha pasado de afectar al 42,4% de la población nacional el 2007, a afectar al 22,7% de la misma el 2014. Actualmente más de siete millones de peruanos viven bajo este concepto de pobreza monetaria, sobre todo de origen indígena, negros, mujeres, niños y jóvenes, serranos y selváticos, y hombres y mujeres con menos años de educación formal que el resto de la población. El Perú indígena, el Perú mestizo, el Perú negro es el que más sufre la pobreza y la extrema pobreza.

Exceptuando los años 2015 y 2014, entre los años 2002 y 2013 el Perú ha crecido a un ritmo de 6.5% anual. Un ritmo de crecimiento importante si se tiene en cuenta la historia económica del Perú, pero un ritmo de crecimiento que, recordémoslo, está por debajo del logrado por los países de Asia del Este, entre ellos y sobre todo China, cuyo promedio de crecimiento ha sido del 10% anual durante décadas, donde ese grado de acumulación no ha persuadido a las élites de evitar que millones de trabajadores perciban los salarios más paupérrimos.

El crecimiento económico del Perú se ha asentado sobre todo en la inversión minera, en la inversión en actividades de agroexportación y en la expansión de las actividades de construcción y sevicios. Paralelamente a este crecimiento económico ha tenido lugar la reducción de la pobreza monetaria. Bastante pobre el resultado, si consideramos que con mucho menos Cuba ha hecho mucho más.

Ahora el Perú es considerado un país de ingresos medios y muchos economistas, escritores y periodistas apresurada y eufóricamente han pronosticado el próximo tránsito del Perú al grupo de países considerados como desarrollados.

Pero en los dos últimos años el ritmo de crecimiento económico ha bajado de modo significativo, a menos de la mitad del promedio logrado en poco más de una década. La razón es que el modelo de crecimiento económico ha tenido su motor en el exterior, en la demanda de minerales desde el Asia y específicamente desde China, y esta demanda ha disminuido ostensiblemente por la baja en la economía de estos países, afectados a su vez por la crisis financiera de Estados Unidos y la crisis económica de Europa.



El furor de economistas y escritores respecto al crecimiento económico del Perú es un eco retardado del optimismo liberal europeo del siglo XVIII, para el cual la historia sigue una línea recta ascendente y todos deben copiarlos de buena gana o mediante el sometimiento abierto para alcanzar su grado de desarrollo capitalista, asimilado al concepto de civilización, al fin de la historia. Según este pensamiento, todos vamos de menos a más, de peor a mejor, inevitablemente, ineluctablemente, ineludiblemente, irremediablemente. (“Hoy América Latina está rezagada, mañana alcanzará a Europa y seremos un mundo homogéneo y feliz”, dicen más o menos).

Si esto es así, estaba perfectamente justificado que se arremetiera contra las poblaciones indígenas y sus hábitats, por la inversión privada, por la acumulación de capital. Y esto es lo que efectivamente ha ocurrido y sigue ocurriendo. Recuérdese la historia de explotación del caucho y el actual despojo de los indígenas amazónicos, propiciado por el Estado peruano.

Pero dos guerras mundiales, el holocausto nazi, las guerras actuales que los imperialistas estadounidenses y sus aliados perpetran en Medio Oriente desmienten fehacientemente que la historia vaya irremediablemente de peor a mejor. Los retrocesos también existen en la historia.

Más aún, ese pensamiento se asentó en la idea propia de la modernidad capitalista: que los recursos naturales del planeta son inagotables. La crisis ecológica ha puesto a la humanidad y al planeta al borde del colapso: calentamiento global por la alta emisión de carbono, contaminación del aire y de las aguas (mares, ríos, lagos), derretimiento masivo de nevados, extinción masiva de animales, extinción masiva de plantas, lluvias ácidas, sequías e inundaciones en lugares donde no era habitual. Así, pues, los modelos de crecimiento económico (básicamente capitalistas, pero también los que se reclaman del socialismo) basados en la idea de que los recursos naturales son inagotables han entrado en franca bancarrota. Marx y Engels sabían muy bien de los efectos altamente destructivos de la acumulación de capital sobre la naturaleza, pero los marxistas y socialistas del siglo XX y de hoy, así como sus “partidos de vanguardia” (cristalización de miles de millones de años de desarrollo de la materia, depositarios de la ciencia, luz y guía, y por eso predestinados a llevar la consciencia comunista a la masa) lo olvidaron, y le deben mucho a los movimientos ecologistas e indígenas, que con sus luchas cotidianas se los han hecho recordar (incluyéndome a mí, desde luego), aunque inefablemente muchos no acaban de comprender la lección.

La euforia provocada por el crecimiento económico del Perú es además una expresión entre otras de la ideología neoliberal, cuyo centro de preocupación es la acumulación de capital privado extranjero y local, sin importar por supuesto los derechos democráticos conquistados por los trabajadores, ni la preservación del equilibrio ecológico ni los derechos de los pueblos indígenas, y, al contrario, colocando a los movimientos sociales como un obstáculo, como enemigos del crecimiento económico y del país mismo. Este es el fin que se persigue con la criminalización de los movimientos sociales.

Desde estas páginas hemos sostenido que el despliegue del capitalismo trae consigo necesariamente polarización económica y social y pauperización. Hemos buscado (y continuaremos haciéndolo) deslegitimar el capitalismo, mostrar por qué es un sistema caduco, viejo, impotente para hacer frente a los desafíos de la hora actual. Buscamos mostrar que la polarización es consustancial al capitalismo, que este sistema económico no es capaz de asegurar a todos la ascensión material y espiritual. La reducción de la pobreza monetaria producida en el Perú (y en América Latina en general) parecería contradecir esta afirmación central, pero buscaremos demostrar que no es así, que el capitalismo no es la solución a los grandes problemas del país y que la globalización en la que el Perú está inserto nos colocará en posiciones más difíciles frente a la dominación del imperialismo estadounidense.

Todos prometieron el paraíso en la tierra, que el desarrollo del capitalismo en las periferias permitiría lograr los grados de bienestar económico y social del que ha gozado la población del centro capitalista hasta hace un tiempo atrás. Liberales, proteccionistas, cepalinos, populistas, prometieron traer la modernidad para todos, altos niveles de vida, ciencia y tecnología, bien bajo el capitalismo de estado, bien bajo el capitalismo privado.

A pesar de que la historia ha negado repetidamente las posibilidades de realización de esa promesa, a pesar de que Europa está en la debacle hoy, a pesar de la profunda crisis ecológica en curso, escritores, economistas y periodistas propician el mito del crecimiento económico capitalista como remedio de todos los males, y como el medio idóneo para elevar sustancialmente la calidad de vida de la gente. Es por tanto necesario seguir analizando la cuestión de la polarización en el Perú como consustancial al capitalismo en las próximas ediciones de Creación Heroica, analizar si la reducción de la pobreza monetaria es el anuncio de una vida digna para todos en el futuro cercano, sobre todo ahora que lamentablemente ninguna de las fuerzas que se reclaman de izquierda y que hoy están presentándose a las elecciones nacionales ha afirmado categóricamente la caducidad del capitalismo y la necesidad de suprimirlo, superarlo y construir una civilización distinta al orden del capital y, por el contrario, propicia a su manera la ilusión de que con algunas reformas será posible que las amplias mayorías logren una alta calidad de vida bajo el capitalismo.




Sedapal Como Negocio Capitalista

César Risso

NO ES NUEVA LA INTENCIÓN de privatizar Sedapal. Durante varias décadas la burguesía ha estado detrás de esta empresa para obtener el monopolio del tratamiento y distribución del agua, en su afán de agenciarse mayores beneficios.

Las formas a través de las cuales la burguesía ha tratado de justificar la necesidad de privatizar Sedapal son variadas. Una de ellas es tratar de demostrar la ineficiencia de Sedapal: "Mediante candados oficiales se impidió que Sedapal ejecute más del 40% de su presupuesto".1

A pesar de que se ha demostrado con hechos la ineficiencia del sector privado, es decir, de la burguesía neoliberal, los propagandistas burgueses siguen argumentando que los propietarios privados son más eficientes que el Estado burgués.

Como muestra de la ineficiencia del sector privado “El dirigente de Sedapal recordó, también, que la privatización de los servicios de agua y saneamiento ya ha fracasado en Tumbes, donde el Estado puso 62 millones de soles y la empresa argentina asociada con una empresa peruana no puso ni un sol y al tercer año caducó el contrato porque no dio los resultados esperados.”2


Critican al Estado por ser Estado, pero no señalan que los funcionarios vienen del sector privado, y que representan las políticas de los partidos de turno que gobiernan nuestro país. Vale decir que difunden la idea de que cuando el capitalista se pone la camiseta del Estado, se vuelve ineficiente, para decirlo con eufemismo, pero cuando ese mismo capitalista actúa como agente privado, se vuelve eficiente. Por lo tanto, el problema no es el tipo de sociedad ni de economía, sino el Estado, que transforma a los funcionarios y trabajadores públicos en ineficientes o en corruptos. Y en cambio, el sector privado vuelve a las personas eficientes.

Para lograr su objetivo de privatizarlo todo para apropiarse de mayor plusvalía, los representantes de la burguesía, no tienen problemas en presentarse como defensores de todos los pobladores, sobre todo de los de escasos recursos: “El concepto de nacionalismo no debe ser entendido de esa forma (empresas en manos del Estado), el nacionalismo mejor entendido es aquel que busca el mayor bienestar de la población, que el capital humano tenga la salud adecuada, la educación adecuada, la infraestructura adecuada y que conlleve a un bienestar adecuado igualmente, con un nivel de ingreso per cápita alto”.3

Incluso, no dudan en desprestigiar al propio Estado burgués que los apoya y promueve sus negocios, y además los defiende con las armas en la mano: “el presidente de la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN), Gonzalo Prialé, indicó que las tarifas de Sedapal han subido pero su servicio es ‘pésimo’, y ese es un ejemplo de que las empresas de servicios públicos, como el agua, que aún están a cargo del Estado pasan por una situación ‘desastroza’.”4

Con el ánimo de defender su postura de privatizar el servicio de agua y alcantarillado, es decir, la empresa Sedapal, precisan los defensores del neoliberalismo que el recurso agua no se privatizará, sino que se contratará a un operador privado. Es evidente que si los precios del servicio de agua potable son altos, entonces la gente de escasos recursos no tendrá acceso al agua, y por lo tanto es precisamente el recurso agua el que quedará a merced de los intereses de la burguesía.

Fíjense la maniobra: “En ese sentido, aclaró que no se puede privatizar un recurso natural, como el agua, y de lo que se trata es de contratar a un operador privado para la gestión de la empresa.”5

El otrora ministro de economía Luis Castilla, manifestando su  satisfacción por haber conseguido una nueva fuente de beneficios para la burguesía, dijo ante la Confiep: "Tengo una buena noticia que puede ser un quiebre donde sí podemos seguir avanzando, estamos contemplando seriamente abrir Sedapal al capital privado".6

En uno de los editoriales de El Comercio, se dice: “Ha sido valiente el gobierno en anunciar que está contemplando seriamente poner a la venta en bolsa un porcentaje –hasta el 49%, según el ministro von Hesse– de Sedapal. Esta empresa, después de todo, es uno de esos tótems sagrados del muy difundido pensamiento mágico-estatista que asume que si algo queda en manos del Estado será ‘de todos’ y más barato; mientras que si está en manos privadas servirá solo a sus propietarios y beneficiará únicamente a unos pocos privilegiados.”7

El problema es que el mismo Estado trabaja con la lógica capitalista. Porque si fuera de otra forma, esto es, si trabajase con la lógica socialista, bastaría el solo hecho de ser un ser humano, para tener derecho y acceso al agua, así como también para tener el deber de contribuir al sostenimiento y desarrollo de la sociedad con su esfuerzo. No, como ahora, en que el predominio del capital mantiene un nivel de empleo, de desempleo y de subempleo acorde con la rentabilidad del capital, con las utilidades que le pueda brindar determinada actividad económica.

En tanto el gua tenga precio, justo o no, será una mercancía, y como mercancía, tendrá valor de cambio cuyo precio es justamente su valor expresado en dinero, esto es, en oro. Este tratamiento del agua es el tratamiento común a toda mercancía, y seguirá siendo así hasta que el capitalismo deje de operar como sistema económico.

“Rodríguez recordó que en la actualidad sigue habiendo 1.000 millones de personas en el mundo que no tienen acceso al agua, una situación a la que Greenpeace considera que tiene que ponerse solución si se considera ‘un derecho fundamental y no un bien mercantil, objeto de especulación’.”8

En la propuesta de Greenpeace, el acceso al agua es un derecho fundamental, pero los demás bienes que tienen la forma de mercancías, sí deben ser objeto de especulación como cualquier mercancía. Los representantes de Greenpeace no ven que aceptando la existencia de mercancías, el agua no puede manejarse de otra forma. Por lo tanto, si quieren exigir que se de tratamiento al acceso al agua como un derecho fundamental, tienen que luchar para que la producción de mercancías deje paso a la producción de bienes.



Según Raúl Wiener: “El Banco Mundial, sin embargo, tiene su propia respuesta. La privatización conduce a llevar a nivel real el precio de venta del agua a los usuarios finales.”

“¿Cuál es el precio real? No el que cuesta extraerlo y distribuirlo. Sino el que el mercado esté dispuesto y en condiciones de pagar en un escenario de creciente escasez, de incapacidad de reemplazar por un sustituto y de oferta monopólica. El Banco Mundial además dice que en el largo plazo funcionará un mercado mundial del agua, tal y cual hay con el petróleo. Así que el precio real será, todo lo anterior, pero bajo condiciones de competencia en la demanda:”

“- mucho mayor consumo en el norte con poder adquisitivo mucho más alto que en el sur ¿cuál puede ser el resultado?”

“Sospechamos que cuando una o más empresas extranjeras administren nuestras fuentes de agua potable, será mucho más fácil vender este recurso a compradores del exterior. Parece fantástico. Para eso se está preparando el mundo desarrollado desde hace algunos años, que ya tiene buena parte de la infraestructura de importación. Le faltan los exportadores confiables.”9

Así, el negocio del agua se presenta como un proyecto de explotación planetario.

Lo que propone de forma oficial el Banco Mundial es lo siguiente:
“La principal preocupación del Banco Mundial es que los pobres de los países en desarrollo tengan acceso a servicios de agua de buena calidad, lo que se puede lograr a través de alianzas en el sector privado o en el sector público o entre ambos, o bien mediante asociaciones con organizaciones de la sociedad civil. El plan que se escoja dependerá de la realidad cultural, política, económica y social del país en cuestión. No existe un dogma universal. Lo que funciona en la realidad africana no necesariamente debe funcionar en América Latina o Asia.”10

Podemos apreciar que en tanto sea el sistema capitalista el que opera en la sociedad, no importa la modalidad específica a través de la cual se brinde el servicio de agua potable. Pues el capitalismo significa que puede ser ejercido por empresas privadas como por el Estado. Y, en consecuencia, que hay siempre extracción de plusvalía. Ya sea que el Estado ponga tarifas sociales, o que imponga tarifas elevadas, siempre habrá plusvalía de por medio.

Supongamos el primer caso: tarifas sociales. Esto da evidentemente mayor acceso de la población al agua. Pero todos aquellos insumos que se requieren para brindar el servicio, serán adquiridos a empresas capitalistas que obtienen plusvalía. Vale decir, que el Estado cobra una tarifa social, que incluso podría estar subsidiada, pero que usa recursos que en su precio (costo para el Estado) está incorporada la plusvalía.

Por lo tanto, el subsidio viene a ser una forma velada de beneficiar a las empresas capitalistas, a través del financiamiento con recursos del Estado que provienen de los impuestos que todos pagamos, hasta el desempleado, que paga el 18% del IGV cada vez que realiza cualquier compra.

Esto quiere decir que la tarifa social encubre las ganancias de las empresas privadas.

Tal es la magnitud del desastre humano y ecológico que está generando la burguesía, por la avaricia propia de esta clase, por la sed de ganancia, que si bien es cierto aparece como una actitud personal, pero que sin embargo se le impone como una férrea necesidad, so pena de perecer, que no hay más alternativa que superar al capitalismo radicalmente, e instaurar el socialismo como modo de producción. Pero la conciencia de la necesidad de este cambio radical, no se presenta de forma espontánea. Por ello, tenemos que hacer que se forme en la conciencia de las clases trabajadoras como una intuición, como un “mito” (en el sentido mariateguiano), es decir, que la explicación de esta necesidad, a través de la propaganda permanente, permita que una vez instalada en la conciencia de los trabajadores, opere con una naturalidad tal que se vuelva fuerza material, y las clases trabajadoras le den el golpe final a toda forma de explotación del hombre por el hombre.

Notas
(1) (http://larepublica.pe/impresa/economia/732416-la-privatizacion-de-sedapal-es-inconstitucional) (10 de enero de 2016)
(2) (http://larepublica.pe/impresa/economia/732416-la-privatizacion-de-sedapal-es-inconstitucional) (10 de enero de 2016)
(3) (César Peñaranda, director ejecutivo del IEDEP de la Cámara de Comercio de Lima (CCL) (http://gestion.pe/economia/sedapal-plantean-adjudicarla-operador-privado-mejorar-su-gestion-2129313) (17 de abril de 2015)
(4) (http://gestion.pe/economia/sedapal-plantean-adjudicarla-operador-privado-mejorar-su-gestion-2129313) (17 de abril de 2015)
(5) (http://gestion.pe/economia/sedapal-plantean-adjudicarla-operador-privado-mejorar-su-gestion-2129313) (17 de abril de 2015)
(7) (http://elcomercio.pe/opinion/editorial/editorial-sedapal-ya-no-hara-agua-noticia-1753535) (31 de agosto de 2014)
(8) (http://www.guiaongs.org/noticias/la-mitad-de-la-poblacion-pobre-bebe-agua-contaminada-2-1-303/) (16 de setiembre de 2015)
(9) Exposición en el Foro sobre Agua y Medio Ambiente, Propuestas de la Sociedad Civil ante los Procesos de Privatización de los Servicios Públicos, realizado en Trujillo el 19 de junio de 2004. Organizado por la Federación Nacional de Trabajadores del Agua Potable y el Sindicato de SEDALIB (Empresa del Agua de La Libertad). Boletin de SERVINDI (http://www.ecoportal.net/Temas-especiales/Agua/La_Privatizacion_del_Agua_y_el_Banco_Mundial)
(10) (http://www.bancomundial.org/temas/resenas/agua.htm) (Actualizado en marzo de 2005)

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