miércoles, 10 de julio de 2013

Economía y Educación


Crisis Capitalista y Reforma Universitaria

César Risso


ES CONOCIDO EL PAPEL DE LOS ECONOMISTAS NORTEAMERICANOS en la crisis económica actual. Fueron, de un lado, los gestores y, de otro lado, los encubridores de la estafa que antecedió a la crisis. Realizaban investigaciones pagadas por las empresas que ya estaban en quiebra, y emitían informes indicando que eran las mejores empresas. Inducían con esto a adquirir acciones y bonos que no valían nada, como si tuvieran gran valor.

Sin embargo, esta es la formación que pretenden imponer a los estudiantes universitarios. Por supuesto que esta forma de actuar encaja perfectamente con el “pensamiento único”. La llamada conducta racional (fíjense en el sentido subliminal de esta denominación, que considera implícitamente como irracionales, es decir, fuera de la especie humana, a quienes no actúan conforme a sus postulados), que propone como principio de la conducta maximizar los beneficios. Así, la corrupción es uno de los mecanismos que se manifiesta como conducta racional. Claro que desde la perspectiva del accionar de las empresas transnacionales.

En este sentido, Eduardo Galeano afirma, en la secuencia iterativa de la práctica de los grandes capitalistas y de sus representantes en el gobierno, que “los asaltantes al acecho en las esquinas, pegan zarpazos que son la versión artesanal de los golpes de fortuna asestados por los grandes especuladores que desvalijan multitudes por computadora”; después, son protegidos por sus representantes, de tal modo que “Las posibilidades de que un banquero que vacía un banco pueda disfrutar, en paz, del fruto de sus afanes son directamente proporcionales a las posibilidades de que un ladrón que roba un banco vaya a parar a la cárcel o al cementerio”; posteriormente, las consecuencias son asumidas por las clases trabajadoras, ya que “Cuando algún delincuente mata por alguna deuda impaga, la ejecución se llama ajuste de cuentas; y se llama plan de ajuste la ejecución de un país endeudado, cuando la tecnocracia internacional decide liquidarlo” (Patas Arriba. La Escuela del Mundo al Revés. Eduardo Galeano. Catálogos S.R.L. 1998).

Si bien es cierto que el neoliberalismo, es decir, la política de desregulación, el reinado del mercado, es una política del capitalismo, también hay otra que consiste en una mayor participación del Estado en la economía. Aunque esta última genera cierta simpatía, se basa en el mismo principio de la explotación de los trabajadores. De modo que no se trata de estar a favor de una u otra, sino de superar el capitalismo pasando a un orden económico superior, es decir, al socialismo, y con ello ir creando las condiciones para eliminar toda forma de explotación.

No es la corrupción de los economistas norteamericanos, ni de los directivos y dueños de las grandes empresas lo que produjo la crisis. Lo que lograron con la corrupción fue retrasar la crisis que ya estaba en ciernes. En lógica capitalista pura, hicieron lo que tenían que hacer. La diferencia entre haberse servido de la corrupción como política y haber trabajado honestamente, radica no en la posibilidad de evitar la crisis, sino en sufrirla de una vez o en retrasarla. En consecuencia, las crisis capitalistas no dependen de la corrupción u honestidad de los capitalistas ni de sus intelectuales a sueldo, sino de las leyes propias del sistema.

En este marco, ¿cuál es el sentido de la reforma universitaria que pretende imponer la burguesía imperialista por medio de sus representantes nacionales en el gobierno? En primer lugar pretenden absolutizar el “pensamiento único”, como hoy se llama a la forma actual de la ideología burguesa. Se pretende eliminar el análisis cualitativo, el trabajo por descubrir la esencia de las cosas, esto es, las leyes de desarrollo de las diversas formas de la materia. A cambio nos ofrecen estudios técnicos, fenoménicos, cuantitativos, en una palabra, el positivismo, esto es, la negación de la existencia de leyes. Pero de tal modo que aparezca como una innovación, como una mejora, como una profundización de la formación profesional.

Esto tiene varios significados. El más importante es el colapso de la cultura burguesa. El sentido de su existencia es maximizar beneficios. La burguesía hace de su pensamiento privado el único pensamiento; hace de su interés privado el único interés. Y, con este pensamiento e interés privados, pretende moldear el pensamiento de todos y, peor aún, seguir explotando con ese sustento. La cultura burguesa es monomaniaca.

También expresa la necesidad de más negocios. La burguesía no puede asaltar simplemente a los trabajadores, o a los seres humanos. Vive atrapada en un esquema legal que consiste en que debe formar empresas que permitan expoliar al trabajador. De no ser así, no tendría nada que quitarles. Tiene que hallar un medio de desplegar la fuerza de trabajo de la que se va a apropiar en parte. No puede apropiarse todo el resultado de la aplicación de la fuerza de trabajo, pues de ser así eliminaría la fuente de su beneficio.

Así, la reforma universitaria se plantea como un gran negocio. La capacitación, la acreditación, los diplomados, las maestrías, los doctorados,  así como los grados, títulos, reconocimientos académicos, etc., que otorga son parte de la mercancía “formación profesional”. Ganan con el negocio educativo, y ganan con el resultado de obtener intelectuales obsecuentes, convertidos en engranaje de la explotación, así como en apologistas del capitalismo.

Como la burguesía se sabe débil, pues con cada crisis se desvela el carácter de rapiña del régimen en el que se desenvuelve y en el cual domina, siente la necesidad de reforzar su ideología difundiéndola por medio de diversos mecanismos implementados en los colegios, academias, universidades, y en los medios de comunicación como la radio, televisión, cine, etc. Para esto hablan de la crisis de la educación. Y en esto le damos la razón, pues es la crisis de la cultura burguesa, de la educación burguesa.

Esta crisis tiene como fundamento el formar y servirse de los intelectuales para sus mezquinos fines. En este sentido, “La burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al hombre de ciencia, los ha convertido en sus servidores asalariados” (Manifiesto del Partido Comunista, C. Marx).

La reforma universitaria se orienta a acotar el pensamiento, desviándolo de la discusión de los fundamentos de la actual crisis económica; a evitar poner en tela de juicio al sistema capitalista; a impedir que se de sustento a la necesidad de cambiar el sistema capitalista. Para esto nos impone, bajo la predica de la modernización, el positivismo; negando el estudio de las leyes del actual sistema.

El empresario capitalista no se pregunta ni discute sobre la legalidad o pertinencia de su negocio. Solo atiende a la necesidad de ganar cada vez más. Por eso le parece extraño el análisis cualitativo. Pero con esto, se mutila la posibilidad de progreso. Imaginemos que se encuentra la cura del cáncer. La industria farmacéutica, que depende de las enfermedades para obtener enormes ganancias, colapsaría. Igualmente sucedería con todos los descubrimientos científicos que afectan las posibilidades de ganancia de los capitalistas, retrasando el avance científico, pero prosperarían todos aquellos descubrimientos que, independientemente del bienestar o daño que causen a la población, generen ganancias a la burguesía. Esta es otra expresión de la monomanía burguesa.

La crisis de la educación y la necesidad de la reforma universitaria, vista por la conciencia burguesa como la inadecuada formación profesional para sus fines, y en consecuencia la necesidad de transformar la universidad, haciéndola monomaniaca, consiste concretamente en “las contrarreformas educativas recolonizadoras y la crisis universitaria de inadaptación a las necesidades sociales e ignorancia científica que ya se evidencian con plena nitidez” (La Universidad en la Era del Neoliberalismo. Jorge Lora Cam y María Recéndez Guerrero. Fondo Editorial UCH, 2009. P. 12).

Más aún, es una crisis de la formación universitaria burguesa neoliberal, puesto que después de la reforma universitaria de 1918, que llegó hasta fines de los 60 del siglo XX, se dio la reforma iniciada en la década de los 70, para finalmente estar frente a la tercera reforma, iniciada en 1989. (UNESCO/IESALC, 2003).

Estas reformas son la expresión de la desesperada situación a la que ha llegado la burguesía que ve que el sistema capitalista es insostenible, viéndose obligada a rehacerse una y otra vez, embrollándose en su propia manía, sin encontrar salida. Por un lado cree que el problema es de falta de inversión, por otro lado que es la baja de productividad, de competitividad, hasta que llega a la conclusión de que el problema está en la crisis de la educación. Pero en todos estos casos se auto engaña, pues no puede admitir que el problema es la burguesía misma y el sistema que detenta.

La corrupción que reina en las universidades es parte de la lógica del capitalismo. Esto se da en todas las instituciones de este sistema. Es la consecuente aplicación de la elección racional, de la que nos habla la teoría económica. Aunque se extrañan cuando ven los resultados de este sistema, todo esto es obra suya.

Educación de calidad arguyen para justificar la reforma universitaria, pero lo que están haciendo es privatizar la educación, y con ello reducir la cantidad de profesionales a formarse. Al parecer ya no requieren más profesionales, lo que requieren es más mano de obra barata.

Si esta es la situación, lo que se requiere no es luchar para que la universidad siga igual, con lo cual además se termina defendiendo a las autoridades y docentes corruptos. Lo que se requiere es tomar conciencia de lo que hasta hoy ha hecho la burguesía con la universidad, y revertir las reformas burguesas, para transformar a las universidades en verdaderos centros de desarrollo de la ciencia y la técnica, para fines humanos. Aunque claro está, la verdadera transformación de la educación y de la universidad pasa necesariamente por la transformación del capitalismo en socialismo.

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