martes, 1 de septiembre de 2020

Economía

 

Situación Laboral y Cuarentena 

César Risso

LA CRISIS ECONÓMICA como consecuencia de la pandemia y de las medidas tomadas por el gobierno, ha traído como resultado que el primer semestre la caída acumulada del PBI en el mes de julio sea de 17,37%, mientras que el retroceso en el mes de junio del 2020 respecto de los dos meses anteriores fue de 18,06%.1

        Estos datos de carácter nacional dan cuenta de la gravedad de la situación.


“El resultado de junio estuvo influenciado por el comportamiento desfavorable de los principales componentes de la demanda interna, como el consumo de los hogares reflejado en la reducción de las ventas al por menor (-31.76%), así como la caída en la inversión en construcción (-44.64%).”

Como se puede apreciar la situación es verdaderamente trágica. La paralización de la economía por la cuarentena, ha significado la reducción del empleo y en consecuencia una caída considerable de los ingresos de los trabajadores. Esto, evidentemente, provoca la reducción del consumo. Vale decir que la paralización de la producción es simplemente el colapso de la economía y con ella de la población.

        La producción de alimentos es fundamental y, en el marco de la situación de pandemia, asimismo la producción de medicamentos y el servicio de salud, a lo cual se añade la producción de oxígeno.

      De nada vale sostener la cadena de pagos si es que no hay nada que comprar. Por esto la urgencia radica en sostener la producción de los bienes básicos para sostener la existencia humana.

        Hasta aquí el análisis corresponde al aspecto técnico. Pero, no se puede dejar de lado el aspecto socioeconómico, que corresponde a la organización capitalista de la economía y la sociedad.

       La posibilidad de producir corresponde a los intereses de la burguesía. Cualquier mercancía tiene que ser el vehículo de la ganancia. Sin esto de por medio no hay incentivo para producir en el marco del sistema económico capitalista. La burguesía necesita la ganancia para animarse a producir. No se mueve por intereses humanos, sociales, sino por sus intereses particulares.

        El funcionamiento del libre mercado se da a través de la ley del valor que se expresa en la “ley” de la oferta y la demanda. Este libre mercado, no es otra cosa que la ejecución de la libre voluntad e intereses de la burguesía imperialista, y de la burguesía nativa.

       La estructura económica peruana, enmarcada en la política de libre mercado, está compuesta por la gran burguesía nativa; la burguesía nacional, grande, mediana y pequeña; las microempresas, que hacen uso de los trabajadores familiares no remunerados; los pequeños productores agrarios; las comunidades campesinas de la sierra; las comunidades nativas de la selva; y los informales y artesanos. A esta estructura de nuestra economía se agrega el dominio del imperialismo, bajo cuya sujeción se desenvuelve.

        Esta estructura opera bajo la ley de la plusvalía, es decir, que nuestra economía funciona para satisfacer los intereses de la burguesía, que vive de las ganancias. Por lo tanto, la gran burguesía nativa, vinculada a los intereses de la burguesía imperialista, “ordena” el funcionamiento de la economía en su conjunto, de tal modo que los demás sectores de nuestra economía trabajan para la burguesía imperialista a través de la gran burguesía nativa.

        Esta estructura económica y la ley de la plusvalía son las que han agudizado la crisis económica y social durante la pandemia. La informalidad es en gran medida resultado de la exclusión de los trabajadores del mercado laboral, sin derechos y sin estabilidad laboral.

        Veamos los resultados del empleo en Lima metropolitana que presenta el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

        Según datos del trimestre mayo-junio-julio del presente año, para Lima Metropolitana, del total de la población en edad de trabajar (PET), 7 millones 911 mil 300 personas, el 44,4% corresponde a aquellas personas que están trabajando o se encuentran buscando trabajo (Población económicamente activa: PEA), cuyo número asciende a 3 millones 510 mil personas. Mientras que la desocupación es de 574 mil 700 personas.

      Si comparamos los datos citados con el mismo trimestre del año 2019 tenemos los siguientes cambios: la PEA disminuyó en 1 millón 711 mil 700 personas. La PEA es la referencia para el cálculo del desempleo, puesto que quienes no están incluidos en ésta simplemente es porque ya no buscan trabajo a pesar de estar en edad de trabajar. Los motivos por los cuales no buscan trabajo pueden ser diversos, pero se entiende que han salido del mercado laboral formal, y que por lo tanto se buscan los alimentos como pueden. De modo que este viene a ser un grupo considerable de desempleados que las estadísticas oficiales han expectorado.

        La inmovilización social ha reducido estadísticamente la PEA en cerca de 2 millones de personas. Para efectos de la lectura posterior de las consecuencias económicas de la pandemia esto es conveniente para el actual gobierno, puesto que la desocupación se calculará sobre la PEA reducida, con lo cual el desempleo absoluto y relativo serán menores.

        La PEA ocupada disminuyó en 1 millón 972 mil 900 personas. Es decir, la PEA ocupada disminuyó más que la PEA total. Esto se debe a que el desempleo aumentó en 261 mil 200 personas. En realidad, la desocupación estaría dada por la suma de ambos rubros, dando un total de 2 millones 234 mil 100 personas. Se entiende que como las cifras corresponden a Lima Metropolitana, una parte de la disminución de la PEA tenga que ver con la migración que se ha producido durante estos meses. Sin embargo podríamos afirmar que quienes han migrado de Lima al interior del país debido a la imposibilidad de tener ingresos, es el envío de desocupados a sus regiones de origen. En otras palabras, disminuye la PEA ocupada en Lima Metropolitana, pero aumenta la desocupación a nivel nacional.

      Si consideramos que cada hogar está conformado por 3,8 personas en promedio, el resultado es de 8 millones 489 mil 580 personas que se ven afectadas por la cuarentena. Estas personas dependían del ingreso del padre y/o de la madre, quienes se encontraban laborando. En consecuencia, estas personas pasan a engrosar el número de pobres.

       Es evidente que no todos los que han dejado de trabajar durante la pandemia están en situación de pobreza.

        Si consideramos los datos a nivel nacional, el desempleo aumentó en 6 millones 720 mil personas.


“El INEI dio a conocer que, en el segundo trimestre de este año, la masa salarial proveniente del trabajo tuvo una variación negativa de 56,3%, al compararla con similar periodo del año pasado. Cabe indicar que la masa salarial es la suma de los ingresos por trabajo del hogar, es decir, es el total de remuneraciones acumuladas de los trabajadores dependientes e independientes en su actividad principal y/o secundaria.”2

En el Perú al año 2019 el total de pobres era de 6 millones 400 mil personas. A este dato habría que sumarle el número de pobres a consecuencia de la pandemia. Como se puede apreciar, la situación es trágica.

       En Lima Metropolitana la PEA ocupada es de 2 millones 935 mil 300 personas, de las cuales solo 1 millón 389 mil 400 están adecuadamente empleados, mientras que 1 millón 545 mil 900 personas se encuentran subempleadas. Este subempleo se mide por insuficiencia de horas o por insuficiencia de ingresos. En cualquiera de los dos casos su situación es precaria.

        Hemos afirmado que el incremento abrumador de la pobreza se debe a la pandemia. Pero esto no es cierto. El aumento de la pobreza se debe a la explotación burguesa en el sistema capitalista. La forma de organización económica de la sociedad agudiza la situación de pobreza. Debido a la necesidad de la burguesía de obtener elevadas ganancias, en la actual situación no encuentra incentivos para invertir.

        Los bonos y otros beneficios otorgados por el gobierno a los pobladores en situación de pobreza tienen por objetivo, según afirmación de los representantes del ejecutivo, evitar que se rompa la cadena de pagos. Es decir, el objetivo ha sido dar liquidez a las empresas a través del poder de compra otorgado a quienes están en situación de pobreza. O, para decirlo más directamente, se trata de evitar que el sistema capitalista como forma de organización económica de la sociedad, con la burguesía de un lado como clase explotadora, colapse, y así se mantenga la situación de explotación y pobreza, que consiste en el sometimiento de los trabajadores bajo la forma de explotación asalariada.

        En las actuales circunstancias salta a la vista lo absurdo de esperar tener dinero para poder alimentarse o tener acceso a la salud. Es decir, en nuestra condición de seres humanos, con capacidad de trabajar y crear toda la riqueza, en términos de bienes, que requerimos para vivir, no podemos seguir dependiendo del medio de circulación (dinero), al que hemos atribuido, dada la forma capitalista de organización de la producción, poderes sobrenaturales a tal punto que creemos que sin dinero no podemos producir; que sin dinero carecemos de las posibilidades de desplegar nuestra fuerza de trabajo; que sin dinero, toda la cultura y el desarrollo científico y tecnológico dejaría de existir.

       En una organización de la sociedad basada en la solidaridad y la reciprocidad, con la implementación de la planificación de todas las actividades y recursos que requerimos para existir en las mejores condiciones, no habría quienes se apropien de parte de nuestra fuerza de trabajo. No habría poder económico sostenido por el poder político para obligar a unos seres humanos a someterse a este poder entregando parte de su esfuerzo; no habría la exclusión de gran parte de los seres humanos de la función laboral de contribuir al bienestar de los demás. En fin, no habría la explotación del hombre por el hombre.

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(1) https://gestion.pe/economia/economia-cayo-18-en-junio-menos-que-en-los-dos-meses-previos-noticia/

(2) https://www.inei.gob.pe/prensa/noticias/la-poblacion-ocupada-del-pais-alcanzo-10-millones-272-mil-400-personas-en-el-ii-trimestre-del-2020-12346/

 

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