miércoles, 1 de julio de 2020

Economía


De la Crítica a las Clínicas a la Crítica del Capitalismo Durante la Pandemia

César Risso

LA REACTIVACIÓN actual, necesaria a todas luces, pone en juego las posiciones de los diversos sectores de la burguesía. El empresariado en general, crítica al gobierno por no haber permitido el reinicio de todas las actividades económicas en un periodo más corto, es decir, por haber prolongado la cuarentena afectándolo en sus ganancias.

        Ya hemos visto que el sector de las AFP se ha visto afectado por el gobierno y el congreso. Ahora, las clínicas, que habiendo realizado cobros exorbitantes, sobre todo a los pacientes Covid-19, al verse descubiertas, al igual que el gobierno que ha permitido la continuidad privada en lugar de haber estatizado todas las instalaciones para el tratamiento de la pandemia, se encuentran también afectadas en sus ganancias.

        La burguesía trata de hacer pasar como un caso aislado aquello que es lo común en el actuar de las empresas en el sistema capitalista. En este sentido, a través de los medios de comunicación, se alimenta la “sorpresa”. Pero resulta que esta conducta de las empresas, que ahora produce “sorpresa”, es el accionar cotidiano de TODAS las empresas capitalistas en cualquiera de las actividades en las que invierten. Elevadas utilidades para las empresas son la señal del éxito para los propietarios. Es decir, permanentemente y de forma general se promueve lo que ahora provoca “sorpresa”. El “precio excesivo” por los medicamentos, por ejemplo, en las clínicas es una mera justificación para sustentar el elevado cobro por el tratamiento del covid-19. En realidad no hay nada que justificar, el capitalismo y la burguesía funcionan así.

        Después de reconocer que actuaron abusivamente, a lo cual le llaman “error”, en el cobro a los pacientes afectados por el covid-19, los representantes de una de las clínicas han planteado lo siguiente:

        “Respecto a las deudas de pacientes afiliados al Sistema Integral de Salud (SIS) o EsSalud, indicó que se procederá a devolver los montos que hubieran sido pagados por los pacientes atendidos en la unidad de cuidados intensivos (UCI), por encima de la cifra acordada con dichas aseguradoras (S/ 55.000 + IGV).”1

Los medios de comunicación han informado de cobros de entre 100 mil y 700 mil soles para estos casos. Ahora resulta que con 55 mil soles (más IGV) es más que suficiente, ya que en este monto está incluida la ganancia de las clínicas. Por lo tanto, la diferencia entre los importes cobrados y los 55 mil soles, se sustenta en lo que los economistas burgueses llaman “escasez”. Este es el concepto central en la “ciencia” económica burguesa. Lo que es escaso tiene un precio elevado, y lo que es abundante tiene un precio bajo. Pero cuando se pone en evidencia lo burdo de esta explicación y mecanismo de funcionamiento del capitalismo, entonces nos hablan de “fallos del mercado”.

        El concepto de escasez es la base de la explicación, por parte de los intelectuales burgueses, del funcionamiento de la economía capitalista, que se expresa en la oferta y la demanda. Y este sustento, en la mentalidad estrecha del burgués, se ha dado a lo largo de toda la historia de la humanidad. Es pues, según esta clase explotadora, una ley natural; y en tanto ley natural, es imposible eliminarla y, en consecuencia, tenemos que someternos a ella. Sin embargo, de ser así, cosa que negamos, ¿cómo es posible que todos los beneficios de esta “férrea” ley natural vayan a parar a manos de la burguesía? Es la “lotería” permanente de la burguesía: la ganancia.

        El razonamiento del burgués busca llevar a la siguiente conclusión: Puesto que la escasez y su expresión, la oferta y la demanda, es una ley natural, nada podemos hacer sino someternos a ella. Por lo tanto, la ganancia es un premio a quienes laboriosamente han invertido en las empresas; mientras que la pobreza es una fatalidad contra la que nada se puede hacer.

        La verdad de las cosas es que a lo largo de la historia de la humanidad, los seres humanos no hemos podido vivir sin la producción de los medios de vida; que, de lo que se trata es de la forma cómo distribuimos la fuerza de trabajo en las diferentes actividades para obtener los bienes que satisfacen nuestras necesidades; que estas formas han ido cambiando, desde la comunidad primitiva, con sus métodos colectivistas, pasando por la esclavitud, por la servidumbre, y por variedades de formaciones económicas que podríamos llamar mixtas, en la medida que son largos procesos históricos de evolución de una formación social a otra, hasta el capitalismo, con el añadido de la experiencia socialista. La humanidad ha transitado de la forma colectivista, pasando por la forma privada de apropiación, hasta llegar una vez más a la forma colectivista.

        Es decir, la pretendida ley natural de la escasez que se expresa en la oferta y la demanda, en realidad no es ni ley ni natural; es la justificación ideológica de los intereses de la burguesía para seguir apropiándose trabajo no remunerado.

        Esta “operación quirúrgica”, de separar a unas empresas del conjunto de todas las empresas; de separar la práctica cotidiana de algunas empresas, de la práctica común de todas las empresas; es el intento de impedir que se vea y confirme lo que se ha venido denunciando desde la aparición de El Capital de Carlos Marx: que el sistema capitalista en su conjunto, y no un burgués o grupo de burgueses, se basa en la explotación del trabajo asalariado y de todas las clases trabajadoras por parte de la burguesía en su conjunto.  

        De modo que en el hecho particular de hacer un cobro “excesivo” por medicamentos y tratamiento a los pacientes del Covid-19, se expresa la repartición de la plusvalía entre los diversos sectores de la burguesía. La producción de medicamentos y de instrumentos, ha significado la apropiación de trabajo no remunerado de los trabajadores de la industria farmacéutica. La inversión de capital en las clínicas, genera ganancias de la apropiación de trabajo no remunerado de sus trabajadores. El precio de los medicamentos al consumidor final, en este caso a los pacientes de Covid-19, contiene la plusvalía, es decir, la ganancia de las empresas productoras (laboratorios farmacéuticos), de las empresas comercializadoras (droguerías), de las boticas y farmacias, y de toda empresa intermediaria entre las productoras de medicamentos hasta las clínicas, que incluyen a las empresas financieras que otorgan préstamos a las clínicas, y que como es natural en el capitalismo, también tienen su parte de plusvalía, expresada en la ganancia financiera.

        Es decir, un hecho particular retrata el quehacer de la burguesía en los diversos sectores en los que interviene. Así, en la mercancía medicamento, podemos ver un ejemplo de la célula de todas las contradicciones del sistema capitalista.

        Ocultar esto es tarea de los intelectuales burgueses, y esclarecerlo y denunciarlo es tarea del socialismo proletario.

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