Un Poema de Thiago de Mello*
La Vida Verdadera
(fragmento)
En las aguas de mi
infancia
perdí el miedo al
remolino.
Por eso avanzo
cantando.
Estoy al centro del
río,
en el medio de la
plaza.
Pongo los pies en la
tierra,
sé que estoy en mi
lugar,
como la olla en el
fuego,
la estrella en la
oscuridad.
¿Lo que ha pasado, no
cuenta? indagarán
las bocas
desprovistas.
Nunca deja de valer.
Lo que pasó nos
enseña
Con su miel y con su
garra.
Por eso es que ahora
voy así
en mi camino.
Públicamente andando.
No, no es nuevo mi
camino.
Lo que de nuevo yo
tengo
es la manera de
andar.
Aprendí
(lección del camino)
a recorrerlo cantando
como me conviene a mí
y a los que van
conmigo.
Pues ya no camino
solo
Aquí tengo pues mi
vida:
hecha a la imagen del
niño
que sigue y sigue
cruzando
por los campos
generales
y que reparte su
canto
como su abuelo
repartía el cacao
haciendo de la
cosecha
la isla del Buen
Socorro.
Hecha a la imagen del
niño
pero semejante al
hombre,
con todo lo que hay
en él de primavera
de valiente esperanza
y rebeldía.
Vida, casa encantada,
Vivo en ella, vive en
mí.
Te quiero así
verdadera,
oliendo a mango y
jazmín.
Que me seas
deslumbrada
como ternura de mujer
rodando por la
campiña.
Vida, limpio mantel,
vida sobre la mesa,
vida brasa vigilante,
vida piedra y espuma,
trampa urdida de
amapolas,
sol dentro del mar,
estiércol, rosa de
amor:
la vida.
Pero hay que
merecerla.
*Nació en 1926 en Bom Socorro, Brasil. Obras: Silencio y Palabra (1951); Narciso Diego (1952); La Leyenda de la Rosa (1955); Canción del Amor Armado (1966). Ha sido traducido al castellano por Pablo Neruda y Enrique Lihn, entre otros poetas. (Nota de la Redacción).
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