lunes, 1 de junio de 2026

Literatura

Un Análisis e Interpretación del Poema I de Trilce

 

Julio Carmona

I

Quién hace tanta bulla, y ni deja

testar las islas que van quedando.

 

Un poco más de consideración

en cuanto será tarde, temprano,

y se aquilatará mejor

el guano, la simple calabrina tesórea

que brinda sin querer,

en el insular corazón,

salobre alcatraz, a cada hialóidea

grupada.

 

Un poco más de consideración,

y el mantillo líquido, seis de la tarde

DE LOS MÁS SOBERBIOS BEMOLES.

 

Y la península párase

por la espalda, abozaleada, impertérrita

en la línea mortal del equilibrio. 

Después de propuesto el poema para su lectura, paso a analizarlo y a interpretarlo de forma pormenorizada. 


Quién hace tanta bulla y ni deja

testar las islas que van quedando. (1) 

(1) Si es que se acepta lo expresado por algunos críticos de que este poema constituye una propuesta de poética1, la parte inicial del primer verso: «Quién hace tanta bulla», la interpreto así: que hay mucho ruido por parte de quienes acaparan las vitrinas de lo que se presenta como «nueva poesía». Y esta propuesta tendría —por similitud— un antecedente en el poema «Retablo», de Los heraldos negros, que dice: «por fin escapo al ruido» de los epígonos del modernismo, que no permiten hacer un testamento a los poetas más conscientes de su ser; mientras que aquella poesía ruidosa no queda, y, finalmente, no queda ni como nueva ni como antigua: mucho ruido y pocas nueces. Y, por lo del testamento, hay otra correspondencia con el poema «Oración del camino» (LHN), cuando dice: «Queda un olor de tiempo abonado de versos, [islas de esta estrofa, y guano de la estrofa siguiente2] / para brote de mármoles consagrados que hereden [testar] / la aurífera canción», es decir: que el tiempo futuro sea un campo fértil para ser abonado por versos que hagan brotar a poetas consagrados que habrán heredado la canción de mayor valor. Y la relación es válida, máxime si las tres muestras coinciden con los siguientes versos del poema LXXVII (último) de Trilce: «Graniza tanto, como para que yo recuerde / y acreciente las perlas / que he recojido [sic3] del hocico mismo / de cada tempestad». Y, en ese rechazo a lo superfluo y adhesión a lo fructífero, el locutor poético de Trilce, dice percibir todavía ese ruido de granizada que le hace recordar lo que había experimentado con su primer libro (Los heraldos negros) que no tuvo una acogida auspiciosa4, y que su deber es acrecentar con su segunda obra los poemas de valor que él ha recogido en los pleitos enconados de cada etapa de cambio que ha habido en el mundo literario. 


Un poco más de consideración

en cuanto será tarde, temprano, (2)

y se aquilatará mejor

el guano, la simple calabrina tesórea

que brinda sin querer, (3)

en el insular corazón,

salobre alcatraz, a cada hialóidea

grupada. (4) 

(2) Dice José Pascual Buxó5 que la palabra consideración, «definida académicamente como la “acción y efecto de pensar” [que es la asumida por Keith McDuffie6], acepta, además, la acepción que el DRAE concede al adjetivo considerado, a) “que recibe de los demás, muestras de atención y respeto”, y a desconsiderado, b) «que ni da ni recibe tales muestras». Y Buxó agrega que «En Trilce I lo que el poeta pide es precisamente eso, respeto; es decir, silencio en vez de “bulla”». Y esto se hace perentorio pues es temprano, por el comienzo del siglo XX, y significaría estar en tardanza de seguir martillando sobre el mismo fierro frío de los versos (ya) bullangueros de la tradición romántico/modernista (contra la que el locutor poético ha dado sus primeros combates en Los heraldos negros). 

(3) Ya en el numeral (1) cité estos versos del poema «Oración del camino»: «Queda un olor de tiempo abonado de versos, / para brote de mármoles consagrados que hereden / la aurífera canción», y que, comparados con los versos analizados en este numeral, se puede ver la correspondencia, en tanto ‘los versos abonados de tiempo’ se relacionan con la acción de ‘aquilatar mejor —en este tiempo nuevo— ese guano (ese abono), de la simple calabrina tesórea’7, es decir: que ese tesoro (tesórea) se ha convertido en simple cadáver (calabrina)’, y que es, en «Oración del camino», «la aurífera canción» (la canción de oro que se hereda), y que se «brinda sin querer», porque ya no puede hacerlo  quien podría quererlo: el paradigma Rubén Darío, que ya ha muerto.8 

(4) Y donde se aquilatará mejor será «en el insular corazón», o sea: el corazón de los herederos. No se pierda de vista que ya en el segundo poema de Los heraldos negros, «Deshojación sagrada» (al que le dimos también condición de poética9), el locutor poético le dice a la «Luna (…) tú eres talvez (sic) mi corazón gitano /que vaga en el azul llorando versos»10; pero el insular corazón es, también, un «salobre alcatraz», frase metafórica esta cuyo sustantivo «alcatraz» no solo alude al ave marina y, por ende, se corresponde con su adjetivo «salobre», sino que, por otro lado, se relaciona con la locución árabe hispánica que significa «de andares ufanos» (DRAE), y perfectamente aplicable a ese ‘corazón de poeta’ que dice: «Canta, lluvia, en la costa aún sin mar» (LXXVII). Y es así que el aquilatamiento lo hace el corazón desde dos perspectivas —ateniéndose al DRAE—: a) si «grupada» se relaciona con «volver grupas», es decir, «volver atrás» para recoger la herencia, y b) si se usa su exacta acepción: «golpe de aire o de agua impetuoso y violento» se podrá relacionar su sentido con la «tempestad» del verso de Trilce LXXVII: «Graniza tanto, como para que yo recuerde / y acreciente las perlas / que he recojido del hocico mismo / de cada tempestad». Y si a esa visión de «grupada» se agrega su adjetivo «hialoidea»11, daría por resultado que sería una acción ‘parecida al vidrio o que tiene sus propiedades: transparente y feble o frágil y quebradiza’, es decir, que debe hacerse con mucho cuidado. 


Un poco más de consideración, (5)

y el mantillo líquido, (6) seis de la tarde

DE LOS MÁS SOBERBIOS BEMOLES. (7) 

(5) Este verso reitera el llamado que ha hecho el locutor poético en el primer verso de la segunda estrofa (numeral 2): ‘pide respeto; es decir, silencio en vez de bulla’. 

(6) Si no se olvida el verso citado en el numeral (4) del poema (LXXVII): «Canta, lluvia, en la costa aún sin mar», se puede colegir que esa lluvia está aludiendo al trabajo del poeta que está forjando ya su continente, su «costa», pero que aun le falta lo esencial, el mar, para enrumbar a mayores puertos. Y esa lluvia (como final del poemario) ya tiene la visualización de un manto desarrollado; mientras que en el inicio del mismo poemario no pasa de ser un «mantillo líquido», un aguacero, como el típico de la costa limeña, o llovizna, que no llega a ser lluvia. 

(7) Un mantillo líquido que se ubica a las seis de la tarde, es decir, luego de haber transcurrido el tiempo de Los heraldos negros: de seis de la mañana a las doce del día, y, desde entonces, hasta las seis de la tarde en que empieza Trilce, el locutor poético se encuentra frente a lo que «se tiene por muy grave y dificultoso»: tener bemoles (frase coloquial: DRAE), es decir que no son cualesquiera bemoles, son: «los más soberbios bemoles», la tarea más ardua que se ha impuesto: romper con la herencia ruidosa, bullanguera de ese momento, y asumir su nueva poética que con este poemario ofrece. Y esta ardua tarea la explica así a su amigo Antenor Orrego: «Dios sabe hasta dónde es cierta y verdadera mi libertad. Dios sabe cuánto he sufrido para que el ritmo no traspasara esa libertad y cayera en libertinaje» (Orrego, 2018: 244).


Y la península párase

por la espalda, (8) abozaleada, impertérrita

en la línea mortal del equilibrio. (9) 

(8) Y si el poeta se considera como parte no integrada de «la costa aún sin mar», entonces, se lo puede figurar como una «península» que, desde su aislamiento: donde le han puesto un bozal (abozaleado) pretendiendo silenciarlo, él se para, se yergue por la espalda de esa costa, y hay una correspondencia con los siguientes versos del poema VIII: «Pero un mañana sin mañana,/ entre los aros de que enviudemos,/ margen de espejo habrá/ donde traspasaré mi propio frente/ hasta perder el eco/ y quedar con el frente hacia la espalda». 

(9) Pero él o esa «península párase» impertérrita (esto se dice de alguien a quien nada intimida), y lo hace al borde del abismo, como le dijo a Orrego: «Dios sabe hasta que bordes espeluznantes me he asomado, colmado de miedo, temeroso de que todo se vaya a morir a fondo para que mi pobre ánima viva» (Ibíd.).

 

ANOTACIONES al margen del poema I 

Una lectura muy socorrida de este poema dice que refleja la acción de defecar12, sobre la que Keith McDuffie dice que no «parece acertado calificar el poema como el acto de defecar (…), explicación ésta de André Coyné»13. Y, en lugar de ella, el mismo McDuffie propone esta otra: «Se trata de nada menos que de la poética fundamental de Trilce, el planteamiento de una nueva dimensión existencial más allá de la existencia actual y la proyección del poeta hacia ese plano ideal» (Op. cit.: 204). 

No hay duda de que es una poética, puesta, justo, al comienzo del libro con características de introducción. Y este poema como tal poética (entre otros de CV) lo he adelantado ya, ha sido formulado así por otros estudiosos (entre los que cabe destacar a Julio Ortega14); pero, sin falsas modestias, los planteamientos con que lo sustento aquí son de mi responsabilidad, pues los usados por los dos autores mencionados (McDuffie y Ortega), como así también sus conclusiones, difieren de los míos. Yo no podría coincidir con lo que resume Keith McDuffie, que CV esté planteando «una nueva dimensión existencial más allá de la existencia actual y la proyección del poeta hacia ese plano ideal» (op. cit.); contrariamente, yo considero que si bien CV entra en conflicto con el mundo existente (como lo hace cualquier hijo del pueblo y, más aun, con sensibilidad de poeta) no es para sustituirlo por una existencia ideal hacia la que se estaría proyectando. Y tanto no es así en Trilce si —ya desde Los heraldos negros— su opción es por una identificación con el mundo real que él denuncia de estar mistificado o mixtificado15, lo cual implica avizorar un cambio real en el mundo real. Tratando de la dialéctica, dice CV que es «instrumento y conocimiento: el rigor dialéctico del mundo objetivo y subjetivo. Su grandeza y su miseria o impotencia» (1973-1: 99). No es, pues, que él se evadiera de la existencia real (por considerarla absurda e irracional) sino que, siendo consciente de su desequilibrio, que «es su miseria o impotencia» él destaca «su grandeza», desde la que él vislumbra un cambio real, y no su personal «salvación» para la que se construiría una «existencia ideal». Y tampoco puedo conciliar con los criterios formalistas tanto de Ortega como de Juan Jacobo Bajarlía, que Keith McDuffie resume así: 


«Estas palabras no sólo corroboran la valoración de Bajarlía de la poesía de Vallejo como una interrogación constante sobre el ser y la esencia de las cosas, lo que Julio Ortega denomina un incesante conocer (…), sino que señalan también el papel de las contradicciones, o sea, del absurdo, en la poesía de Vallejo, aspecto fundamental de su poética. Ortega ve el papel del absurdo como el vencimiento de un mundo de dicotomías para conquistar una realidad plural y por lo tanto única y total, mientras Bajarlía lo ve como un juicio sobre la irracionalidad del mundo, y por lo tanto, la comunicación de un conocimiento poético por la imagen inventada. Es la resolución de contradicciones en lo más interior del ser del poeta. El poeta se busca a sí mismo para alcanzar la plenitud que le niega el mundo» (op. cit.: 196). 

Es decir, que coinciden con la mayoría de analistas formalistas que, por hacer calzar la poesía de CV (especialmente la de Trilce) con el vanguardismo de entreguerras, le adosan las características de la irracionalidad y del absurdo, centrándose en el estudio del lenguaje per se o exclusivamente en él.16 Planteamiento este que se puede confutar con el poema XLV.

____________

(1) El texto que adquiere la denominación de «poética» es considerado como la «explicación» que el poeta hace de lo que es para él la poesía o, al menos, su poesía. Dice McDuffie: «Trilce I es literalmente un ejemplo del poema, curioso pero de ninguna manera raro en la poesía moderna, en el que el poeta se contempla a sí mismo en el acto de crear poesía.» (Ibíd.).

(2) Relacionar también con el poema XXV (verso 17-18): «islas guaneras».

(3) Existe una hipótesis según la cual CV trató de seguir las propuestas lingüísticas de don Manuel González Prada, quien sugería cambiar la letra «g» por la «j» en sonidos como el de esta palabra. Jorge Luis Borges, a su vez, refiriéndose a la carta de uno de sus personajes, dice que «La letra era perfecta, muy perfilada; la ortografía, del tipo que Andrés Bello preconizó: i por y, j por g.» («Funes el memorioso», en: 2015. Cuentos completos. Lima: Penguin Random House. p. 165).

(4) Jorge Basadre dice que: «Vallejo pasó casi inadvertido con sus libros “Los heraldos negros” (1918) y “Trilce” (1922)» (2003: 40). Y esa inadvertencia es confirmada por el mismo CV en carta dirigida a Antenor Orrego: «… el libro ha caído en el mayor vacío…» (2002: 46).

(5) Capítulo 3, de la tesis de José Pascual Buxó, titulada César Vallejo. Crítica y contracrítica. 1992. Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad Universitaria, México. En PDF.

(6) «Consideración viene a ser el acto poético de meditar, semejante al asunto o materia de un libro espiritual que se ha de considerar y meditar.» (Keith McDuffie, op. cit.: 200). Esta es una acepción que es cuestionada por José Pascual Buxó, pues aduce que hay otra en el mismo DRAE más apropiada (como se verá a continuación).

(7) «Calabrina, arcaísmo que significa cadáver o esqueleto» (Keith McDuffie, op. cit.: 198), y el mismo autor refiriéndose a tesórea dice que es un neologismo que hace alusión a tesoro (199).

(8) Darío murió en 1916. Y ya sus epígonos lo único que hacían era desacreditar el movimiento modernista por él liderado.

(9) Cf. Carmona (2020), Vallejo para no iniciados I. Una lectura de Los heraldos negros.

(10) El «azul» era color representativo de la poesía en la época de Heraldos…, baste recordar «La niña de la lámpara azul» de José María Eguren.

(11) Keith McDuffie acota: «Hialóidea grupada, frase que ilustra el empleo frecuente de términos técnicos en Trilce, puede compararse a la tempestad de LXXVII; representa la extensión de la imagen básica de un ambiente marítimo, la transformación de un fenómeno meteorológico en una vivencia poética» (op. cit.: 199). Por su parte, CV convirtió esta palabra grave (hialoidea) en esdrújula (hialóidea). Él tenía sus razones eufónicas, de «eufonía o sonoridad agradable que resulta de la acertada combinación de los elementos acústicos de la palabra».

(12) Esta interpretación la hace suya Miguel Gutiérrez. Dice: «… en cuanto a irreverencia, Trilce es un desbordamiento de fuego y risa quemante, como que el libro se abre con un poema cuyo tema es un acto de defecación» (2008: 229).

(13) André Coyné, César Vallejo y su obra poética (Lima, 1957), pp. 82-83. (Nota del autor citado).

(14) «Como tal [poética, dice Keith McDuffie], se relaciona estrechamente con el poema final del libro, tal como lo interpreta Julio Ortega, poema con que termina la obra y que simboliza el anhelo todavía no realizado del poeta de alcanzar la visión ideal». (Ibíd.). No conozco el libro de Ortega.

(15) Saturado de misticismo, y convertido en la mixtura de dos dimensiones real e ideal.

(16) Mario Montalbetti, dice que: «Todavía nadie sabe qué fue lo que dijo Vallejo en Trilce, pero sabemos qué le hizo al lenguaje» (http://www.vallejoandcompany.com/el-trabajo-de-la-poesia-no-es-comunicar-entrevista-a-mario-montalbetti/). Con lo dicho por este autor se insinúa que lo único que debe buscarse en la poesía de Trilce es ‘lo que CV le hizo al lenguaje’.

 


Creación

Un Poema de Eduardo Escobar*

           

Poema

           

Y brotarán los frutos prometidos

y la música nacerá de los humildes ritmos del

(trabajo

no de su producto que siempre es transitorio

cuando los poetas serán recibidos en las casas

como hermanos que vuelven del infierno.

 

*Poeta colombiano. Libros: Buenos Días Noches, Cantas Sin Motivo, entre otros.

lunes, 4 de mayo de 2026

Política

Nota:

El artículo que sigue es una clara identificación del problema central que afronta el proletariado peruano para resolver la cuestión de su vanguardia política, o sea, la tarea de reconstituir el partido de Mariátegui. Por eso, es una contribución a la necesidad de comprender que para que cada quien pueda aportar realmente a llevar hasta el fin la Reconstitución, tiene que empezar por reconocer dónde está la defensa, la actualización y el desarrollo del pensamiento de Mariátegui, y dónde está la tergiversación de dicho pensamiento y, por lo tanto, la oposición, abierta o encubierta, a la Reconstitución. Decir ser partidario del pensamiento de Mariátegui y, a la vez, ponerle el hombro y aun las espaldas a los tergiversadores de Mariátegui, solo revelaría una patética inconsecuencia con el marxismo peruano encarnado en Mariátegui, así como con la lucha por reconstituir su partido. 

01.05.2026.

Comité de Redacción.


¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de Toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!


La Cuestión del Partido

es el Problema Central en Debate 

Eduardo Ibarra 

I

YA EN LOS en años veinte del siglo pasado la cuestión del partido del proletariado se destacó como uno de las cuestiones más importantes, si no la más importante,(1) que se discutieron en el seno del pueblo peruano. Esta discusión expresó la confrontación entre la posición del proletariado revolucionario y la pequeña burguesía oportunista. 

En efecto, en 1927 Haya de la Torre propuso transformar el Apra, frente unido existente entonces solamente en el papel,(2) en un partido político al estilo del Kuomintang chino: 


El Apra es partido, alianza y frente. ¿Imposible? Ya verá Ud. que sí. No porque en Europa no haya nada parecido no podrá dejar de haberlo en América. (Carta del 20 de mayo de Haya a Mariátegui, José Carlos Mariátegui Correspondencia; en adelante, Correspondencia). 

En cambio, José Carlos Mariátegui propuso un partido de clase, un partido marxista-leninista: 


Mariátegui regresa en este tiempo de Europa con el propósito de trabajar por la organización de un partido de clase. (Ideología y política).

tenemos la obligación de reivindicar el derecho de la clase obrera a organizarse en un partido autónomo. (Correspondencia).

Los elementos de izquierda que en el Perú concurrimos a su formación, [a la formación del Apra] constituimos de hecho –y organizaremos formalmente– un grupo o Partido Socialista, de filiación y orientación definidas…  (Martínez de la Torre, Apuntes para una interpretación marxista de historia social del Perú; en adelante, Apuntes).

3º-La lucha política exige la creación de un partido de clase, en cuya formación y orientamiento se esforzará tenazmente por hacer prevalecer sus puntos de vista revolucionarios clasistas. (Martínez, Apuntes). 

En estas citas de ambos debatientes se constata que Haya postulaba un partido doctrinariamente heterogéneo que engullera a los marxistas-leninistas y sobre cuya variopinta membresía planearía él como un soberbio caudillo, y que, contrariamente a este proyecto, Mariátegui reivindicaba el partido de clase del proletariado. 

En la reunión del 7 de  octubre de 1928 se constituyó el “grupo organizador del Partido Socialista”, acontecimiento que, teniendo en cuenta el desarrollo partidario en el período que comienza en la fecha indicada y termina en marzo 1930, aparece ante la historia como la Reunión Fundacional del Partido Socialista del Perú. 

Así, pues, la lucha en el seno del pueblo en el período 1927-1930 en torno a la cuestión del partido tuvo como resultado una victoria teórica y práctica del proletariado revolucionario sobre la pequeña burguesía oportunista o, para expresar el fondo de esta victoria, de la resolución positiva de la contradicción antagónica entre el marxismo y el oportunismo en el seno del pueblo. 

Como es sabido, después de la muerte de Mariátegui el Partido abandonó los Fundamentos Ideológicos, Teóricos, Políticos y Orgánicos del Partido Socialista del Perú y, de esta forma, su acción fue desviada, ora hacia la izquierda, ora hacia la derecha. 

Pero, desde luego, aquellos Fundamentos quedaron vivos en la lucha del proletariado consciente como el basamento del partido que Mariátegui había concretado, como el tipo de partido que necesita el proletariado peruano para realizar sus ideales de clase. 

II 

En la Sexta Conferencia del Partido (enero de 1969), se tomó el acuerdo de reconstituir el partido de Mariátegui. No obstante, el liquidacionismo de derecha encabezado por Saturnino Paredes se opuso desde un principio a dicha tarea. Como consecuencia, la cuestión del partido volvió a aparecer en la primera línea del debate. ¿Qué tipo de partido requiere el proletariado peruano? ¿Un partido de clase, es decir, un partido doctrinariamente homogéneo o, por el contrario, un partido amalgama, o sea, un partido doctrinariamente heterogéneo? ¿Un partido con la capacidad de afrontar todas las formas de lucha y de pasar sin solución de continuidad de una forma principal de lucha a otra forma principal de lucha o, en su defecto, un partido construido alrededor de una forma principal de lucha con prescindencia o casi con prescindencia de las demás formas de lucha y sin la capacidad de pasar de una forma principal de lucha a otra forma principal de lucha? 

En octubre de 1975, Abimael Guzmán escribió sobre la Reconstitución: 


Retomar el Camino de Mariátegui es Reconstituir el Partido Comunista, su Partido; es trabajar por su construcción ideológico-política, desarrollando los fundamentos que le diera su fundador y es, simultáneamente, pugnar por su construcción organizativa reajustando lo orgánico a lo político. Reconstituir el Partido hoy, en síntesis, es impulsar su reconstitución Retomando a Mariátegui y apuntando al desarrollo de la guerra popular. (“Retomemos a Mariátegui y reconstituyamos su partido”). 

En esta cita vemos que Guzmán mantiene que la Reconstitución significa desarrollar “los fundamentos que le diera” Mariátegui al Partido, y esto es correcto. Pero también vemos que sostiene que la Reconstitución debe hacerse “apuntando al desarrollo de la guerra popular.” Es decir, si bien por un lado Guzmán acertaba con aquello de desarrollar “los fundamentos” establecidos por Mariátegui; por otro lado vemos que se equivocaba al concebir la Reconstitución como una tarea a llevarse a cabo alrededor de la preparación y desarrollo de la guerra popular (y no en torno a la organización de la revolución, concepto este último más amplio que el de guerra popular), idea que había planteado ya, con mayor precisión, en el artículo “Reconstituir el Partido para la guerra popular basándonos en Mao, Mariátegui y la V Conferencia”, publicado un poco antes de la Sexta Conferencia. 

Esta concepción militarista y, por lo tanto, limitada y limitante de la Reconstitución, terminó imponiéndose en las filas partidarias. 

Pero, después, la derrota de la aventura militar del PCP-SL significó, como cuestión de fondo, el fracaso de la “reconstitución para la guerra popular”. Hoy el PCP-SL ni siquiera existe como partido, y si alguna de sus facciones habla de una “segunda reconstitución”, ninguno de sus activistas sabe a ciencia cierta cuál es su contenido y cuál su camino. 

En la segunda mitad de los años ochenta, el grupo encabezado por Ramón García propuso, aunque entonces todavía con otros términos, la “dilución-integración” del PCP-SL, el PCP-BR, PCP-PR y su propio grupo (después consideró a otras organizaciones más). Desde entonces García hizo de todo para concretar su visión amalgamadora que tuvo sus expresiones más nefandas en su intención de fusionarse con el PCP-UNIDAD, en su renuncia a la reconstitución del partido de Mariátegui y en su desvergonzada apuesta por un partido amalgama de “dimensión nacional” con toda clase de revisionistas. De esta forma renegó completamente la Reconstitución, es decir, los Fundamentos Ideológicos, Teóricos, Políticos y Orgánicos del partido de Mariátegui. 

Este resultado de la evolución de las ideas de García con respecto al partido del proletariado peruano significó la bancarrota de su proyecto de un partido único con membresía doctrinariamente heterogénea. 

Desde hace aproximadamente dieciséis años, el grupo encabezado por Jaime Lastra ha desarrollado una actividad de tipo partidista y de tipo frentista sin una base marxista-leninista, una actividad sin principios, una acción que se caracteriza por combatir a los marxistas partidarios de la Reconstitución, mientras se rodea de algunos renegados del marxismo-leninismo y adversarios de la Reconstitución.(1) Como se sabe, en agosto de 2024 Lastra intentó fundar “un núcleo de dirección” con la participación de liquidadores y marxistas, y, de esta forma, renegó el partido de clase y cayó en liquidacionismo de derecha (ver el “Pronunciamiento” del COMITÉ DE RECONSTITUCIÓN JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI y nuestros artículos “El trasfondo de un artículo de Carlos Moreno” y “Carlos Moreno pretende tapar el sol con un dedo”, publicados en este blog). Desenmascarada esta negación del partido de clase, este nuevo brote de liquidacionismo, notoriamente desesperados Lastra y Moreno procuraron silenciar los hechos con una evidente pobreza argumentativa y una vergonzosa miseria moral. La caída del grupo de Lastra en el liquidacionismo significó la bancarrota de su idea liberal según la cual “No es Malo” ser marxista (así a secas), trotskista, fidelista, guevarista, etcétera, que, in nuce, expresaba, desde hacía mucho, su irresistible propensión a la conciliación, al contubernio, a la metafísica, al partido doctrinariamente variopinto. 

Por lo expuesto, puede decirse que en la historia del Partido ha habido tanto discontinuidad como continuidad. La discontinuidad estuvo dada por la hegemonización alcanzada por el oportunismo en el CC en la reunión de mayo de 1930, hegemonización que, como se sabe, duró hasta la realización de la Cuarta Conferencia (1964). La continuidad está dada por los siempre vigentes Fundamentos Ideológicos, Teóricos, Políticos y Orgánicos establecidos por Mariátegui, y que, como también se sabe, fue siempre la base sobre la cual los militantes marxista-leninistas lucharon, al principio con serias limitaciones, pero después con un creciente conocimiento de aquellos Fundamentos, potenciándose así, cada vez más, su lucha hasta que, finalmente, retomaron el pensamiento de Mariátegui como la piedra angular de su base de unidad. 

III 

En mayo de 1929, José Carlos Mariátegui dejó escrito estos esclarecedores conceptos: 


Para pensar con libertad, la primera condición es abandonar la preocupación de la libertad absoluta. El pensamiento tiene una necesidad estricta de rumbo y objeto. Pensar bien es, en gran parte, una cuestión de dirección o de órbita. (Defensa del marxismo, p. 126). 

El pensamiento marxista tiene pues necesidad de rumbo y objeto, de dirección y órbita, si no quiere extraviarse en el extenso cuadro de debates existentes por doquier y, particularmente, si no quiere perderse ante la cuestión del partido. 

En “Sobre la contradicción”, Mao escribió: 


En el proceso de desarrollo de una cosa compleja hay muchas contradicciones y, de ellas, una es necesariamente la principal, cuya existencia y desarrollo determina o influye en la existencia y desarrollo de las demás contradicciones. 

El proceso de la lucha entre el marxismo-leninismo y las desviaciones del mismo contiene muchas contradicciones en los planos de la filosofía, la economía, la política, la ideología, la organización. Desde 1969 este proceso de lucha tiene su expresión concentrada en la confrontación entre quienes defienden el partido de clase y quienes lo niegan, entre quienes luchan por la reconstitución del partido de Mariátegui y quienes se oponen abierta o encubiertamente a esta histórica tarea, es decir, entre quienes defienden el marxismo-leninismo y quienes aplican el liberalismo, entre quienes defienden, actualizan y desarrollan el pensamiento de Mariátegui y quienes lo tergiversan. 

Como hemos visto, ya en los años veinte del siglo pasado Mariátegui proporcionó una solución concreta al problema del tipo de partido que requiere el proletariado peruano. Parte básica de esta solución son, desde el punto de vista de la Reconstitución, los Fundamentos Ideológicos, Teóricos, Políticos y Orgánicos establecidos por Mariátegui, como también hemos visto. 

       En consecuencia, quienes no son capaces de pensar con libertad, de pensar con rumbo y objeto, y, por lo tanto,  no son capaces de darle a su pensamiento una dirección y una órbita, es decir, que no son capaces de comprender que el problema central del proletariado peruano y, por lo tanto, el centro del debate es la cuestión del partido, la cuestión de la Reconstitución, fácilmente pueden ser víctimas del engaño ajeno y propio: de una retórica mentirosa y fanfarrona (engaño ajeno) y de no enfocar el pensamiento en el problema central como es la cuestión del partido (engaño propio). 

       Se comprenderá, entonces, que actualmente la posición de partidos, grupos, tendencias y personas está determinada por la posición ante la cuestión del partido. ¿Partido de clase, o partido amalgama? ¿Reconstitución del partido de Mariátegui o negación de esta tarea? Y estas dos interrogantes tienen como esencia estas dos cuestiones: ¿marxismo-leninismo, o liberalismo?, ¿pensamiento de Mariátegui o su tergiversación?      

En consecuencia, todo marxista-leninista tiene que discernir las distintas posiciones ante la Reconstitución: la que ha renegado de esta tarea (Ramón García y seguidores); la que postula una “segunda reconstitución” pero sin saber a ciencia cierta de qué se trata (algunos ex-militantes del PCP-SL); la que se llena la boca de la palabra reconstitución, pero que en realidad reemplaza el marxismo por el liberalismo, tergiversa el pensamiento de Mariátegui y, congruente con estos descarríos, todo lo que hace es abonar la idea de un partido doctrinariamente heterogéneo (Jaime Lastra y algunos más); la que nunca ha asumido la tarea de la reconstitución y mantiene una posición ambigua frente al pensamiento de Mariátegui (PCP-PR y tendencias desprendidas de su seno). 

Es menester destacar que quien cacarea sobre la Reconstitución pero cuya actividad tiene como contenido la idea de un partido amalgama, no tiene, como resulta obvio, la virtud de la coherencia, que es lo mínimo que se le puede pedir a cualquier persona. Esta falta de coherencia expresa una doble moral que oculta una soterrada oposición a la Reconstitución. Es el caso de Lastra. 

      Ahora, pues, el proletariado revolucionario y la pequeña burguesía oportunista, disfrazada esta vez de “marxista”, vuelven a confrontarse en torno a la cuestión del partido. En consecuencia, todo marxista-leninista realmente convencido de su filiación, con la personalidad suficiente y la intrepidez revolucionaria para luchar contra los enemigos abiertos y encubiertos del marxismo, del pensamiento de Mariátegui, del partido de clase y la Reconstitución, tendría que tomar posición por quienes, consecuentes con la defensa de estas cuatro cuestiones, han logrado una acertada actualización y un evidente desarrollo del pensamiento mariateguiano. Pero quien se traga los sapos de la retórica de Lastra, todo lo que estaría haciendo es mostrar que su adhesión al marxismo, al pensamiento de Mariátegui y a la Reconstitución, es pura impostura. 

Notas

[1] En “Punto de vista anti-imperialista” Mariátegui dejó escrito que el Apra era, en 1928, “un plan de frente unido” y no una “organización en marcha efectiva”.

[2] Ciertamente lo menos que puede pedírsele a cualquier persona es coherencia entre lo que dice y lo que hace. Pero Lastra, que grita a los cuatro vientos la palabra reconstitución, en los hechos publicita ideas contrarias al marxismo, al pensamiento de Mariátegui y, por lo tanto, a la Reconstitución, así como, al mismo tiempo, adula y publicita a los sustentadores de tales desviaciones (ver, a más de los artículos recomendados en el presente artículo, estos otros: “La reconstitución y el liquidacionismo de derecha de Jaime Lastra”, “El falso marxismo-leninismo de Jaime Lastra”, “La tramposa reconstitución de Jaime Lastra”, todos publicados en este blog).

Economía y lucha electoral

¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de Toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!


Segunda Vuelta, Propuestas y Demagogia

Cesar Risso

LA BURGUESÍA HA APRENDIDO de las experiencias de su propia dominación. Este “aprendizaje” consiste en la asimilación de las medidas que le han permitido sostenerse en el poder en circunstancias en las que la acción revolucionaria de las amplias masas de trabajadores la amenazaba con desplazarla del poder e imponer el dominio directo del pueblo.

En todos los casos, las clases explotadoras, frente a cualquier movimiento que pusiera en cuestión su dominio, actuó con brutal violencia. Sin embargo, lo que no ha aprendido la burguesía, puesto que se niega a hacerlo, es que a pesar de toda la violencia que utilice, las clases trabajadoras continuarán en su constante lucha hasta que finalmente logren derrocar el dominio del capital.

La burguesía ha asimilado los métodos fascistas de lucha contra el proletariado y las clases trabajadoras en general. Aunque a primera vista esto pueda parecer expresión de la fuerza de la burguesía, no es sino expresión de su debilidad. Así, con respecto a la salvaje represión ejercida por el fascismo en Alemania, se tiene que:

“[La victoria del fascismo en Alemania] debe ser considerada también como un indicio de la debilidad de la burguesía, como un síntoma de que la burguesía no está ya en condiciones de dominar por los viejos métodos del parlamentarismo y de la democracia burguesa, en vista de lo cual se ve obligada a recurrir, en la política interior, a los métodos terroristas de gobierno […]”1

En los procesos electorales la burguesía promete una serie de beneficios a favor de las clases trabajadoras. Sin embargo, el objetivo es, por parte de los políticos burgueses, llegar a representar los intereses de la burguesía asumiendo el gobierno del poder burgués.

Este es otro de los “aprendizajes” de la burguesía de la experiencia fascista.

“El fascismo prometió a los obreros un ‘salario justo’; en realidad los colocó en un nivel de vida, todavía más bajo, más miserable. Prometió trabajo a los parados; en realidad les proporcionó mayores torturas de hambre, trabajo de esclavos y trabajos forzados. En realidad, el fascismo convierte a los obreros y a los parados en parias de la sociedad capitalista desprovistos de todo derecho, destruye sus sindicatos, les arrebata el derecho de huelga y de prensa obrera, los enrola por la fuerza en las organizaciones fascistas, les roba los fondos de los seguros sociales, convierte las fábricas y los talleres en cuarteles donde reina el despotismo desenfrenado de los capitalistas.

“El fascismo prometió a la juventud trabajadora, abrirle un camino ancho hacia un porvenir esplendoroso. En realidad, trajo a la juventud despidos en masa de las empresas, campamentos de trabajo y ejercicios militares incesantes con vistas a una guerra de rapiña.

“El fascismo prometió a los empleados, a los modestos funcionarios, a los intelectuales, asegurarles la existencia, acabar con la omnipotencia de los trusts y con la especulación del capital bancario. En realidad, los lanzó a una mayor desesperación e inseguridad en el día de mañana, los somete a una nueva burocracia formada por sus partidarios más obedientes, crea una dictadura insoportable de los trusts, siembra en proporciones nunca vistas la corrupción y la descomposición.”2

Veamos qué promete el partido burgués Fuerza Popular, encabezado por Keiko Fujimori, para llegar al gobierno del poder.

En uno de los primeros párrafos de su Plan de gobierno, Fuerza Popular plantea lo siguiente:

“Con una visión al 2031, PERÚ CON ORDEN proyecta un país seguro, competitivo y justo, donde la economía social de mercado genere empleo formal y digno, y donde la gestión pública sea moderna, digital y transparente. Se busca consolidar una sociedad cohesionada en la que todos los ciudadanos, sin excepción, cuenten con las condiciones necesarias para desarrollarse plenamente, en un entorno libre de corrupción y con instituciones que protejan sus derechos y promuevan su desarrollo.”3

Absolutamente todo lo que se indica en la cita es falso, por ser contrario a lo que el criminal Alberto Fujimori, encabezando los intereses de la burguesía, implementó cuando estaba en el gobierno del poder. Además, el Partido Fuerza Popular, por medio de su presencia en el congreso y en los diversos poderes del Estado, ha propuesto, aprobado y ejecutado leyes que favorecen el crimen, el abuso de poder, la sobre explotación de la fuerza de trabajo, etc.

“El Perú ya demostró que cuando hay decisión y unión, no hay crisis que no podamos superar. A inicios de los años noventa enfrentamos el terrorismo, una hiperinflación y más de la mitad de la población en pobreza. Con orden, trabajo y coraje, los peruanos derrotamos al miedo, estabilizamos la economía y recuperamos la esperanza. Esa etapa nos enseñó una gran lección: cuando hay orden, hay futuro. Hoy, ese mismo espíritu debe guiarnos para enfrentar una nueva amenaza: la inseguridad, el estancamiento económico y la pérdida de confianza en nuestras instituciones.”

Aquí tenemos otra de las graves distorsiones que se hace de nuestra historia reciente. El fujimorismo se atribuye la derrota del “terrorismo”. Empero, lo que hizo el fujimorismo fue implementar el terrorismo de Estado: Masacres de campesinos, violaciones, torturas, desapariciones, asesinatos, etc.

Debido a que el fujimorismo lo único que puede esgrimir como política cuando enfrentó el “terrorismo” es la brutal represión a los campesinos y a los sectores populares, podemos deducir que con la propuesta “orden”, lo que entienden es que aplicarán la misma política criminal de represión.

Por eso agregan que:

“El Plan de Gobierno 2026–2031: PERÚ CON ORDEN representa ese compromiso. Es una propuesta de esperanza, pero también de acción. Sabemos lo que hay que hacer, tenemos la experiencia y la convicción para hacerlo.”

Seguramente, en un eventual gobierno del fujimorismo, alegarán que la propuesta fue expuesta con nitidez desde el inicio y que, por tanto, lo que hagan en su gestión no será más que cumplir con lo que la población aceptó.

En consecuencia, aquello de “Sabemos lo que hay que hacer, tenemos la experiencia y la convicción para hacerlo”, tiene un significado preciso. 

“Creo profundamente en la fuerza de los peruanos y en la esperanza que representan nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Ellos son la principal razón para recuperar el orden, fortalecer la economía y reconstruir la confianza en el país. Si avanzamos unidos, con responsabilidad y propósito, podemos dejarles un Perú donde estudiar, emprender y trabajar sea una oportunidad real y no un privilegio. Un Perú que recupere la confianza, mire el futuro con optimismo y que, cuando decida avanzar unido, sea capaz de superar cualquier desafío.”

Los ofrecimientos generales que hace el fujimorismo por boca de su lideresa Keiko Fujimori, se justifican en quienes fueron sus víctimas, durante el gobierno de su padre. Así, pone a los niños y las niñas como la razón para recuperar el orden. Pero fue justamente con el fujimorismo que se aplicó el brutal liberalismo del Consenso de Washington, privatizando literalmente todo, y en consecuencia generando despidos masivos y miseria, que afectó a los niños que hoy, en su falso discurso, dice proteger.

En el punto uno del decálogo de su plan de gobierno, se plantea:

Protegemos decididamente el derecho a la vida desde su concepción. Defendemos el interés superior de los niños y los adolescentes, así como a la familia que es la célula fundamental de la sociedad.”

Resulta inevitable asociar este planteamiento con las graves denuncias de esterilizaciones forzadas.

A la par con el fascismo, y en general con todos los partidos de derecha, el fujimorismo mintió en las elecciones de 1990 al plantear que aplicaría una política gradualista; sin embargo, una vez en el gobierno hizo lo contrario: aplicó la política de shock.

Aquello de economía social de mercado, es otra de las farsas que esgrime el fujimorismo en su propaganda. La Constitución que promovió el fujimorismo es neoliberal, nacida en el marco del Consenso de Washington, que retira al Estado de la actividad económica empresarial. Al igual que su padre, Keiko considera que uno de los más grandes logros ha sido la implementación del modelo neoliberal, que considera que el sector privado debe ser el motor de la economía y el mercado el mejor y principal asignador de recursos.

En el punto 9 del decálogo de su plan de gobierno dice:

Creemos en la justa redistribución de las riquezas. Somos conscientes que, para ello, la educación es el gran movilizador social y que los programas sociales permiten equiparar los derechos de los peruanos.”

Sin embargo, las exoneraciones a favor de las grandes empresas, los contratos Ley implementados en la constitución de 1993, etc., dan cuenta de que la distribución de la riqueza a la que se refiere es a favor de los grandes empresarios, aquellos que le dan millones de dólares para sus campañas.

En la visión de país al 2031, se dice:

“Se aspira a una sociedad cohesionada, donde cada ciudadano tenga acceso a servicios básicos de calidad, salud, educación y oportunidades reales para avanzar, en un país libre de corrupción y con igualdad de oportunidades en todo el territorio nacional.”

Podríamos analizar cada punto y expresión utilizada en el plan de gobierno de Fuerza Popular, y en todo encontraríamos lo que realmente quiere hacer, considerando el llamado “orden”, y en base a la experiencia y decisión de Keiko Fujimori. Es sabido que cuando habla de experiencia se refiere al gobierno de su padre, puesto que, como circula por doquier, el único trabajo que puede evidenciar es el de parlamentaria, con reiteradas y prolongadas ausencias, y con objetivos totalmente ajenos al bienestar y mejora de la población.

Nos parece importante comentar aquello de “igualdad de oportunidades”. Esta propuesta defendida por la derecha y el reformismo socialdemócrata no constituye una verdadera expresión democrática. La expresión que da un paso adelante en el bienestar es el de la “igualdad de resultados”.

La igualdad de resultados no es, pues, una novedad; sin embargo, se la silencia, con la finalidad de no despertar la lucha por los “resultados” a que las clases trabajadoras aspiran.

Las referencias nos remiten a Platón y a Aristóteles, y a normas internacionales.

Así, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), se establece la igualdad de derechos como principio fundamental, pero también se interpreta como un llamado a garantizar igualdad en los resultados, no solo en las oportunidades; en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966), se exige a los Estados garantizar igualdad en el goce efectivo de derechos, lo que implica resultados tangibles en educación, salud y trabajo; en tanto que, en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, 1979), se obliga a los Estados a garantizar igualdad “de jure y de facto”, es decir, en los hechos y en los resultados.

En consecuencia, la propuesta de la “igualdad de oportunidades”, sin considerar la “igualdad de resultados”, es un paso atrás en la propuesta de la derecha en general y de Fuerza Popular en particular.

Como podemos deducir, el uso de la “igualdad de oportunidades” en el plan de gobierno de Fuerza Popular, no contempla la igualdad de resultados. También se deduce lo mismo, al conceptualizar el libre mercado como mejor asignador de recursos, puesto que, si por el libre mercado nos encontramos con gente en condición de pobreza, con desempleados, etc., esto se debe al supuesto “mejor asignador de recursos”, en consecuencia, es un resultado “válido” desde el punto de vista de dicha concepción.

Con respecto a la propuesta de política económica, se señala que uno de los fundamentos del manejo económico está en la reducción del déficit fiscal a 1% del PBI. Esto se puede lograr a través de la reducción del gasto público, o a través del aumento de los ingresos públicos. Como se sabe, lo primero que se hace es reducir los gastos públicos afectando los programas sociales. El ejemplo inmediato es el de Argentina, donde el anarcocapitalista Javier Milei, aplicando la política neoliberal, ha afectado considerablemente a los jubilados, a los niños con cáncer, a los estudiantes universitarios, a los sectores populares, etc.; a lo que hay que añadir la nula inversión pública.

Esta propuesta, resulta contradictoria con lo que el fujimorismo ha hecho en el Congreso, donde por medio de bonos y aumento de sus remuneraciones, ha generado enormes gastos, afectando considerablemente los recursos para los sectores llamados “vulnerables”.

Como una muestra más de la demagogia de la propuesta de Fuerza Popular, tomemos el caso de la construcción de colegios.

En su plan de gobierno, Fuerza Popular ofrece la “Construcción de 3,000 colegios durante el periodo de gestión.”

Esto quiere decir que en un horizonte de cinco años se prevé la construcción de 3,000 instituciones educativas, lo que representa un promedio de 1,64 colegios por día. Este cálculo supone un ritmo sostenido de ejecución, equivalente a casi dos colegios diarios, considerando jornadas continuas que incluyen domingos y feriados. La propuesta, sin embargo, resulta inverosímil. Esto revela no solo la fragilidad y el carácter ilusorio de la promesa frente a las limitaciones reales del sistema educativo, sino el burdo engaño.

Si revisamos cada una de las propuestas del plan de gobierno de Fuerza Popular, encontraremos que se habrán superado considerablemente todos los problemas que enfrentamos en nuestro país. Es decir, una agrupación política que plantea el “orden”, en el sentido que caracteriza a esta agrupación (como represión de los sectores populares y apoyo y beneficio para los grandes grupos empresariales), pretende hacer creer a las clases trabajadoras su disposición a gobernar para mejorar las condiciones de vida de todos los trabajadores.

La demagogia, contenida en el plan de gobierno de Keiko Fujimori, recurre a propuestas imposibles de alcanzar en el sistema capitalista peruano actual; en el que solo es posible acceder a los bienes y servicios necesarios (de forma limitada, con crisis y pobreza) cuando las empresas pueden obtener ganancias. En otras palabras, la posibilidad de satisfacer las necesidades de las clases trabajadoras, y del pueblo en general, en el sistema capitalista, tiene como premisa satisfacer la ambición de la burguesía y de sus representantes en el gobierno del poder. En cambio, la solidaridad y la reciprocidad corresponden a experiencias colectivistas, ajenas al individualismo burgués.

La experiencia del fascismo ha permitido a la burguesía asimilar la práctica del engaño y la demagogia, para hacerse del gobierno del poder y así dar rienda suelta a su individualismo, a su sed de ganancia, y a la crueldad con las clases trabajadoras.

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(1) J. V, Stalin. Informe ante el XVII Congreso del partido acerca de la labor del C.C. del P.C.(b) de la U.R.S.S. 1934.

(2) Dimitrov, Jorge. Informe ante el VII Congreso Mundial de la Internacional comunista. 1935.

(3) Las restantes citas corresponden al plan de gobierno de Fuerza Popular a las elecciones del año 2026.


CREACIÓN HEROICA