viernes, 4 de abril de 2025

Política

¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!


El Trasfondo de un Artículo de Carlos Moreno 

 (Segunda Parte) 

Eduardo Ibarra 

EN SU FAMOSO discurso Rectifiquemos el estilo de trabajo en el partido, Mao señaló que algunos activistas 


… engatusan a algunos, desplazan a otros y recurren… a la jactancia, las lisonjas y la adulación, introduciendo en el Partido Comunista el estilo filisteo de los partidos burgueses. Es su deshonestidad lo que les pierde. Creo que debemos trabajar honestamente; sin una actitud así nada se puede realizar en el mundo.(6) 

Este estilo filisteo es lo que caracteriza, desde hace dos décadas aproximadamente, una parte del clima del sector donde se procesa la lucha entre quienes defienden el partido doctrinariamente homogéneo y quienes pretenden liquidarlo promoviendo un partido doctrinariamente heterogéneo. Este estilo burgués fue introducido por los liquidadores encabezados por García, y rápidamente asumido por Lastra. No obstante, revelando su doble moral, ambos personajes se muestran inconsecuentes con su filisteo estilo burgués cuando se trata de los críticos de sus posiciones. Por ejemplo, en 2007 García nos agredió infundadamente con estas diatribas: “parásito”, “rémora”, “carroñero”, etc.; y en 2013 Lastra nos agredió, también infundadamente, con estas injurias: “egotista”, “jactancioso”, “obtuso”, “¡Puf!”, “cháchara jactanciosa”.(7) Esta inconsecuencia con su filisteo estilo burgués, expresa la deshonestidad de ambos liquidadores, y, como sabemos, sin honestidad nada puede realizarse en el mundo; por lo tanto, tampoco la reconstitución del partido de Mariátegui. 

¿Y qué dijo entonces Moreno del derrame biliar de Lastra? Nada, absolutamente nada y, como se sabe, el que calla otorga. Por supuesto, podríamos recapitular muchos hechos que muestran el mismo silencio que, dicho sea, no es exclusivo de nuestro criticado, pero sería extendernos demasiado. Con el referido basta para demostrar que, con respecto al trato entre los activistas, Moreno tiene una mirada oblicua, interesada, tendenciosa, oportunista. Y, no es el único que hace patente esta mirada. 

Pues bien, en el clima saturado del estilo filisteo de los partidos burgueses, hace ya un montón de años reivindicamos el derecho del proletariado a llamar a las cosas por sus nombres y a combatir el oportunismo sin cobardes miramientos. Esta reivindicación, inspirada en Mariátegui, tiene exactamente el mismo sentido que esta exigencia de Lenin: 


… debemos mirar las cosas cara a cara, llamarlas por su nombre y decir a los obreros la verdad.(8) 

En efecto, los marxista-leninistas debemos mirar las cosas cara a cara. Consecuente con su aserto, Lenin escribió: 


… las desviaciones del marxismo las engendra la “contrarrevolución burguesa”, las engendra la influencia burguesa en el proletariado.(9) 

Así también, debemos llamar a las cosas por su nombre y decir la verdad a los trabajadores. Por eso, Lenin no llamó “camaradas” a los liquidadores; los llamó por el carácter político de sus posiciones: liquidadores. 

        Pero, como hemos podido ver, hundido en el filisteo estilo burgués de la adulación, las lisonjas, etcétera, Moreno trata de “camarada” a Ramón García, renunciante del marxismo-leninismo, opositor al cardinal principio de integrar la verdad universal del proletariado con la práctica concreta de la revolución peruana, tergiversador de la Creación Heroica de Mariátegui, falsificador de la filiación doctrinal del PSP y de su fundador, encubridor de la diferencia de principio entre el marxismo-leninismo y el  revisionismo, negador del partido de clase, etcétera, etcétera. 

        Resumiendo: Lenin no fue lagotero, Moreno sí lo es. 

Por otro lado, puesto que el lagotero ha dicho que “en gran parte” lo que hemos afirmado sobre Lastra son “falsedades” o afirmaciones sin pruebas” (calumnia ya refutada), le preguntamos: ¿cuál es, entonces, aquella “menor parte” de nuestras afirmaciones sobre el mismo personaje que, según usted mismo ha dado a entender implícitamente, no son falsedades sino más bien afirmaciones probadas? Está claro que Moreno se ha cuidado de señalarlas, pero, en consecuencia, está en deuda con los miembros de su grupo y aun consigo mismo, pues ahora está política y moralmente obligado a señalarlas puntualmente. 

Pues bien, veamos ahora, por fin, el trasfondo del artículo de Moreno: el servil encubrimiento del liquidacionismo de Lastra. 

Es sabido que Mao fue el conductor de la lucha contra las diversas corrientes oportunistas dentro del PCCh, el jefe de la lucha revolucionaria del pueblo chino, un teórico genial hasta el punto de que su creación heroica fue reconocida por los marxistas ortodoxos de todo el mundo como un desarrollo del marxismo-leninismo. En esta triple condición, nunca fue partidario de participar de las acciones o eventos promovidos por los “Comités Centrales espurios” (conformados por expulsados y automarginados del PCCh). Es decir, Mao mostró siempre su plena convicción de que, para llevar adelante la bolchevización del PCCh y, en general, la revolución china, era necesario seguir un camino propio: sin la mala compañía de corrientes oportunistas. 

Pero, como hemos visto en el artículo “El liquidacionismo de derecha de Jaime Lastra y la reconstitución del Partido de Mariátegui”, este personaje promueve participar en todas las acciones y todos los eventos de todos los grupos existentes en la escena de la izquierda nacional en el sentido dilatado del término, porque, según ha mentido sin el menor escrúpulo, “Toda abstención contradice la política revolucionaria del m-l-m”.(10) Evidentemente, esta afirmación representa una burda tergiversación de esta doctrina. 

En la lucha por la constitución del Partido Socialista del Perú, Mariátegui llevó a la práctica una política coherente con respecto a las desviaciones del marxismo (revisionismo, dogmatismo), y, en general, contra todas las corrientes antimarxistas (mutualismo, anarquismo, anarcosindicalismo, aprismo, etc.). Esta política se pone de manifiesto en algunos textos de Cartas de Italia, en las conferencias que hacen el libro Historia de la crisis mundial, en el capítulo IV de La escena contemporánea, en Ideología y política, en la primera parte de Defensa del Marxismo y en los Acuerdos de la Reunión de La Herradura, de la Reunión de Barranco y de las Reuniones del CC del PSP del 1 y 4 de marzo de 1930. Esta consecuente política se constata tanto en la lucha por la constitución del Partido Socialista del Perú como en la lucha contra las corrientes antimarxistas en el marco general de las clases trabajadoras de la década de 1920. Esta política es, huelga decirlo, parte de la Creación Heroica de Mariátegui y, sin que quepa la menor duda, debe ser continuada en la lucha por la reconstitución del partido. 

Pero ocurre que Lastra implementa una política contraria a la de Mariátegui. Como lo sabe todo el mundo, la política de Lastra es de paz con todas las desviaciones del marxismo, la política de la adulación, de la mezcolanza, de la abdicación, tanto en el trabajo partidista como en el trabajo frenteunionista, motivo por el cual transita desde hace tiempo por un camino distinto, distante y opuesto a la Reconstitución del partido de Mariátegui. 

Esta indiscutible realidad basta para que cualquier persona con dos adarmes de seso, pueda reconocer que, no obstante llenarse la boca con la palabra reconstitución y organizar reuniones sobre este tema, en los hechos Lastra se muestra partidario de un partido-amalgama, pues, como él mismo dice, “no es Malo ser marxista [así a secas]…, guevarista…, trotskista, fidelista, etc.” (afirmación con la que incita a compartir con estas y otras desviaciones “la misma doctrina” y llevar adelante “un proyecto común”). De ahí precisamente que sus aludidas reuniones tengan una composición doctrinariamente heterogénea. Su intento de fusionar en un “núcleo de dirección” a marxista-leninistas y liquidadores, prueba de la manera más irrecusable su negación del partido de clase, y solo personas sin meollo pueden no darse cuenta de esta verdad. 

No obstante, en su artículo Moreno no ha dicho absolutamente nada acerca de la evidente caída de Lastra en el liquidacionismo,(11) y desvía el debate atacando sin ton ni son al autor de estas líneas. 

Pero, además, tampoco no ha dicho nada de otras cuestiones, plenamente demostradas, que hacen el contenido de nuestra crítica a Lastra: sus métodos criollos;(12) su condición de falsario; su oposición a la aparición del blog Creación Heroica; su negación a escribir en estas páginas; su boicot a la aparición del libro El partido de masas y de ideas de José Carlos Mariátegui; su escisionismo; su vergonzosa fundamentación de su falso “marxismo-leninismo-maoísmo”; su abdicación ante planteamientos antimariateguianos acerca de la cuestión nacional y el socialismo reformista; su doble moral; su incapacidad de defender y desarrollar debidamente la Creación Heroica de Mariátegui; su eclecticismo teórico; su conciliacionismo político; su entrismo; su creidismo; su renuencia a la autocrítica. 

Es decir, en lugar de afrontar el debate discutiendo los hechos recapitulados (que hacen parte del contenido de mi crítica, como ya subrayé), Moreno se fue por las ramas. Esta actitud denuncia su deliberado silenciamiento del liquidacionismo de Lastra, y este silenciamiento es una expresión de negación del principio marxista de que la verdad se busca en los hechos, una evidente deshonestidad intelectual, un signo de descomposición ideológica. 

Moreno dice: 


Nunca al interior de este grupo o comite (sic) político [promovido por Lastra], se mencionó ni entendió que la reconstitución pasa por una amalgama de grupos políticos que se reclaman marxistas, leninistas, mariateguistas o maoístas.(13) 

Esta cita muestra que Moreno no entiende en absoluto ni el significado ni el alcance del “no es Malo” de Lastra y de sus frases “la misma doctrina” y “un proyecto común”, con las cuales, como no puede negarse, promueve la amalgama con toda clase de oportunismo. 

        También dice Moreno: 


A partir de esa fecha [de la fecha del evento de 2012 que él menciona en su artículo] un grupo de compañeros reiniciaron la tarea de aportar y debatir aspectos ideológicos, políticos, teóricos y orgánicos, respecto a una tarea pendiente cual es la reconstitución del partido. 

Dos años antes del evento que se alude en la cita, salía a la luz el blog CREACIÓN HEROICA, con el definido propósito de luchar por la reconstitución del partido y con una visión estratégica capaz de viabilizar dicho propósito. Así se “reinició” la lucha por la Reconstitución. No obstante, mientras esto ocurría, Lastra marginaba al CRJCM del trabajo de la organización del grupo y liquidaba así toda discusión interna (¡bonita manera de “reiniciar” la reconstitución y “de debatir” los cuatro aspectos de la misma!), se zambullía en una práctica sin principios y comenzaba el acabose de su extravío ideológico y político con aquello de “no es Malo”, “la misma doctrina”, “un proyecto común” y su disparatada fundamentación de su pretendido “marxismo-leninismo-maoísmo”. Como lo sabe todo marxista, la práctica es el criterio de la verdad. Después de catorce años (contando desde 2011, cuando Lastra perpetró la marginación del CRJCM) y varias reuniones ideológicamente variopintas como la de 2012, el nuevo grupo liquidacionista está con las manos vacías con respecto a la Reconstitución. Pero de esto hablaremos más adelante. 

        Así, pues, en la corta literatura del grupo liquidacionista encabezado por Lastra, no encontramos ninguna defensa (con una sola excepción, como veremos) ni ningún desarrollo de la Creación Heroica de Mariátegui. Lo que encontramos ahí (y puede encontrar cualquiera que tenga ojos para ver) es una negación de la política de Mariátegui con respecto a las desviaciones del marxismo, una abdicación ante remozadas tesis antimariateguianas acerca de la cuestión nacional y el socialismo reformista, así como en su práctica encontramos una apuesta por un partido doctrinariamente heterogéneo con aquello de amalgamar a marxista-leninistas y liquidadores en un mismo organismo de tipo partidario. 

Notas

[6] Obras escogidas, t. III, p. 41.

[7] No es casual que los mencionados liquidadores nos agredieran, pues, como nadie puede dejar de reconocer, en el blog CREACIÓN HEROICA hemos desarrollado contra ambos una consecuente crítica a sus posiciones y a sus métodos criollos. Mientras García se equivocó pensando que con su destemplado ataque iba a postrarme en el silencio (precisamente es esto lo que buscaba), Lastra ponía de manifiesto su condición de falsario y, al mismo tiempo, su implícito cinismo en esta frase: “Yo jamás trataré de forma infraterna a nadie con el que polemice.” (carta del 31.10.2012 al CRJCM, citada en nuestro artículo “La reconstitución del partido y la política concreta II”). Por lo demás, señalamos que, viniendo de quienes vienen, semejantes agresiones son cosas que nos honra.

[8] Contra el revisionismo, recopilación, Editorial Progreso, Moscú, s. f., p. 222.

[9] Ob. cit., p. 148.

[10] Carta del 31.10.12 al CRJCM, citada en nuestro artículo “El liquidacionismo de derecha de Jaime Lastra y la reconstitución del partido de Mariátegui”, publicado en la edición de noviembre pasado de este blog.

[11] La actitud de intentar encubrir el liquidacionismo de Lastra con un artificio (“supuesta posición liquidacionista”), no es exclusiva de Moreno. Con la frase diversiva que hemos analizado en el artículo “Amiguismo no es marxismo” (publicado en la edición de marzo de este blog), Daniel Chumpitaz igualmente intentó encubrir el liquidacionismo de su amigote. Por su parte, en un artículo pletórico de fraseología diversiva y escondiéndose cobardemente tras la firma de “CCH”, Lastra ha pretendido que la tipificación como liquidacionismo de derecha de su intento de suprimir el partido de clase, es un simple “sambenito” y, así, ha querido encubrir su intento de fusionar a marxista-leninistas y liquidadores en un “núcleo de dirección”. ¿No es un hecho tremendamente expresivo que, recurriendo a semejantes métodos criollos, los mencionados liquidadores se hayan empeñado en silenciar, encubrir, ocultar a los ojos de los lectores el fondo de la cuestión? Sí, es tremendamente expresivo. Ahora el lector puede percatarse cabalmente por qué en el “Pronunciamiento” del CRJCM sostuvimos que Lastra y sus copartidarios no tienen ninguna autoridad política y ninguna autoridad moral para convocar a reuniones sobre la reconstitución del partido y, por consiguiente, pueden entender, además, por qué rechazamos su propuesta liquidacionista que, en su aludido artículo, Lastra encubre tras la afirmación de habernos “invitado” para exponer sobre la Reconstitución (invitación que, según pretende ahora, ¡no tenía ningún objetivo organizativo!), así como con esta frase sesgada: “[el CRJCM] expresó su negativa a participar con algún pretexto sobre otro invitado” (¡“con algún pretexto”!), en otra muestra de su temperamento criollo. Si en nuestro “Pronunciamiento” nos referimos al liquidacionismo de Ramón García (el “otro invitado”), no fue para presentarlo como el motivo de nuestro rechazo a la propuesta, sino porque esta significaba fusionar a marxista-leninistas y liquidadores (que no eran únicamente García y sus epígonos, sino también Lastra y sus acólitos). ¿Entenderá esto Lastra? Algunas líneas más adelante, nuestro nuevo liquidador dice: “Su aseveración [nuestra afirmación de que su reunión resultó un fracaso] resulta rara y contradictoria, al habernos dedicado un largo escrito con una desfazada y desacertada crítica”. Pero ocurre que su reunión fue, efectivamente, un clamoroso fracaso, pues, de acuerdo al mensaje recibido, su objetivo era constituir “un núcleo de dirección” (ver nuestro Pronunciamiento), que no se concretó, como lo sabe todo el mundo. Pero, además, es menester subrayar que, nuestra crítica al liquidacionismo de Lastra (maliciosamente calificada de “desfazada” y “desacertada”), no se reduce, como él cree o finge creer, a un simple señalamiento del fracaso de su propósito. Aquí también se constata el desesperado intento de Lastra por desviar la atención de los lectores del fondo de la cuestión: su flagrante liquidacionismo. Pues bien, la actitud encubridora del liquidacionismo por parte de los tres mencionados articulistas, es una expresión de deshonestidad y, por eso, un signo de la crisis política y moral del grupo de Lastra, como veremos posteriormente. Adelantamos una sola cosa acerca de esta crisis: según el título de su citado artículo, Lastra pretende que su liquidacionismo es nada más que una “alucinación” nuestra, es decir, su propuesta de constituir un organismo partidario doctrinariamente heterogéneo, no es un hecho que haya ocurrido. ¿Se da cuenta el lector a qué extremo llega Lastra en su desesperación por borrar sus actos?

[12] Nuestro libro El pez fuera del agua apareció en 2010 con una sección titulada “Documentos Anexos” que contiene dos textos que no pertenecían al libro, no obstante haberle dicho a Lastra oportuna y enérgicamente que no los incluyera, pues eran parte del libro El desarrollo de la teoría del proletariado y el problema de su denominación, cuya publicación debía seguir a la de El pez fuera del agua, como que así fue. Debemos agregar que la arbitrariedad de Lastra incluyó el intento de cambiarle el título al libro, lo que, sin embargo, no pudo consumar. Estos hechos son expresivos de una mentalidad autoritaria, de una mentalidad caudillista. Y no repita nadie que eso es una cuestión del pasado que está “superada”, como ha dicho en un artículo el propio Lastra con respecto a sus actos antimarxistas desde 2010 en adelante, intentando así dejar por fuera de todo enjuiciamiento crítico su derrotero político que echa luces sobre porqué finalmente ha terminado proponiendo un partido doctrinariamente heterogéneo, es decir, cayendo al pantano del liquidacionismo de derecha. Con su artículo Lastra ha pretendido oscurecer la conciencia de los lectores, pero los propios términos del mismo dan cuenta de que la fraseología y los métodos criollos continúan siendo las únicas armas que tiene en la confrontación con nosotros.

[13] Lamento tener que decirlo, pero es impresionante el escaso entendimiento de Moreno. Según su lógica, como Jruschov no dijo que era revisionista, entonces no fue revisionista; como Deng Xiaoping no dijo que quería subvertir la dictadura del proletariado, entonces no subvirtió la dictadura del proletariado; como Lastra no ha dicho que es partidario de un partido-amalgama, entonces no es partidario de un partido amalgama. Ciertamente Moreno muestra una total incapacidad de penetrar en el fondo de las cosas y de atar cabos (y no solo él).

22.02.2025.


¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!

 

El Desmonte de dos Calumnias 

(Segunda parte) 

Eduardo Ibarra 

II 

EN LA MISMA reunión de noviembre, el activista Israel Terry dijo: “Eduardo Ibarra es sectario”. Palabras más, palabras menos, esta afirmación constituye una burda calumnia. Veamos la cuestión. 

Desde hace treinta años, más o menos, se desenvuelve en nuestro medio el liquidacionismo de derecha, encabezado por Ramón García. Este liquidacionismo está ligado a la negación del marxismo-leninismo y a la tergiversación de la Creación Heroica de Mariátegui. Desde entonces los marxista-leninistas han desarrollado una firme lucha contra el intento de suprimir el partido de clase; no desenvolver esta lucha era abdicar ante el liquidacionismo, y asumirla inconsecuentemente era conciliar con esta desviación. 

Como es evidente ahora para cualquier activista que sepa pensar, con su propuesta de setiembre pasado de amalgamar a marxista-leninistas y liquidadores en “un núcleo de dirección” de carácter partidario, Jaime Lastra ha terminado abdicando ante el liquidacionismo de derecha. No es casual, por eso, que propusiera a García como expositor en la “escuela” que, según propósito manifiesto, era dar lugar a la constitución de aquel “núcleo”. 

Esta propuesta fue rechazada por el CRJCM con argumentos completamente válidos: el tal “núcleo” significaba amalgamar a marxista-leninistas y liquidadores (entre estos últimos Lastra y sus congéneres), y, por lo tanto, la supresión del partido de clase. Es con respecto a este justo y necesario rechazo que Terry nos califica de “sectarios”. Para él, pues, no seríamos “sectarios” si nos hubiéramos acogido al intento liquidacionista. Es impresionante que, después de cincuenta años de intermitente actividad política, Terry confunda una firme posición principista con sectarismo. Esta confusión, deliberada o inconsciente, es marcadamente oportunista, pues silencia el liquidacionismo en el que ha caído su grupo, y, por esto, desorienta o puede desorientar a los activistas. 

Para cualquier marxista que sepa pensar teóricamente, está claro que la propuesta de Lastra es la prueba irrefutable de que su grupo ha pasado del oportunismo de derecha al liquidacionismo de derecha. El liquidacionismo de derecha es un oportunismo de naturaleza extrema: reniega del partido de clase, busca destruirlo, liquidarlo, reemplazarlo por un partido doctrinariamente heterogéneo, por un partido-amalgama. 

En la actividad del grupo de Lastra, el liquidacionismo es el corolario natural de su política de paz con todas las desviaciones del marxismo, el resultado inevitable de sus declaraciones en el sentido de compartir con estas deviaciones “la misma doctrina” y “un proyecto común”. 

Así, pues, parafraseando a Lenin, podemos afirmar que, en el caso que examinamos, la palabra sectarismo es un simple diversivo para intentar descalificar nuestra firme posición contra el liquidacionismo, una estratagema muy cómoda para abandonar el marxismo-leninismo e intentar suprimir el partido de clase. ¡Cuán cómoda es esta palabrita: “sectarismo”. Basta con desfigurar la lucha intransigente contra el liquidacionismo, ocultar esta desfiguración tras el espantajo de sectarismo, ¡y asunto concluido! 

Terry, pues, no busca la verdad en los hechos, sino que pretende sacarla de su cabeza. Y, obviamente, eso no es marxismo. 

20.02.2025.


¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!

Cuando la Lucha Contra el Dogmatismo es un Pretexto

                                       

Eduardo Ibarra 

EN EL TRABAJO Una vez más sobre nuestras divergencias entre el camarada Togliatti y nosotros (Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1963), el PCCH, con Mao a la cabeza, citó estos conceptos de Lenin: 


Usar el pretexto de librarse de las cadenas de los “dogmas” es una estratagema muy cómoda para abandonar el marxismo-leninismo. Hace mucho tiempo Lenin puso al desnudo esta treta empleada por los revisionistas. El dijo: ¡Cuán cómoda es esta palabrita: “dogmático”! Basta con desfigurar ligeramente la teoría enemiga, ocultar esta desfiguración tras el espantajo de dogmático, -y ¡asunto concluido! 

Efectivamente, pretextando luchar contra el dogmatismo, el revisionismo de todos los tiempos ha tenido el pretexto perfecto para abandonar el marxismo y promover el revisionismo. El compañero Jorge Salgado no es revisionista, pero dice que algunas de sus posiciones se explican porque lucha contra el dogmatismo. En esta pretendida lucha, ha tomado del grupo liquidacionista de Ramón García algunas posiciones (entre las cuales destaca la idea del partido-amalgama en oposición al partido de clase, tal como hemos demostrado en nuestro artículo “La terrible confusión de un compañero”, publicado en este blog en los meses finales de 2023). 

¿Y a qué condujo a los liquidadores dicha pretendida lucha contra el dogmatismo? Pues a abjurar del marxismo-leninismo y a suplantarlo por un marxismo a secas; a falsificar la identidad ideológica de Mariátegui y el PSP; a negar el principio de integrar la verdad universal del proletariado con la práctica concreta de la revolución peruana; a esgrimir una versión libresca de la teoría del termómetro del sufragio; a promover un partido doctrinariamente heterogéneo; en una palabra, a abandonar los Fundamentos Ideológicos, Teóricos, políticos y Orgánicos del partido de Mariátegui. 

        ¿Y a qué ha conducido a Jorge Salgado esa misma pretendida lucha? Pues a entender la concepción mariateguiana del Partido Socialista del Perú al margen y, en realidad, contra los caracteres básicos del partido proletario sostenidos por Lenin en el ¿Qué hacer?, a rebajar el valor de este libro a la condición de simple “manual”, de mero “recetario”; a sostener que Lenin, al plantear la tesis según la cual la doctrina socialista se introduce en la clase obrera desde afuera, mostró haber sido un simple repetidor de Kautsky y, por eso, de haber tenido una posición mecanicista, positivista, evolucionista y una concepción vulgar del marxismo; a adoptar la tesis de Trotsky del desarrollo desigual y combinado; a creer que Mariátegui propuso un partido legal; a presentar a Trotsky como “un gran revolucionario” y como que preparó “con Lenin” la revolución de octubre; a repetir argumentos de rancios reaccionarios y trasnochados oportunistas contra Stalin; etcétera, etcétera. 

       Como vemos, esa pretendida lucha contra el dogmatismo es, tanto en el grupo liquidacionista como en Jorge Salgado, una impostura y el pretexto para asumir posiciones extrañas al marxismo y directamente antimariateguianas. 

     ¿Era necesario revelar las consecuencias que ha tenido la pretendida lucha contra el dogmatismo, tanto en el grupo liquidacionista y en Jorge Salgado? Sí, era absolutamente necesario, pues mediante la crítica de las posiciones que contravienen la realización de la reconstitución del partido y, en general, la causa del socialismo, contribuimos a afirmar la conciencia de clase de nuestro pueblo y, en particular, a que Salgado se desembarace de ciertas influencias extrañas al marxismo y a la Creación Heroica de Mariátegui. 

    Como es evidente, nosotros también luchamos contra el dogmatismo, pero a la manera proletaria. Por eso esta lucha no nos ha conducido a negar el marxismo-leninismo, a negar el principio de integrar la verdad del marxismo-leninismo con la práctica de la revolución peruana, a asumir librescamente la teoría del termómetro del sufragio, a negar el marxismo-leninismo de Mariátegui y del PSP, a negar en redondo el ¿Qué hacer?, a acusar a Lenin de positivista, evolucionista y de haber tenido una concepción vulgar del marxismo, a asumir una posición filotrotskista, a denigrar a  Stalin, a proponer de hecho un partido-amalgama y legal; sino a defender la verdad universal del marxismo-leninismo, a defender la Creación Heroica de Mariátegui y a desarrollarla, sentando así la base ideológico-teórica-política de la reconstitución del Partido. 

21.01.2025.


¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!

 

Contra el Copismo Confusionista 

E. I.

ES DE CONOCIMIENTO general que Jaime Lastra es un copista de siete suelas, es decir que, sin ningún escrúpulo, sin la más mínima vergüenza, copia ideas de aquí y de allá. 

En ocasión de su ruptura con nuestras posiciones a efecto de levantar tienda propia, tituló a su grupo Creación Heroica y, después, con el mismo nombre, al blog que publica hasta hoy. 

Todo el mundo sabe que nuestro blog lleva el nombre de CREACIÓN HEROICA desde el año 2010, y que este solo hecho bastaba para que cualquier grupo con autoestima, con personalidad, que tuviera la iniciativa de crear un blog, hubiera tenido que evitar el nombre de nuestro blog. 

Pero Lastra no buscó otro nombre. Aquí se constata no solo su irrefrenable propensión a copiar (lo que en el caso de que tratamos muestra además su falta de creatividad), sino también su propósito de confundir al público lector (lo que da cuenta de su mala intención). 

Cuando Lenin publicó Iskra, a ningún grupo de los que existían entonces en la Rusia de principios del siglo XX (y había un montón), se le ocurrió titular a su periódico con el mismo nombre del de Lenin. Los oportunistas eran pues tales, pero por lo menos no eran copistas. 

En cambio, sin ningún escrúpulo, Lastra tituló Creación Heroica a su blog. Este hecho prueba que, además de ser un comprobado oportunista (Lastra fue, hasta hace un tiempo, cabeza de una desviación de derecha y, actualmente, es cabeza de una de los dos matices del liquidacionismo de derecha) es, además, comprobadamente, un copista impenitente. 

Del revisionismo de “izquierda” encabezado por Abimael Guzmán, Lastra ha copiado un “marxismo-leninismo-maoísmo” que en ningún lugar del mundo tiene una fundamentación científica y que, en Lastra, tiene una deplorable fundamentación, refutada oportunamente, desde luego (ver nuestro artículo “La verdad universal del proletariado y la reconstitución del partido de Mariátegui”. Del liquidacionismo de derecha de Ramón García, ha copiado la posición reformista de reestructurar las bases municipales del Estado burgués, la adhesión a la democracia participativa, sus métodos criollos y, ahora, está claro como el agua que también el proyecto de un partido-amalgama (aunque en su caso sin abandonar la palabra Reconstitución como cubierta, o sea, precisamente como procedió durante muchos años el liquidador García) (ver nuestros artículos “La reconstitución y la política concreta I”, en la edición de agosto de CREACIÓN HEROICA, y “La reconstitución y la política concreta II”, “La reconstitución y la política concreta III” y “La reconstitución y el trabajo orgánico”, publicados en la edición de setiembre del mismo blog). Del grupo desprendido del PCP-Unidad ha copiado el apoyo incondicional a gobiernos reformistas como el de Venezuela y, en su momento, al de Correa en Ecuador, etcétera. De nosotros también ha copiado algunas cosas, pero no las señalamos por no parecer que alardeamos. 

Y, como es claro, de todo ello (que apenas es un recuento apretado), Lastra ha hecho un menjunje indigesto que, para peor, algunos activistas se han tragado, poniendo así en evidencia una clamorosa insolvencia teórica o, en su defecto, que han sucumbido a intereses subalternos. 

Me parece que alguna vez le dijimos a Lastra que había copiado el nombre de nuestro blog, pero no fue capaz de entender el mensaje. Ahora renovamos nuestra protesta –completamente legítima– y le decimos que su política de tratar de confundir al público lector es una actitud profundamente oportunista y que, simbólicamente, expresa su política de infiltrarse en organizaciones para “sacar algunos elementos”, entrismo que también hemos criticado oportunamente. Lo que tendría que hacer Lastra es, pues, cambiarle el nombre a su blog y pedirles disculpas a los lectores por haberle puesto a su blog un nombre que es una mera copia. Pero, claro, pedirle que le cambie el nombre a su blog, es como pedirle peras al olmo. SIN EMBARGO, ES ESO JUSTAMENTE LO QUE TENDRÍA QUE HACER, SI LE QUEDA TODAVÍA UN POCO DE MORAL Y OTRO POCO DE RESPETO POR EL PÚBLICO LECTOR. 

26.11.2024.


Nota:

 

El artículo que sigue a continuación responde a uno de Miguel Aragón donde se plantea la falsa disyuntiva: programa o base de unidad, ambos de 2016. Después de publicarse el artículo de nuestro compañero Eduardo Ibarra, Aragón se calló en siete idiomas; sin embargo, a casi nueve años del inicio de este silencio, ha publicado en WhatsApp una nota donde vuelve a difundir su monserga. Esto no es casual: la publicación de su nota se ha producido en circunstancias en que hemos desenmascarado la intención de Jaime Lastra de dar curso a un partido-amalgama y, por consiguiente, la supresión del partido de clase; es decir, con su nota (donde niega la necesidad de la unidad ideológica del partido) Aragón ha salido en defensa discreta de Lastra, y este hecho no tiene nada de extraño: es natural que un liquidador defienda a otro liquidador. En las próximas ediciones de CREACIÓN HEROICA republicaremos dos textos más sobre la cuestión: “El desvarío de Miguel Aragón” y un extracto del folleto “Defensa del libro El Partido de Masas y de Ideas de José Carlos Mariátegui”. De esta forma los lectores podrán acceder a los términos de una profundización de la crítica al partido doctrinariamente heterogéneo, así como también de la defensa del partido de clase.

 

01.04.2025.

 

Comité de Redacción.

 

 

 

¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de toda Tergiversación y Desarrollarlo de Acuerdo a la Realidad Actual!

 Programa o Base de Unidad Partidaria: Una Falsa Disyuntiva 

Eduardo Ibarra

I

EN LOS ÚLTIMOS AÑOS ha quedado demostrado que Miguel Aragón se destaca por el uso de los métodos criollos en el debate, lo que no tiene por qué extrañar, pues para ello ha tenido maestro. 

Desenmascaradas las falacias con las que los liquidadores pretenden renegar el marxismo-leninismo, Aragón ha levantado, últimamente, la disyuntiva “programa o base de unidad”. 

Basta señalar que, por ejemplo, la Base de Unidad del PSP aparece en “Principios programáticos del Partido Socialista”, documento acordado y escrito por Mariátegui, para poner en evidencia toda la torpeza que encierra la disyuntiva de Aragón. 

Así, pues, la falsa disyuntiva entraña un reproche a Mariátegui por no haber propuesto un programa sin referencia alguna al marxismo-leninismo como la Base de Unidad del partido. 

No es difícil percatarse de que, en el fondo de tal actitud, late la oposición al marxismo-leninismo, la oposición a la Base de Unidad del PSP, la oposición al marxismo-leninismo como la vigente Base de Unidad del proletariado consciente. 

Por eso, no hace mucho, Aragón cuestionó el propio concepto de Base de Unidad con el espurio argumento de que no existe en la literatura marxista. 

Como es de conocimiento común, tampoco existía en la literatura marxista, por ejemplo, el concepto de imperialismo, definido magistralmente por Lenin. ¿Vamos a cuestionar por ello este concepto? 

En los tiempos en que Mao vivía aún, el PCCh acordó que el marxismo-leninismo es la base teórica que guiaba su pensamiento. De esto hace casi cincuenta años. 

Es decir, el concepto de Base de Unidad Partidaria está incorporado en la literatura marxista, e intentar impugnarlo, como hace Aragón, constituye un intento de devaluar la necesidad de que el partido proletario establezca explícitamente su filiación ideológica. 

El concepto de Base de Unidad Partidaria es un concepto que da cuenta de la adhesión del Partido al marxismo-leninismo, es decir, a la meta del proletariado: la realización del comunismo. Por lo tanto, se trata de la adhesión al arma estratégica del proletariado. Por eso dicha adhesión debe aparecer expresamente en el programa del Partido, tal como ocurre en “Principios programáticos del Partido Socialista”. 

Sin embargo, Aragón grita: ¡”programa o base de unidad”! Y, de esta forma, petrifica el pensamiento de Marx y Engels y socava la tradición marxista, viva, móvil, en constante renovación y enriquecimiento, cayendo así en lo que Mariátegui denominó “mero conservantismo”. 

Así, pues, contra su pretensión de aparecer como renovador, Aragón se revela como mero tradicionalista. 

17.07.2016.



¡Defender el Pensamiento de Mariátegui contra toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!

 

Pronunciamiento 

EL 17 DEL MES en curso nuestro compañero César Risso fue comunicado por un activista de cierta tendencia de la intención de realizar una “escuela” con el siguiente temario: 1) la coyuntura política y la necesidad histórica del partido del proletariado; 2) el proceso de reconstitución del Partido Socialista fundado por Mariátegui; y, 3) situación actual de la reconstitución. El primer tema sería desarrollado por Ramón García, el segundo por Eduardo Ibarra y el tercero por un activista de la tendencia proponente de la “escuela” y un miembro de nuestra tendencia. Según se le dijo a nuestro compañero, el objetivo de la “escuela” es “fortalecer un núcleo de dirección”. 

Al margen del dislate que es pretender “fortalecer” algo que no existe, debemos decir aquí que, hace dos años aproximadamente, escribimos que, en el fondo, el oportunismo de derecha (la tendencia proponente) plantea un partido-amalgama. La propuesta de llevar a cabo una “escuela” con el liquidacionismo, un miembro del oportunismo de derecha y nosotros, es la mejor prueba de nuestro aserto. Pero esta constatación prueba que el derechismo ha devenido liquidacionismo. Solo personas que han renunciado al partido de clase, pueden creer que la constitución de “un núcleo de dirección” pro-reconstitución del partido de Mariátegui, es posible juntando en una instancia orgánica única a marxistas-leninistas y liquidadores. 

La Reconstitución es la defensa y el desarrollo de los Fundamentos del Partido de Mariátegui en lo Ideológico, Teórico, Político y Orgánico, y la materialización en organización de estos Fundamentos y de este desarrollo. 

Así, el abandono de la reconstitución por el grupo liquidacionista que encabeza García es el abandono de los Fundamentos del Partido de Mariátegui. En efecto, con su “marxismo” a secas, este grupo ha abjurado del marxismo-leninismo; con su idea de ser más peruanos que marxistas como la “orientación cardinal del socialismo peruano”, ha renegado del principio de integrar la verdad universal del marxismo-leninismo con la práctica concreta de la revolución peruana; con su silenciamiento del revisionismo, su “camino municipal al socialismo” y su lucha electoral como la forma principal de lucha, ha renegado cuestiones fundamentales de la línea política general y de la táctica de Mariátegui; y, con su partido de “dos niveles orgánicos” doctrinariamente heterogéneos y la consiguiente conculcación del centralismo democrático, ha renegado de la concepción marxista-leninista del partido proletario. 

Especial comentario requiere aquí aquello de “los dos niveles orgánicos”. Si uno de esos niveles es secreto (como está confesado) y está en plena actividad desde hace quince años, ¿cómo puede ser sensato creer posible “un núcleo de dirección” que tendría que ser soberano? Y si, fiel a sus métodos criollos, el grupo de García dijera que ha disuelto su nivel secreto, ¿cómo podría creer nadie en semejante afirmación, puesto que tal nivel es secreto? 

Por lo expuesto hasta aquí, la propuesta de constituir “un núcleo de dirección” expresa, por decir lo menos, una monumental ingenuidad política. 

La Reconstitución es la defensa y desarrollo de los Fundamentos del Partido de Mariátegui en lo Ideológico, Teórico, Político y Orgánico, y la materialización en organización de estos Fundamentos y de este desarrollo. 

Y ¿cuál es la defensa que han hecho las cabezas del derechismo de los Fundamentos del Partido de Mariátegui? ¿En qué han desarrollado tales Fundamentos? 

En décadas, los aludidos no han sabido defender los Fundamentos del Partido de Mariátegui ni han sido capaces de desarrollar uno solo de ellos. Todo lo contrario. En lo ideológico, al asumir el “marxismo-leninismo-maoísmo” esgrimido por el revisionismo de “izquierda” encabezado por Abimael Guzmán, han renegado del marxismo-leninismo entendido hoy como la doctrina de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Mao; al aplicar un menjunje de dudoso marxismo y verdadero revisionismo, han renegado del principio de integrar la verdad universal del proletariado con la práctica concreta de la revolución peruana; al asumir lo del “nuevo municipio”, la “democracia participativa”, la amalgama con el revisionismo y otros planteamientos del liquidacionismo, han renegado de la línea política general y de la táctica de Mariátegui; al asumir el partido-mezcolanza, han renegado de la concepción marxista-leninista del partido proletario. 

Por lo tanto, ¿con qué autoridad política y con qué autoridad moral pueden las cabezas del derechismo convocar a una “escuela” o a cualquier otra cosa parecida con vistas a “impulsar la Reconstitución”? ¿Con qué autoridad, teórica y política a la vez, pueden proponer que se diserte sobre “la necesidad histórica del partido del proletariado”? ¿Con qué autoridad pueden plantear que se diserte sobre la “situación actual de la reconstitución”? 

No obstante, las cabezas del derechismo han procedido a convocar a una “escuela” con el equívoco temario apuntado arriba. Y, así han procedido, porque políticamente viven de organizar charlas, frentes, escuelas, “universidades”, movimientos, frentes y algunas publicaciones que, en la mayoría de los casos, mueren al primer número o a los pocos números, a efecto de producirles a sus parciales la sensación de que están “avanzando”. 

Pero la verdad es que desde hace décadas el derechismo se encuentra atascado en una práctica sin principios, en un pragmatismo profundamente nocivo. Es decir, ha olvidado que la Reconstitución es la defensa y desarrollo de los Fundamentos del Partido de Mariátegui en lo Ideológico, Teórico, Político y Orgánico, y la materialización en organización de estos Fundamentos y de este desarrollo. Y QUE, POR LO TANTO, SOLO SOBRE ESTA BASE ES POSIBLE LA RECONSTITUCIÓN. 

En resumidas cuentas, las posiciones del derechismo expresan una absoluta incomprensión del antagonismo existente entre el marxismo-leninismo y el revisionismo (el liquidacionismo es una forma específica de revisionismo); una absoluta incomprensión de lo que es la reconstitución del Partido de Mariátegui; una ignorancia supina del hecho de que el grupo liquidacionista ha renegado de la Reconstitución; una ignorancia supina de que el camino de la Reconstitución no es el eclecticismo, el conciliacionismo, el cóctel ideológico. 

En consecuencia, le decimos a las cabezas del derechismo: no somos partidarios de formar parte de ningún organismo doctrinariamente heterogéneo que desnaturalice la Reconstitución, de ningún organismo que, como el que se nos propone, sería como tirarle un salvavidas al liquidacionismo en sus dos matices. 

Obviamente, es posible que entre liquidadores puedan entenderse, no obstante que un matiz del mismo haya abjurado del marxismo-leninismo y otro matiz esgrima un falso maoísmo; que un matiz haya renegado del partido de clase no obstante su retórica y otro matiz hable por inercia de partido de clase; que un matiz haya renegado de la reconstitución del partido de Mariátegui y otro matiz se haya aderezado su propia reconstitución. 

En años de ardiente lucha, el COMITÉ DE RECONSTITUCIÓN JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI ha obtenido algunos resultados, de cuyo valor no hablaremos aquí. Nuestro aporte a la defensa de los Fundamentos del Partido de Mariátegui y a la solución teórica de los problemas actuales de la realidad y la revolución peruanas, así como de la Reconstitución, es conocido por los activistas del Socialismo Peruano. Pero, por cuanto no somos falsos modestos (así como tampoco verdaderos creídos) terminamos afirmando, sobriamente, que somos perfectamente conscientes de que hemos hecho y continuamos haciendo algo con contenido. 

31.09.2024. 

COMITÉ DE RECONSTITUCIÓN JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI (CRJCM).



¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!

 

La Reconstitución del Partido y la Política Concreta I 

E. I.

EN EL ARTÍCULO Las fuerzas socialistas italianas (abril de 1920), José Carlos Mariátegui observó: 


En virtud de una orden del día de Serrati, el partido declaró su adhesión a la Internacional de Moscú y, en consideración al programa de Génova superado por los acontecimientos y por las condiciones internacionales creadas por la guerra, introdujo en él varias reformas. Conforme a estas reformas, el partido conceptúa que los instrumentos de dominación del estado burgués no pueden en ninguna forma transformarse en órganos de liberación del proletariado. Que a ellos deben ser opuestos nuevos órganos proletarios -consejos de obreros, de campesinos, etc.-, que, funcionando por ahora bajo la dominación burguesa como instrumentos de lucha, serán mañana los órganos de transformación social y económica del orden de cosas comunista. Que el régimen transitorio de la dictadura del proletariado debe marcar el paso del poder de la burguesía a los trabajadores. (Cartas de Italia, pp. 71-72; cursivas nuestras). 

En el artículo El Partido Socialista Italiano y la Tercera Internacional, (agosto de 1921), agregó: 


Turati y su fracción observan que dos son las concepciones socialistas de la actualidad, basadas naturalmente en una diversa apreciación del instante histórico. La primera es la concepción maximalista de que frente a la crisis burguesa, la acción socialista debe ser exclusivamente insurreccional y revolucionaria. Y la segunda es la concepción evolucionista de que la acción socialista debe ser constructiva y no debe despreocuparse de los problemas de la crisis sino, más bien, trabajar porque aboquen a soluciones socialistas o semisocialistas. En suma, que el socialismo debe preparar dentro de la sociedad actual las bases de la sociedad futura. (Ob. cit, p. 189; cursivas nuestras). 

Por eso, en el artículo La tentativa revisionista de “Más allá del Marxismo” (julio de 1928), concluyó: 


… la praxis marxista… propone precisamente la conquista del poder político como base de la socialización de la riqueza. (Defensa del marxismo, p. 26; elipsis nuestra). 

De este modo José Carlos Mariátegui marcó la línea divisoria entre el marxismo y el revisionismo en punto a la táctica y la estrategia de la revolución. 

        Sin embargo, Ramón García, cabeza del grupo liquidacionista, postula la política reformista de reestructurar el Estado burgués en sus bases municipales con aquello del “nuevo municipio” (o “gérmenes de socialismo”, según afirmación de uno de sus epígonos).       

        Esta política se basa en la tesis de las “reformas estructurales” del Togliatti revisionista. En efecto, este Togliatti  creía que el proletariado italiano “puede, en el ámbito del régimen constitucional, organizarse como clase dirigente”; que “Podemos hablar de la posibilidad de la amplia utilización de las vías legales e incluso del Parlamento para realizar serias transformaciones sociales”; y que “El desmantelamiento de las más atrasadas y pesadas estructuras de la sociedad italiana y el inicio de sus transformaciones en sentido democrático y socialista, no pueden ni deben ser postergadas hasta la hora de la conquista del Poder por parte de la clase obrera y de sus aliados” (citado en Una vez más sobre las divergencias entre el camarada Togliatti y nosotros, ELE, Pekín, 1963, pp. 97 y 98).       

        En pocas palabras, Togliatti creía que los instrumentos de dominación del estado burgués pueden transformarse en órganos de liberación de las clases trabajadoras; creía en la construcción de “gérmenes de socialismo” sin derribar la dictadura de la burguesía; creía en las vías legales para pasar al socialismo; creía en un “camino parlamentario al socialismo”. 

Con su planteamiento de que el municipio debe ser una “corporación de trabajo, legislativo y ejecutivo a la vez [que] tiene que planificar su economía, asumiendo sus funciones de producción, administración y gobierno”, García también cree que los instrumentos de dominación del estado burgués pueden transformarse en órganos de liberación de las clases trabajadoras; cree en la construcción de “gérmenes de socialismo” sin derribar la dictadura de la burguesía; cree en las vías legales para pasar al socialismo; cree en un “camino municipal al socialismo”.       

        Como podemos ver, entre el “nuevo parlamento” y el “camino parlamentario al socialismo” de Togliatti y el “nuevo municipio” y el “camino municipal al socialismo” de García, no existe ninguna diferencia sustancial. El fondo de ambas políticas es la reestructuración del Estado burgués en un determinado nivel de su estructura. 

Pues bien, mostrando una vez más su seguidismo con respecto al grupo liquidacionista, Jaime Lastra asumió la mencionada política opuesta a la praxis marxista, contraria al pensamiento táctico-estratégico de José Carlos Mariátegui. 

Para que el lector se persuada de nuestra aserción, basta que lea el folleto Programa comunal de desarrollo integral de Ate, agosto 2010, publicado por Lastra: allí aparecen copiados, ¡incluso literalmente!, los argumentos de García. ¡Qué vergüenza! 

Cuando, en su visita a esta ciudad en el año 2010, le hicimos al copista la observación correspondiente, solo atinó a salir del aprieto diciendo que él entendía “de otro modo lo del nuevo municipio”. Pero no fue capaz de explicar ese pretendido “otro modo”. 

¿De qué otro modo, pues? ¿Alguien conoce algún artículo suyo donde haya explicado ese “otro modo”? Si dice entender “de otro modo” la política reformista que implica el “nuevo municipio”, su deber era explicar ese “otro modo”. ¿Por qué, no obstante haber pasado un montón de tiempo, no ha sido capaz de exponerlo en un artículo? 

Como puede constatarlo cualquiera, Lastra no ha procedido en el indicado sentido, lo cual prueba que la verdad, monda y lironda, es que no tiene ningún “otro modo” de entender lo del “nuevo municipio”, y que ha asumido la política oportunista del grupo liquidacionista. 

Entonces, aquello de “lo entiendo de otro modo” no fue más que una salida polémica para, una vez más, eludir la crítica, es decir, para encubrir su oportunismo. 

Como es obvio, con una política reformista, oportunista, como es el caso del “nuevo municipio”, no hay ni puede haber Reconstitución. 

10.11.2014. 

 

 

¡Defender el Pensamiento de Mariátegui de toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!

 

 

La Reconstitución del Partido y la Política Concreta II 

E. I.

1. En un artículo que algunos activistas deben recordar, Lastra recurrió a algunas falacias a fin de justificar su seguidismo con respecto a la tergiversación del aniversario de la Creación Heroica de Mariátegui que, en oportunidad de la existencia del mal llamado “Comité 80”, manejaba el grupo liquidacionista. 

Decía en ese artículo nuestro articulista que era un aporte del suscrito haber identificado el primer escrito marxista de Mariátegui (El cisma del socialismo, marzo de 1921), pero que (con ese pero característico del ecléctico), en la medida en que las realizaciones más importantes del maestro son los 7 Ensayos y el PSP, entonces el aniversario de su Creación Heroica es en las fechas de la aparición de ese libro (noviembre de 1928) y de la fundación de este partido (octubre del mismo año), y, así, se sumó al coro tergiversador del grupo mencionado arriba, como consecuencia de lo cual aquello del “aporte” resultó apareciendo apenas como una frase con la que buscó estar bien con dios y con el diablo. 

En una nota al pie de página en el libro La poesía clasista. Poesía y lucha de clases en el Perú contemporáneo, Julio Carmona dejó escrito: 


El conciliador, como el traidor, no sólo es vapuleado por sus copartidarios, también es visto con recelo por sus adversarios. De ningún modo el querer “estar bien con Dios y con el diablo” ofrece garantía de fidelidad” (p. 19). 

Este es el caso de Lastra, precisamente: por su afán ecléctico, conciliador, acomodaticio, ha sido criticado constantemente por sus copartidarios a fin de que se corrija (sin ningún resultado positivo, sin embargo), y, al mismo tiempo, es recelado y hasta vapuleado por sus adversarios (sin ninguna razonable reacción de su parte, lo que da cuenta de su debilidad de espíritu). 

Reconocer una fecha como el aniversario de la Creación Heroica de Mariátegui responde a la pregunta de cuándo comenzó esta Creación, y no, por supuesto, a la pregunta de cuáles son sus expresiones más altas. Esta es una verdad elemental al alcance de cualquier persona con dos adarmes de seso. Pero no me extenderé aquí sobre esta cuestión, pues, para una comprensión amplia y precisa de la misma, pueden verse los capítulos II y III de nuestro libro La creación heroica de Mariátegui y el socialismo peruano. Planteamiento de la cuestión.(1)

 

Como se ha podido ver, la afirmación que comento data de octubre de 2012, y esto permite decir que, a pesar de sus reclamos favorables al partido de clase, Lastra participó del cuarto seminario liquidacionista porque suponía que, hombro con hombro con los liquidadores, estaba construyendo “un proyecto común”.

 

2. En 2010, en plenas conversaciones sobre la organización de la fracción, Lastra reveló, súbitamente, que hacía un tiempo atrás se había infiltrado en el grupo liquidacionista que encabeza Ramón García a fin de “sacar de allí algunos elementos”. Como dicen los abogados, a confesión de parte relevo de pruebas. 

Pues bien, el entrismo es vieja política oportunista de los Bakunin, los Trotski, etcétera. Precisamente esta política ha sido practicada por Lastra. 

Pero, contrariamente a sus intenciones, no ganó a un solo elemento y, por último, terminó siendo expulsado. Como dicen los abogados, a confesión de parte relevo de pruebas. 

Por cuanto tempranamente nuestro personaje marginó al CRJCM del proyecto orgánico que se inició en 2010, no pudimos criticarlo internamente de semejante acción. 

Hoy, no tenemos más remedio que hacerlo públicamente, pues el entrismo es una práctica inadmisible. 

El entrismo de Lastra es, pues –para decirlo con algo de justificada ironía– una expresión específica de sus afectos por los oportunistas, de la construcción con ellos de un proyecto común. 

Todo lo expuesto hasta aquí, demuestra que, en último análisis, Lastra se encuentra definitivamente enredado en la contradicción existente entre su discurso y su práctica. 

Y, el contenido de ese enredo, analizado en el presente artículo y en otros textos, prueba que nuestro retórico personaje ha abandonado completamente la Reconstitución del Partido de Mariátegui. 


3. Pretendiendo justificar su frentismo, Lastra escribió:

 

¿Qué es dirigir en el sentido marxista-leninista-maoísta? ¿Cuál es la justa relación entre diferentes niveles de organización? Ustedes no resuelven bien estas interrogantes. Por ello opinan como queda escrito en el punto 4. Todavía tienen fuerte influencia del método y estilo de “correa de transmisión” y de el (sic) método y estilo de “organismos generados”. Lo correcto, dadas las condiciones concretas que enfrentamos hoy, es proponer, sustentar y persuadir no solo con la palabra, sino sobre todo y fundamentalmente con el ejemplo. No podemos tratar a […] como si fuera un “organismo generado” ni aplicarle la “correa de trasmisión”. Por eso, comprenderán ustedes que resulta totalmente fuera de lugar su convicción de que la decisión de lo que debe hacer o no […] se deba determinar en un organismo político superior. La decisión debe tomarse siempre en el espacio donde debe de asumir y afrontar las consecuencias de sus determinaciones y acuerdos. Y sobre esa base cabe cumplir la función dirigente. Esto es, nunca debemos actuar impositivamente.” (carta del 31.10.2012 al CRJCM).

 

Quienquiera que cale en la letra chica de la cita, puede percatarse de que ahí se niega la hegemonía del proletariado en el frente unido. En efecto, Lastra reduce la relación partido-frente a la sola cuestión de las decisiones en el frente, y, confiando en que los lectores sean víctimas de prejuicio respecto a los dos tipos de organización que menciona, termina escamoteando la hegemonía del proletariado.

 

Es decir, olvida o pretende hacer olvidar, que la hegemonía del proletariado se expresa más bien en el hecho de que la línea del partido relativa a la lucha común contra el enemigo común, logra consenso en el frente.

       

Al mismo tiempo, olvida o pretende hacer olvidar, que los organismos generados, llamados también organizaciones propias, fueron una iniciativa del partido bolchevique para el trabajo de masas en determinadas condiciones, y que las correas de transmisión, llamadas también palancas, fueron parte del engranaje general de la dictadura del proletariado, y que ninguno de los dos tipos de organización fue concebido ni actuado como un espacio donde el partido pudiera actuar “impositivamente”.

 

Pues bien, como es obvio, en el frente no caben, bajo ninguna circunstancia, los métodos coercitivos sino los métodos democráticos. Esto es claro para cualquier marxista.

 

Pero ¿qué dice Lastra al respecto? Pues que “Lo correcto, dadas las condiciones concretas que enfrentamos hoy, es proponer, sustentar y persuadir”.

 

“Dadas las condiciones concretas que enfrentamos hoy”, es decir que, según nuestro personaje, los métodos democráticos solo son legítimos en las condiciones actualmente dadas, y, en consecuencia, sugiere, sin querer queriendo, que en otras condiciones (y las condiciones siempre cambian), tales métodos perderían vigencia, y, por esto, tendrían que ser reemplazados por otros: obviamente, por los métodos antidemocráticos.

 

Este es el espíritu “democrático” de Lastra. Esta es su comprensión de la democracia en el frente unido. Este es su “nunca debemos actuar impositivamente”.

 

En el frente, cualquier decisión tiene que acordarse en el frente. Esto es una verdad de Perogrullo. Pero la línea del partido relativa a la lucha común contra el enemigo común, se acuerda en el partido. Esto también es una verdad de Perogrullo. Lastra, sin embargo, finge no saberlo.

 

Más aún. Cada tendencia participante en el frente establece internamente su línea relativa a la lucha común contra el enemigo común, y es en el espacio del frente donde estas líneas se confrontan, y donde, por lo tanto, una de ellas prevalece completa o relativamente. Esto es inevitable.

 

De manera que, en el frente puede darse la hegemonía del proletariado, entendida, claro está, como la hegemonía del marxismo-leninismo en lo relativo a los diversos aspectos de la lucha común contra el enemigo común, o, en su defecto, la hegemonía de alguna otra tendencia.

 

La “Universidad Socialista José Carlos Mariátegui”, la revista Pizarra Socialista y la “Asamblea Nacional de los Pueblos del Perú y el Tawantinsuyu”, son espacios de frente unido.

 

Por eso, surge, naturalmente, la pregunta: ¿cuál tendencia ha alcanzado la hegemonía en tales espacios?

 

En los dos números publicados de Pizarra Socialista (vocero de la USJCM), se han publicitado, bajo expresiones específicas, la tesis de Ravines sobre la cuestión nacional y, además, han sido apoyados incondicionalmente los procesos reformistas que tienen lugar en algunos países sudamericanos.

 

Es claro que ninguna de esas posiciones pertenece originalmente al grupo de Lastra, sino al grupo desprendido del PCP-Unidad.

 

La aludida tesis de Ravines fue publicitada en el primer número de Pizarra Socialista, y, como era lógico, los marxistas esperaban que en el segundo número esa tesis fuera rebatida con la tesis de Mariátegui sobre la cuestión nacional y el Perú Integral. Pero esto no ocurrió.

 

En la “Declaración del I Concejo de la Asamblea Nacional de los Pueblos del Perú y el Tawantinsuyu”, se presenta a nuestro pueblo como dividido en “pueblo peruano” y “pueblo tawantinsuyano”. Esto es una expresión específica de la tesis de Ravines.

 

Los marxistas, como es natural, esperaban que en el seno de la misma Asamblea se planteara una crítica sustentada de semejante punto de vista. Pero esto tampoco ocurrió.

 

Así, pues, el autor de estas líneas tuvo que realizar la crítica correspondiente, la cual fue publicada en la edición de octubre de la revista digital CREACION HEROICA, como postscriptum del artículo Mariátegui y el “problema del indio”.

 

En el segundo número, dedicado centralmente a publicitar incondicionalmente los procesos reformistas de Venezuela y Ecuador, el grupo de Lastra apareció asumiendo tal incondicionalidad. 

Frente a este hecho, en el artículo Socialismo proletario y socialismo pequeño burgués, publicado en la edición de noviembre pasado de esta revista, el suscrito hizo la crítica correspondiente. Esta crítica subraya tres cuestiones: 1) la convivencia de los mencionados procesos, dizque revolucionarios, con la gran burguesía intermediaria del imperialismo; 2) el respeto supersticioso a la democracia burguesa que lleva a los dirigentes a exponer en una elección el destino de sus propios gobiernos; 3) la ilusión de un tránsito pacífico al socialismo.

 

Los hechos demuestran, pues, que, en la USJCM, en Pizarra Socialista y en la “Asamblea Nacional de los Pueblos del Perú y el Tawantinsuyu”, ha hegemonizado la línea del grupo desprendido del PCP-Unidad.

 

Si este grupo se siente con derecho a plantear sus posiciones partidarias en los indicados espacios de frente unido (cosa que no discuto aquí), la pregunta es por qué el grupo de Lastra no se siente con igual derecho a plantear lo que se supone son sus posiciones relativas a la cuestión nacional.

 

¿Dónde está, pues, el “proponer, sustentar y persuadir” de nuestro personaje? En ninguna parte.

 

Por lo tanto, se constata que, si en política nacional ha abdicado ante la tesis de Ravines sobre la cuestión nacional, en política internacional ha abdicado ante el nacionalismo burgués y el socialismo pequeño burgués en el gobierno de algunos países sudamericanos.

 

Así, pues, la hegemonía del grupo desprendido del PCP-Unidad en los espacios de frente mencionados arriba, ha sido facilitada por la política de conciliación-abdicación del grupo de Lastra.

 

En conclusión, Lastra reniega la hegemonía del proletariado no solo en la teoría, sino también en la práctica, y, por esto, su “proponer, etcétera”, no pasa de ser una cortina de humo con la que pretende ocultar su recalcitrante frentismo, su oposición a la hegemonía del proletariado, su prosternación ante el reformismo, su abdicación ante posiciones discrepantes peligrosas, su completo abandono del camino propio de la Reconstitución del Partido de Mariátegui.

 

La lucha teórica activa es la filosofía del proletariado, mientras “dejar hacer, dejar pasar” es típica filosofía burguesa.

 

En el terreno del trabajo frenteunionista, unidad y lucha es política marxista, mientras lucha sin unidad es oportunismo de izquierda y unidad sin lucha es oportunismo de derecha. Este oportunismo de derecha es el sello de las ideas y la práctica de Lastra en el trabajo frenteunionista.

 

Pues bien, en un artículo de hace algunas semanas, Miguel Aragón escribió:

 

El frente unido no… es una “correa de trasmisión”… (elipsis mía).

 

Es expresiva, pues, la coincidencia entre el derechista Lastra y el liquidador Aragón: con la misma monserga niegan ambos la hegemonía del proletariado en el frente unido: el primero silenciando que esta hegemonía es una cuestión de línea (partido) y consenso (frente); el segundo negando que actualmente sea necesario el partido.

 

Y, échese el acucioso a buscar quién ha copiado a quién.

 

4.   Lastra dice:

 

Este punto nos lleva a deslindar con el estilo sectario en el trabajo político. Pero antes, ¿cómo determinar si una participación es correcta o incorrecta? ¿Es una cuestión meramente principista o es una cuestión de estrategia y táctica política donde los principios se aplican dialécticamente? La experiencia del marxismo-leninismo-maoísmo indica que es lo segundo. Esto en general, por supuesto. Respecto del trabajo político sectario tenemos suficiente experiencia nacional que vano sería redundar en ello. Solo invito a que no se olvide esta experiencia de trabajo político sectario, que generalmente se daba bajo el pretexto de realizar un trabajo político purista, con lo cual la aplicación de la política de frente único quedaba solamente en cliché. Recordemos como (sic) Guzmán llamaba durante toda la década del 70 a no participar de los “Paros Nacionales revisionistas” porque eran convocados por el PCP-U revisionista. Recordemos como (SIC) la izquierda legalista condenaba los “Paros Armados” porque eran convocados por el infantilismo-terrorismo. Veamos como el Magisterio tiene tres sindicatos en uno: SUTEP, CONARE dentro del SUTEP y un nuevo CONARE dentro de CONARE-SUTEP. “Razones ideológicas” no les falta a ninguna de las tendencias que promueven estas divisiones. Nuestra tendencia no puede reproducir estas prácticas erradas del trabajo político. Claro, el seminario que promueve la tendencia derechista-revisionista no tiene el impacto de los ejemplos anotados. Ustedes también tienen sus “razones ideológicas” que los lleva a poner la participación o no en ese seminario como una cuestión de vida o muerte; es decir, cismática. ¿POR QUÉ? Analicen y se verán en una posición que lleva el estilo sectario en el trabajo político. IMAGINENSE ustedes sustentando el punto 5 de su posición sectaria ante el reducido público que asiste a ese seminario: “no voy porque ese seminario es revisionista”. Simplemente quedarían en ridículo. Un seminario es un espacio de debate no vinculante orgánicamente. Así lo entiende cualquier público sensato. Si la tendencia derechista-revisionista cree que con eso va a fundar su partido amalgama ESE ES SU PROBLEMA.  A lo más que puede ser útil usar ese espacio, sería para reafirmar nuestra superioridad ideológica, teórica, política y orgánica, desinflando mucho más de lo que se encuentra ya desinflado el proyecto revisionista. Lo contrario de participar en ese seminario sería boicotearlo. ¿Eso es lo que podrían proponer, acaso? (Lugar citado).

 

Como vemos, Lastra habla de un “trabajo político sectario” y de un “trabajo político purista”. Como él no es, según cree, ni sectario ni purista, porque “La experiencia del marxismo-leninismo-maoísmo”, doctrina a la que dice estar asimilado, le enseña, según cree también, que los activistas de todas las tendencias de la izquierda peruana tienen que participar en todos los eventos y en todas las acciones de todas las tendencias sin excepción, ha llegado a la absurda conclusión de que “Toda abstención contradice la política revolucionaria del m-l-m”, y, con este absurdo, quiere convencerse a sí mismo de que estuvo bien su participación en el seminario revisionista que tenía como objetivo exclusivo y excluyente liquidar el partido de clase.

 

El vocablo cismático da cuenta de la separación de alguien de una autoridad reconocida. En consecuencia, es claro que, si Lastra sugiere que los que no asistimos a dicho seminario procedimos como cismáticos, es porque él, asistente al seminario, le reconocía al grupo liquidacionista autoridad sobre su persona.

       

¡El “marxista-leninista–maoísta” Lastra le reconocía autoridad al grupo que quería y quiere liquidar el partido de clase!

 

Es necesario recordar, por lo demás, que quien nos acusa de cismáticos en relación al grupo liquidacionista, en 2011 marginó al CRJCM causando así un cisma en la tendencia, y, en el trabajo frenteunionista que era Ediciones Creación Heroica, causó otro cisma en 2013 al censurar el libro El partido de masas y de ideas de José Carlos Mariátegui.

 

Más todavía. Por cuanto Lastra calificó de boicoteadores a quienes no asistimos al seminario revisionista, diciendo que “Lo contrario de participar en ese seminario sería boicotearlo”, hay que recordar también que en 2010 intentó boicotear la aparición de la revista digital CREACIÓN HEROICA.

 

¡El bo¡coteador de una revista que entonces él mismo consideraba de su tendencia, se pasó alrededor de ocho años poniéndole el hombro al proyecto de liquidar el partido de clase!

 

Finalmente, es necesario recordar también que nuestro personaje no asistió al quinto seminario del grupo liquidacionista, y, así, según su propia lógica, se reveló ¡como un cismático, como un boicoteador!

 

El CRJCM tiene poderosas razones ideológicas y políticas que le han permitido mantener su independencia con respecto al grupo liquidacionista. Por eso jamás le ha reconocido a este grupo ninguna autoridad, y, por esto, mal puede Lastra calificarnos de cismáticos.

 

Como se sabe, cuando la mayoría del Grupo de Propaganda y Organización Socialistas pretendió convertirse en partido, Mariátegui no sólo que planteó una justa crítica, sino que, además, se apartó, y, no apuntaló con su presencia ninguna reunión con dicha pretensión.

 

Cuando Haya de la Torre intentó convertir en partido al frente llamado Apra, Mariátegui deslindó posiciones con el intento de manera resuelta y definida, y, no apuntaló con su presencia ninguna reunión de los hayistas.

 

¡Qué sectario había sido Mariátegui! ¡Qué cismático! ¡Qué boicoteador!

 

Pues bien, ¿por qué el “mariateguista” Lastra, después de que el grupo liquidacionista pretendió convertir en partido el frente mal llamado “Comité 80”, participó en el cuarto seminario revisionista que tenía exactamente el mismo propósito de liquidar el partido de clase? Porque, según dice, “Un seminario es un espacio de debate no vinculante orgánicamente”. Un espacio de debate, pues, pero, ocurre que Lastra no debatió, es decir, no criticó precisamente lo que hubiera tenido que criticar: la intención del seminario de liquidar el partido de clase. Por lo tanto, al no hacer esto, su participación resulta incomprensible, por decir lo menos. Por eso, durante las primeras sesiones del seminario, su persona apenas apareció como un aderezo funcional al objetivo liquidacionista.

 

De esa forma puso en evidencia su incomprensión del antagonismo entre marxismo y liquidacionismo, su debilidad de espíritu ante el proyecto de liquidar el partido de clase, su irresistible propensión a ponerles buena cara a los oportunistas.

 

En fin, si, por una parte, su demagógico discurso le sirve para hacer creer que no es sectario ni cismático ni boicoteador, y que, por el contrario, es muy amistoso, condescendiente y unitario, por otra parte, su práctica lo desenmascara más bien como un ecléctico, un conciliador, un mero frentista y, al mismo tiempo, como un sectario, un cismático, un boicoteador en el espacio de la tendencia de la cual se reclama. 

5.  Lastra dice: 


Reconocerse ser parte de una tendencia, grupo, partido o secta no es que sea negativo por el solo hecho del significado de esas palabras. Lo valorativo está en la praxis política del integrante y de su colectividad, que puede ser positiva o negativa. Por ejemplo, no es MALO ser “marxista”, “marxista-leninista”, “marxista-leninista-maoísta”; tampoco lo es ser “guevarista”, mariateguista, “trotskista”, “fidelista”, etc. Lo positivo y negativo de cada colectividad se verá en su praxis política. Los antecedentes son solo una referencia a tener en cuenta. Con toda la importancia y consecuencias que esos antecedentes puedan significar, lo decisivo es el comportamiento actual y las perspectivas de esas tendencias, grupos, partidos y sectas políticas. (artículo fechado el 10 de octubre de 2011 y publicado en el blog Camino Socialista dos días después). 

Lastra dice, pues, que la filiación doctrinal de las diversas tendencias no es algo negativo. Por eso precisa que no es malo ser, por ejemplo, “marxista”, “trotskista” o cualquier otra cosa. 

Es claro que, con el término “marxista”, Lastra se refiere, concretamente, al grupo liquidacionista de derecha que, como bien se sabe, se autoproclama “marxista”, así a secas. 

Así, pues, resulta que, según su óptica, ser liquidador no es nada negativo, pues “Lo valorativo (sic) [del liquidacionismo] está en [su] praxis política”.

 

Pero ocurre que “la praxis política” del liquidacionismo es, precisamente, liquidar el partido de clase, y esto, obviamente, es algo profundamente negativo, decididamente antiproletario y completamente contrarrevolucionario.

 

Sin embargo, con su “no es que sea negativo”, Lastra pretende silenciar dicha realidad.

 

En Aniversario y balance, Mariátegui señaló que las “designaciones” de las diversas tendencias “distinguen prácticas y métodos”. Distinguen prácticas, es decir, Mariátegui sabía perfectamente que cada tendencia tiene prácticas diferentes, derivadas, obviamente, de sus distintas filiaciones doctrinales.

 

Pero, en el colmo de la inepcia, Lastra cree que la filiación doctrinal de las diversas tendencias es cosa del pasado (sus “antecedentes”, dice), y que, por esto, tienen la misma práctica política (“lo decisivo es el comportamiento actual”), y, así, sin ningún escrúpulo, ha levantado la falacia con la que pretende justificar su política de paz con las desviaciones del marxismo.

 

Así, pues, desde el ángulo de esa política de paz, resulta incomprensible la lucha de Mariátegui contra todas las expresiones ideológicas, políticas y orgánicas no proletarias, y, en general, la lucha más que centenaria de los marxistas de todo el mundo contra todas las desviaciones de izquierda y de derecha.

       

Lastra ha puesto, pues, al desnudo su absoluta incomprensión de la relación entre filiación doctrinal y práctica política, y, así, ha puesto en evidencia que ha renegado el aserto mariateguiano de que las diversas tendencias tienen diferentes prácticas y métodos.

 

En conclusión, es Lastra –y no sus amigos oportunistas– quien ha dejado en el pasado su filiación (“marxismo-leninismo-maoísmo” y “mariateguismo”), y es así como puede entenderse su eclecticismo y su conciliacionismo con toda forma de oportunismo y revisionismo (incluido el liquidacionismo, forma extrema de revisionismo).

 

6. Lastra dice:

 

Yo jamás trataré de forma infraterna a nadie con el que polemice. O sea, polemizaré desde los afectos, más aún, si son compañeros con los cuales compartimos espacios de trabajo común, pero que divergimos en otras cuestiones. Tanto más será mi afecto si compartimos la adhesión a la misma doctrina y construimos un proyecto común. (Carta del 31.10.2012 al CRJCM).

 

Como se ve, Lastra confiesa, sin avergonzarse, que comparte la misma doctrina con oportunistas, revisionistas, liquidacionistas (“Tanto más será mi afecto si compartimos la adhesión a la misma doctrina”).

 

Así, pues, por arte de birlibirloque, Lastra convierte en “marxista-leninista-maoístas” a los activistas de tales tendencias. O al revés: se convierte, él, en “marxista”, “marxista-leninista”, “guevarista”, “trotskista”, “fidelista”, todo en uno.

 

Como se ha podido ver, la afirmación que comento data de octubre de 2012, y esto permite decir que, a pesar de sus reclamos favorables al partido de clase, Lastra participó del cuarto seminario liquidacionista porque suponía que, hombro con hombro con los liquidadores, estaba construyendo “un proyecto común”.

 

De Marx a Mao y de Mariátegui a sus actuales continuadores, los marxistas no polemizamos “desde los afectos”, SINO PRECISAMENTE DESDE EL MARXISMO.

 

Con su polemizar “desde los afectos”, Lastra antepone lo sentimental a lo doctrinal, o sea, al marxismo le antepone sus afectos por los oportunistas, con quienes, como se ha visto, se siente en unidad doctrinal y comprometido en un proyecto común.

 

Pero, como en otros casos, ahora también es necesario comparar su discurso con su práctica.

 

En relación a los oportunistas, Lastra se muestra muy afectuoso, aunque, en puridad de verdad, lo que hace es nada más que mostrarse muy adulador, muy mimoso, muy lagotero.

 

Lagotero es el que hace zalamerías para congraciarse con alguien o lograr algo. A Lastra le gusta congraciarse con todo tipo de oportunista a fin de lograr aparecer como “unitario”, como “el hombre del frente unido”.

 

Veamos ahora la otra cara de su impostura. En su última explosión contra el suscrito, Lastra se gastó estas afectuosas expresiones:

 

“egotista”, “jactancioso”, “obtuso”, “¡Puf!”, “cháchara jactanciosa”, etcétera.

 

Esta es su polémica “desde los afectos”. Este es su “jamás trataré de forma infraterna a nadie con el que polemice”. Este es su “Tanto más será mi afecto si compartimos la adhesión a la misma doctrina”.

 

Así, pues, su polemizar “desde los afectos” no pasa de ser, por un lado, una frasecilla con la que pretende justificar su actitud lagotera respecto a los oportunistas, y que, por otro lado, no le alcanza para ocultar su actitud insultante con respecto al suscrito.

 

11.02.2015.

 

 

¡Defender el pensamiento de Mariátegui de toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de la Realidad Actual!

 

 

La Reconstitución del Partido y la Política Concreta III 

E. I.

La Reconstitución es un proceso de construcción ideológica, teórica, política y orgánica del partido conforme al modelo de partido legado por José Carlos Mariátegui, a efecto de que cumpla su papel de dirigir la revolución. 

En “Principios programáticos el Partido Socialista”, Mariátegui dejó sentado:

 

El marxismo-leninismo es el método revolucionario de la etapa del imperialismo y de los monopolios. El Partido Socialista del Perú, lo adopta como su método de lucha.(1) 

Por eso, en la reunión del CC del 4 de marzo de 1930, se aprobó una moción donde aparece esta afirmación incuestionable: 


El P.S. es un partido de clase, y por consiguiente, repudia toda tendencia que signifique fusión con las fuerzas u organismos políticos de las otras clases. Condena como oportunista toda política que plantee la renuncia momentánea del proletariado a su independencia de programa y de acción, que en todo momento debe entenderse íntegramente.(2) 

Como se ve, el PSP fue un partido de clase porque fue un partido adherido al marxismo-leninismo. 

Marxista-leninista consecuente, Mariátegui desarrolló en el trabajo de masas una intensa y extensa crítica de todas las concepciones ideológicas, políticas y orgánicas no proletarias que circulaban en su tiempo y, de este modo, pudo alcanzar la hegemonía en el frente unido. 

Sin una base ideológica común el partido apenas sería una unidad mecánica. Por eso, su unidad orgánica tiene que ser la materialización de su unidad ideológica. Solo así puede tener unidad de pensamiento y acción. Esta es una necesidad absoluta de la Reconstitución. 

El trabajo del partido entre las masas, tanto de arriba como de abajo, tiene como guía ideológica el marxismo-leninismo y como base teórica el pensamiento de Mariátegui. Solo así puede alcanzarse la necesaria unidad de pensamiento y acción del binomio partido-masas. Esta unidad es una necesidad absoluta de la Reconstitución. 

Pues bien, hoy como ayer, es necesario desarrollar en el trabajo de masas una crítica intensa y extensa de todas las concepciones ideológicas, políticas y orgánicas no proletarias. De otro modo no se puede construir un partido proletario arraigado en las masas ni alcanzar la hegemonía en el frente unido, o sea, no puede haber Reconstitución. 

En el plano ideológico, hay que llevar adelante la lucha contra el dogmatismo y el revisionismo, principalmente contra el revisionismo.(3) 

El partido necesita desarrollar un trabajo intelectual con plan y equipo propios; necesita medios de propaganda y de agitación propios; necesita realizar un trabajo de masas propio; etcétera. 

Es decir, hablando en general, el partido necesita desbrozar un camino propio en su construcción. Sin este camino propio, no hay ni puede haber Reconstitución. 

Por lo tanto, sin una dirección firme en lo ideológico, solvente en lo teórico, audaz en lo político y potente en lo orgánico, no es posible la Reconstitución. 

Pues bien, ocurre, sin embargo, que, atrapado en una concepción frentista, Lastra se pasó alrededor de ocho años haciendo de furgón de cola del plan partidario del grupo revisionista que encabeza Ramón García. Tercamente, se negó durante años a seguir el consejo de darle una organicidad a la fracción. 

Cuando en 2010 cedió finalmente a la presión, visitó esta ciudad y tomamos algunos acuerdos que pisoteó tan pronto regresó a Lima. Desde entonces actuó un proyecto ajeno a los acuerdos y extraño a la Reconstitución, como veremos en seguida. 

Durante su breve estadía en esta ciudad, se opuso a la aparición de la revista digital CREACIÓN HEROICA con el argumento de que publicara mis artículos en un blog del grupo revisionista a fin “de no dispersar el trabajo de propaganda”. 

De ese modo expresó su concepción frentista, y precisamente con respecto al revisionismo, peligro principal en la construcción del partido y en el trabajo de masas. Obviamente, cualquier marxista puede percatarse de que con esa concepción no hay ni puede haber Reconstitución. 

En 2012 Lastra y Mauricio Domínguez participaron en un seminario organizado por el grupo revisionista que tenía por objetivo exclusivo y excluyente la fundación de un partido doctrinariamente heterogéneo, es decir, que pretendía liquidar el partido de clase. 

Así, pues, en lugar de desenmascarar el siniestro designio liquidacionista y denunciarlo ante el Socialismo Peruano, ambos se prestaron a ponerle el hombro al evento. 

Como no podía ser de otro modo, uno y otro fueron criticados con toda justicia y con toda justeza en el artículo Algo más que una respuesta a Miguel Aragón. 

A propósito, no conocemos ninguna autocrítica de Domínguez, pero tampoco ningún intento de justificarse.

 

Pero Lastra, en lugar de autocriticarse, en una carta del 31.10.2012 al COMITÉ DE RECONSTITUCIÓN JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI (CRJCM), intentó justifica su conducta aduciendo que lo que pasa es que él no es sectario, y aprovechó la oportunidad para acusarnos de sectarios.(4)

 

Pues bien, explicando el frente unido sindical de la clase obrera, Mariátegui señaló:

 

Formar un frente único es tener una actitud solidaria ante un problema concreto, ante una necesidad urgente.(5)

 

Obviamente, este juicio puede hacerse extensivo a otros planos de la lucha de clases, como al político por ejemplo, y, por lo tanto, puede decirse que en todos los casos tanto el sectarismo como el no sectarismo son cuestiones que pueden ser identificadas únicamente en relación a la solidaridad o no solidaridad con respecto a un problema concreto, a una necesidad urgente, o, para decirlo de otro modo, en relación a si hay o no una determinada comunidad de objetivo que obligue o no a una acción común.

 

En el plano metodológico, esa constatación exige analizar concretamente tanto el sectarismo como el no sectarismo, y no a referirse a ambas cuestiones abstractamente como hace Lastra.

 

Por lo tanto, en la medida en que los miembros del CRJCM no somos solidarios con el objetivo de liquidar el partido de clase, no teníamos por qué participar del seminario liquidacionista y, por esto, mal se nos puede acusar de sectarios.

 

Ahora bien, ¿en qué pudo consistir la solidaridad de Lastra y Domínguez con el grupo revisionista que había organizado el seminario con el exclusivo y excluyente objetivo de liquidar el partido de clase? Es en torno a este objetivo, y no a ninguna otra cosa, que puede detectarse el sectarismo o no sectarismo de cualquier activista o tendencia. Cualquier otro argumento que prescinda del objetivo del evento, es pura fraseología.

 

Por eso, no se entiende en absoluto que personas partidarias, al menos de la boca para afuera, del partido de clase, hayan apuntalado un evento que tenía por objetivo liquidar el partido de clase.

 

Así, pues, las razones de esa bochornosa participación hay que buscarlas en otro lugar: en el frentismo a ultranza de Lastra y Domínguez, en sus debilidades personales y, en el caso específico del primero, en su conocida actitud conciliadora y aduladora con respecto a oportunistas y revisionistas. Pero, desde luego, cualquier marxista puede darse cuenta de que ni el conciliacionismo ni la adulación es marxismo.

 

Ahora bien, en la medida en que Lastra aduce no ser sectario, habría que preguntar: ¿por qué, entonces, se retiró finalmente de las sesiones del evento? ¿Por qué, posteriormente, no participó del quinto seminario del grupo liquidacionista? ¿Por qué en esta oportunidad no aplicó “dialécticamente” los principios? ¿Se olvidó de las enseñanzas de la nociva “experiencia de trabajo político sectario”? ¿No cayó entonces en “un trabajo político purista”? ¿No quedó así su “política de frente único” “solamente en cliché”? ¿No fue su abstención una de esas “prácticas erradas del trabajo político”? ¿No fue su inasistencia expresión del “estilo sectario en el trabajo político”? ¿No era que “Un seminario es un espacio de debate no vinculante orgánicamente”? ¿Su abstención no fue como pararse y decir “no voy porque ese seminario es revisionista”? ¿No es así como tiene que entenderlo “cualquier público sensato”? ¿Así no quedó Lastra “en ridículo”?

 

No cabe duda: el no sectario terminó enredado en la gruesa telaraña de su propia cháchara fanfarrona.

 

Es necesario desenmascarar el sentido de la siguiente afirmación que aparece en la carta de Lastra:

 

Lo contrario de participar en ese seminario sería boicotearlo. ¿Eso es lo que podrían proponer, acaso? Toda abstención contradice la política revolucionaria del m-l-m”. (Cursivas mías).

 

Lastra se refiere al quinto seminario del revisionismo peruano. Como se ve, primero sostiene que no participar en tal evento, sería boicotearlo. ¡Qué horror! ¡Cómo puede alguien atreverse a “boicotear” un seminario que tiene como objetivo liquidar el partido de clase! Después, dice que toda abstención contradice, etcétera, es decir que, según él, la política revolucionaria del “marxismo-leninismo-maoísmo” ¡exige apuntalar un seminario que tiene como objetivo la liquidación del partido de clase! Finalmente, contra su cacareada “política de frente único”, terminó él mismo absteniéndose de participar en el mencionado seminario.(6) ¡Entiéndalo quien pueda!

 

Si desde hace una década o más Lastra actúa un frentismo a ultranza con el grupo revisionista, ahora lo practica también con otras tendencias: en el segundo número de la revista que dirige, Pizarra Socialista, ha publicitado amplia e incondiconalmente al “socialismo bolivariano” y a la “revolución ciudadana”.

 

El CRJCM apoya la política de todos los gobiernos que de alguna forma y en alguna medida se opongan al imperialismo, pero no compartimos la publicitada teoría del “socialismo del siglo XXI” (Heinz Dieterich Steffan), y menos todavía el discurso nacionalista burgués de la “revolución ciudadana”.

 

Más allá de toda fraseología, el “socialismo del siglo XXI” es socialismo pequeño burgués que vende la vieja tesis revisionista de la transición pacífica y que concibe el socialismo como una cuestión de distribución “equitativa” de la riqueza y no como la liquidación de la propiedad privada de la gran burguesía y la socialización de sus medios de producción. Por eso, después de casi quince años de chavismo, la contradicción fundamental en la sociedad venezolana continúa siendo entre el capital y el trabajo, es decir, continúa allí la explotación de la fuerza de trabajo de las clases populares, o sea, Venezuela sigue siendo un país capitalista.

 

Por otro lado, el nacionalismo burgués de la “revolución ciudadana” no ha cambiado ni puede cambiar absolutamente el carácter capitalista de Ecuador. (7)

 

En relación al “socialismo del siglo XXI”, la “revolución ciudadana” y otras experiencias semejantes, no olvidamos nosotros esta luminosa enseñanza de Mariátegui:

 

Sin prescindir del empleo de ningún elemento de agitación anti-imperialista, ni de ningún medio de movilización de los sectores sociales que eventualmente pueden concurrir a esta lucha, nuestra misión es explicar y demostrar a las masas que sólo la revolución socialista opondrá al avance del imperialismo una valla definitiva y verdadera.(8)

 

¿Dónde están, en las páginas de Pizarra Socialista, la necesaria explicación y la necesaria demostración de que solo la revolución socialista inspirada en el marxismo-leninismo, y no el socialismo pequeño burgués ni el nacionalismo burgués, pueden oponer al imperialismo una valla verdadera? ¿Dónde está la crítica a las concepciones ideológicas no proletarias del “socialismo bolivariano” y de la “revolución ciudadana”? ¿Dónde está este deslinde necesario? En ninguna parte. Por eso está por verse a qué tipo de socialismo se refiere el título de la revista.

 

Mariátegui señaló:

 

El frente único no anula la personalidad, no anula la filiación de ninguno de los que lo componen. No significa la confusión ni la amalgama de todas las doctrinas en una doctrina única. (9)

 

Como lo sabe cualquier marxista (y tal vez sobre todo cualquier “maoísta”, pues Mao es uno de los grandes teóricos del frente unido), todo trabajo frentista supone unidad y lucha, solidaridad y crítica.

 

Pero, como hemos visto, en Pizarra Socialista se publicita el socialismo pequeño burgués y el nacionalismo burgués sin que sean confutados absolutamente, y esto prueba que no es una revista de frente unido sino una revista-amalgama, en la que, visiblemente, sacan provecho concepciones no proletarias. Esta amalgama no sirve en absoluto a la Reconstitución.

 

En lugar de llevar adelante una resuelta lucha contra el revisionismo, Lastra concilia vergonzosamente con este peligro principal de la Reconstitución.

 

En lugar de llevar adelante una amplia crítica a todas las concepciones ideológicas, políticas y orgánicas no proletarias, hace un venenoso revuelto de todas ellas más su falso marxismo-leninismo-maoísmo.

 

Por eso, puede decirse, en conclusión, que tanto su conciliacionismo con respecto al grupo liquidacionista como su cocinado con el “socialismo bolivariano” y la “revolución ciudadana”, son expresiones de la ideología realmente existente en su cabeza.

 

Notas

[1] Ideología y política, p. 160.

[2] Martínez de la Torre, Apuntes para una interpretación marxista de historia social del Perú, t. II, p. 487.

[3] Tanto en la construcción del partido como en el trabajo del partido entre las masas, el peligro principal es el revisionismo. Esto es indiscutible.

[4] La aludida carta respondía a una mía del 16.10.2012, en la que le alcanzamos algunas críticas a varios aspectos de su práctica. La acusación que me hace de sectario es una repetición ciega de la acusación que me hizo Miguel Aragón a raíz de mi crítica a Lastra y Domínguez, y que fuera rápidamente desmontada en el artículo Algo más que una respuesta a Miguel Aragón. En el presente artículo no analizaré todos los métodos criollos y todas las veces que Lastra toma prestadas algunas trampas de Manuel Velásquez (ver Acerca de la demagogia de una carta abierta).

[5] Ideología y política, p. 109.

[6] No sólo contra su “política de frente único”, sino también contra su “m-l-m”, pues, según se ha visto, dice que “toda abstención contradice la política revolucionaria del m-l-m”. ¡Este es el “m-l-m” monstruosamente adulterado por Lastra! ¡Este es el “m-l-m” que trata de imponer a su grupo! ¡Este es el “m-l-m” que utiliza para encubrir su oportunismo de derecha!

[7] En pleno genocidio de Israel contra el pueblo de la Franja de Gaza, en una entrevista Correa se desbordó en elogios a los judíos y a Israel, con lo cual puso en evidencia por quién late realmente su corazón.

[8] Ideología y política, p. 91.

[9] Ob. cit., p. 108.

 

20.02.2015.

CREACIÓN HEROICA