¡Defender el
Pensamiento de Mariátegui de Toda Tergiversación y Desarrollarlo en Función de
la Realidad Actual!
El Socialismo Peruano
y la Lucha Electoral
(Segunda Parte)
Eduardo Ibarra
EN EL INFORME POLÍTICO al VII Congreso del PCP-PR (noviembre de 2000), se recuerda algo de lo sustentado por el VI Congreso de esa misma agrupación política:
El Nuevo Curso es una política y táctica audaz que planteó el VI Congreso. Su necesidad y fundamentos iniciales fueron expuestos en el Manifiesto: ¡Abrir un nuevo curso para construir una patria nueva y popular! de enero de 1992. (…) La tragedia del Perú consiste justamente en que no ha contado, a lo largo de su historia republicana, con una clase dirigente capaz de asumir un proyecto nacional y democrático (…) La crisis de la izquierda peruana y el movimiento popular no se explica por la crisis de sus postulados revolucionarios… sino más bien por el agotamiento reiteradamente de la política reformista y economicista… La gran responsabilidad de los comunistas y la izquierda peruana es forjarse como la alternativa integral a esta realidad. (…) Nos corresponde, junto a los sectores verdaderamente democráticos, patrióticos y progresistas de la sociedad abrir un nuevo curso… para construir una patria nueva, democrática, independiente, unificada, próspera, desarrollada y moderna. (…) Entre el Nuevo Curso y la revolución antiimperialista y democrática y el socialismo no existe, pues, ningún abismo que los separa, sino más bien una lógica trabazón dialéctica. El Nuevo Curso no niega, ni sustituye ni vela aquellas tareas. Las asume íntegramente pero, al mismo tiempo responde a las condiciones de la lucha de clases de hoy, a la situación en que se encuentra la correlación de fuerzas y a los reacomodos que se producen a escala nacional y mundial. En tercer lugar, “tiene la ventaja de convocar la unidad de las fuerzas democráticas y progresistas” del país.
Y más adelante se dice en el aludido Informe Político:
Sólo más tarde alcanzamos a resolver algunos criterios centrales como: su alcance táctico no obstante su estrecha relación con la estrategia de la revolución democrática y antiimperialista, su íntima vinculación con conceptos como transición y proceso, hegemonía, Proyecto Nacional, Segunda República o Nueva Constitución, el papel que le corresponde a la clase obrera, al pueblo trabajador en general y a los sectores medios de la burguesía. (…)
Pues bien, once años después del Manifiesto “¡Abrir un nuevo curso…!” y tres años después del VII Congreso del PCP-PR, Ramón García escribió en noviembre de 2003:
el objetivo del Frente de clases es una nueva República. Dada la situación actual de aplastamiento de la forma superior de lucha, la tarea del momento es la movilización por una nueva República, mediante la oposición contestataria que exprese un nuevo derecho, un nuevo municipio, una nueva democracia. Así se diferenciará de la oposición protestataria hasta ahora en uso. (“Frente unido, para qué”)
Entonces, hay que esclarecer las cosas. En el citado Informe Político, se alude al gobierno de coalición propuesto por el PCCh en su VII Congreso, al “viraje táctico del VII Congreso de la Internacional Comunista en 1935” y a “la táctica contenida en «La Historia me absolverá» de Fidel Castro”, como experiencias que explican y justifican el “viraje táctico” que el PCP-PR propone para el Perú de 2000 en adelante. Consideramos que, por razones obvias, para esclarecer la cuestión es suficiente analizar la experiencia del “gobierno de coalición” propuesto por el PCCh en su VII Congreso. En el Informe Político a este Congreso (23 de abril de 1945), Mao señaló:
ha surgido una nueva situación: se ha logrado la victoria decisiva en la sagrada y justa guerra en escala mundial contra los agresores fascistas, y se avecina el momento en que el pueblo chino, en coordinación con los países aliados derrotará a los agresores japoneses. Pero China continúa desunida y sigue atravesando una grave crisis. En tales circunstancias, ¿qué debemos hacer? Sin duda alguna, en China se necesita urgentemente establecer un gobierno provisional democrático de coalición que agrupe a los representantes de todos los partidos y grupos políticos así como a personalidades sin partido, para realizar las reformas democráticas, superar la actual crisis, movilizar y unificar a todas las fuerzas anti-japonesas del país y, luchando en eficaz coordinación con los países aliados, derrotar a los agresores japoneses de modo que el pueblo chino se libere de sus garras.
En el folleto “Sobre la nueva democracia”, escrito en enero de 1940, o sea cinco años antes del Informe Político acabado de citar, Mao había señalado:
Estas clases [“el proletariado, el campesinado y los intelectuales y demás sectores de la pequeña burguesía”], unas ya conscientes y otras en vías de serlo, necesariamente se convertirán en los elementos básicos en la estructura del Estado y del Poder de la república democrática china, con el proletariado como fuerza dirigente. La república democrática china que queremos establecer ahora sólo puede ser una república democrática bajo la dictadura conjunta de todos los sectores antiimperialistas y antifeudales, dirigidas por el proletariado, es decir, una república de nueva democracia, una república de los nuevos Tres Principios del Pueblo auténticamente revolucionarios con sus Tres Grandes Políticas. (…) La república de este tipo que se establezca en China debe ser de nueva democracia no sólo en su política, sino también en su economía. (…) Los grandes bancos y las grandes empresas industriales y comerciales deben ser propiedad estatal en esta república. (…) La república adoptará ciertas medidas necesarias para confiscar las tierras de los terratenientes y distribuirlas entre los campesinos que no tienen tierra o tienen poca, haciendo realidad la consigna del Dr. Sun Yat-sen de “La tierra para el que la trabaja”, con el fin de abolir las relaciones feudales en el campo y convertir la tierra en propiedad privada de los campesinos.
Ahí tenemos el contenido político y económico de la revolución de nueva democracia en China que, más o menos, es el contenido esencial de la revolución de nueva democracia en los países coloniales y semicoloniales.
Ahora bien, ¿cuál fue el camino que siguió la revolución china para establecer la república de nueva democracia? Refiriéndose al frente único, el gobierno de coalición propuso:
Fue durante estos dos años [1934-1936] cuando, en consonancia con la nueva situación, el Partido Comunista de China estableció y comenzó a aplicar una línea política nueva e integral, la línea de frente único antijaponés, cuyo objetivo era lograr la unidad para la resistencia al Japón y crear una república de nueva democracia. (…) Con el fin de derrotar y construir una nueva China, y para prevenir una guerra civil, el Partido Comunista de China... planteó en septiembre de 1944 , en el Consejo Político Nacional, la demanda de que aboliese inmediatamente la dictadura unipartidista del Kuomintang y se formase un gobierno democrático de coalición. (…) A propósito de la abolición de la dictadura unipartidista, de la formación de un gobierno de coalición y de la realización de las reformas democráticas necesarias, más de una vez hemos sostenido negociaciones con el gobierno del Kuomintang, pero todas nuestras proposiciones han sido invariablemente rechazadas… He aquí por qué las relaciones políticas en China se encuentran en un estado de extrema gravedad. (…) Esperamos que, teniendo en cuenta la tendencia general de los acontecimientos en el mundo y la voluntad del pueblo chino, las autoridades kuomintanistas se decidan a cambiar su actual política errónea, a fin de facilitar la victoria en la Guerra de Resistencia contra el Japón, aliviar los sufrimientos del pueblo chino y acelerar el surgimiento de una nueva China.
Así, pues, desde 1944 el PCCh planteó un frente unido con todas las fuerzas antijaponeses, incluidas las fuerzas antijaponesas que había en el Kuomintang a fin de vencer a Japón, evitar una nueva guerra civil y establecer un gobierno de coalición, es decir, un Estado de nueva democracia.
En “Sobre la nueva democracia”, Mao había precisado:
Los múltiples sistemas de Estado en el mundo pueden reducirse a tres tipos fundamentales, si se clasifican según el carácter de clase de su Poder: 1) república bajo la dictadura de la burguesía; 2) república bajo la dictadura del proletariado, y 3) república bajo la dictadura conjunta de las diversas clases revolucionarias. (…) El tercer tipo es una forma de Estado de transición que debe adoptarse en las revoluciones de los países coloniales y semicolonias. Cada una de dichas revoluciones tendrá necesariamente características propias, pero éstas representarán ligeras diferencias dentro de la semejanza general. Siempre que se trate de revoluciones en colonias o semicolonias, la estructura del Estado y del Poder será forzosamente idéntico en lo fundamental, es decir, se establecerá un Estado de nueva democracia bajo la dictadura conjunta de las diversas clases antiimperialistas. En la China de hoy, el frente único antijaponés representa esta forma de Estado de nueva democracia.
Es decir, la república democrática china que se propugnaba en “Sobre la nueva democracia” era una república democrática bajo la dictadura conjunta de todos los sectores antiimperialistas y antifeudales, dirigidas por el proletariado, es decir, una república de nueva democracia. Esta dictadura conjunta era el sistema de Estado de la nueva democracia, sistema que comportaba el frente único del pueblo chino.
En el mismo lugar, Mao había planteado el frente único antijaponés, conformado por el proletariado, el campesinado y los intelectuales y demás sectores de la pequeña burguesía. Estamos en enero de 1940. Cuatro años y ocho meses después, en septiembre de 1945, el PCCh, como hemos visto, presentó en el Consejo Político Nacional la demanda de un gobierno democrático de coalición. Entonces la situación internacional había experimentado un cambio fundamental: se había alcanzado la victoria decisiva contra el fascismo, y se aproximaba el momento de la victoria del pueblo chino sobre el imperialismo japonés. Pero, al mismo tiempo, las negociaciones entre el PCCh y el Kuomintang no habían logrado ningún acuerdo por la renuencia de este último partido a realizar las necesarias reformas democráticas, por lo cual las relaciones políticas internas de China se encontraban en un estado de suma gravedad y el peligro de una tercera guerra civil se cernía en el horizonte. No obstante, el PCCh esperaba que el Kuomintang rectificara su errónea política a fin de aliviar los sufrimientos del pueblo chino y acelerar el surgimiento de una nueva China. Es en estas circunstancias y ante esta perspectiva, que el PCCh consideraba que debía luchar por un gobierno de coalición.
Pues bien, ¿en consonancia con la situación actual del Perú, qué es lo
que se impone hacer en el ámbito de la unidad político-programática del pueblo
peruano en función de llevar a la victoria la revolución de nueva democracia?
Esto es lo que es necesario analizar.
17.08.2026.
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